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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Entradas etiquetadas como ‘prostituta’

El sorprendente origen de ‘hacer la pelota’ como sinónimo de adular a alguien con el fin de conseguir algo

El sorprendente origen de ‘hacer la pelota’ como sinónimo de adular a alguien con el fin de conseguir algo

Estamos acostumbrados a utilizar a expresión ‘hacer la pelota’ (y sus múltiples variantes) para indicar que alguien está adulando a otra persona con unos claros fines interesados para conseguir algo o ganarse los favores de éste (dinero, un ascenso, un día de fiesta…).

Es bastante común encontrar en todas las oficinas o puestos de trabajo a alguien que adula desproporcionadamente a su superior y al que comúnmente se le conoce como pelota.

Lo curioso es el origen de la acción de hacer la pelota y que derivó en la expresión, ya que proviene de los ambientes de la prostitución callejera.

Antiguamente las prostitutas también eran conocidas con el término ‘pelota’ (y así lo recoge aún hoy en día el Diccionario de la RAE en su 8ª acepción), No se sabe a ciencia cierta por qué se les llamaba así, aunque parece ser que era porque las prostitutas iban pasando de mano en mano de los diferentes clientes.

Cuando una de estas ‘pelotas’ andaba a la búsqueda de un cliente adulaba a los viandantes que por allí pasaban, esperando que sus palabras lo convenciera y poder hacer un servicio sexual a cambio de unas monedas. También sabían que cuanto mayor fuera la lisonja que le hicieran, mayor sería el estado de satisfacción del usuario de sus servicios y mejor la retribución.

De ahí que al acto de adular a alguien, con intención de conseguir algo, acabara siendo denominado como ‘hacer la pelota’ en clara referencia a lo que hacían las prostitutas (pelotas) con los clientes.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

Llega la novena entrega de la serie de post dedicados a traer al blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que conocías con otro nombre muy distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

Oblito - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Oblito: En más de una ocasión hemos leído alguna noticia relacionada con una intervención quirúrgica en la que el cirujano se ha dejado olvidado algún elemento (gasa, pinzas…) en el interior del cuerpo del paciente. Ese elemento olvidado es el que recibe el nombre de ‘oblito’.

 

Erina - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Erina: Continuamos con las operaciones quirúrgicas, porque se conoce como ‘erina’ a cada uno de los ganchos que utilizan los cirujanos para separar los tejidos (y no se toquen entre si) durante una intervención (también usado por anatomistas y forenses).

 

Gulusmear - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Gulusmear: Se conoce como ‘gulusmear’ a la acción de ir olisqueando y probando todo lo que se está cocinando, con intención de saber el punto de cocción, sal o por el simple gusto de probar la comida y saber qué se está guisando. Está compuesto por la unión de los término ‘gula’ y ‘husmear’.

 

Résped - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Résped: Así es como se llama la característica lengua de las serpientes (o cualquier tipo de víbora y culebra).

 

 

Espantagustos - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Espantagustos: Con este término es como se conoce al típico ‘aguafiestas’. Aquella persona que con su agrio y mal carácter se dedica a interrumpir los momentos de alegría y animación de los demás.

 

Lechuguino - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Lechuguino: Este curioso vocablo, que proviene de principios del siglo XIX, se comenzó a utilizar para referirse a aquellos jóvenes presumidos, a los que le gustaba ir a la moda (en su origen francesa). Posteriormente también se usó el término para señalar a aquellos muchachos (todavía en la adolescencia e imberbes) que querían aparentar ser ya hombres  hechos y derechos para galantear con mujeres mayores que ellos. El término ‘lechuguino’ proviene de la moda de vestir totalmente de verde (siguiendo la moda francesa) de aquellos jóvenes partidarios de la invasión napoleónica (conocidos comúnmente como ‘afrancesados’).

 

Rompegalas - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Rompegalas: Se conoce como ‘rompegalas’ a aquella persona que se presenta en cualquier evento o lugar mal peinada, desaliñada y con ropas que no son adecuadas para la ocasión. Debemos tener en cuenta que el término ‘gala’ no solo significa fiesta o evento, sino que también hace referencia a los trajes y vestidos elegantes que se visten en ocasiones especiales.

 

Ñáñara - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Ñáñara: Modo coloquial de decir que alguien padece de flojedad y pereza, proviniendo este término de ‘ñoño’ (cosa o persona de poca sustancia, apocada y sin fuerza). Curiosamente el vocablo ‘ñoño’ proviene del latín ‘nonnus’ cuyo significado literal era ‘anciano’.

 

Pisaverde - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Pisaverde: Actualmente está prácticamente en desuso este término, pero antiguamente se utilizaba para señalar a aquel hombre, con ademanes afeminados, que se acicalaba y perfumaba exageradamente y se dedicaba a pasear para que lo contemplaran, dijeran piropos y galanterías.

 

Vespertilio - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Vespertilio: Modo como se le llamaba también a los murciélagos, debido a que estos quirópteros son nocturnos y salían de los escondrijos donde habitan al atardecer, ‘vesper’ en latín.

 

 

Caire - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Caire: Con este término se referían, siglos atrás, al dinero ganado a través de la prostitución (ya fueran las propias prostitutas como los proxenetas). Proviene de una antigua moneda de ínfimo valor. Este vocablo está prácticamente en desuso actualmente y era utilizado antiguamente de forma jergal por individuos pertenecientes a las germanías (delincuentes y rufianes).

 

Arborecer - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Arborecer: Proceso en el que una pequeña planta crece para hacerse árbol.

 

 

 

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El curioso origen del término ‘proxeneta’

El curioso origen del término ‘proxeneta’

Se utiliza hoy en día el término ‘proxeneta’ para referirse a aquel hombre o mujer que obtiene algún beneficio económico a través de la prostitución ejercida por otra persona.

Para encontrar el origen del término (que no de la acepción, ya que ésta es relativamente moderna) debemos ir hacia atrás hasta los tiempos de la Antigua Grecia en el que se conocía como ‘proxenētēs’ a aquel que mediaba en algún asunto o negocio, sobre todo que tenía que ver con personas extranjeras. Venía a ser como una especie de cónsul encargado de intermediar. También se le llamaba de ese modo a algunos de los comerciantes o comisionistas dedicados al negocio de la esclavitud.

En la Antigua Roma también se llamó ‘proxenēta’ al que se llevaba una comisión por realizar trabajos de mediación entre personas que necesitaban cerrar un negocio o acuerdo.

A partir de la Edad Media los proxenetas ampliaron sus negocios, siendo también intermediarios en arreglar casamientos. No aparecía con tal acepción en el Diccionario de autoridades, donde se usaba el término para dar significado a la palabra ‘corredor’ (en relación al que se dedica a la compra y venta de todo género de cosas).

No fue hasta 1788 cuando apareció por primera vez el término ‘proxeneta’ en un diccionario (concretamente en el de Esteban de Terreros y Pando) y lo hacía dándole el significado de ‘especie de oficio en la antigüedad romana, casamentero o intérprete. Intermediario para ventas, compras y casamientos’.

De hecho fue a partir de 1895 (en el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana de Elías Zerolo) cuando aparece por primera vez únicamente con el significado de ‘alcahuete’.

Ya en el siglo XX, se comenzó a señalar como proxenetas a aquellos que se dedicaban no solo a intermediar entre quienes estaban interesados en contraer matrimonio sino también entre quienes ejercían la prostitución y sus clientes, desapareciendo la acepción de ‘casamentero y alcahuete’ en el Diccionario de la RAE y dándole únicamente el significado: ‘Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona’.

 

 

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Fuente de la imagen: Captura de Youtube

El curioso origen de llamar ‘carroza’ a una persona mayor o anticuada

El curioso origen de llamar ‘carroza’ a una persona mayor o anticuada

Es muy común escuchar o utilizar el término ‘carroza’ para referirse a una persona mayor e incluso para indicarle a alguien que se está haciendo ‘viejo’ o está ‘anticuado’.

Como bien es sabido, una carroza es un coche de caballos, normalmente grande y ricamente adornado (tal y como indica el diccionario de la RAE en su primera acepción).

Muchos son los que opinan que el que se compare  una persona mayor con una carroza se debía al balanceo al andar que recordaba al vaivén de los coches de caballos e incluso al recargamiento en las vestimentas de los ancianos.

Y aunque esa referencia tiene que ver con los carruajes, en realidad se originó de una manera la mar de curiosa: en los ambientes de prostitución callejera, a partir de mediados del siglo XVIII, en los que los clientes (que solían ser de una edad adulta) acudían a recoger a las jóvenes prostitutas montados en sus elegantes coches de caballos; de ahí que cuando entre las meretrices se referían a sus clientes lo hacían con alusión al carruaje: ‘Por ahí viene a recogerme mi carroza’. Con el tiempo quedó asociado el término ‘carroza’ con el de hombre mayor y asiduo a los servicios de prostitución.

Cabe destacar que algunos son los que apuntan que si bien esa referencia se originó en dichos ambientes, no lo hizo con las prostitutas femeninas sino con los jóvenes prostitutos (comúnmente conocidos como ‘chaperos’). De hecho, en su Diccionario cheli, Francisco Umbral hacía la siguiente definición de carroza:

Dícese del homosexual de edad que todavía pretende aparentar; dícese por extensión, de toda persona de edad que desea aparentar; dícese, ya por inflación del término, de toda persona de edad.

El término lo acuñan los homosexuales jóvenes de alquiler o putos para referirse despectivamente al viejo que viene a alquilarles, y es el equivalente de los viejos verdes de las meretrices. Ajeno a estas connotaciones, el burgués de edad se llama ya carroza a sí mismo: Yo soy ya mayor, hija, estoy hecho un carroza. Esta metáfora sugiere, con ese cruce de vejez y enlucido de las carrozas, al viejo homosexual atildado. Carroza es halagüeño por lo nobiliario, y mortificante por lo vetusto.

 

 

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Post realizado a raíz de la consulta realizada por Javier Moreno a través del apartado de contacto de este blog
Fuente de la imagen: pixabay

¿De dónde surge la famosa expresión de ‘El coño de la Bernarda’?

¿De dónde surge la famosa expresión de ‘El coño de la Bernarda’?Suele utilizarse expresiones como ‘Eso parece el coño de la Bernarda’ o ‘Esto es como el coño de la Bernarda’ para referirse a un lugar o suceso de mucho barullo y personas e incluso donde cada uno opina una cosa diferente.

Y es que esta expresión, fiel a su significado, también tiene un buen barullo detrás para poder encontrar cuál es su verdadero origen. Debo reconocer que, en los diez años que llevo escribiendo este blog, este es uno de los posts que más tiempo me ha tenido entretenido buscando y rebuscando sobre el origen de esta famosísima expresión debido a que son muchísimas las fuentes e historias que corren por ahí, siendo la mayoría de ellas simples invenciones, ya sea porque se encuentran en alguna página de humor, forme parte de una novela de ficción o simplemente quien la escribió mezcló contenidos de varios sitios, haciendo finalmente un batiburrillo de informaciones (la mayoría de ellas inexactas o erróneas).

Cabe destacar que, tras una exhaustiva búsqueda de información, no se puede asegurar que la mencionada ‘Bernarda’ existiera en realidad, ya que parece ser más fruto de antiguas leyendas e historias que muy posiblemente se fueron transmitiendo oralmente y, sobre todo, no se sabe con certeza dónde surgió ya que según cada fuente se la ubica en un lugar diferente.

Nos podemos encontrar que hay quien señala que la tal Bernarda vivió en Granada (unos dicen que en Atarfe y otros en la ficticia Artefa) durante el siglo XVI y que se ganaba la vida como ‘santera’, siendo capaz de conseguir curar múltiples dolencias con el solo hecho de introducir la mano dentro de su vagina. Según esta historia, parece ser que había una gran peregrinación y muchos eran los que la visitaban para sanarse.

También hay quien la sitúa en Ciudad Real (en los alrededores de Sierra Morena), coincide en siglo y profesión (santera), pero en lugar de curar personas sanaba animales de los pastores y lo hacía, también, dejándose tocar su sexo (lo que no se especifica es quién tocaba dichas partes, si los pastores o los animales).

Algunos de los relatos sobre el posible origen de esa mujer habla sobre la aparición milagrosa de ‘San Isidro labrador’, en unos casos a la propia Bernarda y en otros en sueños a un tal Aurelio del Alto Otero (personaje del que no he encontrado referencia alguna que no esté vinculada con esta historia).

Según esta leyenda, tras el fallecimiento de Bernarda, tiempo después fue desenterrada y lo único que quedaba intacto de ella era su ‘santo coño’, por lo que fue llevado hasta la iglesia del pueblo y lo colocaron dentro de una urna de oro para que fuese venerado por todos los peregrinos que hasta allí acudiesen. Evidentemente todo esto tiene más apariencia de ser un mito que algo que pueda haber sucedido realmente.

Entre la amalgama de posibles orígenes algunos son los que dicen que Bernarda era morisca y otros directamente musulmana. Incluso podemos encontrar quién asegura que era hija de un rey musulmán llamado Aben Humeya.

¿De dónde surge la famosa expresión de ‘El coño de la Bernarda’?

También nos encontramos quienes defienden la hipótesis de que Bernarda no fuese ninguna curandera sino una prostituta muy popular y solicitada; tanto que sus partes íntimas apenas tenían descanso, pues atendía a un cliente tras otro. Sinceramente, para mi esta posibilidad es la que parece que puede acercarse más a una posible procedencia del personaje y la famosa expresión.

En este sentido la ubican por un lado hacia el final de la Guerra del Rif (septiembre de 1925) a una prostituta llamada de ese modo que viajó hasta Marruecos para ganarse un buen dinero mientras atendía las fogosidades de los soldados habían participado en el desembarco militar de Alhucemas.  Parece ser que la tropa se entretuvo con Bernarda durante todo el largo tiempo que esperaron órdenes para continuar con el avance (el cual se prolongó hasta la primavera de 1926).

Otras fuentes, manteniendo la misma profesión de prostituta, sitúan a Bernarda ejerciendo en la Sierra Sur de Sevilla, siendo también muy solicitada y sin dejar descanso alguno a su vagina.

Para finalizar, destacar que gran parte de toda la información que circula alrededor del personaje de la Bernarda o está vinculada a ella, a su famoso coño, a la población de Artefa  y como santera del siglo XVI está extraída de la novela La parábola de Carmen la Reina’ publicada en 1992 por el escritor granadino Manuel Talens (fallecido el pasado julio de 2015) siendo ficción. Lo único que está claro es que la expresión ya existía y se usaba desde mucho antes de haberse publicado la mencionada novela.

 

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Varias han sido las personas que me han hecho llegar sus consultas respecto al origen del ‘coño de la Bernarda’ entre ellas: @melisatuya, @alexherreradiaz, @Beatrizhll, @luiseduardodejo, Juan Carlos Pérez y Maricarmen Sainz
Fuentes de consulta: manueltalens.com / granadahoy / ideal.es / cosasdeandalucia / elpimo (pdf) / yorokobu / elventano / grupotortuga / kendocrinologia / ‘Con dos huevos’ de David Sánchez y Héloïse Guerrier / laalacenadelasideas
Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / grupotortuga

¿De dónde surge el insulto ‘mala pécora’?

¿De dónde surge el insulto ‘mala pécora’?

Nuestro lenguaje está lleno de términos, expresiones e insultos que son claramente machistas, pudiéndonos encontrar que hay infinidad de vocablos con los que referirse a una prostituta: ramera, furcia, zorra, puta, fulana, meretriz, cortesana, coima, pelandusca, buscona, mesalina, hetaira, escort o mala pécora (por poner unos cuantos ejemplos).

En el post de hoy me voy a detener en el último de la anterior lista: ‘mala pécora’ con el fin de explicaros cuál es el origen de este insulto y de dónde surge.

El diccionario de la Rae describe el término ‘pécora’ como ‘Res o cabeza de ganado lanar’ y en su segunda acepción indica ‘Persona astuta, taimada y viciosa, y más comúnmente siendo mujer / Prostituta’.

Pero para saber el origen etimológico del insulto no debemos quedarnos en nuestra lengua, sino que hemos de trasladarnos hasta Italia donde a las ovejas se les llama ‘pècora’.

Desde antiguo ha sido costumbre castrar a algunos carneros jóvenes, con el fin de facilitar el engorde y una carne más blanda y sabrosa (aunque algo más grasa). Esto hacía que en un mismo rebaño hubiese pocos ejemplares machos (montone) sin castrar y las ovejas (pécoras), que tienen un periodo de celo de aproximadamente ocho meses (de junio a enero)  fuesen indistintamente montadas por cualquiera de esos carneros, aunque tal función debía ser realizada por el semental, motivo por el que se les comenzó a conocer como ‘mala pécora’ a aquellas ovejas promiscuas, quedando tal término como sinónimo de prostituta.

Como nota curiosa, indicar que para impedir que un carnero que no fuese semental cubriese a las ovejas los pastores le colocaban a éste una especie de tela gruesa a modo de taparrabos.

 

 

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Me he inspirado para escribir este post a raíz de la lectura que he hecho del muy recomendable libro ‘Eso lo será tu madre’ (la biblia del insulto) de María Irazusta. Libro en el que, por cierto, me cita en un par de ocasiones tanto como fuente de una de sus entradas como en los agradecimientos,

Fuente de la imagen: dieraecherin (morguefile)

¿Cuál es el origen del término ‘rufián’?

¿Cuál es el origen del término ‘rufián’?El término ‘rufián’ es uno de esos vocablos que tiende a estar cada vez más en desuso, a pesar de que cada vez hay más personajes dignos de ser calificados de ese modo.

Para aquellos que no estén familiarizados con el término, os diré que su definición (según el Diccionario de la RAE) es la de un hombre sin honor, perverso y/o despreciable, además del que hace de su oficio un infame tráfico de mujeres públicas. Para decirlo de una manera más sencilla… se trata de alguien que se dedica a vivir del engaño, estafar y aprovecharse de los demás (aparte de ser un chulo/proxeneta).

Y es en este último significado donde se encuentre con total probabilidad la etimología del término ‘rufián’.

La mayoría de expertos (entre ellos la mencionada RAE) señalan que la palabra rufián quizás* provenga del italiano ‘ruffiano’, a la vez que éste derivaba del latín ‘rufus’ (cuyo significado es pelirrojo) y curiosamente de esa tonalidad era el color de las pelucas que solían usar las meretrices romanas (prostitutas/rameras) y, por lo tanto, aquel que se dedicaba a controlar y/o vigilarlas  (el chulo) era un rufián, convirtiéndose en sinónimo de las otras adjecciones debido a la mala fama que éstos tenían y a la mala vida que llevaban.

*Sorprendentemente todas las fuentes consultadas utilizan el ‘quizás’ para señalar el origen más probable para esta etimología, no ofreciendo las mismas otra alternativa, a excepción de la que hace la web etimologias.dechile que indica como otra opción la que indica que el idioma italiano tomó esta palabra del germánico ‘rauh’, cuyo significado es duro, áspero, tosco y que era una voz onomatopéyica del sonido que hacía un hombre al gruñir, aunque este otro posible origen parece no tener demasiada aceptación.

 

 

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Fuentes de consulta: “ReAprende Español” Las 101 cagadas (y otras curiosidades) de nuestro idioma de Irazusta Comunicación / unaparolaalgiorno / RAE / etimologias.dechile
Fuente de la imagen: elfwood

¿De dónde procede el término ‘cortejar’?

¿De dónde procede el término ‘cortejar’?A través del apartado de contacto, Aurora Martín me pregunta sobre el origen del término ‘cortejar’.

Bien es sabido que ‘cortejar’ es la acción de intentar agradar y seducir a otra persona, con la intención de iniciar una posible relación sentimental e incluso simplemente para ganarse sus favores y simpatías.

Y son estas últimas acepciones las que le dan origen al término, el cual procede de la palabra italiana ‘corteggiare’ y cuyo significado es ‘hacer la corte’.  Esa ‘corte’ a la que se refiere era el grupo de personas que componían el acompañamiento habitual de un monarca, estando continuamente pendientes de agradar y satisfacer los deseos y caprichos de los soberanos.

Esa forma de intentar captar la atención, simpatía y favores del rey/reina es lo que llevó con el tiempo a utilizar el término ‘cortejar’ como sinónimo de galantear, rondar, enamorar, ligar, pretender o halagar a alguien.

Como nota curiosa, añadir que al grupo de personas que hacían la corte se les conocía como ‘cortejo’ (conjunto de personas que forma el acompañamiento en una ceremonia en la corte real) aplicándose posteriormente para otras muchas reuniones o acompañamientos (cortejo fúnebre, entre ellas). También dio origen al término ‘cortesano’, como la persona que sirve al rey o vive en su corte. El lenguaje machista que ha imperado en la sociedad desde antaño hizo que la acepción de la palabra en femenino (cortesana) se aplicase para referirse a una prostituta refinada y/o de calidad.

 

Fuente de la imagen: Clipart from Clipartheaven.com

¿Cuál es el origen de la expresión “como puta por rastrojo”?

¿Cuál es el origen de la expresión "como puta por rastrojo"?«Como puta por rastrojo» es una de esas expresión que actualmente está bastante en desuso (al menos por la gente más joven), pero que era habitual escucharla decir a nuestras abuelas para referirse a alguna persona que estaba pasando por un momento incomodo y/o andaba por una mala situación.
Cosas como ‘ese anda como puta por rastrojo’ o ‘lo lleva tan mal que va como puta por rastrojo’ eran expresiones habituales años atrás.

Bien es sabido y conocido el significado de ‘puta’, a lo que vamos a centrarnos en el de ‘rastrojo’, que, entre otras cosas, es el residuo de cañas que ha quedado en el campo tras la siega de los cereales.

Antiguamente muchos eran los pueblos que celebraban sus fiestas patronales coincidiendo con la finalización de la cosecha, algo que era aprovechado por algunas prostitutas de las poblaciones cercanas para acercarse hasta allí e intentar hacer negocio con los campesinos, quienes disponían de dinero tras recibir el jornal.

Como os podréis imaginar, muchos de esos hombres estaban casados o eran jóvenes sin casa propia, por lo que el sitio que se escogía para ir a ‘echar un polvo’ con la prostituta era, en muchas de las ocasiones, el campo recién segado. Un lugar por el que caminar era bastante complicado si no se estaba acostumbrado a ello (que no era el caso de los campesinos pero sí de esas mujeres, en la mayoría de casos) convirtiéndose la cópula sobre las cañas secas en un acto bastante incómodo y originándose con el tiempo la expresión «como puta por rastrojo» y todos sus derivados.

 

 

Post realizdo a partir de la consulta que Melisa Tuya  me realizó través de twitter:

Fuente de la imagen: pittigliani2005 (Flickr)

¿De dónde surge que a las prostitutas también se les conozca como ‘pelanduscas’?

Entre las docenas de diferentes maneras en el que la lengua española tiene un sinónimo para la palabra ‘prostituta’ está el de ‘pelandusca’ y cuyo origen lo encontramos en un castigo ejemplarizador que se practicaba antiguamente a aquellas mozas descarriadas que andaban vagando por las calles ofreciendo sus favores sexuales a cambio de unas monedas; de acuerdo con la explicación que podemos encontrar en el Diccionario de Autoridades  de 1737 (pag. 189).

Dicho castigo no era otro que raparles el pelo al cero, de modo que se adoptó rápidamente el término ‘pelandusca’ (por ir con la cabeza pelada)  para referirse despectivamente a aquellas mujeres que practicaban la prostitución callejera.

Aunque es muy habitual encontrar esta palabra en las formas de ‘pelandrusca’‘perlandusca’ o ‘perlandrusca’ hay que advertir que son tres modos erróneos de decirla.

La popularización del término ‘pelandrusca’ en el lenguaje coloquial ha llevado a la Real Academia de la Lengua (RAE) a proponer incorporarla en el avance de su vigésimo tercera edición del diccionario, como una forma despectiva y coloquial de decir ‘pelandusca’.

 

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Fuentes de consulta: rae.es/ntlle  / historiadoreshistericos
Fuente de la imagen: Sophie Teunissen (flickr)