Entradas etiquetadas como ‘relación sexual’

¿Cuál es la duración media de un orgasmo?

Según un estudio publicado en la prestigiosa revista médica ‘Journal of Sexual Medicine’, se determinó que tanto en el orgasmo femenino como masculino no existe un tiempo determinado de duración y el mismo depende de cada persona y, sobre todo, la intensidad en el acto sexual mantenido hasta llegar al clímax.

¿Cuál es la duración media de un orgasmo?

De ahí que el espacio de tiempo pueda ir de los 3 a los 15 segundos en el caso de los hombres (con un promedio de 8,7 segundos), mientras que en las mujeres puede aumentarse la duración aproximadamente en un 20%, durando entre los 7 y los 18 segundos (con un promedio de 10,9 segundos).

Otro estudio, en esta ocasión publicado en ‘Archives of Sexual Behavior’, entre las parejas heterosexuales el 95 % de los hombres llega al orgasmo mientras que la media de las mujeres que lo consiguen baja hasta el 65 %. El porcentaje para los hombres homosexuales es del 89 % y del 86 % para las mujeres lesbianas.

Respecto al tiempo de duración del acto sexual (desde el inicio hasta el orgasmo), se determinó una media de 5,4 minutos. Evidentemente, tal y como apunta otro estudio del Journal of Sexual Medicine, varía considerablemente el tiempo empleado si tenemos en cuenta la edad (entre los 18-30 años está en 6,5 minutos y a partir de los 51 años baja hasta los 4,3 minutos). También si ha habido preliminares o no, si se ha usado preservativo e incluso por el hecho de empezar en un lugar (por ejemplo en el sofá del salón) y se ha terminado en otro (el dormitorio).

 

 

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La arriesgada práctica del ‘Glory Hole’

Se conoce como ‘Glory Hole’ (Agujero de la gloria) a un tipo relación sexual que comporta ciertos riesgos a quienes la practican

La arriesgada práctica del 'Glory Hole'

Consiste en una sala dividida por un fino tabique en el que se hay un agujero en la pared y por donde el hombre participante introduce su pene. Al otro lado se encuentra otra persona a la que no conoce de nada y que hará con ese miembro lo que más le apetezca: introducírselo, hacer una felación, masturbarlo, acariciarlo, golpearlo, pellizcarlo, morderlo…

Cualquier cosa que esté al alcance del deseo y capricho sexual de esa persona es lo que se realizará.

El problema radica en que, a pesar de tratarse de una práctica que suele proporcionar mucha excitación y placer a quienes la realizan, el desconocimiento total entre esas dos personas puede hacer que se contraiga algún tipo de enfermedad de transmisión sexual.

Por tal motivo muchos son los lugares en los que se realiza (clubs de swingers –intercambio de pareja-, sexshops…) en los que es obligatorio el uso del preservativo, aunque para un gran número de usuarios el morbo del Glory Hole radica en hacerlo a pelo (sin protección).

 

 

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‘Pegging’, el cambio de roles durante la relación sexual

Entre los muchos juegos y fantasías sexuales que una pareja heterosexual puede llevar a cabo se encuentra el ‘pegging’, el cual consiste en el cambio de roles durante la relación y en el que el hombre adopta un papel pasivo y es la mujer quien lleva a cabo la acción, penetrando analmente a su pareja mediante un dildo (consolador) que lleva colocado en un arnés.

‘Pegging’, el cambio de roles durante la relación sexual

Según los expertos y sexólogos, a través del pegging muchas parejas encuentran una nueva fuente de satisfacción; ella a raíz del papel dominante y él por el placer que siente a través de la estimulación anal.

El término pegging fue acuñado en 2001 a través de la exitosa columna web ‘Savage Love’ del periodista y escritor estadounidense Dan Savage, quien propuso a los lectores encontrar un término adecuado a esta práctica, ya que hasta aquel momento recibía el nombre de ‘BOBing’, extraído de la serie de películas sobre educación sexual de 1998 ‘Bend Over Boyfriend’ –Novio que se dobla- creados por la sexóloga Carol Queen y su colega Robert Morgan Lawrence.

 

 

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Cuando los amigos tienen derecho a roce

Se conoce como ‘amigo o amiga con derecho a roce’ a la relación consentida y consensuada entre dos personas que tienen sexo ocasional y a las que les une una importante amistad, aunque no hay entre ellos un vínculo emocional y mucho menos una relación de noviazgo o compromiso sentimental alguno.

Cuando los amigos tienen derecho a roce

Aunque no hay una constancia exacta sobre cuándo se inició específicamente sí se sabe que uno de los momentos que podría haber dado pie a ese tipo de relaciones sexuales entre amigos sin compromiso fue durante los años de mayor esplendor del movimiento hippie (entre mediados de la década de 1960 y finales de 1970) en el que se abogó por el amor libre y sin ataduras.

Desde inicios del siglo XXI ha aumentado el número de personas que, antes de encontrar su pareja ideal y para siempre, prefieren mantener ese tipo de relaciones sin ataduras con alguna persona cercana y a la que les une una fuerte amistad.

Actualmente la expresión ‘amigos con derecho a roce’ suena algo anticuada, por lo que suele utilizarse el neologismo ‘follamigos’ que describe perfectamente el carácter de ese tipo de relaciones.

Cabe destacar que el diccionario de la RAE ha querido añadir el concepto a su diccionario (pero no el vocablo ‘follamigos’ que es popularmente utilizado) incluyéndolo con el término ‘amigovio’, a partir de la fusión de ‘amigo y novio’, dándole la acepción: Persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo. Este término ha sido ampliamente criticado, debido a que no es de uso común.

En la literatura, ficción televisiva y cinematográfica o música se han hecho múltiples referencias al concepto de la amistad con beneficios sexuales.

 

 

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La arriesgada y desaconsejada práctica (agresión) sexual llamada ‘stealthing’

El término ‘stealthing’ proviene del inglés y significa literalmente ‘hacer algo secretamente o con sigilo y se refiere a una práctica sexual que en los últimos años se ha puesto de moda (sobre todo entre los hombres más jóvenes) y que se trata de que, sin que su pareja se dé cuenta -en el momento de estar practicando sexo-, quitarse el preservativo y seguir sin éste hasta llegar al orgasmo y eyacular en el interior sin la mencionada protección.

Una arriesgada y desaconsejada práctica sexual llamada ‘stealthing’

Es un proceder realizado tanto en relaciones heterosexuales como homosexuales y que no cuenta con el conocimiento (ni consentimiento) de la pareja sexual, por lo que muchos son los colectivos que piden que esta práctica pueda ser denunciada a las autoridades y castigados aquellos que la realizan, debido a que es considerada como una agresión y violación de los derechos y deseos de la pareja sexual, además de una forma de traicionar la confianza.

El stealthing suele ser realizado en relaciones esporádicas y en la que ambas personas apenas se conocen o acaban de hacerlo (lo vulgarmente conocido como ‘rollo de una noche’ o un ‘aquí te pillo, aquí te mato’), por lo que el morbo al riesgo de contraer o infectar de una posible enfermedad de transmisión sexual o provocar un embarazo no deseado es lo que les incita a realizar la nada aconsejable acción de retirarse el preservativo a mitad del coito y eyacular dentro.

Pero no solo se trata de una posible infección venérea o un embarazo, sino que puede llegar a afectar emocionalmente a la persona que lo padece, sintiéndose (y realmente siendo) víctima de una agresión sexual.

También cabe destacar que los hombres practicantes del stealthing suelen compartir, de forma divertida y jactándose de ello, todas su experiencias a través de foros y redes sociales, dándose consejos los unos a los otros e incluso llevando un ranking de quienes son los que más veces lo han realizado.

 

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La desaconsejada práctica del ‘coitus interruptus’

Cuando una pareja está practicando el acto sexual mediante la penetración y en el momento en el que el varón que penetra siente que está a punto de eyacular, éste retira su pene y vacía fuera siendo conocido este acto como ‘coitus interruptus’ (coito interrumpido).

La desaconsejada práctica del ‘coitus interruptus’

La ‘marcha atrás’, como también es llamado popularmente, es un método anticonceptivo usado por muchísimas parejas; sobre todo cuando son en encuentros ocasionales, esporádicos o ante la falta de otro método de contracepción (como puede ser un preservativo).

La mayoría de expertos desaconsejan realizar el coitus interruptus, debido a que las probabilidades de un embarazo no deseado son bastantes altas (cerca de un 10 %), además de estar desprotegidos ante enfermedades de transmisión sexual.

El hecho de que se produzcan algunos embarazos no deseados a pesar de retirarse y eyacular totalmente en el exterior es debido al ‘fluido preseminal’, un líquido que es secretado por el pene unos instantes antes de llegar el orgasmo (y posterior eyaculación) y que en ocasiones puede ir acompañado de una concentración significativa de espermatozoides (aunque suele ser en muy baja cantidad) pero que pueden ser suficientes para embarazar a una mujer que se encuentre en el periodo fértil de su ciclo ovulatorio.

 

 

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¿Desde cuándo se usa el término ‘sexualidad’ como sinónimo de relación carnal?

El uso de los diferentes términos derivados de la palabra sexo, como puede ser ‘sexualidad’ (como referencia al contacto o relación carnal), no comenzó a utilizarse hasta finales del siglo XIX, debido a que originalmente el vocablo tan solo se utilizaba para diferenciar el género de las personas, tal y como te explico en el post sobre el origen etimológico del término ‘sexo’.

¿Desde cuándo se usa el término ‘sexualidad’ como sinónimo de relación carnal?

De ahí que un gran número de palabras que hoy en día utilizamos y que llevan acopladas un prefijo al vocablo sexualidad (bisexualidad, heterosexualidad, homosexualidad, transexualidad…) surgieron ya entrados en el siglo XX.

Según indican un gran número de etimólogos, no fue hasta 1929 cuando a sexualidad se le dio por primera vez, la connotación y significado de ‘relación carnal’ (relación sexual) y se señala al escritor inglés D. H. Lawrence como el primero en hacerlo (de hecho el término aparece citado en varios de sus escritos, los cuales motivaron que fuese señalado con frecuencia como ‘pornógrafo’).

Para encontrar la primera mención en lengua española que se hace en el diccionario al término sexo, como significado de genitales, debemos acudir al Diccionario de la RAE de 1984 en el que lo describían como ‘Órganos sexuales’. En la lengua inglesa ya se hacía referencia a ello medio siglo antes (en 1938).

 

 

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¿Cuál es el origen etimológico del término ‘sexo’?

El origen etimológico del término ‘sexo’ lo encontramos en el latín ‘sexus’, la palabra utilizada en la antigüedad para designar la diferencia entre géneros, debido a que normalmente iba acompañada junto a los términos ‘virilis’ (hombre) y ‘mulieris’ (mujer). Al menos así aparece reflejado en los escritos anteriores al siglo XVII, donde era frecuente encontrarlo en la forma ‘sexus mulieris’ o ‘sexus virilis’ cuando se quería hacer una referencia al género al que pertenecía la persona de la que se estaba hablando.

¿Cuál es el origen etimológico del término ‘sexo’?

Etimológicamente, el vocablo latino sexus proviene de ‘sectus’ (corte) y éste de ‘secare’ (cortar) y es más que probable que se refiriera originalmente a la división de la población que existía, la cual se tenía el convencimiento de que la mitad exacta eran varones y la otra hembras. Aunque algunas fuentes indican que bien podría haberse originado de la idea de que, según se explica en los Evangelios, la primera mujer (Eva) fue creada a partir de cortar y sacar una costilla a Adán.

Por otra parte encontramos que en numerosos escritos de la Antigua Grecia también se hacía referencia al origen de los hombres y mujeres como un único y mismo ente, señalando que los humanos éramos seres andróginos (poseíamos los dos sexos en un mismo cuerpo). En la obra ‘El banquete’ de Platón (escrita alrededor del año 380 a.C.) el famoso filósofo griego explica que se debió a un castigo divino del Dios Zeus el que los seres andróginos quedasen divididos en dos (hombre y mujer).

En el Diccionario de Autoridades de 1739 (primer libro oficial en lengua española que recogía las palabras y sus definiciones) aparece la entrada ‘sexo’ dándole la siguiente acepción literal: ‘Distintivo en la naturaleza del macho, ù hembra en el animal’.

Cabe destacar que fue a finales del siglo XIX cuando aparecieron coletillas a la palabra sexo en los diccionarios para diferenciar la condición entre géneros: por ejemplo ‘Bello sexo’ con la acepción de ‘Conjunto de todas la mujeres’. En 1925 se le añadía al diccionario los términos ‘Sexo débil’ que daba como respuesta ‘las mujeres’ y ‘Sexo feo o fuerte’ que se refería a ‘los hombres’.

En una próximo post os explicaré la evolución que hizo el término sexo que pasó de ser un vocablo para referirse al género de las personas a designar las relaciones carnales (cópula).

 

 

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Periodo refractario: el tiempo de recuperación entre una y otra relación sexual

Cuando realizas el acto sexual y llegas al orgasmo si quieres volver a ponerte en ello nuevamente, por regla general, debes esperar un tiempo que puede ir de unos minutos a incluso horas (dependiendo de la edad y condición física). Esto es prácticamente indispensable para casi todas las personas, pero sobre todo para los hombres (salvo algunas excepciones, evidentemente).

Periodo refractario: tiempo de recuperación entre una y otra relación sexual

Los franceses tienen un curioso término para aludir a ese tiempo de recuperación: ‘petite mort’ (pequeña muerte) y hace referencia a aquel estado en el que se quedan algunas personas tras haber llegado al orgasmo a las que les viene un bajón que hace que queden semiinconscientes o algo aturdidas. De ahí que haya quien se quede, involuntariamente, dormido tras el coito.

Algunas seudociencias, absurdamente, intentan justificar ese pequeño desvanecimiento o pérdida de fuerzas debido al ‘gasto espiritual’ sufrido por nuestro organismo.

Una vez transcurrido el periodo refractario, en mayor o menor medida, todos podemos volver a ponernos al asunto de intentar una nueva relación sexual.

 

 

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¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

La del ‘misionero’ es, posiblemente, una de las posturas más conocidas y utilizadas a la hora de tener relaciones sexuales y que consiste en que la persona que es penetrada se sitúa tumbada boca arriba con las piernas entreabiertas mientras que quien penetra se coloca encima (sobre ésta) cara a cara.

Es común encontrar numerosas publicaciones que explican que el origen de llamar de ese modo a esta postura sexual proviene de los tiempos en los que, aprovechando la colonización de nuevos lugares del planeta, se evangelizaba a la población autóctona y se les indicaba que ese era el modo correcto de colocarse para mantener relaciones sexuales. Como estas explicaciones eran dadas por misioneros los nativos comenzaron a llamar de ese modo a la posición sexual.

Hay quien ubica esto durante la colonización, por parte de los europeos, de América en los siglos XVI y XVII (españoles, portugueses, británicos, franceses y holandeses) pero otros lo sitúan en uno de los viajes que realizó el explorador británico James Cook por las islas del Pacífico Sur (siglo XVIII).

Cabe destacar que dicha postura y modo de mantener relaciones ya era realizada por las antiguas culturas y civilizaciones, existiendo numerosos grabados realizados en la época de la Antigua Roma, Griega, China milenaria e incluso en el Imperio Inca precolombino (por citar unos pocos ejemplos).

Posteriormente desde la Iglesia Católica fue ampliamente recomendada realizar únicamente esta postura (considerándola la más ‘casta’ y efectiva para procrear, evidentemente dentro del matrimonio) y fue el teólogo Tomás de Aquino, en el siglo XIII, uno de los personajes que más se encargó en promulgarla.

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?Pero esta postura nunca fue llamada ni conocida como ‘postura del misionero’ (de hecho no hay ni una sola constancia escrita de que se le llamara de ese modo antes de mediados del siglo XX) y la forma de referirse a ella solía ser la ‘postura angelical o de la serpiente’, tal y como explica el doctor en antropología Robert J. Priest en su artículo ‘Missionary Positions: Christian, Modernist, Postmodernist’, publicado en febrero de 2001.

En realidad la denominación ‘postura del misionero’ aparece por primera vez en el libro ‘Sexual Behavior in the Human Male’ escrito en 1948 por Alfred Kinsey (mundialmente famoso por el ‘Informe Kinsey’ sobre comportamiento sexual de los seres humanos) tratándose de una mala interpretación que hizo a la hora de referirse a una anotación extraída del libro ‘The Sexual Life of Savages in North-Western Melanesia. An Ethnographic Account of Courtship, Marriage, and Family Life Among the Natives of the Trobriand Islands, British New Guinea’ publicado en 1929 por el experto en antropología Bronislaw Malinowski.

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

Única referencia a la postura del misionero que aparece en el libro de Alfred Kinsey

Pero realmente en ningún momento de su obra Malinowski utiliza la expresión ‘postura del misionero’ (missionary position) y fue el error de interpretación cometido por Kinsey (y la posterior popularidad que obtuvo su ‘Informe Kinsey’) lo que hizo que esa postura comenzase a ser denominada de ese modo, sobre todo a partir de finales de la década de 1960 y gran parte de 1970 (consideradas como las de la ‘liberación sexual’) en las que sus libros se vendieron como rosquillas y su trabajo fue ampliamente difundido.

Así pues, la autoría de acuñar el término ‘postura del misionero’ se la debemos a Alfred Kinsey y no a ningún colonizador, evangelizador o explorador de nuevas tierras.

 

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Fuentes de consulta: National Center for Biotechnology Information (NCBI) / Archive.org / Google Books / sexomandamiento / straightdope / nomada.gt / overthinkingit
Fuente de las imágenes: Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2)  / Google Books