La energía como derecho La energía como derecho

Las claves de un tema que nos afecta a todos

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Compromiso y responsabilidad ante el nuevo reto energético

La celebración la semana pasada del II Congreso Nacional de Energías Renovables organizado por APPA puso de manifiesto el cambio de expectativas en el panorama energético en nuestro país.

Frente a la parálisis sufrida por el sector en los últimos años caracterizados por la improvisación e incertidumbre; el Congreso destacó por la ilusión y confianza del papel determinante que tiene que jugar este sector en el nuevo paradigma energético.

reto energético

 

Estamos ante un proceso clave, imparable e irreversible  de descarbonización de nuestra economía que en nuestro ordenamiento jurídico ya se ha iniciado con la aprobación del Real Decreto–ley 15/2018 de medidas urgentes para la transición energética y protección de los consumidores, como paso previo a la publicación en los próximos meses de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima  que vendrán a otorgar  la seguridad y planificación tan necesarias para un desarrollo armónico del sector.

En este mismo foro el Secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, anunciaba el objetivo de alcanzar unos 50.000MW de energías renovables al 2030, a razón de 5.000 MW/año, lo que permitiría duplicar nuestra penetración de renovables y pasar del actual 17,5% al 35%. Este ambicioso ritmo de desarrollo es  imprescindible si queremos abordar la reforma energética con la intensidad y alcance al que nos hemos comprometido.

Señalar que no hay precedentes en nuestro país en la implantación de un ritmo de potencia renovable como el anunciado, nuestro máximo histórico fue de 3.500MW en el año 2007; lo que da idea de la complejidad de los retos tanto estructurales como operativos a los que nos enfrentamos y que van más allá de  los espectaculares desarrollos que se han venido produciendo en los últimos años tanto en tecnología, como en almacenamiento o sistemas  comunicación.

Partiendo de la confianza de que dispondremos de los mimbres necesarios para que este desarrollo se realice de la manera más beneficiosa para nuestra economía, a modo de ejemplo señalar que se prevé dedicar el 25% del presupuesto de la UE al cambio climático, según anunció en el citado Congreso el comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete; debería ser motivo de reflexión las implicaciones que tendrá el cambio de cultura de este nuevo modelo energético y especialmente en lo que se refiere a acercar la generación al consumidor.

Si quería hacer un llamamiento al compromiso y responsabilidad para que todos los partícipes en el mercado contribuyan a que este cambio se realice de la manera más ordenada posible

Sin abordar el análisis en toda su extensión, si quería hacer un llamamiento al compromiso y responsabilidad para que todos los partícipes en el mercado contribuyan a que este cambio se realice de la manera más ordenada posible; debemos evitar efectos avalancha para los que el mercado no esté preparado, evitar que las prisas por ejecutar instalaciones o la falta de profesionales cualificados sea motivo de que las mismas no funcionen correctamente.

Tenemos que ser conscientes que los consumidores especialmente, no disponen de los conocimientos básicos para evaluar si su instalación de generación se ha diseñado y ejecutado correctamente y que una mala praxi  puede llevar al traste el despegue de esta tecnología en nuestro país. De ser así, podría suponer un cambio irreversible para el desarrollo de esta tecnología, como ya sucedió en los años 80 con la energía solar térmica, que consecuencia del encarecimiento de los combustibles fósiles por la crisis del petróleo sufrida en esa época, supuso una avalancha de solicitud de instalaciones para las que no estábamos preparados y tanto por la deficiencia de los equipos como por la falta de cualificación de los propios instaladores supuso un lastre para la penetración dicha tecnología en nuestro país que ha llegado hasta nuestros días.

Por Concha Cánovas – Experta en Energías Renovables

Sociedades avanzadas, civilizadas y sostenibles

Elena Alonso Asensio – Responsable de Comunicación de Fundación Renovables

El verano da mucho de sí. Lees más, viajas mucho, conoces gente distinta, visitas lugares diferentes y tienes largos ratos de asueto en el que las altas temperaturas u otras idiosincrasias del estío te obligan a poner en reposo tu organismo. Sea que estés en una terraza, en una tumbona, esperando en el aeropuerto o viajando en tren, es una época que te ofrece muchas oportunidades para observar.

No deseo hacer en este artículo comparaciones, si bien no he podido evitar hacer este ejercicio íntimo a la hora de valorar cosas que he visto. Pero prefiero quedarme aquí con lo bueno, que es lo que hay que hacer cuando uno saca conclusiones o viaja. Y me he traído grandes alegrías y muy buenos ejemplos que copiar.

Gracias a la suerte o al esfuerzo, o seguramente a ambos, he podido enfocar mi profesión de periodista hacia el mundo de la sostenibilidad, una vocación vital que trato de cultivar -porque todos podemos cada día descubrir nuevas formas de hacerlo mejor-, de manera que mi trabajo se entremezcla inevitablemente con parte de mi proyecto de vida, mis ratos de ocio y los valores que intento inculcar a mis hijas.

Así que, esté donde esté y haga lo que haga, tengo la costumbre de pasar por el filtro de la sostenibilidad todo lo que veo. A cada paso se me vienen las lecturas del invierno sobre los grandes retos a qué nos enfrentamos. No sólo en lo que se refiere al Cambio Climático, también en cuánto a la crisis medioambiental y de recursos que padecemos.

Me quedo, por ejemplo, con que he visitado lugares en lo que no te vendían plástico de un solo uso bajo ninguna circunstancia; también con que me han plantado la jarra de agua en un restaurante sin haberlo pedido, como si me estuvieran leyendo el pensamiento; me ha alegrado que las tiendas estén llenas de alternativas a las botellas de usar y tirar para beber agua; me ha encantado cómo gente mira a otra gente que tira colillas al suelo, cómo en mi playa de toda la vida ya hay contenedores para separar los residuos antes de salir o en mi pueblo de montaña favorito han puesto, además, un cuarto cubo de “rechazo”. Y una satisfacción personal: mis hijas recogiendo latas de la cuneta mientras hacíamos senderismo sin querer dejar ninguna cuando ya no cabían en sus manos. El futuro.

sostenibles

Vuelvo contenta. Se me viene a la mente la frase de Don Quijote: “Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos”. Yo diría ahora mismo: “Nos movemos, luego avanzamos”. “Avanzar” ¡qué palabra! Recuerdo cuando era pequeña y algún familiar tras llegar de viaje nos hablaba de sociedades “avanzadas” en el que las personas eran “civilizadas” y miraban por los demás, por los que venían detrás, y por sus ciudades, en sus actividades diarias (no tiraban basura al suelo, respetaban la vegetación, trataban de ahorrar recursos…). Según la RAE “civilizar” es “elevar el nivel cultural de sociedades poco adelantadas” y “mejorar la formación y comportamiento de personas o grupos sociales”. No me parece un concepto muy ajeno al de sostenibilidad.

Y, lo más importante, sobre todo, nos movemos las ciudadanas y los ciudadanos. Cada vez somos más los que nos preocupamos por saber qué impactos tiene un coche diésel o los beneficios que aporta que no utilicemos combustibles fósiles para calentarnos o qué el transporte público sea 100% eléctrico.

Ellas y ellos son para la Fundación Renovables el centro de todo a la hora de acometer una Transición Energética Sostenible, en la que trabajamos para que sea inclusiva, social y justa, y que no podemos entender sin poner al frente del proceso a las personas, que emergemos como sujetos responsables, empoderados y que tenemos el derecho y el deber moral de participar y actúar con criterios de sostenibilidad y respeto al medioambiente. Pero para eso es imprescindible que sepamos qué podemos cambiar y si los cambios a los que aspiramos son viables en términos de eficiencia y sostenibilidad.

Por esta razón, en nuestro informe de propuestas para el cambio a un nuevo modelo hemos elaborado un Decálogo para “Ciudadanos 100% Sostenibles”:

1. Reclama información veraz, clara y rigurosa a medios de comunicación, comercializadoras de energía, asociaciones, empresas y administraciones públicas.

2. Conoce la importancia del cambio climático y sabe lo que nos jugamos con el aumento de dos grados de la temperatura. Entiende que el futuro del planeta pasa por un nuevo modelo energético en el que la erradicación de los combustibles fósiles es una necesidad y no una opción. Tiene conocimientos básicos sobre sostenibilidad, energías renovables, facturación, eficiencia y ahorro energético, reciclaje y vertederos, movilidad, cambio climático, autoconsumo, …

3. Apuesta por las diferentes energías renovables para el cambio de modelo energético.

4. Sabe que la sostenibilidad ambiental no va ligada a una orientación política. Es un asunto transversal unido a una mejor supervivencia y mantenimiento del planeta.

5. Asume el autoconsumo como mecanismo clave para la responsabilidad ambiental y energética.

6. Adopta comportamientos de movilidad sostenibles: tramos a pie, utilización de transporte público, carsharing y carpooling, etc.

7. Recicla por convicción y por conocimientos, no por moda. Conoce el impacto y la necesidad de reciclar.

8. Participa en la sociedad de forma activa, formando parte de asociaciones, movimientos sociales, con el máximo grado de implicación posible. Difunde lo que sabe, es decir, hace pedagogía social en su esfera privada.

9. Entiende y conoce la huella de carbono que tienen las prendas que viste, los artículos que adquiere en la cesta de la compra, …

10.Consume energía desde la óptica de la demanda y no desde la oferta, bajo un prisma de ahorro y eficiencia.

Así que, muy animada, empiezo este nuevo curso con muchas ganas de seguir trabajando por sociedades avanzadas, civilizadas y sostenibles ¡Yo sí quiero 100% renovables!

El cambio está en marcha, es la hora de acciones disruptivas que lo aceleren

Domingo Jiménez Beltrán – Patrono fundador de la Fundación Renovables

El mantra de todos los sectores que tienen que cambiar (energético, eléctrico, automóvil, petroquímica, plásticos, construcción, agrario…) ante la inexorable descarbonización de la economía para mitigar el Cambio Climático y consiguiente desenergización y desmaterialización de la misma para conseguirlo es siempre el mismo: “Hay que hacer el cambio aunque de forma progresiva”.

No son solo los empresarios los que piden tiempo, también los sindicatos, aunque éstos cada vez aceptan más la transición entendida como “transición justa”, es decir, que se prevea el impacto en el mundo laboral para que el proceso de inevitable pérdida de puestos de trabajo en los sectores que tienen que cambiar se mitigue con el posible trasvase a empleos en los nuevos sectores o, en todo caso, con planes de adaptación y de medidas socioeconómicas para mitigar los impactos.

El desafío es que como decía el propio Papa Francisco en su encíclica “Laudato si”, el recurso más escaso frente al Cambio Climático es el tiempo. No hay tiempo que perder. No solo ambientalmente sino también desde el punto de vista socioeconómico, dados los enormes costes del fenómeno y los beneficios del nuevo orden económico, que permiten decir que esta Transición Ecológica de la economía es oportuna y urgente aunque no hubiera calentamiento global.

La historia ambiental reciente muestra que frente a los desafíos ambientales no tenemos más que lo que se conoce como “falsos negativos”, o lo que es lo mismo, que a base de negar la evidencia, de minimizarla o de ralentizar las respuestas acudiendo a una interesada cautela, siempre hemos llegado demasiado tarde.

emisiones

Quien no lo crea que repase los dos sesudos y bien documentados informes de la Agencia Europea del Medio Ambiente, AEMA, del año 2000 y 2013  “Lecciones tardías de alertas tempranas“ (1) donde se muestra y demuestra que llegamos demasiado  tarde en temas como el amianto (casi cien años tarde), la destrucción de la capa de ozono, el plomo en la gasolina, el mercurio (enfermedad de Minamata), el insecticida DDT o Dicloro difenil tricloroetano (50 años después de “La Primavera Silenciosa” de R. Carlson).

Actualmente estamos no solo repitiendo sino magnificando la historia en el caso del Cambio Climático (ya lo predijo, y con suficiente precisión, el Premio Nobel de Química en 1903 Svante A. Arrhenius hace más de cien años) que, además, a diferencia de casos anteriores, tiene ventajosas respuestas para su mitigación incluso desde el punto de vista socioeconómico.

Las partes interesadas se resisten y piden a que el cambio sea lento para que sus intereses no se vean afectados, sus activos no se devalúen y les dé tiempo a pasar a situaciones dominantes en el nuevo escenario.

Una vez más, estamos en un proceso de cambio urgente, inexorable y ventajoso. Una vez más, las partes interesadas se resisten y piden a que el cambio sea lento para que sus intereses no se vean afectados, sus activos no se devalúen y les dé tiempo a pasar a situaciones dominantes en el nuevo escenario.

Una vez más, y esta vez tasado en el tiempo, ya llegamos tarde. La temperatura media global no debe aumentar más de 1,5ºC al final del siglo, cuando ya hemos superado ampliamente el 1ºC en incremento y la tendencia es a superar los 3-3,5ºC al final del siglo, sabiendo que un incremento de 4ºC es equivalente a una glaciación a la inversa, o sea, estamos, como dicen un grupo de científicos de EEUU, ante una “big shit”.

Hace unos días pude apreciar en el aeropuerto de Bruselas la campaña que la gran empresa petrolera estatal noruega StatOil (principal aprovisionadora del mayor fondo soberano del mundo que curiosamente restringe fuertemente sus inversiones en activos fósiles) ha iniciado para reposicionarse frente a la inexorable mengua de la economía fósil y sus activos tóxicos.

Su anuncio en grandes letras en el túnel de embarque decía: ”Última llamada para StatOil. Equinor parte hacia el futuro. StatOil cambia su nombre a Equinor”. No requiere explicación de lo que claramente es un reposicionamiento hacia el futuro para el que solo pide un tiempo que no tenemos.

Tiempo que también piden muchos de los Estados Miembros de la UE, haciéndose eco de los intereses de las grandes empresas de la economía, al frenar las exigencias del Parlamento Europeo en cuanto a objetivos más ambiciosos para 2030 del llamado Paquete de Invierno en materia de Cambio Climático y Energía.

molinos eólicos

En Bruselas tuve ocasión de hablar recientemente con miembros del Parlamento Europeo y en particular con la que fuera ministra de Medio Ambiente Finlandesa, Sirpa PietikaInen, sobre estas situaciones de urgencia de cambio y el recurso a “medidas disruptivas”, que inexorablemente forman parte del cambio y que tiene la virtud de provocar el cambio de  forma rápida/rupturista, aunque exigen mucho coraje, responsabilidad política, pedagogía y el mayor apoyo social posible.

Para Pietikainen un caso ejemplar fue el del tabaco. Después de años de programa antitabaco, prohibición de la publicidad (que fue ya muy contestada por la prensa, incluyendo un gran medio español, que amenazaba en Bruselas con el fin de la prensa escrita debido a los ingresos que perderían si faltaba esta publicidad), etc. fue la prohibición generalizada de fumar en lugares públicos o incluso cerca de los mismos, en centros de trabajo o en los automóviles, la medida disruptiva que permitió un cambio relevante y sin ninguno de los efectos colaterales, que como el de la desaparición de la hostelería, se auspiciaban, sino todo lo contrario, ya que nunca había sido tan placentero ir a bares y restaurantes, ni tan buen negocio.

La lista de medidas rupturistas para acelerar obligadamente el cambio, para empezar a vivir y disfrutar ya de la Transición Ecológica de la economía sin tener que esperar a los grandes proyectos normativos de los que inexorablemente forman parte pero que no nos pueden retrasar es tan amplia como prometedora y solo requiere diálogo social y responsabilidad, propósito y coraje político.

La lista de medidas rupturistas para acelerar obligadamente el cambio, para empezar a vivir y disfrutar ya de la Transición Ecológica de la economía sin tener que esperar a los grandes proyectos normativos de los que inexorablemente forman parte pero que no nos pueden retrasar (llevamos diez años esperando el prometido  escenario energético 2030 y ya se hace larga la espera para la Ley de Cambio Climatico y Transición Energética, que puede reducirse por el obligado Plan integrado de Cambio Climático y Energía  para la Comisión a finales de año)  es tan amplia como prometedora y solo requiere diálogo social y responsabilidad, propósito y coraje político.

Mencionaré solo cuatro a modo de incentivo para establecer una lista abierta que acompañe, para acelerarla, a la Transición Ecológica de la economía española, conformando un verdadero “plan de choque” como propone la Ministra del ramo Teresa Ribera.

Para acelerar el cambio del modelo energético como vector de cambio de la Transición Ecológica:

A la espera de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética que incluya objetivos más ambiciosos que los de la UE para 2030, que sería una medida disruptiva en sí misma:

 1.- Generalización del autoconsumo eléctrico con balance neto. Modificar la normativa española para maximizarlo y no limitarlo, como ahora, y promover la armonización a nivel UE, pudiendo llegar a 16 000 Mw instalados en 2030  (2) en España, lo que no solo contribuiría a generalizar rápidamente las renovables en generación distribuida sino también al empoderamiento de los ciudadanos y PYMEs que, además, no requerirían  incentivos, solo que no se pusieran obstáculos.

2- Comercialización solo de vehículos limpios, eléctricos fundamentalmente,  a partir de 2030 o incluso antes con objetivos intermedios. Con fuertes incentivos (que podrían provenir de impuestos a los carburantes fósiles y decreciendo con su desaparición) para los vehículos eléctricos y red de recarga siguiendo ejemplos como el de Noruega.

3- Un Plan ambicioso de rehabilitación de viviendas existentes en clave energética y de habitabilidad. Con incentivos sobre todo fiscales y financieros para rehabilitar anualmente, hasta 2030 y mas allá, más de un 2% del parque de viviendas existentes (como pedido por la Comisión en su Hoja de Ruta 2050 para uso eficiente de recursos (2)), más de  medio millón al año, priorizando las más deficitarias (3). Se potenciaría con una moratoria de diez años para nuevo suelo urbanizable.

Para la necesaria desmaterialización de la economía, hacia el “residuo cero”, clave para la Transición Ecológica:

4– Introducción de Sistema de Depósito en las cadenas de generación de residuos para asegurar su retorno a la cadena de producción y, cuando sea posible, su reutilización.

La sola introducción de un depósito cuando se adquiere un producto de cuyo uso se va a derivar un residuo al final de su vida útil o un residuo en consumo hace que el residuo, definido como algo que su poseedor destina  al abandono ya no lo sea al tener un precio y convertirse en un recurso.

Este sistema puede ir desde un depósito para los envases de bebidas hasta para los escombros de una obra pasando por los teléfonos móviles.

Con recuperación del depósito en el caso de los envases al devolver el casco, como hacíamos en su tiempo con “la casera” y  como ya se hace con gran éxito en reutilización y reciclado en muchos países  (hasta del 98% en Alemania) (4)

La sola aprobación de la reciente propuesta (28 de Mayo) de Directiva de la Comisión Europea para reducir el plástico en los envases alimentarios de un solo uso, con el objetivo de  superar  el 90% en su reciclado antes de 2025, no podría cumplirse en el caso de envases de bebidas sin recurrir a sistemas de depósito, lo que muestra la virtud y capacidad disruptiva de “obligaciones de medios” frente a obligaciones de resultados difíciles de controlar.

Ante la dilación en la acción forzada por los intereses sectoriales y  secundada por la lentitud de los grandes proyectos legislativos pidamos la disrupción

Depósito que cuando hay demoliciones en un edificio se paga al obtener la licencia de obra según el escombro que se prevé y que se recupera al entregarlo en los centros de reciclado previstos (caso de Dinamarca entre muchos otros).

En el caso  de los teléfonos móviles, de los que todos tenemos unos cuantos acumulados en casa, que son verdaderas minas de metales preciados y raros, se pueden depositar en máquinas sofisticadas que no solo devuelven el depósito sino algo más si el aparato se comprueba como reutilizable y no solo reciclable.

De hecho hay pocos residuos de productos de consumo no consumibles que no puedan ser sometidos a sistemas de depósito (5) y con ello hacer realidad el “residuo cero” y la economía circular auspiciada por la Comisión Europea (6).

Ante la dilación en la acción forzada por los intereses sectoriales y  secundada por la lentitud de los grandes proyectos legislativos pidamos la disrupción, pidamos ya desde la sociedad civil medidas que inexorablemente forman parte del futuro,  que son deseables y viables ya y aceleradoras de un  cambio ilusionante.

 

(1) https://www.eea.europa.eu/publications/late-lessons-2

(2) http://www.europarl.europa.eu/meetdocs/2009_2014/documents/com/com_com(2011)0571_/com_com(2011)0571_es.pdf

(3) https://fundacionrenovables.org/documento/hacia-una-transicion-energetica-sostenible/

(4) http://www.retorna.org/es/

(5) https://reloopplatform.eu/

(6) https://ec.europa.eu/commission/priorities/jobs-growth-and-investment/towards-circular-economy_es

 

 

 

Acordar una política climática valiente es posible

José Luis García – Área de energía y cambio climático de Greenpeace

Francia en el mapa

Celso Flores / Flickr

No es ciencia ficción. Es posible llegar a un acuerdo entre fuerzas políticas en principio antagónicas para decidir acabar con el uso del carbón, forzar a las empresas a reducir sus emisiones e incluso exigirles responsabilidades por su papel en el cambio climático.

El ejemplo nos viene de Alemania, donde hace justo un mes (miércoles 7 de febrero) se cerró el acuerdo entre el partido de Angela Merkel (el conservador CDU), su socio bávaro CSU y el partido socialista SPD, para formar un gobierno de coalición, acuerdo que han ratificado las bases socialistas este mismo fin de semana. No debe haber sido tarea fácil, dado que las elecciones fueron en septiembre, pero la voluntad política ha sido capaz de sobreponerse a las dificultades.

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Fracking en Estados Unidos: más dura será la caída

Por Manuel Peinado Lorca – Catedrático de la Universidad de Alcalá 

«EEUU está produciendo mucho petróleo. Según vaticinan los analistas del banco alemán Commerzbank, EEUU producirá de media unos 10,6 millones de barriles al día en 2018, lo que supone un incremento de 1,3 millones de barriles por día. Este espectacular incremento es producto de la revolución del shale oil que está llevando a formaciones como la Cuenca Pérmica (entre Texas y Nuevo México) a producir casi el doble de crudo que Venezuela. Esta situación, junto con las sanciones impuestas a Qatar por parte de la comunidad árabe, está permitiendo que el petróleo de EEUU conquiste Oriente Próximo» (elEconomista.es, 7/2/2018).

Como en la novela de Budd Schulberg The Harder They Fall, llevada al cine por Mark Robson en una película homónima, más dura será la caída. Aunque la producción de petróleo de Estados Unidos alcanzó este año un nuevo récord de 10,25 millones de barriles diarios (Mbd), cuanto más suba, más impresionante será su inevitable colapso. A medida que los medios de comunicación, cuyos ingresos publicitarios dependen en gran medida de la industria petrolíferapregonan el glorioso nuevo récord productivo estadounidense, que ha sobrepasado su máximo anterior de 1970 y la producción actual de Arabia Saudita, ocultan o no son conscientes de varios factores. De algunos de ellos me he ocupado en artículos anteriores (1, 2, 3), en los que he subrayado que el gran problema no es la producción, sino sus costes, que superan los ingresos obtenidos por las ventas de crudo. Se trata, en definitiva, de ocultar la realidad de un inevitable declive y de mantener la ilusión en los inversores de que un negocio ruinoso es una inversión rentable.

El gran problema no es la producción, sino sus costes, que superan los ingresos obtenidos por las ventas de crudo

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Si la sociedad decide cambio, todo cambia

Hugo Morán Secretario para la Transición ecológica de la economía de la CEF-PSOE


La historia nos demuestra que cuando la ciudadanía toma las riendas de su destino, éste es capaz de asumir determinados saltos de innovación que las estructuras económicas imperantes tienden a rechazar, en la medida en que vienen a cuestionar estructuras sólidamente asentadas y cuotas de poder solidificadas y comúnmente aceptadas.

Así, todo cambio de era, medido en tiempos antropológicos, viene precedido de convulsos procesos de cambios sociales que se traducen en movimientos revolucionarios cuyo alcance último no es posible determinar más que cuando el período consumido queda atrás.

Vemos pues que las edades del hombre (hasta ahora medidas con patrones que preterían el papel que el 50% femenino de la humanidad protagonizaba) se comprenden en su dimensión en tiempo pasado, esto es cuando pueden ser objetivados  en narrativas que cuentan con herramientas empíricas para su evaluación.

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Autoconsumo en España: ¿para cuándo una ley justa?

Mariano Sidrach de Cardona – Catedrático de la Universidad de Málaga

 

Girasol y placa solar

Como todos los años por estas fechas, los ciudadanos que tenemos una instalación fotovoltaica de autoconsumo recibimos una factura de la compañía distribuidora de electricidad por la que nos cobran los peajes de generación del año 2017.

Este peaje que nada tiene que ver con el llamado “impuesto al Sol”, está regulado por el Real Decreto 1544/2011 que el gobierno aprobó a finales del año 2011. Un peaje de acceso a las redes de transporte y distribución que pagan todas las instalaciones de generación eléctrica desde el 1 de enero de 2011 y que tiene un valor de 0,5€/MWh + iva (21%). Por cierto, valor máximo aplicable según la normativa europea.

Este peaje que nada tiene que ver con el llamado “impuesto al Sol”, está regulado por el Real Decreto 1544/2011 que el gobierno aprobó a finales del año 2011.

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¿Quién es el responsable de la contaminación?

José Luis García – Área de energía y cambio climático de Greenpeace


quien es el responsable de la contaminación en las ciudades

El problema de la contaminación en las ciudades se está convirtiendo en una crisis de saludpública. Las emanaciones tóxicas producidas al quemar combustibles fósiles se concentran allí donde hay más personas, porque es allí también donde hay más coches.

Excepción hecha de las grandes áreas industriales, donde las centrales térmicas de carbón y otras grandes instalaciones son las que más determinan la mala calidad del aire, en la mayoría de las urbes de nuestro territorio es la masiva concentración de tubos de escape de los coches la que convierte el aire en irrespirable.

Que los mayores niveles de contaminación se den en Madrid y Barcelona se debe simplemente a que es allí donde más coches circulan, pero el modelo es el mismo en todo el territorio: la gran dependencia del coche para la movilidad y la casi total dependencia del petróleo para mover los vehículos.

Las consecuencias son dramáticas. Solo el dióxido de nitrógeno (NO2) se lleva la vida de 75000 personas en Europa cada año, además de provocar el aumento de crisis asmáticas y enfermedades cardiovasculares. Ese gas no está ahí en esas concentraciones por causas naturales, proviene de los tubos de escape de los vehículos y sobre todo de los diésel.

La crisis es de tal magnitud que el comisario europeo de medio ambiente ha “llamado a filas” a los ministros de medio ambiente de los países donde la contaminación es mayor, entre ellos a la ministra española Isabel García Tejerina. ¿Y qué ha hecho la ministra? Pues pasar de acudir a la cita y delegar en su secretaria de Estado, en un gesto que muestra lo poco que le importa la contaminación. Y eso que el comisario quería dar una última oportunidad a los gobiernos para que tomen medidas de urgencia antes de aplicarles sanciones por incumplir las normas europeas. El plazo se les ha terminado.

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100% renovables

Por Juan Castro – Gil – Abogado y secretario de ANPIER

renovables

En tiempos en los que es difícil hablar de algo que no tenga que ver con Cataluña, o con la multitud de procesos judiciales abiertos contra diferentes responsables políticos del partido del gobierno, o de si España es una “plurinacionalidad-monárquico-republicana-parlamentaria”, o de si la pasta que le hemos prestado a los bancos se ha perdido en el “limbo de los niños”… a la chita callando, el principal problema que tenemos sobre nuestras cabezas sigue creciendo, y parece que a nadie le inquieta demasiado.

Alguien me preguntó sobre qué pasaría con el sistema eléctrico y las instalaciones renovables a partir del 2-O. Le contesté que, pase lo que pase, lo único seguro es que España (seccionada o no) seguirá produciendo energía de forma contaminante y complicando gravemente el ambiente y el clima que nos rodea. Se separe o no Cataluña, acabe o no en la cárcel hasta el último político imputado, sea cual sea nuestra identidad nacional… lo único seguro es que seguirán muriendo cada vez más españoles por culpa de la contaminación y de los efectos del cambio climático.

El debate ambiental se le está ocultando a la ciudadanía, pese a que es el único gran problema que sobrevivirá al resto de los problemas.

Los intereses en juego son evidentes. Sin embargo, lo que más hilaridad me provoca es ver como algunas personas informadas sobre la cuestión, parecen mantener una falsa objetividad, mostrando equidistancia frente a un drama que no permite esos equilibrios. Cuando los que estamos claramente posicionados en la necesidad de un cambio radical que nos conduzca hacia la generación eléctrica 100% renovable y a la inmediata electrificación de la economía, se nos echa en cara que es una reflexión disparatada, que la tecnología no está preparada, que es necesaria la generación fósil para el respaldo, que el sostenimiento de los costes de las redes no permite muchos cambios…

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¡Aburres!

Por Fernando Ferrando – Vicepresidente de la Fundación Renovables

molinos de viento

Colegas del sector energético, donde trabajé en los últimos años, me hicieron llegar un comentario de que mis declaraciones en una entrevista a un medio de comunicación aburrían.

Quizás tengan razón y mi discurso no haya cambiado desde hace años en lo que se refiere a la defensa de la necesidad de que nuestro modelo energético esté basado en las energías renovables y en la eficiencia energética como pilares de un futuro energético sostenible, si éste llega, desde unas normas básicas de transparencia y gobernanza.

No sé qué parte de mi discurso sigue sin gustarles, si es la propuesta de acelerar la incorporación e incremento de la aportación de las energías renovables y de la eficiencia, teniendo en cuenta nuestra situación energética como país dependiente e ineficiente, o si es la petición de principios éticos de actuación y que la cobertura de las necesidades energéticas esté diseñada y gobernada alrededor del consumidor como demandante de energía y no alrededor del negocio como ofertante.

Que el futuro será renovable está ya asumido por todo el sector energético, especialmente por el sector eléctrico, solo queda pendiente establecer los tiempos para que el cambio, de un modelo centralizado en base a energías fósiles contaminantes a un modelo descentralizado en base a las energías renovables y a la eficiencia, se haga realidad.

El sector energético tradicional está concentrando su máximo esfuerzo en mantener la capacidad de influencia que tiene frente al regulador para que el transitorio esté en sintonía con los plazos que la salvaguarda de sus balances exige ante el riesgo de tener que realizar un deterioro patrimonial porque el valor real de sus activos no representa fielmente el valor que figura en libros. Esto es debido a su infrautilización presente y futura por la bajada de la demanda, eficiencia y crisis económica, y por la mayor participación de las energías renovables. Descartan así una segunda opción, mucho más responsable, la de la asunción de su papel como agentes principales de la gestión del cambio que se avecina.

La necesidad de retrasar el cambio de modelo de cobertura de las necesidades  energéticas, que supondrían el cierre paulatino de centrales de carbón y nucleares por inviabilidad económica, se está llevando a cabo también con el amedrentamiento a la ciudadanía a través de la publicación de “profundos” informes, elaborados por compañías de consultoría estratégica de reconocido prestigio, que dejan entrever los efectos negativos que una transición rápida supondría al provocar una importante subida del precio de un bien básico como es la electricidad. Estos informes, contratados por el sector energético tradicional, no son ni transparentes ni realistas ya que se han generado a partir de la definición interesada de unos escenarios con el único objetivo de alcanzar el resultado deseado.

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