BLOGS
Ya está el listo que todo lo sabe Ya está el listo que todo lo sabe

Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de febrero, 2018

Destripando bulos: La expresión ‘Más vale maña que fuerza’ no tiene nada que ver con las aragonesas [#StopBulos]

Destripando bulos: La expresión ‘Más vale maña que fuerza’ no tiene nada que ver con las aragonesas [#StopBulos]Días atrás, a través de twitter, mi amiga Ana (@ANASAYEK) me pasaba un meme, que le había llegado, en el que se explicaba que durante el Primer Sitio de Zaragoza las mujeres (con Agustina de Aragón a la cabeza) defendieron la Puerta del Carmen, acabando con la vida de 4312 soldados franceses y que, de ahí, surgió la expresión ‘Más vale maña que fuerza’ (cuyo significado es que ‘es mejor utilizar la habilidad e inteligencia para conseguir un fin en lugar de la violencia o fuerza bruta’), haciendo una clara alusión al gentilicio coloquial ‘maña’ que se utiliza para referirse a las aragonesas.

Pero, como en tantas otras ocasiones, esta se trata de una etimología errónea y totalmente equivocada que, ha sido ampliamente difundida y son muchas las personas y páginas que lo defienden como origen de la expresión.

Nada tiene que ver el término ‘maña’ (referida a la destreza y habilidad) con el vocablo utilizado para llamar de un modo  coloquial a las personas originarias de Aragón (maño, maña, mañico, mañica…).

Por un lado nos encontramos que ambos términos polisémicos (palabras que, a pesar de pronunciarse o escribirse de un mismo modo, tienen significados diferentes) tienen orígenes distintos.

El vocablo que se refiere a la habilidad procede del latín vulgar *mania, utilizado antiguamente para referirse a una ‘habilidad manual’, mientras que el término que hace alusión a una persona aragonesa proviene etimológicamente del latín ‘magnus’ usado para designar a aquellas personas magnas, importantes y grandes. Pero algunos etimólogos apuntan a que maño es la aféresis y trasformación de la palabra ‘hermano’. Aunque hay quien incluso defiende que es la unión de ambos orígenes (de magnus y hermano), debido a que existen constancia de que ‘maño’ fue un calificativo utilizado entre los mudéjares aragoneses con el que se designaban afectivamente (como si formasen parte de una hermandad, como pueblo sometido).

Pero lo que pretendía con este post no es encontrar la etimología del término maña, sino destripar el bulo que vincula la expresión ‘Más vale maña que fuerza’ con el hecho histórico protagonizado por Agustina de Aragón que tuvo lugar en 1808 durante la Guerra de Independencia que enfrentó a españoles contra las fuerzas de ocupación francesas de Napoleón Bonaparte.

Y el hecho de que es imposible que dicha expresión se originase por tal motivo está en que ya era conocida muchísimo tiempo antes, existiendo múltiples referencias escritas a la misma en obras tan insignes como la comedia ‘Cada uno para sí’ del célebre autor del Siglo de Oro Pedro Calderón de la Barca, publicado en el año 1661 (un siglo y medio antes que el episodio del Sitio de Zaragoza) y en el que aparecía el siguiente texto:

«Hernando Como digo de mi cuento,
empezando finalmente, ¿es más ser uno valiente
que darle en el pensamiento
que lo es? No. Pues, ¡ea, desvelos!,
tratemos de envalentar,
manos a labor, y dar
heroico fin a mis celos.
Salga Simón a campaña,
que esto, sin que el refrán tuerza,
más quiere maña que fuerza»

Por tanto, queda demostrado que dicha expresión ya se pronunciaba como refrán popular varios siglos antes que el supuesto origen zaragozano. Según el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), ya hay constancia escrita de la forma ‘maña que fuerza’ en el año 1652.

 

 

 

Te puede interesar leer el post: Bulos en la red ¿qué son y cómo detectarlos? #StopBulos

 

 

Fuentes de consulta: cvc.cervantes / cervantesvirtual (descarga del pdf del libro ‘Cada uno para sí’ de Pedro Calderón de la Barca) / etimologias.dechile / RAE (1) / Corpus Diacrónico del Español (CORDE) / RAE (2) / 86400.es / webislam / eltostondeluismi

Fuente de la imagen: Viral en Twitter y Redes Sociales

¿De dónde surge llamar ‘lustro’ a los periodos de cinco años?

Sabemos que una década la compone diez años porque el propio término ya nos está dando una pista sobre la misma (proviniendo de decenio, diez). Lo mismo ocurre con el vocablo ‘trienio’ y su significado de ‘periodo de tres años’.

¿De dónde surge llamar ‘lustro’ a los periodos de cinco años?Pero sin embargo es muy habitual encontrar que para referirse al periodo de cinco años es más frecuente utilizar el término ‘lustro’ (que aparentemente nada tiene que ver con el número cinco) en lugar de hacerlo con el de ‘quinquenio’ (el cual da muchas más pistas sobre su significado).

El hecho de decir ‘lustro’ para referirnos a un quinquenio proviene de tiempos de la Antigua Roma (a partir del siglo VI a.C.) donde se realizaba una ceremonia conocida como ‘lustratio’ y que tenía lugar cada cinco años.

El lustratio consistía en un acto de purificación de los habitantes del Imperio (etimológicamente lustratio significa purificar) mediante un rito por el cual se lanzaba agua sobre la cabeza de cada romano con la ayuda de una rama de laurel (incluso con la de un olivo).

Dicha ceremonia, a la que era obligatorio asistir a todos los habitantes de Roma, también servía para realizar el censo de ciudadanos y, de ese modo, saber oficialmente el número de habitantes, nacimientos y defunciones que se habían dado en el transcurso de los últimos cinco años.

A lo largo de varios siglos se mantuvo la tradición del lustratio, quedando asociado el periodo que transcurría entre una ceremonia y otra (cinco años) con el término ‘lustrum’ (lustro).

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: pixabay
Fuentes de consulta: etimologias.dechile / elcastellano / curistoria / rae

Sitofilia, cuando jugar con la comida produce un gran placer

Posiblemente una de las escenas cinematográficas más famosas es la protagonizada por Kim Basinger y Mickey Rourke en la película ‘Nueve semanas y media’, de 1986, en la que una de sus prácticas en sus encuentros sexuales consiste en colocarse frente a la nevera y él irle dándole de comer una serie de alimentos de la forma más sensual, mientras ella permanece con los ojos cerrados. Acaban jugando con la comida y embadurnándose en ella.

Sitofilia, cuando jugar con la comida produce un gran placer

Esta práctica tiene un nombre: ‘sitofilia’ y está considerado como uno de los fetiches sexuales más practicados y sugerentes que existen, debido a su alto componente erótico. No siempre conlleva el terminar con el acto sexual, pero el hecho de embadurnar, rozar o lamer produce una gran excitación a quienes lo realizan.

El término proviene del griego y está compuesto por los vocablos ‘sito’ (comida) y ‘filia’ (cualidad de amar).

 

 

Lee en este blog otras curiosidades relacionadas con el sexo

 

Portada del libro "Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO" de Alfred López

 

 

Esta curiosidad es una de las que encontrarás en mi libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO”. De venta en librerías y Amazon: https://amzn.to/2q6wNXa

 

 

 

 

Fuente de la imagen: Captura de la película ‘Nueve semanas y media’ (YouTube)

Montenegro y el curioso origen de su topónimo (que no proviene del castellano)

Montenegro y el curioso origen de su topónimo (que no proviene del castellano)A finales de la década de 1990, tras el conflicto militar de los Balcanes, el mapa del sureste de Europa cambió de repente con la aparición de una serie de nuevos países tras la desintegración de Yugoslavia (ya se habían producido cambios importantes tan solo unos pocos años antes tras la disolución de la URSS).

Tras la Guerra de los Balcanes una serie de nombre de países (que no eran nuevos, pero que habían estado integrados en Yugoslavia durante medio siglo) comenzaron a hacerse habituales de escuchar: Eslovenia, Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Serbia y Montenegro.

Lo curioso es que los topónimos de todas esas naciones es sus respectivos idiomas se pronuncias de otro modo y sin embargo, a nivel internacional la de Montenegro suena tal cual.

Esto ha llevado a muchas personas a creer que el topónimo de ese país a orillas del mar Adriático proviene del castellano y alguna supuesta presencia española por la zona durante la Historia.

Pero en realidad quien tuvo una destacada presencia en toda la región balcánica fue la Serenísima República de Venecia, uno de los más prósperos Estados del continente europeo, quienes a partir del siglo XI tuvieron su gran apogeo a nivel social, político, artístico y económico.

La República de Venecia tenía su propio idioma oficial: el ‘veneto’, el cual era una más de las lenguas romances y que a pesar de encontrarse al norte de la Península de Italia (y hoy en día formar parte de este país) no procedía del italiano (aunque tenía, evidentemente, algunas similitudes).

Y fueron los venecianos, durante su presencia en varias zonas al otro lado del Adriático hasta finales del siglo XVIII, quienes dieron el nombre en su idioma a la región que hoy conocemos como Montenegro.

Simplemente hicieron una traducción al veneto del latín ‘Mons Niger’ (montaña negra) que durante los tiempos de la Antigua Roma se le dio a aquella zona, en referencia al color que presentaban las laderas del monte Lovćen que, desde la lejanía, daba la apariencia de que era totalmente de color oscuro.

Y es que ‘montaña negra’ en el idioma del veneto se decía literalmente ‘monte negro’, de ahí que, debido a la larga presencia veneciana, ‘Montenegro’ terminara quedándose como topónimo oficial.

Cabe destacar que en montenegrino (idioma oficial del país y que proviene del serbio), montaña negra se pronuncia ‘Crna Gora’, pero se optó por dejar el topónimo veneciano de Montenegro por el arraigo que este nombre tuvo en la historia del país balcánico y por la facilidad a la hora de pronunciarlo y escribirlo por parte de la comunidad internacional.

 

 

 

Te puede interesar leer otras curiosidades del Mundo

 

 

Post realizado a raíz de la consulta que me ha hecho llegar mi compañera y amiga Melisa Tuya
Fuente de la imagen:  Wikimedia commons

¿Cuál es el origen de la expresión ‘estar más alegre que unas pascuas’?

Se utiliza la expresión ‘estar más alegre que unas pascuas’ para indicar el estado de satisfacción y gran alegría por el que atraviesa una persona y tiene un origen religioso, debido a que se refiere a las diversas Pascuas celebradas en la tradición cristiana tales como la Navidad, los Reyes Magos, Pentecostés o la Pascua Florida.

Todas ellas son motivo de celebración y épocas para estar dichoso, incluida la Pascua Florida por ser aquella en la que se celebra la Resurrección de Jesucristo, asociándose por tanto a un momento de alegría y renacer que además coincide con la llegada de la primavera.

Existen algunos variantes de la expresión como «estar más contento que unas pascuas» o «estar como unas pascuas» (que tiene una connotación extra de nerviosismo a la alegría mencionada anteriormente).

Algunas fuentes indican que su origen debería situarse en la obra de Cervantes La Gitanilla, donde puede leerse:

«[…] Cogió de la hucha de la vieja treinta reales, y más rica y más alegre que una Pascua de flores […]»

 

 

Otros posts que te puede interesar leer:

 

Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

Curiosidad que forma parte del libro “Vuelve el listo que todo lo sabe” de Alfred López.
Compra el libro online y recíbelo cómodamente a través de Amazón: https://www.amazon.es/Vuelve-listo-que-todo-sabe/dp/8415589379

 

Fuente de la imagen: pixabay

¿Qué fue de los faros amarillos de los coches franceses?

Emulando a los fantásticos blogs de mis compañeros en 20minutos:  ‘¿Qué fue de…? El blog de los deportistas olvidados’ de Edu Casado y ‘¿Qué fue de…? todos los demás’ de Jessica Gómez, he decidido titular el post de hoy ‘¿Qué fue de los faros amarillos de los coches franceses?’. Una entrada que realizo a través de una consulta recibida de un oyente del programa ‘La Noche de COPE’ en el que tengo una sección semanal de curiosidades.

¿Qué fue de los faros amarillos de los coches franceses?

Varias fueron las décadas en las que, cuando transitabas por una carretera o autopista por la noche, sabías que te estabas cruzando con un coche francés por su característicos faros de color amarillo (aparte de su identificativa matrícula, evidentemente).

El amarillo de los faros fue algo prácticamente exclusivo de los automóviles galos, aunque hubo un tiempo en el algunos conductores de otros países decidieron incorporarlos a sus coches (sobre todo como luces antiniebla), ya que fuera de Francia no solían venir de serie.

Fue en 1934 cuando los miembros de la prestigiosa Academia de Ciencias (Académie royale des sciences) sugirieron incorporar luces nocturnas amarillas en los autos debido a que este color era menos deslumbrantes para el resto de conductores, además de dar una mejor visibilidad en días de niebla.

¿Qué fue de los faros amarillos de los coches franceses?Así fue como, a instancia de los académicos científicos, la industria automovilística francesa empezó a introducir de serie los faros amarillos, a partir de 1936. Los coches de nueva matriculación debían incorporarlo de serie a partir del 1 de abril de 1937 y los más antiguos debieron cambiar sus luces forzosamente antes del 1 de enero de 1939, fecha en la que se fue obligatorio llevar lámparas amarillas. Aquellos vehículos franceses que circulaban con luces blancas eran multados.

Y así se mantuvo la norma a lo largo de casi medio siglo, hasta que a inicios de la década de 1990 una disposición de la Unión Europea aconsejaba que todos los vehículos de la UE llevaran los faros de luz blanca y durante un tiempo se permitió que los coches franceses portaran los antinieblas amarillos (las luces de posición, cortas o largas no).

A partir de 1993 se fue reduciendo paulatinamente y hoy en día apenas pueden verse coches con esos faros amarillos. Algunos de los que se ven circular son conductores que se los han instalado por su cuenta, ya sea colocando la lámparas de ese color o unos filtros amarillos.

En España es algo confusa la legislación sobre el uso de faros amarillos (tanto las bombillas como los filtros) y se han dado algunos casos de automovilistas multados por la Guardia Civil al ser interceptados en la carretera con ese alumbrado e incluso cuando han ido a pasar la ITV les han echado para atrás el coche por tal razón. (ACTUALIZACIÓN: Gracias al lector Dei, quien a través de un comentario que podéis leer más abajo, nos indica que coexisten 2 normativas en función de la matriculación y/o puesta en circulación de los vehículos)

Cabe destacar que como dato anecdótico muchas son las fuentes que, erróneamente, indican que el origen de colocar faros amarillos en los vehículos franceses se originó durante la Segunda Guerra Mundial, tras la entrada de los nazis en el país, pues así podían detectar qué automóviles eran galos y cuáles no, pero se trata de una leyenda urbana. Evidentemente podría haber sido un útil modo de localizar coches extranjeros durante la noche e incluso más de uno lo haría, pero no fue el motivo por el que se originó el colocar esos característicos faros amarillos.

 

 

Te puede interesar leer los posts:

 

 

Fuentes de la imagen: Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2)
Fuentes de consulta: gallica.bnf.fr (1) / gallica.bnf.fr (2) / francetvinfo / ladocumentationfrancaise / legifrance

¿Sabías que originalmente el término ‘plagio’ no tenía nada que ver con el hecho de copiar una obra ajena?

Conocemos como plagio a la acción de copiar una obra o parte de ella (ya sea de literatura, música e incluso actualmente relacionada con contenido original publicado en redes sociales) y atribuírselo como propia.

Suele ser una de las prácticas más criticadas y, sobre todo, en los últimos años donde a través de las redes sociales se está generando mucho contenido original y que al mismo tiempo es copiado por otros.

¿Sabías que originalmente el término ‘plagio’ no tenía nada que ver con el hecho de copiar una obra ajena?

Famosos han sido algunos casos en los que se ha denunciado a músicos y escritores (o aspirantes a ello) de haber robado la propiedad intelectual de otra persona, siendo acusados de plagio.

Y es que este término lleva mucho tiempo asociado a ese tipo de apropiación indebida del trabajo de otros, pero en su origen el vocablo ‘plagio’ no era usado para tal fin (básicamente porque en la antigüedad pocos eran los que creaban e ínfima la posibilidad de que alguien les copiase).

Etimológicamente la palabra ‘plagio’ proviene del latín ‘plagium’, cuyo significado literal era: ‘acción de robar esclavos’. Pero lo curioso que solo se aplicaba cuando quienes habían sido robados (o sea, secuestrados) eran ‘libertos’ o, lo que es lo mismo, antiguos esclavos que habían conseguido ser libres.

En la Antigua Roma existía un fructífero negocio de compra y venta de esclavos, por lo que algunos de esos mercaderes se dedicaban a capturar personas libres para comercializar con éstas.

El vocablo latino plagium provenía a su vez del griego ‘plágios’ (πλάγιος) que, entre otras acepciones, significaba ‘secuestrar’.

Fue a partir del siglo XVII cuando comenzó a ser utilizado genéricamente el término plagio para referirse a aquel que secuestraba o robaba las ideas literarias de otros. Aunque cabe destacar que en el siglo I d.C. el poeta Marcus Valerius Martialis (nacido en Bílbilis, lo que hoy en día es la población de Calatayud) se quejó amargamente que otro poeta coetáneo suyo le había ‘secuestrado’ (plagiāre) algunos de sus versos.

Como nota curiosa, debo añadir que existe un fenómeno conocido como ‘criptomnesia’ y que afecta a algunas personas y por el cual, sin ser conscientes de ello, utilizan creaciones de otras personas creyendo que han surgido de su propia inspiración. Parece ser que ello es debido a que nuestro cerebro va guardando recuerdos de todo aquello que vemos, leemos o escuchamos pero al quedar almacenado nos olvidamos por completo de ello. De repente un día acude a nuestra mente una brillante idea y lo que realmente está ocurriendo es que hemos recuperado aquel recuerdo de aquello que ni tan siquiera éramos conscientes que habíamos visto/leído/escuchado.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

 

Fuente de la imagen: maxpixel

¿De dónde surge decir ‘Ponerse hasta las trancas’?

Suele utilizarse la expresión ‘me he puesto hasta las trancas’ como sinónimo de haber comido copiosamente. También es frecuentemente usada para decir que un sitio está abarrotado de gente: ‘está hasta las trancas’, ‘se ha puesto el bar hasta las trancas’.

¿De dónde surge decir ‘Ponerse hasta las trancas’?

Son expresiones que han surgido del lenguaje popular y no están enlazadas a un hecho histórico concreto, sino que surgió del habla espontánea y corriente del pueblo.

Se conoce como tranca al palo fuerte y grueso que sirve para asegurar el cierre de puertas y ventanas (atrancar) y también se usa el término como referencia de un tope (extremo o límite de algo, que suele estar obstruido –atrancado– por una tranca).

El ponerse hasta las trancas, en el lenguaje coloquial del pueblo, era una referencia a comer hasta no poder más, hasta el límite, hasta el tope.

Cabe destacar que el célebre periodista Manuel Barrios Gutiérrez escribía en el diario ABC una columna en la que incluía un ‘repertorio de modismo andaluces’ y el 4 de febrero de 1989 publicaba una donde aparecía su explicación sobre ‘Estar hasta las trancas’, en la que decía lo siguiente:

Muerto de miedo. El origen de la frase tal vez remita al palo transversal con que se aseguraba la puerta de casa; en el tiempo de inundaciones, un punto de referencia para indicar hasta dónde había llegado el agua: hasta las trancas de las puertas.

Pero tampoco podemos obviar que al tratarse de una expresión surgida del lenguaje coloquial, posiblemente, pueda haberse originado a través de la deformación del término ‘trenca’, el cual hace referencia (no solo a la chaqueta de tres cuartos realizada en lana o algodón, con una amplia capucha y originales botones) a cada uno de los palos atravesados en el vaso de la colmena, para sostener los panales y cuando la miel es muy abundante rebosa y cae hasta la trenca, dando origen a la expresión ‘ponerse/estar hasta la trencas’ y modificada por el boca a boca.

 

 

Te puede interesar leer:

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons
Fuentes de consulta: RAE (1), RAE (2), RAE (3), Hemeroteca ABC, Yorokobu,

El histórico y religioso origen de la expresión ‘ser un rollo macabeo’

Cuando alguien da unas largas explicaciones y éstas parece que no se acaban nunca, una de las expresiones que se utiliza para describir lo que está haciendo es decir que ‘está soltando un rollo macabeo’.

Pero… ¿quiénes fueron los macabeos? Estos eran un movimiento judío de liberación que en el siglo II a.C. luchó contra los sirios con el fin de no ser helenizados.

La historia de cómo sucedió está recogida en la Biblia, pero originalmente se escribió en unos rollos de papiro. El relato de lo acontecido es tan pormenorizado y su narración tan detallada que su lectura se hacía tediosa e inacabable, motivo por el que comenzó a utilizarse la expresión rollo macabeo (y sus variantes: enrollarse, soltar un rollo…) como sinónimo de algo largo y pesado.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

Curiosidad que forma parte del libro “Vuelve el listo que todo lo sabe” de Alfred López.
Compra el libro online y recíbelo cómodamente a través de Amazón: https://www.amazon.es/Vuelve-listo-que-todo-sabe/dp/8415589379
 

Fuente de la imagen: burbuja.info

Periodo refractario: el tiempo de recuperación entre una y otra relación sexual

Cuando realizas el acto sexual y llegas al orgasmo si quieres volver a ponerte en ello nuevamente, por regla general, debes esperar un tiempo que puede ir de unos minutos a incluso horas (dependiendo de la edad y condición física). Esto es prácticamente indispensable para casi todas las personas, pero sobre todo para los hombres (salvo algunas excepciones, evidentemente).

Periodo refractario: tiempo de recuperación entre una y otra relación sexual

Los franceses tienen un curioso término para aludir a ese tiempo de recuperación: ‘petite mort’ (pequeña muerte) y hace referencia a aquel estado en el que se quedan algunas personas tras haber llegado al orgasmo a las que les viene un bajón que hace que queden semiinconscientes o algo aturdidas. De ahí que haya quien se quede, involuntariamente, dormido tras el coito.

Algunas seudociencias, absurdamente, intentan justificar ese pequeño desvanecimiento o pérdida de fuerzas debido al ‘gasto espiritual’ sufrido por nuestro organismo.

Una vez transcurrido el periodo refractario, en mayor o menor medida, todos podemos volver a ponernos al asunto de intentar una nueva relación sexual.

 

 

Te puede interesar leer el post relacionado: ‘Efecto Coolidge’, el curioso fenómeno de comportamiento sexual que tomó su nombre del presidente de los EEUU

 

Portada del libro "Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO" de Alfred López

 

 

Esta curiosidad es una de las que encontrarás en mi libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO”. De venta en librerías y Amazon: https://amzn.to/2q6wNXa

 

 

 

 

 

Fuente de la imagen: pixabay