Archivo de noviembre, 2019

¿De dónde surge la expresión ‘A otro perro con ese hueso’?

A través de los comentarios de este blog, Juscelk me pregunta ¿De dónde surge la expresión ‘A otro perro con ese hueso’?

¿De dónde surge la expresión ‘A otro perro con ese hueso’?

Se utiliza esta expresión para indicar a alguien que no se le está creyendo aquello que explica o que se le ve las intenciones de liar/engañar, por lo que se le sugiera que vaya a otra parte (o a otra persona) a intentar su propósito. Con ella se da a entender al interlocutor que no se acepta que esté intentando hacerle pasar por un ingenuo.

A pesar de que se trata de una paremia (frase de uso popular) muy extendida y utilizada actualmente, tiene varios siglos tras de si y aunque no se sabe con certeza en qué momento se originó sí que hay constancia de su uso muy anterior al siglo XVII, debido a que la expresión ‘A otro perro con ese hueso’ ya aparece pronunciada en uno de los capítulos (concretamente en el XXXII) de la célebre novela ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’ de Miguel de Cervantes, publicada en el año 1605:

[…] A otro perro con ese hueso —respondió el ventero—. ¡Como si yo no supiese cuántas son cinco, y adónde me aprieta el zapato! […]

Pero, con anterioridad a la publicación de El Quijote, también podemos encontrar dicha expresión en otra obra literaria, publicada aproximadamente en el año 1530, titulada ‘La corónica de Adramón’ (de autor desconocido):

[…] Respondyó la dama: ‘¿No soys vos como los otros?’ El cavallero dyxo: ‘No en eso. Sy, por cyerto’, dyxo la dama, ‘a otro perro con ese hueso: que yo sé lo que me sé’ […]

 

 

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Fuente de la imagen: pxhere

Teleiofilia; cuando en la niñez y adolescencia se siente atracción por las personas adultas

Muchos son los casos de chicos y chicas muy jóvenes que se sienten emocionalmente atraídos por personas adultas. Generalmente se trata de estudiantes que se enamoran de sus profesores e incluso de aquellos que estando en la niñez o adolescencia idealizan a alguien que les recuerda a alguno de sus progenitores.

Teleiofilia; cuando en la adolescencia se siente atracción por las personas adultas

Esto se conoce como ‘teleiofilia’ y no está recogida en el diccionario de parafilias sexuales, debido a que no es considerada como tal, pues en la inmensa mayoría de los casos se trata de un sentimiento y atracción (lo comúnmente llamado ‘amor platónico) pero no existe ningún deseo sexual.

El término proviene del griego, donde el vocablo teleio quiere decir ‘adulto’. También podemos encontrar nombrada esta conducta como ‘adultophilia’.

Cabe destacar que cuando la persona joven  ya es mayor de edad y siente atracción por una adulta (e incluso hacia alguien ya anciana), el término utilizado para este caso no debe ser teleiofilia sino ‘cronofilia’ o ‘gerontofilia’ y, muy posiblemente, sí exista algún tipo de deseo sexual en ese comportamiento, por lo que en este caso ya suele ser considerada como un tipo de parafilia.

 

 

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Portada del libro "Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO" de Alfred López

 

 

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¿De dónde surge la expresión ‘Ser harina de otro costal’?

Se utiliza la expresión ‘Ser harina de otro costal’ para referirse, entre otras cosas, que alguien o algo no es lo que aparenta o es diferente (normalmente peor) de algo con lo que es comparado.

¿De dónde surge la expresión ‘Ser harina de otro costal’?

La locución procede del tiempo en el que existían los molinos colectivos y que eran compartidos por varias personas y al que cada una llevaba su propia cosecha de cereales para moler y hacer las diferentes harinas (de trigo, centeno, maíz, cebada…).

Cada una de esas harinas tenía unas especificaciones diferentes, además de distintas calidades. Por ejemplo la mejor harina era la obtenida del trigo y la peor la de centeno; que además de dar una harina oscura de la que se obtenía el pan negro, muchas eran las ocasiones que dicho cereal estaba dañado por un hongo llamado ‘cornezuelo’ y cuya ingesta producía, entre otros efectos, alucinaciones.

Los diferentes cereales eran molidos por turno y tras obtener la harina se depositaban en diferentes sacos, los cuales eran llamados ‘costal’ (nombre que se le daba porque, una vez lleno, se llevaba apoyado en un costado).

Cada saco tenía su propia harina, así que cuando alguien quería mezclar harinas de diferentes calidades era advertido que aquella era ‘harina de otro costal’.

Eso también podía ocurrir, hacia la misma época, en los hornos colectivos (conocidos como ‘horno de poya’) y que también eran compartidos entre varias personas para cocer la masa del pan. Siempre había quien realizaba con la mezcla de varias harinas (con el fin de abaratar costes), momento en el que se le podía indicar la mencionada expresión.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: bookminx (Flickr)

«Eso no estaba en mi libro de historia de la política» mi nuevo libro

Me hace enormemente feliz anunciaros la publicación de mi nuevo libro «Eso no estaba en mi libro de historia de la política» editado por Almuzara y que se convierte en mi cuarto trabajo como escritor.

Eso no estaba en mi libro de historia de la políticaSe trata de un libro dedicado a las curiosidades, datos, personajes, anécdotas, historias e intrahistoria de la Historia de la política de todos los tiempos.

Un libro en el que, a través de once capítulos y sus casi 400 páginas, explico un gran número de episodios e incluso etimologías que, posiblemente, muchos de vosotros desconocíais. He tratado de reunir en un solo volumen una selección de curiosas historias que, estoy convencido, serán del agrado de todo aquel que lo lea.

Detrás del mismo ha habido mucho tiempo de trabajo, en el que he tenido que consultar decenas de libros, páginas webs, documentos y hemerotecas (la lista de fuentes de consulta contiene 181 referencias y ocupa ocho páginas).

También deseo destacar el prólogo que me ha escrito mi admirado amigo Javier Santamarta, politólogo y escritor de quien he publicado un par de reseñas en este blog sobre sus magníficos y muy recomendables libros ‘Siempre tuvimos héroes’ y ‘Siempre estuvieron ellas’.

El libro lo he dividido en diez capítulos que llevan por título:

I. Izquierda izquierda, derecha derecha, adelante detrás, un dos tres
II. Algunos amigos irreconciliables que da la política
III. Esos cándidos candidatos
IV. Mujeres que cambiaron la Historia
V. El tránsito hacia la transición
VI. Por la boca muere el político
VII. Intereses ocultos de la política
VIII. Trastadas políticas
IX. Churchilladas
X. Americanadas
XI. Spain isn’t different

Hablo de partidos políticos, enemistades, personajes curiosos, mujeres famosas y desconocidas que han hecho grandes cosas por cambiar la Historia política del planeta, el periodo de la Transición española y mil y un detalles y anécdotas que acontecieron alrededor de sus protagonistas e incluso con capítulos específicos dedicados a Winston Churchill (según los expertos, el mejor estadista político de la Historia), de personajes y hechos acontecidos en la política de Estados Unidos e historias ocurridas en España que hacen que este país no sea diferente al resto de naciones.

Si te gusta la Historia y el mundo de la política, este es tu libro ideal.

Eso no estaba en mi libro de historia de la política de Alfred López

Ya podéis encontrarlo en un gran número de librerías y a través de la venta online de la propia editorial Almuzara, Amazon y otras muchas webs.

Si trabajas en un medio, tienes un blog o deseas más información sobre el libro, descarga la siguiente ficha de «Eso no estaba en mi libro de historia de la política»

¿De dónde proviene la expresión ‘Contar algo con pelos y señales’?

Cuando alguien da una explicación pormenorizada de algo, diciendo hasta el más mínimo detalle del suceso, suele decirse que ‘lo ha contado con pelos y señales’. También se utiliza la expresión para pedir a alguien que dé todo tipo de detalles cuando se pretende saber alguna cosa por completo (‘cuéntalo con pelos y señales’).

¿De dónde proviene la expresión ‘Contar algo con pelos y señales’?

Este tipo de locuciones provienen de los ambientes policiales, en los que, durante una investigación o interrogatorio, se pide a los testigos que expliquen todo lo que saben, han visto o escuchado y, sobre todo, que describan al sospechoso para realizar un retrato robot. Es ahí cuando se insta a decir cómo era el cabello (pelo) o si tenía alguna marca o cicatriz (señales) identificativa.

 

 

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Fuente de la imagen: peakpx

¿De dónde surge decir que alguien bien valorada es una persona ‘de pro’?

Se utiliza la locución ‘ser una persona de pro’ para hacer referencia aquellos individuos que se distinguen por sus buenas cualidades, son cumplidores, tienen una buena posición y un futuro prometedor.

¿De dónde surge decir que alguien bien valorada es una persona ‘de pro’?

Etimológicamente el término ‘pro’ proviene del latín vulgar ‘prode’ (cuyo significado es ‘provecho’) y a su vez este procede del latín común ‘prodest’ (que significaba ‘de utilidad’, ‘es útil’).

Por tanto, la forma ‘de pro’ significa literalmente ‘ser [alguien] de provecho’.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

El origen de la expresión ‘Caerse los palos del sombrajo’

A través del perfil de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2) recibo un mensaje en el que me consultan sobre el origen y significado de la expresión ‘Caerse los palos del sombrajo’.

El origen de la expresión ‘Caerse los palos del sombrajo’

Dicha locución se utiliza para indicar una desilusión, decepción o sorpresa negativa que alguien puede llevarse ante un acontecimiento. Por hacer una analogía, otra expresión que tiene un significado similar (aunque no el mismo origen) sería ‘Se me ha caído el alma al suelo’.

No se sabe a ciencia cierta cuándo se originó la expresión ‘Caerse los palos del sombrajo’, aunque hay constancia de que se utilizaba en entornos rurales hace más de dos siglos.

El ‘sombrajo’ al que hace referencia es un resguardo que solía construirse con ramas, mimbres y palos y que servía para resguardarse del sol en días muy calurosos. Bajo ese techo los jornaleros podían refrescarse, beber o comer algo y descansar un rato del duro trabajo del campo.

Algunas eran las ocasiones en la que dicha construcción solía ser muy enclenque y cualquier golpe o ráfaga de viento podía tirarlo abajo, por lo que, en las ocasiones que esto ocurría, la decepción de quienes estaban deseando cobijarse en su sombra era enorme.

Por tal motivo no se tardó en utilizar expresiones como ‘Caerse los palos del sombrajo’, ‘Caérsele a alguien los palos del sombrajo’ o ‘Se me han caído los palos del sombrajo’, para referirse a una tremenda decepción por algún asunto.

 

 

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¿De dónde surge la expresión ‘Borrar algo de un plumazo’?

Antes de la invención de la imprenta, en los tiempos en los que todos los documentos y los libros eran manuscritos, también existía la censura y el modo más rápido de anular una parte de un texto, que no se quería que fuese leída, era mediante un tachón o borrón de tinta realizado con una pluma (utensilio utilizado antiguamente para escribir).

¿De dónde surge la expresión ‘Borrar algo de un plumazo’?

Ese gesto del golpe de pluma o plumazo (como también era conocido el acto de tachar o emborronar algo), al hacerse de un modo rápido, originó otras expresiones como ‘A vuelapluma’ o ‘De un plumazo’ para referirse a la acción de hacer algo muy deprisa.

 

 

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¿Por qué al miedo producido por algo desconocido o paranormal se le llama ‘yuyu’?

Conocemos como ‘yuyu’ a una clase de miedo muy particular: aquel que es producido por algo paranormal o esotérico. Es muy típico escuchar expresiones como ‘Yo no entro ahí, que me da yuyu’ o ‘Qué yuyu da este sitio’, para referirse a un temor inexplicable que sentimos ante algo totalmente desconocido para nosotros (sobre todo con aquello relacionado con el más allá, espíritus, maleficios, casas encantadas…).

¿Por qué al miedo producido por algo desconocido o paranormal se le llama ‘yuyu’?

A pesar de que el término ‘yuyu’ pueda parecer un neologismo surgido recientemente de la jerga de los más jóvenes, debemos tener en cuenta que hay referencias a este vocablo desde la última década del siglo XIX en la forma de ‘juju’, aunque es muy probable que al español no legara hasta ya entrados en el siglo XX.

Cabe destacar que a pesar de ser una palabra de uso común e incorporada en nuestro lenguaje coloquial desde hace mucho tiempo, el Diccionario de la RAE no lo recoge.

El origen etimológico del término es ‘juju’, forma en la que en la mayoría de idiomas se le conoce al mencionado miedo o temor a lo desconocido y el cual provenía de las prácticas de magia y hechizos llevadas a cabo en África Occidental, pero, curiosamente, en su origen dicho término hacía referencia exclusivamente a aquellos amuletos que estaban relacionados con la buena suerte.

Parece ser que fueron los expedicionarios franceses (durante la colonización de gran parte de África, en la segunda mitad del siglo XIX) quienes empezaron a nombrar  ese tipo de amuletos con el término en francés ‘joujou’ en cual significaba literalmente ‘juguete’. De ahí pasó a otros idiomas, llegando a nuestro por su forma fonética yuyu.

Con el tiempo el término dejó de hacer referencia a los amuletos mágicos para ser utilizado para indicar aquellas cosas que producen miedo a lo desconocido, superstición….

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘pene’ al órgano sexual masculino?

Nuestro lenguaje tiene infinidad de términos para referirse al órgano sexual masculino: pene, verga, miembro, glande, picha, trabuco, falo… (por decir tan solo unos pocos ejemplos y sin mencionar los vulgares y malsonantes, evidentemente), siendo el primero el más común.

¿De dónde surge llamar ‘pene’ al órgano sexual masculino?

El vocablo ‘pene’ proviene del latín ‘penis’ y su significado literal y original era ‘cola’ o ‘rabo’, la misma referencia que se hacía a la extremidad posterior que poseen algunos animales.

 

 

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