BLOGS
La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

El amigo olvidado de Lorca y Dalí

En plena celebración del centenario de la creación de la Residencia de Estudiantes de Madrid, nadie se ha acordado de felicitar al último testigo vivo de tan singular acontecimiento.

Amigo de Juan Ramón Jiménez, Ramón y Cajal, Ortega y Gasset, Eugenio D’Ors, Federico García Lorca, Buñuel, Salvador Dalí, Severo Ochoa, Alberti o Salinas, también conoció a visitantes ilustres como Einstein, Keynes, Le Corbusier, Marie Curie, Stravinsky, Valéry o Chesterton.

Cien años de intensas vivencias y, sin embargo, en todo este tiempo tan sólo ha recibido incomprensión, olvido y muchos palos. Se llama eucalipto. Así, sin más apelativos. A lo sumo, “el eucalipto de la Residencia”. Y hoy lo pueden ver en el mismo sitio donde lo admiró Lorca y quizá dibujó Dalí, solo que más viejo, decrépito y maltratado que entonces. En medio de un aparcamiento, adoquinado hasta el tronco, dando gracias al contratista sensible que en el último momento decidió indultarlo a pesar de que, como dicen algunos estudiantes cuando tratan de aparcar el coche junto a él, molesta.

Al menos este singular árbol ha tenido suerte. Porque las reformas que lo esquivaron se llevaron por delante decenas de álamos negros centenarios, aquellos que hicieron a Juan Ramón Jiménez bautizar el lugar como “la colina de los chopos”, ahora de los chopos cortados.

Los eucaliptos se plantaron profusamente en las ciudades a comienzos del siglo XX, en la creencia de que, al igual que limpiaban los pulmones catarrosos, sus balsámicas hojas ayudarían a purificar los aires de los humos provocados por los primeros automóviles y las calefacciones de carbón. La contaminación hoy en día es tan brutal que, definitivamente, hemos renunciado a acabar con ella a golpe de árboles. En realidad hemos preferido acabar con los árboles en general, quizá para que no nos provoquen el recuerdo no deseado de esa naturaleza perdida. Pero al menos este pobre eucalipto se merecería recuperar algo de espacio. Aunque sólo fuera como homenaje a sus viejos amigos intelectuales desaparecidos.

Foto superior: El viejo eucalipto recibe la admiración de dos destacadas personalidades en la defensa de los árboles singulares españoles, Bernabé Moya, director del departamento de árboles monumentales de la Diputación de Valencia, y el artista Miguel Ángel Blanco, autor de la Biblioteca del Bosque.

Foto pequeña: La Residencia de Estudiantes a comienzos del siglo XX, cuando aún era la Colina de los Chopos sin cortar.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

6 comentarios

  1. Dice ser Patricia

    Me gusto mucho leer sobre la Residencia de Estudiantes que aún quede un minimo y olvidado recuerdo de este lugar tan ilustre…
    Felicitaciones desde Chile…

    18 junio 2010 | 00:34

  2. Dice ser pakito el chopo

    Paquito el Chopo te da las gracias por tan singular homenaje.
    Homenajea también los porros que se fumaban los estudiantes en esa magnífica y memorable etapa de la vida.
    Viva la universidad PÚBLICA.

    18 junio 2010 | 07:19

  3. Dice ser yeison

    Este edificio es una istitucion, y un prestigio para madrid ya que se formaron en el los más ilustres españoles de nuestra historia.

    18 junio 2010 | 09:30

  4. Dice ser Juanma

    En Móstoles, en nombre del progreso y de la seguridad están talando miles de árboles de nuestras calles y jardines y a pesar de las protestas de los vecinos y ciudadanos, el ayuntamiento sigue con su afán talador.
    Se han presentado firmas para que repongan árboles talados, se ha intervenido en el pleno y se hecho callar a quien quería pedir que se detenga esta masacre, pero cada año que pasa se siguen talando más y más árboles y los vecinos nos quedamos más y más cabreados y desencantados con un ayuntamiento que hace lo contrario de lo que promete.

    18 junio 2010 | 10:23

  5. Dice ser Jesús Dorda

    En los jardines del Museo de Ciencias, un poco más abajo que la Residencia de Estudiantes, aún quedan hermanos pequeños de este centenario eucalipto. Otro de la misma especie y un ginko. Junto a la Castellana había otro magnífico ejemplar, una Squoia gigante, que una torpe remodelación de la pradera de cesped mató por haber cortado las raíces superficiales.

    20 junio 2010 | 21:15

  6. Gracias por acordarse de un eucalipto! gran ejemplar y con gran historia. Lo incluiremos en el catalogo…

    26 junio 2010 | 00:44

Los comentarios están cerrados.