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La energía como derecho La energía como derecho

Las claves de un tema que nos afecta a todos

Archivo de la categoría ‘Desarrollo de las renovables’

El ciudadano como centro del universo energético

Por Juan Castro – Gil – Abogado y secretario de ANPIER

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Más allá de exabruptos como los del presidente de los Estados Unidos, o de piedras en el camino que con inefable torpeza ponen en el sendero de la transición energética algunos gobiernos como el de España, parece que el cambio de modelo de cómo producimos y cómo consumimos la energía en el planeta, es inexorable.

Ya nadie mínimamente informado pone en cuestión que las renovables han venido para quedarse, que el autoconsumo se viralizará en masa, que la gestión ordenada de nuestra demanda será una de las claves del sistema, que el transporte se electrificará y por nuestras carreteras solo andarán coches eléctricos y un sinfín de sorpresas más que pondrán patas arriba muchas cosas de nuestro día a día.

En realidad, se trata de poner al ciudadano como centro del universo energético desplazando a determinados oligopolios del único foco de atención del sistema.

Sin duda la tecnología está suponiendo en este ámbito (como en otros), un cambio radical en nuestro mundo. Sin embargo, esa transformación no me parece que vaya al alimón de algo primordial en esta historia: la adecuación de la debida interpretación jurídica.

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Redes que dan libertad

Por Joan Herrera – Abogado

“Redes que dan libertad” es un libro de Jorge Riechmann y Paco Fernández Buey. Una introducción a los movimiento sociales, que allá por el año 1995 explicaba como los nuevos movimientos sociales que emergieron a partir de los años sesenta en respuesta a las desigualdades sociales y devastación ambiental provocadas por la sociedad postindustrial capitalista eran quizás la mejor respuesta ante un mundo que en el año 1995 ya no funcionaba.

Redes que dan libertad porque hoy, en un polígono industrial, una empresa a la que le sobra energía puede desarrollar una micro red que le permita abastecer a empresas que pueden adquirir y utilizar esa energía sobrante. Redes que dan libertad porque en un edificio de varios vecinos, en vez de tener la red de la distribuidora que nos llega a la puerta de casa, podríamos tener una única unidad de compra en todo el edificio, reduciendo substancialmente la potencia contratada, y permitiendo que el autoconsumo que se produce en el edificio no tenga que verterse a la red, ya que la energía producida serviría para abastecer los consumos más básicos. Esto podría recudir la factura eléctrica, por el simple hecho de ser una única de compra, hasta un 40%.

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El impulso de la transición energética en Murcia

Por Francisco Espín – Ingeniero

La Región de Murcia es, sin duda, una de las comunidades en España donde probablemente más necesitamos aprovechar las renovables y en especial la fotovoltaica. Somos muchas las asociaciones, organizaciones, empresas e incluso la administración de la Región de Murcia los que luchamos por una Murcia más renovable y sostenible. Hace ya unos cuantos años, convencidos de que era necesario crear una nueva industria en nuestro país, en nuestra región nos dedicamos en cuerpo y alma a ello y ahora no sabemos y, sobre todo, no queremos dedicarnos a otra cosa.

Durante estos últimos meses e incluso años, uno de los aspectos que más daño ha hecho a las renovables y, en especial, a la fotovoltaica, ha sido la desinformación en algunos medios de comunicación y en redes sociales. Ello ha motivado la generación de “falsos mitos” en una buena parte de la ciudadanía e incluso en profesionales de la industria de las Energías Renovables. Es muy habitual escuchar frases como: “Las renovables son caras”, “son las culpables del déficit de tarifa”, “encarecen nuestra factura de la luz”, “está prohibido instalar energía solar en nuestros tejados”, y lamentablemente muchos otros más. Afortunadamente algunos de ellos van cayendo con el tiempo, pero por desgracia, otros muchos no.

La necesidad de “informar”, de derribar estos “falsos mitos” o por lo menos de generar debate y, ante todo, de formar a nuestros profesionales, nos ha llevado desde el Colegio/Asociación de Graduados en Ingeniería de la Rama Industrial e Ingenieros Técnicos Industriales de la Región de Murcia al convencimiento de que debemos poner nuestro grano de arena en impulsar, promover, seguir formando y, sobre todo, informar que las Energías Renovables están aquí, y han venido inexorablemente para quedarse. Por ello hemos querido dedicar todo un año a las Energías Renovables, creando un foro donde consigamos reunir a todos los actores que, de una u otra manera, están o pueden estar vinculados con la generación de energía sostenible en nuestra región.

Esta es la única manera que hemos encontrado de poder seguir impulsando este sector, tenemos que actuar, no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando de nuevo que nos paralicen una nueva propuesta legislativa como ha ocurrido en el pasado. En Murcia tenemos buena prueba de ello tanto con la declaración de anticonstitucional de la ley murciana, como con la no admisión a trámite de la propuesta de ley de autoconsumo de la Asamblea Regional de Murcia.

Es indudable que la nueva propuesta de ley de fomento del autoconsumo que presentaron todos los grupos del arco parlamentario, menos el PP, el pasado 25 de enero,  nos ha traído brisa fresca, nuevas  esperanzas, pero no nos acomodemos de nuevo, debemos de seguir luchando porque una vez más,  todo no quede en “agua de borrajas” y mientras hayamos perdido un tiempo precioso.

En nuestro foro, para hacer presentes a las renovables, hemos programado actividades para casi todos los meses del año en las que profundizaremos en diferentes temas como el autoconsumo en la Región de Murcia, los nuevos desafíos tecnológicos, construcción y movilidad sostenible, ciudades como motor de cambio hacia un nuevo modelo energético y, como no, cambio climático, entre otros muchos.

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Si la energía cambia todo cambia, ¿incluso el proceso de globalización?

Por Domingo Jiménez Beltrán – Presidente de la Fundación Renovables

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La primera revolución industrial se hizo con el carbón, la segunda con el petróleo y la tercera se hará, sin duda, abandonando ambos como base para combustibles y carburantes y dando entrada a nuevas energías, las procedentes de fuentes renovables, y se podrá incluso revertir muchos de los escenarios territoriales y globales que se propiciaron con estos materiales combustibles.

El carbón y el petróleo, como materias de alto poder energético y fácilmente transportables y almacenables, han permitido durante décadas (aunque con diferencias entre el mundo desarrollado o en vías de desarrollo) la deslocalización tanto de los sectores productivos como de los propios procesos urbanos, que además venían facilitados por la deslocalización de grandes estructuras de generación eléctrica basadas en los combustibles fósiles y las grandes redes de transporte de ésta.

A esta simplificación tecnológica de los procesos de planificación económica y territorial se ha unido la posibilidad de forzar las economías de escala en ambos procesos, que ha permitido el desarrollo de grandes polos industriales, en muchos casos especializados (industria química, metalurgia, automovilística…), y, por supuesto, grandes urbes. Todos con un factor o constante común, ser grandes consumidores de la energía que llegaba en forma de carbón, petróleo, gas o electricidad.

Este proceso extendido a nivel mundial, la llamada globalización, ha tenido como resultado una deslocalización y especialización de las estructuras productivas no solo industriales, de trasformación o de servicios, sino incluso agrarias, junto con un proceso de incremento y concentración de la población urbana que ya supera el 50% a nivel global y el 70% a nivel europeo y en ciudades cada vez más grandes.

Esta globalización simplificada o simplista y basada en el acceso deslocalizado a la energía, que podría considerarse como una optimización tanto de los sistemas productivos como de los asentamientos urbanos propiciados por la economía de escala, la especialización y el acceso a servicios ha tenido resultados no deseables.

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2016: otra oportunidad perdida

Por Mariano Sidrach de Cardona – Catedrático de la Universidad de Málaga

2016

Se acaba el año 2016 y como es costumbre por estas fechas hacemos balance de lo que ha sido este periodo de tiempo.

En lo referente a la energía, 2016 ha dejado, a nivel internacional, algunas certezas y, también, algunas incertidumbres. Ha sido el año de la cumbre sobre el cambio climático de París, con esperanzadores resultados sobre los compromisos adquiridos en la necesaria reducción de emisiones para luchar contra el cambio climático. Podemos decir que, por primera vez, la comunidad internacional parece tomarse en serio la amenaza que supone el cambio climático y sus consecuencias para la vida del planeta.

Este año, las inversiones en energías renovables en el mundo han seguido a buen ritmo, si bien van a acabar siendo probablemente menores que en 2015, un año que fue realmente excepcional respecto a estas inversiones.

De acuerdo con Bloomberg New Energy Finance, “la reducción de costes en el mercado solar es una de las razones determinantes de esta trayectoria a la baja en inversión. Los paneles fotovoltaicos y la construcción de los proyectos se han abaratado en muchos países, y también ha habido un cambio desde los proyectos a pequeña escala (relativamente caros en términos de dólares por MW) hacia proyectos más grandes, que son más baratos en gasto de capital por MW”.

Todo parece indicar que los precios bajos de las energías renovables y la necesidad de reducir las emisiones van a seguir siendo los principales motores del cambio de modelo energético que se está produciendo a nivel mundial.

Para terminar con las buenas noticias, la Comisión Europea presentó el pasado 30 de noviembre el “paquete de energía limpia” para el periodo 2021-30 con la finalidad de que ”la Unión Europea vuelva a dirigir la transición de energía limpia a nivel internacional”. Este paquete será objeto de un amplio debate a nivel europeo cuyo periodo de tramitación se prevé que finalice en 2019. Si bien hay que lamentar que no se contemplen compromisos vinculantes de los estados miembros, lo que puede minimizar su alcance y comprometer seriamente los objetivos propuestos.

La llegada a la Casa Blanca de Donald Trump y su escepticismo sobre el cambio climático es sin duda la mayor incertidumbre que nos deja este año 2016.

En España

A nivel nacional, las cosas son bien diferentes. Seguimos anclados en una política energética más propia de otros tiempos y lo que es peor, no se vislumbra a nivel político una clara voluntad de cambio en las políticas energéticas que se llevan a cabo. Como si estas cosas no fueran con nosotros, seguimos sin modificar un ápice las directrices que marcan las grandes empresas energéticas, que lógicamente defienden sus intereses particulares y no los de los ciudadanos.

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Por qué el futuro es solar (y por qué no es nuclear)

Por Marta Victoria – Observatorio Crítico de la Energía

Hasta hace unos años la electricidad de origen nuclear era más barata que aquella que se generaba utilizando paneles fotovoltaicos. Pese a ello, muchas voces argumentaban que debíamos dejar de utilizar la energía nuclear porque su bajo coste era engañoso. Lo que ocurría, y ocurre, es que en el precio de la electricidad nuclear no se incluyen muchos costes que son necesarios para su funcionamiento. Entre estos costes no contabilizados están el tratamiento de los residuos nucleares o el desmantelamiento de las centrales una vez acabe su vida útil. La empresa pública encargada de estas actividades, Enresa, ya ha avisado de que el dinero que las eléctricas han ido pagando para financiar su presupuesto no será suficiente a largo plazo, de manera que, si no se hace nada al respecto, los ciudadanos tendremos que costear la gestión de los residuos nucleares durante los miles de años que estos sean radiactivos. Además, el coste de la electricidad nuclear también es artificialmente bajo gracias al ahorro en la contratación de seguros por el hecho de que la legislación actual limita la indemnización que deberán pagar los dueños de estas centrales en caso de un accidente nuclear.

La realidad es que la reciente evolución de ambas tecnologías ha modificado radicalmente la primera frase de este artículo. Así, a día de hoy, ya es más barata la electricidad de origen fotovoltaico que la nuclear. Como ejemplo, podemos comparar los datos de Reino Unido. En 2013, el Gobierno británico se comprometió a pagar (y está por ver que sea suficiente) 10,9 céntimos de euro por cada kilovatio-hora que genere la central nuclear de Hinkley Point C, actualmente en construcción. Mientras, el mismo Gobierno retribuye con apenas 8 céntimos de euro por kilovatio-hora la electricidad producida mediante paneles fotovoltaicos instalados ese mismo año (la tarifa garantizada a las plantas fotovoltaicas que se instalan hoy es todavía menor).

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El principal motivo que ha originado este cambio de paradigma es la espectacular curva de aprendizaje de la energía fotovoltaica. Dicha curva describe la evolución del precio de una tecnología a medida que se fabrican más y más unidades y se aprende a hacerlo de manera más eficiente. Entre las razones que han abaratado el coste de la fotovoltaica está el traslado de su fabricación a países asiáticos, pero también hay motivos tecnológicos como el aumento del tamaño de las fábricas o el adelgazamiento de las obleas que se usan para fabricar las células solares. Sin embargo, si miramos ahora la curva de aprendizaje de la energía nuclear vemos que tiene una tendencia opuesta a la de la fotovoltaica: el precio de construir las centrales nucleares en Estados Unidos y Francia, no solo no ha disminuido a medida que ha crecido el número de centrales instaladas sino que ha aumentado. El encarecimiento de los sistemas de seguridad y los retrasos en la construcción son dos de los principales motivos del incremento del precio de construcción.

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Energía y competitividad

Por Mª Concepción Cánovas del Castillo – Experta en energías renovables

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Bajo el mismo paraguas de preservar la  competitividad de nuestra economía  y por ende la defensa de nuestros puestos de trabajo, se han venido acogiendo posicionamientos energéticos tan  dispares  como los del actual equipo de Gobierno en funciones de mantener el mix de generación existente  y dejar para un medio y largo plazo una política activa a favor de la penetración de renovables, bajo la premisa de que todavía quedan años de investigación  para que estas tecnologías sean competitivas; a posicionamientos como  los  que promueve  la Fundación Renovables junto con otros amplios  colectivos sociales, que entienden que es obligación de todos nosotros aprovechar la tecnología renovable bajo parámetros de rentabilidad, lo que unido a una  mayor racionalidad y electrificación de nuestra demanda energética  se traducirá, además de en una mejora medioambiental,  en un efecto positivo para nuestra economía y en un claro desarrollador de puestos de trabajo.

¿Cómo es posible que posturas tan dispares se amparen bajo este paraguas común de la competitividad?, la postura que eufemísticamente podríamos llamar “negacionista”, más allá  de mantener el estatus quo  el máximo tiempo que sea posible, parece no percibir que competitividad y sostenibilidad hoy en día van de la mano y que no necesariamente cuanto más sostenible es una tecnología es más cara. Prueba de ellos es  que la eólica ya es la tecnología más barata para producir electricidad en Europa como acaba de publicar Bloomberg New Energy Finance; y que  las increíbles reducciones de costes que están experimentando las tecnologías renovables han  llevado a reconocer  al propio  secretario de Energía de Estados Unidos , Ernest Moniz , que aunque la revolución de la energía limpia es demasiado a menudo algo que uno piensa que podría venir dentro de 10 o 20 años, el mensaje que lanza  es que “miren a su alrededor, está sucediendo ahora”.  Estas palabras no pueden menos que producirnos envidia por la capacidad que demuestran de  mantener un espíritu abierto sobre lo que pasa a nuestro alrededor , sin ideas preconcebidas que impidan dar los pasos en la dirección adecuada.

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Alberto Nadal debe revisar sus datos sobre las renovables

Carlos Bravo – Coordinador del Secretariado Técnico de la Alianza Mar Blava

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Hace unos días leí que el actual Secretario de Estado de Energía en funciones, Alberto Nadal, quiere ser ministro de Energía y Cambio Climático, la nueva cartera que el Partido Popular parece estar perfilando de cara a un posible futuro gobierno en esta legislatura.

La noticia tiene una parte buena y una mala. La buena es que el PP parece haber asumido ya algunos de los planteamientos de la Fundación Renovables, la cual reclamó públicamente, el pasado mes de abril, la necesidad de que en esta legislatura se creara un ministerio de Energía y Cambio Climático. Ese ministerio, si estuviera dotado con todas las competencias en la materia, permitiría acoplar la política energética con el desafío del cambio climático, cosa que hasta ahora no se ha hecho en España. Su primera misión debería ser la de elaborar una eficaz Ley de Transición Energética, que permita eliminar los obstáculos de todo tipo que se interponen en la meta de alcanzar un sistema energético eficiente y 100% renovable.

La parte mala es que, si ese ministerio recayese finalmente en Alberto Nadal, sería poco menos que inservible, porque, conociendo los planteamientos energéticos que defiende el Sr. Nadal, es seguro que no se avanzaría hacia esa meta, sino todo lo contrario. No en vano, Alberto Nadal ha sido uno de los principales artífices de la nefasta política energética desarrollada por el gobierno de Rajoy en estos últimos años, caracterizada por ignorar el potencial del ahorro y la eficiencia energética, torpedear el desarrollo de las renovables y favorecer la permanencia de los combustibles fósiles y la energía nuclear en el mix energético español y, de paso, lograr que España haya aumentado sus emisiones de CO2 en 2015.

Hace unos días, en este mismo blog, Domingo Jiménez Beltrán lamentaba que Alberto Nadal, pudiera seguir mintiendo, impunemente, sobre las energías renovables, al mantener, en un foro energético recientemente celebrado, su habitual mantra de que las renovables siguen siendo más caras que las energías convencionales y que habrá que esperar hasta 20 años para revertir la situación.

Como afirmaba Jiménez Beltrán, todos los informes de situación y tendencias del sector energético contradicen esa afirmación del Sr. Nadal, puesto que en ellos se puede comprobar que en 2015 ya se han realizado más inversiones en generación eléctrica de fuentes renovables que en cualquier tipo de fuente energética convencional.

En efecto, también en el riguroso informe “The World Nuclear Industry Status Report 2016”, de Mycle Schneider, Antony Froggatt y colaboradores, recientemente publicado, se puede comprobar, otra vez más, que las renovables son las fuentes de energías más pujantes, las que más están creciendo y las que tienen un futuro más prometedor.

Así, como destaca este informe, en 2015 la inversión mundial en energías renovables alcanzó un récord histórico de 286.000 millones de US$, superando el máximo anterior de 2011 en un 2,7%. China invirtió el año pasado en renovables más de 100.000 millones de US$, casi el doble que en 2013. Chile y México entraron por primera vez en el Top Ten de inversores en renovables, duplicando ambos su inversión en estas energías con respecto al año anterior. Un importante impulso a la inversión energías renovables también se dio en la India (con un crecimiento del 44%), en el Reino Unido (en su caso, aumento del 60%) y en los Estados Unidos (incremento del 21,5%). En comparación, las decisiones de inversión en nuevas plantas de energía nuclear a nivel mundial fue un orden de magnitud inferior al de las inversiones en energías renovables.

Siguiendo la comparación entre las renovables y la energía nuclear, en cuanto a potencia instalada, los 147 GW de energía renovable instalados en 2015 representaron más del 60% de las adiciones netas de capacidad mundial de generación de energía. La energía eólica y la solar fotovoltaica tuvieron aumentos récord por segundo año consecutivo, lo que representa alrededor del 77% de toda la capacidad de energía renovable añadida, con 63 nuevos GW en energía eólica y 50 GW en energía solar, en comparación con un aumento de 11 GW en energía nuclear.

China continuó la aceleración de su despliegue de energía eólica con 31 GW añadidos en 2015, casi el doble de la cantidad que instaló en 2013, y alcanzó en 2015 un total de 146 GW de capacidad eólica instalada, excediendo así significativamente su objetivo inicial de 100 GW eólicos para 2015. China añadió también 14 GW de energía solar y logró superar a Alemania como el mayor operador solar mundial, aunque, lamentablemente, comenzó hasta 7,6 GW de nueva capacidad nuclear, lo que supone más del 68% del aumento global, que el país asiático acapara casi en solitario.

Desde el año 2000, se han añadido 417 GW de energía eólica y 229 GW de energía solar a las redes eléctricas de todo el mundo. Paralelamente, teniendo en cuenta el hecho de que 37 GW nucleares se encuentran actualmente en parada de muy larga duración (LTO), la capacidad nuclear operativa mundial cayó en 8 GW.

En cuanto a producción de electricidad, el crecimiento anual en 2015 de la generación mundial de energía solar fue de más del 33% y la de energía eólica se incrementó en más del 17%, mientras que la de energía nuclear aumentó tan sólo un 1,3%, y ello debido exclusivamente a China.

Desde 1997, cuando se firmó el Protocolo de Kioto sobre el cambio climático, al año 2015, a nivel mundial, la producción eléctrica con energía eólica se ha incrementado en 829 TWh, con energía solar fotovoltaica en 252 TWh, y, en comparación, con energía nuclear, sólo en 178 TWh.

En el país que más está apostando en los últimos tiempos por la energía nuclear, es decir China, en 2015 (al igual que en los tres años anteriores) la producción de electricidad a partir del viento (185 TWh) superó a la de la energía nuclear (161 TWh). El mismo fenómeno se observa en la India, donde la energía eólica (41 TWh) superó a la nuclear (35 TWh) por cuarto año consecutivo. Del consumo total de electricidad de Estados Unidos, el 8% fue generada por energías renovables no hidráulicas en 2015, frente a un 2,7% en 2007.

Las cifras de la Unión Europea ilustran el rápido declive del papel de la energía nuclear: durante el periodo 1997-2014, el viento produjo 303 TWh adicionales y la solar 109 TWh, mientras que la generación de energía nuclear se redujo en 65 TWh.

En resumen, los datos de 2015 muestran que la generación de energía a base de energías renovables está disfrutando de un rápido y continuado crecimiento, mientras que la producción de energía nuclear, con exclusión de China, se está reduciendo en todo el mundo.

De acuerdo con los autores del citado informe, los plazos de entrega cortos, su fácil fabricación e instalación y la producción en masa rápidamente escalable, son factores clave que explican el acelerado ritmo de implantación de las energías renovables. Su alto nivel de aceptación y la rápida caída de los costes del sistema acelerarán aún más su desarrollo en los próximos años.

No sabemos si Alberto Nadal será ministro de Energía y Cambio Climático, pero, si quisiera serlo sin hacer el ridículo internacional, por lo menos debería actualizar sus datos sobre energías renovables y ponerse a la altura de los nuevos tiempos, más aún después de la firma del Acuerdo de París.

Gamesa/Siemens: bueno para los accionistas, malo para el país

Por Fernando Ferrando – Vicepresidente de la Fundación Renovables y ex director general de Gamesa Energía

“En el día de hoy vencido y desarmado el ejército rojo…” …la Junta General de Accionistas ha aprobado el acuerdo alcanzado por Gamesa y Siemens para la adquisición de la primera por parte de la segunda. Previamente, como dicen los diferentes despachos de agencia, existía un acuerdo entre el fabricante alemán e Iberdrola, accionista de referencia de Gamesa que, aunque tuviera un 18% de las acciones, le suponía un porcentaje de poder de decisión plenipotenciario.

Instalaciones de Gamesa en India (GAMESA)

Instalaciones de Gamesa en India (GAMESA)

El presidente de Gamesa ha manifestado que el proceso ha sido “una fusión entre iguales”, figura más literaria que real porque al fin y al cabo Siemens se queda el 59% del capital y los accionistas de Gamesa el 41%. Eso sí, estos van a percibir un suculento dividendo de 3,75 € por acción, porque siempre la claudicación con pan suele ser menos dolorosa. Podríamos decir que esta cantidad cubre un alto porcentaje de la valoración de la compañía en los libros de los accionistas de referencia.

Lo preocupante es que, en palabras del Presidente de Gamesa, esta no necesitaba ninguna operación porque tenía su hoja de ruta trazada. Entonces, ¿por qué se ha hecho?

El análisis de los datos de cada una de las compañías viene a refrendar la adquisición (perdón, “la fusión entre iguales”) porque comercialmente donde es fuerte Gamesa, países en vías de desarrollo, no lo es Siemens, que lo es en países más desarrollados como Estados Unidos, Canadá o Alemania.

No quiero entrar en el análisis de cifras que Gamesa y Siemens tienen dentro de sus proyecciones porque, aunque esto es el resultado de una operación idónea de cualquier analista, creo que nos estamos jugando mucho más que los resultados de una valoración.

La cuestión fundamental a la hora de entender el futuro de nuestra Gamesa es si existe posibilidad de compartir tecnologías y modelos, situación que, por estructuras de diseño, tamaños y migración de los mismos, es bastante dudosa. Lo lógico es que al final triunfe una de las líneas productivas y mucho me temo que, en cuanto a desarrollo tecnológico, ingeniería e I+D la opción alemana acabe absorbiendo los importantes esfuerzos que Gamesa ha llevado a cabo.

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El día después: si la energía cambia todo cambia

Por Domingo Jiménez Beltrán – Presidente de la Fundación Renovables

Esfera de cristal

Como cada cinco de junio, ayer se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente con el objetivo de concienciar a la población de la necesidad de promover el cuidado y la protección del planeta. Un día después, es un buen momento para pararnos a hacer balance e imaginar un futuro más sostenible.

En el lado positivo, en diciembre del pasado año se celebró en París la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático en la que, tras 23 años de vida del Convenio se ha conseguido un acuerdo global para mitigar las emisiones y limitar los incrementos de temperatura global. Un hito histórico por lograr el compromiso de todos los países – aunque  este sea por el momento insuficiente para alcanzar los objetivos –  que sobre todo ha enviado a los mercados el mensaje de que los activos en energías fósiles, carbón, petróleo… valen cada vez menos, mientras que los de las renovables crecen cada día más, siendo este el primer año en el que la inversión en renovables ha superado a la de los fósiles. Una tendencia que además va en aumento, pese a los bajos precios del petróleo. Las renovables han llegado para quedarse y además para hacerlo solas, ahora solo falta que sea pronto.

En el lado negativo, hemos seguido incrementando las emisiones y aumentando nuestra huella e impacto sobre el planeta. Además, la globalización sigue mostrando sus lado más negativo con un incremento brutal de las desigualdades, de los conflictos y  de las migraciones; problemas que seguimos sin atajar en sus causas primeras, que no son otras que las propias desigualdades, siempre propiciadas por una globalización asimétrica en la que los países desarrollados se han especializado en todo lo que da valor añadido y es poco intenso en mano de obra mientras que los menos desarrollados lo han hecho en la aportación de materias primas, productos básicos y mano de obra barata y todo ello además a demanda de los desarrollados .

Esta mal llamada “aldea global” con una creciente concentración del poder económico y financiero en manos de unos pocos, que tienen más recursos y poder que los propios Estados, y  en la que se distribuyen desigualmente las funciones, los beneficios y los riesgos, no funciona.

Quizás tenemos que buscar la respuesta en la ficción alternativa aunque opuesta que hoy propicia la tecnología, “el mundo en una aldea”, rompiendo la especialización (turismo, fabricación de automóviles, segundas residencias, tomates,…) en producciones y servicios a la que nos condena la globalización (con la dependencia, vulnerabilidad y baja resiliencia que eso conlleva) y en la que nos encontramos en manos de los lobbies económicos y financieros y por qué no de las “marcas”, para pasar de la actual situación de insuficiencia/dependencia vulnerablemente conectada a otra de “autosuficiencia suficientemente conectada” a  todos los niveles: domésticos, comunidades, pueblos, barrios, ciudades, regiones, Estados….

Podemos empezar con la autosuficiencia energética suficientemente conectada, viable a todos los niveles. Y si la energía cambia, todo cambia.

  • Imagen: Jacinta Llunch Valero