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Media docena de curiosos y útiles trucos de cocina

Media docena de curiosos y útiles trucos de cocina

Debo de reconocer que otra de mis aficiones, aparte de coleccionar todo tipo de datos y anécdotas curiosas, es cocinar. Así pues, cada vez que tengo ocasión además de ponerme delante de los fogones me pongo a buscar curiosidades y trucos que estén relacionados con este hobby.

En el post de hoy os traigo un puñado de curiosos y útiles trucos que, a todos aquellos y aquellas que os guste la cocina, os será de mucha utilidad.

 

Media docena de curiosos y útiles trucos de cocina

Imagen libre vía Wikimedia commons

Limones y naranjas más duraderos y con más jugo:

Cuando necesites el zumo de un limón, mételo unos pocos segundos en el microondas (no más de 10 segundos) y será mucho más fácil de exprimir (este truco también va fenomenal hacerlo con las naranjas).

A veces tan solo necesitamos unas gotas de zumo de un limón (o naranja) para añadírselo a un aliño o receta, por lo que cortar por la mitad este cítrico hará que se seque antes si no lo utilizamos en breve.

Un truco para conseguir esas gotas que nos hacen falta sin tener que cortar por la mitad es haciendo un agujero con un alfiler en cada extremo de la fruta y apretar. Saldrá la cantidad de jugo que necesitamos.

En caso de que tengamos que cortar por la mitad porque lo que necesitamos es un luquete (rodaja), se conservará más tiempo si lo colocamos boca abajo en un platito y lo cubrimos con un vaso.

 

Media docena de curiosos y útiles trucos de cocina

Imagen libre vía www.kjokkenutstyr.net

Evitar que se oxiden las manzanas y los aguacates:

Tanto las manzanas como los aguacates son dos frutas que se oxidan (obscurecen) tras ser cortadas y permanecer un tiempo expuestas al oxígeno (el causante de que se oxiden).

Un truco para evitar la oxidación es echándoles unas gotas de limón y envolviendo cada pieza en film plástico trasparente.

Para la manzana funciona muy bien el sumergirla durante cinco minutos en agua fría a la que le hemos añadido un chorro de zumo de limón.

 

Media docena de curiosos y útiles trucos de cocina

Imagen libre vía publicdomainpictures

Cortar el queso perfectamente:

A veces cuando cortamos el queso éste se rompe en trocitos y no nos queda el corte como queremos.

Un truco para que la locha salga perfecta es untando el cuchillo (que debe estar bien afilado) con unas gotitas de aceite por ambos lado, lo que hará que se deslice a la hora de cortar y no se rompa.

 

Media docena de curiosos y útiles trucos de cocina

Imagen libre vía Wikimedia commons

Conservar el jamón:

Existe la costumbre de cubrir una pata de jamón con un paño/ de cocina, algo que los expertos jamoneros desaconsejan por dos motivos: el primero porque el trapo va a absorber la grasa del jamón, por lo que éste se quedará seco mucho antes, además de transmitirle olores del propio paño. También desaconsejan colocar la propia grasa sobre el corte.

El tiempo que se nos conservará el jamón en óptimas condiciones depende de muchos factores (entre ellos la temperatura y humedad del lugar donde se guarde y la calidad de la pieza), pero un eficaz método de conservación es cubriéndolo con film plástico trasparente.

 

Media docena de curiosos y útiles trucos de cocina

Imagen libre vía pixabay

Prolongar la conservación de los ajos:

Tenemos el convencimiento que el frigorífico es el lugar en el que mejor se nos conservaran los alimentos, pero esto no es así en todos los casos, existiendo unos cuantos a los que le sienta mucho mejor estar fuera, alargándose así su tiempo de conservación.

Es el caso de los ajos es ideal guardarlos en un lugar seco, fresco y ventilado (si es la cabeza entera conservar el tallo), de este modo podríamos conservarlos hasta medio año. Por el contrario si los metemos en la nevera la humedad de ésta hará que se estropee mucho antes, además de favorecer que salga moho.

 

Media docena de curiosos y útiles trucos de cocina

Imagen libre vía Wikimedia commons

Pelar calabaza fácilmente:

La piel de calabaza es de las más duras que hay, siendo muy complicado el poder cortar y pelar a la hora que ir a cocinarla.

Un truco infalible para pelarla fácilmente es pinchando la calabaza con un tenedor por unos cuantos lados y metiéndola en el microondas entre dos y tres minutos (dependiendo del tamaño del vegetal).

Una vez pasado este tiempo la dejas enfriar y podrás pelarla sin complicación alguna pasándole un pelador (como el que se usa para pelar las patatas).

 

 

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Fuentes de consulta: Abantal Restaurante / Blog Trucos Caseros / La Gulateca
Fuente de las imágenes: Wikimedia commons / Wikimedia commons (https://www.kjokkenutstyr.net) / publicdomainpictures / Wikimedia commons / pixabay / Wikimedia commons

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

Muchas son las veces en las que no sabíamos que existía un término concreto con el que llamar o definir a ciertas cosas. Y es que, en realidad, todo tiene un nombre pero en infinidad de ocasiones lo desconocemos, por eso en este post os voy a dar unos cuantos ejemplos de cosas, hechos y partes del cuerpo que tienen nombre y que seguramente la mayoría de vosotros desconocíais…

Luquete - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Luquete:

La rodaja de naranja o limón que se introduce en algunas bebidas

 

 

 

 

 

Lemniscata - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Lemniscata:

Nombre con el que se conoce al símbolo de infinito (curva plana similar a un ocho volteado)

 

 

 

Jeme - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Jeme:

Es una unidad de medida. Si separamos el máximo posible los dedos índice y pulgar, un jeme es la distancia que queda entre ambos

 

 

 

 

Petricor - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Petricor:

Es el característico olor de la lluvia cuando cae sobre una superficie seca

 

 

 

 

Trago - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

 

Trago:

Es la prominencia de la oreja que está situada delante del conducto auditivo

 

 

 

 

Filtrum - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Filtrum:

El surco que tenemos situado entre nuestra nariz y el labio superior

 

Vagido - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

 

Vagido:

Es el llanto o gemido de un recién nacido

 

 

 

 

Artejo - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

 

Artejo:

Los nudillos de los dedos

 

 

 

Hallux - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

 

Hallux:

Dedo gordo del pie

 

 

 

 

Recazo - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Recazo:

La parte del cuchillo que no corta (la opuesta al filo)

 

 

Agrafe - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

 

Agrafe:

Nombre que se le da a las grapas y piezas metálicas utilizadas para sujetar el cierre de las botellas

 

 

Escrupulillo - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

 

Escrupulillo:

La bolita que hay dentro de un cascabel para que suene

 

 

 

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Fuentes de las imágenes: pippalou (morguefile) / christmasstockimages / iesmonre / marissavoo (deviantart) / Wikimedia commons / snoweternal (deviantart) / yohann aberkane (Flickr) / iskir (Flickr) / amamavas / pixabay / champagne-corbon / argazkiak

¿Cuál es el origen del tenedor?

¿Cuál es el origen del tenedor?Es sorprendente ver cómo muchos de los utensilios de mesa, que utilizamos con asiduidad en nuestro día a día, fueron creados por la necesidad de ser usados. Por ejemplo, el cuchillo o la cuchara eran imprescindibles para poder cortar/matar y/o comer sopas, caldos o brebajes habiendo múltiples evidencias de su existencia  hace ya la friolera de 5.000 años (e incluso más).

Nuestros ancestros no precisaron el uso del tenedor ya que antiguamente era común comer (sin excepción de clases sociales ni rangos) cualquier alimento sólido con las manos o pinchando directamente con los afilados y bastos cuchillos, provocando éstos muchos accidentes y cortes involuntarios en la boca y encías.

La aparición del tenedor, como utensilio de mesa, no tuvo lugar hasta finales del siglo XI en el que una delicada princesa bizantina, llamada Teodora Ana Ducaina (hija del emperador Constantino X Ducas) se negó a tocar los alimentos, que debía ingerir, con sus delicados dedos.

La cándida Teodora mandó que se le fabricase algún tipo de artilugio con el que pinchar los alimentos y poder llevárselos a la boca sin tener que utilizar las manos ni el cuchillo para hacerlo. De ahí que apareciese un utensilio realizado de oro macizo (según explican algunas crónicas) y al que bautizaron con el nombre de fourchette (pincho) el cual estaba provisto de un par de púas.

Cabe destacar que el invento no tuvo éxito alguno, siendo denominado como ‘instrumento del diablo’ por la arcaica sociedad bizantina.  No sucedió así con la exquisita sociedad veneciana al trasladarse a vivir allí, en el año 1075, tras contraer matrimonio Teodora con Doménico Selvo, Gran Dux y máximo dirigente de la república veneciana.

En sus inicios, el fourchette tan solo era utilizado por la refinada clase alta, aunque su uso era escaso ya que la falta de costumbre provocó numerosos accidentes, algo que no ayudó a popularizar el invento y que no fue hasta bien entrado el siglo XVI en el que se trasladó y difundió su utilización en la selecta corte francesa, gran pionera de muchas modas de aquella época y que ayudó a la difusión y conocimiento popular del tenedor.

De ahí fue pasando de un país a otro a través de las diferentes casas reales y a su total popularización en los inicios del siglo XIX gracias a Thomas Coyat, un empedernido viajero británico que extendió el conocimiento de un gran número de costumbres europeas.

 

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Fuentes de consulta: protocolo.org / anfrix
Fuente de la imagen: forkplatetable