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La energía como derecho La energía como derecho

Las claves de un tema que nos afecta a todos

Archivo de la categoría ‘La energía y tú’

El gran circo de la inseguridad jurídica

Por Juan Castro – Gil – Abogado

Estand de Anpier en Genera

Estos días se presenta Genera, la Feria española por excelencia de las energías renovables.

Realmente, en los últimos años, siempre he pensado que a los gallardos empresarios que acudían a la feria a mostrar sus empresas, el Gobierno tenía que darles la medalla al mérito en el trabajo, pues sobrevivir en el sector de las renovables en España, tiene un mérito difícil de calibrar. Muestra evidente de lo que ha pasado, es la triste y constante caída de expositores desde el 2010 hasta ahora.

Este año, con el ánimo de escenificar el vodevil que los últimos gobiernos han mantenido alrededor de las energías renovables, ANPIER, la asociación de los pequeños fotovoltaicos, ha llevado un estand circense, bajo el sugerente nombre de “El gran circo de la inseguridad jurídica”. Los 5.000 pequeños productores que forman parte de la asociación, le ofrecen por un momento al visitante, convertirse en ministro de energía, y lanzarle bolas con toda la rabia y desprecio que les quepa entre sus dientes a las pequeñas instalaciones fotovoltaicas en manos de un jubilado, de un funcionario o de una familia de Ciudad Real.

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La factura de la luz: asignatura pendiente

Por Raquel Duque – Abogada de Aletra

recibo eléctrico

La electricidad forma parte del día a día de todos y cada uno de nosotros, es un elemento imprescindible en nuestra vida cotidiana. Pero a pesar de que tenemos que pagar (y mucho) por ella, a la mayoría de nosotros eso de entender la factura nos parece un estudio inasumible.

Bien es verdad que hace años la factura de la luz no era más que una división de columnas numéricas y apenas se describían los conceptos objeto de facturación. ¡Qué ilegibles eran aquellas barras con filas de números de fondo amarillo! La cosa ha cambiado, desde hace un par de años, las facturas de la luz se están transformando y son mucho más fáciles de entender que antes. Lo que pasa es que todavía tenemos el resquemor de aquella ilegibilidad y comprender la factura es una asignatura pendiente para la mayor parte de los consumidores.

Pero amigos, ¡va siendo hora de presentarnos al examen! No podemos continuar evadiendo entender un gasto del que depende, como decía, nuestro día a día: poner la lavadora, pasar la aspiradora o cocinar puede ser mucho más caro si no entendemos cómo funciona la facturación de la electricidad y las opciones que tenemos.

Es cierto que por uno mismo, de entrada, es algo complicado, pero si me permitís, os voy a dar unas pistas que serán una buena base para que continuéis investigando:

La diferencia entre el mercado libre y el mercado regulado

El mercado de la electricidad está “semi-intervenido” y existe un mercado regulado donde el Gobierno controla los precios ofreciendo tarifas protegidas para los consumidores (bono social o tarifa de último recurso) y otro libre donde los precios los deciden las empresas.

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Tú y tu factura energética

Por Sergio de Otto – Periodista especializado en energía

factura eléctrica

Este blog nació para sensibilizar a los lectores de este medio sobre todo lo relacionado con la energía partiendo de una premisa fundamental: esto, lo de la energía, no es el negocio de unos pocos sino un derecho, el nuestro, el de los ciudadanos. Desde aquí intentamos compartir con vosotros una visión de la energía que, como dice nuestro ideario, “en el fondo está más ligada a la ética que a la economía, al futuro que al presente, a la urgencia que a la complacencia”.

Detrás de estas palabras, de estas buenas intenciones, de nuestros posicionamientos, de los análisis geoestratégicos (que también los hay) o de la crítica a nuestra deficiente regulación existe una realidad palpable y medible: tu factura energética. Sí, hablo de tu factura energética y no solo de la del suministro eléctrico (“la de luz” para entendernos) que es la que nos preocupa casi exclusivamente a la mayor parte de la gente.

En tu presupuesto personal, familiar o en el de tu pyme existe una partida muy importante (más cuantiosa proporcionalmente cuanto menos sean tus recursos) para acceder a esa energía que en la Fundación Renovables defendemos como un derecho. Pagas por tener electricidad en tu casa o en tu negocio, pagas por llenar el depósito de carburante de tu coche y pagas por calentar tu casa y el agua caliente.

Reconocer como derecho el acceso a la energía no quiere decir que deberían regalárnosla, no, no eso, el debate es otro. Lo que debemos reclamar los ciudadanos es que la regulación del sector energético en su conjunto tenga entre sus objetivos (además del prioritario de la sostenibilidad medioambiental si nos creemos la obligación de luchar contra el cambio climático) beneficiar a los consumidores y no a la cuenta de resultados de las grandes corporaciones energéticas como ha sucedido hasta ahora.

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Democraticemos (ya) la energía

Por José Luis García – Área de Energía y Cambio Climático de Greenpeace

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Durante mucho tiempo nos han hecho creer que la energía y la democracia no tienen nada que ver. Nos han hecho creer que generar electricidad es una actividad muy compleja y costosa, y que servir la electricidad con la calidad de suministro que los consumidores y  consumidoras demandan está solo al alcance de grandes compañías eléctricas. Tan complicada es la cosa que las personas y entidades consumidoras solo podemos comprar y callar.

Pero el avance de las nuevas tecnologías ha hecho saltar por los aires esas falsas creencias. Ahora es posible, y más económico, que el sufrido consumidor sea al mismo tiempo productor de su propia energía. Que esa energía se pueda compartir entre distintos usuarios. Que se pueda decidir qué cantidad de energía consumir en cada momento para adecuarse al precio instantáneo y para facilitar el mejor aprovechamiento de las energías renovables.

Podemos ser “ciudadanía energética”: individuos u hogares que producen energía o administran su demanda de modo flexible, de manera tanto individual como colectiva. Un concepto también aplicable a los barrios, pueblos, ciudades, edificios municipales, escuelas, hospitales o edificios públicos, así como a pequeñas empresas.

Todo eso es ahora técnicamente posible… solo falta que sea legal. No esperemos que el cambio legal lo promuevan espontáneamente unos gobernantes que históricamente han estado sometidos a los intereses de las grandes compañías energéticas. Como en tantos otros temas, el cambio legal empieza en la Unión Europea, donde en estos momentos se prepara una normativa que podría (o no) dar el impulso que necesita la ciudadanía energética, mediante la revisión de la Directiva de Energía Renovable y de la Iniciativa de Diseño de Mercado.

Si esas normativas lo facilitan, la mitad de la ciudadanía de la Unión Europea podría producir su propia electricidad en 2050 y con ello cubrir el 45% de la demanda eléctrica de la UE. En el caso de España, uno de cada tres ciudadanos y ciudadanas podríamos producir nuestra  propia energía en 2050 gracias a las energías renovables y estaríamos generando hasta la mitad de la electricidad necesitada por todo el país.

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Todo lo que deberías saber sobre tu consumo eléctrico y las eléctricas no quieren explicarte

Por Emilio Ballester – Presidente de la Fundacion Desarrollo Sostenible

calculadora y factura

El título, inspirado en la famosa película de Woody Allen, responde a la misma situación de partida: Los tabús, ya sean sobre el sexo o sobre la energía. Si sobre el sexo era la Iglesia y los poderes más conservadores los que propugnaban su represión y ocultación, sobre la energía ha sido nuestro oligopolio eléctrico y los sucesivos gobiernos de la democracia secuestrados por éste los que han conseguido un sistema eléctrico tan opaco y confuso, frente al que, durante años, hemos preferido callar y pagar. Ha sido más fácil  caminar hacia una sociedad con libertad sexual que con libertad energética.

Sepamos  de entrada que, la inmensa mayoría de españoles, estamos pagando más de lo que deberíamos al sistema eléctrico. No solo porque tenemos unas tarifas eléctricas de las más caras de Europa, sino porque solemos tener una potencia contratada mayor de la que necesitamos, porque nos incluyen servicios que no usamos o nos cambian el contador por otro que, a lo sumo, nos da el mismo servicio aunque más caro. Los comerciales que inundan nuestros domicilios y nos ofrecen el oro y el moro si nos cambiamos a su compañía eléctrica desaparecen cuando consiguen que firmemos un contrato que, bajo la apariencia de mejor, nos sale más caro y/o nos obliga a quedarnos  durante varios años  esquilmando  nuestros   bolsillos.

¿Sabemos la diferencia entre un kW y un kWh? ¿Sabemos cuántas tarifas eléctricas reguladas hay? ¿Sabemos dónde empieza el mercado libre y acaba el regulado? ¿Tenemos derecho al bono social? ¿Cómo reducir nuestro consumo o cómo combinar un autoconsumo fotovoltaico con una tarifa DH? Incluso ¿sabemos si podemos prescindir en parte o en todo del sistema eléctrico?  La democracia energética está a la vuelta de la esquina, pero la información sigue estando disfrazada en sofisticados anuncios comerciales, en enmarañados boletines oficiales o en campañas de desprestigio a las renovables.

Manténgase al  loro. En sucesivos artículos iré respondiendo a estas preguntas y otras que le interesan dentro de la campaña “Recorta tu Factura”, que se iniciará próximamente, un paso más hacia la información al alcance de todos para ejercer  el derecho a la energía

 

Las cooperativas eléctricas: una alternativa democrática al consumo de energía

Por Mariano Sidrach de Cardona – Catedrático de la Universidad de Málaga

Instalación de paneles fotovoltaicos

Protestamos poco y mal, sólo cuando estamos con los amigos, con la familia, en el bar. Mostramos nuestra profunda indignación, cargados de razón. Y hasta aquí dura nuestro enfado, nuestra protesta. Sin embargo, a la hora de la verdad, somos ciudadanos que no dedicamos ni un poquito de nuestro tiempo a tejer estructuras sociales que sirvan para defender nuestros derechos y transmitir a nuestros representantes políticos nuestra visión de la sociedad.

En general, no queremos saber nada o casi nada de cómo resolver problemas sociales y de convivencia que nos atañen a todos, ni siquiera aquellos que nos son más cercanos, que tienen que ver con nuestros vecinos, con nuestro bloque de pisos, con nuestro barrio, con nuestra ciudad, con nuestro trabajo, a no ser que afecte directamente a nuestro salario. Esperamos que alguien resuelva todos los problemas, sin pensar siquiera que sólo mediante la participación activa de la ciudadanía, el diálogo, la confrontación de ideas y la discusión entre personas de opiniones distintas y diversas, puede ir configurándose un entorno social y político donde se pueda avanzar, pensando sobre todo en el bienestar colectivo antes que en el beneficio personal.

Ejemplos tenemos muchos, pero me voy a centrar esta vez en la factura eléctrica: una factura que todos recibimos, que casi nadie entiende y que casi todos pagamos. Una tarifa eléctrica cuya estructura es un auténtico disparate -basta mirar el resultado final-. Por un lado, permite obtener grandes beneficios a las empresas eléctricas, mientras que, por otro lado, produce sufrimiento entre la población más desprotegida.  Nos estamos acostumbrando a llamar a esta injusticia “pobreza energética”, banalizando un problema grave que afecta a una parte cada vez mayor de nuestra población. Así, sin considerar que la energía debe ser considerada un derecho al que todos tengamos acceso, al que no paga la luz, se le corta, sea verano o invierno, sean familias con niños o con todos los miembros en paro.

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Los ciudadanos, protagonistas del nuevo modelo energético

Por Luis Mª de la Maza – Socio Protector de la Fundación Renovables

Chico mirando la ciudad

El sistema energético español, empezando por el eléctrico, se mueve lentamente, pero se mueve. La estructura de grandes empresas que lo dominan todo está mostrando sus primeras grietas. Cooperativas energéticas, generación distribuida, autoconsumo, movilidad eléctrica, etc., empiezan a provocar los primeros cambios en las reglas del sistema, en un movimiento imparable en el que los ciudadanos quieren ser los protagonistas del nuevo modelo naciente.

Todavía hoy, España es un país en el que, a pesar de sufrir la peor crisis de la historia, con una demanda energética hundida desde hace varios años, las empresas energéticas acumulan beneficios de miles de millones de euros. Tarifas con una componente fija incrementada (desincentivando la eficiencia) y con otros componentes regulados no sometidos a control o auditorías públicas, llevan al país a una absoluta falta de competitividad y a que muchos ciudadanos, brutalmente impactados por la crisis, no puedan pagarse un mínimo confort energético.

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De consumidor cautivo a usuario de la energía

Por Sergio de Otto – Periodista especializado en energía y sostenibilidad

hands-in-chains

En contra de lo que piensa mucha gente, en contra del fatalismo de que nada se puede hacer frente al orden establecido, en contra de la apatía que tantas veces nos invade para hacernos llegar a la predeterminada conclusión de que nada podemos hacer, en contra de la inercia, en contra del convencimiento de que estamos condenados a ser consumidores cautivos, en contra de todo eso, estás tú. No te resignes, tienes margen para actuar y conquistar poco a poco tu independencia energética.

La tarea no es fácil. Es obvio. El sistema energético está concebido, especialmente en nuestro país, para que sea un gran negocio para un puñado de empresas en cuyo beneficio se regula un supuesto mercado en el que tú, hasta ahora, tenías un papel, sí, muy importante. Te tocaba, te toca todavía hoy pagar la cuenta. Lo contaba hace semanas en “Tú, tu recibo de la luz y los beneficios de las eléctricas”.  El sistema no está concebido para que tú seas el beneficiario de un servicio, de un bien básico para tu día a día, no está pensado para que ejerzas tu “derecho a la energía” que este blog reclama.

No, todo este tinglado se había puesto en pie fundamentalmente para que seas un consumidor sumiso, disfrutando —hay que reconocerlo— de un servicio que en general es bastante satisfactorio si tenemos en cuenta que dos tercios de la Humanidad lo pasan bastante peor que nosotros en este aspecto, a excepción hecha de ese sector cada vez mayor de la población española que sufre la lacra de la pobreza energética.

Hoy tienes la posibilidad –todavía limitada en algunos aspectos— de romper con esa condición de consumidor ciego y empezar a empoderarte de la energía como derecho. Desde la Fundación Renovables preconizamos un cambio de modelo energético que no es solo la sustitución de unas tecnologías de generación por otras, que también lo es, sino, sobre todo, la subversión del modelo para situar al ciudadano en el centro del sistema. Hablamos de democratizar la energía para que ese consumidor se convierta en productor, gestor y usuario de su propia energía.

Y eso ¿cómo se come? No es fácil, te lo decía al principio. De entrada, tenemos la legislación más restrictiva del mundo para ejercer el derecho al autoconsumo. Si la tecnología te permite producir tu electricidad a un precio más bajo que el que te ofrece el sistema eléctrico ¿por qué el BOE te lo pone casi imposible? Pues por eso, porque saben que es una grieta en su montaje.

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Los ciudadanos y la transición energética

Por Juan Castro – Gil – Abogado y Secretario de ANPIER

Imagen de Amsterdam (Flickr/Labé)

Imagen de Amsterdam (Flickr/Labé)

El año pasado, una pequeña asociación formada por ciudadanos holandeses, decidió liarse la manta a la cabeza, implicar a un abogado con extrema conciencia social y demandar a su Estado ante los tribunales, exigiendo que, de forma inmediata, se tomasen medidas legislativas más ambiciosas de las que tenían comprometidas con la Unión Europea para combatir el cambio climático, que en Holanda, además de envenenarlos, los está metiendo bajo el agua.

Pese a los esfuerzos del gobierno holandés, que juraba por los dioses de los tulipanes que lo estaban haciendo requetebién y mantenía que el populacho no tiene capacidad para obligar a semejante ignominia a su todopoderoso Estado, un Tribunal les dio la razón a aquel grupito de valientes ciudadanos, y el gobierno holandés ha tenido que cambiar sus insostenibles políticas medioambientales.

Hace tan solo unos días, medio centenar de adolescentes de Boston y alrededores liaron a una abogada, a la que pagaron con toda la ilusión que cabía en el mismísimo océano Atlántico, e hicieron lo mismo contra el Estado de Massachusetts. Por supuesto, los argumentos que defendían sus gobernantes fueron los mismos que en el caso holandés: ¿qué van a saber estos niñatos del cambio climático? La contestación de James Miller, de 17 años, fue tan convincente que resultó sonrojante: “los políticos siempre dicen que el futuro es de los jóvenes; si es así, tenemos derecho a que las decisiones de los gobiernos actuales no nos lo estropeen”. Curiosamente, la Corte Suprema también les dio la razón.

Estas dos historias se han reproducido con parecido éxito en lugares tan dispares como Pakistán o el Estado de Washington y están en marcha en países como Bélgica o Noruega.

En España, seguramente porque ha sido la fotovoltaica la tecnología que ha puesto patas arriba al sector eléctrico, al permitir que cualquier persona pueda producir energía, la asociación que aglutina a varios miles de pequeños productores (Anpier), ha cogido ese guante y avanza en un ambicioso proyecto con personalidades de muchas disciplinas, para demostrar que la transición energética a sistemas de generación 100% renovable no solo es posible, sino también obligatoria.

Al igual que en el resto de latitudes, confiamos en que en nuestro país, tengamos políticos y jueces valientes, que sepan afrontar este problema en la verdadera dimensión que requiere. Cualquier otra opción, no nos conducirá a nada bueno.

Contadores inteligentes, ¿también al servicio del monopolio eléctrico?

Por Joan Herrera, Abogado y Patrón de la Fundación Renovables y Dolors Clavell, Abogada y Miembro del Consejo de Som Energia

Cuadro eléctrico

Cuadro eléctrico (GTRES)

Los llamados contadores inteligentes de electricidad llegan a nuestras casas.  Ello debería servir para hacer una política energética basada no sólo en la oferta, sino también en la gestión de la demanda, tal como impone la Directiva europea 2009/72/CE de 13 de julio de 2009.

En España se ha regulado el cambio obligatorio de los contadores de electricidad de manera que las cinco eléctricas que siempre han trabajado en la distribución eléctrica puedan ahora intentar reservarse el monopolio de nuestros datos de consumo.

En el cambio de contadores, estamos descubriendo la existencia de intereses cruzados entre las empresas fabricantes de contadores y las de distribución eléctrica. Así, se están imponiendo restricciones por parte de una de las empresas distribuidoras, Endesa, para impedir instalar contadores que no sean de Enel, empresa pública italiana propietaria de Endesa. Por otra parte se consagra la falta de transparencia en la fijación de los precios de alquiler de los equipos. Y también se amenaza a la privacidad de los ciudadanos –y a su madurez- cuando no se fijan reglas claras para que el conocimiento de sus hábitos de consumo revierta en su propio beneficio y no en el de las empresas.

Pero lo que aquí queremos plantear es algo más: Las distribuidoras de electricidad mantienen un denominado “monopolio natural” sobre la red de distribución en base a una lógica de red única, que según parece justificaría no dispersar la titularidad de esa red en numerosos agentes.  Aceptando esa hipótesis, ¿qué tiene que ver la titularidad de la red de distribución con el conocimiento y gestión de nuestros datos de consumo?  ¿Cómo es posible que, con la excusa del monopolio sobre la red, se intente ir más allá y tener el monopolio de nuestros datos?  ¿Dónde está la justificación para ese privilegio?

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