Archivo de la categoría ‘Energías renovables’

La innovación nos permitirá alcanzar emisiones netas cero antes del 2050

El lunes 23 de esta semana se celebró la cumbre de acción climática de las Naciones Unidas (UN Climate Action Summit) en la ciudad de Nueva York donde los actores políticos y de distintos sectores buscaron dar aquel impulso necesario para la conseguir de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y del Acuerdo de París. Lo que quedó claro en la cumbre es que la reducción a cero de la emisión neta de gases de efecto invernadero (GEI) es necesaria para 2050. La cumbre tuvo como resultado que 77 países acordaran llevar acabo esta reducción.

Está en nuestras manos poder alcanzar emisiones netas cero de GEI para 2050. Para eso necesitamos aumentar las inversiones en proyectos de innovación para así acelerar la transición energética, ha declarado Peter Sweatman, Director General de Climate Strategy & Partners, Presidente de Energy Efficiency Capital Advisors y autor de “Financiar la Innovación para Conseguir que la UE sea un Líder en el Ámbito Climático” (Funding Innovation to Deliver EU Competitive Climate Leadership).

Durante los últimos 16 años hemos sido testigos de los avances dramáticos en innovación tecnológica: LEDs, la energía solar y la eólica más competitivas, así como vehículos eléctricos y bombas de calor, entre otros. ¿Son estos avances suficientes para cambiar a tiempo nuestro modelo energético por uno que garantice una transición energética justa?

Esto será posible mediante la descarbonización de cinco sectores: la energía, el transporte, los edificios, la industria y la agricultura, y equilibrando las emisiones restantes con sistemas que eliminen el dióxido de carbono de la atmósfera.

En el contexto europeo, en 2018, participé en un proyecto para desarrollar y revisar las distintas hojas de ruta sectoriales para alcanzar emisiones netas cero para 2050. Se llegó a la conclusión que un sistema 100% renovable es considerablemente más barato para los consumidores en comparación con el actual sistema de energía mundial, y los costes de daños evitados y los beneficios sociales superan ampliamente a la inversión adicional requerida.

Mientras que tres cuartas partes de las reducciones de emisiones requeridas se pueden obtener con las tecnologías disponibles, la parte restante depende de nuestro ingenio e innovación.

¿Cómo llevamos esto a cabo? Primero, Europa debe implantar una estrategia a largo plazo con un objetivo claro de emisiones cero netas antes del 2050. Las empresas e instituciones que lideran el desarrollo y la oferta de productos y servicios sostenibles pueden generar ventajas competitivas y así tener un mayor acceso a los mercados. Además, pueden acceder a nuevos mercados de capitales sostenibles o verdes, mientras se prevé que los productos y servicios no sostenibles dejarán de financiarse en un futuro cercano.

En segundo lugar, necesitamos más inversiones de los sectores público y privado en innovación. En el caso europeo, esto representaría un aumento de un tercio o unos 50 mil millones de euros en las áreas de acción climática durante el periodo 2020-30. La innovación debe ser la piedra angular para asegurar el desarrollo y la inclusión de nuevas tecnologías, modelos de negocio, y para ampliar la denominada innovación social. Los expertos estiman que solo el 40% de la innovación requerida para la obtención de emisiones cero netas para 2050 es de carácter tecnológico.

En definitiva, Europa puede ser un líder mundial si los actores del sector trabajan en conjunto para conseguir su descarbonización. El continente sería más saludable, más competitivo, seguro energéticamente, y justo del punto de vista social.

Me gustaría señalar que España es uno de los países europeos más vulnerables al cambio climático, donde estamos siendo testigos del incremento de los fenómenos meteorológicos extremos producto de este. No obstante, las empresas españolas están al tanto de esta urgencia. Los miembros del Grupo para el Crecimiento Verde actúan de forma contundente, reduciendo sus emisiones de GEI, e invirtiendo en medidas de innovación necesarias para la decarbonización de sus actividades.

El éxito depende de nosotros. Vivimos un presente donde las curvas de implementación y adopción de nuevas tecnologías son cada vez más exponenciales, y nunca antes, la sociedad ha podido cambiar y adaptarse con tanta rapidez. Las herramientas están disponibles, ahora tenemos que ponernos a trabajar.

Por Peter Sweatman – Director General de Climate Strategy & Partners "

El papel del gas en la descarbonización de la UE

El pasado jueves asistí a un evento patrocinado por Naturgy, protagonizado por Christopher Jones y Walter Boltz. Parece que vamos a tener gas para largo. Pero ni Jones se cree que nuestros nietos van a quemar tanto gas como nosotros. Ni siquiera nuestros hijos.

Ciertamente, la descarbonización total no va a ser ni fácil ni rápida. Pero la jornada de hoy me ha recordado otras jornadas sobre la construcción naval en los 80, sobre el carbón hace apenas unos años. O sobre el petróleo todavía.

Es comprensible que las empresas con miles de millones en reservas, infraestructuras y mercados quieran protegerlos. Pero no veo ni a estas empresas ni, mucho menos, a sus bancos y accionistas, invertir de manera masiva en barcos, carbón, petróleo o … gas. Pueden decir que es por inseguridad regulatoria. Se entiende, sería suicida invertir miles de millones con esta incertidumbre.

Pero esta incertidumbre no va a desaparecer por un resultado diferente en las elecciones del 10N. Esta incertidumbre es inherente a las políticas que emanan de la Comisión Europea. Y Europa va a descarbonizar su economía. Si no es en 2050, será en 2070. Con vaivenes, con políticas asimétricas. Pero la descarbonización es imparable.

Afortunadamente, ya contamos con unas pocas tecnologías que nos permiten iniciar el camino: La descarbonización de la electricidad será, además, más barata que seguir con combustibles fósiles. ¿Hará falta más gas de respaldo? Yo creo que no. Pero ellos opinan que sí. Es fácil salir de dudas, en el PNIEC se prevé el cierre paulatino de las plantas de carbón y algo más tarde, de las nucleares. Y se mantienen, como respaldo, los 27 GW de potencia instalada en ciclos combinados a gas. Vamos a tener muchos años para comprobar si la integración de las sucesivas oleadas de nuevas renovables requiere más o menos gas como generación de respaldo. 27 GW es más de la mitad de la potencia pico demandada, o sea que debe ser más que suficiente. Mi tesis es que no se va a utilizar más gas que ahora. Y se van a ir cerrando las centrales de gas según vayan envejeciendo.

Movilidad: Ya casi nadie habla de la utilización del gas para movilidad. Un día tras otro salen informes nuevos sobre las “emisiones del pozo a la rueda” de los vehículos a gas. En muchos casos son iguales o un poco mejores o un poco peores que el gasóleo o la gasolina. No se va a utilizar el gas en movilidad. Desde ya, el futuro de la movilidad es eléctrico renovable. Con algo de hidrógeno y amoníaco renovables en transporte pesado (camiones y barcos).

Calefacción: Sí, por un tiempo. Pero el rendimiento de las bombas de calor es el triple que el de la mejor caldera. A largo plazo, la calefacción será eléctrica renovable.

Industria: Sí, por un tiempo, pero será sustituido por gases renovables (todo el biogás que seamos capaces de producir e hidrógeno renovable).

Por lo tanto, las empresas de gas lo apuestan todo a los “gases renovables”. Es decir, seguir con el gas fósil todo el tiempo posible, inyectar en la red el biometano que seamos capaces de producir y el hidrógeno que podamos fabricar con electricidad renovable excedente (electrólisis) o procedente de metano fósil con CCS (captura del C02, cuando y si llega a ser viable).

En este escenario, ¿Quién va a invertir los miles de millones que hacen falta para mantener las actuales infraestructuras y desarrollar las tecnologías necesarias?

Futuro incierto para el gas.

Por Emilio de las Heras – Experto en Cambio Climático y Economía "

Las energías renovables, un valor seguro para Asturias

Una de las características de la economía asturiana es la relevancia de sus sectores energético e industrial en términos de empleo, de contribución al Valor Añadido Bruto de la región y número de empresas. Ambos sectores emplean a casi 48.000 personas en más de 3.500 empresas que  concentran su actividad en tres subsectores principales: un 30% de industria extractiva, energía, agua y residuos; un 42% de metalurgia, siderurgia y fabricación de productos metálicos y un 10% de alimentación, bebida y tabaco.

El carbón ha sido protagonista en la producción de energía y un elemento fundamental para el desarrollo y prosperidad de la región como consecuencia de la disponibilidad local de este combustible, la actividad de las centrales térmicas y la aplicación siderúrgica del coque.

El cierre de las explotaciones mineras no competitivas el pasado 31 de diciembre y el anuncio de clausura de las centrales termoeléctricas, ha imprimido un nuevo golpe a una región que muestra otras fragilidades. Asturias ha sido la última Comunidad Autónoma en recuperar su PIB previo a la crisis. Demográficamente tiene una población muy envejecida que lleva casi una década decreciendo. Y desde un punto de vista territorial existen muchas desigualdades de equipamiento, servicios y actividad económica entre el triángulo industrial y área central metropolitana respecto a otras comarcas de carácter más rural.

La reconversión de las cuencas mineras y la búsqueda de nuevos yacimientos de empleo son urgentes, no hay mucho margen para el error. Hoy más que nunca una transición energética justa tiene que representar una oportunidad sólida para la industria asturiana y generar alternativas económicas creíbles. Y en este contexto las energías renovables son un valor seguro.

En 2018 trabajaron 5.300 personas de forma directa en el sector de las energías renovables en Asturias, según el último informe de ISTAS presentado el 10 de julio. Por tecnologías, se estiman unos 1.800 empleos en fotovoltaica, 1.400 en la energía eólica offshore y terrestre, 1.200 en biomasa, 200 en biogás, 400 en solar termoeléctrica y 300 en energía solar térmica.

El nuevo informe de ISTAS “El potencial de las energías renovables y su industria asociada en Asturias”

El potencial de crecimiento del sector renovable en Asturias se basa en dos estrategias, el mayor aprovechamiento de sus recursos renovables y, en segundo lugar, en sacar partido a su fuerte sector industrial como soporte para la fabricación de estructuras, equipos y componentes en el mercado nacional y global de las tecnologías renovables.

Entre las medidas más apropiadas para el desarrollo renovable se proponen (por tecnología):

  • Lanzar un plan de repotenciación de eólica terrestre que aproveche las zonas de mayor recurso y minimice el impacto ambiental. El 20% de los parques eólicos asturianos cumplirá más de 15 años en 2020 y el 75% de los aerogeneradores tienen menos de 2MW de potencia.
  • Apoyo público a la generación distribuida y al autoconsumo fotovoltaico (y no sólo a las instalaciones aisladas) que compensen el mayor plazo de amortización de las inversiones por una menor disponibilidad de recuso solar.
  • Promover el uso térmico de biomasa en el ámbito rural, en detrimento de poblaciones urbanas donde puede haber un impacto negativo en la calidad del aire.
  • Planificar la política forestal para el aprovechamiento de la biomasa residual y fomentar el uso de la biomasa y el biogás en la industria agroalimentaria.
  • Activar la recogida de residuos ganaderos, su valorización energética y la inyección a red para solucionar un problema ambiental relevante dado el tamaño de la cabaña ganadera asturiana.
  • Ampliar los proyectos de aprovechamiento geotérmico del agua de pozos mineros clausurados para redes de calor urbanas. El potencial energético del agua de mina de Hunosa es el equivalente al consumido en calefacción por 21.900 viviendas y 87.600 habitantes.
  • En energías marinas, se debe procurar mantener o expandir la actividad actual en base a la participación en proyectos internacionales. Los encargos de energía offshore son una fuente muy importante de empleo para diversificar la actividad de los astilleros y puertos asturianos. En el medio plazo el desarrollo y comercialización de estructuras flotantes de eólica offshore, permitirá poder hablar de proyectos de eólica marina adecuados a las características de la plataforma continental de la costa española.
  • Procurar que los nuevos proyectos de energía termosolar para 2030 en España -en el PNIEC se prevén 5.000 MW adicionales- se provean en base a la cadena de suministro industrial asturiana, capaz de construir al completo una central termosolar, y que ya proporcionó las estructuras para una parte importante de las centrales construidas en el resto de España (cuya máxima actividad fue en 2011-2013).

Para lograr maximizar las oportunidades de crecimiento del sector renovable será crucial la adopción de un Plan Regional de Energías Renovables -con un análisis de empleo adhoc- que explore y explote todos los recursos y capacidades locales; la celebración de subastas de renovables específicas por tecnologías y por nodos, y la implementación de una buena política industrial que deje los mayores beneficios para la industria autóctona.

Mariano Sanz, Joan Herrera y Begoña María-Tomé en la presentación pública del informe el pasado 10 de julio en el IDAE

Otras de las medidas importantes es la de fomentar las comunidades energéticas en el ámbito urbano e industrial.

  • El ámbito municipal las Administraciones Públicas deben jugar un papel activo y ejemplarizante en la integración de energías renovables en edificios públicos y en el espacio urbano. Además el desarrollo renovable es imprescindible para dar coherencia a otras de las estrategias del Principado de Asturias, en el campo de la rehabilitación energética, con un entramado empresarial de referencia y una elevada financiación pública, y en el campo de la electromovilidad, con 70 puntos de recarga ya instalados.
  • La incorporación de renovables en los entornos industriales y centros de alta actividad (comerciales y/o de ocio), mediante el autoconsumo compartido, agregadores de demanda y las redes inteligentes, son muy útiles para fomentar la colaboración entre empresas y estrechan lazos con la comunidad. De hecho contribuyen a la puesta en práctica de la economía circular en los polígonos industriales o áreas empresariales, y la mejora de la eficiencia en el uso de los recursos mediante el intercambio y uso compartido de materiales, energía, medios logísticos y de transporte.

Por último, para la cualificación y reempleabilidad de la fuerza trabajadora en el sector de las energías renovables habrá que reforzar la formación ocupacional, profesional y universitaria. La inversión en conocimiento y educación condicionará el futuro de Asturias.

Para más información se puede consultar el informe “El potencial de las energías renovables y su industria asociada en Asturias”, publicado por ISTAS con el apoyo de la Fundación Europea del Clima.

emisionesPor Begoña María Tomé – Gil – Experta en Cambio Climático y en Energía en ISTAS

¿Hay igualdad de género en el sector renovable?

La Agencia Internacional de la Energía (IRENA) acaba de publicar un informe sobre la perspectiva de género en el sector renovable (Renewable Energy: A gender Perspective). Los resultados analizados se basan en una encuesta que han respondido 1500 personas relacionadas con el sector, procedentes de 144 países distintos. Uno de los resultados que destaca el informe es que en el sector renovable existe desigualdad de género, pero esta es inferior a la de otros sectores. Mientras que el 32% de los empleos en renovables son cubiertos por mujeres, esta cifra apenas alcanza el 22% si incluimos todo el sector energético. Sin embargo, tal y como ocurre en otros ámbitos, en el sector renovable la participación de las mujeres en trabajos relacionados con la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas (STEM) es muy inferior a su presencia en trabajos administrativos. Así pues, la respuesta a la pregunta que da título a este artículo es que queda mucho por hacer para llegar a la igualdad real en el sector.

Resulta interesante analizar las respuestas desagregadas. Mientras que el 75% de las mujeres encuestadas perciben la existencia de barreras de género, solo el 40% de los hombres las ven. Ante la pregunta de si existe diferencia en la retribución salarial de hombres y mujeres en las mismas posiciones, el 29% de las mujeres cree que no existe mientras que esta cifra representa el 60% si los encuestados son hombres. Parece que es más fácil que la presencia de barreras pase desapercibida a quien no tiene que saltarlas. Estos resultados coinciden con lo que muchas experimentamos cuando estos temas se debaten en el ambiente laboral: casi irremediablemente suele participar en la conversación alguien que nunca había pensado sobre el asunto, no cree que exista una diferencia de género notable o simplemente no lo considerara un problema importante.

En España, 2018 ha sido un año clave para el feminismo también en el sector energético. En febrero, se celebró el I Encuentro de Mujeres sobre Género y Energía, con el que comenzamos a poner en práctica una de las herramientas de transformación que se mencionan en el informe de IRENA, la creación de redes de apoyo. En septiembre, se publicó el manifiesto En Energía, No sin mujeres cuyo objetivo es promover la presencia pública de mujeres en el sector energético. Los firmantes del mismo se comprometen a no participar en ningún evento, de más de dos ponentes, donde no se haya contado con, al menos, una mujer en calidad de experta.

El informe de IRENA incluye también un pequeño diccionario en el que se definen términos como techo de cristal, empoderar o sororidad. Es posible que alguien piense que estos términos ya deberían ser conocidos por todos, pero creo que una de las grandes tareas del movimiento feminista para los próximos años es permear en todos los sectores de la sociedad, mantener una lluvia fina que incluye debatir con perspectiva de género, repetir las estadísticas que muestran la desigualdad actual y continuar señalando las barreras que existen para que todos las veamos. El informe de IRENA contribuye a ello y resulta particularmente importante en un sector con un enorme potencial de creación de empleo en los próximos años.  Hagamos que las mujeres también pueden acceder a estos empleos.

Por Marta Victoria – Observatorio Crítico de la Energía marta victoria

Claves y actores para acelerar la transición energética renovable: el mundo deportivo

Inicio una serie de artículos sobre cómo podemos acelerar la transición energética renovable, centrados sobre todo en los actores que pueden impulsar la ejecución de medidas necesarias para su implantación.

Es el caso del deporte. Como actividad individual y como fenómeno de masas es seguramente una de las actividades que ocupa más tiempo a las personas, ya sea con la práctica activa o como segmento informativo en los medios de comunicación. Además, los espectáculos deportivos se han convertido en uno de los mayores escaparates de productos de consumo y los deportistas en los héroes modernos dónde se miran un gran número de personas, y especialmente los niños y jóvenes. Por eso, es tan importante que todos los ámbitos y personas vinculadas al deporte sean especialmente sensibles a qué tipo de valores y comportamientos sociales se transmiten como positivos e imitables.

Los clubs deportivos y los deportistas, especialmente los de élite, han de ser sensibles a las graves consecuencias del calentamiento global, y como piezas importantes de nuestra civilización, han de contribuir de forma activa en esa lucha urgente para frenarlo. Todo el mundo está de acuerdo en la contribución del deporte a la educación en valores, como el de superación personal y el trabajo en equipo. Ese papel educativo y de fijación de hábitos del deporte, en este siglo XXI, se debe ampliar hacia nuevos campos y acciones sociales necesitados de urgente atención y acción. Me refiero a la lucha contra el cambio climático, como un compromiso con la salud de las personas, la preservación de la biodiversidad y las generaciones futuras.

Es cierto que ya hay algunas iniciativas, tanto de ámbito nacional, como internacional, para integrar el deporte en los movimientos de desarrollo sostenible. Pero no es suficiente. Estas acciones no se están actualizando a la velocidad que los problemas ambientales necesitan, ni se les ha dado el impulso, el apoyo y la visibilidad que se merecen.

Por ejemplo, en 2007 se aprobó la Estrategia Nacional sobre deporte y sostenibilidad, la primera y única de ámbito estatal. Los contenidos y líneas de acción de la estrategia determinan la necesidad de que los principales agentes relacionados directa o indirectamente con el deporte adquieran un compromiso e implicación con el desarrollo sostenible. Este compromiso se estableció y se materializó a través de la Carta Verde del Deporte Español (2007) que contiene los valores y principios básicos que deberán contemplar las organizaciones y entidades que la suscriban (en 2017 más de 200) y que deberían orientar sus políticas y prácticas deportivas, en materia de sostenibilidad. Es evidente que después de 12 años es necesario impulsar una nueva estrategia y un nuevo pacto social del deporte y la sostenibilidad, con claves nuevas marcadas por la lucha contra el cambio climático y la transición energética renovable.

El altavoz mediático de los fenómenos deportivos de masas puede ser el elemento necesario para transmitir, con rapidez y eficiencia, la urgencia de implantar un nuevo sistema energético, basado en el ahorro de energía y en el uso de energía renovables y no contaminantes

Hay muchos ámbitos de acción climática donde se puede actuar. El altavoz mediático de los fenómenos deportivos de masas puede ser el elemento necesario para transmitir, con rapidez y eficiencia, la urgencia de implantar un nuevo sistema energético, basado en el ahorro de energía y en el uso de energía renovables y no contaminantes. Esa transición hacia un nuevo modelo energético renovable no es solo un cambio tecnológico es, sobre todo, un cambio de hábitos de la ciudadanía en casi todos los ámbitos cotidianos y, por tanto, puede ser un camino lento, ¡y no hay tiempo! Necesitamos palancas de cambio potentes y alianzas con sectores de influencia social incontestable como el deportivo.

Como este no es un espacio para profundizar en todas las cosas que se pueden hacer desde el deporte, indicaré solo dos aspectos que pueden servir de altavoz para formar a la ciudadanía sobre la necesidad de su implicación en la aceleración de la transición energética y en la lucha contra el calentamiento global.

  • Estadios deportivos de emisiones neutras, abastecidos con energías renovables.

Ya hay iniciativas importantes que promocionan el deporte sostenible, como la del Comité Olímpico Internacional (COI) que obliga a incluir medidas de protección ambiental (Programas ecológicos – “el tercer pilar de los juegos olímpicos”) como uno de los requisitos para adjudicar la sede de los Juegos Olímpicos.

En Europa, el principal impulsor de las instalaciones solares en estadios ha sido la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) que inició el programa “Gren Goal” en 2003, gracias al cual en Europa la mayoría de grandes estadios con instalaciones solares, en 2017, son de fútbol. Muchos de los 15 Estadios europeos que tienen instalaciones solares son de los equipos de las grandes ligas de fútbol profesional (Eredivisie, Ligue 1, Bundesliga y Serie A, que son las principales divisiones de fútbol en los Países Bajos, Francia, Alemania e Italia). Según el sector energético, se espera un incremento de instalaciones en los próximos años, por la reducción del precio de estas infraestructuras.

En la actualidad, la instalación y utilización de sistemas de ahorro energético y de energía renovables (especialmente fotovoltaica) en un estadio, puede ser también una buena decisión económica para el club o la administración propietaria del edificio. El coste de las instalaciones energéticas se ha reducido tanto, especialmente las solares y los sistemas de eficiencia, que los beneficios económicos aconsejar su implantación. Además, si no es posible instalar paneles solares en las edificaciones existentes o en estadios cercanos, hay otras fórmulas para iniciar las políticas de sostenibilidad energética de los clubs. Un ejemplo es el Arsenal, que se ha convertido en el primer equipo en la Premier League en ser 100% sostenible en su consumo de energía, con un acuerdo de compra de Energía (PPA) de procedencia certificada con Octopus Energia, con lo que el club dejará de emitir 2,32 millones de Kg de CO2/año.

Otro impulso a la construcción de estadios deportivos sostenibles en la UE los próximos años, son el aumento de los compromisos climáticos europeos para 2030, que se concretan en una reducción de emisiones del 45%, un aumento del ahorro y la eficiencia energética del 32,5% y del consumo de energías renovables del 32%. Además, la directiva de la UE 2018/844 de eficiencia energética de edificios lo que implica incorporar sistemas de ahorro y eficiencia energética y cubrir con renovables sus necesidades energéticas, para no emitir dióxido de carbono (CO2).  Eso significa que, como mínimo, habrá directrices y recursos de la UE y de los países para renovar las instalaciones deportivas públicas con instalaciones renovables, que también son un elemento importante y visible de la red de estadios deportivos.

La expansión de los proyectos de eficiencia y los solares en los estadios deportivos públicos y privados puede ahorrar millones de euros en costes energéticos tanto a las administraciones comoa las grandes ligas deportivas

Por la reducción de costes de las instalaciones renovables, la expansión de los proyectos de eficiencia y los solares en los estadios deportivos públicos y privados puede ahorrar millones de euros en costes energéticos tanto a las administraciones comoa las grandes ligas deportivas, además de reducir de forma importante las emisiones de carbono. Y por otro lado estas instalaciones pueden ayudar a acelerar la Transición energética  y a expandir las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo residencial al servir de ejemplo para los aficionados del fútbol, el baloncesto o las carreras que podrán comprobar la eficiencia del sistema.

Por estas razones sorprende que, en el proyecto de nuevo estadio del club de fútbol del Real Madrid, presentado públicamente en los últimos meses, no se mencione ni se encuentre referencia alguna a la sostenibilidad de estas edificaciones ni, por supuesto, a la instalación de infraestructuras de energía renovable. En el caso del proyecto del nuevo estadio y otros equipamientos deportivos del F.C. Barcelona, sí podemos encontrar algunas referencias a la sostenibilidad de los edificios y a sistemas de energía renovable para el riego, pero tampoco se destacan, ni quedan muy reflejadas en las presentaciones del proyecto.

En ambos casos, no solo es una oportunidad perdida para explicar y hacer visible a la ciudadanía y a los aficionados deportivos las posibilidades reales de implantar energías renovables en nuestras ciudades, y la apuesta de esos clubs por colaborar en la lucha contra el calentamiento global; sino que además estarían incumpliendo la Directiva de la UE 2018/844 de eficiencia energética de edificios que indica que, a partir de diciembre de 2020, los edificios de nueva construcción deberán ser de consumo de energía casi nulo,.

  • Los deportistas de élite, los nuevos héroes de la Transición energética renovable y la movilidad eléctrica

Todos sabemos que los grandes deportistas mundiales son un modelo a seguir para muchos de los aficionados a los deportes y, especialmente, a los deportes de masas, como el fútbol. Estos deportistas no solo marcan tendencia en todas las actividades y productos vinculados al deporte, sino que su modo de vida, su ropa, su peinado, su casa, su coche… son seguidos e imitados por mucha gente. De ahí que las grandes marcan compitan por ficharlos para que sea la imagen de su publicidad.

Será más pronto que tarde que nazcan iniciativas ciudadanas para pedir un comportamiento más sostenible a los grandes clubs y deportistas de élite.  Antes de que sean necesarias esas plataformas ciudadanas, corresponde a las aficiones y socios de los grandes clubs deportivos presionar a sus directivas para desarrollar su actividad con criterios de sostenibilidad, y encontrar alternativas financieras a esponsorizaciones millonarias de empresas vinculadas al modelo energético fósil.

Por otro lado, es una responsabilidad personal de los deportistas de élite saber elegir a qué modelo de sociedad y a qué compañía y producto le presta su imagen. Han de ser conscientes de que se puede seguir haciendo publicidad y, a la vez que mejoran su imagen pública, ayudar a no empeorar la situación de este planeta y de sus habitantes: se pueden conducir y publicitar los coches eléctricos, en vez de vehículos de combustión; enseñar sus grandes casas, pero que tiene instalaciones solares y sistemas de recogida y reutilización de agua; vestir con ropa elaborada con criterios sostenible y de trabajo digno; recomendar productos y bebidas saludables…

Ese comportamiento será una forma fácil de ayudar a muchas personas a repensar sus criterios de consumo y a mejorar sus hábitos ambientales. Y una forma de garantizar que los deportistas sigan siendo los héroes del siglo XXI, tanto por sus hazañas deportivas, como por su aportación a construir un mundo más saludable para hoy y para las generaciones futuras.

Carme García Lores – Experta en planes energéticos municipales

Cerca del 90% de electricidad renovable en 2030. Es posible y deseable

Todos (políticos, eléctricas, opinión pública) tenemos claro que no se construirá ninguna nueva central convencional (ni nuclear, ni de carbón, ni de gas) en nuestro país en el futuro. Ni siquiera cuando se vayan cerrando paulatinamente las que están operativas en la actualidad, bien porque lleguen a término sus autorizaciones o, como hubiera dicho Clinton: “es la economía, estúpido”. Las nuevas instalaciones renovables producen ya electricidad a menor coste que las nucleares, las térmicas de carbón o los ciclos combinados de gas y es por tanto dudoso que, en gran medida, merezca la pena seguirlas operando cuando pueden progresivamente sustituirse.

Además, las urgencias para la descarbonización deberían conducir a una planificación de instalaciones de generación renovable con los objetivos más ambiciosos posibles para el horizonte de 2030, en donde acercarse al 90% de electricidad renovable es técnica y económicamente posible.

Para ello, tendría que establecerse una senda racional de subastas específicas por tecnologías en la que, a corto plazo, mientras que todavía sigan operativas las centrales convencionales, deberían tener un mayor peso específico las tecnologías no gestionables pero muy baratas, como la fotovoltaica y la eólica. Pero, en paralelo, habría que ir realizando una progresiva transición para que, a partir de 2025, fueran las tecnologías gestionables, como la termosolar con almacenamiento y la biomasa, las adquirieran mayor peso.

La transición hacia una generación eléctrica renovable choca claramente con los intereses de los sectores convencionales que pretenden mantener en el tiempo el mayor respaldo fósil posible. Utilizan argumentos como que “el gas no es tan malo como el carbón” o defienden prolongar sine die la vida de las centrales nucleares por no generar CO2. Sin embargo, eluden mencionar que cada día de funcionamiento se generan nuevos residuos radioactivos cuya gestión no está resuelta todavía, aunque lo que sí es seguro es que su desmantelamiento va a costar mucho más de lo que hemos pagado en el recibo de la luz hasta ahora, poniendo en duda el precio real de la energía nuclear que se nos había vendido como la más barata.

Acelerar la sustitución de la generación convencional por renovable es no solo posible sino deseable, tanto en términos de coste de producción para los consumidores como del impacto que tendría en la economía del país.

Es cierto que los parques eólicos solo generan cuando hay viento y que las instalaciones fotovoltaicas dejan de producir a la puesta de sol, pero también es cierto que hay una gran complementariedad geográfica, estacional y horaria entre las energías hidráulicas, eólicas y solares. Por ello, una apuesta decidida por la instalación de centrales renovables junto con una gestión proactiva de la demanda, operación de los bombeos con el criterio prioritario de reducir el respaldo fósil, contratos de interrumpibilidad como herramienta adicional para dicho objetivo y el uso de las interconexiones, permitirían llevar el respaldo con gas a niveles inferiores al 5% anual en 2030.

Una apuesta decidida por la instalación de centrales renovables junto con una gestión proactiva de la demanda, operación de los bombeos con el criterio prioritario de reducir el respaldo fósil, contratos de interrumpibilidad como herramienta adicional para dicho objetivo y el uso de las interconexiones, permitirían llevar el respaldo con gas a niveles inferiores al 5% anual en 2030

Excepto en Galicia y la cornisa cantábrica, tenemos en España unas 2.500 horas de sol al año que llegan a 3.000 en el sur. La energía solar puede jugar, por tanto, un papel central durante los días soleados, que representan 3/4 partes del año. La eólica y la hidráulica tendrán mayor aportación precisamente en las épocas en las que no hay sol mientras que la biomasa puede jugar un papel de comodín muy flexible durante cualquier época y hora.

Los contrarios a las energías renovables critican su variabilidad, así como la no disponibilidad de almacenamiento. FALSO. Las centrales termosolares disponen del sistema de almacenamiento más barato y fiable, los tanques de sales fundidas, en los que puede recogerse la energía solar captada durante el día para generar a partir de la tarde con una pérdida de menos de 1 grado. De esta forma, una gran parte de la electricidad podría producirse durante el día por centrales fotovoltaicas o por paneles en los tejados de viviendas o naves comerciales e industriales, mientras que, a partir de la puesta de sol, serían las centrales termosolares las que generarían la electricidad a precios hoy en día ya comparables a nuevas centrales de ciclos combinados. Con el transcurso de los años, los costes de las centrales termosolares continuarán bajando mientras que los del gas y de las emisiones no pararán de subir. Un mix que contara con 30 GW de fotovoltaica y 20 GW de termosolar en 2030 cubriría un 40 % de la generación eléctrica en nuestro país.

Las centrales termosolares podrían ser una importante pieza de la transición justa. Contribuyen muy eficazmente a la generación de riqueza en el país, ya que más de un 80% de la inversión es de contenido nacional, con niveles de más de 500 personas diarias en el emplazamiento durante el año y medio de construcción de cada central y unos 50 empleos fijos para su operación, es decir, cada central sería una mediana empresa de continuidad garantizada 40 años, además de otro significativo número de empleos indirectos.

20 GW de nuevas centrales termosolares a lo largo de la próxima década generarían cerca de 100.000 empleos al año durante los 10 años que duraría dicho despliegue y 25.000 empleos estables de por vida una vez construidas las centrales. Aunque una buena parte de la actividad tendría lugar lógicamente en las regiones del sur de España, contribuyendo eficazmente a su convergencia económica, buena parte de la fabricación de componentes y de servicios de montajes especializados tendrían su origen en las CC AA del centro y norte del país, con Asturias y el País Vasco como regiones destacadas.

España, además de ser líder mundial en esa tecnología, tiene las mejores condiciones de cualquier otro país europeo para su instalación. Dichos países tendrán que buscar soluciones mucho más costosas y parcialmente contaminantes para asegurar el suministro y la estabilidad de la red. ¿Vamos a dejar pasar esta oportunidad histórica?

Por Luis Crespo – Presidente de Protermosolar 

 

Compromiso y responsabilidad ante el nuevo reto energético

La celebración la semana pasada del II Congreso Nacional de Energías Renovables organizado por APPA puso de manifiesto el cambio de expectativas en el panorama energético en nuestro país.

Frente a la parálisis sufrida por el sector en los últimos años caracterizados por la improvisación e incertidumbre; el Congreso destacó por la ilusión y confianza del papel determinante que tiene que jugar este sector en el nuevo paradigma energético.

reto energético

 

Estamos ante un proceso clave, imparable e irreversible  de descarbonización de nuestra economía que en nuestro ordenamiento jurídico ya se ha iniciado con la aprobación del Real Decreto–ley 15/2018 de medidas urgentes para la transición energética y protección de los consumidores, como paso previo a la publicación en los próximos meses de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima  que vendrán a otorgar  la seguridad y planificación tan necesarias para un desarrollo armónico del sector.

En este mismo foro el Secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, anunciaba el objetivo de alcanzar unos 50.000MW de energías renovables al 2030, a razón de 5.000 MW/año, lo que permitiría duplicar nuestra penetración de renovables y pasar del actual 17,5% al 35%. Este ambicioso ritmo de desarrollo es  imprescindible si queremos abordar la reforma energética con la intensidad y alcance al que nos hemos comprometido.

Señalar que no hay precedentes en nuestro país en la implantación de un ritmo de potencia renovable como el anunciado, nuestro máximo histórico fue de 3.500MW en el año 2007; lo que da idea de la complejidad de los retos tanto estructurales como operativos a los que nos enfrentamos y que van más allá de  los espectaculares desarrollos que se han venido produciendo en los últimos años tanto en tecnología, como en almacenamiento o sistemas  comunicación.

Partiendo de la confianza de que dispondremos de los mimbres necesarios para que este desarrollo se realice de la manera más beneficiosa para nuestra economía, a modo de ejemplo señalar que se prevé dedicar el 25% del presupuesto de la UE al cambio climático, según anunció en el citado Congreso el comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete; debería ser motivo de reflexión las implicaciones que tendrá el cambio de cultura de este nuevo modelo energético y especialmente en lo que se refiere a acercar la generación al consumidor.

Si quería hacer un llamamiento al compromiso y responsabilidad para que todos los partícipes en el mercado contribuyan a que este cambio se realice de la manera más ordenada posible

Sin abordar el análisis en toda su extensión, si quería hacer un llamamiento al compromiso y responsabilidad para que todos los partícipes en el mercado contribuyan a que este cambio se realice de la manera más ordenada posible; debemos evitar efectos avalancha para los que el mercado no esté preparado, evitar que las prisas por ejecutar instalaciones o la falta de profesionales cualificados sea motivo de que las mismas no funcionen correctamente.

Tenemos que ser conscientes que los consumidores especialmente, no disponen de los conocimientos básicos para evaluar si su instalación de generación se ha diseñado y ejecutado correctamente y que una mala praxi  puede llevar al traste el despegue de esta tecnología en nuestro país. De ser así, podría suponer un cambio irreversible para el desarrollo de esta tecnología, como ya sucedió en los años 80 con la energía solar térmica, que consecuencia del encarecimiento de los combustibles fósiles por la crisis del petróleo sufrida en esa época, supuso una avalancha de solicitud de instalaciones para las que no estábamos preparados y tanto por la deficiencia de los equipos como por la falta de cualificación de los propios instaladores supuso un lastre para la penetración dicha tecnología en nuestro país que ha llegado hasta nuestros días.

Por Concha Cánovas – Experta en Energías Renovables

¿Qué implican las nuevas etiquetas de las gasolineras?

Muchas personas se habrán hecho esta pregunta al ir a repostar, al ver unas nuevas etiquetas en los surtidores. A otros les habrán pasado desapercibidas, dado su pequeño tamaño, pero más vale acostumbrarse porque acabarán reemplazando a los indicadores actuales. El nuevo etiquetado se estrenó el 12 de octubre, cuando entró en vigor la aplicación de la normativa europea que obliga a etiquetar, de forma diferente a la habitual, los surtidores de cada tipo de combustible en las gasolineras. Y aunque cada vehículo lleva un tipo de combustible, es una buena ocasión para reflexionar sobre las alternativas disponibles, especialmente si ello lleva a cuestionarse el tipo de vehículo y el uso que hacemos de él.

gasolineras

Lo que nos encontramos ahora en las gasolineras es un nuevo etiquetado en los surtidores: circular para gasolina, cuadrado para gasoil y rombo para el gas. Con esto se nos quiere informar de las alternativas disponibles entre los distintos combustibles. Sin embargo, no son todas las opciones disponibles.

La primera cuestión a tener en cuenta no es cuál es el mejor combustible, sino cómo evitar, o al menos reducir, el consumo de combustible. Y ahí la primera alternativa es el “no-coche”, es decir: evitar los desplazamientos innecesarios (por ejemplo, mediante el teletrabajo, las videoconferencias…), desplazarnos a pie, usar vehículos no motorizados como la bicicleta o usar transporte colectivo (autobús, metro, tren, tranvía…).

Si ninguna de esas opciones nos vale para evitar el coche, entonces se puede recurrir al vehículo compartido, de manera que usamos un vehículo (que puede ser coche, moto, bici…) que no es de nuestra propiedad, sino que puede ser un servicio público o de una empresa privada o de un particular. De esta forma, un mismo vehículo puede ser usado por distintas personas, que pagan por el uso, no por el vehículo. O bien, distintas personas comparten un trayecto en el vehículo de una de ellas.

Si vamos a usar un coche, sea o no de nuestra propiedad, la mejor opción, en cuanto a rendimiento y consumo, es el eléctrico (lo mismo vale para motos y cualquier otro tipo de vehículo motorizado). Cada vez son más los modelos disponibles, aunque estamos aún en una etapa muy incipiente. El motor eléctrico obtiene su energía de la electricidad, no de un combustible directo, aunque es clave que la electricidad sea producida con energías renovables, no con combustibles fósiles ni nucleares. Pero siendo una alternativa real, la recarga de vehículos eléctricos no está incluida en la actual normativa de etiquetado de surtidores, así que esta es otra de las opciones que, por ahora, seguiremos sin ver en las gasolineras.

Los “bio”combustibles no constituyen una alternativa a la necesidad de evitar los combustibles fósiles causantes del cambio climático, pues es muy difícil garantizar que la forma en que se hayan obtenido no haya producido impactos ambientales o sociales iguales o mayores

De manera que el nuevo etiquetado solo es relevante para aquellos vehículos que necesitan un combustible. De éstos, los más eficientes actualmente son los híbridos, que combinan motor de combustión y eléctrico.

Los vehículos que usan gasolina se irán al surtidor con etiqueta circular y los que usan gasoil a los de etiqueta cuadrada. Las letras que aparecen dentro de las etiquetas indican la proporción de combustible de origen vegetal mezclado con el combustible de origen fósil (gasolina o gasoil derivados del petróleo). Esto daría para otro artículo, pero es suficiente con saber que los “bio”combustibles no constituyen una alternativa a la necesidad de evitar los combustibles fósiles causantes del cambio climático, pues es muy difícil garantizar que la forma en que se hayan obtenido no haya producido impactos ambientales o sociales iguales o mayores. Por tanto, no merece la pena perder el tiempo con las letras, salvo lo que indique el fabricante del vehículo.

La mayor novedad está en las etiquetas en forma de rombo, las de los combustibles gaseosos. Ahí sí hay diferencias importantes a tener en cuenta en las letras. LPG se refiere a los gases licuados del petróleo (el butano y el propano de toda la vida), que como su nombre indica provienen del petróleo, así que el problema de fondo es el mismo que con la gasolina o el gasoil. Los que usen gas natural tienen dos indicadores: CNG si el gas es comprimido o LNG si el gas es licuado. Pero a pesar de su bonito nombre, el gas natural es otro combustible fósil, en principio menos contaminante que el petróleo, pero del que también debemos prescindir para hacer frente al cambio climático. H2 es hidrógeno, un combustible limpio al obtenerlo (si se ha producido con energías renovables) y al utilizarlo, pues al quemarse produce vapor de agua solamente, por lo que sería la mejor opción de futuro para aquellos vehículos que no puedan ser directamente eléctricos.

Cada vez que echo gasolina en mi vehículo híbrido, estoy subvencionando al coche diesel de al lado, ya que los impuestos que paga el gasoil son muy inferiores a los que paga la gasolina, de ahí de la diferencia (artificial) del precio

Evidentemente, con todo esto hemos tratado de responder a la pregunta inicial para aquellas personas preocupadas por la calidad del medio ambiente, la salud o, simplemente, el uso racional de la energía. Para quienes solo les preocupe el efecto directo en su bolsillo puede haber otras respuestas, aunque convendría recordarles que, cada vez que echo gasolina en mi vehículo híbrido, estoy subvencionando al coche diesel de al lado, ya que los impuestos que paga el gasoil son muy inferiores a los que paga la gasolina, de ahí de la diferencia (artificial) del precio. Esperemos que esto cambie pronto, como ha prometido el Gobierno, y que cada combustible y cada vehículo pague todo el impacto ambiental que produce. Entonces estas recomendaciones serán igualmente útiles para todos.

José Luis García – Área de energía y cambio climático de Greenpeace

El “gustazo” de pasarse a alternativas verdes y de precio fijo para el recibo de la luz

De vez en cuando se disparan las alarmas y toda tertulia, magazine o telediario que se precie ocupa sus minutos con la factura de la luz. Suele ser debido a subidas del mayorista de electricidad como las que estamos viviendo estas últimas semanas que suponen que los usuarios en las tarifas reguladas de las grandes eléctricas (unos 11 millones de puntos de suministro) paguen en su recibo mensual varios euros más según su consumo.

Hace unos meses pagaba prácticamente lo mismo que en PVPC y con la situación actual del mercado mi última factura ha sido aproximadamente un 10% más barata que la del mercado regulado

En este caso todo parece indicar que los precios altos del mercado han venido para quedarse (una temporada al menos). Como prueba de ello la ministra Teresa Ribera anunció la semana pasada que suspendería de forma temporal el impuesto a la generación de electricidad que puede suponer una rebaja de entre 1,5 y 3 euros al mes. Digo puede suponer ya que la experiencia nos dice que las empresas son más eficaces trasladando a los usuarios finales las subidas de impuestos que las bajadas.

 

Desde hace un tiempo vivo estas crisis desde otra perspectiva dado que firmé un contrato con precio fijo por 12 meses con una comercializadora del mercado libre que lleva más de 10 años suministrando energía verde a hogares y empresas. Lo hice tras revisar lo que iba a pagar usando una herramienta de su web ¿El resultado?

  • Tengo el precio del kWh a 11,4 céntimos € garantizado durante un año con la tranquilidad que eso supone.
  • Hace unos meses pagaba prácticamente lo mismo que en PVPC y con la situación actual del mercado mi última factura ha sido aproximadamente un 10% más barata que la del mercado regulado para una potencia de 3,2 kW y 150 kWh de luz en 33 días.
  • Todo mi consumo está respaldado por energía de origen cien por cien renovable garantizada por la CNMC (cuántos más exijamos esta garantía de origen, más empujaremos porque nuestro mix camine hacia el 100% renovable).
  • Por último estoy fuera de las grandes eléctricas y siento que mi dinero ha ido a parar a mejores manos y sin pasar por puerta giratoria alguna.

Cualquier usuario, sea propietario o inquilino, puede salir de la tarifa regulada de las grandes; basta con tener la voluntad, escoger entre las ofertas del comparador de la CNMC (puedes discriminar las que son 100% renovable usando la columna “Verde”), coger el último recibo y realizar el trámite que en mi caso supuso menos de 5 minutos.

Estoy fuera de las grandes eléctricas y siento que mi dinero ha ido a parar a mejores manos y sin pasar por puerta giratoria alguna

Recomiendo encarecidamente* darse ese auto-homenaje, ese gustazo, ese decir adiós a Iberdrola, a Endesa (empresa de la pública italiana Enel) o Naturgy (las antiguas Gas ¿¿Natural?? y Unión Fenosa)  y negarles la visita a tu buzón de correo, postal o electrónico, una vez al mes. Además, dentro de unas semanas podrán ver tranquilamente su serie favorita mientras las tertulias hablan de las subidas de la luz. No se arrepentirán.

*Con la salvedad de aquellos usuarios que sean consumidores vulnerables o beneficiarios potenciales  del bono social en cuyo caso es necesario estar en la tarifa regulada PVPC.

Por Iván de Otto – consultor en SdeO Comunicación y socio de FR

Fiscalidad ecológica 4.0, veinte años después

Por Jordi Ortega – Experto en Energía jordi ortega

Fiscalidad ecológica 1.0 a la ley de renovables

Hace veinte años tenía lugar un interesante debate sobre la fiscalidad ecológica. Los Verdes alemanes proponían en su programa electoral incrementar a 5 DM el litro de gasolina (aún no había euros, equivale a 2,56 euros). Realizarlo en 8 años. En aquella época el precio del barril de petróleo estaba a 12 dólares ¿Se hizo Los Verdes un “harakiri”? Su lema en la campaña electoral de 1998 era: “0,30 marcos anuales”. Tenía un error táctico: la “baja elasticidad” de la demanda. Era preciso un incremento inicial de 15%, de 0,50 DM; para, después, mantener crecimiento lineal del 5%. Buscaba mejorar la eficiencia energética, impulsar la innovación tecnológica, crear empleo y  reducir un 25% las emisiones de carbono.

En abril de 1999 se aprobaba la reforma fiscal ecológica a los pocos meses del formarse un gobierno de SPD y verdes en octubre de 1998. No era un impuesto ecológico “finalista”. Servía para reducir cotizaciones sociales. El crecimiento económico hasta la crisis energética se basaba en disponer de recursos energéticos abundantes y baratos, y distribuir rentas con impuestos sobre ingresos. Se gravaba a bienes y desgravaba a males. En el año 2000, a iniciativa del parlamento, ante la pasividad y resistencia del gobierno, se aprobaba una tasa finalista sobre el kWh: servía para retribuir la energía renovable con un precio regulado (FiT). En 1999 se aprueba “programa de 100.000 techos solares” (siguiendo el exitosos modelo en Japón, en Alemania hasta 2004 se instalan 400 MW).

Freno a la transición energética

Lo primero que cayó fue ese programa. Fue abolido en 2004 con la excusa de que los mercados de carbono actuarían de forma más eficiente. La tasa para retribuir a la renovable sobrevivió, quizá porque los resultados vendrían después. Se intensificó la presión para abolir la tasa finalista al kWh que el SPD mantuvo hasta que 2009. Cuando salieron del gobierno y entraron los liberales la eólica deja de ser retribuida a precio regulado, la industria dejó de pagar dicha tasa y se cubrió con la tasa la diferencia del precio de pool, no el precio de mercado. Los dos céntimos pasaron a ser 6 céntimos kWh.

En 2013 INSM lanzó la campaña: “650 euros por segundo de subvenciones”; reciclada en “520.000 millones de subvenciones a la transición energética hasta 2025” (incluida todos peajes que nada tenían que ver con las energías renovables). La reforma de 2013 y 2015 supuso sustituir precios regulados por precios competitivos de “subastas”. Se puso techos a las renovables, con subastas desiertas, y se apartó a los ciudadanos de una papel activo en la transformación del modelo energético. Hay muchos mercados que funcionan muy eficazmente con “precios regulados”. Desde el 2013 la tasa al kWh se mantuvo en 6 céntimos, pero frente los 24 GW instalados en 2010-2012, en 2013-2017 se instalaron, a pesar de menor coste, menos renovable que en 2004. La transición energética (Energie-Wende) se convierte en Final energético (Energie-Ende).

Fiscalidad ecológica 4.0.

Claudia Kemfert del Instituto Económico Alemán (DIW) reclamaba la necesidad de una fiscalidad ecológica 4.0. Equiparar los impuestos del diésel y gasolina, equiparar fiscalidad sobre electricidad y combustibles líquidos, pero también dar una “finalidad” a la fiscalidad ecológica. Los gobiernos regionales en Alemania han reformulado el “programa de 100.000 techos solares” de 1999 para, como señala Claudia Kemfert, pasar a edificios de consumo cero.

energiewende

Gravar con 2 céntimos el kWh no logra que la factura eléctrica aparezcan los 26,300 millones de euros que es el coste que se calcula tiene la generación con carbón en el cambio climático y la salud. La fiscalidad 4.0 no se basa en el dolor de un elevado coste del carbono. Las retribuciones garantizadas fomentan una competencia entre fabricantes solares atroz. Incluso limitando el potencial al dejar fuera a los menos eficientes acelerando caídas de precios. Es el mercado el que estimula la investigación, no los subsidios. La electrificación térmica de edificios pasa por programas de 100.000 bombas de calor (automáticamente lleva a casas bien aisladas térmicamente). Falta sistemas de almacenamiento: baterías y enchufes para coches eléctricos.

En la factura eléctrica no quedan reflejados los 26.300 millones de euros que la generación con carbón tiene sobre el clima, medio ambiente y la salud. La fiscalidad 1.0 busca cubrir con impuesto ese coste, la fiscalidad 4.0 busca prescindir de la generación energética fósil. La pregunta del sigo XX es cómo generamos electricidad cuando no hay sol, ¿con gas? La pregunta del siglo XXI es cómo usamos la energía renovable: por un lado aprovechamos su multifuncionalidad en bombas de calor, coche eléctrico, baterías, etc., y, por otro lado, optimizamos la energía acumulada. No podemos seguir pensando en cargar el coche eléctrico en horario nocturno con tarifas “más baratas”.

La falacia del precio del carbono

Los mercados de carbono solo han servido para una preferencia por el gas frente al carbón cuando el precio es muy elevado. El coste para el consumidor se calculó en Alemania en 7.000 millones de euros. Supuso que el coste marginal del carbón llevara beneficios extra a hidráulica y nuclear. La renovable al hundir precios convirtió la nuclear y carbón en tecnologías ruinosas. Una tasa que hasta 2009 no supero 2 céntimos kWh, en cambio, generó 400.000 empleos, masivas inversiones en renovables, modificó el mix energético, una competencia entre fabricante provocó una caída de precios. Esta es la finalidad que debe de tener la fiscalidad ecológica 4.0: arrastrar las tecnologías complementarias a las renovables en edificios a que se desarrollen para multiplicar la productividad de la fotovoltaica. Buscar sumar en cadena aceleradores.

La energía solar tiene la ventaja, respecto a otras tecnologías renovables, que no necesita dar el rodeo improductivo y antieconómico de ser vertida a redes centralizadas. En cambio no vemos más allá de los mercados de carbono y el precio del CO2. El grupo de expertos en transición energética formado en España para informar sobre posibles escenarios proponían una fiscalidad ecológica que queda por detrás de los planteamiento de los años 90. El único resultado es recaudatorio. Los “programas” son políticas industriales ecológicas que dejan atrás todas las políticas desarrolladas que hasta ahora.

Barreras mentales

Son necesarios “mercados directos” entre particulares. La idea de un mercado europeo de electricidad que regule las cantidades de producción y de una señala precios sirve cuando existen pocos generadores. Para innumerables generadores solo en el papel suena convincente. La misma convicción con la que afirmaba que los ordenadores portátiles suponían sobrecapacidad y era algo tremendamente antieconómico. Tenemos ejemplo de empresas que desaparecen por ser incapaces de cambiar el ADN de su modelo de negocio. Nokia se deshizo en los 90 de todo lo que le apartaba de la telefonía móvil, se centró en una sola cosa. Pero en 2007 fue incapaz de ver que la tendencia era el Smartphone: desapareció. La industria del automóvil piensa que el motor diésel tiene recorrido. Aunque logre un 60% de eficiencia nunca alcanzará la eficiencia del motor eléctrico. Igual que una cámara digital siempre será más eficiente que otra con carrete. Si la fiscalidad 1.0 se pelea contra la realidad fósil, la fiscalidad 4.0 crear ese otro modelo que deja el modelo fósil obsoleto.

El desafío es poner a ciudadanos “programas” para acelerar el cambio. Las actuales subvenciones crean cuellos de botella, se acaban a las horas de salir publicadas. La fiscalidad ecológica 4.0 crea ese flujo de recursos ¿Qué hacen las empresas energéticas convencionales para adaptarse? Buscarlas rentas monopólicas de distribución cómodas y seguras pidiendo al gobierno ampliar redes. El gobierno alemán modifica la directiva para que a partir de 2026 la nueva fotovoltaica en autoconsumo garantice esos cómodos beneficios de las inversiones en redes. La negligencia del gobierno federal alemán lo compensan ciudades y regiones. Necesitamos aquí ese enfoque “finalista” e ir, directamente, a la fiscalidad ecológica 4.0. Acelerar, con programas, las tecnologías que respondan a las preguntas del siglo XXI.