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¿De dónde surge la expresión ‘A otro perro con ese hueso’?

A través de los comentarios de este blog, Juscelk me pregunta ¿De dónde surge la expresión ‘A otro perro con ese hueso’?

¿De dónde surge la expresión ‘A otro perro con ese hueso’?

Se utiliza esta expresión para indicar a alguien que no se le está creyendo aquello que explica o que se le ve las intenciones de liar/engañar, por lo que se le sugiera que vaya a otra parte (o a otra persona) a intentar su propósito. Con ella se da a entender al interlocutor que no se acepta que esté intentando hacerle pasar por un ingenuo.

A pesar de que se trata de una paremia (frase de uso popular) muy extendida y utilizada actualmente, tiene varios siglos tras de si y aunque no se sabe con certeza en qué momento se originó sí que hay constancia de su uso muy anterior al siglo XVII, debido a que la expresión ‘A otro perro con ese hueso’ ya aparece pronunciada en uno de los capítulos (concretamente en el XXXII) de la célebre novela ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’ de Miguel de Cervantes, publicada en el año 1605:

[…] A otro perro con ese hueso —respondió el ventero—. ¡Como si yo no supiese cuántas son cinco, y adónde me aprieta el zapato! […]

Pero, con anterioridad a la publicación de El Quijote, también podemos encontrar dicha expresión en otra obra literaria, publicada aproximadamente en el año 1530, titulada ‘La corónica de Adramón’ (de autor desconocido):

[…] Respondyó la dama: ‘¿No soys vos como los otros?’ El cavallero dyxo: ‘No en eso. Sy, por cyerto’, dyxo la dama, ‘a otro perro con ese hueso: que yo sé lo que me sé’ […]

 

 

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Fuente de la imagen: pxhere

¿Por qué el pene humano no tiene ningún hueso?

El pene humano está formado principalmente por tejido eréctil (dos cuerpos cavernosos y uno esponjoso), venas y arterias, pero carece de ningún tipo de hueso, por pequeño que sea. Sin embargo la gran mayoría de animales (salvo algunas excepciones) sí que lo poseen y es conocido como ‘báculo’.

¿Por qué el pene humano no tiene ningún hueso?

Según los expertos la ausencia del báculo (también llamado ‘hueso peneano’) en el miembro viril del hombre puede ser debido a la evolución y selección natural que las mujeres de nuestros ancestros realizaban.

Hace miles de años las hembras buscaban entre la manada de machos aquellos que las podían fecundar, además de proteger y procurarles cuidado y alimento. Parece ser que la erección era un signo de salud y vigorosidad, por lo que a través de la evolución fue despareciendo el huesecillo que procuraba que el miembro se mantuviera erecto por sí solo. De este modo la propia naturaleza del ser humano fue la que demostraba si un hombre estaba en buenas facultades físicas (y también psíquicas, ya que una disfunción eréctil podía ser tomada como una evidencia de trastornos neurológicos) para cumplir su función de aparearla.

 

 

Lee en este blog otras curiosidades relacionadas con el mundo del sexo

 

 

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Fuentes de la imagen: Wikimedia commons

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [8]

Octava entrega de la serie de post dedicados a traer al blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que conocías con otro nombre muy distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Asueto: Jornada de fiesta que se toma una persona en sus obligaciones laborales o estudios, en un día que no es festivo, normalmente utilizado para arreglar ‘asuntos propios’ como ir al banco, hacer recados o simplemente descansar. Entre los funcionarios españoles se conoce este día también como ‘moscoso’ en referencia al exministro Javier Moscoso.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Cuesco: Nombre que recibe los huesos de la fruta; como el de la ciruela, cereza, nectarina. También se llama de este modo a la ventosidad (pedo) ruidosa, debido a que esa flatulencia recuerda al sonido de uno o varios huesos caer al suelo.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Saltatriz: Término que proviene del latín y que se usaba en la Antigua Roma para referirse a la mujer que tenía como oficio saltar y bailar, con el fin de entretener al público.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Chozno: Cuando alguien nombra a un chozno se está refiriendo a un nieto en cuarta generación o, para decirlo de otro modo, es el hijo del tataranieto de una persona.

 

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Cabrillas: Las cabrillas son aquellas manchas coloradas que aparecen en las piernas cuando se está mucho tiempo al lado del fuego de una chimenea, hoguera…

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Intonso: Se usa el término intonso para referirse a una persona inculta o que nunca ha leído. Dicho término proviene de llamar así a dos páginas de un libro que siguen unidas y cuyo pliego no ha sido cortado.

 

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Efélide: Modo en el que también se le llama a las ‘pecas’ (manchitas que salen en la piel)

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Siguemepollo: Se trata de una cinta de adorno que colgaba en la parte trasera del vestido de una mujer. Solía usarse en los vestidos elegantes usados en fiestas y actos sociales en los que siempre había algún joven muchacho (llamados antiguamente pollos) que iba detrás de alguna dama con el fin de cortejarla. Había todo un código de lenguaje no verbal en la forma de llevar dicha cinta, que indicaba las intenciones de la muchacha respecto al ‘pollo’

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Vidajenear: Fisgonear, cotillear, chafardear sobre la vida ajena de otras personas.

 

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Diastema: Se trata del espacio que queda entre dos dientes (por ejemplo entre los incisivos central superior)

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban

 

Escrúpulo: Medida de peso utilizada antiguamente por los boticarios (farmacéuticos) que correspondía al equivalente a 1,55517384 gramos. Dicha medida se calculaba mediante 24 granos de piedra debido a que el término ‘escrúpulo’ proviene del latín y quiere decir ‘piedrecilla’.

 

 - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban
Maridillo: Se conocía como ‘maridillo’ a un pequeño brasero que se utilizaba antiguamente y que servía para calentar los pies, muy usado por amas de casa mientras realizaban tareas sentadas. Existía el dicho (hoy en día totalmente desfasado y machista) que indicaba que estos pequeños braseros mantenían calientes los pies de la mujer durante el día al igual que lo hacía el marido en la cama durante la noche.

 

 

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