Archivo de la categoría ‘Energías renovables’

¿Hay igualdad de género en el sector renovable?

La Agencia Internacional de la Energía (IRENA) acaba de publicar un informe sobre la perspectiva de género en el sector renovable (Renewable Energy: A gender Perspective). Los resultados analizados se basan en una encuesta que han respondido 1500 personas relacionadas con el sector, procedentes de 144 países distintos. Uno de los resultados que destaca el informe es que en el sector renovable existe desigualdad de género, pero esta es inferior a la de otros sectores. Mientras que el 32% de los empleos en renovables son cubiertos por mujeres, esta cifra apenas alcanza el 22% si incluimos todo el sector energético. Sin embargo, tal y como ocurre en otros ámbitos, en el sector renovable la participación de las mujeres en trabajos relacionados con la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas (STEM) es muy inferior a su presencia en trabajos administrativos. Así pues, la respuesta a la pregunta que da título a este artículo es que queda mucho por hacer para llegar a la igualdad real en el sector.

Resulta interesante analizar las respuestas desagregadas. Mientras que el 75% de las mujeres encuestadas perciben la existencia de barreras de género, solo el 40% de los hombres las ven. Ante la pregunta de si existe diferencia en la retribución salarial de hombres y mujeres en las mismas posiciones, el 29% de las mujeres cree que no existe mientras que esta cifra representa el 60% si los encuestados son hombres. Parece que es más fácil que la presencia de barreras pase desapercibida a quien no tiene que saltarlas. Estos resultados coinciden con lo que muchas experimentamos cuando estos temas se debaten en el ambiente laboral: casi irremediablemente suele participar en la conversación alguien que nunca había pensado sobre el asunto, no cree que exista una diferencia de género notable o simplemente no lo considerara un problema importante.

En España, 2018 ha sido un año clave para el feminismo también en el sector energético. En febrero, se celebró el I Encuentro de Mujeres sobre Género y Energía, con el que comenzamos a poner en práctica una de las herramientas de transformación que se mencionan en el informe de IRENA, la creación de redes de apoyo. En septiembre, se publicó el manifiesto En Energía, No sin mujeres cuyo objetivo es promover la presencia pública de mujeres en el sector energético. Los firmantes del mismo se comprometen a no participar en ningún evento, de más de dos ponentes, donde no se haya contado con, al menos, una mujer en calidad de experta.

El informe de IRENA incluye también un pequeño diccionario en el que se definen términos como techo de cristal, empoderar o sororidad. Es posible que alguien piense que estos términos ya deberían ser conocidos por todos, pero creo que una de las grandes tareas del movimiento feminista para los próximos años es permear en todos los sectores de la sociedad, mantener una lluvia fina que incluye debatir con perspectiva de género, repetir las estadísticas que muestran la desigualdad actual y continuar señalando las barreras que existen para que todos las veamos. El informe de IRENA contribuye a ello y resulta particularmente importante en un sector con un enorme potencial de creación de empleo en los próximos años.  Hagamos que las mujeres también pueden acceder a estos empleos.

Por Marta Victoria – Observatorio Crítico de la Energía marta victoria

Claves y actores para acelerar la transición energética renovable: el mundo deportivo

Inicio una serie de artículos sobre cómo podemos acelerar la transición energética renovable, centrados sobre todo en los actores que pueden impulsar la ejecución de medidas necesarias para su implantación.

Es el caso del deporte. Como actividad individual y como fenómeno de masas es seguramente una de las actividades que ocupa más tiempo a las personas, ya sea con la práctica activa o como segmento informativo en los medios de comunicación. Además, los espectáculos deportivos se han convertido en uno de los mayores escaparates de productos de consumo y los deportistas en los héroes modernos dónde se miran un gran número de personas, y especialmente los niños y jóvenes. Por eso, es tan importante que todos los ámbitos y personas vinculadas al deporte sean especialmente sensibles a qué tipo de valores y comportamientos sociales se transmiten como positivos e imitables.

Los clubs deportivos y los deportistas, especialmente los de élite, han de ser sensibles a las graves consecuencias del calentamiento global, y como piezas importantes de nuestra civilización, han de contribuir de forma activa en esa lucha urgente para frenarlo. Todo el mundo está de acuerdo en la contribución del deporte a la educación en valores, como el de superación personal y el trabajo en equipo. Ese papel educativo y de fijación de hábitos del deporte, en este siglo XXI, se debe ampliar hacia nuevos campos y acciones sociales necesitados de urgente atención y acción. Me refiero a la lucha contra el cambio climático, como un compromiso con la salud de las personas, la preservación de la biodiversidad y las generaciones futuras.

Es cierto que ya hay algunas iniciativas, tanto de ámbito nacional, como internacional, para integrar el deporte en los movimientos de desarrollo sostenible. Pero no es suficiente. Estas acciones no se están actualizando a la velocidad que los problemas ambientales necesitan, ni se les ha dado el impulso, el apoyo y la visibilidad que se merecen.

Por ejemplo, en 2007 se aprobó la Estrategia Nacional sobre deporte y sostenibilidad, la primera y única de ámbito estatal. Los contenidos y líneas de acción de la estrategia determinan la necesidad de que los principales agentes relacionados directa o indirectamente con el deporte adquieran un compromiso e implicación con el desarrollo sostenible. Este compromiso se estableció y se materializó a través de la Carta Verde del Deporte Español (2007) que contiene los valores y principios básicos que deberán contemplar las organizaciones y entidades que la suscriban (en 2017 más de 200) y que deberían orientar sus políticas y prácticas deportivas, en materia de sostenibilidad. Es evidente que después de 12 años es necesario impulsar una nueva estrategia y un nuevo pacto social del deporte y la sostenibilidad, con claves nuevas marcadas por la lucha contra el cambio climático y la transición energética renovable.

El altavoz mediático de los fenómenos deportivos de masas puede ser el elemento necesario para transmitir, con rapidez y eficiencia, la urgencia de implantar un nuevo sistema energético, basado en el ahorro de energía y en el uso de energía renovables y no contaminantes

Hay muchos ámbitos de acción climática donde se puede actuar. El altavoz mediático de los fenómenos deportivos de masas puede ser el elemento necesario para transmitir, con rapidez y eficiencia, la urgencia de implantar un nuevo sistema energético, basado en el ahorro de energía y en el uso de energía renovables y no contaminantes. Esa transición hacia un nuevo modelo energético renovable no es solo un cambio tecnológico es, sobre todo, un cambio de hábitos de la ciudadanía en casi todos los ámbitos cotidianos y, por tanto, puede ser un camino lento, ¡y no hay tiempo! Necesitamos palancas de cambio potentes y alianzas con sectores de influencia social incontestable como el deportivo.

Como este no es un espacio para profundizar en todas las cosas que se pueden hacer desde el deporte, indicaré solo dos aspectos que pueden servir de altavoz para formar a la ciudadanía sobre la necesidad de su implicación en la aceleración de la transición energética y en la lucha contra el calentamiento global.

  • Estadios deportivos de emisiones neutras, abastecidos con energías renovables.

Ya hay iniciativas importantes que promocionan el deporte sostenible, como la del Comité Olímpico Internacional (COI) que obliga a incluir medidas de protección ambiental (Programas ecológicos – “el tercer pilar de los juegos olímpicos”) como uno de los requisitos para adjudicar la sede de los Juegos Olímpicos.

En Europa, el principal impulsor de las instalaciones solares en estadios ha sido la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) que inició el programa “Gren Goal” en 2003, gracias al cual en Europa la mayoría de grandes estadios con instalaciones solares, en 2017, son de fútbol. Muchos de los 15 Estadios europeos que tienen instalaciones solares son de los equipos de las grandes ligas de fútbol profesional (Eredivisie, Ligue 1, Bundesliga y Serie A, que son las principales divisiones de fútbol en los Países Bajos, Francia, Alemania e Italia). Según el sector energético, se espera un incremento de instalaciones en los próximos años, por la reducción del precio de estas infraestructuras.

En la actualidad, la instalación y utilización de sistemas de ahorro energético y de energía renovables (especialmente fotovoltaica) en un estadio, puede ser también una buena decisión económica para el club o la administración propietaria del edificio. El coste de las instalaciones energéticas se ha reducido tanto, especialmente las solares y los sistemas de eficiencia, que los beneficios económicos aconsejar su implantación. Además, si no es posible instalar paneles solares en las edificaciones existentes o en estadios cercanos, hay otras fórmulas para iniciar las políticas de sostenibilidad energética de los clubs. Un ejemplo es el Arsenal, que se ha convertido en el primer equipo en la Premier League en ser 100% sostenible en su consumo de energía, con un acuerdo de compra de Energía (PPA) de procedencia certificada con Octopus Energia, con lo que el club dejará de emitir 2,32 millones de Kg de CO2/año.

Otro impulso a la construcción de estadios deportivos sostenibles en la UE los próximos años, son el aumento de los compromisos climáticos europeos para 2030, que se concretan en una reducción de emisiones del 45%, un aumento del ahorro y la eficiencia energética del 32,5% y del consumo de energías renovables del 32%. Además, la directiva de la UE 2018/844 de eficiencia energética de edificios lo que implica incorporar sistemas de ahorro y eficiencia energética y cubrir con renovables sus necesidades energéticas, para no emitir dióxido de carbono (CO2).  Eso significa que, como mínimo, habrá directrices y recursos de la UE y de los países para renovar las instalaciones deportivas públicas con instalaciones renovables, que también son un elemento importante y visible de la red de estadios deportivos.

La expansión de los proyectos de eficiencia y los solares en los estadios deportivos públicos y privados puede ahorrar millones de euros en costes energéticos tanto a las administraciones comoa las grandes ligas deportivas

Por la reducción de costes de las instalaciones renovables, la expansión de los proyectos de eficiencia y los solares en los estadios deportivos públicos y privados puede ahorrar millones de euros en costes energéticos tanto a las administraciones comoa las grandes ligas deportivas, además de reducir de forma importante las emisiones de carbono. Y por otro lado estas instalaciones pueden ayudar a acelerar la Transición energética  y a expandir las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo residencial al servir de ejemplo para los aficionados del fútbol, el baloncesto o las carreras que podrán comprobar la eficiencia del sistema.

Por estas razones sorprende que, en el proyecto de nuevo estadio del club de fútbol del Real Madrid, presentado públicamente en los últimos meses, no se mencione ni se encuentre referencia alguna a la sostenibilidad de estas edificaciones ni, por supuesto, a la instalación de infraestructuras de energía renovable. En el caso del proyecto del nuevo estadio y otros equipamientos deportivos del F.C. Barcelona, sí podemos encontrar algunas referencias a la sostenibilidad de los edificios y a sistemas de energía renovable para el riego, pero tampoco se destacan, ni quedan muy reflejadas en las presentaciones del proyecto.

En ambos casos, no solo es una oportunidad perdida para explicar y hacer visible a la ciudadanía y a los aficionados deportivos las posibilidades reales de implantar energías renovables en nuestras ciudades, y la apuesta de esos clubs por colaborar en la lucha contra el calentamiento global; sino que además estarían incumpliendo la Directiva de la UE 2018/844 de eficiencia energética de edificios que indica que, a partir de diciembre de 2020, los edificios de nueva construcción deberán ser de consumo de energía casi nulo,.

  • Los deportistas de élite, los nuevos héroes de la Transición energética renovable y la movilidad eléctrica

Todos sabemos que los grandes deportistas mundiales son un modelo a seguir para muchos de los aficionados a los deportes y, especialmente, a los deportes de masas, como el fútbol. Estos deportistas no solo marcan tendencia en todas las actividades y productos vinculados al deporte, sino que su modo de vida, su ropa, su peinado, su casa, su coche… son seguidos e imitados por mucha gente. De ahí que las grandes marcan compitan por ficharlos para que sea la imagen de su publicidad.

Será más pronto que tarde que nazcan iniciativas ciudadanas para pedir un comportamiento más sostenible a los grandes clubs y deportistas de élite.  Antes de que sean necesarias esas plataformas ciudadanas, corresponde a las aficiones y socios de los grandes clubs deportivos presionar a sus directivas para desarrollar su actividad con criterios de sostenibilidad, y encontrar alternativas financieras a esponsorizaciones millonarias de empresas vinculadas al modelo energético fósil.

Por otro lado, es una responsabilidad personal de los deportistas de élite saber elegir a qué modelo de sociedad y a qué compañía y producto le presta su imagen. Han de ser conscientes de que se puede seguir haciendo publicidad y, a la vez que mejoran su imagen pública, ayudar a no empeorar la situación de este planeta y de sus habitantes: se pueden conducir y publicitar los coches eléctricos, en vez de vehículos de combustión; enseñar sus grandes casas, pero que tiene instalaciones solares y sistemas de recogida y reutilización de agua; vestir con ropa elaborada con criterios sostenible y de trabajo digno; recomendar productos y bebidas saludables…

Ese comportamiento será una forma fácil de ayudar a muchas personas a repensar sus criterios de consumo y a mejorar sus hábitos ambientales. Y una forma de garantizar que los deportistas sigan siendo los héroes del siglo XXI, tanto por sus hazañas deportivas, como por su aportación a construir un mundo más saludable para hoy y para las generaciones futuras.

Carme García Lores – Experta en planes energéticos municipales

Cerca del 90% de electricidad renovable en 2030. Es posible y deseable

Todos (políticos, eléctricas, opinión pública) tenemos claro que no se construirá ninguna nueva central convencional (ni nuclear, ni de carbón, ni de gas) en nuestro país en el futuro. Ni siquiera cuando se vayan cerrando paulatinamente las que están operativas en la actualidad, bien porque lleguen a término sus autorizaciones o, como hubiera dicho Clinton: “es la economía, estúpido”. Las nuevas instalaciones renovables producen ya electricidad a menor coste que las nucleares, las térmicas de carbón o los ciclos combinados de gas y es por tanto dudoso que, en gran medida, merezca la pena seguirlas operando cuando pueden progresivamente sustituirse.

Además, las urgencias para la descarbonización deberían conducir a una planificación de instalaciones de generación renovable con los objetivos más ambiciosos posibles para el horizonte de 2030, en donde acercarse al 90% de electricidad renovable es técnica y económicamente posible.

Para ello, tendría que establecerse una senda racional de subastas específicas por tecnologías en la que, a corto plazo, mientras que todavía sigan operativas las centrales convencionales, deberían tener un mayor peso específico las tecnologías no gestionables pero muy baratas, como la fotovoltaica y la eólica. Pero, en paralelo, habría que ir realizando una progresiva transición para que, a partir de 2025, fueran las tecnologías gestionables, como la termosolar con almacenamiento y la biomasa, las adquirieran mayor peso.

La transición hacia una generación eléctrica renovable choca claramente con los intereses de los sectores convencionales que pretenden mantener en el tiempo el mayor respaldo fósil posible. Utilizan argumentos como que “el gas no es tan malo como el carbón” o defienden prolongar sine die la vida de las centrales nucleares por no generar CO2. Sin embargo, eluden mencionar que cada día de funcionamiento se generan nuevos residuos radioactivos cuya gestión no está resuelta todavía, aunque lo que sí es seguro es que su desmantelamiento va a costar mucho más de lo que hemos pagado en el recibo de la luz hasta ahora, poniendo en duda el precio real de la energía nuclear que se nos había vendido como la más barata.

Acelerar la sustitución de la generación convencional por renovable es no solo posible sino deseable, tanto en términos de coste de producción para los consumidores como del impacto que tendría en la economía del país.

Es cierto que los parques eólicos solo generan cuando hay viento y que las instalaciones fotovoltaicas dejan de producir a la puesta de sol, pero también es cierto que hay una gran complementariedad geográfica, estacional y horaria entre las energías hidráulicas, eólicas y solares. Por ello, una apuesta decidida por la instalación de centrales renovables junto con una gestión proactiva de la demanda, operación de los bombeos con el criterio prioritario de reducir el respaldo fósil, contratos de interrumpibilidad como herramienta adicional para dicho objetivo y el uso de las interconexiones, permitirían llevar el respaldo con gas a niveles inferiores al 5% anual en 2030.

Una apuesta decidida por la instalación de centrales renovables junto con una gestión proactiva de la demanda, operación de los bombeos con el criterio prioritario de reducir el respaldo fósil, contratos de interrumpibilidad como herramienta adicional para dicho objetivo y el uso de las interconexiones, permitirían llevar el respaldo con gas a niveles inferiores al 5% anual en 2030

Excepto en Galicia y la cornisa cantábrica, tenemos en España unas 2.500 horas de sol al año que llegan a 3.000 en el sur. La energía solar puede jugar, por tanto, un papel central durante los días soleados, que representan 3/4 partes del año. La eólica y la hidráulica tendrán mayor aportación precisamente en las épocas en las que no hay sol mientras que la biomasa puede jugar un papel de comodín muy flexible durante cualquier época y hora.

Los contrarios a las energías renovables critican su variabilidad, así como la no disponibilidad de almacenamiento. FALSO. Las centrales termosolares disponen del sistema de almacenamiento más barato y fiable, los tanques de sales fundidas, en los que puede recogerse la energía solar captada durante el día para generar a partir de la tarde con una pérdida de menos de 1 grado. De esta forma, una gran parte de la electricidad podría producirse durante el día por centrales fotovoltaicas o por paneles en los tejados de viviendas o naves comerciales e industriales, mientras que, a partir de la puesta de sol, serían las centrales termosolares las que generarían la electricidad a precios hoy en día ya comparables a nuevas centrales de ciclos combinados. Con el transcurso de los años, los costes de las centrales termosolares continuarán bajando mientras que los del gas y de las emisiones no pararán de subir. Un mix que contara con 30 GW de fotovoltaica y 20 GW de termosolar en 2030 cubriría un 40 % de la generación eléctrica en nuestro país.

Las centrales termosolares podrían ser una importante pieza de la transición justa. Contribuyen muy eficazmente a la generación de riqueza en el país, ya que más de un 80% de la inversión es de contenido nacional, con niveles de más de 500 personas diarias en el emplazamiento durante el año y medio de construcción de cada central y unos 50 empleos fijos para su operación, es decir, cada central sería una mediana empresa de continuidad garantizada 40 años, además de otro significativo número de empleos indirectos.

20 GW de nuevas centrales termosolares a lo largo de la próxima década generarían cerca de 100.000 empleos al año durante los 10 años que duraría dicho despliegue y 25.000 empleos estables de por vida una vez construidas las centrales. Aunque una buena parte de la actividad tendría lugar lógicamente en las regiones del sur de España, contribuyendo eficazmente a su convergencia económica, buena parte de la fabricación de componentes y de servicios de montajes especializados tendrían su origen en las CC AA del centro y norte del país, con Asturias y el País Vasco como regiones destacadas.

España, además de ser líder mundial en esa tecnología, tiene las mejores condiciones de cualquier otro país europeo para su instalación. Dichos países tendrán que buscar soluciones mucho más costosas y parcialmente contaminantes para asegurar el suministro y la estabilidad de la red. ¿Vamos a dejar pasar esta oportunidad histórica?

Por Luis Crespo – Presidente de Protermosolar 

 

Compromiso y responsabilidad ante el nuevo reto energético

La celebración la semana pasada del II Congreso Nacional de Energías Renovables organizado por APPA puso de manifiesto el cambio de expectativas en el panorama energético en nuestro país.

Frente a la parálisis sufrida por el sector en los últimos años caracterizados por la improvisación e incertidumbre; el Congreso destacó por la ilusión y confianza del papel determinante que tiene que jugar este sector en el nuevo paradigma energético.

reto energético

 

Estamos ante un proceso clave, imparable e irreversible  de descarbonización de nuestra economía que en nuestro ordenamiento jurídico ya se ha iniciado con la aprobación del Real Decreto–ley 15/2018 de medidas urgentes para la transición energética y protección de los consumidores, como paso previo a la publicación en los próximos meses de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima  que vendrán a otorgar  la seguridad y planificación tan necesarias para un desarrollo armónico del sector.

En este mismo foro el Secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, anunciaba el objetivo de alcanzar unos 50.000MW de energías renovables al 2030, a razón de 5.000 MW/año, lo que permitiría duplicar nuestra penetración de renovables y pasar del actual 17,5% al 35%. Este ambicioso ritmo de desarrollo es  imprescindible si queremos abordar la reforma energética con la intensidad y alcance al que nos hemos comprometido.

Señalar que no hay precedentes en nuestro país en la implantación de un ritmo de potencia renovable como el anunciado, nuestro máximo histórico fue de 3.500MW en el año 2007; lo que da idea de la complejidad de los retos tanto estructurales como operativos a los que nos enfrentamos y que van más allá de  los espectaculares desarrollos que se han venido produciendo en los últimos años tanto en tecnología, como en almacenamiento o sistemas  comunicación.

Partiendo de la confianza de que dispondremos de los mimbres necesarios para que este desarrollo se realice de la manera más beneficiosa para nuestra economía, a modo de ejemplo señalar que se prevé dedicar el 25% del presupuesto de la UE al cambio climático, según anunció en el citado Congreso el comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete; debería ser motivo de reflexión las implicaciones que tendrá el cambio de cultura de este nuevo modelo energético y especialmente en lo que se refiere a acercar la generación al consumidor.

Si quería hacer un llamamiento al compromiso y responsabilidad para que todos los partícipes en el mercado contribuyan a que este cambio se realice de la manera más ordenada posible

Sin abordar el análisis en toda su extensión, si quería hacer un llamamiento al compromiso y responsabilidad para que todos los partícipes en el mercado contribuyan a que este cambio se realice de la manera más ordenada posible; debemos evitar efectos avalancha para los que el mercado no esté preparado, evitar que las prisas por ejecutar instalaciones o la falta de profesionales cualificados sea motivo de que las mismas no funcionen correctamente.

Tenemos que ser conscientes que los consumidores especialmente, no disponen de los conocimientos básicos para evaluar si su instalación de generación se ha diseñado y ejecutado correctamente y que una mala praxi  puede llevar al traste el despegue de esta tecnología en nuestro país. De ser así, podría suponer un cambio irreversible para el desarrollo de esta tecnología, como ya sucedió en los años 80 con la energía solar térmica, que consecuencia del encarecimiento de los combustibles fósiles por la crisis del petróleo sufrida en esa época, supuso una avalancha de solicitud de instalaciones para las que no estábamos preparados y tanto por la deficiencia de los equipos como por la falta de cualificación de los propios instaladores supuso un lastre para la penetración dicha tecnología en nuestro país que ha llegado hasta nuestros días.

Por Concha Cánovas – Experta en Energías Renovables

¿Qué implican las nuevas etiquetas de las gasolineras?

Muchas personas se habrán hecho esta pregunta al ir a repostar, al ver unas nuevas etiquetas en los surtidores. A otros les habrán pasado desapercibidas, dado su pequeño tamaño, pero más vale acostumbrarse porque acabarán reemplazando a los indicadores actuales. El nuevo etiquetado se estrenó el 12 de octubre, cuando entró en vigor la aplicación de la normativa europea que obliga a etiquetar, de forma diferente a la habitual, los surtidores de cada tipo de combustible en las gasolineras. Y aunque cada vehículo lleva un tipo de combustible, es una buena ocasión para reflexionar sobre las alternativas disponibles, especialmente si ello lleva a cuestionarse el tipo de vehículo y el uso que hacemos de él.

gasolineras

Lo que nos encontramos ahora en las gasolineras es un nuevo etiquetado en los surtidores: circular para gasolina, cuadrado para gasoil y rombo para el gas. Con esto se nos quiere informar de las alternativas disponibles entre los distintos combustibles. Sin embargo, no son todas las opciones disponibles.

La primera cuestión a tener en cuenta no es cuál es el mejor combustible, sino cómo evitar, o al menos reducir, el consumo de combustible. Y ahí la primera alternativa es el “no-coche”, es decir: evitar los desplazamientos innecesarios (por ejemplo, mediante el teletrabajo, las videoconferencias…), desplazarnos a pie, usar vehículos no motorizados como la bicicleta o usar transporte colectivo (autobús, metro, tren, tranvía…).

Si ninguna de esas opciones nos vale para evitar el coche, entonces se puede recurrir al vehículo compartido, de manera que usamos un vehículo (que puede ser coche, moto, bici…) que no es de nuestra propiedad, sino que puede ser un servicio público o de una empresa privada o de un particular. De esta forma, un mismo vehículo puede ser usado por distintas personas, que pagan por el uso, no por el vehículo. O bien, distintas personas comparten un trayecto en el vehículo de una de ellas.

Si vamos a usar un coche, sea o no de nuestra propiedad, la mejor opción, en cuanto a rendimiento y consumo, es el eléctrico (lo mismo vale para motos y cualquier otro tipo de vehículo motorizado). Cada vez son más los modelos disponibles, aunque estamos aún en una etapa muy incipiente. El motor eléctrico obtiene su energía de la electricidad, no de un combustible directo, aunque es clave que la electricidad sea producida con energías renovables, no con combustibles fósiles ni nucleares. Pero siendo una alternativa real, la recarga de vehículos eléctricos no está incluida en la actual normativa de etiquetado de surtidores, así que esta es otra de las opciones que, por ahora, seguiremos sin ver en las gasolineras.

Los “bio”combustibles no constituyen una alternativa a la necesidad de evitar los combustibles fósiles causantes del cambio climático, pues es muy difícil garantizar que la forma en que se hayan obtenido no haya producido impactos ambientales o sociales iguales o mayores

De manera que el nuevo etiquetado solo es relevante para aquellos vehículos que necesitan un combustible. De éstos, los más eficientes actualmente son los híbridos, que combinan motor de combustión y eléctrico.

Los vehículos que usan gasolina se irán al surtidor con etiqueta circular y los que usan gasoil a los de etiqueta cuadrada. Las letras que aparecen dentro de las etiquetas indican la proporción de combustible de origen vegetal mezclado con el combustible de origen fósil (gasolina o gasoil derivados del petróleo). Esto daría para otro artículo, pero es suficiente con saber que los “bio”combustibles no constituyen una alternativa a la necesidad de evitar los combustibles fósiles causantes del cambio climático, pues es muy difícil garantizar que la forma en que se hayan obtenido no haya producido impactos ambientales o sociales iguales o mayores. Por tanto, no merece la pena perder el tiempo con las letras, salvo lo que indique el fabricante del vehículo.

La mayor novedad está en las etiquetas en forma de rombo, las de los combustibles gaseosos. Ahí sí hay diferencias importantes a tener en cuenta en las letras. LPG se refiere a los gases licuados del petróleo (el butano y el propano de toda la vida), que como su nombre indica provienen del petróleo, así que el problema de fondo es el mismo que con la gasolina o el gasoil. Los que usen gas natural tienen dos indicadores: CNG si el gas es comprimido o LNG si el gas es licuado. Pero a pesar de su bonito nombre, el gas natural es otro combustible fósil, en principio menos contaminante que el petróleo, pero del que también debemos prescindir para hacer frente al cambio climático. H2 es hidrógeno, un combustible limpio al obtenerlo (si se ha producido con energías renovables) y al utilizarlo, pues al quemarse produce vapor de agua solamente, por lo que sería la mejor opción de futuro para aquellos vehículos que no puedan ser directamente eléctricos.

Cada vez que echo gasolina en mi vehículo híbrido, estoy subvencionando al coche diesel de al lado, ya que los impuestos que paga el gasoil son muy inferiores a los que paga la gasolina, de ahí de la diferencia (artificial) del precio

Evidentemente, con todo esto hemos tratado de responder a la pregunta inicial para aquellas personas preocupadas por la calidad del medio ambiente, la salud o, simplemente, el uso racional de la energía. Para quienes solo les preocupe el efecto directo en su bolsillo puede haber otras respuestas, aunque convendría recordarles que, cada vez que echo gasolina en mi vehículo híbrido, estoy subvencionando al coche diesel de al lado, ya que los impuestos que paga el gasoil son muy inferiores a los que paga la gasolina, de ahí de la diferencia (artificial) del precio. Esperemos que esto cambie pronto, como ha prometido el Gobierno, y que cada combustible y cada vehículo pague todo el impacto ambiental que produce. Entonces estas recomendaciones serán igualmente útiles para todos.

José Luis García – Área de energía y cambio climático de Greenpeace

El “gustazo” de pasarse a alternativas verdes y de precio fijo para el recibo de la luz

De vez en cuando se disparan las alarmas y toda tertulia, magazine o telediario que se precie ocupa sus minutos con la factura de la luz. Suele ser debido a subidas del mayorista de electricidad como las que estamos viviendo estas últimas semanas que suponen que los usuarios en las tarifas reguladas de las grandes eléctricas (unos 11 millones de puntos de suministro) paguen en su recibo mensual varios euros más según su consumo.

Hace unos meses pagaba prácticamente lo mismo que en PVPC y con la situación actual del mercado mi última factura ha sido aproximadamente un 10% más barata que la del mercado regulado

En este caso todo parece indicar que los precios altos del mercado han venido para quedarse (una temporada al menos). Como prueba de ello la ministra Teresa Ribera anunció la semana pasada que suspendería de forma temporal el impuesto a la generación de electricidad que puede suponer una rebaja de entre 1,5 y 3 euros al mes. Digo puede suponer ya que la experiencia nos dice que las empresas son más eficaces trasladando a los usuarios finales las subidas de impuestos que las bajadas.

 

Desde hace un tiempo vivo estas crisis desde otra perspectiva dado que firmé un contrato con precio fijo por 12 meses con una comercializadora del mercado libre que lleva más de 10 años suministrando energía verde a hogares y empresas. Lo hice tras revisar lo que iba a pagar usando una herramienta de su web ¿El resultado?

  • Tengo el precio del kWh a 11,4 céntimos € garantizado durante un año con la tranquilidad que eso supone.
  • Hace unos meses pagaba prácticamente lo mismo que en PVPC y con la situación actual del mercado mi última factura ha sido aproximadamente un 10% más barata que la del mercado regulado para una potencia de 3,2 kW y 150 kWh de luz en 33 días.
  • Todo mi consumo está respaldado por energía de origen cien por cien renovable garantizada por la CNMC (cuántos más exijamos esta garantía de origen, más empujaremos porque nuestro mix camine hacia el 100% renovable).
  • Por último estoy fuera de las grandes eléctricas y siento que mi dinero ha ido a parar a mejores manos y sin pasar por puerta giratoria alguna.

Cualquier usuario, sea propietario o inquilino, puede salir de la tarifa regulada de las grandes; basta con tener la voluntad, escoger entre las ofertas del comparador de la CNMC (puedes discriminar las que son 100% renovable usando la columna “Verde”), coger el último recibo y realizar el trámite que en mi caso supuso menos de 5 minutos.

Estoy fuera de las grandes eléctricas y siento que mi dinero ha ido a parar a mejores manos y sin pasar por puerta giratoria alguna

Recomiendo encarecidamente* darse ese auto-homenaje, ese gustazo, ese decir adiós a Iberdrola, a Endesa (empresa de la pública italiana Enel) o Naturgy (las antiguas Gas ¿¿Natural?? y Unión Fenosa)  y negarles la visita a tu buzón de correo, postal o electrónico, una vez al mes. Además, dentro de unas semanas podrán ver tranquilamente su serie favorita mientras las tertulias hablan de las subidas de la luz. No se arrepentirán.

*Con la salvedad de aquellos usuarios que sean consumidores vulnerables o beneficiarios potenciales  del bono social en cuyo caso es necesario estar en la tarifa regulada PVPC.

Por Iván de Otto – consultor en SdeO Comunicación y socio de FR

Fiscalidad ecológica 4.0, veinte años después

Por Jordi Ortega – Experto en Energía jordi ortega

Fiscalidad ecológica 1.0 a la ley de renovables

Hace veinte años tenía lugar un interesante debate sobre la fiscalidad ecológica. Los Verdes alemanes proponían en su programa electoral incrementar a 5 DM el litro de gasolina (aún no había euros, equivale a 2,56 euros). Realizarlo en 8 años. En aquella época el precio del barril de petróleo estaba a 12 dólares ¿Se hizo Los Verdes un “harakiri”? Su lema en la campaña electoral de 1998 era: “0,30 marcos anuales”. Tenía un error táctico: la “baja elasticidad” de la demanda. Era preciso un incremento inicial de 15%, de 0,50 DM; para, después, mantener crecimiento lineal del 5%. Buscaba mejorar la eficiencia energética, impulsar la innovación tecnológica, crear empleo y  reducir un 25% las emisiones de carbono.

En abril de 1999 se aprobaba la reforma fiscal ecológica a los pocos meses del formarse un gobierno de SPD y verdes en octubre de 1998. No era un impuesto ecológico “finalista”. Servía para reducir cotizaciones sociales. El crecimiento económico hasta la crisis energética se basaba en disponer de recursos energéticos abundantes y baratos, y distribuir rentas con impuestos sobre ingresos. Se gravaba a bienes y desgravaba a males. En el año 2000, a iniciativa del parlamento, ante la pasividad y resistencia del gobierno, se aprobaba una tasa finalista sobre el kWh: servía para retribuir la energía renovable con un precio regulado (FiT). En 1999 se aprueba “programa de 100.000 techos solares” (siguiendo el exitosos modelo en Japón, en Alemania hasta 2004 se instalan 400 MW).

Freno a la transición energética

Lo primero que cayó fue ese programa. Fue abolido en 2004 con la excusa de que los mercados de carbono actuarían de forma más eficiente. La tasa para retribuir a la renovable sobrevivió, quizá porque los resultados vendrían después. Se intensificó la presión para abolir la tasa finalista al kWh que el SPD mantuvo hasta que 2009. Cuando salieron del gobierno y entraron los liberales la eólica deja de ser retribuida a precio regulado, la industria dejó de pagar dicha tasa y se cubrió con la tasa la diferencia del precio de pool, no el precio de mercado. Los dos céntimos pasaron a ser 6 céntimos kWh.

En 2013 INSM lanzó la campaña: “650 euros por segundo de subvenciones”; reciclada en “520.000 millones de subvenciones a la transición energética hasta 2025” (incluida todos peajes que nada tenían que ver con las energías renovables). La reforma de 2013 y 2015 supuso sustituir precios regulados por precios competitivos de “subastas”. Se puso techos a las renovables, con subastas desiertas, y se apartó a los ciudadanos de una papel activo en la transformación del modelo energético. Hay muchos mercados que funcionan muy eficazmente con “precios regulados”. Desde el 2013 la tasa al kWh se mantuvo en 6 céntimos, pero frente los 24 GW instalados en 2010-2012, en 2013-2017 se instalaron, a pesar de menor coste, menos renovable que en 2004. La transición energética (Energie-Wende) se convierte en Final energético (Energie-Ende).

Fiscalidad ecológica 4.0.

Claudia Kemfert del Instituto Económico Alemán (DIW) reclamaba la necesidad de una fiscalidad ecológica 4.0. Equiparar los impuestos del diésel y gasolina, equiparar fiscalidad sobre electricidad y combustibles líquidos, pero también dar una “finalidad” a la fiscalidad ecológica. Los gobiernos regionales en Alemania han reformulado el “programa de 100.000 techos solares” de 1999 para, como señala Claudia Kemfert, pasar a edificios de consumo cero.

energiewende

Gravar con 2 céntimos el kWh no logra que la factura eléctrica aparezcan los 26,300 millones de euros que es el coste que se calcula tiene la generación con carbón en el cambio climático y la salud. La fiscalidad 4.0 no se basa en el dolor de un elevado coste del carbono. Las retribuciones garantizadas fomentan una competencia entre fabricantes solares atroz. Incluso limitando el potencial al dejar fuera a los menos eficientes acelerando caídas de precios. Es el mercado el que estimula la investigación, no los subsidios. La electrificación térmica de edificios pasa por programas de 100.000 bombas de calor (automáticamente lleva a casas bien aisladas térmicamente). Falta sistemas de almacenamiento: baterías y enchufes para coches eléctricos.

En la factura eléctrica no quedan reflejados los 26.300 millones de euros que la generación con carbón tiene sobre el clima, medio ambiente y la salud. La fiscalidad 1.0 busca cubrir con impuesto ese coste, la fiscalidad 4.0 busca prescindir de la generación energética fósil. La pregunta del sigo XX es cómo generamos electricidad cuando no hay sol, ¿con gas? La pregunta del siglo XXI es cómo usamos la energía renovable: por un lado aprovechamos su multifuncionalidad en bombas de calor, coche eléctrico, baterías, etc., y, por otro lado, optimizamos la energía acumulada. No podemos seguir pensando en cargar el coche eléctrico en horario nocturno con tarifas “más baratas”.

La falacia del precio del carbono

Los mercados de carbono solo han servido para una preferencia por el gas frente al carbón cuando el precio es muy elevado. El coste para el consumidor se calculó en Alemania en 7.000 millones de euros. Supuso que el coste marginal del carbón llevara beneficios extra a hidráulica y nuclear. La renovable al hundir precios convirtió la nuclear y carbón en tecnologías ruinosas. Una tasa que hasta 2009 no supero 2 céntimos kWh, en cambio, generó 400.000 empleos, masivas inversiones en renovables, modificó el mix energético, una competencia entre fabricante provocó una caída de precios. Esta es la finalidad que debe de tener la fiscalidad ecológica 4.0: arrastrar las tecnologías complementarias a las renovables en edificios a que se desarrollen para multiplicar la productividad de la fotovoltaica. Buscar sumar en cadena aceleradores.

La energía solar tiene la ventaja, respecto a otras tecnologías renovables, que no necesita dar el rodeo improductivo y antieconómico de ser vertida a redes centralizadas. En cambio no vemos más allá de los mercados de carbono y el precio del CO2. El grupo de expertos en transición energética formado en España para informar sobre posibles escenarios proponían una fiscalidad ecológica que queda por detrás de los planteamiento de los años 90. El único resultado es recaudatorio. Los “programas” son políticas industriales ecológicas que dejan atrás todas las políticas desarrolladas que hasta ahora.

Barreras mentales

Son necesarios “mercados directos” entre particulares. La idea de un mercado europeo de electricidad que regule las cantidades de producción y de una señala precios sirve cuando existen pocos generadores. Para innumerables generadores solo en el papel suena convincente. La misma convicción con la que afirmaba que los ordenadores portátiles suponían sobrecapacidad y era algo tremendamente antieconómico. Tenemos ejemplo de empresas que desaparecen por ser incapaces de cambiar el ADN de su modelo de negocio. Nokia se deshizo en los 90 de todo lo que le apartaba de la telefonía móvil, se centró en una sola cosa. Pero en 2007 fue incapaz de ver que la tendencia era el Smartphone: desapareció. La industria del automóvil piensa que el motor diésel tiene recorrido. Aunque logre un 60% de eficiencia nunca alcanzará la eficiencia del motor eléctrico. Igual que una cámara digital siempre será más eficiente que otra con carrete. Si la fiscalidad 1.0 se pelea contra la realidad fósil, la fiscalidad 4.0 crear ese otro modelo que deja el modelo fósil obsoleto.

El desafío es poner a ciudadanos “programas” para acelerar el cambio. Las actuales subvenciones crean cuellos de botella, se acaban a las horas de salir publicadas. La fiscalidad ecológica 4.0 crea ese flujo de recursos ¿Qué hacen las empresas energéticas convencionales para adaptarse? Buscarlas rentas monopólicas de distribución cómodas y seguras pidiendo al gobierno ampliar redes. El gobierno alemán modifica la directiva para que a partir de 2026 la nueva fotovoltaica en autoconsumo garantice esos cómodos beneficios de las inversiones en redes. La negligencia del gobierno federal alemán lo compensan ciudades y regiones. Necesitamos aquí ese enfoque “finalista” e ir, directamente, a la fiscalidad ecológica 4.0. Acelerar, con programas, las tecnologías que respondan a las preguntas del siglo XXI.

Nadal ha elegido el tono, y ahora no le gusta la música que resulta

Piet Holtrop – Abogado

El ministro de Energía Álvaro Nadal, según el periódico ABC, destacó esta semana en el III Foro de Emprendedores y Autónomos de ATA que los recortes a las Energías Renovables según él les habían ahorrado a los Españoles 175.000 millones de Euros. Lo ha calculado él mismo, haciendo un ejercicio de sumar unos números fuera de su contexto, y sin tener en cuenta el efecto depresor que tienen estas tecnologías en el mercado mayorista, que según auditores expertos en la materia oscila en el 19% sobre el precio de este mercado.

Si miramos valores históricos, hasta el último día de vigencia del antiguo sistema retributivo este efecto causaba un equilibrio casi perfecto de la retribución a las Energías Renovables y el ahorro en costes que generaban en el mercado mayorista. Discrepo por lo tanto de la lectura parcial y tendenciosa que hace este Ministro de los hechos. Lo calificaría como verdad alternativa (lo que antaño se llamaba mentira).

Nunca es tarde para nuestro querido ministro para rectificar. Ha elegido el tono, y ahora no le gusta la música que resulta de ello. El tono es su regulación, y la música es la litigiosidad que provoca.

Al margen de otra conferencia que se celebró esta primavera en Barcelona, este ministro se ha hartado de que existieran tantos litigios contra su regulación eléctrica. No pasa a menudo, pero en esta sí que estoy completamente de acuerdo con él. Además puedo asegurarle que las personas que han decidido entablarlos hubieran preferido hacer muchas otras cosas en vez de esto. Nunca es tarde para nuestro querido ministro para rectificar. Ha elegido el tono, y ahora no le gusta la música que resulta de ello. El tono es su regulación, y la música es la litigiosidad que provoca.

Escuchamos algo nuevo

Acabamos de escuchar recientemente la decisión del 10 de noviembre 2017, C(2017) 7384 final, State aid SA.40348 (2015/NN) de la Comisión Europea, sobre los sistemas de apoyo a las Energías Renovables en España durante el periodo más esencial de la transición energética española, hablando en términos de potencia instalada en nuestro país. Hablamos del periodo de vigencia del Real Decreto 661/2007, y del Real Decreto 413/2014. Estos dos reales decretos eran y son, respectivamente, la transposición de las Directivas Europeas vigentes en cada momento, para garantizar que la transición energética en España fuese en línea con la proyectada en la Unión Europea.

Como implementación de políticas europeas que son, los sistemas de apoyo introducidos por estos reales decretos, tienen que cumplir su legalidad, concretamente su principio de la confianza legítima, como principio fundamental de su funcionamiento. Quedaba sobradamente acreditado en el derecho Europeo desde los casos C-195/12 – IBV & Cie y C-573/12 – Ålands Vindkraft, que en otras ocasiones ya he comentado más a fondo.

Una melodía conocida

En este principio fundamental de la confianza legítima, la Comisión Europea choca fundamentalmente con su decisión, aventurándose de una manera muy poco ortodoxa, abusando de los poderes confiados en ella en otro ámbito legal de la Unión Europea: las Ayudas de Estado. Lo hace en un curioso ejercicio de inconcreción, y de mover conceptos del estilo de “dónde está la bolita” que podría haber sido inventado por el regulador español. Sigue una melodía que conocemos muy bien aquí, de esquivar el derecho aplicable.

Nadal

Por lo tanto, y por mucho que no le guste al ministro Nadal, también he tenido que impugnar esta decisión ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Lo hice presentando demanda el día 14 de marzo de este año, y el número de referencia que se nos asignó el Tribunal General de Unión Europea es el T-186/18. El Tribunal General de Unión Europea (TGUE) forma parte de la institución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), y es competente para conocer los recursos interpuestos por personas físicas o jurídicas para obtener la anulación de los actos de las instituciones, órganos u organismos de la Unión Europea de los que sean destinatarias o que les afecten directa e individualmente.

Sin sintonía

Justo la semana  anterior, el 6 de marzo 2018 se había dictado sentencia en el asunto C-284/16, de la República Checa contra Achmea BV, y había voces que auguraban que los arbitrajes internacionales ya no tendrían sentido, por decir esta sentencia que los tratados bilaterales en los que se fundamentan categóricamente no eran compatibles con el derecho Europeo. Así, durante un breve instante parecía que la nuestra era la última batalla que se libraría sobre los recortes a las Energías Renovables en España.

La confianza legítima de estos inversores internacionales ha sido defraudada por el Reino de España por cambiar la retribución de las instalaciones de producción de electricidad a partir de fuentes de energías renovables, en un momento en el cual ya no era posible para estos inversores  adaptarse, es decir, evitar de invertir en ello

El 9 de abril 2018, no obstante, el Instituto de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Estocolmo, en el caso V 2015/063, NOVENERGIA II – ENERGY & ENVIRONMENT (SCA), SICAR (Luxemburgo) contra el Reino de España, en su orden de procedimiento número 17, valora contrariamente a aquellos que pensaban que Achmea afectaría a los laudos internacionales favorables a los inversores internacionales que obligan a España devolver sumas mil-millonarias por defraudar la confianza legítima de estos inversores.

No hay sintonía entre los tribunales arbitrales, y el TJUE. El 17 de mayo 2018 se publicó otro laudo favorable para un inversor internacional, esta vez en el CIADI, de caso ARB/14/1, de MASDAR SOLAR & WIND COOPERATIEF U.A. (Países Bajos) contra el Reino de España. Mientras tanto, el pasado 27 de abril 2018, el IDAE ha tenido que abrir una licitación que se cerrará el 18 de junio 2018, para proveer al Reino de España con la defensa jurídica necesaria para defenderse contra la última demanda internacional lanzada por la entidad TRIODOS SICAV II, interpuesta en diciembre del 2017.

Ritmo español

La confianza legítima de estos inversores internacionales ha sido defraudada por el Reino de España por cambiar la retribución de las instalaciones de producción de electricidad a partir de fuentes de energías renovables, en un momento en el cual ya no era posible para estos inversores  adaptarse, es decir, evitar de invertir en ello. Estas inversiones se caracterizan por tener un coste hundido, una vez efectuadas ya no pueden modificarse.

En este aspecto se encuentran  exactamente en la misma posición que los inversores nacionales, y precisamente la falta de respeto por esta confianza legítima, es lo que me ha hecho llegar a impugnar la decisión de Comisión Europea mencionada al principio de este artículo. En un inicio era sólo el Reino de España el que pisaba este principio, pero después de una lectura con el debido detalle de esta decisión, no se puede concluir otra cosa que la Comisión Europea se ha sumado a este pisoteo al ritmo de la melodía española.

La Comisión parece no saber leer las partituras del derecho Europeo, y parece sorda a la música: Se equivoca en derecho, y de hecho. Olvida  valorar si el sistema Español del Real Decreto 661/2007 era calificable como Ayuda de Estado, y en su caso afirmativo, si estaba sobre-compensado, o no

La confianza legítima ha sido clave en la demanda que presenté contra la decisión de la Comisión Europea, justamente porque en un intento de cambiar la letra de la canción, la Comisión dice que na hay confianza legítima aquí de nadie, por tratarse de un dossier de Ayudas de Estado. La Comisión parece no saber leer las partituras del derecho Europeo, y parece sorda a la música: Se equivoca en derecho, y de hecho. Olvida  valorar si el sistema Español del Real Decreto 661/2007 era calificable como Ayuda de Estado, y en su caso afirmativo, si estaba sobre-compensado, o no.

Pasa de sus obligaciones mínimas de diligencia administrativas, ignorando estas cuestiones fundamentales, y concluye simplemente que el nuevo sistema ha absorbido el anterior, y si se perdió algo por el camino, pues mala suerte. Es lógico que sólo puede haber limitación en la confianza legítima si se ha eliminado parte de la retribución que era sobre-compensada, y además únicamente sobre aquella proporción de ella que se consideraría sobre-compensada. Sin valoración previa de tratarse o no de una ayuda de estado, sobre-compensada o no, es imposible decir que toda la reducción causada por esta absorción sería un ajuste de algo sobre-compensado. Lo dicho, es de trileros.

La cacofonía

La decisión de la Comisión parece una colusión con el Reino de España para absorber otra cosa: la jurisdicción de los arbitrajes internacionales. En este ejercicio de sus poderes conferidos por el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la Comisión pierde de perspectiva no solo  los hechos del caso, y la base legal de su propia actuación, olvidando su obligación de razonar, sino también infringe título V de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, poniendo por encima del interés de todos los afectados de los recortes llevados a cabo en España, el interés suyo y del Reino de España de absorber la jurisdicción arbitral. Sacrificando un derecho fundamental e individualizado, para un interés incidental.

La Comisión Europea sacrifica un derecho fundamental e individualizado, para su interés incidental en los arbitrajes internacionales, y únicamente lo consigue extraviándose de sus competencias en materia de Ayudas de Estado.

Irónicamente es justamente esta confianza legítima la que han invocado los productores españoles de energías renovables en los tribunales nacionales que ahora nos ha servido para acreditar que los demandantes españoles que represento tienen un interés individualizado y concreto, que es el cuello de botella para cualquier individuo que quiere impugnar este tipo de decisiones de la Comisión Europea.

Aquí la Comisión Europea sacrifica un derecho fundamental e individualizado, para su interés incidental en los arbitrajes internacionales, y únicamente lo consigue extraviándose de sus competencias en materia de Ayudas de Estado. Sólo lo consigue haciendo su trabajo en este ámbito testimonialmente, por no valorar si el RD661/2007 constituía Ayuda de Estado, y a medias, por no valorar en su caso sí era sobre-compensado, así creando una apariencia de cuasi legitimidad para suprimir la confianza legítima en los Arbitrajes internacionales, y de paso, atentando contra la misma en los procedimientos nacionales todavía en curso.

…y el metrónomo

Siempre he dicho que la jurisdicción de la Unión Europea es el tribunal competente para interpretar el principio de la confianza legítima en los recortes a las Energías Renovables, por fin se está acercando este momento. Es hora de que el TJUE ponga un metrónomo a toda esta cacofonía de estilo libre de la Comisión Europea y el Reino de España. Metrónomo viene del griego, y combina las palabras métron y nómos, que viene a significar medida y ley.

¿Tienen algo en común Nadal y el ministro de Energía de Suecia?

Elena Alonso Asensio – Responsable de Comunicación de Fundación Renovables

“Yo no puedo pensar igual que el ministro de energía de Suecia. Tendré que pensar como el ministro de Energía de España”, dijo la semana pasada Álvaro Nadal en el Senado. Para ser exactos (o exacta), primero llegó a decir “de Economía” pero rectificó enseguida. Sería porque estaba pensando en costes y en precios, en abaratar el recibo de la luz a los consumidores españoles que es lo que más le importa, al menos así lo dijo en varias ocasiones, aunque hay que señalar que no parece tener mucho éxito en la tarea.

Y se le vio realmente preocupado por esta cuestión, tanto que pintó la situación de la siguiente manera: “España no tiene acceso a fuentes de energía baratas, no tenemos la hidroeléctrica del norte de Europa, especialmente de los países nórdicos, ni tenemos al acceso al gas noruego ni al gas ruso. Tenemos que comprar el gas de Argelia y eso hace que de entrada todos los costes energéticos en España sean más caros que en otros países. Tampoco tenemos el mismo desarrollo de nivel industrial que otros países y todavía tenemos 3.700.000 parados”.

Así las cosas, nuestro ministro de Energía señaló que después de los objetivos medioambientales (¿de verdad?), la máxima prioridad en la política energética del Gobierno es siempre el abaratamiento de los costes.

En fin, todo sumas y restas. O más bien sólo restas y con resultado negativo porque ante este panorama Nadal dice que aunque nadie duda de que es positivo introducir Energías Renovables, hay que hacerlo cuando la tecnología esté suficientemente desarrollada para no incrementar los precios (Ignora, pues, que hoy ya son más baratas). Bueno, para eso es ministro de Economía. ¡Uy! Perdón, de Energía. Ahora he tenido un “lapsus” yo.

Precios, precios, precios. Hay dos cosas que no comprendo de sus argumentos. Y tengo que decir que intencionadamente voy a obviar la cuestión del gas. Quizás peco de ingenua, no sé, pero no entiendo por qué deberíamos envidiar la hidráulica de los nórdicos. Por un lado, ha sido precisamente esta energía la que encarecido la factura de abril, aunque parece que esto tiene que ver más con cómo tenemos organizado en España el mercado de la electricidad que con la fuente de energía en cuestión.

Nosotros sí tenemos, además de agua, otras energías autóctonas, un sol que sí que debe ser la envidia de Suecia, y cada vez más viento

Sea por esto o no, por otro lado, no debemos cansarnos de recordar que nosotros sí tenemos, además de agua, otras energías autóctonas, un sol que sí que debe ser la envidia de Suecia, y cada vez más viento. Así que ya tienen algo en común los ministros de energías sueco y español: ¡energía barata y propia!

A veces pareciera que el fin –abaratar el precio- justifica los medios –estancar el desarrollo de renovables-. Exigir lo contrario no es pedir imposibles y, además, es rentable. Desde la Fundación Renovables hemos presentado un documento con más de doscientas propuestas para una Transición Energética Sostenible “justa” tanto desde el punto de vista social como económico.

Por ejemplo, en el caso del carbón, es el mercado el que quiere cerrar las centrales porque no son rentables –mientras que las renovables cada vez más-, y, por otra parte, en 2016 sólo el 5% del que utilizamos en España para generar electricidad fue autóctono. Es decir que el carbón nacional no tiene futuro pero, insistimos, nosotros defendemos que las zonas mineras no deben ser abandonadas, que el cambio hacia un nuevo modelo se debe hacer de manera social y económicamente justa, lo que por otra parte de ningún modo debe significar instalarnos en el inmovilismo.

La Fundación aboga por una “transición”, con toda la carga que esta palabra implica, es decir, planificación, calendarios, voluntad, objetivos vinculantes. Como circula por redes, canal actual de la que fuera la sabiduría popular que antaño se difundía “de boca en boca”,: “Cuando escribes un deseo y le pones fecha, se convierte en un objetivo; cuando divides tu objetivo en pequeños pasos, se convierte en un plan y un plan respaldado por acciones se convierte en realidad”. Necesitamos un plan, pero España no lo tiene.

Quiero decir, que aunque el Gobierno ignore los planteamientos de la Fundación porque que defiende, entre otras cosas, el cambio de estas tecnologías frente a las formas convencionales de obtener energía, o algunos puedan calificar sus propuestas de idealistas, éstas tienen bastante más sentido común y son bastante más realistas que la actitud de Nadal de anclarse en el pasado. Nosotros sí estamos en la senda de la Unión Europea y de los informes de solventes organizaciones internacionales que apoyan que una mayor penetración de renovables es posible.

Nosotros sí estamos en la senda de la Unión Europea y de los informes de solventes organizaciones internacionales que apoyan que una mayor penetración de renovables es posible.

Aquí es muy importante, y me congratulo de que Nadal llamara la atención sobre ello, que no centremos el tema solo en la electricidad, donde por cierto es fácil confundir al consumidor con un discurso que hable de precios y facturas, que a veces muy poco tienen que ver con la fuente que se ha utilizado. Quiero decir, tenemos una oportunidad de combatir el Cambio Climático y sus impactos a la hora de acometer un cambio de modelo en cosas tan importantes como por ejemplo cómo nos movemos y cómo nos calentamos. Es necesario aumentar la presencia de las renovables en estos dos ámbitos, además de electrificarlos. Y en este punto, sí quiero mencionar al gas. No es la solución. Seguiríamos liberando emisiones que contribuyen al Cambio Climático.

Sí lo es el autoconsumo compartido, pero eso prefiero dejarlo para otro artículo, en el que me gustaría hablar de cómo esta modalidad y las microredes contribuyen a paliar la pobreza energética. Es maravilloso lo que algunos países están haciendo al respecto para permitir el acceso de la energía a mucha gente que carece de ella. Los resultados los he podido comprobar en mis años de voluntaria en la Fundación Energía sin Fronteras.

Vale, no somos Suecia pero ¿Somos Europa? ¿Qué papel estamos desempeñando en los trílogos (diálogos entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento) que debaten los nuevos objetivos europeos de eficiencia y renovables estos días?

En todo caso, vale, no somos Suecia pero ¿Somos Europa? ¿Qué papel estamos desempeñando en los trílogos (diálogos entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento) que debaten los nuevos objetivos europeos de eficiencia y renovables estos días?

Nadal explicó en el Senado que todo el Consejo aprobó en su momento un objetivo de renovables del 27% para 2030 –que el Parlamento ha elevado después al 35%, no se nos olvide-. Añadió que “luego los países que estamos desarrollando nuestras estrategias, estamos manteniendo posturas con un cierto grado de flexibilidad y España es un país que está mostrando una flexibilidad en el objetivo de renovables pero, nuevamente, vinculándolo siempre a que también tiene que tener una presión el Parlamento y el Consejo por aumentar las interconexiones porque si no nos van a hacer la vida extraordinariamente difícil”.

Espero entender mal ¿No estaremos utilizando nuestro futuro climático como moneda de cambio, verdad? Eso Suecia sí que no lo haría, quizás esa es la principal diferencia y no las fuentes autóctonas. El problema, señor Nadal, es que en Europa empiezan a hablar de nosotros como la “Polonia del sur”. Y eso hablando de energía le aseguro que no es ningún piropo.

 

 

Una primera batalla ganada en defensa de la energía limpia y sostenible

Carlos Esteban González – Jefe de Servicio de contratación de energía y eficiencia energética del Ayuntamiento de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid va a ser la primera ciudad que opere exclusivamente con comercializadoras renovables a partir del próximo 1 de julio

Recientemente los medios de comunicación se han hecho eco de la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid recibía el respaldo de los tribunales y ganaba el recurso presentado por las tres principales eléctricas españolas –Gas Natural, Iberdrola y Endesa– por la exigencia de que la energía suministrada en los contratos municipales proceda de empresas que sólo comercialicen 100% renovables.

En estas líneas pretendo explicar el origen de dicho recurso y las razones por las que el Ayuntamiento de la ciudad de Madrid exige dichas cláusulas.

A modo de introducción, tal y como explicaba en mi primera entrada en este blog el 21 de julio de 2017, titulado “100% renovables no es suficiente”, detallaba los principales tipos de exigencias ambientales a la hora de contratar energía eléctrica. Básicamente son los siguientes:

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