La energía como derecho La energía como derecho

Las claves de un tema que nos afecta a todos

Entradas etiquetadas como ‘Eléctricas’

Las eléctricas contaminan, tú pagas

Por José Luis García – Área de Energía y Cambio Climático de Greenpeace

Ellos contaminan tu pagas

Escribo esto cuando las noticias nos abruman con las centenares de víctimas que las lluvias torrenciales están causando en Colombia y en Perú. Vidas humanas inocentes que sufren por un fenómeno, El Niño, que se hace cada vez más intenso en medio de un clima cambiante. Esas personas nos recuerdan que el cambio climático es más que un conjunto de datos amenazadores, porque catástrofes naturales ha habido siempre, pero cada vez son más y más fuertes. Cuando los científicos confirmen que esta catástrofe también es consecuencia del cambio climático, las víctimas habrán sido olvidadas y los responsables seguirán haciendo lo de siempre – la expresión en inglés es muy elocuente: “business as usual”, que literalmente significaría “negocio como siempre”.

Pero las víctimas están despertando, la sociedad se está levantando ante la evidencia de que los responsables de que tengamos un cambio climático que rompe todos los registros son los mismos que provocan que el aire de nuestras ciudades sea irrespirable, los mismos que provocan que cada vez más personas no puedan calentar o iluminar sus hogares por las insoportables subidas de la luz o el gas, los mismos que dejan sus residuos radiactivos para que las generaciones futuras se hagan cargo de ellos y, más indignante si cabe, los que tratan de frenar el desarrollo de las soluciones renovables apoyando medidas como el “impuesto al sol”. Y es así porque no solo se les permite sino que se les premia, pues paradójicamente “el que contamina, cobra”, y lo pagas tú.

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El futuro energético que viene. La autosuficiencia conectada, un concepto “disruptivo”

Por Domingo Jiménez Beltrán – Presidente de la Fundación Renovables

Placas solares

La Comisión Europea ha llegado a la conclusión, en su llamado Paquete de Invierno “Energía Limpia para todos”, presentando en noviembre de 2016, de que no se puede racionalizar la demanda sin optimizar la oferta ni viceversa. Algo que ya se intuía en sus paquetes Energía 2020-2030 al fijar objetivos conjuntos para la eficiencia energética (demanda) y para las renovables (oferta) con el fin de que, explotando ambos simultáneamente, se consiguiese la reducción de gases de efecto invernadero y de CO2 de forma eficaz y eficiente.

Integrar la oferta y la demanda es clave. Llevado al extremo, puede traducirse de forma operativa en que ambas acciones concurran en el mismo sujeto: el consumidor de electricidad también como productor, o “prosumidor”, como repite machaconamente mi colega Fernando Ferrando; es decir, lo que se conoce ya como “autoconsumo”, sobre cuya extensión conceptual versa este texto y de cuya trascendencia nos da una idea la enorme oposición a su desarrollo por parte de las eléctricas y la consiguiente limitación por parte del Gobierno.

El no hacer esta integración oferta-demanda, es decir, la falta de una planificación energética, en particular en energía eléctrica que integre ambos conceptos, ha llevado a grandes despropósitos al diseñar el sistema de infraestructuras en función de la oferta, lo que en el caso español se traduce en una capacidad de generación eléctrica de más de 100.000 MW, cuando la demanda pico apenas supera los 40.000 MW.

Este sobredimensionamiento es parte de la resistencia al cambio de las empresas eléctricas (léase también del Gobierno actual, secuestrado por las empresas) las cuales querrían seguir rentabilizando capacidades de generación, no solo por intentar recuperar el valor que figura en su balance y que podía ser considerado como activo tóxico sino porque están gran parte del tiempo sin operar al no existir demanda (cuando se pueden parar, que no es el caso de las nucleares) con el consecuente lastre económico. A lo que hay que añadir que además deberían desaparecer en gran parte y lo antes posible por su insostenibilidad al estar basadas en combustibles fósiles o nucleares.

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El (pen)último golpe a las energías renovables

Por Juan López de Uralde – Diputado

El camino de las energías renovables nunca ha sido fácil en este país. Aunque parezca mentira en el país del sol y el viento se ha llenado sistemáticamente  de obstáculos el camino para el desarrollo  las fuentes renovables. Hace no tanto tiempo, la energía solar fotovoltaica estaba prohibida en España por motivos de seguridad. Se consideraba que conectar una planta solar a la red ponía en peligro la estabilidad de la misma, así que el desarrollo fotovoltaico estaba fuera de lugar. Fue necesaria mucha lucha y mucho esfuerzo para superar aquel obstáculo. La energía solar térmica para agua caliente estaba muy extendida en los países mediterráneos, cuando aquí sólo algunos pioneros se atrevían a instalarla.

El  bloqueo que sufre en la actualidad el autoconsumo eléctrico es un paso más en el mismo escenario de dificultar el desarrollo renovable en el país del sol; como lo fue también la campaña terrible de descrédito sufrida por la energía solar por el coste de las primas. En los últimos años parecía que las renovables eran la causa de todos los males de nuestro sistema energético.

Ahora las empresas eléctricas han dirigido todos sus esfuerzos a frenar el desarrollo del autoconsumo: no quieren permitir que los consumidores puedan desconectarse y generar su propia energía. El autoconsumo no precisa de primas, sólo que le dejen desarrollarse sin obstáculos; pero tampoco eso parece posible.

Por eso los que llevamos muchos años en esto no nos extraña demasiado los obstáculos al autoconsumo, aunque desde luego nos alarma tanta persistencia en impedir el desarrollo de las energías limpias en nuestro país,  La  última deserción ha sido la de Ciudadanos.  Después de hacer del autoconsumo uno de los puntales de su discurso energético, ha bastado un pacto  con el Partido Popular para bloquear la tramitación en la Mesa del Congreso de una Propuesta de Ley  para eliminar el impuesto al sol.

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Liberémonos de los combustibles fósiles

Por José Luis García – Área de Energía y Cambio Climático de Greenpeace

central de carbón

Este mes de marzo, un movimiento de personas de todos los rincones del planeta se pone en pie para hacer frente al cambio climático: un movimiento que exige liberar al planeta de la tiranía de los combustibles fósiles.

Cada vez más personas, comunidades, países, sufren las consecuencias del cambio climático, y no están dispuestas a permanecer impasibles hasta que esos impactos hagan su tierra inhabitable. Con el lema común de “Break Free”, una ola mundial de personas se levanta contra las energías sucias que causan el cambio climático. Unimos fuerzas para proteger a las comunidades vulnerables de los sucesos meteorológicos extremos y de las corporaciones del petróleo, carbón o gas que envenenan nuestro aire, ocupan nuestra tierra y secuestran a nuestros gobiernos. Es un movimiento ciudadano pacífico, unido y decidido a acabar con la era de la energía sucia y a empujar una transición justa a un futuro más limpio y sostenible.

La realidad del cambio climático exige una reacción inmediata y ambiciosa: para evitar sus peores consecuencias, no hay que permitir que el calentamiento global supere 1,5ºC, tal como ha quedado recogido en el Acuerdo de París. Es el gran reto de nuestro siglo. Puede parecer algo de un futuro lejano, pero un niño o niña que nace hoy, aún estará en la escuela en 2030, y puede seguir viviendo en el año 2100. Las decisiones que tomemos hoy determinarán si estas personas y sus hijos e hijas heredarán un planeta habitable.

Los datos científicos indican que más del 80% de las reservas conocidas de carbón, la mitad de las de gas y un tercio de las de petróleo deben dejarse bajo tierra para evitar un calentamiento de 2ºC. Para no superar 1,5ºC, no puede abrirse ni una nueva mina de carbón, ni pozo de petróleo ni de gas. Las centrales térmicas tienen que tener fecha de caducidad, empezando por las de carbón, que en nuestro país deberían estar cerradas todas en 2025.

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Frío + abuso eléctrico = cambio en el sistema de fijación del precio

Por Joan Herrera – Abogado

España: un país grande, con un mix energético variado y con una potencia instalada muy superior a la que se necesita. Y sin embargo, sube la demanda un 12% por las bajas temperaturas y la fijación del precio se incrementa un… 110% tal y como nos recordaba Sergio de Otto. Cuanto más frío, más posición de dominio del oligopolio, más saqueo eléctrico.

  • ¿Qué está pasando? Algo tan simple como que, 20 años después de la pretendida liberalización del sector eléctrico, el oligopolio marca sus reglas y esconde detrás de la complejidad de su sistema un modelo opaco. El Ministro de Energía atribuye a causas meteorológicas el aumento del precio de la electricidad, al aumento del precio del petróleo y a los problemas de seguridad de las centrales nucleares francesas. Pero la realidad, la cruda realidad, es que opera una ecuación bien simple: a más frío, más demanda y a más demanda, más posición de dominio, mayor aprovechamiento de las circunstancias y mayor saqueo eléctrico. 
  • ¿Dónde estamos? En el rincón de Europa con la electricidad más cara para el pequeño consumidor, las eléctricas más ricas en términos relativos y con límites y fronteras absolutas para impedir que consumidor pase a ser consumidor y productor (prosumidor) en contra de lo que marca el “Winter package” presentado de forma reciente por la comisión.
  • ¿Dónde está la trampa? Como casi siempre el diablo está en los detalles. En muchos detalles: los pagos por capacidad que se perciben de forma arbitraria, los Costes de Transición a la Competencia cobrados de más, la posición de dominio de las empresas distribuidoras que hacen que aquellos que no forman parte del oligopolio lo tengan más complicado para entrar. Pero entre todos los detalles hay uno que llama poderosamente la atención: la fijación del precio. El modelo de fijación de precios hace que el precio se fije no tecnología por tecnología, sino todas las tecnologías juntas. Y de esta manera, en el marco de la ley, se consigue una extraordinaria alteración del precio. El precio que en cada hora percibirán todas las centrales acopladas a la red, será el precio de la electricidad ofertado por la última central que satisfaga la última unidad de electricidad demandada. De esta manera, centrales que han ofertado precios inferiores acaban percibiendo un precio superior, sin perjuicio de la central que cierra el precio de mercado (la tecnología más cara) que percibirá su propia oferta. Así, tecnologías amortizadas desde hace años ganan mucho, y lo hacen a costa de consumidores y a costa del funcionamiento del conjunto de la economía. Ejemplo: los costes de nucleares e hidroeléctricas pueden estar en torno a 10 y 22 euros por megavatio hora. El pasado jueves, la electricidad la cobraron a 85 euros, llegando a multiplicar por 8 o por 4 el coste de generación y el coste cobrado. Mientras, los precios los marcan los ciclos combinados, con precios indexados en el precio del petróleo.

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Costes ajenos y “regalos” hacen del recibo de la luz el más caro de Europa

Por Sergio de Otto – Periodista especializado en energía y sostenibilidad

torange.biz

En el recibo de la luz pagamos cosas que poco o nada tienen que ver con lo de producir, transportar, distribuir y comercializar la energía y otros regalos que hacen que sea el quinto más caro de Europa. Vamos a empezar por los “pagos por interrumpibilidad” que perciben grandes consumidores de energía por la “posibilidad” de cortarles el suministro si la seguridad del sistema lo requiriera. Hoy esa posibilidad no existe, ni de lejos, pero hay grandes empresas que chantajean al Gobierno señalando que si no reciben esa “subvención industrial” se van de España. Total: 500 millones de euros al año.

Pagamos “pagos por capacidad” que reciben las grandes compañías eléctricas se supone que por estar de guardia con sus centrales térmicas de gas de Ciclo Combinado, por si en algún momento las renovables “no están ahí”, apoyo que teóricamente podría tener su razón de ser pero que en la práctica no es así. Los 27.000 MW que suman no se construyeron para “apoyar” nada sino para convertirse en la primera tecnología del sistema. Se equivocaron, y mucho. Hoy ese error nos cuesta unos 600 millones de euros al año.

Pagamos los llamados “costes extrapeninsulares”, solidaridad con los consumidores de Canarias y Baleares que no sería necesaria si en lugar de quemar fuel hubieran implantado ya renovables con las que tendrían una electricidad un 130% más barata. En cualquier caso, 900 M€ año.

Pagamos unos “costes de operación del sistema y mecanismos de ajuste”, la energía que se compra hora a hora para ajustar oferta y demanda fina, que las grandes corporaciones se lo guisan y se lo comen con nula transparencia. 1.200 M€ año.

Pagamos tres impuestos y uno (el IVA) sobre los otros dos, herejía fiscal; pagamos un déficit que …. es otra cuestión.

Pagamos unos costes de generación más altos de lo que debiéramos porque el mercado está diseñado para que las eléctricas obtengan de sus centrales nucleares y grandes hidráulicas unos insólitos beneficios caídos del cielo.

Y, sobre todo, pagamos en distribución y transporte unos costes regulados que permiten a nuestro oligopolio mantener unos beneficios que doblan en margen a los de las eléctricas europeas. Y sí, también pagábamos unas primas a las renovables que eran una excelente inversión para este país, aunque algunos las señalaron como las culpables de todos los males. En definitiva: regulación desastrosa y regalos para muchos a costa de pocos.

  • Imagen: torange.biz

Tú, tu recibo de la luz y los beneficios de las eléctricas


sergiodeottomini

Sergio de Otto – Periodista especializado en energía y sostenibilidad 

El pasado año 2015 los beneficios de las tres principales eléctricas de nuestro país sumaron 5.010 millones de euros. En el primer trimestre de 2016 suman ya, solo entre Iberdrola y Endesa, 1.304 millones de euros a los que se añadirán lo que anuncie Gas Natural Fenosa esta semana. Cinco mil millones al año, unas decenas de millones arriba o abajo, es lo que han ganado durante los últimos años estas tres empresas, con unos márgenes que, por cierto, doblan a los de las eléctricas europeas. Y todo ello pese a la crisis que hemos sufrido, que estamos sufriendo en este país; pese a la espectacular caída de la demanda, hoy es la misma que en 2005; y, pese a la reforma normativa de los Soria-Nadal que según el presidente de la patronal eléctrica tanto les iba a afectar a su cuenta de resultados.

Factura de la luz

Ahí están nuestras grandes compañías eléctricas rebosantes de beneficios, con unos relucientes ratings (eso que sirve para medir su solvencia ante los inversores de todo el mundo), con unos ambiciosos proyectos de expansión internacionales y con la satisfacción del deber cumplido: han frenado el desarrollo de las renovables con las que se colaban en su cortijo decenas de actores en el caso de la termosolar, cientos en el caso de la eólica y decenas de miles en el fotovoltaica y que podían haber llegado a ser millones si el Gobierno (siempre obediente a sus intereses) no hubiera puesto el tapón del Impuesto al sol en la regulación del autoconsumo.

Ellos argumentarán enseguida que más de la mitad de esos beneficios que estamos comentando vienen de su negocio fuera de España, lo que es verdad desde hace poco tiempo, aunque llevan diciéndolo desde hace mucho. Sí, es cierto, en efecto, nuestras eléctricas ganan mucho fuera de nuestras fronteras, pero no debemos olvidar que el músculo financiero que les permitió salir a conquistar mercados internacionales tuvo su origen también en tu recibo de la luz y en los regalos gubernamentales como los Costes de Transición a la Competencia.

Y en el rincón de enfrente tú y tu recibo de la luz. Echa un vistazo a cualquiera de los últimos meses y busca uno de hace cinco o seis años. Antes de irte al importe final comprueba como un concepto que se llama “término de potencia” ha crecido en un 40 por ciento. Eso del término de potencia es lo que pagas fijo, consumas más o menos. Eso lo han subido para que en el caso de que tuvieras la peligrosa y subversiva idea de ahorrar energía, los beneficios de esas grandes compañías queden asegurados. De todas las subidas le han echado la culpa a las primas de las energías renovables, pero no te lo creas. Esas primas son un coste más del sistema y eran insignificantes cuando ya se estaba creando ese monstruo del “déficit de tarifa” que ha justificado todas las tropelías que han hecho y por el que se supone que todos los consumidores le debemos un montón de dinero a ese sistema eléctrico del que esas empresas obtienen esos insólitos beneficios. En los costes del sistema sí hay conceptos que no tienen ninguna razón de ser como los “pagos por capacidad” a los ciclos combinados de gas que las grandes empresas perciben para paliar su inmenso error estratégico de instalar 27.000 MW, potencia superior a la que se instaló en esos años en renovables. Con ellos pensaban ganar mucho dinero, pero como se equivocaron los pagas tú en tu recibo de la luz. Vete al final de tu factura y comprobarás que, pese a lo que ha estado diciendo el dimitido ministro de Energía, el coste de la electricidad ha subido cerca de un ochenta por ciento en los últimos diez años.

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Un ciudadano insolidario… con los beneficios de las eléctricas

Mariano Sidrach de Cardona – Catedrático de la Universidad de MálagaMariano Sidrach de Cardona 

Hace mucho tiempo, siendo un estudiante de doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid, quedé maravillado al conocer que un trozo de silicio debidamente tratado y puesto al sol era capaz de generar energía eléctrica. Corría el año 1985 y comenzaba el desarrollo de la energía solar fotovoltaica en España. Tanto me impresionó este descubrimiento, que decidí formarme primero y dedicar después mi tiempo y mi esfuerzo como investigador a trabajar en este campo.

Molino eólico

Durante todo este tiempo de desarrollo científico y tecnológico, una y otra vez chocábamos con el mismo problema, con la misma cuestión, ¿pero esta energía es rentable? Y nos esforzábamos por conseguir aplicaciones donde esta tecnología demostrara sus posibilidades como fuente energética alcanzando costes competitivos, en un sistema energético que no incluye en sus cálculos de costes los beneficios medioambientales de las tecnologías renovables. “Es la energía del futuro” se decía en todos los foros, a lo que se añadía un tanto maliciosamente, “pero por el momento no son rentables”.

Sin embargo, este esfuerzo social y colectivo de mucha gente en todo el mundo ha conseguido que en la actualidad tengamos una tecnología madura, capaz de generar energía a precios más bajos que las energías convencionales. De ahí el crecimiento imparable de esta tecnología en todo el mundo.

Durante todo este tiempo fue creciendo un tejido productivo alrededor de esta tecnología cuyos principales componentes se fabricaban en España. Incluso llegamos a tener un tiempo de gloria, cuando parecía que la apuesta por esta tecnología no tendría vuelta atrás.

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¿Realmente pagamos por un servicio eléctrico que no nos prestan?

Jorge Morales – Director de GeoAtlanterjorgemoralesmini

Cada cierto tiempo surge una recurrente polémica sobre si las eléctricas “nos estafan” con el término fijo de la factura. Ya sabe, esa parte que en el sector conocemos como término de potencia, que no depende de las vueltas del contador (esto es, del consumo), sino de la potencia que hayamos decidido contratar con la compañía y que limita el uso simultáneo de nuestros electrodomésticos. Si conectamos demasiados aparatos a la vez y superamos la potencia contratada, “nos saltan los plomos”.

Factura de la luz

El argumento es sencillo: en realidad las eléctricas no dimensionan sus redes para atender toda la potencia contratada sino sólo una pequeña fracción de ésta. Para precisar, tenemos contratados 175.000 MW en total cuando la demanda máxima del sistema se sitúa en torno a los 40.000, más o menos el mismo valor que nuestra red puede soportar. Si todos utilizáramos nuestra máxima potencia a la vez, el sistema se vendría abajo. Conclusión: pagamos más de cuatro veces la potencia que necesitamos, lo que nos supone un sobrecoste de unos 7.000 millones al año.

Argumento correcto. Conclusión errónea.

Las eléctricas hacen bien en no dimensionar sus redes por encima de lo necesario (no olvide quién acabaría pagando el exceso que jamás se utilizaría). El problema es que el reparto del coste de esas redes no es el adecuado.

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