Entradas etiquetadas como ‘España’

El Gobierno español lucha solo y sin cuartel contra el autoconsumo

Por Laura Martín Murillo – Directora de la Fundación Renovables

Desde que se aprobó en España la ley más regresiva para el autoconsumo del mundo, los gobiernos sucesivos del Partido Popular han decidido librar en solitario una batalla contra la sociedad española, el resto de los grupos parlamentarios, el resto de países de la Unión Europea y ahora, incluso, contra la propia Comisión Europea liderada por Arias Cañete.

Que el gobierno del Partido Popular aprobara una ley pensando únicamente en las grandes eléctricas y contraviniendo los intereses de la ciudadanía no es de extrañar, pero que su actitud beligerante se mantenga en el tiempo, contra todos los demás, tanto a nivel nacional como internacional, es difícilmente explicable.

España ya es una excepción. A diferencia de lo que ocurre en Europa y en el mundo, aquí el autoconsumo, acosado por las trabas, no termina de despegar. Hemos pasado de ser un país relativamente pionero en energías renovables a convertirnos en el único país del mundo en el que existe el ‘Impuesto al Sol’.

El estudio que desde la Fundación Renovables acabamos de publicar resume la situación del autoconsumo en 10 países europeos y da buena cuenta de la excepción que se vive en España: mayores trabas administrativas sobre las que ya ha alertado la Comisión Europea, falta de un marco retributivo adecuado para la energía vertida a red, prohibición del autoconsumo compartido y existencia de tasas absolutamente injustificables, como la que se aplica a la energía autoconsumida en el domicilio o la empresa. La legislación española es la peor de Europa y no está tampoco en línea con las propuestas de la Comisión.

Por ello, después de haber vetado en el Parlamento la propuesta de todos los grupos parlamentarios sin excepción para un cambio en la regulación de autoconsumo, con un informe económico torticero, el Gobierno traslada su batalla a Europa. Mientras la Comisión Europea presenta un Paquete de Invierno que se propone situar al ciudadano y al consumidor europeo en el centro del sistema, dotando de derechos al autoconsumidor, el Gobierno español (un gobierno en minoría, no olvidemos) presentó la semana pasada como contribuciones a este paquete una batería de comentarios contra el autoconsumo: contra el autoconsumo en comunidades, pidiendo que se reconozca el hecho de que el autoconsumo es oneroso para el sistema, en contra de los sistemas de apoyo al mismo… en fin, propuestas muy ideologizadas y en completa minoría y, otra vez, en contra de la ciudadanía de su país.

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Un regalo más a los grandes consumidores de energía

Una disposición adicional de los PGE crea un sistema de apoyo para compensar a los grandes consumidores por “soportar” la financiación de las renovables

Por Sergio de Otto – Periodista especializado en energía

Monedas

En los Presupuestos Generales del Estado de 2017, que han empezado a debatirse esta semana en el Congreso de los Diputados, el Gobierno ha colado en las 114 disposiciones adicionales un nuevo regalo para los grandes consumidores de energía que viene a sumarse a lo que ya cobran por el servicio de interrumpibilidad que lleva muchos años sin emplearse y al que le quedan otros tantos antes de ser necesario algún día. Ya se ha denunciado en numerosas ocasiones que los 525 millones de euros que los consumidores eléctricos pagaremos este año a un reducido grupo de estas empresas no es hoy una necesidad del sistema sino una subvención industrial encubierta.

Ahora, la subvención llega vía Presupuestos, pero con el insólito argumento reflejado ya en el título de la disposición (la 111 para quien quiera comprobarla): “Compensación por costes adicionales derivados de la financiación del apoyo a la energía eléctrica procedente de fuentes renovables” y en el texto añade: “que soportan” …” las industrias”, empresas que describe el punto 2 de esta disposición. De nuevo el Gobierno presenta a unas empresas como víctimas y a las renovables como culpables de un sobrecoste que tienen que “soportar” esas pobrecitas industrias.

El perfil de las empresas que tendrá derecho a este “sistema de ayudas” (pero ¿no éramos tan liberales que queríamos acabar con todo tipo de subvenciones?) “se determinará reglamentariamente atendiendo a la intensidad del uso de la electricidad y a la intensidad del comercio con terceros países y dentro de los límites previstos en las directrices sobre ayudas estatales en materia de protección del medio ambiente y energía 2014-2020”.

Si el Gobierno quiere subvencionar a estas industrias que lo haga y que se las arregle con Bruselas para ver si cuelan las subvenciones (como parece que es el caso) pero que no use como excusa el apoyo a la energía renovable. No debe hacerlo por muy diversas razones, pero, sobre todo, porque es rotundamente falso que eso suponga una desventaja competitiva para esas empresas como lo demuestran las estadísticas que publica la Comisión Europea y que, recientemente, una vez más han puesto en evidencia que esas grandes industrias consumidoras españolas son las que menos “soportan” estos costes.

En el primer gráfico, comprobamos que España es el país en el que mayor diferencia existe entre el coste que “soportan” por la retribución a las renovables y cogeneración las pequeñas y medianas empresas (Tarifa IB) y los grandes consumidores de electricidad (Tarifa IF). Mientras que para los primeros rondan los 25 euros, para los segundos (los que ahora se verán beneficiados por una nueva subvención) no llega a los 4 euros. Sí, la mayor diferencia en toda Europa entre la una mayoría de nuestras empresas y los privilegiados del gran consumo eléctrico.

Costes de apoyo a las renovables y cogeneración para las empresas. 2015. Fuente Comisión Europea.(Tarifa IB: consumidor negocio, pequeña tienda o muy pequeña industria; Tarifa IF: electro intensivos de gran consumo).

En el segundo cuadro, en el que podemos ver el porcentaje que supone en la factura eléctrica para unos y otros, de nuevo constatamos una escandalosa diferencia entre el 15% para la mayor parte de nuestras empresas y solo un 4% para los grandes consumidores.

Porcentaje en el coste de la electricidad de los costes de apoyo a las renovables y cogeneración para las empresas por países. 2015. Fuente Comisión Europea. (Tarifa IB: consumidor negocio, pequeña tienda o muy pequeña industria; Tarifa IF: electro intensivos de gran consumo).

¿Está justificada una nueva subvención para unas empresas en las que este coste solo supone un 4 por ciento de su factura? La pregunta se responde sola.

 

 

 

España no se merece que suspendamos sistemáticamente en el ranking de energía sostenible

Por Concha Cánovas – Experta en energías renovables

Un año más al llegar estos meses diversas organizaciones publican sus análisis sobre la evolución de los logros alcanzados durante el año anterior en lo que a política medioambiental y energética se refiere.

Y desgraciadamente viene ya siendo habitual que España presente  sistemáticamente y, por difícil que parezca,  un empeoramiento de nuestras magnitudes básicas como las emisiones de efecto invernadero, penetración de renovables en el mix energético, dependencia energética.., tanto con respecto al año precedente, como con los países de nuestro entorno.

A modo de ejemplo, entre las más recientes podemos mencionar:

  • El Informe 2016 del Observatorio de Energía y Sostenibilidad en España de la cátedra BP y la Universidad de Comillas ICAI-ICADE que destaca el continuo empeoramiento de los indicadores de sostenibilidad energética a lo largo del año con un aumento de la intensidad de carbono de la economía española, al contrario de lo que sucede en la OCDE: aumento de las emisiones de CO2, (un 16%) principalmente las asociadas al sector energético, aumento de la contribución  de las energías fósiles al mix energético en el año 2015 y especialmente el aumento del consumo de carbón (un 20%); lamentando que no se hubiera aprovechado la favorable coyuntura de precios de los combustibles bajos de estos años para mejorar nuestra eficiencia energética.
  • En el análisis comparativo que realiza Carbon Market Watch sobre los esfuerzos que hacen y quieren  hacer los países de la Unión Europea para combatir el cambio climático España se presenta como uno de los países que menos esfuerzos realiza.

Estos resultados son consecuencia de una política cada vez más cortoplacista, como vino a corroborar en su día el propio secretario de estado de energía al declarar que no era necesaria una planificación energética; que por encima de todo persigue maximizar el beneficio de lo que tenemos  perpetuando el estatu quo del sector, sin adoptar las necesarias políticas disruptivas que venimos reclamando desde hace tiempo desde la Fundación Renovables.

Y  precisamente en un contexto como el que acaba de señalar, y  en el que al mismo  tiempo la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su Declaración anual sobre el estado del clima en el mundo, alerta que el año 2016 rompió todos los récords al alcanzarse una temperatura máxima mundial sin precedentes, que un grupo de 24 expertos en energía ha enviado una carta abierta al presidente del Gobierno abogando por una transición energética en España con la finalidad de que “nuestro país retome el liderazgo en sectores como las energías y tecnologías limpias y eficiencia energética”; si bien la petición no deja de ser una pura utopía a la vista del interés demostrado en la materia por nuestros responsables energéticos, por lo menos cabe esperar que,  a la vista de que entre los firmantes se encuentran antiguos responsables en política energética  con gobiernos del propio partido popular, se les haga más caso que al resto de expertos que venimos denunciando la situación en estos últimos años, y por fin dejemos de aparecer en la cola de los países con peores ratios de evolución medioambiental y energético, posición que ni nos merecemos, ni nos corresponde como país.

 

La energía de la razón

Por Mariano Sidrach de Cardona – Catedrático de la Universidad de Málaga

energías renovables

Hace ya más de un año que desde la Fundación Renovables pusimos en marcha este blog de ‘La Energía como Derecho’, con el objetivo de visualizar los problemas energéticos actuales y proponer y debatir sobre las posibles soluciones al llamado problema energético. Todo bajo el convencimiento de que la situación actual de las energías renovables permiten ofrecen soluciones tecnológicas viables y económicamente rentables a la situación energética actual.

Durante este tiempo, y en la medida de mis posibilidades, he intentado colaborar exponiendo de forma clara, lo más amena y didácticamente posible, mis ideas sobre los temas que considero que es importante debatir y actuar de forma urgente, para que podamos evitar la catástrofe medioambiental que nos amenaza en forma, sobre todo, de cambio climático y contaminación atmosférica.

Sin duda, durante este tiempo, las energías renovables han seguido desarrollándose a buen ritmo a nivel mundial y sin embargo tengo la sensación de que en España estamos exactamente en el mismo punto, sin que nada haya cambiado. Por medio, hemos tenido una cumbre sobre cambio climático y un cambio de gobierno, con la pérdida de la mayoría absoluta del Partido Popular y la llegada al parlamento de nuevos partidos políticos. Sin embargo las políticas energéticas en España siguen siendo exactamente las mismas.

No debe ser sólo una sensación mía, ya que el Observatorio de Sostenibilidad en su informe del 2016 afirma que “el sistema energético español continua en una senda de la insostenibilidad, sin mejorar su eficiencia energética con un aumento de las emisiones de CO2 y otros contaminantes, así como de la dependencia exterior”.

Hasta lo que parecía más evidente e inmediato, como era la derogación de la ley que regula el autoconsumo en cuanto el PP perdiera la mayoría absoluta, debido al acuerdo de todos los demás partidos, se ha parado en seco debido a la abstención de Ciudadanos. Sus razones no han convencido, veremos cómo sigue este tema, aunque no veo al gobierno precisamente nervioso con esta cuestión.

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…Y ahora también somos importadores netos de electricidad

Por Concha Cánovas – Experta en Energías Renovables

Torre de electricidad

La ausencia de política energética durante estos últimos años nos ha llevado no solo a continuar con uno de los principales problemas de España en materia energética como es nuestra brutal dependencia exterior de los combustibles fósiles, muy superior a la media de los países de la Unión Europea; sino que  también hemos conseguido que, por primera vez, nuestro saldo neto comercial de electricidad haya sido importador al haber cambiado de signo nuestra tradicional exportación de electricidad a Portugal.

La consideración de las energías renovables como activos estratégicos en Portugal y el cumplimiento de su Plan Nacional de Acción de Energías Renovables es la base del éxito de su política energética y donde reside la principal diferencia con España donde venimos incumpliendo la Planificación Renovable 2015‐2020 tal y como ha denunciado la propia Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) cuando señala que los 700 MW renovables adjudicados en la subasta de 2016, más los  3.000 MW establecidos para la próxima convocatoria, “representan menos de la mitad de los aproximadamente 8.500 MW de potencia renovable adicional considerada en la Planificación″.

Portugal se ha fijado como objetivo, además de  generar en 2020 el 60% de su energía eléctrica a través de fuentes renovables y el 80% en 2030, aprovechar la explotación de sus recursos naturales más allá de sus fronteras y poder evacuar más allá de los Pirineos su excedente de generación solar y eólica. Excedente que, en la medida que España continúe con su moratoria renovable sin desarrollar su potencial, se consumirá antes de llegar a los Pirineos, es decir en nuestro país, como lo demuestra el que en 2016 y estos primeros meses de 2017 haya cambiado su tradicional saldo importador de electricidad con España por el de exportador.

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Suspenso para España en eficiencia energética

Por Fernando Ferrando – Vicepresidente de la Fundación Renovables

Flickr Adriano Agulló

Recientemente se ha publicado el informe RISE (Regulatory Indicators for Sustainable Energy) elaborado por el Banco Mundial donde se refleja de forma jerarquizada el posicionamiento de los distintos países en lo referente al acceso de la energía, la apuesta por las energías renovables y la eficiencia energética. España ocupa el puesto 22, de los 111 países analizados, en cuanto a comportamiento en eficiencia energética, situándose por detrás de los países de nuestro entorno económico y territorial. Esta posición es consecuente con la inexistencia de una política energética y de tener una laxa preocupación por mejorar nuestro comportamiento energético.

La ineficiencia energética, ni se corresponde con nuestra posición a nivel mundial en Producto Interior Bruto ni por supuesto con la realidad como país, al tener uno de los mayores grados de dependencia energética de la Unión Europea de la que nos separan más de 20 puntos porcentuales, un 73% de España frente a un 53% de media europea, y eso considerando en este cálculo a la energía nuclear como fuente autóctona, que no lo es. Esta dependencia supone que por cada 10$ de subida sobre el precio del barril de petróleo nuestro saldo de la balanza comercial se deteriora en 6.000 MM€.

Ser eficiente en España en materia de consumo de energía debería ser una de las prioridades de la política energética, como lo ha manifestado repetidas veces la Fundación Renovables, no solo para poder competir con los países de nuestro entorno, sino también para poder llevar a cabo políticas más sostenibles con respecto al medioambiente y menos expuestas a la volatilidad de los precios de combustibles que tenemos que importar.

España cuenta con legislación suficiente para tener un comportamiento en eficiencia energética mejor, como consecuencia de la obligada transposición de las distintas Directivas Europeas, fundamentalmente la 2010/31/UE sobre eficiencia energética en edificios y de la 2012/27/UE de eficiencia energética. El problema es que hemos sido incapaces por decisión propia de poner en marcha los instrumentos operativos que el marco legislativo exigía.

Termómetro en un centro comercial de Madrid. En el cartel figura la propia normativa que incumple.

Las líneas de actuación puestas en marcha son insuficientes e ineficientes y están basadas en el desarrollo de campañas de difusión y en la creación de un Fondo para la Eficiencia Energética que no se ha conseguido aplicar a su finalidad, de hecho en la fallida reforma eléctrica del actual Gobierno se utilizaron los fondos acumulados para reducir el déficit de tarifa, y permiten predecir que España no cumplirá el objetivo de reducción de la demanda establecido para los países de la Unión Europea para el 2020.

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El Estado de la Unión Energética en Europa: España ha ido para atrás

Por Laura Martín Murillo – Directora de la Fundación Renovables

El informe anual del Estado de la Unión de la Energía publicado este mes por la Comisión Europea muestra que la transición de la economía europea hacia las fuentes renovables está en marcha y que se está cerca de cumplir los objetivos climáticos y energéticos que se habían trazado para 2020. Habiendo alcanzado una cuota del 16% de energías renovables en su consumo final de energía en 2014 y una cuota estimada de cerca del 16,4% en 2015, la UE en su conjunto está en el buen camino para alcanzar su objetivo del 20% para 2020.

A pesar de esta buena noticia, hay dos hechos preocupantes detrás de esta cifra: el primero es que debido al fácil cumplimiento de los objetivos a 2020, los objetivos que nos hemos fijado para 2030 (un 27% de renovables) son demasiado bajos. Explicaré esto de manera sencilla, si Europa puede hacer algo que era difícil cuando se planteó, llegar al 20% de fuentes renovables en 2020 (es decir pasar del 6% en 2007 a 20% en 2020), el que en la actualidad se plantee solo un 7% de aumento adicional para 2030 supone ralentizar la tendencia del cambio, sobre todo ahora, cuando las diversas fuentes renovables han alcanzado un nivel de madurez tecnológica y asequibilidad en precio récord. Además, desgraciadamente con este objetivo no contribuiremos a cumplir con el Acuerdo de París en la medida que nos corresponde.

Los objetivos que nos trazamos para 2020 permitieron a la Unión Europea ser líder en el desarrollo de tecnologías limpias, crear más de un millón de empleos en la región y reducir la dependencia energética de toda la UE en una proporción equivalente al consumo energético de toda Polonia (por ejemplo, en 2015 Europa se ahorró 16 billones, con b, de euros en importaciones de combustibles fósiles). Sin embargo, los que se proponen para 2030 desgraciadamente nos van a apear de ese puesto de liderazgo y de sus importantes contribuciones socio económicas.

Pero me gustaría además señalar la necesidad de cambiar el ritmo justamente en nuestro país.  En la presentación de la Comisión se adjunta el cuadro de abajo. En ellas se resume la participación de las renovables en el mix energético en 2013, 2014 y un dato aproximado para 2015. Vemos con pesar que la contribución de las renovables en España en 2015 es inferior a la de 2014 y sólo ligeramente superiora a la de 2013. Los datos demuestran el parón a las renovables sufrido en el país que nos sitúan por debajo de la media Europea y además esta cifra es inferior al objetivo que se había fijado el Gobierno en 2015. ¿De verdad es esto lo que podemos hacer en España cuando muchos de los países de nuestro entorno asumen la transición energética?

La mayor parte de los países presentan trayectorias más serias, con un crecimiento constante y a unas mayores tasas en estos tres años, es el caso de Austria, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Italia o Portugal. Hasta países completamente retrasados en renovables y que no van a cumplir sus objetivos como Holanda o Reino Unido, han tenido trayectorias mejores estos tres años.

Si Europa se mantiene en objetivos de renovables insuficientes, perderá su papel de liderazgo en el mundo. Si en España no se produce un verdadero acelerón en los próximos años, nuestro futuro económico quedará comprometido, porque no tenemos fuentes fósiles y nuestra factura eléctrica solo la puede abaratar las renovables. Es difícil esperar del Gobierno un reconocimiento de sus errores en los últimos años en política energética, pero lo que debemos exigir es propósito de enmienda. En este país disponemos del conocimiento, de la tecnología, de las empresas y de una ciudadanía que apuesta por ese cambio, sería una pena seguir desperdiciándolos.

Una política energética a merced de las lluvias

Por Laura Martín Murillo – Directora de la Fundación Renovables

Lluvia sobre la tierra

Ahora que se ha cerrado el año, es un buen momento para analizar la generación eléctrica de 2016, con el informe de avance de Red Eléctrica y hacer una reflexión sobre alguno de sus datos.

El primero es que las energías renovables han aumentado su contribución al mix nacional, elevando su cuota al 41,1% frente al 36,9% del año anterior. Estos cuatro puntos de diferencia, desde luego buenas noticias, han sido causados principalmente por el incremento de la hidráulica, que aumentó un 25,1% su producción de electricidad respecto a 2015. El aumento de la eólica, un 1,7%, también contribuyó a generar un mix un poco más limpio, pero la ventaja fundamental vino de las precipitaciones.

En 2016 llovió más en España que en el año anterior y un 16% por encima de la media histórica lo que se tradujo en importantes beneficios para la sociedad y la economía española: la agricultura, los ecosistemas y también la producción energética se vieron favorecidos.

Gracias a la lluvia terminamos el 2016 con un mix más limpio. Por sus efectos también se usó menos carbón y así abandonamos la bochornosa posición de ser el país que más había aumentado el uso de carbón para electricidad en 2015. En 2016, de hecho, se redujo su consumo en casi un 30%, aunque la subida de los precios de este combustible en relación con la del petróleo también influyó en el resultado.

Sin embargo, como los resultados no han venido marcados por medidas de transición energética, en 2017 seguimos estando a merced de los elementos meteorológicos. No se instaló potencia renovable nueva, no se cerraron o se aprobaron planes de cierre para las centrales más contaminantes. Si llueve, seremos más renovables, si no llueve, lo seremos menos.

En el informe de avance de Red Eléctrica también se menciona que las temperaturas suaves contribuyeron a contener la demanda energía. Como sufrimos en menor medida periodos extremos de frío y calor, la demanda creciente no aumentó más allá de un 0,8% en el año pasado.

Con la poca importancia que se le ha dado dentro de las políticas energéticas del actual Gobierno a la mejor gestión de la demanda y a la eficiencia, en los próximos años nos podríamos ver sometidos a las mismas incertidumbres: si las temperaturas son extremas, la demanda se disparará, si tenemos la suerte de tener climas más benignos, reduciremos el consumo de electricidad.

Resulta muy decepcionante que, en pleno Siglo XXI, tengamos que enfrentarnos a una realidad como esta. Los resultados energéticos de España los marcan los agentes meteorológicos y no las políticas energéticas. Sería un error culpar de este hecho a las energías renovables, que efectivamente dependen de las condiciones climatológicas, pero que pueden combinarse para sacar más partido a los diferentes elementos.  Un año menos lluvioso tendremos menos hidráulica, pero si hacemos lo que corresponde, tendremos más solar.

Pero es que, además, el clima en España está cambiando y está destinado a cambiar mucho más en los próximos años. Seguir por este camino es muy peligroso. Nuestra temperatura media podría aumentar hasta 5 grados para 2050 y se espera que las precipitaciones se sigan reduciendo de manera creciente en toda la Europa mediterránea. De aquí en adelante lo que podemos esperar son menos lluvias y temperaturas más extremas.

Parece que ha llegado el momento de aprobar una ley adecuada de cambio climático y transición energética, dejar de bailar la danza de la lluvia y evitarnos un bochorno internacional.

¿Una ley de Transición Energética y Cambio Climático ágil y coherente?

Concha Cánovas – Experta en Energías Renovables

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No deja de sorprender que justo una semana después de la formación de un nuevo Gobierno en el que se ha optado por mantener separadas las carteras  de Medioambiente  y Energía, el mismo partido que está en el Gobierno promueva en el Congreso una Ley de Transición Energética y Cambio Climático, con el fin de “ dotar de agilidad y coherencia las actuaciones encaminadas a que España cumpla sus compromisos en materia de energía, cambio climático y descarbonización de la economía” tal y como señala la nota de prensa  emitida  con ocasión de su presentación.

Si de verdad se pretende que haya coherencia no se entiende por qué se mantienen separadas administrativamente ambas competencias cuando no dejan de ser dos caras de una misma  moneda dada indisoluble incidencia medioambiental de la energía. Es precisamente por este motivo por el que desde la Fundación Renovables hemos venido reclamando un único responsable con todas las competencias en materia de energía y cambio climático para garantizar que la Ley sea eficaz; y es así también como lo entienden un número creciente de países de nuestro entorno que han optado por una estructura administrativa integradora de ambas competencias, sirva de ejemplo Francia, Reino Unido o Suecia, entre otros.

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La transición energética en las ciudades: qué ha pasado en Bélgica y otros ejemplos

Por Claire Roumet – Directora ejecutiva de Energy Cities

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A pesar de que el primer ministro británico diese en septiembre el visto bueno a la construcción de una planta nuclear, condenando así a los contribuyentes de ambos lados del Canal a observar pasivamente cómo el dinero público se emplea en apuntalar un sistema centralizado y mal adaptado para el futuro, soplan vientos favorables para el sector de la energía. Nos encontramos en un punto de inflexión, como lo demuestran los siguientes ejemplos.

Comencemos con el caso de Bélgica, muy representativo de la complejidad con la que las autoridades locales tienen que lidiar a la hora de tomar decisiones importantes que afectan al futuro del sistema energético. En Flandes, 17 empresas locales comparten la toma de decisiones en relación con la red de distribución gestionada por Eandis. Los principales partidos políticos han estado trabajando durante meses en preparar un acuerdo de fusión no sólo para mejorar la eficiencia, sino también para atraer a los inversores externos y encontrar un sustituto para Electrabel (que, de acuerdo con la Directiva Europea sobre la apertura del mercado, no pueden estar involucrados en la producción y distribución de energía). Se puso en marcha una convocatoria abierta de capital para atraer a los principales fondos de pensiones internacionales. Sin embargo, “State Grid China” una empresa controlada por el Estado de China, hizo de lejos la mejor oferta – imposible de rechazar- con unas cláusulas de inversión por 100 años (la oferta era del 14% del capital).

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