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Acabemos con el despilfarro de tirar alimentos a la basura

Basuras

La crisis nos ha traído terribles escenas inéditas. Como el rebusque de comida caducada en contenedores de los grandes supermercados. Algunos los cierran con candados para evitar la mala imagen.

Cada año, sólo en España  más de 50.000 toneladas de comida fresca de las tiendas de alimentación (dañada, fea, desigual, cercana a su fecha de caducidad) acaban en la basura.

Miles de personas podrían comer si se prohibiera ese derroche, pero el problema no es donar los alimentos desechados. El problema es distribuirlos, hacerlos llegar a quien los necesita. Porque la legislación obliga a que esa comida cuente con todos los controles sanitarios, sea manejada por personal acreditado, transportada en vehículos homologados y almacenada en espacios refrigerados. Al final lo más barato y sencillo es tirarlo todo a la basura.

Ocurre lo mismo con alimentos como la pasta, el arroz o las latas. Solo el 20% de los distribuidores donan habitualmente este tipo de productos, lo que implica desechar otras 357.000 toneladas de alimentos al año.

En Francia es diferente. País famoso por la importancia que allí se da a la cocina, está causando furor el reciente movimiento de “Les Gueules Cassées” (Los Rostros Rotos). Una alusión a los soldados franceses desfigurados por la Primera Guerra Mundial que fomenta el consumo de productos feos, destinados a la basura sólo por su aspecto. Igual de sanos, pero más baratos y sostenibles.

Además, una reciente Ley exige a los supermercados galos donar toda su comida sobrante.

Siguiendo el modelo francés, casi medio millón de europeos han firmado una solicitud reclamando que en la futura “estrategia de economía circular” promovida por la Comisión Europea se incluya la obligación de donar los alimentos desechados. Y se sancione a las empresas que no lo hagan.

Sólo así acabaremos con tan insolidario despilfarro.

Foto: Editorial J / Flickr

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5 comentarios

  1. Dice ser Ironhand

    La parte que no se cuenta de todo esto, es que los alimentos de la tierra se agotan en agosto.

    Esto quiere decir que estamos produciendo un 33% de lo que debemos si queremos no agotar la Tierra. Luego la solución no es solo no tirar, es NO PRODUCIR TANTO.

    Si no, al final veréis que risa cuando el planeta sea un erial. Especialmente ahora que la población no deja de crecer…

    03 julio 2015 | 09:48

  2. Dice ser few

    #1

    No se entiende que es lo que has querido decir, ni con lo de agosto ni con lo del 33%

    03 julio 2015 | 10:19

  3. Dice ser por supuesto

    Al final Aleuropa tendrá comisarios sociales que vigilen que comes, que compras y que tiras. ¿desde cuando es malo producir de mas? Producimos lo justo y si un día no llega, a pasar hambre. Lo mejor sera que los gobiernos decidan que tengo que comer y cuanto para ajustar la producción y me den una cartilla para sellar con la que puedo ir a comprar.

    03 julio 2015 | 11:40

  4. Dice ser Falete Palomino González

    – DESPILFARRO Y + IDEAS SOLIDARIAS
    .
    …¡Ante todo, deberíamos promover la solidaridad, amigo César-Javier! Para acabar con el despilfarro de tirar comida a la basura deberíamos promover mejor la solidaridad, tanto de las empresas como de los propios consumidores. Y algo se está moviendo ya. Los supermercados Eroski han alcanzado en los últimos años el desperdicio “cero” de alimentos aptos para el consumo, donando sus producto B (con alguna rozadura o cercanos a la caducidad, pero aptos aún para el consumo) a organizaciones sociales como Banco de Alimento, Cáritas, Remar,… Para ello tiene un protocolo de actuación que garantiza escrupulosamente la cadena de frío de sus donaciones. Las demás cadenas de alimentación deberían de tomar ejemplo.
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    …Me preocupa más, sin embargo, la falta de concienciación ciudadana en estos temas. Como creo que usted no lo ha mencionado, lo haré yo. El 45% del despilfarro de comida proviene de los hogares, según datos de la UE. Es decir, casi la mitad de la comida apta para el consumo que se tira al cubo de la basura es nuestra. No de los Mercadonas. Proviene del vecino derrochón; de la cocinera sin cálculo; de la vecina de peras perfectas, que detesta las rozaduras; del solterón siempre con el pan duro…
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    …Necesitamos más conciencia y más iniciativas personales y solidarias. Por ejemplo, en Galdakao (Vizcaya), una asociación de voluntariado ha instalado en plena calle un frigorífico público donde depositar los alimentos sobrantes y sin caducar. Se trata de la 1ª iniciativa de este tipo en España para la gente necesitada (en Berlín lleva ya bastante tiempo con éxito). Los locales de hostelería especializados en pinchos, restaurantes, bares de comidas, bocadillerías, residencias de la 3ª edad, hoteles, etc. pueden dejar allí los productos sobrantes del día, sin que éstos pierdan en ningún momento la cadena de frío.
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    …Esta iniciativa podría completarse próximamente con la instalación de una cocina urbana completa, que quedaría encajada en la pared de una calle cualquiera. Algo parecido a como están en la actualidad embutidos los cajeros automáticos. Esa cocina dispondría de un amplio frigorífico para los productos perecederos; una alacena, destinada a los sobrantes de lata, botes, paquetes de legumbres y cajas de zumo y leche; y una vitrocerámica, enchufada a la misma red eléctrica que el frigorífico. Algunas sillas y una mesa grande plegables. Todo iría protegido, por supuesto, con puertas correderas metálicas.
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    …La instalación de la vitrocerámica nacería con la idea de ampliar la nómina de donaciones a aquellos productos alimentarios que aún se encuentran sin cocinar (carnes, pescados, churros, legumbres, setas…) o necesitan calentarse en invierno (chocolate, café con leche, té, alubias sacadas del mismo frigorífico, etc…). Esto permitiría a la persona sin recursos aprovechar mejor los alimentos donados sin despilfarrar otros. Así pues, podría freír en poco tiempo unos níscalos con perejil y ajillo. O cocer un poco de arroz y, con los restos del marisco de a mediodía, hacer un fumé con un poco de cebolla y una ramita de perejil. O freír unas chistorras con huevos rotos. O una tortilla de patata con pimientos morrones. En fin, el menú del indigente, del estudiante sin recursos, de la familia rumana, se ampliaría mucho teniendo una cocina a mano.

    04 julio 2015 | 16:03

  5. Dice ser mmm

    Yo propongo que toda esa agua de los rios que acaba en la mar sea recogida y llevada allí donde haya sequía. Y la de la lluvia también, y la nieve.

    06 julio 2015 | 00:54

Los comentarios están cerrados.