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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de noviembre, 2017

El histórico origen de la contundente expresión ‘Odio africano’

El histórico origen de la contundente expresión ‘Odio africano’

A raíz de la reciente filtración con la grabación de una conversación mantenida por los políticos del Partido Popular (el exministro de Trabajo y Asuntos Sociales y expresidente de la Comunidad de Valencia, Eduardo Zaplana, con el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González), en la que el valenciano comentaba al madrileño que el expresidente del Gobierno José María Aznar sentía ‘odio africano’ por Mariano Rajoy (actual Presidente del Gobierno) he recibido un correo a través del apartado de contacto en el que María Luisa F. G. me consulta sobre el origen de dicha expresión y me pregunta si la misma no debería ser censurable por sus connotaciones racistas.

Ante todo cabe destacar que en la expresión ‘Odio africano’ no existe connotación racista alguna hacia las personas originarias de África y que el significado de esta locución viene a destacar una animadversión intensa que siente una persona por otra, pero no por su origen o color de piel, pues su origen es antiquísimo y paso a explicarlo a continuación.

Tal y como defienden la mayoría de etimólogos e historiadores, sitúan el origen de la contundente expresión ‘Odio africano’ a la época en la que la República Romana se encontraba en guerra con la República Cartaginesa del norte de África (y sur de la Península Ibérica) en el siglo III a.C., que eran las dos potencias que en aquel momento dominaban el Mediterráneo occidental (las conocidas como Guerras Púnicas).

Uno de los grandes enemigos de Roma fue Amílcar Barca, originario de Cartago (en la actualidad a escasos kilómetros de la ciudad de Túnez, capital del homónimo país) y que tras su muerte el odio y enemistad que sentía hacia el pueblo romano fue transmitido a las generaciones que lo sucedieron (ente ellos su hijo Aníbal, quien destacó –entre otras muchas cosas- por su ofensiva militar en la que atravesó los Alpes con un numerosísimo ejército de infantería, caballería y los famosos elefantes).

Pero Roma ganó finalmente las Guerras Púnicas en invadió el norte de África, tras algo más de un siglo de enfrentamientos, destruyendo por completo Cartago y apresando a sus ciudadanos a quienes posteriormente vendieron como esclavos. El ‘odio africano’ hacia el pueblo romano se transmitió de una generación a otra, siendo este hecho histórico el que daría origen a la expresión.

Cabe destacar que, erróneamente, hay quien atribuye el origen de la locución a otros hechos (mucho más recientes en la Historia). Por un lado hay quien defiende que la expresión se originó a raíz de la venta de esclavos africanos por parte de españoles, ingleses y portugueses en el continente americano a partir del siglo XVII. También se puede encontrar quienes dan como origen los conflictos militares entre España y el norte de África (Marruecos) durante la segunda mitad del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen del término ‘plebiscito’?

¿Cuál es el origen del término ‘plebiscito’?En las últimas semanas hemos leído y escuchado hasta la saciedad términos como ‘referéndum’ y  ‘plebiscito’, ambos relacionados con la consulta de independencia realizada en Cataluña el pasado 1 de octubre.

Sobre la etimología de ‘referéndum’ ya os la expliqué en un post posterior y que podéis leer en el siguiente enlace: https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/cual-es-el-origen-etimologico-del-termino-referendum y en esta ocasión quiero referirme al origen de la segunda locución.

El origen etimológico del término ‘plebiscito’ lo encontramos en el latín ‘plebiscītum’, un vocablo compuesto por ‘plebis’ (pueblo llano / gente común) -y que dio también origen a la palabra ‘plebe’ que utilizamos para referirnos a los miembros de la clase social más baja– y ‘scītum’ (decreto / mandato) por lo que la traducción literal era ‘Mandato del pueblo’.

Cabe destacar que algunas son las personas (e incluso medios) que en lugar de escribir ‘plebiscito’ lo ponen/dicen en la forma ‘plesbiscito’ o ‘plesbicito’, algo que es totalmente incorrecto, tal y como explica Fundeu en la siguiente entrada: http://www.fundeu.es/consulta/plebiscito-o-plesbiscito

 

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¿De dónde surge llamar ‘jerga’ a cierto tipo de lenguaje?

¿De dónde surge llamar ‘jerga’ a cierto tipo de lenguaje?

Conocemos como ‘jerga’ al lenguaje utilizado entre sí por un grupo de personas que tienen el mismo oficio o pertenecen al mismo círculo.

Ejemplos como ‘jerga juvenil’, ‘jerga moderna’, ‘jerga coloquial’ o ‘jerga profesional’ es habitual escucharlo cuando alguien se refiere a ese modo especial y característico de hablar de ciertos individuos o colectivos que utilizan términos concretos que muchas veces son desconocidos para la mayoría de los ciudadanos o los profanos en determinados asuntos.

El término ‘jerga’ llegó al castellano en la Edad Media proveniente del occitano (lengua romance hablada en la Provenza –sureste de Francia-) ‘gergons’ y que hacía referencia a la forma de expresarse poco comprensible de algunas personas –provenientes de entornos rurales- que hablaban de forma gutural (con la garganta). Al occitano había llegado el vocablo desde el francés antiguo ‘jargon’ que le daba la misma acepción, pero que también se utilizaba para referirse al peculiar canto de algunos pájaros (que también derivó en ‘gorjeo’). Antes de ‘jargon’ pasó por las variantes ‘gargon’ (sXIII) y ‘gargun’ (sXII). Al francés había llegado –como es de imaginar- del latín ‘gurges’ vocablo utilizado –entre otras acepciones- para referirse en sentido figurado como ‘garganta’.

Cabe destacar que paralelamente a la llegada al castellano del término ‘jerga’ también lo hizo el vocablo ‘jerigonza’, de exacta procedencia y acepción y que en un inicio se utilizaba para señalar el lenguaje especial de algunos gremios, además del que era difícil de entender o de mal gusto.

 

 

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Fuente de consulta: etimologias.dechile (1) / etimologias.dechile (2) / elcastellano / RAE (1) / RAE (2)
Fuente de la imagen: pixabay

¿De dónde surge y qué quiere decir la expresión ‘Los dedos se hacen huéspedes’?

El origen de la expresión ‘Los dedos se hacen huéspedes’

A través de mi colaboración radiofónica en el programa La Noche de COPE en la que semanalmente explico un puñado de curiosidades a Adolfo Arjona (presentador del espacio) me llegó la consulta de Juan de Madrid en la que me preguntaba por qué y cuándo se utiliza la expresión ‘Los dedos se hacen huéspedes’.

Esta expresión proviene del antiquísimo y rico refranero español y originalmente se decía del siguiente modo: ‘Al miedoso, los dedos se le antojan huéspedes’ y con el tiempo (y la transmisión oral del mismo) fue variando hasta quedar en el mencionado ‘Los dedos se hacen huéspedes’.

No se sabe a ciencia cierta el momento en el que se originó dicho refrán pero sí cuál es su significado, ya que la expresión original lo llevaba implícito en parte del texto: el miedo. Los dedos se antojan huéspedes significa literalmente que alguien, en un momento, puede asustarse de algo que le está tocando y estos ser sus propios dedos los cuales no identifica debido al canguelo que está pasando.

Y es que debemos tener en cuenta que el término ‘huéspedes’ al que se refiere la expresión no es ningún inquilino (en forma de persona) que se aloja temporalmente en casa ajena sino que el refrán se refiere a algo que no corresponde con el lugar donde está y viene a advertirnos que a aquel individuo que es miedoso por naturaleza cualquier cosa le asustará (incluyendo, en un momento dado, los dedos de su propia mano). En una situación de miedo o angustia puede parecer que quien le está tocando es otra persona o algo desconocido sin caer que ha sido él con sus propios dedos o sea, se asusta hasta de su propia mano (en biología se utiliza el vocablo ‘huésped‘ para referirse a aquello que vive parasitado/colocado en el cuerpo de otro –ya sea de un animal o vegetal).

 

Podéis escuchar algunas de mis intervenciones en el programa La Noche de Cope en el siguiente enlace de mi canal de YouTube http://bit.ly/2maVNh8, ya que semanalmente hago un video con el audio y le añado imágenes representativas de lo que estoy explicando. Como ejemplo os dejo un para bajo estas líneas:

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El curioso pasado republicano del rey Carlos XIV de Suecia

El curioso pasado republicano del rey Carlos XIV de Suecia

El 5 de febrero de 1818, el militar francés Jean Baptiste Bernadotte fue coronado como nuevo rey de Suecia bajo el nombre de Carlos XIV, en una proclamación que trae acompañada un buen puñado de curiosidades, entre ellas el pasado republicano del nuevo monarca, quien de manera totalmente inesperada se convirtió en el elegido para ser el heredero al trono.

Durante los años en los que ejerció como militar estuvo muy cerca de Napoleón (era cuñado de José Bonaparte), pero en vista a la inagotable ambición política que parecía tener Bernadotte, el emperador de los franceses decidió darle otros destinos lejos de Francia, con el fin de que no pudiera acabar traicionándolo y usurpando su lugar.

Esto llevó a Jean Baptiste Bernadotte a comandar importantes guerras europeas, entre ellas la que enfrentó a galos y suecos. Fue tan pulcra su labor al frente del ejército napoleónico, su caballerosidad y humanidad con los prisioneros y vencidos, que se ganó la admiración de gran parte de sus enemigos hasta tal punto que los miembros de la Corte del rey de Suecia, Carlos XIII, propuso al francés como príncipe heredero de la Corona en 1810, tras caer enfermo el monarca y no tener descendencia que lo relevase en el trono.

Así fue como un republicano que luchó ferozmente contra el monarca francés Luis XVI se convirtió en rey de Suecia y por tanto antepasado directo de una de las Familias Reales más importantes y de mayor abolengo en Europa.

 

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¿De dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente?

¿De dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente?

A través de la página en Facebook de este blog, Manel Escudé me pregunta de dónde surge llamar ‘lumbreras’ a una persona inteligente.

El término ‘lumbrera’ (en singular) es utilizado desde la antigüedad para señalar a aquellos individuos eruditos que sobresalían por sus conocimientos de varias materias. El vocablo proviene del latín ‘luminaria’ cuyo significado literal es ‘lo que alumbra’, en clara referencia a las personas que brillan por su inteligencia y conocimientos (alumbran / iluminan de sabiduría a los demás).

Cabe destacar que es común escuchar decir el término ‘lumbreras’, con cierto retintín o tono despectivo.

Como nota curiosa, añadir que también se conoce como ‘lumbrera’ a las escotillas o claraboyas de ciertas embarcaciones o aperturas en los techos de algunas estancias que es por donde entra la luz.

 

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La leyenda urbana sobre Albert Einstein y sus malas notas de estudiante

La leyenda urbana sobre Albert Einstein y sus malas notas de estudiante Uno de los virales que más tiempo lleva correteando por las redes sociales y los blogs es el relato que explica que Albert Einstein de pequeño padecía tartamudez, tenía cierto retraso psicomotriz y problemas de aprendizaje (asegurándose que sacó unas pésimas notas durante su periodo de estudiante).

Pero en realidad el genio de la física y padre de la teoría de la relatividad (ganador del Premio Nobel de Física de 1921) no padeció ninguno de esos problemas, todo lo contrario, siempre fue un muy buen estudiante que sacaba unas notas más que aceptables.

No tuvo problemas de tartamudez, aunque sí que es cierto que empezó a hablar más tarde de lo que lo hacen otros niños, pero los expertos han confirmado que no se trataba de un retraso, sino un reflejo de su carácter introvertido, observador y reservado. Mientras otros hablaban el pequeño Einstein observaba, aprendía y memorizaba.

Entonces ¿de dónde surge que sacaba malas notas? Pues del modelo de calificación que se empleaba en Suiza, donde se trasladó para realizar sus estudios superiores. En el país transalpino se calificaba del uno al seis (siendo el uno la nota más baja y seis la más alta). Albert era de los que sacaban todo con seis y excepcionalmente algún cinco. Por el contrario, en Alemania (de donde era originario) la calificación en las escuelas era totalmente a la inversa: el uno era la nota más alta y el seis la más baja.

De ahí que sin tener en cuenta el método de calificación suizo, alguien (muchos años después) al ver las notas de Einstein llena de seises y algún cinco, pensó que había sido un pésimo estudiante y ahí nació el mito de las malas notas que en realidad nunca sacó.

 

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Aborrecer, aburrir y horripilante, tres palabras con un mismo origen etimológico: ‘los pelos de punta’

Aborrecer, aburrir y horripilante, tres palabras con un mismo origen etimológico: ‘los pelos de punta’

Nuestro cuerpo es una máquina, casi, perfecta el cual crea una serie de reacciones dependiendo del momento específico que estamos viviendo/experimentando: nos enamoramos y sentimos mariposas en el estómago, tenemos frío y tiritamos para mantener calientes nuestros órganos internos, sentimos calor y sudamos para refrescarnos…

Entre las muchísimas reacciones está la de erizarse el vello (ponerse los pelos de punta) cuando tenemos miedo o estamos pasando por un momento angustioso. Los responsables de esta ‘pilo erección’ son unas fibras musculares que tenemos en la base de cada capilar y que son conocidas como ‘horripiladores’ o ‘arrectores’ (músculos erectores), las cuales se contraen provocando que éstos se contraigan y levanten cada uno de los pelos (esto no solo ocurre con los momentos de miedo, también se produce la pilo erección con el frío, levantando los poros y causando el conocido efecto de la ‘piel de gallina’).

Pues bien, dejando de lado todo este proceso científico de nuestro organismo, ahora voy a centrarme en unos cuantos términos que utilizamos de forma habitual y que tienen el mismo origen etimológico que el vocablo ‘horripiladores’ el cual proviene de la unión de los términos latinos ‘horrēre’ (ponerse erecto / rígido) y ‘pilus’ (pelo) siendo su significado literal: ponerse el pelo de punta y que ha dado lugar a vocablos como ‘horripilante’, ‘horrible’ , ‘horror’, ‘horroroso’, ‘horrendo’ y ‘horrísono’; todos ellos con una relación directa con aquello que causa angustia o un miedo intenso.

Pero el término ‘horrēre’ también ha servido para dar origen a otras palabras que aparentemente no tienen nada que ver pero que en realidad provienen etimológicamente de este vocablo latino: ‘aburrir’ y ‘aborrecer’.

Aburrir/aburrirse/aburrido (términos con el que conocemos aquel estado de apatía, en el que nada satisface o entretiene y que puede llegar a cansar o hastiar) proviene del vocablo latín ‘abhorrēre’ compuesto por el prefijo ‘ab’ (sin) y el mencionado ‘horrēre’ y cuyo significado original era: ‘sin erizar el pelo / lo que no pone el pelo de punta’ por lo que aquello que no producía la sensación de erizarse el vello (sentir miedo) era ‘aburrido’.

Por su parte, aborrecer (tener aversión a alguien o algo) proviene de ‘abhorrescĕre’ y se le dio la acepción de ‘apartarse de algo con horror’, ya que el prefijo ‘ab’ no solo se utilizaba como ‘sin’ sino también se usaba para señalar a algo que se encontraba apartado o se alejaba.

 

 

Post realizado a raíz de una mención que me realizó en twitter la amiga Rosa Porcel (@bioamara) a una pregunta formulada por el usuario @larjarto a un tuit que publicó Enrique Coperías‏ (@TapasDeCiencia) y que tenéis bajo estas líneas

 

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