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Los secretos de las ciencias para
los que también son de letras

Por qué no comemos el moho, si tiene penicilina (los errores de la quimiofobia)

Cuando al pan le crece moho, lo tiramos. No comemos pan mohoso porque, además de su aspecto francamente nauseabundo, sabemos que puede ser dañino para nosotros. Pero paradójicamente, el moho produce el fármaco más valioso de toda la historia de la medicina, el principal responsable de que vivamos muchos más años que nuestros tatarabuelos y de que nuestros hijos, en la inmensa mayoría de los casos, puedan llegar a adultos.

No, no es ninguno de los remedios de la medicina tradicional china, sino la penicilina; que, por otra parte, el médico nos receta en pastillas fabricadas industrialmente por una compañía farmacéutica, en lugar de prescribirnos que preparemos un bocadillo y esperemos seis meses para comérnoslo.

Pan mohoso. Imagen de Henry Mühlpfordt / Wikipedia.

Pan mohoso. Imagen de Henry Mühlpfordt / Wikipedia.

¿Cómo pueden entenderse todos estos sinsentidos? Es decir, si –como todo el mundo sabe– lo bueno y sano es lo natural, todo lo natural y nada más que lo natural, ¿cómo puede hacernos daño comer un organismo que produce algo tan beneficioso? ¿Deberíamos comernos el pan mohoso en lugar de tirarlo? ¿Penicilina gratis? ¿Y cómo puede ser natural, ya no digamos bueno, algo que se toma en pastillas, si –como todo el mundo sabe– las compañías farmacéuticas y sus sicarios, los médicos, viven de vendernos química para hacernos enfermar y que así consumamos más química?

No, no es una caricatura. En el planeta Tierra del siglo XXI hay infinidad de seres humanos que piensan de este modo. No hay más que encender el televisor en un canal al azar (no importa cuándo, todos estarán en el intermedio) para escuchar, en casi cualquier anuncio de productos de alimentación o incluso de cuidado personal, una invariable coletilla: “sin conservantes”; ignorando que los conservantes no estropean los alimentos ni los hacen tóxicos, sino que al contrario, los preservan en su estado óptimo y aumentan la seguridad alimentaria, por lo que los hacen más sanos. Y por lo que, como también conté aquí, una corriente entre los científicos de la alimentación está comenzando a oponerse a esta tonta moda. Pero cuando tantas marcas se han lanzado en plancha a firmar sus anuncios con la coletilla, es porque saben que mejora sus opciones de venta, lo cual es suficiente evidencia para calcular que el conocimiento informado no es lo más viral hoy en día.

Ayer me ocupé de desmontar el peligroso bulo de que el consumo de ciertas frutas y hortalizas basta para mantenerse a salvo de la gripe, difundido en internet por los (más bien poco, al parecer) responsables de un mercado español. Como ya expliqué, teniendo en cuenta que cada año esta enfermedad causa posiblemente más de medio millón de muertes en todo el mundo, y que se ceba sobre todo en los más débiles, es un problema que permite cero frivolidades; especialmente cuando estas se presentan con el caradurismo de aprovechar el tirón de una campaña de vacunación en la que una legión de profesionales comprometen su esfuerzo en el empeño de salvar vidas.

Evidentemente y aunque no fuera de forma explícita, deliberada o no, lo publicado por el mercado apelaba a la quimiofobia y al pensamiento New Age, a la idea errónea de que existen dos mundos separados, el natural y el químico, e incluso a aquella cumbre del pensamiento plano e intoxicado coronada por esa suma sacerdotisa de las pseudociencias llamada Gwyneth Paltrow: “nada que sea natural puede ser malo para ti”.

Creo que, en todo este batiburrillo de superstición y desinformación, el ejemplo de la penicilina y algún otro son útiles para derramar algo de luz ante los pasos de quien aún esté dispuesto a reconducirse hacia la senda del argumento racional y el conocimiento científico, porque estos casos ilustran perfectamente todos los puntos en los que el pensamiento quimiófobo anda tan desnortado.

Para comenzar, aquello de la gran botica de la madre naturaleza, tan sabia ella, es una idea muy bonita, pero sin ningún fundamento. Eso sí, entronca bastante con la idea del diseño inteligente defendida por los creacionistas bíblicos (concretamente con lo que en el mundo creacionista se conoce como “creación especial”): si la naturaleza hubiera sido creada al servicio del ser humano tal cual es en su forma actual, sería un detalle casi obligado que el responsable de todo ello hubiera provisto entre sus recursos los medios para curarnos de nuestros males.

Al menos, quien siga pensando así en el siglo XXI debería saber que ni siquiera Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII entendía ya la naturaleza de esta manera (era aristotélico, y por tanto creía en una noción primitiva de evolución). Hoy sabemos de sobra que solo somos una parte más de la naturaleza, que no es sabia ni tonta. Solo es química, toda ella. Y en consecuencia, hace lo que hace la química: reaccionar.

Cuando se ponen en contacto unos compuestos químicos con otros, suelen reaccionar. Como la Tierra es un ecosistema cerrado, los nutrientes que necesitamos y otros compuestos que pueden beneficiarnos se encuentran en otros organismos. Pero también otros compuestos que nos matan. Para la naturaleza, la diferencia entre ambos casos es solo una reacción química distinta, como mejorar la fosforilación oxidativa de la mitocondria o detenerla. Incluso una misma sustancia puede beneficiarnos o matarnos dependiendo de la dosis. El mejor ejemplo: el agua. Sí, también se puede morir por beber demasiada agua.

De ello se deduce que realmente no existen plantas medicinales, sino plantas con ciertos compuestos químicos medicinales. Dado que la naturaleza no ha sido diseñada, los compuestos beneficiosos o perjudiciales para nosotros no están organizados en dos equipos distintos de plantas, las buenas y las malas. Lo cual implica que cualquier alimento natural que consumimos habitualmente podría contener también toxinas dañinas para nosotros.

Y de hecho, ocurre. El caso más conocido es la amigdalina, un compuesto presente en miles de plantas pero sobre todo en las pepitas de manzanas y peras, las almendras amargas y los huesos de melocotones, cerezas, ciruelas, albaricoques, nectarinas y otras frutas. Tras su ingestión, o también cuando entra en contacto con las enzimas de la pulpa, la amigdalina se transforma nada menos que en cianuro. Y mientras que las semillas de manzanas y peras son pequeñas, por lo que haría falta comer cientos para notar algún efecto, en cambio unos pocos huesos de fruta pueden ser letales.

Un hueso de melocotón abierto. La amigdalina está en la semilla. Imagen de An.ha / Wikipedia.

Un hueso de melocotón abierto. La amigdalina está en la semilla. Imagen de An.ha / Wikipedia.

Un estudio de 2013 calculó que 30 huesos de albaricoque o 50 almendras amargas son letales para un adulto. Pero el año pasado un británico fue internado de urgencia tras ingerir solo tres huesos de cereza, y un estadounidense siguió el mismo camino tras comprar en una boutique de alimentos naturales una bolsa de semillas secas de albaricoque y comerse unas 40, antes de leer en el dorso que no debían consumirse más de dos o tres al día por riesgo de envenenamiento agudo. Eso sí, el producto estaba etiquetado como superalimento orgánico.

Otra toxina es la solanina, presente en patatas, tomates o berenjenas. Las cantidades que llevan no suelen ser nocivas, pero sí pueden serlo en piezas estropeadas, sobre todo en las patatas que empiezan a volverse verdes. Este es también el motivo por el que conviene cortar los brotes (ojos), ya que son sitios metabólicamente activos donde también se produce la toxina. Aunque el envenenamiento por solanina no suele ser mortal, hay casos documentados de intoxicaciones masivas en colegios por haber aprovechado una partida de patatas del año anterior que debería haberse desechado.

Las patatas podridas contienen solanina. Imagen de pixabay.

Las patatas podridas contienen solanina. Imagen de pixabay.

También puede suceder lo contrario, y es que una especie no comestible contenga un compuesto beneficioso. Así llegamos a la penicilina. Por supuesto que comer pan mohoso no es en absoluto una buena idea, aunque según los expertos los típicos mohos blancos o verdeazulados no son los peores, sino los marrones o negros, que suelen contener toxinas peligrosas. Pero la diferencia entre un moho inofensivo o beneficioso y otro dañino es tan escasa como la que separa al Penicillium camemberti y el Penicillium roqueforti, que los comemos en el queso, del Penicillium chrysogenum (antes notatum), que produce penicilina, y de otras especies que producen micotoxinas como la patulina, típica de los mohos en las manzanas podridas.

Así pues, ¿cómo podemos asegurarnos de quedarnos con lo bueno apartando lo malo? La respuesta: aislando los compuestos que nos interesan de los alimentos naturales. Y así nace la farmacología. Pero después, con el progreso de la ciencia, se encuentra la manera de fabricar muchos de estos compuestos a voluntad y en masa sin necesidad de procesar penosamente inmensas cantidades de productos naturales para después tirar todo lo que sobra. Aún más, se encuentra incluso el modo de mejorar estos compuestos de origen natural para acentuar sus propiedades beneficiosas y reducir sus efectos adversos.

Y así tenemos no ya la penicilina, sino un amplio repertorio de antibióticos para distintos usos. Y tenemos la morfina, originalmente extraída de la adormidera. Y la aspirina, o ácido acetilsalicílico, obtenida mediante una reacción que mejora las propiedades de un compuesto extraído del sauce y empleado como remedio durante milenios. Y el paracetamol, encontrado como un producto del propio cuerpo humano, en la orina de pacientes que habían tomado otro medicamento.

Mohos 'Penicillium commune' (oscuro) y 'Penicillium chrysogenum' (claro). Imagen de Convallaria majalis / Wikipedia.

Mohos ‘Penicillium commune’ (oscuro) y ‘Penicillium chrysogenum’ (claro). Imagen de Convallaria majalis / Wikipedia.

Hoy hemos avanzado un paso más, o muchos pasos más. Conocemos la estructura química de los compuestos y de las moléculas con las que interaccionan en el organismo, y gracias a ello pueden diseñarse nuevos fármacos perfeccionados y optimizados como se diseña un coche de carreras, un mueble de Ikea o un nuevo modelo de smartphone. Y esto es, en definitiva, lo que muchos llaman química; la capacidad del ser humano de mejorar las propiedades de las sustancias naturales.

Pero mientras avanzamos nuevos pasos, lamentablemente al mismo tiempo estamos retrocediendo otros. Como ya conté aquí, la moda del “sin conservantes” ha llevado a muchos fabricantes de alimentos a eliminar los nitratos. Pero como estos compuestos son necesarios para evitar que la bacteria Clostridium botulinum crezca en los alimentos y los consumidores mueran de botulismo, los añaden en forma de jugo de apio, un producto natural que les permite pegar en sus productos la etiqueta “sin conservantes”. Los nitratos son exactamente los mismos; con la diferencia de que la cantidad de nitrato purificado es la necesaria y exacta para evitar la contaminación, mientras que en el zumo de apio es variable, lo que pone en riesgo la seguridad de los alimentos.

Esta es verdaderamente la gran paradoja de la naturaleza. No el moho, la manzana o la patata, sino los seres humanos; una especie que renuncia voluntariamente al progreso que tanto le ha costado conseguir… hasta que la química tiene que acudir al rescate para salvarle la vida.

34 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Joaquin

    Aún tenemos mucho que aprender y descubrir, sobre todo creo que hay mucho filón en cuanto a setas (psylocibina)

    26 octubre 2018 | 12:45

  2. Dice ser Solomillo

    # 1 a Joaquín
    La psilocibina es seguramente una de las sustancias más trilladas y más estudiadas, no hay mucho filón ya ahí. Hace lo menos 40-50 años que fue sintetizada y desde los años 60 se ha investigado como tratamiento experimental en muchas enfermedades. Tienes a tu disposición, literalmente, cientos y cientos de estudios e investigaciones sobre esta sustancia, más de 800 en pubmed. No tiene nada de mágico, misterioso ni oculto, conocemos su mecanismo de funcionamiento de sobra:
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=psilocybin

    26 octubre 2018 | 14:18

  3. Dice ser Rodrigo

    Parecía bastante interesante pero al ir a la mitad no solo me aburrí si no que me di cuenta que el objetivo final del artículo no es informar si no mostrar al mundo lo inteligente que es su autor.

    26 octubre 2018 | 14:25

  4. Dice ser Vicente

    Cierto. Además es una sarta de barbarides que se pueden desmontar una a una. De aquí cien años también él parecerá Tomás de Aquino. El cientificismo no es más que la ruina del alma.
    En muchos lugares este artículo hubiera sido considerado publicitario

    26 octubre 2018 | 15:08

  5. Dice ser Luismi

    Empiezas bien pero a partir del tercio más o menos ya te das cuenta que ni siquiera va a responder a la pregunta que plantea sino que va a ser todo un corta pega de Internet. Aburrido y poco didáctico.

    26 octubre 2018 | 15:16

  6. Dice ser Anonimo

    Este tipo de titulares que inducen a error al lector buscando atraer visitantes son contraproducentes, nos engañarás 1 vez, 2 a los que te den una segunda oportunidad pero no 3.

    No nos hagas perder el tiempo haciéndonos creer que podemos estar equivocados al no consumir pan mohoso para llegar a la misma conclusión que nosotros, claro está, después de haber aburrido al lector con información de relleno a lo largo del artículo que no le interesa.

    26 octubre 2018 | 15:43

  7. Dice ser Juan antonio

    Parecia interesante hasta el derrape “pero sin ningún fundamento”, y ahí dejé de leer.

    26 octubre 2018 | 15:55

  8. Dice ser Rompecercas

    Por supuesto que lo natural puede matar, a quien se le ocurre que no, el problema es que este artículo supone que la química artificial controlada no mata, sino que es siempre benéfica per sé.

    Dices que una sobredosis de agua mata, pues prueba a coger el primer bote de pastillas y tragártelo, a ver qué pasa…

    Otro error soberbio es pensar que la medicina, la biomedicina etc… es capaz de controlarlo todo, de conocer todas las causas, conexiones y vasos comunicantes de cuerpo humano y el entorno, y sustituirlo por una especie de mecano químico, montado con algunos procesos conocidos aisladamente. Si, a lo mejor en laboratorio se consiguen saber algunas procesos, fuera de este la realidad es infinitamente más compleja.

    El reduccinismo. Lo que mata es hacernos creer que el tema es simple, y está todo controlado basándose en un proceso químico simple. ¿Y todo lo demás?

    Millones de personas débiles mueren por la gripe en el mundo, pero sigues sin verlo, la mayoría de estas mueren de gripe porque su salud esta resentida por otras causas, principalmente por la alimentación. La lógica médica sería mandar cargamentos y cargamentos de medicamentos a Eritrea, y ponerlos a todos en manos de la medicina salvadora, cuando lo que ocurre es que el hambre, la sequía, y la guerra devastan el país, y tenemos básicamente gente hambrienta con todos los problemas. Y aquí estamos elogiando a los médicos que salvaron de gripe a miles de personas. La química al rescate de los eritreos.

    Estos eritreos pueden figurar en las estadísticas como salvados por la medicina, cuando es muy probable que si hubiéramos cargado aviones en vez de con medicamentos con naranjas, almendras, patatas y otros productos “peligrosamente naturales” … para tenerlos alimentados, hubiéramos eliminado de golpe a millones de candidatos a tener que ser salvados de la gripe y de otras enfermedades por la fabulosa química.

    26 octubre 2018 | 16:11

  9. Dice ser Javieritos

    @rompecercas,

    La gripe no se cura con quimica. Se previene con vacunas, y te quitas un poco de malestar con quimica. Pero no la curas con pastis. Es tu sistema inmunológico quien cura.

    Desinformado.

    Saludos

    26 octubre 2018 | 16:28

  10. Dice ser lector

    Pues si, despues de leerlo entero, te queda la sensación de que te has tragado un rollo pero no te aclara nada. Tenlo en cuenta para el próximo Javier Yanes

    26 octubre 2018 | 16:45

  11. Dice ser Rompecercas

    Por ciento, que este artículo tuyo le debe mucho a un mago y alquimista llamado Paracelso, padre de la toxicología, precursor en química, medicina etc. Que dijo aquello de “”dosis sola facit venenum” .

    ¿No has pensado nunca que en el fondo eres un discípulo de un mago?…¿no te hace gracia?

    https://es.wikipedia.org/wiki/Paracelso

    Hoy día la evolución de la línea cientifista, con su reduccionismo y atomización salvaje del conocimiento, reniega de visiones totalizadoras, consideradas prácticamente “magia”, pero a lo mejor el entendimiento del cuerpo como microcomos reflejo conectado al cosmos exterior, podría haber evolucionado en una línea de ciencia más de conjunto, integrada, no atomizada.

    Pero es lo que hay. Cientifismo salvaje, obtuso, atomizado, intolerante.

    26 octubre 2018 | 16:52

  12. Dice ser Rompecercas

    Javieritos, yo pensaba en las vacunas, y otros tratamientos paliativos, pero también hay antivíricos… A lo mejor desinformado estás tu.

    26 octubre 2018 | 16:57

  13. Dice ser Rojas

    Rodrigo, iba a decir lo mismo. Me ahorraste el comentario

    26 octubre 2018 | 17:26

  14. Dice ser ManRiFis

    Pesadísimo. Resuelve el tema en 3 minutos, que estás en un gratuíto que debiera poder tirarse en 20 minutos.
    Buff…

    26 octubre 2018 | 19:31

  15. Dice ser Pepe

    Dios del cielo. COMO TE ENROLLAS PARA NO DECIR NADA!!!

    Que insufrible verborrea para meter relleno con ejemplos y alusiones absurdas que nada han de ver con el por qué!, no se debe consumir moho. Que pesado!!

    26 octubre 2018 | 20:03

  16. Dice ser Romeo Vargas

    La ciencia subestima exageradamente al ciudadano de a pie, pues a pie andamos mucha gente que no solo lee libros de ciencia y aunque no lo creas están más enteradas de lo que te imaginas, además te sorprendería saber que muchos profesionales con altos niveles de conocimiento y avanzados criterios también caminan a pie por las veredas del mundo. Mayor cuidado para atreverte a escribir artículos como este que desde el título ofende la inteligencia de las personas. Como soy muy suspicaz pienso que tienes alguna renta que proviene de los oscuros laberintos de esta súper y poderosa industria llamada de la “salud”

    26 octubre 2018 | 20:23

  17. Dice ser Kr

    Vaya, parece que soy el único al que la ha gustado el artículo…

    26 octubre 2018 | 20:38

  18. Dice ser Gabriel Cazorla

    Bastante interesante el dato de la amigdalina, desde luego que no lo sabía. Y buscando por Internet al parecer esta es otra de esas sustancias que utilizan los magufos y charlatanes para ‘curar el cáncer’, porque claro, es muy natural . Pero aún más interesante me parecen los comentarios, que muestran dos cosas: primero la poca cultura científica de la mayoría de los que escriben y desfachatez de creer saber más de lo que saben y dos, falta de comprensión lectora. El autor sí que dice la razón (porque tiene otras sustancias nocivas) pero lo que busca con el título no es dar una explicación del porqué no comemos pan mohoso sino atraer al lector con una curiosidad a seguir leyendo (que claramente deslumbra por su ausencia en muchos). Y ese es el motivo de que nos sigan intentando sacar el dinero vendiendo ‘natural’

    26 octubre 2018 | 20:42

  19. Se puede morir por beber mucha agua… es tan cierto como que un conocido mio tenía la manía complusiva de beber vasos de agua y estuvo en coma durante varios días, según los médicos, a causa del exceso de agua.

    26 octubre 2018 | 21:29

  20. Dice ser JJ

    Creo que se trata a los lectores paternalistamente y como indocumentados cuando, probablemente, haya lectores que sepan muchísimo más de lo que el autor cree que sabe (que yo sepa, en un periódico no se hacen oposiciones para demostrar ser el médico/biólogo/químico más sabio del país).

    Cuando la gente retorna tanto a “lo natural”, es porque la Ciencia occidental (porque qué manía le tiene a la medicina tradicional china) se ha creído siempre Omnipotente y sabelotodo cuando, realmente, no sabe ni de la misa a la mitad de muchas cuestiones.

    Mucha gente ha sufrido los efectos adversos de medicamentos prescritos innecesariamente para prevenir no sé qué problemas futuros y, al final, en pro de querer resolver un problema de futuro inexistente en la actualidad, terminamos creando 2-3 problemas a corto plazo que exigirán mucha más medicación antes de tiempo. Es decir, creamos una Sociedad Medicalizada para que la Industria de los Fármacos tenga bastante demanda de producto y, si no, creamos nuevas enfermedades de la nada para tener nuevos clientes e ingentes beneficios.

    Si no, miremos la cantidad de rectificaciones médicas y nutricionales que hay en los últimos 40-50 años. Para aburrir. Y mucho de lo que se nos vendió como “bueno” en otra época resultó no ser tan “bueno” y lo que parecía malo malísimo, resulta que no es que no fuera malo, es que era bueno buenísimo. Así hay millones de personas ya enterradas que dejaron de disfrutar de ciertas cosas porque el médico les dijo que no lo hicieran si querían vivir más y, algunas décadas después, ni comieron ni vivieron y están ya, de hecho, enterrados.

    Si no miremos el colesterol total. Hace 30 años el límite eran 250-260, luego lo bajaron a 240, luego a 230, luego 220, ahora ya 200… dentro de poco, absolutamente el 100% de la población tendremos hipercolesterolemia y tendremos que ser tratados con estatinas (las cuáles, tienen efectos secundarios graves a medio y largo plazo, pudiendo provocar problemas en el control de la tensión arterial y aumentando la probabilidad futura de diabetes tipo 2 por mal control de la glucosa producido por dichas estatinas innecesarias).

    La mayor debilidad de la Ciencia oficial es que, en el estado que esté, cree saberlo todo, tener certeza absoluta de todo y menospreciar todo aquéllo que (aún) no ha podido verificar (a veces ni en positivo ni en negativo).

    Hoy cualquiera que se dice tener una carrera de biología, química, medicina o similares, escribe y adoctrina en un Blog en cualquier periódico. A veces, incluso sin formación de ningún tipo (véase El Comidista en ElPaís, que no para de dar consejos cuando no tiene formación en nada de lo que realmente aconseja).

    En este país los CV echan humo y, al menos los poliicos, ya los están recortando masivamente (quizás porque parece que tampoco es necesario tener 3 grados y 5 másters universitarios para ser una persona razoanable y con sentido común ni para la vida, ni para ejercer una profesión).

    26 octubre 2018 | 21:41

  21. Dice ser GFL

    me ha parecido super interesante !

    y me hace gracia los comentarios de algunos que no saben concentrarse mas de 1 minuto leyendo, y culpan de ello al autor

    bueno es normal en un medio como 20minutos con noticias fáciles y sensacionalistas de 1 minuto de lectura

    la masa de mediocres siempre ataca a los inteligentes

    26 octubre 2018 | 21:59

  22. Dice ser GFL

    y quiero añadir para algún comentarista sabetodo

    la ciencia no es estática ni absoluta… se van descubriendo nuevas cosas….se avanza y se pone a punto….

    por lo tanto ES LOGICO que lo que se decía hace 50, 40, 30, 20, 10 años no es lo mismo que ahora…

    se va adaptando, se va corrigiendo y se va mejorando porque siempre hay nuevas técnicas y nuevos estudios

    26 octubre 2018 | 22:04

  23. Dice ser Rompecercas

    JJ… más verdades no puedes decir.

    Javier Yanes habla de … “la idea errónea de que existen dos mundos separados, el natural y el químico”

    Pero no es erróneo pensar que hay un mundo de productos aislados o fabricados artificialmente, y unos productos en estado natural, que es a lo que se refieren los “antiquímica”

    Lo que es erróneo, a mi me parece, es pensar que “el conocimiento químico” actual o posible, es simplemente el equivalente a “lo natural”. Lo mismo que un muñeco mecánico o robot no es un humano, la estructura química simplificada de un alimento o del producto alimenticio que contiene no es el alimento.

    Vamos, yo no soy experto en el tema, pero a mi me parece que aun no se fabrican manzanas, ni lechugas, ni patatas… remotamente parecidas en sus cualidades a las originales. ¿Por qué no se fabrican ya, y porqué no lo sustituimos todo ya por química artificial, si el control y conocimiento es absoluto tal como dice J. Yanes?

    ¿Qué mortal puede pensar que haya que comer pan mohoso porque la ciencia descubra la penicilina en el moho?

    Resulta que no funciona así, resulta que más bien que las culturas “no-cientifistas” a lo mejor pueden llegar a cierta noción de las virtudes de un producto, y luego la ciencia va a remolque.

    https://www.dsalud.com/reportaje/los-efectos-terapeuticos-del-ajo-avalados-por-estudios-cientificos/

    A lo mejor, por sentido común nadie comió moho, pero sí se ha comido ajo, así como se conocían algunas propiedades desde antiguo. Ya está bien de pensar que todo lo que no sea moderna ciencia académica es caca.

    26 octubre 2018 | 23:11

  24. Dice ser mc polla

    A ver, yo me como los coños… LOS COÑOS… el moho pa tu p.m.

    26 octubre 2018 | 23:34

  25. Dice ser Pplu

    Buen artículo. Te felicito. Me gustaría saber a qué se dedica toda esta gente que critica la noticia. Hablais sin tener idea. Vuestros comentarios son dignos de algún programa de tarde en Tele5. Es tanta información a la vez que se os frieron las neuronas.

    27 octubre 2018 | 03:05

  26. Dice ser Natural verde

    El problema, mi querido autor, es que el titular de la noticia llenó se esperanza a mucho “veggy” que se veía protagonista en su green bar habitual con su rebanada de pan bien ennegrecido y ansiando que algún mortal le preguntara por el absurdo, y poder darle una lección cool de lo que vienen a ser el mundo 4.0 green. Todo esto mientras apura la cerveza artesanal hecha, en el tigre del bar, por el dueño del garito; tigre en el que desapareció el responsable de su limpieza por causas paranormales que se titularon “el increíble reino de las levaduras y bacterias centenarias”

    Enhorabuena por el artículo

    27 octubre 2018 | 09:04

  27. Dice ser Juan

    El ensayo y error es la base del conocimiento científico y la unica manera de conseguir pruebas sobre un procedimiento concreto.
    Este artículo,en mi opinión,no te remite a pruebas concretas,sino que trata el tema de forma difusa.
    En cualquier caso coincido con la opinion expuesta aquí lla que “lo natural” es todo cuanto conocemos y hacemos,sobre todo lo que implica la pervivencia.

    Un saludo.

    27 octubre 2018 | 12:14

  28. Dice ser Ander

    Buen artículo y no está de más el tono pedagógico y las aparentes perogrulladas a juzgar por los comentarios de abajo. El conocimiento informado es el primer antícodot contra el oscurantismo primermundista y este último está compuesto por miríadas de personas que CREEN en falacias, “medicinas alternativas” (que no son medicinas), etc. Cualquier esfuerzo divulgativo como este es bienvenido.

    27 octubre 2018 | 16:48

  29. Dice ser Rompecercas

    Esta es la falacia central del artículo.

    Son los cientifistas los que califican de “antiquímica” a los que denuncian los excesos de la alimentación industrial. Aquellos no es que estén en contra de la química y de los elementos , del nitrogeno, el fósforo, el potasio… o de la alicina, o la capsaicina… si no que están en contra del procesamiento de los alimentos y otras cuestiones..

    Aquí se ha usado la Falacia lógica de libro, conocida como Falacia del Hombre de Paja: los acuso por mi cuenta de que están en contra de la química, y luego afirmo que están equivocados y se contradicen porque todo lo natural es química también.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Falacia_del_hombre_de_paja

    27 octubre 2018 | 17:48

  30. Dice ser matesfacil

    Supongo que la moda a la que se refiere se debe a que muchos de los productos que comemos son una farsa. Por ejemplo, un zumo de frutas a veces contiene un porcentaje de zumo real ínfimo, pero se vende como zumo. Me parece que lo que no quiere la sociedad es que la engañen.

    Además, no hay que olvidar que existen algunos aditivos, como el famoso E-952 que suscitó una gran polémica acerca de si era o no cancerígeno (en Estado Unidos está prohibido su uso). Si a estas experiencias negativas le sumamos el poder que ejercen las grandes empresas y el dinero que genera la industria alimenticia, es lógico que haya cierto temor por la sociedad. Así que la gente se decide por comer “sano” (lo de toda la vida). Y yo creo que hacen bien.

    28 octubre 2018 | 12:40

  31. Dice ser alejandro el de chiquiristán

    Cómetelo tú mientras yo me lo pienso sentado a ver como reaccionas…

    28 octubre 2018 | 17:07

  32. Dice ser José Mandraque

    Si bien es cierto que el exceso de consumo de agua puede ser peligroso también es cierto que mueren más personas por consumo de medicamentos y malapráxis recetados y practicadas por “profesionales”. Obviamente que un Dr tiene que defender su profesión que es la que le da el sustento para vivir. Es bien sabido que las Universidades están al servicio de las multinacionales que producen éstos “medicamentos” ya que las mismas son quienes financian los fondos de dichas Universidades. La mayoría de los medicamentos no tratan la causa sino que alivian los síntomas que las enfermedades producen. En el siglo XXI la gente vive en el engaño de un sistema imperialista, capitalista económico que viene agonizando. Cuando entré a leer el post creí que iba a aprender algo nuevo pero quedé tan vacío como antes de leerlo.

    28 octubre 2018 | 17:31

  33. Dice ser María

    Aburridísimo!!😕

    28 octubre 2018 | 20:24

  34. Dice ser Rompecercas

    La realidad es que el nutricionismo científico, ensayado, comprobado, demostrado… al estilo de lo que da por demostrado este artículo, no pasa de ir dando bandazos de un lado a otro. En unos estudios la leche es buena, en otros muy mala para los adultos, con el colesterol igual, el vino igual, el café, los aceites etc… Todos nosotros hemos escuchado ya de todo.

    Aquí no se aclara nadie. Y todo estos son estudios científicos. La realidad es esa: la inmensa mayoría de los estudios científicos en este campo muestran que escasamente se puede demostrar algo de manera general con estudios particulares. Lo realidad del cuerpo humano y los hábitos es algo mucho más complejo, los experimentos estadísticos limitados y variables, según los experimentadores y sus condiciones.

    Total, lo supuestamente demostrado en este campo, un timo. No conviene creerse nada al pie de la letra.

    29 octubre 2018 | 22:46

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