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La energía como derecho La energía como derecho

Las claves de un tema que nos afecta a todos

Archivo de la categoría ‘ciudades con futuro’

Vidrio fotovoltaico para los edificios sostenibles del futuro

L. Marino y S. Monreal – Comunicación y Marketing en Onyx Solar

Junto con la pintura fotovoltaica a partir del material de moda –el grafeno–, el vidrio fotovoltaico promete cambiar radicalmente el panorama energético y de la construcción.

Imaginen las posibilidades. Las lunas de los vehículos del futuro podrían utilizar vidrio fotovoltaico o, incluso, por qué no, las gafas con las que usted lee este artículo. Esta poderosa tecnología avanza a gran velocidad en diferentes ámbitos, aunque es quizá en la arquitectura urbana donde mejor acogida encuentra en la actualidad.

Las ciudades, responsables del 60% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, continúan buscando fórmulas para incrementar su eficiencia energética y reducir sus niveles de contaminación. Según la OCDE, si no se toman medidas el crecimiento económico y demográfico concentrado en las ciudades tendrá un grave impacto medioambiental y social para el año 2050.

Surge de este modo la necesidad de implementar soluciones integradas de energía, orientadas a un desarrollo basado en la sostenibilidad. Así, el concepto de Smart cities se ha ido introduciendo en nuestro vocabulario hasta formar parte cotidiana del mismo. Vehículos eléctricos, huertos urbanos o hasta molinos eólicos en farolas son algunas de las tendencias que se observan y que apuntan a convertirse en elementos imprescindibles del paisaje urbano.

Esta imparable tendencia al alza tiene un fuerte impacto en los edificios, seña de identidad de las ciudades y que por tanto desempeñan un rol clave en las ya mencionadas ciudades inteligentes. A la búsqueda de mejoras en materia de habitabilidad se añade ahora la búsqueda de soluciones para el autoabastecimiento. La sostenibilidad es ya la protagonista de las construcciones más recientes, así como de las rehabilitaciones de inmuebles.

Si bien esto se debe en parte a normativas cada vez más exigentes en este campo, la creciente popularidad de los edificios sostenibles responde también a otros factores. Un edificio sostenible no implica sólo una cuestión de responsabilidad medioambiental, sino que también supone un considerable ahorro económico gracias al menor consumo energético que necesita. Entre otras medidas para el autoabastecimiento, destaca el uso de fuentes de energía renovables como la fotovoltaica.

La energía fotovoltaica presenta cada vez mayor facilidad de integración en edificios de todo tipo. La arquitectura solar no es una moda, ni un lujo. Es una respuesta económica y ecológica a los retos de la construcción y del bienestar. De los paneles solares instalados en azoteas, la innovación nos ha llevado a tejas solares y, como último hito, al vidrio fotovoltaico. Este material está revolucionando la industria y se está consagrando como la perfecta solución de integración fotovoltaica. Con las mismas características funcionales y arquitectónicas que un vidrio convencional ofrece, además, la capacidad de generar energía a partir del sol.

En este campo, es precisamente una empresa española, Onyx Solar, la que destaca en el mercado global. La compañía, con sede en Ávila, fabrica vidrio fotovoltaico transparente de baja emisividad y lo distribuye por todo el mundo. El producto permite una completa personalización en términos de color, tamaño y forma para lograr la máxima integración sin perjudicar la estética del edificio.

En las grandes ciudades de todo el globo ya se pueden ver ejemplos de edificios que integran vidrio fotovoltaico. La sede de la multinacional FEMSA en Monterrey incorpora una impresionante fachada ventilada para la optimización del rendimiento energético del edificio. Las oficinas de la farmacéutica Novartis en Nueva Jersey cuentan con un lucernario fotovoltaico que genera casi 300.000 kWh al año y el edificio de Bursagaz en Turquía presenta un rompedor diseño arquitectónico con una fachada fotovoltaica en forma de mosaico.

En definitiva, un novedoso material que marca tendencia y al que debemos seguir la pista.

 

Las ciudades se renuevan con energía. Si la ciudad cambia, todo cambia

Domingo Jiménez Beltrán – Presidente de la Fundación Renovables

El cambio climático nos ha cargado de razón para hacer lo que en cualquier caso habría que hacer, cambiar nuestro modelo de producción y consumo, ahora insostenible, para alcanzar un progreso más sostenible, mayor calidad de vida para el presente y el futuro y para una mayoría creciente de los ciudadanos lo que implica una economía prácticamente descarbonizada y suficientemente desenergizada y desmaterializada.

Además, el cambio climático nos ha puesto fecha para ultimar este cambio que, en el caso de la Unión Europea, como región desarrollada y responsable de gran parte de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, sería el 2050 como reconocen ya las Hojas de Ruta Comunitarias para escenarios bajos en carbono, energía y materiales y con hitos ya concretados para 2020 y en vía de cerrarse para 2030.

En este significativo cambio de paradigma de nuestro modelo de progreso socioeconómico, la energía, el cambio hacia un sistema energético sostenible, es el gran vector de cambio, con el proyecto de Unión Energética lanzado por la Comisión Europea en 2015, y que desde la Fundación Renovables esperamos dé paso a una Política Energética Común, con más razones que la actual PAC.

Y las ciudades europeas y sus ciudadanos, más del 50% de la población, se consideran los grandes agentes y beneficiaros de este cambio. Agentes por ser las ciudades y su entorno cercano responsables, según la CE, de hasta el 80% del consumo energético y tener en su mano actuar al respecto y beneficiarios porque la “renovación con energía” de las ciudades es una gran dinamizadora de la tan necesaria renovación urbana integrada, de la recuperación de las ciudades para los ciudadanos y de los ciudadanos para las ciudades.

Esta renovación de la ciudad en clave energética, con una racionalización de la demanda con más eficacia (para lo necesario) y eficiencia, la reducción considerable de los consumos energéticos finales (más de un 50%), en lo posible eléctricos, y la optimización de la oferta basada en la generalización de las renovables, así como la integración de ambas a través del autoconsumo, puede permitir  llegar a la autosuficiencia energética conectada a todos los niveles: viviendas, polígonos industriales, barrios, municipios…

En este proceso, la ciudad se renueva con la energía, a través de la necesaria mejora de la accesibilidad a bienes y servicios “de cercanía”, de una movilidad sostenible en la que predominen los traslados a pie, en bicicleta y con transporte público, con vehículos básicamente electricos, y de la rehabilitación de edificios (reconstruir más que construir) para hacerlos más eficaces y eficientes energéticamente y en lo posible autosuficientes  en balance neto (generación en autoconsumo con placas fotovoltaicas, FV) y, en general,  más habitables. Y, por supuesto, el primer resultado de esta renovación con energía de las ciudades es la recuperación de la calidad del aire urbano, ya que las emisiones contaminantes se reducen drásticamente.

Este “empoderamiento” energético de los ciudadanos y de las ciudades necesario para mitigar el cambio climático y oportuno por lo que implica de regeneración y renovación urbana, no es utópico, está en marcha, urge acelerarlo dados los plazos disponibles y la mejor forma de hacerlo es difundiendo, por un lado, todas las iniciativas en curso a  las que pueden sumarse las ciudades o de las que tomar ejemplo nuestros municipios y, por otro, las propuestas y herramientas de aplicación general disponibles, con las consiguientes adaptaciones.

En cuanto a iniciativas quizás la más operativa a nivel UE es la del nuevo Pacto de los Alcaldes para el Clima y la Energía lanzado por la Comisión Europea en 2015 (enlace), por el que los firmantes (más de 1.800 alcaldes españoles) se comprometen a cumplir en sus ciudades los objetivo de la UE en mitigación de emisiones y energía para 2020 y 2030 y presentar Planes de Acción para Energía Sostenible y Clima (PAESC) y rendir cuentas cada dos años.

Y lo más importante es que, como muestran algunas ciudades, caso de Copenhague, Ámsterdam y otras grandes ciudades europeas, que pretenden llegar a emisiones cero en 2025, superar estos compromisos es un instrumento deseable para convertirse en ciudades del futuro y estos son casos a emular que es lo que están haciendo ya grandes ciudades españolas como Barcelona, Madrid o Málaga y no tan grandes como los municipios murcianos acogidos a la Red de Municipios Sostenibles de la Fundación Desarrollo Sostenible, que ya hace varios años mostró como la sola utilización de los 14,2 km2 de tejados de edificios de la Región podría acoger casi un millón de kW de potencia con placas FV y generar la energía eléctrica equivalente al consumo residencial total.

En cuanto al método para alcanzar este escenario “chollo” de renovación urbana con energía, la Fundación Renovables ya lanzó su propuesta de “Ciudades con Futuro”, “Ciudades Emisiones Cero” en 2015 que se ha ido contrastando en su uso y que esperamos vaya perfeccionándose en sus adaptaciones prácticas y en los debates en curso como el que se inicia esta misma semana con ocasión del Curso en la Universidad de Málaga “La ciudad y la energía: propuestas para el progreso sostenible urbano”.

Sabemos lo que está ocurriendo en nuestras ciudades y lo que estamos contribuyendo no solo a la baja calidad del aire y de nuestra vida urbana sino a la del Planeta. Sabemos lo que habría que hacer al respecto para recuperar nuestra ciudad y nuestra calidad de vida urbana, Solo nos falta organizarnos para hacerlo. El desafío del cambio climático nos ofrece una oportunidad única para renovar nuestras ciudades con energía y convertirnos en agentes y beneficiarios del cambio.

 

 

 

 

Las ciudades ante su gran reto

Mariano Sidrach de Cardona Ortín – Catedrático de la Universidad de Málaga

mapa

Terminan las vacaciones, otro verano que se nos va. Hora es ya de volver al trabajo, a la cotidiana y agradable rutina de nuestras actividades y olvidar este periodo de solaz descanso.

Un periodo estival que, como viene siendo habitual últimamente, ha estado marcado por una meteorología que algunos tachan de caprichosa y que no es más que la consecuencia de un cambio climático que nosotros estamos provocando. Ha sido un verano seco, muy seco y donde la falta de agua en los pantanos, con la consecuente disminución de la producción hidroeléctrica, la hemos cubierto aumentando el consumo de carbón y disparando las emisiones. Cómo echamos en falta más fotovoltaica, que tan bien hubiera podido contribuir en esta época estival a la producción eléctrica. Hemos tenido temperaturas muy altas, algunos máximos históricos y no nos han faltado cambios bruscos de temperatura y grandes tormentas, sobre todo estos últimos días, con lluvias torrenciales.

En el panorama internacional, el huracán Harvey ha golpeado el estado de Texas provocando inundaciones sin precedentes y es ya el huracán más devastador que ha golpeado EEUU, superando al famoso Katrina de 2005. Las inundaciones, que al mismo tiempo se han producido en el sudeste asiático y que han afectado a la India, Bangladés y Nepal, habiendo recibido mucha menos atención mediática, han sido mucho más graves, han afectado a casi 20 millones de personas, han causado más de 1400 muertos y han sido destruidas o afectadas 7590.000 viviendas; por no citar las miles de hectáreas de cultivos que se han perdido en una de las zonas más pobladas del mundo.

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100% renovables no es suficiente

Carlos Esteban González – Jefe de Servicio de contratación de energía y eficiencia energética del Ayuntamiento de Madrid

Ciudad sostenible

El Ayuntamiento de Madrid anunció a finales del año pasado que desde enero de 2017 la energía eléctrica consumida por los edificios municipales, lo que equivale al consumo de unos 52.000 hogares, será certificada como de origen renovable.

Con ello se pretendía mostrar el compromiso de la Ciudad de Madrid con la lucha contra el cambio climático y la sostenibilidad. Otras grandes ciudades y empresas se han sumado a este compromiso, con el que se pone de manifiesto que las ciudades y la sociedad civil están al frente de la transición energética.

De este modo se ha puesto encima de la mesa la necesidad de que más consumidores exijan a sus compañías eléctricas que le suministren exclusivamente energía de origen renovable. Sin embargo, hasta que no se llegue a una cifra muy significativa de exigencia de origen renovable, dichas certificaciones no supondrán un cambio en la oferta de generación renovable y por lo tanto no tendrán efecto en el mercado eléctrico.

Trataré de explicarlo:

Según el informe “El sistema eléctrico español 2016” publicado por Red Eléctrica hace unos días, el 40,8% de la generación eléctrica en España provino de fuentes renovables con el siguiente desglose: 19,3% eólica, 14,6% hidráulica, 3,1% fotovoltaica. Mientras que entre las no renovables sigue líder la nuclear con un 22,9% seguida del carbón con un 14,4%, tecnologías del siglo XX y XIX respectivamente que se reducirá drásticamente en los próximos años. Completan el panorama energético los ciclos de gas y la cogeneración con un 10% cada una.

En países de nuestro entorno mediterráneo los porcentajes de generación renovable no andan lejos, salvo Portugal que nos supera ampliamente con un 55,6% renovable. Muy lejos quedan los utópicos países nórdicos con Islandia y Suecia, que casi han alcanzado el 100% renovable, o Dinamarca con un 62,3% renovable.

Según datos de la CNMC correspondientes al año 2016, el 65% de la producción renovable estaba acogida el sistema de Garantías de Origen, emitiéndose certificados por 85.823 GWh. Solamente un tercio de dichos certificados son entregados a los consumidores finales (26.800 GWh). Esto supone aproximadamente 1 de cada 10 kilovatios generados en España y solo 1 de cada 4 kilovatios verdes.

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Autonomía energética: “Cada territorio debe elaborar su hoja de ruta”

Por Olivier Descamps – Periodista

Directora Energy Cities

Claire Roumet, Directora de Energy Cities

La Asociación Energy Cities, que reúne a un millar de ciudades en toda Europa, aboga por la descentralización de la política energética. En Dinamarca, Alemania y Suecia, algunos territorios ya han puesto las cartas sobre la mesa para luchar por la autonomía energética, pero esto no significa que quieran replegarse sobre sí mismos, recuerda Claire Roumet, su directora.

El compromiso de los países europeos en la transición energética

Francia está en pleno auge, pero no lleva la delantera, hay que reconocerlo. Son muchos los territorios europeos que empiezan a hablar de su propia transición hacia la independencia energética, aquellos que son capaces de detallar su plan de inversiones se encuentran principalmente en los países donde hay una base fuerte de poder local. En Alemania, la ciudad de Frankfurt ha multiplicado sus estudios para conocer cómo lograr el objetivo de “100% renovable”. Esto pasará por enfocar el 50% de los esfuerzos en eficiencia energética, un 25% en los recursos de la propia ciudad (en especial la solar) y otro 25% en los de los países vecinos. Un comité de dirección ya está en marcha para llevar este plan a la práctica.

Otro ejemplo lo encontramos en Suecia. Växjö tiene una verdadera estrategia de autoabastecimiento con biomasa local. Se han firmado acuerdos a largo plazo con los territorios vecinos y es la propia ciudad la que invierte en la regeneración y la gestión de sus bosques. En Francia, el número de proyectos también se están moviendo hacia adelante, pero está más en una fase de gestación.

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Ambición renovable en la India. Una grata sorpresa a final de año

Por Laura Martín Murillo – Directora de la Fundación Renovables

El gobierno de la India ha ocupado numerosas portadas en la última semana con sus planes de obtener un 60% de su electricidad de fuentes renovables en diez años, superando sus compromisos en el Acuerdo de París. Para 2027 la India pretende tener 275GW de energías renovables que se suman a 72GW de hidroeléctrica.

Hasta hace poco en Europa se hablaba de la India como uno de los principales escollos en las negociaciones del clima. El gobierno americano y los negociadores europeos se quejaban amargamente de sus posiciones duras en la negociación, sobre todo respecto a su defensa de justicia climática,  y de la expansión en las últimas décadas de su potencia instalada en térmicas de carbón. Ahora parece más bien que son los más desarrollados los que no están avanzando al ritmo requerido.

Efectivamente, India había instalado muchas centrales de carbón últimos años. Greenpeace India calculaba en un reciente estudio que existían 65 GW en construcción y 178 Gw en diferentes estadios de aprobación y que se estaba creando una burbuja de las térmicas del carbón.

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Un futuro sin gas para Ámsterdam

Por Fernando Ferrando – Vicepresidente de la Fundación Renovables

Imagen de Amsterdam (Flickr/Labé)

Ámsterdam, dentro de los compromisos de sostenibilidad asumidos, ha puesto en marcha un plan para que en 2050 la ciudad esté libre de emisiones.

La noticia es transcendente no solo por el compromiso de una ciudad líder en la planificación urbanística en aras a recuperar la dimensión humana, sino sobre todo porque el compromiso de prescindir del gas natural es adoptado en Holanda, una región con fuertes intereses en la producción de gas natural a través de su compañía bandera Shell, demostrando que prefiere apostar por el futuro de todos que por la economía de los grandes lobbies empresariales.

El anuncio de Ámsterdam se une a una multitud de iniciativas de otras ciudades como:

  • Copenhague, que ha establecido un horizonte 2025 para alcanzar emisiones cero y cobertura de la demanda de energía 100% renovable
  • París, que apoyándose en la ley de transición energética de Francia ha establecido como objetivo la no circulación de vehículos diésel en sus calles a partir de 2020
  • Barcelona, con la limitación de circulación de vehículos contaminantes a partir del 2020, el desarrollo de las Supermanzanas como unidad territorial de sostenibilidad o con la creación de un operador energético que permita conseguir el objetivo de autosuficiencia energética
  • Fráncfort, con un objetivo de reducción de la demanda de energía del 50%,a pesar de ser una ciudad con una componente industrial, y con 100% renovables en el 2050 importante
  • Múnich, Grenoble con el proceso de remunicipalización de suministros energéticos.

Ciudades todas ellas, al igual que muchas otras comprometidas con un modelo de cobertura de las necesidades energéticas basado en la eficiencia y en las energías renovables, que ha decidido asumir un papel preponderante en materia energética en contraposición a políticas de carácter nacional o comunitario, mucho menos comprometidas a la hora de establecer los objetivos para el futuro.

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