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La energía como derecho La energía como derecho

Las claves de un tema que nos afecta a todos

Tiempo de descuento

La lucha contra el Cambio Climático nace como respuesta desde la responsabilidad común de todas las naciones ante lo que es una de las mayores amenazas a la biosfera derivada de la actividad humana. Sin embargo, en menos ocasiones se concibe como una estrategia propia para la dinamización económica, la relocalización industrial, la innovación tecnológica, la cohesión territorial y la creación de empleo. Tener este enfoque puede ayudarnos a visionar el pozo en el que estamos enfangados y cómo salir de él.

No salir de la crisis energética impedirá una recuperación económica real. Gran parte de los problemas económicos (como los de endeudamiento) del Estado Español tienen que ver con nuestro modelo energético y el tejido productivo existente. Hoy en día la compra de productos energéticos es la mayor generadora de déficit comercial.
España, que ya es reconocido como un país vulnerable a los efectos del Cambio Climático, aumentará su vulnerabilidad si basa su economía en los combustibles fósiles. La Transición Energética orientada hacia el ahorro de la energía y las energías renovables es la hoja de ruta adecuada. Estamos veinte puntos por encima de la media europea en dependencia energética. Tenemos que pensar que en el futuro inmediato debemos favorecer la autosuficiencia energética de todos los territorios.

La lógica de un modelo energético centralizado donde unas zonas abastecen a otras a costa de altos impactos ambientales, sociales y económicos ha cambiado. Se abre paso un nuevo modelo energético, productivo y económico que debe reconocer el bienestar y riqueza que han generado personas y regiones para el conjunto de la ciudadanía, poner en valor sus identidades y crear puentes entre el pasado y el futuro para que nadie quede abandonado a su suerte.

En la actualidad existe un consenso global en la necesidad de que la lucha contra el Cambio Climático requiere del acompañamiento de un gran pacto social. En 2015 se adoptó el Acuerdo de París que reconocía el papel de la transición justa para la fuerza del trabajo y la creación de empleos decentes y de calidad. Ese mismo año la Organización Internacional del Trabajo adoptó unas Directrices sobre Transición Justa.

En este sentido, el pasado 11 de septiembre Joaquín Nieto, director de la Oficina española de la OIT, anunciaba el establecimiento de un marco de colaboración con el Ministerio de Transición Ecológica para velar por una aplicación exitosa de la Transición Justa. Antes del verano, el Gobierno español ya había hecho público su compromiso en la elaboración de una Estrategia de Transición Justa y en la incorporación de sus principios en la próxima Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

Este nuevo marco abre, en primer lugar, una buena oportunidad para reconocer y recuperar el Diálogo Social en materia climática, que en su día fue un espacio de diálogo pionero a nivel internacional y que ahora está completamente desaparecido. Hablamos de un verdadero proceso de negociación y concertación (no simples consultas) en el marco laboral, con los agentes sociales, para abordar con profundidad los impactos y reestructuraciones que van a sucederse con motivo de la Transición Energética y productiva que supone la lucha contra el Cambio Climático y que va a tener una clara incidencia en las empresas y en el empleo. Negociación para anticipar cambios, para ordenar la transición y, en definitiva, para prepararnos para una acción climática decidida, nunca para la inmovilidad. Porque no hay empleo en un planeta muerto.

Ahora que el Ministerio de Transición Ecológica va a dar un giro de timón respecto al anterior Ejecutivo, es preciso que las autoridades locales se resitúen en un contexto para el que ganemos todos y todas

La situación actual también abre una oportunidad de emprender un espacio de entendimiento, colaboración y coordinación efectiva entre las administraciones públicas estatales, autonómicas y locales. Y es urgente que todas ellas remen en la misma dirección, porque el reto que tenemos por delante lo exige. Ahora que el Ministerio de Transición Ecológica va a dar un giro de timón respecto al anterior Ejecutivo, es preciso que las autoridades locales se resitúen en un contexto para el que ganemos todos y todas.

En el informe que hizo ISTAS para Greenpeace sobre experiencias de transición postcarbón en otros países se ponía de manifiesto que el elemento común para el éxito en las comarcas mineras había sido el hecho, en primer lugar, “de asumir que el carbón formaba parte de la economía del siglo pasado y apostar por nuevos sectores económicos para crear empleo local y un impacto positivo directo en la vida de la gente”.

De hecho, el liderazgo de los gobiernos regionales y locales fue imprescindible para hacer posible que los cambios regulatorios desfavorables al carbón se tradujeran en marcos de innovación y desarrollo empresarial en las zonas afectadas.

Así ocurrió en el Valle del Ruhr en Alemania, centro histórico en la producción de carbón y acero. El gobierno regional fue quien lideró la coordinación de los esfuerzos para desarrollar nuevos clusters empresariales a lo largo de la cuenca. Más de 70 empresas presentes en la región del Ruhr formaron la iniciativa ‘Ruhr Initiative Group’. Se iniciaron más de 125 proyectos relacionados con la eficiencia energética y el uso de energías renovables. Entre ellos, la rehabilitación energética de las casas de los mineros, la instalación de más de 100 plantas de cogeneración en hogares y empresas y la promoción del autoconsumo.

Es más, los fondos económicos necesarios para poner en marcha esta iniciativa fueron aportados por el gobierno local, el estado federal de Renania del Norte-Westfalia y por las empresas miembros de la iniciativa. La inversión inicial fue recuperada posteriormente en forma de nuevos impuestos provenientes de las actividades de las empresas de construcción, energéticas y de ingeniería, además de la reducción de las facturas energéticas de hogares, empresas y administración.

También el liderazgo del alcalde de Loos-en-Gohelle, antigua comarca minera de la región francesa de Nord-Pas de Calais, fue decisivo en una transición energética y económica después de 130 años de dedicación exclusiva al carbón. Las condiciones de partida no fueron nada halagüeñas. El cierre de la industria del carbón en la región de Nord-Pas-de Calais supuso la pérdida de alrededor del 45% del empleo industrial entre 1975 y 1995, lo que se tradujo en desempleo, colapso económico y precariedad. El miedo a la depresión y pérdida definitiva de capacidad productiva sirvió esta vez de acicate para la búsqueda de un modelo alternativo.

El líder local inició un debate local con colectivos sociales, empresariales y servicios técnicos institucionales que sirvió para elaborar un diagnóstico y una hoja de ruta para una nueva economía basada en la producción de energía limpia y la economía circular. Y desde entonces la toma de decisiones participada ha sido la tónica habitual en la región. Entre todos decidieron apoyar la creación de actividades locales no deslocalizables, por la que se aprovecharan los recursos autóctonos. Y se apostó por la diversidad de proyectos en detrimento de un único nuevo monocultivo industrial.

El declive del empleo en las comarcas mineras, o en las zonas con centrales nucleares, se está produciendo sin vislumbrar una alternativa local

Las propuestas de nuevos proyectos fueron presentadas a diferentes líneas de financiación del Estado francés y de la Unión Europea. Y a partir de ahí, la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad los restos mineros. Las escombreras pasaron a ser elementos culturales y de ocio. Se llevaron a cabo tareas de forestación, peatonalización y construcción de praderas accesibles y de un cinturón ecológico. Se creó un Centro de Eco-empresas, especializado en materiales de eco-construcción, un vivero de empresas y un centro de formación profesional especializado en este sector, que atrajo a otras empresas de la región. La reforma energética de viviendas y de la central solar fue financiada colectivamente. Hoy en día se invierten 12 millones de euros al año para I+D.

En las lecciones aprendidas de transiciones industriales pasadas, no solo se cuentan estas experiencias positivas. En nuestro país, sin ir más lejos, se han vivido reestructuraciones con resultados muy insatisfactorios que ahora lastran lógicamente las expectativas de los actores locales. Además, no nos encontramos ya en el terreno de la anticipación. El declive del empleo en las comarcas mineras, o en las zonas con centrales nucleares, se está produciendo sin vislumbrar una alternativa local. No va a ser un camino de rosas, pero habrá que trabajar mucho entre todos y todas para lograr los mejores resultados en este tiempo de descuento.

emisionesPor Begoña María Tomé – Gil – Experta en Cambio Climático y en Energía en ISTAS

¿Pero qué está pasando con el recibo de la luz?

Por Soledad Montero – Área de energía de Ecologistas en Acción y miembro de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético Soledad Montero

Estos días volvemos a tener en el centro de la actualidad la subida del precio de la luz, y me recuerda a la situación vivida a finales de 2013, cuando la presión mediática caldeó tanto el ambiente que el Gobierno eliminó las subastas CESUR y se implantó la tarifa indexada para el PVPC (precio regulado), es decir, trasladar al usuario doméstico el concepto de funcionamiento del mercado mayorista para que, en teoría, pueda decidir por sí mismo cuando le conviene consumir y adapte su demanda a la mejor oferta.

Si analizamos los últimos acontecimientos nos damos cuenta que estas situaciones parecen ser recurrentes y acaban en algún tipo de reforma legislativa; que esa reestructuración nos conduzca a una solución efectiva del problema, ya se verá, pero que la habrá, eso es seguro. Y esto es una buena noticia, porque el sistema eléctrico necesita una modificación estructural profunda.

Lo primero que hay que aclarar es que estas subidas se producen en el término de energía, que supone algo así como un 34% de lo que pagamos en nuestros recibos. El término de potencia o fijo, como lo conocemos mejor, no se ve afectado, y supone un 40% del recibo. El resto, casi un 27% corresponde a impuestos (IVA, impuesto eléctrico y municipal).

Otra cosa que debemos dejar claro es que frecuentemente se oye que éstas subidas solo afectan a los usuarios con contratos de tarifa regulada PVPC, pero no es así. Nos afecta a todos, lo que ocurre es que si tienes contratada una tarifa de precio no indexado la subida te repercutirá más adelante, cuando la comercializadora actualice los precios, porque ha comprado esta energía que tú estás consumiendo a un precio más elevado y tendrá finalmente que revertirte (de otro modo, la comercializadora vende a pérdidas) a no ser que te esté cobrando un precio fijo tan elevado que le permita absorber estas subidas sin perjuicio económico para ella.

Así que focalicemos los “puntos calientes” que influyen a la hora de la subida de los precios de la luz. Y aquí son diversos los factores que nos encontramos. Tenemos como figura principal el sistema marginalista de conformación de precios del mercado mayorista, (el precio final lo fija la oferta más cara que entra en el mercado), que no resulta ser el más conveniente debido a las características de nuestro mercado, sin competencia real o efectiva, puesto que son tres las compañías verticalmente integradas que lo controlan, a lo que hay que añadir que nuestro mix energético es demasiado variado, conviviendo tecnologías muy diversas.

Otro factor serían los servicios de ajuste, que gracias a que tenemos un mercado libre, permiten a las empresas generadoras de energía aprovechar el llamado “coste de oportunidad” para marcar el precio de la energía “no programada”, de la misma forma que para los desvíos en los que incurren las comercializadoras inevitablemente, y que permiten que se puedan cobrar hasta 100 veces por encima de su precio. Esta fórmula, si bien en cualquier otro sector no tendría por qué ser criticable, en energía si, por tratarse de un servicio público y una necesidad para el desarrollo de la vida humana. Por tanto, una de las propuestas sería que se pusiera un máximo a este coste de oportunidad y evitar así la especulación con este mecanismo.

Mientras “el milagro” llega, revisa tu potencia y no contrates más que lo que necesitas, comprueba si la tarifa que pagas es adecuada a tu consumo, adopta medidas de ahorro y eficiencia (tu bolsillo y el planeta lo agradecerán) y si puedes, autoconsume

Los impuestos suponen una cuarta parte de lo que pagamos en nuestros recibos. Desde septiembre de 2012 estamos pagando el IVA de lujo, 21%, sobre un bien esencial y necesario para el desarrollo de nuestra salud y economía. Solo en tarifas domésticas (hasta 15 kW de potencia contratada) hay 29 millones de puntos de suministro (29 millones de facturas al mes con “su 21% de IVA”), de modo que a poco que hagamos un cálculo, es difícil que cualquier gobierno se preste a renunciar a estos ingresos. Pero hay que hacerlo, y yo propongo varias opciones, desde reducir el IVA a la cantidad de energía mínima necesaria, de modo que se penaliza a los derrochadores y se incentiva el ahorro y la eficiencia energética (y de paso se deja de penalizar la pobreza energética, porque tiene poco sentido hacer un descuento por bono social de un 25% o un 40% para después aplicar un IVA del 21%), hasta utilizar los niveles de renta de cada usuario de energía para grabarle o bien con un IVA de lujo o con un IVA reducido.

Si el Ministerio no se anima antes, (estoy segura de que lo hará), lo que sí sabemos es que a final de año tienen que presentar la Ley de Cambio Climático y Transición Energética en la Unión Europea, así que algo cambiarán, ¿no? Si las medidas servirán para bajar el importe de nuestros recibos, el tiempo lo dirá, pero mientras “el milagro” llega, revisa tu potencia y no contrates más que lo que necesitas, comprueba si la tarifa que pagas es adecuada a tu consumo, adopta medidas de ahorro y eficiencia (tu bolsillo y el planeta lo agradecerán) y si puedes, autoconsume. La mejor energía es la que no se consume y si la que consumes es autoproducida, mucho mejor.

Cambio climático, desigualdad y medidas insuficientes

Por Marta Victoria – Observatorio Crítico de la Energía marta victoria

No todas las personas somos responsables en la misma medida de provocar el Cambio Climático. Nuestro impacto es, en realidad, tremendamente desigual, como muestra la siguiente estadística elaborada por Oxfam: el 10% de la población mundial más rica genera casi la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, el 50% más pobre solo genera el 10% de las emisiones globales.

Los países industrializados han basado su desarrollo fundamentalmente en el uso de combustibles fósiles alcanzando en la actualidad tasas de emisión de CO2 per cápita que pueden ser hasta 100 veces más altas que las correspondientes en los países en vías de desarrollo. Por ello, en los acuerdos internacionales sobre el clima suele utilizarse el principio de responsabilidades compartidas pero diferenciadas: compartidas porque todos habitamos un mismo planeta, que es finito y, por tanto, tiene límites físicos, pero diferenciadas porque no todos hemos contribuido del mismo modo hasta aproximarnos peligrosamente a uno de esos límites, el máximo CO2 de origen antropogénico que la Tierra puede absorber sin alterar su equilibrio climático.

La desigualdad extrema de las emisiones de carbono. Nota informativa Oxfam, 2015

El impacto que el Cambio Climático tiene en nuestras vidas tampoco es independiente de dónde nos encontremos. Los países más pobres son mucho más vulnerables. Es fácil prever que un aumento de la intensidad y frecuencia de fenómenos extremos, como sequías o inundaciones, tendrá consecuencias mucho más graves en aquellos países que tengan en la agricultura de subsistencia uno de sus pilares productivos. Entre los colectivos particularmente vulnerables destacan las mujeres.

En primer lugar, por la sencilla razón de que existen más mujeres pobres que hombres y, por tanto, más mujeres especialmente vulnerables a los efectos del Cambio Climático. En segundo lugar, son las mujeres las encargadas del abastecimiento doméstico de agua y recursos energéticos. Que aumente la dificultad de acceder al agua o recoger madera implica directamente que mujeres y niños andarán más horas y recorrerán mayores distancias para transportarlas, reduciendo así el tiempo disponible para estudiar, trabajar o descansar.

Las desigualdades relacionadas con la responsabilidad y la vulnerabilidad ante los impactos del cambio climático no se limitan a una burda separación entre países pobres y ricos. Sabemos que el mundo actual es más complejo e interconectado y que estas desigualdades están también presentes en nuestro país viéndose influenciadas tanto por los ingresos como por el estilo de vida de cada persona. Así, las familias que viven en pobreza energética son especialmente vulnerables a una ola de frío y aquellas que dependen de la agricultura se verán más afectadas por la desertificación de zonas fértiles como consecuencia del Cambio Climático. Al mismo tiempo, no contribuye del mismo modo a acelerar este fenómeno quien se desplaza en transporte público que quien pasea un vehículo 4×4 por el centro de las ciudades.

Una vez que aceptamos que la responsabilidad es compartida y que la necesidad de frenar el cambio climático es urgente, la pregunta pertinente es por qué no somos capaces de llegar a acuerdos efectivos, tanto a nivel internacional en lo que se refiere a compromisos vinculantes de reducción de emisiones, como dentro de nuestro país para, por ejemplo, aprobar una Ley de Cambio Climático y Transición Energética lo suficientemente ambiciosa.

Es muy probable que en la raíz de la respuesta a esta pregunta se encuentre la desigualdad en causalidad y vulnerabilidad frente al Cambio Climático. La mayoría de disputas relacionadas con el Medio Ambiente a lo largo y ancho del mundo pueden entenderse como un conflicto ecológico distributivo donde una minoría obtiene beneficios al apropiarse de unos recursos comunes, por ejemplo, los ingresos derivados de una explotación petrolífera, y una mayoría recibe los pasivos ambientales generados en ese proceso, que pueden incluir, entre otros, la destrucción del territorio o la contaminación de aguas cercanas.

El próximo sábado 8 de septiembre hay convocada una jornada mundial para reclamar medidas urgentes de lucha contra el Cambio Climático

El Cambio Climático es un conflicto distributivo a escala planetaria. No tomar medidas para su mitigación implica que una minoría se beneficia, es fácil pensar qué empresas disfrutan de estas ganancias en nuestro país, mientras que la mayoría nos quedamos con los impactos negativos del mismo. También empieza a ser muy fácil identificar estos impactos muy cerca de nosotros.

Los conflictos distributivos requieren soluciones políticas y limitarnos a utilizar mejoras tecnológicas o actuar individualmente resulta insuficiente. Las mejoras tecnológicas son una herramienta para mitigar el Cambio Climático. Necesitamos avanzar en tecnologías que permitan generar energía, transportarnos y calentarnos de manera eficiente y con muy bajas emisiones de CO2 asociadas, pero no vamos a encontrar una fuente de energía ilimitada y gratuita, de la misma forma que ninguna de las estrambóticas soluciones de geoingeniería nos ahorrará pensar en este problema. Es imprescindible también cambiar nuestro estilo de vida y tomar decisiones personales que ayuden a frenar el Cambio Climático como contratar electricidad de origen renovable, utilizar menos el coche y el avión o consumir menos carne.

Pero todo lo anterior no invalida el hecho de que evitar un Cambio Climático de consecuencias catastróficas requiere una solución política. Para poder encontrar soluciones más justas y equitativas, necesitamos modificar los equilibrios actuales en todas aquellas disputas relacionadas con este fenómeno (entre estas disputas se incluye el cierre de las centrales de carbón, el “impuesto al sol” y el desarrollo de fuentes renovables pero también qué modelo de ciudad queremos o qué medidas son necesarias desincentivar el uso del coche).

Para que estas propuestas cristalicen en medidas concretas es imprescindible que el Cambio Climático gane importancia en la agenda política y que la ciudadanía mande un mensaje nítido

El escenario actual nos permite ser ligeramente más optimistas que hace unos meses. Por un lado, y por primera vez en la historia, nuestro país tiene una Ministra de Transición Ecológica. Por otro, el grupo parlamentario de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea ha registrado recientemente una Proposición de Ley sobre Cambio Climático y Transición Energética que, en caso de ser aprobada, se convertiría en uno de los textos más ambiciosos a nivel internacional. Para que estas propuestas cristalicen en medidas concretas es imprescindible que el este problema gane importancia en la agenda política y que la ciudadanía mande un mensaje nítido: no estamos dispuestos a retrasar la Transición Energética para que una pequeña minoría pueda seguir disfrutando de beneficios injustos.

Una de las formas más efectivas para desplazar los equilibrios mencionados es empezar a hablar mucho más sobre Cambio Climático. Es importante transmitir a las personas que nos rodean nuestra preocupación y nuestro convencimiento de que existe una forma alternativa de generar y utilizar la energía, más respetuosa con el planeta y con el resto de personas que habitan en él.

El próximo sábado 8 de septiembre hay convocada una jornada mundial para reclamar medidas urgentes de lucha contra el Cambio Climático, una transición ecológica rápida y justa a un escenario con energía 100% renovable y el fin inmediato de las nuevas inversiones en proyectos fósiles. La cita en Madrid es en la plaza del museo Reina Sofía a las 19:00. Seguro que será una buena oportunidad para empezar a construir juntos esta alternativa.

Movilización #EnPiePorElClima. Sábado 8 de septiembre, 19:00 Plaza del museo Reina Sofía.

Berlín, motor de cambio de modelo energético

Por Jordi Ortega – Experto en Energía jordi ortega

Quien lee este blog conocerá los puntos centrales del Manifiesto “Las ciudades se renuevan con energía”, impulsado por la Fundación Renovables. Recoge las conclusiones del curso de verano “La ciudad como motor del cambio de modelo energético” celebrado en la sede tecnológica de la Universidad Internacional de Andalucía en Málaga el pasado mes de julio.

Berlín, rebeldes energéticos locales

Alemania tiene una tradición de rebeldes energéticos locales. Por un lado, Aquisgrán creó una tasa por kWh para retribuir el vertido de renovable con 50 Marcos al final de los 80; un modelo seguido por tres Länders y, luego, plasmado en la Ley de Energía Renovables (EEG, siglas en alemán) del 2000. Por otro lado, Berlín celebró en diciembre de 2013 un referéndum para municipalizar electricidad y gas. Se sumaba a cientos de ciudades con una titularidad pública de las redes locales. Su modelo no es el de Múnich, cuya red fue expropiada en 2006 por Christian Ude para lograr el 100%de renovables, ni el de Aquisgrán… sino el de Sacramento (California). La junta de SMUD (siglas en inglés de la empresa pública local) es elegida por los ciudadanos en distritos. Impulsa con UBER coches eléctricos compartidos. Berlín quería una junta abierta a los ciudadanos, elegida por éstos, con agendas transparentes y asequibles.

El referéndum de Berlín tuvo un abrumador apoyo del 83% (más que la suma de CDU y SPD) a la propuesta de recuperar titularidad pública. Pero representaba sólo el 24,2% de la población, requería un quorum del 25%. A pesar de ello, en 2014 el Senado de Berlín creó una comisión y en 2015 un gobierno de CDU-SPD llevó a cabo la compra de las redes eléctricas y de gas. Berlín Stadtwerke compite con BürgeEnergie, incluso con EWS de Schönau, etc.

Las cosas no son fáciles. Por un lado, Daniel Buchholz, miembro del consejo asesor Berlin Stadtwerke y senador del SPD, está “muy irritado”, apoya a la comercializadora EWS como proveedor local verde. Mientras, el ministro de Energía, Peter Altmaier (CDU) quiere una Energiewende más lenta.

Enmienda a la ley de renovable y nuevo modelo para autoconsumo

El objetivo de Berlin Stadwerke es lograr que el 85% de tejados estén dotados de fotovoltaica. La base de la política de Berlín reside en la enmienda de la ley de renovables de 25 de julio de 2017. Alemania cambió de “precios regulados” a “precios competitivos” a través de licitaciones. En 2017 la eólica bajo un 43% respecto al año anterior (de 2,88 GW a 1,63 GW, miles de empleos se están perdiendo). La energía solar de 7,6 GW en 2012, a 1,9 GW 2014, 1,52 GW en 2025 y 0,48 GW en 2017: en tres años cae un 80%. El objetivo era una expansión de 2,8 GW anual. No es que la renovable no logre reducir el carbón, el carbón pone el freno a la renovable.

La enmienda permite que Berlín Stadtwerke instale fotovoltaica en un edificio residencial; los inquilinos tienen un contrato pero aquella energía generada en el propio edificio con fotovoltaica no tiene no tiene costes de transmisión, peajes, impuestos, etc. La energía que sobra Berlin Stadtwerke la destina a cargar coches eléctricos o la vierte a la red. Cuando no hay sol se obtiene de ésta, con un certificado de origen 100% renovable; no paga el recargo para promoción de renovables (6 céntimos €/kWh).

Es una fórmula de “arrendamiento financiero” (leasing) al autoconsumo pagado con la energía que consumes. Berlín modificó algunas ordenanzas municipales para facilitar tramitaciones. Se pueden beneficiar del cambio Berlin Stadwerke, también iniciativas ciudadanas, cooperativas de energía, asociación de inquilinos, etc. Imagina que la empresa local con la energía que sobra, en lugar de verterla a la red, la almacena en baterías; podría alquilarte, como inquilino, el uso de la batería de tu coche eléctrico y, cuando lo uses, alquilar la plaza de parking y la batería a un coche eléctrico que quiera aparcar. Es lo que hace Sacramento con UBER. Se logran nuevo beneficiarios. Permite mejorar la productividad de la fotovoltaica sin el rodeo anti-producción y antieconómico de las redes centralizadas. Permite ofrecer a Berlin Stadtwerke tarifas más económicas que adquirir la energía en centrales de carbón de la sueca Vattenfall.

Un argumento para municipalizar la red es que Berlín no llegaba al 1% de energía renovable, cuando el pasado mes de julio la solar superó a la nuclear con un 13%, 30 GW en hora punta, lo que representa el 50% de la demanda.

Quien se opone a la transición energética: una parodia de mercado

La Transición Energética que permitió abaratar el coste de las renovables empezó en las ciudades. Alemania se inspiró en el programa de 100.000 techos solares de Japón en 1999. En tres años logró 400 MW. Algunos gobiernos regionales ponen en marcha programas actualizados, como Baviera (incluye bomba de calor, baterías, etc., que optimizan la fotovoltaica). En el 2004 se crea, en la Conferencia de Bonn, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA por sus siglas en inglés). Es  la entrada de comercio de carbono la que marca el inicio de la campaña contra la ley de renovable. Con la política europea climática y con un precio para el CO2 el mercado se ve entorpecido por dicha ley.

La FAES lo exponía de forma cruda: “lucha titánica entre políticas y mercado”. Se cayó en la fobia a los precios regulados. Se acusó que favorecían políticamente a determinadas tecnologías inmaduras. La ley calificada fue de “monstruo burocrático”. Craig Morris respondía: 50 países del mundo copian dicho “monstruo” que consiste en una página pdf que permite ir al banco y obtener de forma sencilla financiación: retribución previsible y transparente. En Estados Unidos, en cambio, a una consultora le puede llevar 6 meses calcular la retribución, luego el banco exige una prima de riesgo… El coste se multiplica por cuatro respecto Alemania. El precio que marca una “subasta competitiva”, aunque sea ineficiente, expulse ciudadanos del concurso, fije límites a las renovables, etc., se deja de considerar “subvención”. Son “precios competitivos”. Convierte la economía de mercado en una caricatura de sí misma.

La propia FAES ha calificado como de enorme complejidad la subasta ¿Cuál es el argumento que justifica la subasta del 17 de mayo de 2017 en España? Que las mega adjudicaciones “minimizan el sobrecoste unitario marginal” ¿Y el modelo de generación distribuida? Las subastas acaban creando productos financieros especulativos que suspenden la libre entrada y competencia.

El futuro se dice de muchas maneras

Un artículo publicado por Jesús Mota en El País a finales del pasado mes de julio consideraba que el Ministerio de Transición Ecológica cae en un “exceso de entusiasmo” hasta convertir en inverosímil la exaltación del objetivo de renovables de la UE en 2030 del 32% ¡Es inferior al objetivo de California en 2020! Pasar del 27% anterior al 32% supone pasar del 64% al 76% de producción eléctrica renovable. El Informe del Comité de Expertos sobre la Transición Energética proponía para 2030 47 GW solares; pero el despegue del coche eléctrico no llegaría antes de 2030. Ello manteniendo el actual mix nuclear y una parte de carbón que aporta potencia flexible. Alemania, que  tiene nuclear y un 50% de pico solar lo soluciona exportando 15 GW. Pasó de exportar al año 6TW a exportar 60 TWh. Multiplicar la solar por 3 (del 13% al 40%), en Alemania, le llevaría a tener picos del 150%. Toda la “potencia base” sobra del sistema. Requiere vehículos eléctricos, bombas de calor, etc., con demanda flexible y potencia flexible como la que da la batería, la biomasa, la hidráulica, los sistemas de interruptibilidad, etc.

El artículo de El País no hay otra cosmovisión que el actual modelo energético. Con esta lógica, ese 73% de renovable, dado que en algunas jornadas no habrá sol, supone que unos días deberá de lograrse el 150% ¿Entonces el pico estaría en el 450%? Al autor no se le ocurre nada más que la pregunta retórica de: “Confía el Gobierno de España en intercambio, para colocar ese monumental superávit?” ¿Qué va hacer Francia, lo mismo que hace ahora Alemania, exportar cuando le sobra y tomar cuando le falta? No es irracional el objetivo europeo de renovables sino contemplar dicho objetivos con las gafas del viejo modelo fósil.

Un papel de equilibrio la tienen las ciudades. Y, en concreto, los edificios. Las Stadtwerke apuestan por aprovechar la multifuncionalidad de las energías renovables integradas en edificios. Pero, también, la “Municipal Utility” en Estados Unidos. Hay vida más allá de Trump, incluso está empujando a un cambio de la “conciencia pública” y “abriendo las mentes”. Solo faltaba que El País acusara a las renovables del fracaso de los “mercados de carbono” y de los “mercados marginalistas eléctricos”. En un artículo anterior acusaba a los que optan por el autoconsumo de “gorrones”, “polizones”, “free riders”

Errores metodológicos identificados por Claudia Kemfert

Un estudio de Hans-Warner Sinn advertía, en el 2016, con argumentos menos toscos que el artículo de El País, que la transición energética tiene un obstáculo: la capacidad de almacenamiento. No se refería a tener picos del 450% sobre la demanda y abastecer, con exportaciones, a media Europa. Es interesante la respuesta de Claudia Kemfert. Muestra las debilidades metodológicas de Hans-Werner Sinn; se puede alcanzar el 100% de renovables sin sobredimensionar, tanto la energía renovable como el almacenamiento. Existen renovables como la biomasa, la hidráulica, solar termoeléctrica, etc. que permiten cubrir huecos que no cubre solar y eólica. Tenemos, como señalamos, el coche eléctrico, las bombas de calor, etc., con demanda gestionable.

¿Qué ocurre? Existe una desigualdad en las cargas probatorias entre el viejo y el nuevo modelo; a las energías renovables se les obligan a demostrar, bajo parámetros del modelo fósil, algo que jamás pueden demostrar; mientras las energías fósiles tienen la carga de la prueba a su favor haciendo lo que les da la gana ¿Puede un sistema fósil, de una complejidad hasta el infinito, dar estabilidad a un sistema renovable, para el que no está creado? Se aferran a las viejas metodologías y cosmovisión para impedir la transición ecológica.

En una entrevista, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, señalaba que Holanda ha anunciado que para 2030 eliminará el gas de la edificación. Algo que aquí no se ha osado ni en pensar. En línea con la reflexión de Claudia Kemfert: bombas de calor, etc., permiten, no solo electrificar la calefacción, sino también obtener esa tecnología flexible. Suponen eliminar los picos de generación (excedentes) y rellena los huecos (déficit). No será fácil la transición ecológica cuando el glifosato se defiende calificando la sentencia contraria de decisión arbitraria no basada en la ciencia o se ataca la agroecología como alejada de la evidencia científica, etc. Solo falta que se contraponga a la “ecología científica” de Patrick Moore que no renuncia ni a la física nuclear o negaba que el glifosato fuera cancerígeno diciendo que se podía beber, pero rehusó hacerlo. Nicolas Hulot ve como la alternativa a la agricultura intensiva la agroecología que impulsa su amigo Pierre Rabhi. Este verano era calificada de “l’idéologie aveugle à tout raisonnement scientifique”. Una escuela de la calumnia, en la que participó Le Monde Diplomatique, contra la transición ecológica. Ha dimitido Hulot.

El racionalismo reformista heredado del siglo XVIII y sus errores

Los escenarios para una transición ecológica ordenada se hacen, más que para acelerarla, conscientes de que la industria fósil necesita tiempo para adaptarse. Aprovecha el tiempo para poner barricadas a cambio. Cuándo proponen el cierre del carbón, por ejemplo, en 2040; es alargar vida al carbón y frenar las renovables. Aparece, tras las guerras de religiones en Europa, el imperativo de reformas. Nunca las reformas requirieron de reformistas. Cuando Alemania empieza a prefigurar, planificar, controlar, planificar la transición energética vemos como es frenada. Ningún cambio energético ha surgido de acuerdos internacionales y del consenso. Los cambios tecnológicos ni surgen desde la política, ni desde la economía sino desde la educación, la cultura, o, si se quiere, desde la polis, como cuna de la democracia impulsada por motivaciones ciudadanas.

Hermann Scheer recuerda que ninguna revolución energética fue planificada, al revés, surgieron de forma espontánea en forma de millones de iniciativas impulsadas desde debajo. Coincide con Ortega y Gasset, en otros términos, al describir como el “racionalismo reformista” en el siglo XVIII agudizó la polaridad de creencias y ciencia. Lo que permitió el avance de la medicina no fue la biología sino que los médicos adelantasen hipótesis e investigar tratamientos naciendo la fisiología. Renace, como diría Walter Benjamín, la antigua moral protestante del trabajo secularizada, haciendo pensar que nadamos a favor de la historia, esas fantasías ridiculizadas por Fourier. No son los supermercados llenos de hipótesis apocalípticas los que impulsan la transición energética sino ideas sencillas, como expuso Jürgen Schmidt del Fraunhofer Institut, a saber, retribuir a un “precio regulado” la electricidad acumulada en baterías que incentive el autoconsumo y el ahorro.

Hoy pensamos más en cómo las tecnologías disruptivas se adecuan a la norma que en cómo las normas se adecuan a las nuevas tecnologías. Por ejemplo, la cámara digital ha reeinventado el negocio de la fotografía, que se basaba en el revelado y el carrete han sucumbido. Nokia se aferró a la telefonía móvil, no vio el cambio a la Smartphone y desapareció. En cambio, el carbón resiste como puede a la fotovoltaica. La Energiewende (transición energética) no tiene nada de cartesianismo; quizás tengan razón quien considera que Alemania se hunde en las raíces de irracionalismo romántico y el temor, pero un temor, como señala Ulrich Beck, astuto, capaz de descubrir en él las oportunidades en lugar de quedar presos en la cosmovisión lavaría del gusano que temer perder el capullo.

El futuro solar de las ciudades

Acierta la Fundación Renovables al situar a las ciudades como sujetos del cambio. En las ciudades nació la política y la democracia, antes de depender de monarquías e imperios. Las ciudades son el terreno de la libertad, creatividad del espíritu. Ecologistas conscientes caen en el error de derivar del inminente colapso climático un plan de acción; ante su ausencia quieren imponer reformas ordenadas, controladas, etc., de forma autoritaria. Carecen de sentido de la realidad.

Quien pide una transición energética ordenada busca pisar el freno. Las transición surge de esas miles de iniciativas desde abajo, solo requiere libertad. Algo propio de las ciudades. Hay preguntas retorcidas, como la que hace Jesús Mota en el artículo citado más arriba: “cómo sería el recibo de la luz con un 76% de renovable en el mercado eléctrico actual manejados a su antojo por las eléctricas”. Unas eléctricas sin el 95% de generación convencional ni tendrían ningún papel en el mercado, ni manejan el precio a su antojo. La esperanza reside en el despertar de las ciudades y los ciudadanos.

Un otoño caliente para el clima

José Luis García – Área de energía y cambio climático de Greenpeace


No sabemos qué tiempo meteorológico va a hacer en este próximo otoño, pero sí sabemos que los próximos meses van a ser decisivos para comprobar si podemos mantener el Cambio Climático bajo control o se nos escapará de las manos.

La preocupación ha subido muchos enteros con la publicación este verano de un estudio científico que advierte del grave riesgo de sobrepasar un umbral a partir del cual los efectos del Cambio Climático se convierten en causas que lo aceleran aún más, entrando en un círculo de retroalimentaciones que nos llevaría a un planeta inhabitable para la mayoría de la población humana (y de muchas especies). Mientras ese proceso de clima descontrolado se prolongaría durante siglos o milenios, el margen de tiempo para evitarlo es de tan solo diez o veinte años a lo sumo.

Esto reafirma la necesidad de hacer todo lo posible para evitar que el calentamiento global sobrepase 1,5ºC, tal como se establece en el Acuerdo de París.

Afortunadamente, hay señales que indican que la capacidad y la disposición de hacer frente al problema han mejorado, aunque la disposición es mayor en los actores no gubernamentales (empresas, municipios, sociedad civil) que en muchos gobiernos. Repasemos algunas recientes señales esperanzadoras:

  • El gigante electrónico Samsung se ha comprometido a suministrarse al 100% con energía renovable para las necesidades energéticas de sus instalaciones en Estados Unidos, Europa y China para 2020, y a influir positivamente en los esfuerzos del gobierno coreano en esa dirección.
  • La “Powering Past Coal Alliance” (una alianza global de más de 20 países para la eliminación progresiva del carbón) ha empezado a trabajar más allá de hacer declaraciones, de manera que los países que ya tienen decidido acabar con el uso del carbón se están organizando para influir en otros países que están en el proceso de decidirlo, como es el caso de Alemania.
  • Los cambios de gobierno en España e Italia han modificado el equilibrio de fuerzas dentro de la Unión Europea a favor de la lucha contra el cambio climático, de las renovables y la eficiencia energética, como ya se ha visto en las negociaciones que culminaron en la aprobación de una nueva directiva de energías renovables con un objetivo más ambicioso que el inicial y que deja fuera de juego el impuesto al sol.
  • En Latinoamérica también ha habido cambios de gobierno significativos. A efectos del cambio climático, destaca el de Costa Rica, que quiere que el país sea libre de combustibles fósiles en 2021.

Por otro lado, el IPCC (grupo de expertos de Cambio Climático de la ONU) va a publicar a principio de octubre un informe decisivo sobre la ambición y urgencia, necesaria y posible, de evitar un calentamiento de 1,5ºC. También advertirá de las graves consecuencias de no hacerlo: ese umbral puede ser suficiente para desequilibrar las cubiertas de hielo de Groenlandia o la península Antártica, matar al 90% de los corales de aguas cálidas, causar severos problemas al Ártico y los océanos, etc. No es fácil evitarlo, no estamos en camino, pero no hay más remedio que hacer todo lo posible. Este informe ha de ser la referencia científica que ilumine las negociaciones de Cambio Climático hacia la cumbre del clima (COP 24) de Polonia y más allá.

Con estos y otros elementos sobre la mesa, la hoja de ruta para conseguir que los compromisos mundiales permitan evitar el calentamiento de 1,5ºC tendría estos hitos:

  • En la UE, se han de identificar en 2018 los países que quieren participar de una “coalición de alta ambición”, que se formalizaría en 2019, cuando la Comisión Europea ha de publicar su nueva hoja de ruta de emisiones para mitad de siglo, de forma que en 2020 se adopten nuevos objetivos para 2030 alineados con el Acuerdo de París. España debe estar en esa coalición.
  • China activa este año sus relaciones internacionales, para anunciar en 2019 la revisión de su compromiso nacional, que formalizaría junto con la UE en 2020 en forma de objetivos más ambiciosos para 2030. El papel de China es clave, puesto que, siendo el mayor emisor del mundo, ha alcanzado su objetivo de emisiones para 2020 con tres años de antelación. Está por ver si ejercerá la influencia en renovables que necesitan otros grandes países emisores como India, Brasil, Sudáfrica, Indonesia o Turquía, que compense la negativa influencia de los EE.UU. de Trump.
  • Los líderes mundiales de los actores no gubernamentales se identifican y reúnen este año (la cumbre de California en septiembre es el momento), se organizan y expanden durante 2018 y ejercen su presión positiva sobre los gobiernos en 2020.
  • La comunidad científica consigue este año que su llamada de atención sobre la necesidad de aumentar la ambición entre en la agenda política. Esa influencia ha de manifestarse en los discursos políticos durante 2019 y reflejarse en los compromisos a adoptar en 2020.

Todo dependerá de lo que veamos este otoño. La clave será que los gobiernos escuchen la llamada de atención de los científicos del IPCC y se decidan a aumentar su ambición climática (o sea, que se dispongan a asumir compromisos mayores que los asumidos hasta ahora) de cara a la cumbre del clima de Polonia. Allí el tema candente será el carbón, el combustible fósil que más incide en el Cambio Climático, puesto que la cumbre tiene lugar en Katowice, el corazón de la región carbonera de Polonia, el país que en mayor proporción usa el carbón en toda Europa.

En un otoño donde será patente la urgencia, la posibilidad y la responsabilidad de poner límite al Cambio Climático, el gobierno español tiene la oportunidad de demostrar que va en serio y aprovechar la cumbre de Polonia para que España deje de ser el único país de Europa occidental sin un plan de abandono del carbón aprobado ni en discusión, asumiendo el compromiso de que España deje de quemar carbón para 2025.

Sociedades avanzadas, civilizadas y sostenibles

Elena Alonso Asensio – Responsable de Comunicación de Fundación Renovables

El verano da mucho de sí. Lees más, viajas mucho, conoces gente distinta, visitas lugares diferentes y tienes largos ratos de asueto en el que las altas temperaturas u otras idiosincrasias del estío te obligan a poner en reposo tu organismo. Sea que estés en una terraza, en una tumbona, esperando en el aeropuerto o viajando en tren, es una época que te ofrece muchas oportunidades para observar.

No deseo hacer en este artículo comparaciones, si bien no he podido evitar hacer este ejercicio íntimo a la hora de valorar cosas que he visto. Pero prefiero quedarme aquí con lo bueno, que es lo que hay que hacer cuando uno saca conclusiones o viaja. Y me he traído grandes alegrías y muy buenos ejemplos que copiar.

Gracias a la suerte o al esfuerzo, o seguramente a ambos, he podido enfocar mi profesión de periodista hacia el mundo de la sostenibilidad, una vocación vital que trato de cultivar -porque todos podemos cada día descubrir nuevas formas de hacerlo mejor-, de manera que mi trabajo se entremezcla inevitablemente con parte de mi proyecto de vida, mis ratos de ocio y los valores que intento inculcar a mis hijas.

Así que, esté donde esté y haga lo que haga, tengo la costumbre de pasar por el filtro de la sostenibilidad todo lo que veo. A cada paso se me vienen las lecturas del invierno sobre los grandes retos a qué nos enfrentamos. No sólo en lo que se refiere al Cambio Climático, también en cuánto a la crisis medioambiental y de recursos que padecemos.

Me quedo, por ejemplo, con que he visitado lugares en lo que no te vendían plástico de un solo uso bajo ninguna circunstancia; también con que me han plantado la jarra de agua en un restaurante sin haberlo pedido, como si me estuvieran leyendo el pensamiento; me ha alegrado que las tiendas estén llenas de alternativas a las botellas de usar y tirar para beber agua; me ha encantado cómo gente mira a otra gente que tira colillas al suelo, cómo en mi playa de toda la vida ya hay contenedores para separar los residuos antes de salir o en mi pueblo de montaña favorito han puesto, además, un cuarto cubo de “rechazo”. Y una satisfacción personal: mis hijas recogiendo latas de la cuneta mientras hacíamos senderismo sin querer dejar ninguna cuando ya no cabían en sus manos. El futuro.

sostenibles

Vuelvo contenta. Se me viene a la mente la frase de Don Quijote: “Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos”. Yo diría ahora mismo: “Nos movemos, luego avanzamos”. “Avanzar” ¡qué palabra! Recuerdo cuando era pequeña y algún familiar tras llegar de viaje nos hablaba de sociedades “avanzadas” en el que las personas eran “civilizadas” y miraban por los demás, por los que venían detrás, y por sus ciudades, en sus actividades diarias (no tiraban basura al suelo, respetaban la vegetación, trataban de ahorrar recursos…). Según la RAE “civilizar” es “elevar el nivel cultural de sociedades poco adelantadas” y “mejorar la formación y comportamiento de personas o grupos sociales”. No me parece un concepto muy ajeno al de sostenibilidad.

Y, lo más importante, sobre todo, nos movemos las ciudadanas y los ciudadanos. Cada vez somos más los que nos preocupamos por saber qué impactos tiene un coche diésel o los beneficios que aporta que no utilicemos combustibles fósiles para calentarnos o qué el transporte público sea 100% eléctrico.

Ellas y ellos son para la Fundación Renovables el centro de todo a la hora de acometer una Transición Energética Sostenible, en la que trabajamos para que sea inclusiva, social y justa, y que no podemos entender sin poner al frente del proceso a las personas, que emergemos como sujetos responsables, empoderados y que tenemos el derecho y el deber moral de participar y actúar con criterios de sostenibilidad y respeto al medioambiente. Pero para eso es imprescindible que sepamos qué podemos cambiar y si los cambios a los que aspiramos son viables en términos de eficiencia y sostenibilidad.

Por esta razón, en nuestro informe de propuestas para el cambio a un nuevo modelo hemos elaborado un Decálogo para “Ciudadanos 100% Sostenibles”:

1. Reclama información veraz, clara y rigurosa a medios de comunicación, comercializadoras de energía, asociaciones, empresas y administraciones públicas.

2. Conoce la importancia del cambio climático y sabe lo que nos jugamos con el aumento de dos grados de la temperatura. Entiende que el futuro del planeta pasa por un nuevo modelo energético en el que la erradicación de los combustibles fósiles es una necesidad y no una opción. Tiene conocimientos básicos sobre sostenibilidad, energías renovables, facturación, eficiencia y ahorro energético, reciclaje y vertederos, movilidad, cambio climático, autoconsumo, …

3. Apuesta por las diferentes energías renovables para el cambio de modelo energético.

4. Sabe que la sostenibilidad ambiental no va ligada a una orientación política. Es un asunto transversal unido a una mejor supervivencia y mantenimiento del planeta.

5. Asume el autoconsumo como mecanismo clave para la responsabilidad ambiental y energética.

6. Adopta comportamientos de movilidad sostenibles: tramos a pie, utilización de transporte público, carsharing y carpooling, etc.

7. Recicla por convicción y por conocimientos, no por moda. Conoce el impacto y la necesidad de reciclar.

8. Participa en la sociedad de forma activa, formando parte de asociaciones, movimientos sociales, con el máximo grado de implicación posible. Difunde lo que sabe, es decir, hace pedagogía social en su esfera privada.

9. Entiende y conoce la huella de carbono que tienen las prendas que viste, los artículos que adquiere en la cesta de la compra, …

10.Consume energía desde la óptica de la demanda y no desde la oferta, bajo un prisma de ahorro y eficiencia.

Así que, muy animada, empiezo este nuevo curso con muchas ganas de seguir trabajando por sociedades avanzadas, civilizadas y sostenibles ¡Yo sí quiero 100% renovables!

El VAR y los arbitrajes sobre la energía

Por Juan Castro – Gil – Abogado y secretario de ANPIER

Llegado a ese momento del verano en el que en las calles se cruzan los que se lamentan de que sus vacaciones hayan terminado, con los que alegremente nos disponemos a descansar unos días, justo en ese instante en el que pasan desapercibidas la práctica totalidad de las noticias que no lleven muertes o sexo en su titular, nos hemos encontrado con una historia que, pese a tratar el tema energético, hubiese sido mejor entendida hace unas semanas durante el Mundial de Fútbol.

El partido que se viene desarrollando en los últimos años entre los fondos de inversión extranjeros y España, debido a los innumerables incumplimientos del reglamento por parte de nuestro país con los inversores en energías renovables, venía desarrollándose más o menos conforme a lo que los aficionados a la cosa eléctrica esperábamos: goleada por parte de los fondos extranjeros.

España (como el resto de la UE) diseñó un procedimiento de ayudas a los inversores en energías renovables desde el año 2004 en adelante, que un buen día decidió cambiar retroactivamente de forma sangrante sin contar con ninguno de los afectados

Para los que no estén muy enchufados en esta historia, básicamente se trata de que España (como el resto de la UE) diseñó un procedimiento de ayudas a los inversores en energías renovables desde el año 2004 en adelante, que un buen día decidió cambiar retroactivamente de forma sangrante sin contar con ninguno de los afectados. Y claro, eso no está muy bien.

Los inversores españoles acudieron a los Tribunales de aquí, que con un ánimo exacerbado por mantener un supuesto interés general que podría resultar dañado si los españolitos incautos que se metieron en el negocio renovable fueran resarcidos por tanto agravio regulatorio, decidieron que un codazo en la cara dentro del área no era penalti.

Sin embargo, las selecciones inversoras no españolas no se fiaron mucho de ese reglamento, y decidieron acudir al del CIADI, que más o menos viene a ser la FIFA de este tipo de cosas. Y allí, como no podía ser de otra manera, estaban pitando penaltis a tutiplén, en forma de condenas millonarias contra España por saltarse a la torera las leyes existentes.

Pues bien, hace tan solo unos días, la Comisión Europea (a los efectos que nos ocupan lo que vendría a ser la UEFA), ha salido a medio del campo con una televisión de 52 pulgadas anunciando que a partir de ahora hay que aplicar el Vídeoarbitraje, o sea, el VAR. Que eso del CIADI/FIFA no mola nada y que los tratados internacionales no son reglamentos válidos y que la única reglamentación que vale es la del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ¡Si hay que dejar de ir al Mundial no pasa nada, en la Comisión tenemos importantes representantes que de copas saben bastante!

Tuvimos que entender que la seguridad jurídica era un concepto difuso en el que cabía que la Ley pudiese destrozar los derechos de la gente sin aparente justificación

En fin, si a todos nos causó sonrojo ver cuántas miserias salieron en el mundo del fútbol en los últimos tiempos, a los que nos dedicamos al derecho, más nos está sorprendiendo ver aquellas actitudes en el mundo de la energía. Primero, tuvimos que entender que la seguridad jurídica era un concepto difuso en el que cabía que la Ley pudiese destrozar los derechos de la gente sin aparente justificación. Ahora, nos encontramos con que los tratados internacionales no son Ley entre las partes y que la decisión soberana de un Estado de suscribir un acuerdo de este tipo también es volátil si vemos que nos perjudica más de la cuenta ¿Cuántas veces nos quejábamos en el pasado de conductas sospechosas con nuestras empresas en países “populistas bolivarianos”?

Pues eso, que lo de rearbitrar los conflictos de la energía con el VAR, sintonizando el canal que más nos convenga, no va a traer nada bueno, pues por mucho que reinterpretemos, todos sabemos que el codazo que en su día dio Tassotti a Luis Enrique fue un penalti y una expulsión como la Catedral de Burgos.

Un nuevo paso hacia un Mediterráneo libre de prospecciones de hidrocarburos, pero hacen falta más

Por Carlos Bravo – Coordinador del Secretariado Técnico de la Alianza Mar Blava

De las medidas urgentes para la protección del Mediterráneo que Alianza Mar Blava solicitó al nuevo Gobierno, una ya es realidad. Se trata de la aprobación, efectuada en el Consejo de Ministros del pasado 29 de junio, del Real Decreto 669/2018, de protección del Corredor de Migración de Cetáceos de la demarcación marina levantino-balear como Área Marina Protegida, que establece además la adopción de un régimen de protección preventiva en esa zona y su inclusión dentro de la lista de Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo (Lista ZEPIM) en el marco del Convenio de Barcelona, tal y como Mar Blava venía solicitando desde mediados de 2015.

Este nuevo espacio marino protegido tiene una superficie de 46.385,70 km2. Es una franja de aguas de unos 85 km de anchura media, que discurre entre la costa catalana y la valenciana, y el archipiélago balear. Se extiende por el norte dentro de las aguas de soberanía española a la altura del Cabo de Creus, en Gerona, hasta el Cabo de la Nao, en Alicante, por el sur; por el este, discurre paralela a las costas de islas de Ibiza, Mallorca y Menorca, a una distancia de unos 13 km; y por el oeste, también paralela a las costas catalana y valenciana, se mantiene a unos 38 km de distancia media.

La zona protegida comprende la totalidad del espacio marino, incluidas las aguas en las que está integrado, el lecho, el subsuelo y los recursos naturales existentes dentro de los límites establecidos por las coordenadas geográficas que marca el Real Decreto.

Para lograr la protección del Corredor de Migración de Cetáceos, a lo largo de 2016 y 2017 Alianza Mar Blava promovió, entre otras cosas, la consecución de apoyos institucionales, políticos, sociales y científicos, dentro y fuera de España.

El citado corredor tiene un altísimo valor ecológico por albergar una gran diversidad de especies de cetáceos (incluyendo la segunda y tercera especies más grandes de la Tierra: los rorcuales y los cachalotes, así como el delfín mular y el delfín listado y especies de cetáceos buceadores de gran profundidad como el calderón gris, el calderón común y el zifio de Cuvier) y, además, es de especial relevancia por ser utilizado como zona de paso migratorio por el rorcual común hacia sus áreas de cría y alimentación en el norte del Mediterráneo. Todas estas especies han recibido ya estatus de protección por parte de varios regímenes de conservación tanto nacionales como  internacionales. Por no citar otras muchas especies de fauna marina (aves, tortugas, peces -incluidos los tiburones-, e invertebrados).

A mediados de 2015, Alianza Mar Blava incluyó entre sus objetivos la protección del Corredor de Migración de Cetáceos del Mediterráneo como Área Marina Protegida (AMP) por el Gobierno español y como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) por el Convenio de Barcelona. Y así lo decidió, no sólo por la relevancia de este espacio marino desde el punto de vista de la protección de los ecosistemas y de la fauna marina del mar Mediterráneo, sino también para imposibilitar que se pudieran llevar a cabo diversos proyectos de prospecciones de hidrocarburos que distintas compañías petroleras habían solicitado en esta misma zona.

Algunos de éstos están aún en tramitación (ver más abajo) y otros cuyo archivo ya se ha logrado en los últimos años mediante otras estrategias. Así, en 2015 se consiguió el archivo de los permisos de investigación de hidrocarburos otorgados (en 2010) en el golfo de Valencia a la petrolera Cairn Energy; en 2016, el archivo del proyecto de prospecciones de Services Petroliers Schlumberger en el golfo de León; y en 2017, el de Spectrum Geo Limited en el mar Balear.

Mediterraneo

Para lograr la protección del Corredor de Migración de Cetáceos, a lo largo de 2016 y 2017 Alianza Mar Blava promovió, entre otras cosas, la consecución de apoyos institucionales, políticos, sociales y científicos, dentro y fuera de España. Entre los apoyos que logró sumar para consolidar esta iniciativa están los del Parlament balear, el Govern balear, la Generalitat de Cataluña, la Generalitat de Valencia, los Consells insulares de Mallorca, Menorca, Formentera e Ibiza, más de 10 ayuntamientos de las Islas Baleares y los ayuntamientos de Barcelona y Valencia, el Congreso de los Diputados y el Senado, las mayores ONG ecologistas de ámbito estatal, así como numerosos expertos y entidades científicas tanto nacionales como internacionales.

Con el fin de garantizar que no exista una merma del estado de conservación de las especies presentes en este espacio marino, en este Real Decreto se aprueba la aplicación de un régimen de protección preventiva que determina que quedará prohibido cualquier tipo de actividad extractiva de hidrocarburos, salvo aquéllas relacionadas con permisos de investigación o explotación en vigor” y también que no se permitirá el uso de sistemas activos destinados a la investigación geológica subterránea  (tanto por medio de sondas, aire comprimido o explosiones controladas como por medio de perforación subterránea), salvo aquéllas relacionadas con permisos de investigación o explotación en vigor”.

Sobre este espacio marino no hay actualmente ningún permiso de investigación o explotación en vigor. Pero lo que sí hay son varias solicitudes de permisos de investigación de hidrocarburos, cuyas superficies de actuación prevista se solaparían con grandes áreas del citado Corredor. En concreto, los doce permisos denominados “Nordeste 1” a “Nordeste 12”, solicitados por la petrolera escocesa Cairn Energy en el golfo de León y el denominado “Medusa”, solicitado por las petroleras Repsol, CEPSA, CNWL Oil España y POG, frente a las costas de Tarragona.

 Por lo tanto,Alianza Mar Blava considera que la consecuencia inmediata derivada de la protección del Corredor, en cumplimiento de lo establecido en el Real Decreto y especificado en su régimen de protección preventiva, es que el Ministerio para la Transición Ecológica proceda al archivo definitivo de los citados proyectos de prospecciones petrolíferas actualmente en tramitación.

Alianza Mar Blava considera que la consecuencia inmediata derivada de la protección del Corredor, es que el Ministerio para la Transición Ecológica proceda al archivo definitivo de los citados proyectos de prospecciones petrolíferas actualmente en tramitación.

La protección del Corredor de Migración de Cetáceos era una medida muy importante y urgente. En primer lugar, por la extraordinaria importancia ecológica que este Corredor tiene por sí mismo. En segundo lugar, para posibilitar la puesta en marcha de medidas de protección que impidan que puedan materializarse una serie de proyectos de exploración, investigación y explotación de hidrocarburos que amenazan seriamente sus valores naturales y su viabilidad. Y, por último, para poner actuar sobre procesos que ya están actuando negativamente sobre las especies que pueblan este corredor, como es el caso de la contaminación acústica submarina, para lo cual es fundamental que el Gobierno inicie de inmediato la elaboración de un eficaz Plan de Uso y Gestión de este nuevo espacio marino protegido.

Evidentemente con la declaración de esta nueva Área Marina Protegida no basta. Hacen falta nuevos pasos, que el Gobierno puede dar, mientras se tramita en las Cortes Generales una ley que prohíba definitivamente la realización de las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos y otros recursos minerales en las aguas bajo jurisdicción española.

El primero es decretar una moratoria de efecto inmediato a la presentación de nuevas solicitudes de permisos de investigación de hidrocarburos, de nuevos proyectos de prospecciones de hidrocarburos y de cualquier otro proyecto para la realización de campañas de adquisición sísmica con cañones de aire comprimido u otras tecnologías generadoras de niveles inadmisibles de contaminación acústica submarina, que son muy lesivas para la fauna marina.

El segundo, el archivo definitivo de todas las solicitudes de permisos de investigación de hidrocarburos y de todos los proyectos de exploración de hidrocarburos o de adquisiciones sísmicas que están aún en tramitación fuera del Corredor de Migración de Cetáceos: el proyecto “Uncovering the Mediterranean Salt Giant (MEDSALT-2)”, solicitado por INOGS de Trieste, Italia, en aguas situadas entre Mallorca e Ibiza y Formentera; y el proyecto de perforación de pozos de Repsol Investigaciones Petrolíferas S.A. en el área “Ampliación de Casablanca”, frente a las costas de Tarragona, denominado “Sondeos exploratorios desde la plataforma Casablanca: Rodaballo Este 1, Casablanca Oeste 1 a 3″;

No tiene sentido seguir buscando nuevos yacimientos de hidrocarburos, ni en el mar ni en la tierra, si queremos ser coherentes con nuestros compromisos frente al desafío del cambio climático: #KeepItInTheGround.

El impuesto al Sol y la parábola del colibrí

Mariano Sidrach de Cardona – Catedrático de la Universidad de Málaga

Una de las primeras actuaciones de la nueva ministra de Transición Energética, Teresa Ribera, ha sido anunciar su intención de suprimir el llamado “Impuesto al Sol”. Un impuesto injusto que permite gravar la energía producida y autoconsumida por los propietarios de instalaciones de energías renovables, principalmente fotovoltaicas. Cuando esto ocurra, España dejará de tener la legislación más restrictiva que se conoce para estos sistemas y nos alinearemos con lo acordado por la Unión Europea, que considera que los ciudadanos tenemos derecho a producir, consumir e intercambiar energía sin trabas ni peajes.

Cada vez que se produce el debate sobre el desarrollo del autoconsumo, son algunas las voces que, siguiendo el argumentario de las empresas eléctricas, acusan a los autoconsumidores de depredadores del sistema, insolidarios y de querer ahorrase unas tasas y peajes que otros necesariamente tendrán que asumir, para cuadrar las cuentas del sistema eléctrico. Nos ha sorprendido el artículo de opinión de Jesús Mota publicado en El País el pasado 16/06/18 definiendo a los autoconsumidores como los nuevos gorrones del sistema eléctrico.

Obviamente, no estoy de acuerdo con el punto de vista de este artículo. El planteamiento que allí se hace olvida algunos aspectos fundamentales del autoconsumo que voy a tratar de explicar.

La necesaria transición energética para pasar a una economía descarbonizada pasa inevitablemente por el uso masivo de las tecnologías renovables, pero pasa también por cambiar nuestra forma de consumir energía

La necesaria transición energética para pasar a una economía descarbonizada pasa inevitablemente por el uso masivo de las tecnologías renovables, pero pasa también por cambiar nuestra forma de consumir energía. El ahorro y la eficiencia energética deben convertirse en piedras angulares de la transición energética. Debemos pasar de un sistema de gestión de la oferta a un sistema de gestión de la demanda, donde los ciudadanos nos hagamos corresponsables de nuestro consumo energético.

impuesto al sol

El autoconsumo permite empoderar a la ciudadanía y hacerla partícipe de esta transición energética. Cuando un particular decide invertir en una planta de autoconsumo está produciendo beneficios económicos, ambientales y sociales. Económicos, porque, además de activar un sector que crea puestos de trabajo, produce energía limpia que tiene que dejar de producirse por otras fuentes, disminuyendo así la dependencia energética del país; ambientales, porque dejamos de emitir gases de efecto invernadero a la atmósfera y, por último, también sociales, ya que permite tomar conciencia de la importancia de un buen uso de la energía.

Estas razones hacen que tanto la mayoría de los países, como lo recientemente aprobado por la Unión Europea para la nueva directiva de renovables, definan el autoconsumo como uno de los actores principales del nuevo modelo energético.

Los autoconsumidores no queremos dejar de pagar las tasas que en justicia nos correspondan, pero no entendemos por qué debemos pagar un peaje a la energía que producimos y consumimos y que, en ningún caso, entra a la red eléctrica general

Los autoconsumidores no queremos dejar de pagar las tasas que en justicia nos correspondan, pero no entendemos por qué debemos pagar un peaje a la energía que producimos y consumimos y que, en ningún caso, entra a la red eléctrica general. Tampoco entendemos por qué no podemos intercambiar la energía producida con otros usuarios y recibir una compensación económica por la misma, en igualdad de condiciones con cualquier otro productor de energía.

El único efecto real de tener un sistema de autoconsumo es que disminuye la energía que necesito comprar a la compañía eléctrica, exactamente igual que si adopto medidas de ahorro energético para disminuir el consumo de mi vivienda ¿Alguien en su sano juicio tacharía de gorrones del sistema eléctrico a aquellos que quieran rebajar su factura eléctrica mejorando la eficiencia de los elementos de consumo, mediante iluminación led, comprando electrodomésticos de alto rendimiento o gestionando su consumo para poder disminuir la potencia contratada y la energía consumida? Esto se llama eficiencia energética y bien haríamos en ir bajando nuestras altas necesidades energéticas. Sin embargo, si esto se hace instalando módulos fotovoltaicos, entonces eres un gorrón del sistema. O ¿deberíamos poner también una tasa a los elementos de consumo de alta eficiencia para compensar la insolidaridad que supone un menor consumo respecto a aquellos que aún no han cambiado los elementos más antiguos y que consumen más? ¿Por qué deberíamos pagar una tasa por la energía que no le compramos a la compañía eléctrica?

El único efecto real de tener un sistema de autoconsumo es que disminuye la energía que necesito comprar a la compañía eléctrica, exactamente igual que si adopto medidas de ahorro energético para disminuir el consumo de mi vivienda

Conviene recordar que los autoconsumidores pagamos exactamente las mismas tasas y peajes que el resto de los consumidores domésticos de energía eléctrica por la energía que consumimos, ya que tenemos nuestro contrato de suministro exactamente igual a los demás usuarios, con la particularidad de no recibir ninguna compensación si decidimos inyectar la energía sobrante a la red y, por tanto, regalarla al sistema, para que se la venda a nuestros vecinos.

Algunos piensan que esto del autoconsumo es sólo cosa de aquellos que teniendo poder económico quieren además ahorrarse dinero y cargar los costes del sistema a los demás.

Nada más lejos de la realidad, lo que pasa es que los que así piensan parten de una hipótesis errónea: “Los beneficios del sistema eléctrico deben ser garantizados y si disminuye el consumo de energía, otros tendrán que pagar más para que los beneficios del sistema no decaigan”.

Necesitamos un sistema energético más justo, más democrático, donde todos los actores tengan derechos y obligaciones y cuyo principal objetivo sea el suministro de energía en condiciones  de equidad social.

La transición energética debe ser ante todo justa y esto implica revisar toda la estructura de nuestro sistema energético y, en particular, la infame estructura actual del recibo eléctrico, así como la fijación de precios de la energía. En esta nueva fijación de precios deberíamos incluir los beneficios económicos, medioambientales y sociales de las mismas, y también los costes asociados a sus respectivos impactos.

Por último, el precio de los sistemas fotovoltaicos hace que una amplia mayoría de la sociedad pueda hacer frente a la inversión necesaria para autoabastecerse al menos de una pequeña parte de la energía que necesita.

Si para dar cabida a las nuevas formas de generación, distribución y uso de la energía, es necesario cambiar las reglas de juego del actual sistema eléctrico, tendremos que hacerlo. Necesitamos un sistema energético más justo, más democrático, donde todos los actores tengan derechos y obligaciones y cuyo principal objetivo sea el suministro de energía en condiciones  de equidad social.

impuesto al sol

Desde la Fundación Renovables pensamos que la Transición Energética sólo es posible hacerla actuando conjuntamente sobre toda la estructura energética del país y con la colaboración de todos. La hoja de ruta que proponemos la hemos recogido en nuestro último informe.

Esta Transición Energética va a llevarse a cabo electrificando la demanda y generando con energías renovables. Necesitamos un sistema eléctrico transparente y democrático. No demonicemos a aquellos que han empezado el camino para conseguir este cambio de modelo.

Así, nuestra actitud debería ser como la del colibrí que intentaba apagar el fuego del bosque mientras que el resto de los animales huían y le decían,” ¿acaso crees que puedes tú sólo apagar el incendio?”, a lo que el colibrí contestó, “yo sé que no puedo sólo, pero estoy haciendo mi parte”.

Los autoconsumidores solos no vamos a poder cambiar el sistema energético, pero estamos haciendo nuestra parte. Ojalá, pronto, los demás hagan la suya. Mientras tanto, bienvenidas las iniciativas para acabar con el “Impuesto al Sol. Que así sea.

El cambio está en marcha, es la hora de acciones disruptivas que lo aceleren

Domingo Jiménez Beltrán – Patrono fundador de la Fundación Renovables

El mantra de todos los sectores que tienen que cambiar (energético, eléctrico, automóvil, petroquímica, plásticos, construcción, agrario…) ante la inexorable descarbonización de la economía para mitigar el Cambio Climático y consiguiente desenergización y desmaterialización de la misma para conseguirlo es siempre el mismo: “Hay que hacer el cambio aunque de forma progresiva”.

No son solo los empresarios los que piden tiempo, también los sindicatos, aunque éstos cada vez aceptan más la transición entendida como “transición justa”, es decir, que se prevea el impacto en el mundo laboral para que el proceso de inevitable pérdida de puestos de trabajo en los sectores que tienen que cambiar se mitigue con el posible trasvase a empleos en los nuevos sectores o, en todo caso, con planes de adaptación y de medidas socioeconómicas para mitigar los impactos.

El desafío es que como decía el propio Papa Francisco en su encíclica “Laudato si”, el recurso más escaso frente al Cambio Climático es el tiempo. No hay tiempo que perder. No solo ambientalmente sino también desde el punto de vista socioeconómico, dados los enormes costes del fenómeno y los beneficios del nuevo orden económico, que permiten decir que esta Transición Ecológica de la economía es oportuna y urgente aunque no hubiera calentamiento global.

La historia ambiental reciente muestra que frente a los desafíos ambientales no tenemos más que lo que se conoce como “falsos negativos”, o lo que es lo mismo, que a base de negar la evidencia, de minimizarla o de ralentizar las respuestas acudiendo a una interesada cautela, siempre hemos llegado demasiado tarde.

emisiones

Quien no lo crea que repase los dos sesudos y bien documentados informes de la Agencia Europea del Medio Ambiente, AEMA, del año 2000 y 2013  “Lecciones tardías de alertas tempranas“ (1) donde se muestra y demuestra que llegamos demasiado  tarde en temas como el amianto (casi cien años tarde), la destrucción de la capa de ozono, el plomo en la gasolina, el mercurio (enfermedad de Minamata), el insecticida DDT o Dicloro difenil tricloroetano (50 años después de “La Primavera Silenciosa” de R. Carlson).

Actualmente estamos no solo repitiendo sino magnificando la historia en el caso del Cambio Climático (ya lo predijo, y con suficiente precisión, el Premio Nobel de Química en 1903 Svante A. Arrhenius hace más de cien años) que, además, a diferencia de casos anteriores, tiene ventajosas respuestas para su mitigación incluso desde el punto de vista socioeconómico.

Las partes interesadas se resisten y piden a que el cambio sea lento para que sus intereses no se vean afectados, sus activos no se devalúen y les dé tiempo a pasar a situaciones dominantes en el nuevo escenario.

Una vez más, estamos en un proceso de cambio urgente, inexorable y ventajoso. Una vez más, las partes interesadas se resisten y piden a que el cambio sea lento para que sus intereses no se vean afectados, sus activos no se devalúen y les dé tiempo a pasar a situaciones dominantes en el nuevo escenario.

Una vez más, y esta vez tasado en el tiempo, ya llegamos tarde. La temperatura media global no debe aumentar más de 1,5ºC al final del siglo, cuando ya hemos superado ampliamente el 1ºC en incremento y la tendencia es a superar los 3-3,5ºC al final del siglo, sabiendo que un incremento de 4ºC es equivalente a una glaciación a la inversa, o sea, estamos, como dicen un grupo de científicos de EEUU, ante una “big shit”.

Hace unos días pude apreciar en el aeropuerto de Bruselas la campaña que la gran empresa petrolera estatal noruega StatOil (principal aprovisionadora del mayor fondo soberano del mundo que curiosamente restringe fuertemente sus inversiones en activos fósiles) ha iniciado para reposicionarse frente a la inexorable mengua de la economía fósil y sus activos tóxicos.

Su anuncio en grandes letras en el túnel de embarque decía: ”Última llamada para StatOil. Equinor parte hacia el futuro. StatOil cambia su nombre a Equinor”. No requiere explicación de lo que claramente es un reposicionamiento hacia el futuro para el que solo pide un tiempo que no tenemos.

Tiempo que también piden muchos de los Estados Miembros de la UE, haciéndose eco de los intereses de las grandes empresas de la economía, al frenar las exigencias del Parlamento Europeo en cuanto a objetivos más ambiciosos para 2030 del llamado Paquete de Invierno en materia de Cambio Climático y Energía.

molinos eólicos

En Bruselas tuve ocasión de hablar recientemente con miembros del Parlamento Europeo y en particular con la que fuera ministra de Medio Ambiente Finlandesa, Sirpa PietikaInen, sobre estas situaciones de urgencia de cambio y el recurso a “medidas disruptivas”, que inexorablemente forman parte del cambio y que tiene la virtud de provocar el cambio de  forma rápida/rupturista, aunque exigen mucho coraje, responsabilidad política, pedagogía y el mayor apoyo social posible.

Para Pietikainen un caso ejemplar fue el del tabaco. Después de años de programa antitabaco, prohibición de la publicidad (que fue ya muy contestada por la prensa, incluyendo un gran medio español, que amenazaba en Bruselas con el fin de la prensa escrita debido a los ingresos que perderían si faltaba esta publicidad), etc. fue la prohibición generalizada de fumar en lugares públicos o incluso cerca de los mismos, en centros de trabajo o en los automóviles, la medida disruptiva que permitió un cambio relevante y sin ninguno de los efectos colaterales, que como el de la desaparición de la hostelería, se auspiciaban, sino todo lo contrario, ya que nunca había sido tan placentero ir a bares y restaurantes, ni tan buen negocio.

La lista de medidas rupturistas para acelerar obligadamente el cambio, para empezar a vivir y disfrutar ya de la Transición Ecológica de la economía sin tener que esperar a los grandes proyectos normativos de los que inexorablemente forman parte pero que no nos pueden retrasar es tan amplia como prometedora y solo requiere diálogo social y responsabilidad, propósito y coraje político.

La lista de medidas rupturistas para acelerar obligadamente el cambio, para empezar a vivir y disfrutar ya de la Transición Ecológica de la economía sin tener que esperar a los grandes proyectos normativos de los que inexorablemente forman parte pero que no nos pueden retrasar (llevamos diez años esperando el prometido  escenario energético 2030 y ya se hace larga la espera para la Ley de Cambio Climatico y Transición Energética, que puede reducirse por el obligado Plan integrado de Cambio Climático y Energía  para la Comisión a finales de año)  es tan amplia como prometedora y solo requiere diálogo social y responsabilidad, propósito y coraje político.

Mencionaré solo cuatro a modo de incentivo para establecer una lista abierta que acompañe, para acelerarla, a la Transición Ecológica de la economía española, conformando un verdadero “plan de choque” como propone la Ministra del ramo Teresa Ribera.

Para acelerar el cambio del modelo energético como vector de cambio de la Transición Ecológica:

A la espera de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética que incluya objetivos más ambiciosos que los de la UE para 2030, que sería una medida disruptiva en sí misma:

 1.- Generalización del autoconsumo eléctrico con balance neto. Modificar la normativa española para maximizarlo y no limitarlo, como ahora, y promover la armonización a nivel UE, pudiendo llegar a 16 000 Mw instalados en 2030  (2) en España, lo que no solo contribuiría a generalizar rápidamente las renovables en generación distribuida sino también al empoderamiento de los ciudadanos y PYMEs que, además, no requerirían  incentivos, solo que no se pusieran obstáculos.

2- Comercialización solo de vehículos limpios, eléctricos fundamentalmente,  a partir de 2030 o incluso antes con objetivos intermedios. Con fuertes incentivos (que podrían provenir de impuestos a los carburantes fósiles y decreciendo con su desaparición) para los vehículos eléctricos y red de recarga siguiendo ejemplos como el de Noruega.

3- Un Plan ambicioso de rehabilitación de viviendas existentes en clave energética y de habitabilidad. Con incentivos sobre todo fiscales y financieros para rehabilitar anualmente, hasta 2030 y mas allá, más de un 2% del parque de viviendas existentes (como pedido por la Comisión en su Hoja de Ruta 2050 para uso eficiente de recursos (2)), más de  medio millón al año, priorizando las más deficitarias (3). Se potenciaría con una moratoria de diez años para nuevo suelo urbanizable.

Para la necesaria desmaterialización de la economía, hacia el “residuo cero”, clave para la Transición Ecológica:

4– Introducción de Sistema de Depósito en las cadenas de generación de residuos para asegurar su retorno a la cadena de producción y, cuando sea posible, su reutilización.

La sola introducción de un depósito cuando se adquiere un producto de cuyo uso se va a derivar un residuo al final de su vida útil o un residuo en consumo hace que el residuo, definido como algo que su poseedor destina  al abandono ya no lo sea al tener un precio y convertirse en un recurso.

Este sistema puede ir desde un depósito para los envases de bebidas hasta para los escombros de una obra pasando por los teléfonos móviles.

Con recuperación del depósito en el caso de los envases al devolver el casco, como hacíamos en su tiempo con “la casera” y  como ya se hace con gran éxito en reutilización y reciclado en muchos países  (hasta del 98% en Alemania) (4)

La sola aprobación de la reciente propuesta (28 de Mayo) de Directiva de la Comisión Europea para reducir el plástico en los envases alimentarios de un solo uso, con el objetivo de  superar  el 90% en su reciclado antes de 2025, no podría cumplirse en el caso de envases de bebidas sin recurrir a sistemas de depósito, lo que muestra la virtud y capacidad disruptiva de “obligaciones de medios” frente a obligaciones de resultados difíciles de controlar.

Ante la dilación en la acción forzada por los intereses sectoriales y  secundada por la lentitud de los grandes proyectos legislativos pidamos la disrupción

Depósito que cuando hay demoliciones en un edificio se paga al obtener la licencia de obra según el escombro que se prevé y que se recupera al entregarlo en los centros de reciclado previstos (caso de Dinamarca entre muchos otros).

En el caso  de los teléfonos móviles, de los que todos tenemos unos cuantos acumulados en casa, que son verdaderas minas de metales preciados y raros, se pueden depositar en máquinas sofisticadas que no solo devuelven el depósito sino algo más si el aparato se comprueba como reutilizable y no solo reciclable.

De hecho hay pocos residuos de productos de consumo no consumibles que no puedan ser sometidos a sistemas de depósito (5) y con ello hacer realidad el “residuo cero” y la economía circular auspiciada por la Comisión Europea (6).

Ante la dilación en la acción forzada por los intereses sectoriales y  secundada por la lentitud de los grandes proyectos legislativos pidamos la disrupción, pidamos ya desde la sociedad civil medidas que inexorablemente forman parte del futuro,  que son deseables y viables ya y aceleradoras de un  cambio ilusionante.

 

(1) https://www.eea.europa.eu/publications/late-lessons-2

(2) http://www.europarl.europa.eu/meetdocs/2009_2014/documents/com/com_com(2011)0571_/com_com(2011)0571_es.pdf

(3) https://fundacionrenovables.org/documento/hacia-una-transicion-energetica-sostenible/

(4) http://www.retorna.org/es/

(5) https://reloopplatform.eu/

(6) https://ec.europa.eu/commission/priorities/jobs-growth-and-investment/towards-circular-economy_es