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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Cazadores gallegos envenenan a seis perros

La noticia la publicó ayer La Voz de Galicia. En el municipio de Oímbra (Ourense), achacan a una disputa entre usuarios de un coto de caza la muerte de seis perros por comer cebos envenenados. Lo habrían hecho para asustar a posibles competidores. El pasado domingo, unos cazadores de Ladairo todavía no identificados decidieron vengarse de sus colegas de deporte echando a los pobres animales mortadela con veneno. Tres de los canes murieron en el monte, casi en el acto, en poco menos de media hora. Se llamaban Val, Wendy y Simba. Otro más pereció horas más tarde. Al día siguiente cayeron dos pastores alemanes que cuidaban los rebaños de un pastor en la zona.

¿Se puede ser más salvaje, más irresponsable? Los cebos envenenados son incontrolables. Los pueden comer perros, gatos, zorros, águilas, buitres, comadrejas, hasta algún niño que vea el trozo de mortadela y lo toque o se lo lleve a la boca. Quizá hasta el hijo del envenenador. O pueden acabar contaminando una fuente, un arroyo.

El veneno está acabando con nuestra fauna más amenazada, con nuestros quebrantahuesos, nuestros lobos, nuestras imperiales. También con nuestras mascotas. Pone en peligro nuestra vida y la de los demás. Ya no hay estricnina, pues está felizmente prohibida en Europa, pero se usan pesticidas con semejantes terribles efectos. Y lo que es peor, algunos criminales los utilizan como eficaz acto de venganza contra compañeros o vecinos. Se trata de un delito castigado con cárcel por el Código Penal, y en la cárcel deberían acabar todos esos bestias mataperros.

Caninoterapia para ancianos en una residencia de Huesca

El perro no es tan sólo el mejor amigo del hombre. Además puede ser su enfermero e incluso su médico salvador. Muchas veces llegas a casa estresado, enfadado, deprimido, y sólo él es capaz de arrancarnos una sonrisa. La mera caricia en su lomo nos supone una inusitada recarga de vitalidad. Su mirada cómplice logra además darnos ánimos suficientes como para poder enfrentarnos a otra dura jornada al día siguiente, algo que apenas unas horas antes nos habría parecido imposible.

Pero el efecto benéfico de esta inteligente mascota llega aún más lejos. Así lo viene demostrando desde hace cinco años la Asociación Protectora de Animales y Plantas de Huesca Pronatura con su programa de terapia asistida con animales. La idea es fabulosa, pues logra un doble beneficio. Permite mejorar la calidad de vida de las personas mayores desvalidas, ofreciendo al mismo tiempo un hogar y mucho cariño a los animales abandonados.

Desde el pasado verano el novedoso tratamiento se viene desarrollando con una veintena de ancianos de una residencia de Sabiñánigo. Para ellos, la llegada de sus mascotas es el acontecimiento más importante del día, un torrente de renovador aire puro. Ante los espectaculares resultados obtenidos, sus promotores esperan poder recabar apoyos suficientes como para poder ampliar este servicio a más residencias e incluso a domicilios particulares. Ojalá lo logren.

No es sin embargo el de ellos un trabajo sencillo, improvisado. Es el resultado de la voluntariosa tarea promovida por un equipo multiprofesional de veterinarios, psicólogos, terapeutas y trabajadores sociales.

En primer lugar es necesario seleccionar y adiestrar a los animales a tan específica tarea a lo largo de al menos año y medio. Transcurrida esta etapa de instrucción, los perros son llevados varias horas al día a las residencias de ancianos para que las personas mayores se hagan cargo de ellos, los acaricien y los cuiden mediante actividades programadas de interacción. Ambos salen ganando. Pero incluso aunque no hubiera progresos significativos, la visita de un amigo paciente y cariñoso es sin duda el mayor regalo que les podemos hacer a nuestros queridos ancianos.

Una nueva familia para Griso

Hace tres meses, el Diario de Avisos de Tenerife publicó en su sección “Avisos urgentes” la fotografía de un perrito abandonado. No tenía nombre, estaba ciego y muy enfermo. Lo habían encontrado en las inmediaciones de Agua García miembros de la asociación protectora de animales ANDA-Tenerife. Llevaba varios días caído en el fondo de la excavación de una casa derruida, a modo de gigantesca trampa, sin posibilidades de escape. Coincidió además con un violento temporal de viento y lluvia que duró varias semanas. Algunos vecinos le tiraban comida, que el pobre animal localizaba torpemente entre el barro gracias a su olfato. Cuando lo rescataron estaba a punto de morir.

En el anuncio del periódico daban un teléfono para que su dueño lo recogiera, pues el animal tenía collar y nadie podía imaginarse que una persona medianamente sensible había sido capaz de abandonar a su suerte a un ser tan indefenso. Por supuesto, el dueño no apareció.

A mi amiga Eva se le saltaron las lágrimas al leerlo. No se lo pensó dos veces. Si seguían sin tener noticias del propietario, ella se comprometía a cuidarlo. Parece lógico, pero con dos niños, un marido hiperactivo y una perra de 13 años, aumentar la familia es todo un acto de valor.

Hoy he conocido a Griso, como han rebautizado al perrito, y el emocionado he sido esta vez yo. Al entrar en la casa tropecé sin darme cuenta con él, pues lógicamente no me había visto. Pero venía precioso de la peluquería, después de varios meses de duros tratamientos veterinarios, y se le veía contento. Incluso me pareció descubrir una chispa de presumida coquetería en su blanca mirada.

El mérito, lógicamente, es exclusivo de Eva. Quien por suerte para Griso, trabaja como educadora de niños ciegos.

-“Con el perro he utilizado el mismo método que con los niños y ha funcionado a las mil maravillas” -me explica mientras tomamos una infusión en el salón de su casa. “El arnés de la correa sirve perfectamente como bastón. Si le doy un tironcito hacia arriba sabe que hay escaleras y levanta las patas. Si doy una palmada y digo bajar lo entiende a la primera. Al principio fue un poco difícil, pues no conocía la casa y se chocaba con todas las cosas, pero ahora, si no te explico que es ciego no te enterarías“. Y añade a modo de complemento pedagógico: “La comida y su cesta deben estar siempre en el mismo sitio. El orden es fundamental para un ciego”.

Como siempre, me gusta hacer de abogado del diablo. -¿Y no hubieses preferido otro perro mejor, de raza, sin discapacidad alguna, más joven al menos?

-“Precisamente fuimos a por él porque sabíamos que nadie lo iba a querer. Al lado tenían un precioso cachorro de Yorkshire, y la verdad es que con Griso llevamos gastado más dinero que si tuviese el mejor pedigree, pues padecía una neumonía, tenía parásitos e incluso problemas de próstata, pero le queríamos a él”.

-¿Y no os habían dicho que era un joven de tan sólo dos años?

-Eso en teoría. El veterinario le calcula más de 10 años.

Eva se siente muy contenta con este nuevo miembro de la familia, quien sabedor de a quién debe agradecer su actual buena suerte no la deja ni a sol ni a sombra allí por donde va. No la puede ver con sus vacíos ojos, pero sí con el corazón, y ese no miente.