BLOGS
Ya está el listo que todo lo sabe Ya está el listo que todo lo sabe

Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Entradas etiquetadas como ‘gato’

¿De dónde surge decir que alguien es ‘duro de pelar’?

¿De dónde surge decir que alguien es ‘duro de pelar’?Esta famosa expresión utilizada para señalar alguna dificultad (por ejemplo a la hora de reducir o convencer a alguien) se originó en la Edad Media.

Procede de los tiempos en los que la piel de algunos animales (sobre todo la de gato) era ampliamente utilizada para realizar prendas de abrigo, bolsos o talegos donde guardar el dinero (las mismas de los que os hablo en el post sobre el origen de la expresión ‘aquí hay gato encerrado’).

Como os podréis imaginar, cuando eran los gatos de alguien que quería conseguir la piel, los felinos –por su condición natural- eran escurridizos y sumamente difíciles de cazar y, por tanto, se convirtieron en algo ‘duro de pelar’, teniendo en cuenta que, por aquel entonces, al término ‘duro’ se le daba el significado de ‘fatigoso y difícil’, pero por el hecho de intentar atrapar al gato y no porque éste tuviese alguna dificultad al despellejarlo una vez apresado.

Como dato curioso, cabe destacar que en 1978 se estrenó una película estadounidense  titulada originalmente ‘Every Which Way but Loose’ y que en España se tituló  ‘Duro de pelar’, cuyo protagonista (Clint Eastwood) era un rudo pero entrañable camionero (acompañado de un orangután). Este film hizo que la expresión pasar a ser utilizada para referirse a tipos duros y testarudos.

Y cómo iba a terminar este post sin mencionar la famosa y pegadiza canción ‘Duro de pelar’ con la que Rebeca Pous se dio a conocer en 1996. Por si no te acuerdas de ella o quieres recordar viejos tiempos, bajo estas línea tenéis el vídeo original 🙂

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: fusion-freak

¿Por qué NO es una buena idea poner un cascabel a un gato?

¿Por qué no es una buena idea poner un cascabel a un gato?

A raíz del post que publiqué días atrás en el que explicaba el origen de la expresión ‘poner el cascabel al gato’, mi hermana Maribel (activista y gran defensora de los animales), en vista de la cantidad de lectores que tiene este blog y su repercusión, me propuso que escribiera y publicase un post sobre la inconveniencia de poner un cascabel a los gatos.

La de poner un cascabel a un gato es una de esas costumbres que se han convertido en cotidianas y que muchas personas realizan sin tener verdadero conocimiento del daño que ello puede comportar a su mascota.

Es un viejo hábito que se realiza desde hace centenares de años (cuando nuestros antepasados todavía no tenían conocimientos suficientes sobre la morfología de los felinos).  Antiguamente no se tenían como animal de compañía (evidentemente con algunas excepciones de culturas, como la egipcia), sino como un eficaz cazador de roedores y otros pequeños animales que solían colarse en los hogares, almacenes… pero también había quien los tenía como mascotas (y no como cazadores) a sabiendas de que podían correr peligro los pájaros que hubiesen en aquel hogar, así que para poder advertir en qué lugar de la estancia andaba el gato, y así advertir a las pequeñas aves, se le colocaba un cascabel.

Con el paso del tiempo el gato pasó a ser un animal doméstico y de compañía, pero se heredó aquella vieja costumbre de colocarle algún tipo de esquila con la que advertir de su presencia, que se convirtió más en un objeto de decoración dentro del propio felino y porque a mucha gente le gustaba escuchar el sonido del tintineo cuando el animal se movía por la casa.

Pero tal y como indico en el título e inicio de este post, no es una buena idea poner un cascabel a un gato, sobre todo por su propia salud auditiva.

Morfológicamente los gatos están dotados de una especial agudeza auditiva que hace que puedan percibir numerosos sonidos, incluso estando lejos de ellos y distinguirlos entre otros muchos ruidos ambiente. El grado de intensidad con el que advierte muchos de los sonidos puede llegar a ser el de varias veces el de cualquier ser humano.

El hecho de llevar colgado al cuello una campanita que cada vez que camina o se mueve empieza a tintinear es algo que entorpece poder percibir otros sonidos (además de escucharlo amplificado debido a la mencionada agudeza auditiva) y por tanto no poder estar atento de la llegada de un posible peligro.

Llevarlo puesto continuamente y desde que son pequeños acaba atrofiándoles el oído y provocándoles que, con el tiempo, pierdan una de sus principales virtudes.

Pero no solo le afecta a su percepción acústica, sino que también puede llegar a estresarlo. El escuchar continuamente el soniquete del cascabel provocará ansiedad en el animal, debido a que con el más ligero de sus movimientos sonará, algo que deberá soportar escuchar durante todo el día.

Por su naturaleza son animales que están acostumbrados a moverse con sigilo y el cascabel entorpece esa función.

Si la pretensión del propietario del gato es poder tener al animal controlado y así saber dónde se encuentra en cada momento, la mejor opción (y más recomendada) es colocarles un chip y a modo decorativo, se le puede colgar un cascabel siempre y cuando dentro de éste no lleve el ‘escrupulillo’ (bolita que hay dentro para que suene).

Eso sí, en los ratos de juego del gato se le puede dar pelotas u otros juguetes que hagan ruido o lleven cascabeles dentro, porque durante un rato estarán la mar de entretenidos, pero en el momento que dejen de jugar ya no sonará y, por tanto, no será una molestia continua para ellos.

A continuación adjunto una imagen que se está compartiendo por las redes sociales (me la hizo llegar mi hermana Maribel) y la cual os invito a compartir (al igual que este post).

¿Por qué no es una buena idea poner un cascabel a un gato?

Te puede interesar leer también:

 

 

Fuente de la imagen de cabecera: Jacinta Lluch (Flickr)

¿Cuál es el origen de la expresión ‘poner el cascabel al gato’?

¿Cuál es el origen de la expresión 'poner el cascabel al gato'?

‘Poner el cascabel al gato’ o ‘¿Quién pone el cascabel al gato?’ (y otras variantes) son de esas frases proverbiales que se utilizan ante una dificultad y la imposibilidad de llevar a cabo alguna tarea que acarreará cierto peligro. Un grupo de personas podrán ponerse de acuerdo en la conveniencia de realizar un acto que beneficiará al colectivo, pero el riesgo que comporta realizarlo provocará que no haya voluntarios para ponerlo en práctica.

Se utiliza la figura del gato debido a que dicha expresión se originó a raíz de una antiquísima fábula que versaba en la historia de un grupo de ratones que deseaban salir de la ratonera para ir a buscar comida pero que les era imposible hacerlo debido a que siempre eran sorprendidos por el felino que habitaba en aquel lugar. Tras reunirse los roedores decidieron que una buena idea para enterarse cuándo se acercaba el gato sería colocándole a éste un cascabel, pero ¿quién sería el valiente que se lo pondría?: Ninguno se presentó voluntario.

Son numerosísimas las fuentes señalan como origen de la expresión a Félix Lope de Vega, uno de los grandes dramaturgos del Siglo de Oro español, debido a que dicha fábula estaba introducida en la comedia ‘La esclava de su galán’ (publicada 1647, doce años después del fallecimiento del escritor madrileño) y que fue puesta en boca de Pedro (uno de los personajes) en la escena IX del primer acto:

El cuento viejo ha venido
aquí a pedir de cogote.
Juntáronse los ratones
para librarse del gato,
y después de un largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
guardarse mejor podían.
Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo,
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:
«¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?»

Pero realmente Lope de Vega no fue el primero en escribir dicha fábula, sino que mucho antes que él hubo hubo otros que también lo hicieron.

¿Cuál es el origen de la expresión 'poner el cascabel al gato'?La primera referencia que existe es la que señala al fabulista griego del siglo VI a.C. Esopo, a quien se le atribuye la fábula ‘El gato y los ratones’ (en algunos lugares se encuentra bajo el título ‘Los ratones y el gato’):

Una gran familia de ratones vivía en una gran mansión. La vida fue siempre buena con ellos ya que siempre había comida en abundancia, sobre todo en la cocina.
Pero un día, el dueño de la casa trajo un gato. Desde entonces la vida de los ratones fue miserable.
El gato merodeaba día y noche. Los ratones no osaban salir de sus madrigueras porque el gato estaba siempre al acecho.
Con el paso de los días los ratones estaban más y más débiles porque no se aventuraban a salir de sus madrigueras para buscar comida.
Finalmente, un viejo ratón dijo: “No podemos continuar así o moriremos de hambre y de sed muy pronto. Tenemos que encontrar un modo de ocuparnos del gato”.
“Efectivamente, tenemos que idear un plan” dijo otro ratón. “Reunámonos todos los ratones esta noche y veamos si podemos pensar en algo”.
Enseguida anocheció. Todos los ratones se habían juntado en el lugar acostumbrado de reunión en la casa.
El ratón más anciano se aclaró la voz y dijo: “Estoy seguro de que ninguno de nosotros ha sido feliz últimamente debido a nuestro común enemigo, el gato”.
Todos los ratones asintieron con la cabeza.
El anciano ratón continuó: “Tenemos que actuar juntos y pensar en un plan para deshacernos del gato sino un día vamos a acabar siendo su comida”
Uno de los ratones sugirió matar al gato y a todos los demás le pareció una buena idea.
De modo que los ratones empezaron a idear la mejor manera para matar al gato. Pero tan pronto como uno proponía un plan los demás lo rechazaban porque era inviable.
Por fin, un joven ratón dijo: “Es posible que no podamos matar al gato pero quizás podamos pensar en algo para saber su paradero. De esa forma, cuando sepamos que viene tendremos tiempo para salir corriendo”
Los otros ratones aplaudieron la propuesta.
El joven ratón continuó: “Tengo un plan. Es realmente simple. Todo lo que tenemos que hacer es colgar un cascabel alrededor del cuello del gato. Por donde vaya sonará.
Si el cascabel es grande podremos incluso escuchar cuando el gato está viniendo antes de que esté demasiado cerca”.
Todos los ratones saltaron de alborozo y aplaudieron la idea.
De repente, un ratón sabio dijo: “Esa es una idea brillante. Ahora.. Quién pondrá el cascabel al gato?”

Posteriormente otros muchos fueron los escritores y fabulistas que escribieron textos similares, como es el caso del clérigo inglés Odo de Cheriton quien en el siglo XIII publicó la obra en latín ‘Fabulae, Narrationes o Parabolae’ y que en la España Medieval fue traducido por un monje anónimo bajo el título ‘Libro de los gatos’, en el que Cherinton, en clave de metáfora, hacía una crítica a ciertas situaciones que vivían algunos clérigos de la época (nombrados en el texto como mures, forma antigua de referirse a los ratones) respecto a algún prelado u obispo (gato).

El texto (en castellano antiguo) dice lo siguiente: Lee el resto de la entrada »

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

Nuestra lengua es rica en expresiones, refranes y aforismos que tratan sobre cualquier tema y ocasión. Los tenemos dedicados a temas meteorológicos, a las diferentes estaciones del año, a los meses y los que mencionan personas, lugares y animales (por poner unos pocos ejemplos).

Entre toda la amalgama de expresiones que existen hay algunas muy concretas en las que en el enunciado se menciona a algún animal, pero que, curiosamente, poco o nada tienen que ver realmente con los animales, ya que muchas de ellas han acabado nombrándolos por la perversión del lenguaje oral que ha ido pasando de una generación a otra o simplemente porque ese vocablo ha sido creado por alguna jerga (como el de la germanía) que lo utilizaban metafóricamente para referirse a otra cosa sin que los demás se enteraran.

Montar un pollo

La forma original (y correcta) de la expresión es ‘montar un poyo’, aunque el diccionario de la RAE admite que se escriba ‘montar un pollo’ aunque la locución no se refiera al animal.

El poyo (pollo) al que hace referencia es al podio o pequeña tribuna portátil (que tenía que ser montada) sobre las que se subían oradores que llegaban a una plaza pública y desde la que hablaban a los presentes. Normalmente eran consignas políticas que atacaban a algún partido político o al gobierno, por lo que, a menudo, solía armarse algún que otro altercado entre los asistentes y el orador. Dicha tribuna portátil  era conocida popularmente como ‘poyo’, un término que proviene de la palabra en latín ‘pódium’ y cuyo significado es ‘podio’.

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

Tener la mosca detrás de la oreja

La mosca a la que se refiere la expresión (que viene a indicarnos el acto de estar alerta, atento o expectante ante una situación) no es al insecto, sino a la ‘mecha’ (también llamada llave de mecha o serpentín) con la que antiguamente se encendía el arcabuz (arma de fuego utilizada entre los siglos XV y XVII) para hacerlo disparar. El soldado portador de dicha arma, también conocido como arcabucero, se colocaba la mecha sobre la oreja (del mismo modo que algunos operarios pueden ponerse un lapicero o alguien llevar un cigarrillo) y se mantenía alerta y preparado ante un posible ataque. En caso de necesidad solo tenía que echar rápidamente mano de ella, encender el arma y disparar.

Llevarse el gato al agua

El gato de esta expresión es una forma metafórica de indicar cómo se dejaba al adversario tras un ejercicio de resistencia y fuerza (a cuatro patas, o lo que es lo mismo… a gatas) y que ya se practicaba en la Antigua Grecia.

En sus inicios, este ejercicio se realizaba en las instrucciones militares y con los años ha acabado convirtiéndose es el famoso juego llamado ‘tira y afloja’, el cual consiste en que dos grupos contrincantes tiran cada uno desde una extremidad, hasta tumbar/arrastrar unos a los otros.

En sus orígenes se realizaba teniendo un charco o rio de por medio y ganaba aquel equipo que lograba lanzar al suelo y arrastrar a sus contrincantes hacia el terreno de ellos, cruzando la línea divisoria que marcaba el agua. De ahí que quedasen a gatas.

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

Aburrirse como una ostra

El origen de la expresión no debemos buscarlo en el comportamiento de este preciado molusco (el cual, evidentemente, no se sabe si se aburre o no) sino al apócope de la palabra ‘ostracismo’, que era el término con que era conocido el destierro que se practicaba antiguamente la Antigua Grecia y al que se sometía a aquellos individuos que eran considerados como un ‘elemento peligroso para la comunidad’, teniendo que abandonar Atenas y permanecer exiliados y alejados de cualquier contacto con otras personas durante un tiempo (semanas, meses, años…). Ese destierro obligatorio los condenaba a estar lejos de la familia y vivir en soledad, y en consecuencia al aburrimiento, lo que dio origen a la expresión ‘aburrirse como un ostracista’, que, con el tiempo acabó en el apócope de ostra.

La palabra ostracismo no proviene de ‘ostra’ sino de óstrakon que es el modo al que se le llamaba a la concha de cerámica en la que se escribía el nombre de la persona a la que se quería desterrar.

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

Aflojar la mosca

Nuevamente nos encontramos con otra expresión que utiliza el término ‘mosca’ y que no se refiere al insecto ni a una mecha (como la de la expresión ‘Tener la mosca detrás de la oreja’), sino que este fue un vocablo inventado y utilizado entre los pícaros y ladronzuelos del conocido como ‘Siglo de Oro’ (siglos XVI y XVII) para referirse al dinero con la intención de solo entenderse entre ellos.

Al dinero lo llamaban ‘mosca’, ya que éste lo conseguían como el que atrapa una mosca al vuelo (en clara referencia al insecto), quedando esas monedas bien sujetas en el puño del ladronzuelo. A la hora de repartir el botín con sus compinches se debía aflojar la mosca (abrir el puño para que los demás cogieran su parte).

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

 

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

Aquí hay gato encerrado

Sin dejar el Siglo de Oro ni a los pícaros ladrones, la expresión ‘aquí hay gato encerrado’ no hace referencia a minino alguno sino a la bolsa o talego en el que en esa época se guardaba el dinero.

Ese saquito con las monedas solía guardarse entre las ropas con el fin de no ser robado, pero la víctima que estaba en el punto de mira de los rateros era observado para ver si llevaba y dónde se lo metía, por lo que la consigna que se daban entre sí los ladrones era diciendo que había allí había ‘gato encerrado’ o, lo que es lo mismo, una bolsa escondida con dinero.

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animales

Tener vista de lince

En realidad la expresión debería ser ‘tener vista de Linceo’ y en su origen hacía referencia a un personaje de la mitología griega conocido por tener una vista prodigiosa (que alcanzaba hasta lo inimaginable y que incluso podía atravesar los objetos). Linceo fue uno de los argonautas que junto a Jason fueron a la búsqueda del ‘vellocino de oro’.

Con el tiempo la expresión cambió a ‘tener vista de lince’ y muchos fueron lo que creyeron que la locución provenía del felino, debido a que este animal también se le otorgaba una prodigiosa vista (de hecho el lince se llama así por Linceo).

Sudar como un cerdo

Los cerdos no sudan (al carecer de glándulas sudoríparas) y por tanto la locución no puede referirse al animal.

El origen de algunas expresiones que nombran un animal y que nada tienen que ver con animalesEn realidad esta expresión la recibimos del inglés y es una traducción literal de su ‘Sweating Like A Pig!’ (¡sudar como un cerdo!), pero el cerdo al que se refiere la expresión anglosajona no es el animal sino el ‘pig iron’ (lo que en nuestra lengua se conoce como ‘arrabio’, que es el producto resultante de la fundición del hierro en un alto horno).

Los ingleses le dieron el nombre de ‘pig iron’ debido a que cuando el mineral era convertido en hierro líquido (fundiéndolo a temperaturas extremas) era pasado a unos moldes donde debía enfriarse sin ser movido. Ese molde recibía el nombre de ‘pigs’ debido a que recordaba por su forma  a las mamas de una cerda. Se sabía que ya estaba lo suficientemente frío para poder ser trasladado cuando se creaba una capa de rocío (sudor) sobre la placa: sweat pig (cerda sudorosa).

De ahí surgió la expresión ‘Sweating Like A Pig’ que nosotros tradujimos como ‘sudar como un cerdo’ (o una cerda) pero que nada tiene que ver con el animal o su transpiración y sí con el molde donde se deja enfriar el hierro fundido.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

 

Fuentes de las imágenes: Leonard Bentley (Fickr)ocesaronada / captura Youtube / Wikimedia commons / pixabay / Wikimedia commons / fifasoccerblog / ariescbautista

¿Por qué los gatos se arquean?

¿Por qué los gatos se arquean?A través del apartado de contacto, Anabel Serrano me pregunta sobre el porqué lo gatos pueden arquear el lomo y el motivo por el que lo hacen.

Seguro que en más de una ocasión habéis podido ver a algún gato que ha arqueado su espalda, poniéndose en una postura de ataque con el pelo totalmente erizado y en la que las afiladas uñas y dientes han quedado a la vista.

Esto no deja de ser un acto de defensa del animal, el cual lo realiza cuando detecta un posible peligro y que le proporciona la habilidad de parecer que está en posición de ataque.

El hecho de arquearse y erizar el pelo le proporciona más volumen, por lo que el felino parece mucho más grande de lo que es en realidad o al menos es lo que pretende mostrar. Hay que tener en cuenta que lo animales o personas que puedan representar un peligro para un gato suelen ser muchísimo más grandes que él, pero aumentando ficticiamente su volumen logra dar una imagen mayor de peligro para su oponente y si además a todo eso le sumamos algún bufido provocará todavía más miedo y/o respeto.

La habilidad de arquear la espalda se debe a la cincuentena de vértebras con la que está dotado el esqueleto de un gato (el doble que los seres humanos en su edad adulta). Esto le permite colocarse en forma de arco y así aumentar su altura.

 

Lee y descubre en este blog más posts sobre curiosdades con gatoscuriosidades con otros animales

 

Fuente de la imagen: clipartpanda

¿Cuál es el origen de la expresión ‘llevarse el gato al agua’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘llevarse el gato al agua’?

Aunque parezca lo contrario, esta famosa expresión utilizada para señalar cuando uno ha conseguido salirse con la suya/ganar a pesar de tener inconvenientes en contra, muy posiblemente no tiene nada que ver con un juego infantil que consistía en meter en remojo a un pobre felino dentro de un río, aunque así lo proponía Sebastián de Covarrubias en su ‘Tesoro de la Lengua Castellana’ de 1611.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘llevarse el gato al agua’?Sin embargo, tanto para Rodrigo Caro (coetáneo de Covarrubias) como para José Mª Iribarren (siglo XX) defendían en sus respectivas obras que, para encontrar la procedencia de esta expresión, había que trasladarse a los orígenes del popular juego practicado ya en la Antigua Grecia y que ha llegado hasta nuestros días con el nombre de ‘tira y afloja’, aunque en otros países se le llama ‘el juego de la cuerda/soga’ o ‘tirar de la soga’.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘llevarse el gato al agua’?Los inicios del juego se encuentran en las instrucciones militares, en las que dos grupos de soldados debían tirar cada uno del extremo de una cuerda. En medio de los dos grupos de hombres había un charco/rio y ganaba aquel equipo que lograba lanzar al suelo y arrastrar a sus contrincantes hacia el terreno de ellos, cruzando la línea divisoria que marcaba el agua.

Los miembros del equipo perdedor, al ser arrastrados, acababan a cuatro patas, o como se dice popularmente ‘a gatas’, por lo que al ser tirados fuertemente el equipo ganador se los llevaba a gatas al agua, lo cual derivó en la expresión tal y como la conocemos hoy en día de ‘llevarse el gato al agua’.

El juego del ‘tira y afloja’ es muy popular en todo el planeta, disputándose múltiples torneos en infinidad de lugares, llegando a ser un deporte olímpico durante las dos primeras décadas del siglo XX.

 

 

Fuentes de consulta: fundacionlengua / muyinteresante
Fuentes de las imágenes: England / deVos / Stunt of the Litter vía photopin cc

¿Cuál es el origen de la expresión ‘aquí hay gato encerrado’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘aquí hay gato encerrado’?
La expresión ‘aquí hay gato encerrado’ suele utilizarse cuando desconfiamos de alguna cosa o nos da en la nariz que hay algo turbio en algún asunto.

Para encontrar el origen de esta expresión debemos trasladarnos hasta los siglos XVI y XVII (también conocida esa época como Siglo de Oro) en el que se puso de moda llamar gato a la bolsa o talego en el que se guardaba el dinero.

Era habitual llevar alguno de estos ‘gatos’ con sus respetivas monedas escondido entre las ropas  o guardado a buen recaudo en algún lugar de la casa, como remedio a los posibles hurtos.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘aquí hay gato encerrado’?La víctima que estaba en el punto de mira de los rateros era observado para ver si tenía dinero y donde lo llevaba, por lo que la consigna que se daban entre sí, los amigos de lo ajeno, era diciendo que había allí había ‘gato encerrado’ o, lo que es lo mismo, una bolsa con dinero guardado y/o escondido.

Lo que no se sabe con total seguridad es el porqué a este tipo de monederos se les dio el nombre de gato, habiendo quien indica que la razón era porque, originariamente, se confeccionaban con la piel de estos felinos y otros señalan que era el nombre coloquial utilizado en aquella época para llamar a los rateros que hurtaban con astucia y engaño (la RAE así lo recoge), puesto que estos ladrones tenían una habilidad que recordaba al comportamiento de los felinos.

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

Curiosidad que forma parte del libro “Vuelve el listo que todo lo sabe” de Alfred López.
Compra el libro online y recíbelo cómodamente a través de Amazón: http://amzn.to/2CbI1Cw

 

 

Fuentes de las imágenes: pixabayfifasoccerblog

¿Por qué los gatos tienen las orejas direccionales?

¿Por qué los gatos tienen las orejas direccionales?Posiblemente habréis observado en más de una ocasión cómo algún gato, de repente, ha movido sus orejas, dirigiéndolas hacia puntos diferentes, agachando una y la otra no o girando la cabeza mientras que sus orejas las direccionaba hacia otro punto. Podríamos decir que son como dos antenas parabólicas con las que pueden detectar casi cualquier sonido, muchos de ellos inaudibles para el oído humano.

Esta habilidad la conservan de sus antepasados felinos, de cuando todavía estos animales no eran domésticos y vivían en libertad como cazadores.

Los responsables de esa capacidad son los 32 músculos que poseen en cada una de sus orejas, gracias a los cuales pueden realizar todo esos movimientos direccionales de hasta 180 grados y así saber de dónde provienen prácticamente todos los ruidos.

Los humanos tan solo disponemos de 6 músculos en cada una de nuestras orejas y, en la mayoría de los casos, no solemos ser capaces de moverlas (una habilidad que muy pocas personas consiguen realizar).

¿Por qué los gatos tienen las orejas direccionales?Pero no solo les sirve a los gatos la habilidad de mover las orejas para escuchar mejor, sino que también es un medio para comunicarse, pudiendo  averiguar cuál es su estado gracias a las diferentes posiciones de sus pabellones auditivos.

Las orejas tiesas e inclinadas hacia delante nos indican que está inquieto o alerta. Para saber si está tranquilo y relajado basta con observar si las tiene hacia arriba, mientras el felino está tranquilamente escuchando los ruidos de su alrededor. Si ha girado las orejas hacia atrás es que está enfadado y si las pone en posición horizontal (las baja lateralmente) nos estará indicando que está a la defensiva y dispuesto para atacar.

 

 

Lee y descubre en este blog más posts con Curiosidades con animales

 

Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

Curiosidad que forma parte del libro “Vuelve el listo que todo lo sabe” de Alfred López.
Compra el libro online y recíbelo cómodamente a través de Amazón: http://amzn.to/2CbI1Cw

 

 

Fuentes de consulta: thepetsjournal / mascotamigas / helium
Fuentes de las imágenes: Jason A. Samfield y Hannibal Poenaru vía photopin cc

¿Los animales pueden sonreir?

Seguro que más de una vez te ha parecido ver en tu animal de compañía algo parecido a una sonrisa ¿lo es realmente? ¿Tienen los animales la capacidad de sonreír ligada a una emoción determinada o es solo un gesto carente de significado?

Es cierto que son capaces de sentir y expresar emociones, corren, brincan, mueven la cola, te lamen la mano… Según el profesor Nicholas Dodman de la Escuela Cummings de Medicina Veterinaria de la Universidad Tufts (Massachusetts) es posible que los animales sientan no solo emociones primarias tales como miedo, ira, tristeza y felicidad, sino también emociones secundarias como vergüenza y celos, llegando incluso a poder transmitirlas.

Mediante el estudio de su expresión facial, especialmente en los perros, se puede ver la curvatura perteneciente a una sonrisa, hecho mucho más difícil de identificar en un gato ya que su boca es curva y es más complicado determinar si lo que pretenden es sonreír; lo que sí se puede afirmar es que también son susceptibles de experimentar y comunicar emociones y sentimientos.

También señala que hay otros animales capaces de demostrar emociones, por ejemplo los chimpancés, que pueden reflejar en sus expresiones su deseo de jugar, y las menos atractivas ratas. Según un estudio publicado por la Universidad de Washington éstas últimas son capaces de vocalizar un sonido primitivo y chirriante que podría ser parecido a la risa cuando se les hace cosquillas o juegan con sus congéneres.

Y saliendo del mundo de los mamíferos, el profesor de Psicología de la Universidad de Tennessee, Knoxville Gordon, comprobó que las tortugas juegan, y que los animales no mamíferos también son capaces de disfrutar del juego.

Aunque no hay un acuerdo absoluto entre todos los especialistas e investigadores, son mayoría aquellos que opinan que la evolución en los animales los ha llevado a poder experimentar una amplia gama de sentimientos, entre ellos el simple hecho de sonreír, como respuesta a un estímulo.

 

Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

Curiosidad que forma parte del libro “Vuelve el listo que todo lo sabe” de Alfred López.
Compra el libro online y recíbelo cómodamente a través de Amazón: http://amzn.to/2CbI1Cw

 

 

Fuentes de consulta: Ciencia curiosa / mund0-f3liz / BBC

El error de traducción que tiñó de azul al gato de la famosa canción de Roberto Carlos

¿Por qué el gato de la canción de Roberto Carlos era de color azul?Hace cuatro décadas la canción titulada “Un gato en la oscuridad” que interpretaba el cantante brasileño Roberto Carlos alcanzó el número uno de las listas de discos más vendidos y escuchados de todo el país. Por si no os suena por el título, es aquella que dice… “El gato que está triste y azul…”

El tema había sido compuesto originalmente en italiano por Gaetano ‘Toto’ Savio y Giancarlo Bigazzi bajo el título “Un gatto nel blu” y que fue interpretada en el Festival de San Remo de 1972 por el propio Roberto Carlos.

Poco después salió a la venta un disco conteniendo la versión española de la canción y se convirtió en todo un bombazo en muy poco tiempo, siendo una de las canciones insignes y más representativas del cantante brasileño.

El pegadizo estribillo hablaba de un gato que estaba triste y azul, pero ¿por qué el gato era de color azul?… muy sencillo, por pura rima y capricho de Buddy y Mary McCluskey, las dos  personas encargadas de realizar la traducción del tema al español.

En realidad la versión original dice que el gato está en el cielo (un gatto nel blu) ya que en italiano también se utiliza la forma ‘blu’ para referirse al cielo.

Lo paradójico es que en la primera estrofa del estribillo de la versión española dice “El gato que está en nuestro cielo” (Un gatto nel blu guarda le stelle) pero en la siguiente pasa de estar en el cielo a “triste y azul”, aunque en la versión original seguía estando por ahí arriba y sin hablar de ningún color en concreto.


 

Lee y descubre otros post con curiosos errores de traducción

Relacionado: ‘Lost in Translation’, divertida charla sobre errores de traducción que di en #IgniteBCN2

 

Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

Curiosidad que forma parte del libro “Vuelve el listo que todo lo sabe” de Alfred López.
Compra el libro online y recíbelo cómodamente a través de Amazón: http://amzn.to/2CbI1Cw

 

 

Fuentes de consulta: hjorgev / 1de3 / ficalmo / Wikipedia 1 y 2 / robertocarlos