Archivo de la categoría ‘Eficiencia energética’

Ciudades energéticamente sostenibles a partir de barrios sin emisiones

Llevamos casi 10 años volcando las esperanzas de renovación de la ciudad en la necesidad urgente de abordar la actualización de muchos de los barrios construidos en las décadas de 1960 a 1980. Esto se debe, en gran parte, a la propia exigencia de actuación frente a la obsolescencia técnica y medioambiental de los mismos, pero también a que se ha entendido la rehabilitación como una oportunidad de reconversión y reactivación del sector de la construcción tras la crisis económica mundial de 2008, agravada en nuestro país por las importantes repercusiones del estallido de la llamada burbuja inmobiliaria.

A partir de 2011, se empiezan a redactar informes y documentos que apoyan la teoría de que la rehabilitación de edificios puede ser una de las medidas clave para superar la recesión económica y ser un motor para la reactivación del sector de la construcción. En concreto, en España, la ley 8/2013 de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas -conocida popularmente como la ley de las tres erres- intenta constituirse como una herramienta legal para propiciar estas operaciones. En los Planes Estatales de vivienda (2013-2016 y 2018-2021), aparecen programas específicos para la renovación integral de barrios, llamados Fomento de la regeneración y renovación urbanas. También aparecen incentivos que intentan fomentar la rehabilitación de viviendas, en especial en los aspectos relacionados con la eficiencia energética: subvenciones, campañas publicitarias, publicaciones divulgativas, proyectos de investigación …

En paralelo, frente al reto del cambio climático, nos encontramos sujetos a varios objetivos europeos para distintos horizontes temporales -2020,2030 y 2050- que se estructuran en tres pilares fundamentales: la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento de las energías renovables y la disminución de la demanda energética, fundamentalmente asociada al aumento de la eficiencia energética.

En este contexto parecía que la rehabilitación de los barrios podría ser una vía que consiguiera incrementar la eficiencia energética de las ciudades, incorporar energías renovables y en definitiva mejorar la vida de los vecinos, ofreciendo a la vez oportunidades de negocio para muchas empresas del sector de la construcción.

Sin embargo, esto no ha sido así. Tras un prometedor inicio lleno de buenas ideas e intenciones, la progresiva recuperación del mercado inmobiliario ha hecho que prácticamente todo el sector vuelva la vista de nuevo hacia la construcción de nuevos inmuebles, dejando de lado una vez más la necesidad -y la oportunidad- de intervenir sobre el parque inmobiliario existente tan necesitado de renovación.

La mayoría de los edificios que integran las periferias de las ciudades, y que responden en su mayor parte a la edificación masiva de barrios entre las décadas de 1960 y 1980, se construyeron atendiendo a unas normas técnicas que no exigían aislamiento térmico ni acústico, por lo que es evidente que su obsolescencia frente a los estándares actuales de eficiencia energética, calidad constructiva y confort es enorme.

Sin embargo, esta parte importante del proceso rehabilitador no debe ser la principal, ni mucho menos la única. Cuando se habla de regeneración o revitalización de barrios, se están incluyendo algunos aspectos fundamentales para mejorar la calidad de vida de los habitantes de los mismos que van más allá de la rehabilitación de edificios, y que tienen que ver más con un modelo de ciudad más sostenible y eficiente. En el centro de todas estas medidas, está la recuperación de la ciudad como espacio público y convivencial.

La mayoría de los barrios a los que nos referimos carecen de espacios públicos de calidad -en su lugar contienen áreas residuales entre edificios que en la mayor parte de los casos se convierten en aparcamientos improvisados, por lo que los espacios libres se encuentran masivamente ocupados por el vehículo privado- y en su mayoría no cuentan con equipamientos suficientes.

Pero ¿realmente podríamos mejorar una ciudad a través de la revitalización progresiva de sus barrios? La respuesta es sí, pero sólo desde un proceso de cambio radical, en el que los ciudadanos sean conscientes del gran potencial del cambio que supone la adopción de hábitos sostenibles, que no sólo mejoran el espacio doméstico propio sino el espacio común de todos, sobre el que se sustenta la existencia verdadera de la ciudad.

Frente a la mera rehabilitación de edificios, el desarrollo de proyectos integrales de regeneración de barrios ofrece las mayores oportunidades para la mejora de la sostenibilidad energética global de una ciudad. Evidentemente la gestión de estas actuaciones es compleja, ya que requiere la participación de muchos y muy diversos agentes, desde las administraciones hasta las empresas, por supuesto otorgando el protagonismo absoluto de aquellos que viven en los barrios, es decir, sus vecinas y vecinos.

Este es el punto de partida del proyecto Barrios Zero como germen de ciudades sin emisiones (Fundación Renovables-Universidad de Málaga, 2018), que trata de establecer las bases para conseguir ciudades en las que la calidad del aire que respiramos sea saludable, y en las que la repercusión de nuestros consumos energéticos (edificios, infraestructuras y movilidad) no tenga excesivas consecuencias negativas para el medioambiente.

Fig. 1. Consumos energéticos y emisiones equivalente de CO2 por sectores del barrio Sixto-Cortijo Vallejo, Málaga. Proyecto Barrios Zero como germen de ciudades sin emisiones. (Fundación Renovables-Universidad de Málaga, 2018. Autora Infografía, Laura Montiel Vega).

La mejora de la eficiencia en edificios y la incorporación de energías renovables es un proceso complejo pero factible, los datos así nos lo han confirmado. La electrificación de los edificios es casi total (prácticamente al 100% en terciario y al 70% en residencial). Si la energía eléctrica que abastece a edificios e infraestructuras tuviera origen renovable, con producción en consumo y con comercializadoras 100% renovables, se podría conseguir un barrio cero emisiones en estos sectores. Sin embargo, la mayor parte de las emisiones de CO2 equivalentes de la ciudad se debe a las asociadas al transporte privado. Mención aparte merecen las graves consecuencias para la salud que tiene la exposición a altos niveles de contaminantes como las partículas PM10 y PM2.5, NOx y SO2, asociados a los combustibles del transporte. Por ello, tras un año trabajando con este proyecto en un barrio de Málaga, podemos afirmar que el gran reto para la ciudad sigue siendo la movilidad.

A día de hoy, la necesaria recuperación de los espacios públicos para las personas -desplazando al vehículo privado de ellos- es en realidad una entelequia. Por eso nunca deberíamos abandonar el modelo de ciudad en la que los servicios y comercios son de cercanía, en la que los desplazamientos diarios puedan hacerse andando o en bicicleta, y en la que prime el uso del transporte colectivo frente al privado.

En resumen, solamente podremos conseguir barrios y ciudades sin emisiones si , además de mejorar la eficiencia de edificios e infraestructuras e introducir las energías renovables en el espacio urbano, abandonamos el modelo de movilidad actual, favoreciendo el uso peatonal de la ciudad y los desplazamientos en bicicleta o transporte público y fomentando el uso compartido de vehículos. Todo esto implica un cambio radical del modelo de ciudad insostenible en el que estamos viviendo, por lo que supone un reto tan complejo como necesario de acometer de manera cada vez más apremiante.

 

Por Maria José Márquez Ballesteros – , Doctora arquitecta. Miembro del Instituto de Investigación Hábitat Turismo y Territorio de la Universidad de Málaga. Socia Protectora Fundación Renovables "

Ecofiscalidad, eficiencia y pobreza energética

Desde la Fundación Renovables consideramos que hay medidas de carácter fiscal que se pueden poner en marcha y que constituyen una herramienta esencial para facilitar que la ciudadanía realice cambios en los hábitos de consumo. Se trata de favorecer las actitudes que se quieren fomentar, de manera que podamos culminar a tiempo, con éxito y de manera justa la Transición Energética.

Teniendo esto en cuenta, y dado que consideramos que mejorar la eficiencia energética y la habitabilidad del parque inmobiliario actual constituyen un pilar fundamental para reducir la pobreza energética y para que España alcance un escenario de reducción del 100% de emisiones GEI con respecto a 1999 para mediados de siglo, entre nuestras propuestas apostamos por el establecimiento de un plan de inversión pública y fiscal para el fomento de la rehabilitación energética de edificios. También por la reducción del IVA para instalaciones de autoconsumo y para bienes dirigidos a aumentar el ahorro y la eficiencia energética de viviendas.

Respecto a la rehabilitación energética de edificios, apostamos por una batería medidas que incluye la posibilidad de ejecución de la rehabilitación de forma compartida para segmentos vulnerables, la reducción del IBI, la existencia de subvenciones y el acceso a crédito o la reducción de los costes de legalización.

Por otra parte, para una mayor eficacia, en nuestra propuesta de medidas fiscales buscamos tanto modificar el origen de los fondos recaudados como su destino. Es el caso de nuestra apuesta por aumentar y modificar el Impuesto Especial de Hidrocarburos para destinarlo al desarrollo de planes urbanos; la rehabilitación de viviendas; la sustitución de calderas por bombas de calor; el impulso del uso de la domótica y otras medidas de gestión de la demanda y el fomento del vehículo eléctrico y de instalaciones de recarga. Sólo con incrementar el gravamen de los combustibles derivados del petróleo líquido en 5 céntimos de euro por litro y del gas natural en 1 euro por MWh en un año se recaudarían 3.500 M€.

Proponemos, además, la recaudación por recargo de un 10% en el IBI por cada letra que supere la C en la certificación energética de las viviendas no clasificadas como vulnerables que se destinaría a un plan ambicioso para la rehabilitación y adecuación de viviendas con alto grado de deterioro, aproximadamente un millón y medio, que tenga en cuenta la vulnerabilidad y la falta de recursos de sus usuarios. En esta línea consideramos que se debe marcar un objetivo de adecuar 250.000 viviendas/año, lo que supondría erradicar el problema en 6 años.

Elena Alonso Asensio – Responsable de Comunicación de Fundación Renovables

Claves y actores para acelerar la transición energética renovable: el mundo deportivo

Inicio una serie de artículos sobre cómo podemos acelerar la transición energética renovable, centrados sobre todo en los actores que pueden impulsar la ejecución de medidas necesarias para su implantación.

Es el caso del deporte. Como actividad individual y como fenómeno de masas es seguramente una de las actividades que ocupa más tiempo a las personas, ya sea con la práctica activa o como segmento informativo en los medios de comunicación. Además, los espectáculos deportivos se han convertido en uno de los mayores escaparates de productos de consumo y los deportistas en los héroes modernos dónde se miran un gran número de personas, y especialmente los niños y jóvenes. Por eso, es tan importante que todos los ámbitos y personas vinculadas al deporte sean especialmente sensibles a qué tipo de valores y comportamientos sociales se transmiten como positivos e imitables.

Los clubs deportivos y los deportistas, especialmente los de élite, han de ser sensibles a las graves consecuencias del calentamiento global, y como piezas importantes de nuestra civilización, han de contribuir de forma activa en esa lucha urgente para frenarlo. Todo el mundo está de acuerdo en la contribución del deporte a la educación en valores, como el de superación personal y el trabajo en equipo. Ese papel educativo y de fijación de hábitos del deporte, en este siglo XXI, se debe ampliar hacia nuevos campos y acciones sociales necesitados de urgente atención y acción. Me refiero a la lucha contra el cambio climático, como un compromiso con la salud de las personas, la preservación de la biodiversidad y las generaciones futuras.

Es cierto que ya hay algunas iniciativas, tanto de ámbito nacional, como internacional, para integrar el deporte en los movimientos de desarrollo sostenible. Pero no es suficiente. Estas acciones no se están actualizando a la velocidad que los problemas ambientales necesitan, ni se les ha dado el impulso, el apoyo y la visibilidad que se merecen.

Por ejemplo, en 2007 se aprobó la Estrategia Nacional sobre deporte y sostenibilidad, la primera y única de ámbito estatal. Los contenidos y líneas de acción de la estrategia determinan la necesidad de que los principales agentes relacionados directa o indirectamente con el deporte adquieran un compromiso e implicación con el desarrollo sostenible. Este compromiso se estableció y se materializó a través de la Carta Verde del Deporte Español (2007) que contiene los valores y principios básicos que deberán contemplar las organizaciones y entidades que la suscriban (en 2017 más de 200) y que deberían orientar sus políticas y prácticas deportivas, en materia de sostenibilidad. Es evidente que después de 12 años es necesario impulsar una nueva estrategia y un nuevo pacto social del deporte y la sostenibilidad, con claves nuevas marcadas por la lucha contra el cambio climático y la transición energética renovable.

El altavoz mediático de los fenómenos deportivos de masas puede ser el elemento necesario para transmitir, con rapidez y eficiencia, la urgencia de implantar un nuevo sistema energético, basado en el ahorro de energía y en el uso de energía renovables y no contaminantes

Hay muchos ámbitos de acción climática donde se puede actuar. El altavoz mediático de los fenómenos deportivos de masas puede ser el elemento necesario para transmitir, con rapidez y eficiencia, la urgencia de implantar un nuevo sistema energético, basado en el ahorro de energía y en el uso de energía renovables y no contaminantes. Esa transición hacia un nuevo modelo energético renovable no es solo un cambio tecnológico es, sobre todo, un cambio de hábitos de la ciudadanía en casi todos los ámbitos cotidianos y, por tanto, puede ser un camino lento, ¡y no hay tiempo! Necesitamos palancas de cambio potentes y alianzas con sectores de influencia social incontestable como el deportivo.

Como este no es un espacio para profundizar en todas las cosas que se pueden hacer desde el deporte, indicaré solo dos aspectos que pueden servir de altavoz para formar a la ciudadanía sobre la necesidad de su implicación en la aceleración de la transición energética y en la lucha contra el calentamiento global.

  • Estadios deportivos de emisiones neutras, abastecidos con energías renovables.

Ya hay iniciativas importantes que promocionan el deporte sostenible, como la del Comité Olímpico Internacional (COI) que obliga a incluir medidas de protección ambiental (Programas ecológicos – “el tercer pilar de los juegos olímpicos”) como uno de los requisitos para adjudicar la sede de los Juegos Olímpicos.

En Europa, el principal impulsor de las instalaciones solares en estadios ha sido la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) que inició el programa “Gren Goal” en 2003, gracias al cual en Europa la mayoría de grandes estadios con instalaciones solares, en 2017, son de fútbol. Muchos de los 15 Estadios europeos que tienen instalaciones solares son de los equipos de las grandes ligas de fútbol profesional (Eredivisie, Ligue 1, Bundesliga y Serie A, que son las principales divisiones de fútbol en los Países Bajos, Francia, Alemania e Italia). Según el sector energético, se espera un incremento de instalaciones en los próximos años, por la reducción del precio de estas infraestructuras.

En la actualidad, la instalación y utilización de sistemas de ahorro energético y de energía renovables (especialmente fotovoltaica) en un estadio, puede ser también una buena decisión económica para el club o la administración propietaria del edificio. El coste de las instalaciones energéticas se ha reducido tanto, especialmente las solares y los sistemas de eficiencia, que los beneficios económicos aconsejar su implantación. Además, si no es posible instalar paneles solares en las edificaciones existentes o en estadios cercanos, hay otras fórmulas para iniciar las políticas de sostenibilidad energética de los clubs. Un ejemplo es el Arsenal, que se ha convertido en el primer equipo en la Premier League en ser 100% sostenible en su consumo de energía, con un acuerdo de compra de Energía (PPA) de procedencia certificada con Octopus Energia, con lo que el club dejará de emitir 2,32 millones de Kg de CO2/año.

Otro impulso a la construcción de estadios deportivos sostenibles en la UE los próximos años, son el aumento de los compromisos climáticos europeos para 2030, que se concretan en una reducción de emisiones del 45%, un aumento del ahorro y la eficiencia energética del 32,5% y del consumo de energías renovables del 32%. Además, la directiva de la UE 2018/844 de eficiencia energética de edificios lo que implica incorporar sistemas de ahorro y eficiencia energética y cubrir con renovables sus necesidades energéticas, para no emitir dióxido de carbono (CO2).  Eso significa que, como mínimo, habrá directrices y recursos de la UE y de los países para renovar las instalaciones deportivas públicas con instalaciones renovables, que también son un elemento importante y visible de la red de estadios deportivos.

La expansión de los proyectos de eficiencia y los solares en los estadios deportivos públicos y privados puede ahorrar millones de euros en costes energéticos tanto a las administraciones comoa las grandes ligas deportivas

Por la reducción de costes de las instalaciones renovables, la expansión de los proyectos de eficiencia y los solares en los estadios deportivos públicos y privados puede ahorrar millones de euros en costes energéticos tanto a las administraciones comoa las grandes ligas deportivas, además de reducir de forma importante las emisiones de carbono. Y por otro lado estas instalaciones pueden ayudar a acelerar la Transición energética  y a expandir las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo residencial al servir de ejemplo para los aficionados del fútbol, el baloncesto o las carreras que podrán comprobar la eficiencia del sistema.

Por estas razones sorprende que, en el proyecto de nuevo estadio del club de fútbol del Real Madrid, presentado públicamente en los últimos meses, no se mencione ni se encuentre referencia alguna a la sostenibilidad de estas edificaciones ni, por supuesto, a la instalación de infraestructuras de energía renovable. En el caso del proyecto del nuevo estadio y otros equipamientos deportivos del F.C. Barcelona, sí podemos encontrar algunas referencias a la sostenibilidad de los edificios y a sistemas de energía renovable para el riego, pero tampoco se destacan, ni quedan muy reflejadas en las presentaciones del proyecto.

En ambos casos, no solo es una oportunidad perdida para explicar y hacer visible a la ciudadanía y a los aficionados deportivos las posibilidades reales de implantar energías renovables en nuestras ciudades, y la apuesta de esos clubs por colaborar en la lucha contra el calentamiento global; sino que además estarían incumpliendo la Directiva de la UE 2018/844 de eficiencia energética de edificios que indica que, a partir de diciembre de 2020, los edificios de nueva construcción deberán ser de consumo de energía casi nulo,.

  • Los deportistas de élite, los nuevos héroes de la Transición energética renovable y la movilidad eléctrica

Todos sabemos que los grandes deportistas mundiales son un modelo a seguir para muchos de los aficionados a los deportes y, especialmente, a los deportes de masas, como el fútbol. Estos deportistas no solo marcan tendencia en todas las actividades y productos vinculados al deporte, sino que su modo de vida, su ropa, su peinado, su casa, su coche… son seguidos e imitados por mucha gente. De ahí que las grandes marcan compitan por ficharlos para que sea la imagen de su publicidad.

Será más pronto que tarde que nazcan iniciativas ciudadanas para pedir un comportamiento más sostenible a los grandes clubs y deportistas de élite.  Antes de que sean necesarias esas plataformas ciudadanas, corresponde a las aficiones y socios de los grandes clubs deportivos presionar a sus directivas para desarrollar su actividad con criterios de sostenibilidad, y encontrar alternativas financieras a esponsorizaciones millonarias de empresas vinculadas al modelo energético fósil.

Por otro lado, es una responsabilidad personal de los deportistas de élite saber elegir a qué modelo de sociedad y a qué compañía y producto le presta su imagen. Han de ser conscientes de que se puede seguir haciendo publicidad y, a la vez que mejoran su imagen pública, ayudar a no empeorar la situación de este planeta y de sus habitantes: se pueden conducir y publicitar los coches eléctricos, en vez de vehículos de combustión; enseñar sus grandes casas, pero que tiene instalaciones solares y sistemas de recogida y reutilización de agua; vestir con ropa elaborada con criterios sostenible y de trabajo digno; recomendar productos y bebidas saludables…

Ese comportamiento será una forma fácil de ayudar a muchas personas a repensar sus criterios de consumo y a mejorar sus hábitos ambientales. Y una forma de garantizar que los deportistas sigan siendo los héroes del siglo XXI, tanto por sus hazañas deportivas, como por su aportación a construir un mundo más saludable para hoy y para las generaciones futuras.

Carme García Lores – Experta en planes energéticos municipales

El pequeño gran poder de los ciudadanos y de las ciudades en el ámbito energético

Domingo Jiménez Beltrán – Patrono fundador de la Fundación Renovables

Ciudad sostenible
El futuro empieza a estar en nuestras manos si nos organizamos y empoderamos con energía.

Disponemos de tecnologías energéticas y a precios cada vez más asequibles  en un sistema energético  cada vez más electrificado. En España, según la reciente propuesta de la Fundación Renovables, para el escenario energético español en la próxima década, horizonte 2030, se puede duplicar la electrificación de la energía final consumida que en el caso de los hogares puede ser  del 100%. Podemos reducir nuestro consumo residencial de energía eléctrica y cubrir este menor consumo con electricidad de fuentes renovables implantadas en nuestro entorno cercano y funcionando en régimen de balance neto o autosuficiencia conectada. Disponemos de Instalaciones de renovables, solar fotovoltaica con o sin baterías, que se pueden implantar en nuestro hogar, edificios comunales o en el entorno cercano, barrio, ciudad, municipio y con múltiples variantes en cuanto a la propiedad: privada, compartida, mancomunada, municipal … o sea nuestras, como “prosumidores” o de alguna forma nuestras en común como “prosumidores” cooperativos.

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Fracking en Estados Unidos: más dura será la caída

Por Manuel Peinado Lorca – Catedrático de la Universidad de Alcalá 

«EEUU está produciendo mucho petróleo. Según vaticinan los analistas del banco alemán Commerzbank, EEUU producirá de media unos 10,6 millones de barriles al día en 2018, lo que supone un incremento de 1,3 millones de barriles por día. Este espectacular incremento es producto de la revolución del shale oil que está llevando a formaciones como la Cuenca Pérmica (entre Texas y Nuevo México) a producir casi el doble de crudo que Venezuela. Esta situación, junto con las sanciones impuestas a Qatar por parte de la comunidad árabe, está permitiendo que el petróleo de EEUU conquiste Oriente Próximo» (elEconomista.es, 7/2/2018).

Como en la novela de Budd Schulberg The Harder They Fall, llevada al cine por Mark Robson en una película homónima, más dura será la caída. Aunque la producción de petróleo de Estados Unidos alcanzó este año un nuevo récord de 10,25 millones de barriles diarios (Mbd), cuanto más suba, más impresionante será su inevitable colapso. A medida que los medios de comunicación, cuyos ingresos publicitarios dependen en gran medida de la industria petrolíferapregonan el glorioso nuevo récord productivo estadounidense, que ha sobrepasado su máximo anterior de 1970 y la producción actual de Arabia Saudita, ocultan o no son conscientes de varios factores. De algunos de ellos me he ocupado en artículos anteriores (1, 2, 3), en los que he subrayado que el gran problema no es la producción, sino sus costes, que superan los ingresos obtenidos por las ventas de crudo. Se trata, en definitiva, de ocultar la realidad de un inevitable declive y de mantener la ilusión en los inversores de que un negocio ruinoso es una inversión rentable.

El gran problema no es la producción, sino sus costes, que superan los ingresos obtenidos por las ventas de crudo

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Carta del Ministro de Energía a SSMM los Reyes Magos de Oriente

Por Juan Castro – Gil – Abogado y secretario de ANPIER

Queridos Reyes Magos:

Álvaro Nadal, Ministro de Energía

Soy Álvaro, el Ministro de Energía de España, ese país tan bonito al que venís al final de vuestra ruta por Europa. Lo primero que me gustaría deciros es que en casa siempre hemos sido fieles seguidores de vuestro trabajo. Realmente, sois una referencia de hondo calado para nosotros. Por ello, hacemos todo lo posible por agradaros con nuestras actuaciones.

Por ejemplo, poco a poco, estamos consiguiendo que nuestro pequeño país se desertifique de forma inexorable y así se parezca un poco más a esos lejanos arenales donde vosotros vivís; mantenemos una relación muy estrecha con vuestros vecinos, los jeques y emires que manejan la venta del gas y del petróleo que queman en sus casas y vehículos. Las familias que gobernamos, y hacemos todo lo posible para que esas relaciones se mantengan duraderas en el tiempo; con el único objetivo de agradaros, nos quedamos con todo el carbón que lleváis y que desprecian casi todos los niños del mundo en sus cartas; nos mantenemos firmes en nuestro deseo de que los precios de la energía sean lo más altos posibles, provocando señaladas cotas de pobreza energética, haciendo que vuestra aparición en la noche de cada 5 de enero en los hogares españoles, se parezca lo máximo posible a aquella de hace 2018 años; y nos negamos categóricamente a seguir el camino de la defensa medioambiental de los países del norte de Europa, pues son los mismos que acogen en su territorio a ese tal Santa Claus, burdo suplantador de vuestro trabajo.

Como podéis ver, trabajamos duro a lo largo del año para que nada cambie. Y no creáis que nos lo ponen fácil. Muchos son los que en nuestra tierra creen que eso del cambio climático es un problema que terminará con la especie humana. ¡Insensatos! Cualquier persona bien informada sabe que lo que cambiará el devenir de los tiempos y de la humanidad es que en un pequeño barrio de Madrid, en la cabalgata de Reyes, se vistan a aquellos que reparten caramelos a los niños en vuestro nombre, con ropajes claramente indignos de vuestra majestuosidad. Eso sí que es realmente grave y haremos todo lo posible por impedirlo, sin perder el tiempo en cuestiones de baja enjundia como que suba un poco la temperatura.

En cualquier caso y por no extenderme más, espero que entendáis lo difícil de nuestra labor. De hecho, en el terminado 2017, no hemos podido batir el récord de año con más emisiones de CO2 a la atmósfera por producir energía y nos hemos quedado en el 2º lugar del ranking (aunque no os olvidéis que el 1º puesto del 2015 también fue gracias a nosotros). Espero que esta pequeña falta no sea impedimento para que esta noche nos tengáis en vuestra mente y nos dejéis todo el lignito posible, pues contamina mucho más que la antracita, y a nosotros nos gusta hacer las cosas bien.

Siempre vuestro, Álvaro.

Vidrio fotovoltaico para los edificios sostenibles del futuro

L. Marino y S. Monreal – Comunicación y Marketing en Onyx Solar

Junto con la pintura fotovoltaica a partir del material de moda –el grafeno–, el vidrio fotovoltaico promete cambiar radicalmente el panorama energético y de la construcción.

Imaginen las posibilidades. Las lunas de los vehículos del futuro podrían utilizar vidrio fotovoltaico o, incluso, por qué no, las gafas con las que usted lee este artículo. Esta poderosa tecnología avanza a gran velocidad en diferentes ámbitos, aunque es quizá en la arquitectura urbana donde mejor acogida encuentra en la actualidad.

Las ciudades, responsables del 60% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, continúan buscando fórmulas para incrementar su eficiencia energética y reducir sus niveles de contaminación. Según la OCDE, si no se toman medidas el crecimiento económico y demográfico concentrado en las ciudades tendrá un grave impacto medioambiental y social para el año 2050.

Surge de este modo la necesidad de implementar soluciones integradas de energía, orientadas a un desarrollo basado en la sostenibilidad. Así, el concepto de Smart cities se ha ido introduciendo en nuestro vocabulario hasta formar parte cotidiana del mismo. Vehículos eléctricos, huertos urbanos o hasta molinos eólicos en farolas son algunas de las tendencias que se observan y que apuntan a convertirse en elementos imprescindibles del paisaje urbano.

Esta imparable tendencia al alza tiene un fuerte impacto en los edificios, seña de identidad de las ciudades y que por tanto desempeñan un rol clave en las ya mencionadas ciudades inteligentes. A la búsqueda de mejoras en materia de habitabilidad se añade ahora la búsqueda de soluciones para el autoabastecimiento. La sostenibilidad es ya la protagonista de las construcciones más recientes, así como de las rehabilitaciones de inmuebles.

Si bien esto se debe en parte a normativas cada vez más exigentes en este campo, la creciente popularidad de los edificios sostenibles responde también a otros factores. Un edificio sostenible no implica sólo una cuestión de responsabilidad medioambiental, sino que también supone un considerable ahorro económico gracias al menor consumo energético que necesita. Entre otras medidas para el autoabastecimiento, destaca el uso de fuentes de energía renovables como la fotovoltaica.

La energía fotovoltaica presenta cada vez mayor facilidad de integración en edificios de todo tipo. La arquitectura solar no es una moda, ni un lujo. Es una respuesta económica y ecológica a los retos de la construcción y del bienestar. De los paneles solares instalados en azoteas, la innovación nos ha llevado a tejas solares y, como último hito, al vidrio fotovoltaico. Este material está revolucionando la industria y se está consagrando como la perfecta solución de integración fotovoltaica. Con las mismas características funcionales y arquitectónicas que un vidrio convencional ofrece, además, la capacidad de generar energía a partir del sol.

En este campo, es precisamente una empresa española, Onyx Solar, la que destaca en el mercado global. La compañía, con sede en Ávila, fabrica vidrio fotovoltaico transparente de baja emisividad y lo distribuye por todo el mundo. El producto permite una completa personalización en términos de color, tamaño y forma para lograr la máxima integración sin perjudicar la estética del edificio.

En las grandes ciudades de todo el globo ya se pueden ver ejemplos de edificios que integran vidrio fotovoltaico. La sede de la multinacional FEMSA en Monterrey incorpora una impresionante fachada ventilada para la optimización del rendimiento energético del edificio. Las oficinas de la farmacéutica Novartis en Nueva Jersey cuentan con un lucernario fotovoltaico que genera casi 300.000 kWh al año y el edificio de Bursagaz en Turquía presenta un rompedor diseño arquitectónico con una fachada fotovoltaica en forma de mosaico.

En definitiva, un novedoso material que marca tendencia y al que debemos seguir la pista.

 

Rehabilitación de viviendas y edificios para “destetar“ la economía y “energizarla”

Por Domingo J. Beltrán – Presidente de la Fundación Renovables

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En un artículo anterior planteaba el “destete” de nuestra economía, modular las tres tes, Turismo, Transporte y Territorio, muy abusadas, como motores principales de una economía sin futuro, para establecer nuevas prioridades, redirigir los recursos y aspirar a un progreso sostenible, con futuro basado en el conocimiento y el uso sostenible de nuestros recursos. Una verdadera “energización” de la economía empezando por la sostenibilidad energética como vector de cambio.

Y proponía hacerlo sustituyendo los gastos anuales (hasta 40000 millones de euros al año) en combustibles fósiles por inversión en sostenibilidad energética en diversos sectores y actuaciones sostenidas en el tiempo a los cuales podíamos dedicar simplemente un 10% anual de este gasto, 4.000 millones de euros, durante 25 años, o sea hasta el 2040. En este horizonte temporal deberíamos haber alcanzado una mayor electrificación y desenergización de nuestra economía y una generación eléctrica (en gran parte distribuida y en autoconsumo y prácticamente toda basada en renovables) con una dependencia energética inferior, opuesta a la actual, es decir, pasar de solo el 20% de interdependencia a solo el 20% de dependencia.

Lo más relevante, urgente, agradecido y oportuno es sin duda la rehabilitación de viviendas y edificios en clave energética (aunque también y no menos importante de habitabilidad y accesibilidad) para conseguir un mayor confort y calidad de vida para sus moradores o usuarios, además de unos ahorros importantes en su factura energética contribuyendo además a reducir de forma estructural la arraigada pobreza energética.

Tenemos el mayor parque de viviendas de Europa, más de 24 millones, alimentado por una presión abusiva de la oferta de segundas residencias y de turismo residencial, promovida desde el potente y especulador sector de la construcción que prefiere la nueva construcción (menos mano de obra y más rentabilidad y a corto plazo) a la rehabilitación del parque existente. Animado además por las Administraciones públicas que buscan siempre los desarrollos urbanísticos como motores fáciles de recuperación de la economía y del empleo precario, de la puesta en valor cortoplacista del suelo y territorio, de animación de la inversión en infraestructuras de transporte…y en general, de esas tres tes que nos han llevado a exacerbar la crisis actual y con las que se quiere volver ahora para salir de la crisis (¡las constructoras vuelven  a pedir construir 200 000 viviendas al año!).

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Receta para combatir el cambio climático desde las ciudades: objetivos ambiciosos y control más democrático de la energía

Por Laura Martín Murillo – Directora de la Fundación Renovables

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En los últimos años se ha hablado mucho de que la batalla más dura contra el cambio climático se estaba librando desde algunas ciudades. Durante la negociación del acuerdo de París, que se aprobó el año pasado, no se consiguió que ningún país, desde luego ninguno de los mayores emisores, pusiera sobre la mesa compromisos suficientes y acordes con su responsabilidad sobre el cambio climático. Así los países están ratificando un acuerdo que obliga a mantener la temperatura del planeta muy por debajo de los 2 grados, pero las reducciones de emisiones que se han propuesto los países y que presentaron en París, implican que aumentaremos la temperatura más allá de 4 grados, muy lejos de lo tolerable para las sociedades humanas.

En este contexto de falta de ambición generalizada, algunas ciudades empezaron a marcar un camino diferente, proponiéndose objetivos ambiciosos de reducción de emisiones y de uso de renovables en la ciudad. Esto es especialmente importante porque en las ciudades se genera el 70% del CO2 que causa el cambio climático.

Plantearse objetivos ambiciosos empuja a la excelencia y a la búsqueda de soluciones verdaderamente innovadoras y, además, ayuda a movilizar a toda clase de actores con un mismo objetivo: dialogar, participar y buscar soluciones conjuntamente. Muchas ciudades están poniéndose como objetivo ser 100% renovables en las próximas décadas trayendo esperanza al futuro climático del mundo y dinamizando diálogos importantísimos sobre la organización económica y social de sus ciudades, involucrando a un número creciente de ciudadanos y ciudadanas. Más allá de la renovación de las ciudades se está discutiendo el tejido económico de las mismas y la garantía de un servicio básico universal como la energía.

Como los proyectos necesitan financiación, en muchos casos la revolución renovable en las ciudades viene de la mano de la inversión directa de las autoridades locales, de la participación y el control público de los proyectos que puede ayudar a redistribuir los beneficios a nivel local. En muchos casos las hojas de ruta para la descarbonización de las ciudades van de la mano de la democratización del sistema energético y de una mayor participación social.  Existen ejemplos muy interesantes.

Uno pionero es Copenhague, ciudad que aprobó el objetivo de alcanzar el 100% renovable y convertirse en la primera capital neutra en carbono para el año 2025, un objetivo muy ambicioso. Pensemos que la Unión Europea, por ejemplo, solo se ha comprometido a reducir un 40% sus emisiones para 2030 y a producir un 40% de energía renovable para la misma fecha.

El parque eólico marino de Middelgrunde, enfrente de la ciudad, ha ayudado a recorrer gran parte de este camino. La energía eólica marina ya suministra energía suficiente para cubrir la mayor parte de las necesidades de electricidad de la ciudad. Estas instalaciones aportan a la red nacional  el 10% de las necesidades totales de electricidad. Pero además Middelgrunde es en buena parte propiedad de una cooperativa de ciudadanos que están haciendo suyo, y de todos, el sueño de una verdadera transición energética.

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Contadores inteligentes. ¿Inteligentes para quién?

Por Emilio Ballester – Presidente de la Fundación Desarrollo Sostenible

Instalación de contadores inteligentes

Probablemente esta sea la historia de otra oportunidad perdida para acercar, para situar a los ciudadanos en el centro del sistema energético. Cuando conocí la noticia por primera vez, sin profundizar en ella, me dije: por fin una medida que merece la pena. A partir de ahora cada consumidor  va a poder seguir en tiempo real su consumo, la potencia que  utiliza, el coste energético de su asado, de su lavaplatos o de su plancha y lo que le cuestan esas luces que iluminan el pasillo en el que se puede leer el periódico. También  lo tendrá traducido a euros y podrá calcular los usos que puede hacer de su secadora si no quiera pasarse del presupuesto. Podrá contratar diferentes tarifas, una  para fines de semana otra para verano, etc. Además  podrá conocer las  emisiones contaminantes que su consumo está enviando a la atmósfera. Todo ello sin salir de su casa o desde su teléfono móvil. Un paso más hacia una mayor cultura energética y ambiental.

Sin embargo la realidad es otra muy diferente. Podremos conocer nuestro consumo horario y la potencia utilizada solo a posteriori, a través de la web de la distribuidora. Nada en tiempo real. Los contadores seguirán estando alojados en el cuarto de contadores o en el exterior de nuestra vivienda, a pesar de que ya no es necesario que nadie vaya a tomar lectura. Lo que antes era una ruleta que giraba a distinta velocidad según el consumo, ahora son lucecitas de diferentes colores según el modelo, que parpadean a diferentes frecuencias según el consumo, o se quedan fijas según los casos. Para conocer nuestros consumos parciales o totales tendremos que especializarnos en sistemas digitales. Un botoncito que cambia el código y los números sin mucha más explicación. Eso sí, cuando nos corten el suministro por falta de pago lo pondrá claramente en la pantalla. Y cuando se nos vaya la luz por exceso de potencia tendremos que poner en marcha el protocolo de rearme o bajar, a oscuras, al cuarto de contadores para pulsar el botón adecuado.

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