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Suben de cinco a siete el ratio de niños con autismo por aula en lugar de poner más recursos

“¿Es cierto que quieren poner siete niños por aula?” pregunté la semana pasada en el colegio específico para niños con autismo al que va Jaime. “Sí, es cierto. Ya están haciéndolo“, me comentó uno de los profesionales que trabajan en ese centro con gesto resignado y recordándome que hay muchísimos niños en la Comunidad de Madrid con un diagnóstico que hace precisa su escolarización en aulas TGD y que no hay aulas suficientes para todos.

GTRES

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Una barbaridad para cualquiera que sepa de primera mano lo que es trabajar con estos niños. Salvo que todos tengan un grado altísimo de autonomía y desarrollo, es absolutamente imposible prestar una educación de calidad a siete niños en esas aulas. Esta medida supone una importante zancadilla a los pocos arietes de inclusión que había y se va a traducir en un trasvase de muchos niños, sobre todo de los que más ayuda necesitan, a la vía de la educación especial (que a saber si no acabará incrementando su ratio también).

Esas aulas, en colegios ordinarios, solo podían tener hasta ahora cinco alumnos. Pasan de cinco a siete nada menos. La otra solución, la de abrir más aulas y dar trabajo a profesionales cualificados que sería la opción lógica no se contempla. De hecho está sucediendo lo contrario, al mismo tiempo que aumentan ratios se reducen manos: hace apenas cuatro meses era noticia que había 78.182 alumnos más y 2.451 profesores menos en los centros públicos madrileños, según datos del Gobierno regional y del Ministerio de Educación

En el presente curso, los centros educativos públicos madrileños no universitarios —desde Infantil hasta Bachillerato y Ciclos Formativos de Formación Profesional— cuentan con 632.821 alumnos y 47.313 profesores; es decir: que por cada profesor hay 13,3 alumnos. Esta cifra supone un aumento de la ratio de alumnos por profesor del 19,81% respecto al curso 2007/2008, donde había 554.639 alumnos y 49.764 profesores. Esta ratio, que desde ese curso volvió a tender al alza tras varios años de caídas, era entonces de 11, 1 alumnos por profesor. En total, la región ha ganado 78.182 alumnos (+14%) y ha perdido 2.451 profesores (-5%) en los últimos siete cursos según los datos oficiales

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Lo que nuestros padres nos dicen cuando somos niños marca más de lo que parece

disney“Has salido a mí, lo tuyo no es cantar”, me dijo mi padre en broma y con la mejor intención del mundo cuando tenía unos doce años. La frase entró a fuego en mi cabeza, cerré la boca y no volví a cantar en público jamás.

Tuve que esperar a ser madre para comenzar a hacerlo de nuevo, a todas horas. A mis hijos les gusta, sobre todo a Jaime, y a mí también cantarles. Y, como casi todo en esta vida, cuanto más haces algo mejor te sale. No digo que cante bien, en absoluto. Pero desde luego no duele oirme. Y a quien no le guste, que se vaya o se tape las orejas.

Lo que nuestros padres nos dicen, nos marca. Yo soy de las que cuida muchísimo la manera en la que me comunico con los niños, tal vez por ser periodista tengo la convicción de que las palabras tienen un poder notable. Por eso nunca digo cosas como “a Julia no se le da bien dibujar”, “eres malo/perezoso/despistado”. No quiero encontrarme con profecías cumplidas por haber sido programadas por mí.

Y procuro contestar a su curiosidad con explicaciones ciertas, aunque adaptadas para que las comprendan (eso es algo que no siempre consigo). Me da igual lo que pregunten. La fase de los porqués interminables me divierte, no me agobia. Ojalá Jaime me agobiara a preguntas imposibles. Y no pasa nada por reconocer que no se sabe algo ante alguna de esas preguntas.

No les miento, que hay adultos que disfrutan metiendo bolas a los niños. Ni les tomo el pelo y les vacilo por reirme yo o hacerme la simpática, ellos no entienden nuestras dobles sentidos o las bromas elaboradas.

No hablo de ellos con terceras personas en su presencia sobre lo que deberían mejorar o no se les da bien. Me pone mala eso de hablar sobre ellos delante de ellos como si no estuvieran, algo que si hiciéramos con un adulto sería una falta de educación terrible.

Eso es lo que yo hago. Por eso me han gustado los consejos para comunicarse adecuadamente con los niños que la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) me ha mandado:

• Ten cuidado con lo que les dices: Debemos ser conscientes de que nuestras palabras tienen mucho poder en las personas, a veces incluso más que la fuerza, por lo que si no las usamos de forma adecuada podemos hacerles mucho daño.

• Evita prejuzgarles: Muchas veces encasillamos a los demás antes de darles la oportunidad de hablar o de actuar. Solemos juzgar y etiquetar prematuramente. En el caso de los niños esto puede condicionar su comportamiento y producirles unas heridas, que pueden quedar abiertas durante muchos años si no cicatrizan a tiempo.

• No limites su capacidad: Solemos olvidar que una persona desarrolla su autoconcepto en función de las expectativas que depositan sobre ella las personas de referencia de su entorno. Si desde pequeño transmitimos la incapacidad a hacer algo es muy probable que acabe pensando que no lo puede hacer.

• No tiendas a compararles con otros niños: Idealizar el comportamiento del hijo que suele comportarse mejor, regañarle menos y, en definitiva, tener más paciencia con él que con el que suele portarse peor puede afectar directamente al autoconcepto, la autoestima y el rendimiento de los niños.

• Motívales: Debemos animarles y motivarles hacia el aprendizaje. Concienciarle de la importancia que tienen los estudios, y elogiar sus capacidades. Si el niño se siente capaz de hacer algo y además siente interés por conseguirlo, actuará de forma motivada y será más probable que alcance sus metas.

• Ayúdales a desarrollar su imaginación:
Este punto requiere un cierto aprendizaje. No podemos pedirles, si nunca lo han hecho y nosotros no les hemos enseñado, que lo hagan de la noche a la mañana. Para ello, desde pequeños, debemos enseñarles a enfrentarse a sus obligaciones como si fuera un juego, algo divertido.

• Incentívales la curiosidad por las cosas: Si favorecemos el aprendizaje a través de un ambiente estimulante, que nos resulte atractivo, interesante, etc. es más probable que el niño quiera aprender. Para ello debemos implicarnos en la actividad, y transmitirles de una forma activa y con entusiasmo, que son ellos quienes deben resolver la cuestión, los que deben pensar razonadamente. Sólo así, conseguiremos que se involucren en lo que les estamos pidiendo.

• Muéstrales empatía:
Hay en ciertas etapas que los niños y adolescentes se muestran disconformes en muchas situaciones. Dedicar un cierto tiempo a comprenderles y entenderles es imprescindible para solucionar posibles conflictos.

• Practica la escucha activa: No debemos olvidar que en estas etapas tienen una necesidad inmensa de ser y sentirse escuchados. Debemos demostrarles que realmente le estamos escuchando y que nos interesa lo que nos tienen que contar. Darles conversación, escucharles, interesarnos por lo que les pasa, por lo que les gusta, es algo fundamental.

Y a los niños no se les insulta

Unos familiares tienen unos vecinos con dos niños pequeños. Dos niños además aparentemente de buen carácter. El padre de esos niños, que es muy dado a los gritos, con frecuencia les dedica todo tipo de insultos. Mis familiares cuando lo oyen se ponen negros. Yo también cuando me lo cuentan.

A los niños no se les insulta. A los niños se les habla con cariño y respeto, incluso cuando tenemos que corregir un comportamiento.

No se les insulta porque no se lo merecen, porque debemos lograr que crezcan queriéndose a sí mismos que es el andamio para acabar siendo adultos equilibrados y felices y porque si les estamos insultando les estamos transmitiendo que eso es un comportamiento aceptable cuando crezcan. Tal vez les encontremos en el futuro insultándonos a nosotros y no tendremos autoridad para decir que no lo hagan.

Y educar creyendo que no se debe pegar ni insultar a un niño no es incompatible con educar con autoridad. Aquí no estoy hablando de que los padres sean colegas de sus hijos, sino de que los traten como seres humanos merecedores de un mínimo respeto.

La importancia de transmitir tolerancia a nuestros hijos

Un comentario a una vieja noticia de Público decía:

Hay que enseñar TOLERANCIA a los niños desde que tienen uso de razón, y que sepan que a lo distinto no tiene por que ser mejor que lo que ellos creen habitual o normal.

Y no puedo estar más de acuerdo. Los padres recientes tenemos una responsabilidad tremenda en ese sentido.

Yo intento transmitir tolerancia. Por eso entre otras cosas no consiento en nuestro entorno insultos como “maricón” bajo ningún concepto.

Para entender de lo que estoy hablando hay que saber a qué noticia me refiero, en la que un activista homosexual rememora lo dura que fue su infancia por culpa de otros niños.

Os dejo aquí un fragmento.

“Aún hoy cuando me encuentro por Talavera con determinadas caras se me hiela la sangre. Ellos ni se acordarán de cómo le hicieron pasar su niñez a un chaval cuyo único delito era ser demasiado femenino a mediados de los ochenta. Arcadio, Paquito, Serafín, Santi… Ellos, sin ser conscientes, intentaron que ese niño inocente fuera gregario, como los demás, y no se saliese de esa sociedad uniforme.

Ese Rubencín que no entendía nada, sólo que no era igual que los niños de su clase, se iba aterrado a la salida del colegio. Los golpes, las patadas y las burlas en grupo eran una pesadilla. Maricones no, yo no comparto pupitre con seres como tú’, eres una niña’. Una pesadilla que era una vergüenza contar en casa, que mis padres supieran que su hijo era el maricón del colegio.

Un día Serafín cogió un cigarro y mientras me lo apagaba en la mejilla me mandó que no fuera tan maricón’. Y recuerdo mi ignorancia el día que murió Rock Hudson (1985, yo tenía 6 años) y se habló de que era gay y yo pregunté que qué era eso. Mi madre me respondió que era un hombre que se iba con hombres. ¡Qué equivocados están los niños de mi colegio!’, le contesté a mi madre, porque yo siempre estaba con chicas y me llamaban maricón.

No ya por que nuestro precioso niño de dos, tres o cuatro años pudiera ser el acosador de un niño. Es que hay que pensar que nuestro precioso niño también podría ser el diferente (gafotas, bajito, malo en deportes, con granos, simplemente demasiado listo…) y por tanto acosado.

Y esto ya es muy mío, pero de verdad os digo que creo que me sentiría peor si mi hijo resultara ser un acosador que un acosado.

Para acabar os dejo con un vídeo espléndido que ya había sacado hace bastante en el blog.

¿Las niñas tienden a adoptar el papel de cuidadoras más que los niños?

En el post de ayer yo comentaba lo siguiente:

Ella cada vez más imita nuestro modo de actuar con él: le coge de la mano, le lleva de un sitio a otro, si coge cables se los quita de las manos, nos quiere ayudar a vestirle, lavarle la cabeza… probablemente el que sea niña influye en que esté adoptando ese papel de cuidadora.

Y en los comentarios un lector con el nick ‘Educación no sexista, por favor’ comentaba:

Vaya, por lo visto el sexismo sigue presente en la educación que algunos padres y madres recientes dan a sus hijos.
Las niñas no nacen siendo “cuidadoras”, imitan a las madres que asumen ese rol. Si los papás son también cuidadores, los niños aprenden a ser “cuidadores” como ellos. Si los padres se sientan a ver la tele y pasan de todo, los niños aprenden que cuidar a los demás “es de niñas”.

A lo mejor eso es lo que le pasó a Madre Reciente.

Y aquí está lo que le contestó Martola:

Antes de nada quiero que sepas que mi comentario no pretende para nada criticar tu opinión.

Tengo una niña, tiene dos añitos y 4 meses y desde el principio me propuse educarla “en la igualdad”, pero también en dejarla expresar su personalidad.
Le gusta el rosa, no le gusta, le encanta! Cada vez que le dejo escoger ropa, va a la más cursi.
A pesar de que tiene coches, trenes y muñecas, juega con una delicadeza increíble. La primera vez que la llevamos a un centro de juegos, mientras su amiguito gritaba y saltaba en la piscina de bolas, ella corrió como loca a una cocinita de juguete a poner la mesa y “cocinar”. Ahora es su juguete preferido. Le encantan las pincitas del pelo, a pesar de tenerlo muy corto y fino. Y mil cosas más que podría contarte.
Nosotros seguimos siendo imparciales con ella, por supuesto.

Yo no creo que seamos iguales, y los niños y las niñas, también son diferentes, pero desde luego ninguno es inferior a otro y comparto contigo que no se debe estereotipar o imponer roles, pero por todo lo que veo a mi alrededor, salvo excepciones raras, los niños son niños y las niñas, niñas. No sé si me explico 😉

Pues aquí va mi respuesta. Mi santo para nada está sentado viendo la tele y yo asumo el papel de cuidadora. Ambos tenemos el mismo horario y estamos a las 16:00 de la tarde en casa, y teniendo una niña de dos años y otro con autismo, lo de sentarse está descartado. Los dos somos cuidadores de nuestros hijos en la misma proporción, los dos trabajamos y jugamos con ellos, cuando por las tardes salimos al parque o a pasear vamos ambos, cada uno con un niño de la mano. No podría ser de otra manera. Al menos sería muy difícil.

Y no es el único hombre al que mi hija ve ejerciendo de cuidador: ya sea su abuelo, su tío o un amigos de la familia, en nuestro entorno los hombres están muy implicados.

En casa hay todo tipo de juguetes y a mi hija le gustan algunos que se consideran erróneamente propios de su sexo como la cocinita y otros que no como los coches. Y muchos que no tienen connotación sexual alguna y que son los que realmente abundan en mi casa, como las construcciones, los puzzles, los intrumentos musicales o los cuentos.

No ha salido nada “princesa”. Al menos de momento. Que no es nada malo, en absoluto. Y tampoco creo que ser “princesa” o no serlo implique nada del otro jueves. Pero imagino que sale a su madre: yo siempre preferí disfrazarme de vaquero y subirme a los árboles.

Pero sí que creo que las niñas tienen una tendencia mayor que los niños a ejercer de cuidadoras, igual que creo que tienden a ser más suaves.

Eso no quiere decir que no haya muchísimos niños varones muy dulces y con esa misma tendencia a proteger y cuidar, por supuesto.

Os voy a contar algo que creo que es representativo:
Jaime tiene un retraso madurativo obvio respecto a sus compañeros de clase. Y en su clase casi desde el primer día hubo una niña que adoptó el rol de protectora/cuidadora. Ahora, en su segundo año, son varias las compañeras que le ayudan y cuidan, también algún niño, pero mayoritariamente son las niñas.

Hablando con otros padres con niños con problemas escolarizados y también con los profesores y terapeutas, me aseguran que es un fenómeno que se repite. En las niñas parece aflorar de manera mucho más natural y con más frecuencia esa inclinación.

Los profesores también te pueden decir que las clases en las que hay mayoría de niños tienen una dinámica completamente diferente de las clases con mayoría de niñas.

También podría argumentarse que todas esas niñas están viendo en sus casas a las mujeres ejercer de cuidadoras y a los padres otros roles. Pero yo no estoy tan segura de que sea así.

En todos los mamíferos superiores hay ciertas inclinaciones naturales diferentes en machos y hembras. Y ahí no hay educación sexista que valga. ¿Tan diferentes somos de ellos?

Asumir diferencias innatas no implica asumir que uno u otro sexo sea superior al otro.

Sobra decir que eso no implica que no haya que tomarse muy en serio luchar contra estereotipos dañinos y asegurarse de que nuestras niñas se valoran a sí mismas y crecen sintiéndose capaces de hacer cualquier cosa que se propongan. A mí me educaron así, esa suerte que tuve.

Creo que es un debate interesante. ¿Cómo lo véis vosotros?

La misión de las madres es enseñar a sus niñas (y niños) que son preciosas

Esta semana leí y me horroricé con una noticia de una madre británica de treintaypocos años que inyectaba regularmente botox adquirido por Internet a su hija de ocho años. Quiere convertirla en una belleza, en una estrella, y dice que para lograrlo tiene que empezar a “cuidarse” ya.

Este párrafo me resulta especialmente triste:

La pequeña, normalizando la situación que vive e incluso sintiéndose orgullosa de ello, dice que sus amigos piensan que ella es “guay” por poder acceder a estos tratamientos, y añade: “Cada noche compruebo si tengo más arrugas y si veo alguna quiero más inyecciones”.

Y precisamente esta misma semana me llega este maravilloso cuento sobre una niña preciosa a la que hicieron sentir que era fea si no llevaba maquillaje, tintes, vestidos bonitos, tacones… De verdad, no os lo perdáis.

Y comprendo que la labor de las madres no es decirnos cuando somos niñas (o niños) que necesitamos ponernos lazos en el pelo o cambiar de peinado, adelgazar, llevar zapatos bonitos, comportarnos como señoritas (o ponernos botox en casos extremos en los que habría que retirar la custodia) para sentirnos guapas (o guapos).

Me consta que muchas madres, con una exigencia para bien mal entendida, son las primeras que empiezan la labor que luego vendrán otros (televisión, amigos, revistas, publicidad…) a continuar.

El primer paso para ser feliz es querernos tal y como somos.

Y las madres deberíamos precisamente ayudar a nuestros hijos a quererse, a aceptarse, a saberse seres humanos únicos merecedores únicamente de amor y respeto en sus relaciones futuras.

Deberíamos darles las armas para que sepan luego enfrentarse a las presiones que les llegarán de fuera.

No es lo mismo decirle a nuestra niña: “¡Qué guapa estás con lazo!” que decir “¡Qué fea estás sin él!”.

Y que si luego deciden maquillarse, llevar tacones o buscar un tipazo en el gimnasio, lo hagan felices y conscientes de que ellos siguen siendo preciosos y únicos sin el maquillaje, los tacones o los músculos.

Manifestación hoy en Madrid en defensa de la educación pública

Os dejo con un comentario que he creído que merece ser convertido en post, ya que tienen mi apoyo en todo lo que rechazan y solicitan.

Sé que no es el momento ni el lugar, pero como me consta que hace un par de años “madrereciente” ya se hizo eco de una manifestación realizada en Madrid contra las reformas educativas que nuestro querido Gobierno de la CAM quiere hacer, aprovecho este espacio para comentarlo a l@s amig@s de Madrid que puedan/quieran asistir:

Hoy miércoles 24, a las 18 horas, concentración ante la Consejería de Educación (c/ Alcalá 30).

Rechazamos:

– La “subasta” y privatización de las Escuelas Infantiles y Casas de Niños.

– La masificación en las aulas.

– El actual sistema de cuotas, que sólo beneficia a las rentas altas.

– La desigualdad en el acceso a una educación de calidad para los niños/niñas.

– Las diferencias en las condiciones de trabajo de los profesionales.

Demandamos:

– Nuevo decreto de requisitos mínimos para garantizar la calidad de la etapa.

– Financiación suficiente para asegurar el adecuado funcionamiento de Escuelas Infantiles y Casas de Niños de la red pública.

– Condiciones de trabajo dignas para todos los profesionales.

Por un pacto educativo para todos

Inma Cardona es logopeda de un colegio de Educación Especial. Tiene tres hijos, uno de ellos con autismo.

Inma me ha ayudado mucho. Contacté con ella por Internet cuando comencé a sospechar lo que le pasaba a mi hijo. Ha leído muchos correos míos llenos de dudas, me animó a dar importantes pasos y a comprender mejor todo lo que pasaba.

En definitiva ha tenido la paciencia de una santa conmigo. Aprovecho desde aquí para darle las gracias de nuevo.

Hace pocos días publicó un post en su blog que he decidido traeros y pedir que firméis por que creo firmemente en su importancia:

El Gobierno de España y la oposición están publicitando a corto plazo la firma de un gran Pacto de Estado sobre Educación. Para variar, una vez más los niños con Necesidades Educativas Especiales son invisibles.

En los nueve puntos que recoge el Pacto no aparecen ni directa, ni indirectamente.

Unas cuantas madres viendo semejante injusticia hemos desarrollado una iniciativa que la podéis ver en este blog.

Además hemos creado una página en Facebook para que se una la gente y en el que podéis dejar vuestro comentarios, para visitarlo clicar aquí.

La inicativa trata de hacernos visibles y para ello os pedimos que firmeis en la página de firmas habilitada para ello.

También hemos escrito unos modelos de cartas para enviar a todos los políticos, organizaciones, asociaciones, etc. Desde el presidente del gobierno a cualquier político u organización de vuestra localidad, de manera que todos conozcan la injusticia que se está cometiendo. Las podéis ver también en el blog Pacto Educativo para Todos.

Pensad que este “olvido” institucional afecta a todos los niños y

niñas con Necesidades Educativas especiales.

Esperamos que comprendáis la gravedad de la situación y estamos

seguras de vuestra colaboración.

Aquí tenéis los nueve puntos del pacto, que tal vez os interesen:

Los nueve puntos del pacto

– Cultura del esfuerzo. Propiciarla, así como la “exigencia” y “una política de calidad sostenida en el conocimiento, las competencias y los valores”.

– Impulso de las becas. Reconocer los logros de la universalización de la educación y garantizar “una política de becas que garantice la igualdad de oportunidades”.

– Flexibilidad. Hacer el sistema “mucho más flexible y más integral, que relacione las etapas educativas”.

“Una enseñanza más individualizada”.

– Fracaso y abandono. Luchar contra estos dos problemas. Incidir en las causas y propuestas y hacer innovaciones en medidas educativas y sociales.

– Escolarización temprana. “Armonizar el sentido y las condiciones de la etapa de tres a seis años” para luchar contra el fracaso.

– FP integral. Lograr “cualificaciones más específicas y vinculadas a las demandas sociales” y que los centros estén vinculados al desarrollo de los territorios.

– Modernización. Promover el aprendizaje a través de las nuevas tecnologías y potenciar el de idiomas.

– Universidad internacional. Promover la agregación y la excelencia y “definir un modelo de financiación” para ella.

– Profesorado. “Apoyar la figura del profesor, su formación permanente, dotarle de recursos y promover la carrera docente”.

Educación diferenciada: ¿Los niños con los niños y las niñas con las niñas?

Yo me eduqué en un colegio de monjas que sólo admitía niñas. De hecho incluso las profesoras eran mujeres, salvo alguna excepción ya tardía y poco representativa. Y mi santo creció en su equivalente masculino.

Aunque no somos tan viejos, eran otros tiempos para muchas cosas.

Nosotras teníamos gimnasia sueca y rítmica en clase de gimnasia y ellos fútbol y baloncesto.

Afortunadamente el mundo exterior era mixto. También lo eran los veranos y el instituto más tarde. Así que las aguas permanecían en sus cauces.

Pero en el colegio pasábamos una parte importante de nuestras vidas y he visto con mis propios ojos como bastantes niñas veían a los chicos de su misma edad como marcianos.

¿Cómo iban a saber cómo tratarlos si apenas habían tenido algo más de relación con esa especie de ser humano que con los esquimales?

Obviamente, lo mismo les sucedía a muchos de ellos.

También recuerdo el excelente nivel de latín de mi colegio femenino y lo malos que eran enseñando matemáticas. Justo lo contrario que pasaba en el colegio de mi santo.

Se suponía que los niños iban para ciencias y las niñas para letras. Y acababa siendo una profecía autocumplida.

Pues el otro día me contaban que cada vez gana más fuerza el empeño de muchos por volver a la educación diferenciada.

Es decir, los chicos con los chicos y las chicas con las chicas.

Os dejo un fragmento de una entrevista del Diario Vasco titulada “Lo moderno es enseñar a niños y niñas por separado” con María Calvo Charro, Presidenta de la Asociación europea de centros de educación diferenciada, doctora y profesora de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid y autora del libro Los niños con los niños, las niñas con las niñas (Editorial Almuzara).

Si tenéis interés por leer algo más, aquí hay otra entrevista en Consumer/Eroski.

PREGUNTA- Dé tres razones por las que un niño debería estudiar en un colegio diferenciado y una sola por la que no debería hacerlo en una escuela mixta.

RESPUESTA- La primera es porque se respetan los diferentes ritmos de maduración cognitivo de niños y niñas, que son distintos, según los últimos descubrimientos científicos, tan recientes que no tienen más de diez años, y por tanto que nada tienen que ver con esa educación diferenciada de hace cuarenta años. Avances tecnológicos, como resonancias magnéticas cerebrales, demuestran que en educación infantil y primaria las niñas van por delante de los niños en ese ritmo cognitivo, que en habilidades lingüísticas y destrezas verbales maduran antes, y no tener en cuenta esta diferencia de ritmo puede perjudicar a los varones, porque muchos de ellos se pueden frustrar. El fracaso escolar que tenemos en España es fundamentalmente masculino. Y si estamos buscando la igualdad, pues también que la haya para los hombres, que son los perjudicados. La segunda ventaja es que en la adolescencia están más tranquilos, ya que estar delante del sexo opuesto durante el horario lectivo perturba la concentración, lo que es algo evidente, lógico y natural. Y tercer motivo o beneficio: la libertad de opción de los padres, con una pluralidad de modelos educativos que ahora mismo en España no hay, ya que el colegio público es exclusivamente mixto frente a países como EE. UU., Alemania, Francia, Australia, Suecia o el Reino Unido. Y la razón fundamental por la que un niño no debería ir a la escuela mixta es porque ahí se desprecian los ritmos diferentes de aprendizaje y se pasa de la igualdad al igualitarismo absoluto.

PREGUNTA- ¿El apoyo de fundamentalistas religiosos a este modelo es un lastre?

RESPUESTA- El lastre es la falta de libertad. Dicho esto, puede ser una carga cuando va unida a la ignorancia, porque se identifica este modelo de separación sexual con radicalismo religioso y la educación diferenciada no tiene nada que ver con moral, religión ni ideología. Es un modelo pedagógico que fomentan feministas muy progresistas como Hillary Clinton. En Alemania, las feministas han logrado que en colegios públicos a las chicas de secundaria se las separe en grupos, con permiso paterno, para darles apoyo en matemáticas, geometría y ciencias, justo cuando dan el bajón, ya que la testosterona en la adolescencia hace que los niños tengan una visión espacial superior, aunque luego se igualan.

¿Y qué creo yo? Que bastante diferentes somos como para empeñarnos en serlo aún más.

La vida fuera de los colegios está formada por los dos sexos, que trabajan unas veces en competencia y otras en colaboración. Los defensores de la educación diferenciada no deberían olvidar eso.

Yo no querría que mis hijos se educaran en colegios así. Bastante educación diferenciada tuvimos ya sus padres.

Os dejo con una canción de Los Bravos que resume mi opinión al respecto 🙂