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Diez mangas aptos para regalar a niños, porque el cómic es un buen aliado para cimentar el amor a la lectura #LeerCómicsEsLeer

Ya os conté hace tiempo que mi amor por la lectura procede en gran medida todos los buenos ratos pasados leyendo bocadillos en mi infancia: los libros de películas de Disney, de la irreductible aldea gala, mortadelos, súperhumores, zipizapes, tintines, Súperlopez…

Los cómics son una buena herramienta para cimentar el interés por descubrir historias pasando páginas. Divertirse y emocionarse en estos libros en los que el texto está apoyado por las imágenes ayuda a comprender que hay multitud de personajes y aventuras emocionantes, divertidas, sorprendentes… al alcance de nuestra mano.

Leer cómics es fácil, es satisfactorio y en esa fase en la que la lectura arranca son magníficos aliados, porque empezar a leer cuesta, porque que aprender a leer y disfrutarlo no es fácil; porque en el amor y en la guerra por amar la lectura, todo vale.

Lo recordaba no solo rememorando mi infancia, también viendo el entusiasmo con el que mi hija, que ahora tiene ocho años, lee y relee muchos cómics desde hace un año y cómo el hacerlo le ha abierto la puerta a muchas otras lecturas. Lo recordaba porque he visto a otros niños encantados leyendo cómics que les hemos prestado y regalado.  Lo recordaba también porque hace pocos días me pidieron recomendaciones de libros escritos en mayúsculas para iniciar a los niños en la lectura.

En su caso los cómics que la han enganchado son mangas. En alguna ocasión me han preguntado si no es un inconveniente que se lean al revés, de atrás a delante y de derecha a izquierda. No, no lo ha sido en ninguno de los casos que he visto a mi alrededor. Se acostumbran fácil.

Tras más de un año inmersos en este tipo de lecturas y dado las fechas en las que estamos, con mucha gente pensando qué regalos poner bajo el árbol he decidido recomendar aquí unos cuantos títulos aptos para niños.Regalos fáciles de encontrar y baratos (la mayoría de los libros rondan los ocho euros).

¿A partir de qué edad están recomendados. Algunos pueden leerse a partir de los cinco años, otros a partir de los diez. Como la madurez lectora de los niños varía mucho a esas edades, Lo mejor es que un adulto que los conozca bien los lea primero, que no se tarda tanto, antes de decidir cuándo ofrecérselo. Son además libros que también pueden gustar a los padres, leerlos antes no supone ningún sacrificio, sino un disfrute.

Por otro lado, conocer aquello que les gusta para poder hablar con ellos de esos temas siempre es buena idea. Que sientan que nos interesa lo que a ellos les gusta, ya sean libros, series de televisión, películas y videojuegos, contribuye a que nuestra relación con nuestros niños sea mejor; que sientan que lo que les gusta nos interesa fortalece el vínculo entre padres e hijos, un vínculo que es un error suponer que no puede agrietarse.

Diez mangas recomendables para niños

Hay mucho manga basado en licencias conocidas como Pokemon, Doraemon, Mario o Yo-kai Watch. Son opciones estupendas porque ya sabéis que hay que compartir y aprovechar los intereses de los niños, no podarlos, pero los que traigo son otros. Vamos con ellos, pero que quede claro que es una selección subjetiva y abierta a vuestras matizaciones y a otras recomendaciones.

  1. El dulce hogar de Chi.Konami Kanata. Planeta.
    Sin duda, la mejor serie para iniciar a niños. A partir de cinco años, si es que ya están predispuestos a la lectura a esa edad. Cuenta como la familia Yamada encuentra a la pequeña Chi en la calle y decide adoptarla. Costumbrista y deliciosa, con mucho humor, refleja estupendamente el espíritu felino y lo que implica la convivencia con uno de estos animales. Un buen regalo también para amantes de los animales.
  2. Yotsuba.Kiyohiko Azuma. Norma.
    Un manga completamente blanco y muy popular: súperventas en Japón, con numerosos premios y buenas críticas. También a partir de seis o siete años puede ser una buena lectura. Se trata de un canto a la infancia, a esa maravillosa etapa de sorpresa, literalidad y aprendizaje. Julia no para de reír mientras lee sus salidas y aventuras cotidianas y no hay niño a partir de siete años al que se lo hayamos regalado o prestado y no le haya gustado.
  3. El pupitre de al lado. Takuma Morishige. Tomodomo.
    No tan conocido como los anteriores, pero igualmente recomendable. Delicioso y original, volcado en el humor. Yokoi, una niña muy estudiosa, se sienta junto a Seki, un chico que dedica las clases a idear todo tipo de locuras sobre su pupitre. Al final siempre queda la duda de cuál de los dos hace volar más su imaginación, si el niño inventor o la niña que interpreta. Otro canto a la imaginación y a la necesidad del juego. A partir de siete u ocho años.
  4. Tragones y mazmorras. Ryôko Kui. Milky Way.
    Una aventura rolera en toda regla. Un grupito de héroes (mago, caballero, explorador..) adentrándose en unas mazmorras para luchar contra un dragón y rescatar a los compañeros devorados. Divertida, sin sangre que salpique y con muerte poco drásticas, porque se puede resucitar. La originalidad consiste en que se van alimentando de los monstruos que encuentran, incluyendo recetas sencillas y, medio en broma, medio enserio, consejos nutricionales que harían las delicias a Boticaria García.
  5. My Hero Academy. Kōhei Horikoshi. Planeta.
    Izuku Midoriya es un niño normal, aparentemente sin súper-poderes, que entra voluntarioso en la academia en la que se forman los chicos que sí han nacido con dones especiales, que son la mayoría. Como es de suponer, no le toman demasiado en serio. Se da la casualidad de que su mejor amigo es el niño más poderoso de la clase. Acción, ciencia ficción y también comedia. Otra serie exitosa apta para niños a partir de unos ocho años.
  6. Padre e hijo. Mi Togawa. Milky Way.
    La historia está ambientada en el Japón rural del siglo XIX. Torakichi es un joven boticario cuyo trabajo consiste en viajar sin parar llevando los medicamentos a sus clientes. Pero sus aventuras arrancan cuando queda viudo y decide afrontar la crianza de Shiro y llevarlo con él en esos viajes pese a la oposición de muchos que no ven que sea vida para un niño. Costumbrista, centrada en las emociones, con ligeros toques de magia. Es una de mis series favoritas, pero también se puede disfrutar a partir de los 8 o 9 años.
  7. Noragami. Adachitoka. Norma.
    Volvemos a la acción. Otra serie muy popular de acción y ciencia ficción que cuenta con un anime que en estos momentos tiene en catálogo Netflix. Julia lo ha leído y visto en nuestra compañía (y disfrutado mucho) a sus ocho años, pero tal vez haya niños que deban acercarse pasados los diez. Yato es un dios menor que quiere un templo en un universo en el que los dioses tienen relaciones muy humanas y luchan contra malvados espíritus gracias a sus tesoros sagrados, almas puras que pueden convertirse en poderosas armas.
  8. Detective Conan. Gosho Aoyama. Planeta.
    Todo un clásico. El inteligente detective adolescente Shinichi Kudo que es convertido en niño pequeño y resuelve crímenes como nadie, pese a las dificultades que entraña estar en un cuerpecito tan pequeño. Pasa como con Noragami, habrá niños que con ocho años podrán leerlo, otros que a partir de nueve o diez años.
  9. One Piece. Eiichiro Oda. Planeta.
    De nuevo una serie muy popular, con mucha acción y mucho humor. La que más volúmenes tiene. También hay versión animada. Monkey D. Luffy es un pirata que de niño logró un poder muy especial, ser casi literalmente de goma. Su objetivo es convertirse en rey de los piratas con la ayuda de su banda, la del sombrero de paja, y encontrar un mítico tesoro.
  10. Los dioses mienten. Kaori Ozaki. Milky Way.
    El protagonista, un niño deportista como tantos otros, se encuentra un cachorro de gato herido y abandonado que le conducirá a entablar una relación con una niña que está viviendo una situación familiar muy dura. Un tomo único y la historia más profunda y poética de las que recojo en esta selección.

¡Ah! Y para niños más pequeños, os animo a leer la selección de cómics de la madre, psicóloga y bloguera Bebé a Mordor, que también recoge los beneficios que supone leer cómics para niños.

‘A silent voice’, una historia de lobos y corderos

En mi último post os hablaba de acoso escolar, de ser lobos o ser corderos, de que no quisiera ver a mis hijos convertidos ni en lo uno ni lo otro.

He leído en los últimos tiempos varias publicaciones que hablan del bullying desde diferentes perspectivas y narrativas distintas. Y tengo pendiente escribir más pausadamente de todas ellas, porque a través de la literatura también se puede aprender a ser asertivo, a identificar situaciones de riesgo y entender cómo reaccionar.

Hay sobre todo dos de las que en el futuro próximo habrá reseña. Una es El club de los Kakamonstruos, de Ana Coto. 176 páginas aptas para niños a partir de 9 o 10 años que se publicó hace justo dos años. Yo di con la historia de Marco y los monstruos que pueblan su colegio en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada, dónde pude charlar un poco con su autora que, por cierto, estará este fin de semana en la Héroes Cómic Con de Madrid.

La otra es La lección de August, de Raquel Jaramillo, que se publicó en España hace pocos meses y aborda el bullying a un niño con deformidad en el rostro. En este caso una lectura para niños más mayores, como poco a partir de doce años.

No son las únicas lecturas recomendables, como os contaba. Queda claro que el acoso escolar nos preocupa mucho, cada vez más, y es tiene representación en la ficción. Si existiera algo así como un CIS con los motivos de preocupación de los padres, en la última década había escalado muchos puestos.

Hoy la protagonista va a ser otra obra, un premiado manga de siete tomos llamado A silent voice (Koe no Katachi) de Yoshitoki Ōima, que la editorial Milky Way ha publicado en España. Un éxito en Japón que también ha propiciado la existencia de una película.

La particularidad de esta historia, es que el protagonista que nos la narra es acosador y víctima a la vez. Shōya Ishida empieza siendo un lobo, un niño de doce años inquieto, que se aburre, que por pura carámbola se convierte en la pesadilla de una niña que llega nueva a su clase, una niña con discapacidad auditiva. La dulce y contenida Shouka Nishimiya no habla, solo emite ruidos extraños; lleva audífonos; los signos que conoce para expresarse nadie más los entiende e intenta usar sin demasiado éxito una libreta de comunicación. Ahí, en el acoso nacido de la discapacidad, está el otro aspecto diferenciado de estos libros.

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Ir con niños a Heroes ComicCon Madrid (porque el amor a la lectura nace con frecuencia gracias a los cómics)

Muchos entramos en la lectura de la mano de los tebeos. Muchos y en distintas generaciones.

Un joven contempla uno de los expositores de la tienda de cómics Akira Cómic, en Madrid. (Fernando Alvarado/EFE)

Mi tía Begoña cuenta con frecuencia que siempre recuerda a mi padre, de niño, con un tebeo en las manos. Él lo confirma, tenía colecciones completas de Capitán Trueno, Jabato, El Coyote Mis abuelos tuvieron muy poca vista haciéndolas desaparecer, no sabemos si regalándolos o haciendo prender con ellos la estufa de carbón. Duele el corazón, que diría Enrique Iglesias, solo de pensarlo.

Yo he leído mucho desde siempre, pero lo que más leía en un principio fueron cómics. El primer cuento que me aprendí de memoria fue la versión en tebeo de Los 101 dálmatas, que formaba parte de uno de aquellos gigantescos tomos de Películas de Disney.

Luego llegaron muchos otros, los Súperhumor, Mortadelo y Filemón, Titín, Astérix y Obélix, el magistral Superlópez, mis adorados Johan y Pirluit… No cometimos los errores de mis abuelos y todas esas lecturas están ahora a disposión de mi hija.

Me convertí pronto en una voraz lectora de todo tipo de libros, probablemente en gran medida por el disfrute rápido que logré de mis tebeos, y reduje la lectura de cómics, aunque nunca del todo. Me recuerdo a los 20 años (hace otros veinte) recorriendo los mercadillos malagueños acumulando ejemplares de la revista Creepy, riendo con Ralf König o sufriendo y maravillándome de la profundidad de Maus.

Y entonces mi hija nació, creció un poquito y comenzó a unir unas letras con otras. Disfrutaba leyendo cuentos, escuchándolos, pero no llegaba a explotar ese amor por la lectura que recordaba en mí. De aquellos momentos de titubeo nació un post, hace casi dos años, cuando ella tenía casi seis: Sé que leer cuesta, sé que aprender a leer no es fácil.

Había comprado muchos cuentos para primeros lectores, libros en mayúsculas, con historias pensadas para su edad, pero aunque ella los leía, yo no acababa de ver ese enganche a la lectura que recordaba en mí.

Hasta que dimos con los cómics que la atraparon, con los que la agarraron de la mano y ya no la soltaron empujándola a leer más, más deprisa, mejor. Cómics que despertaban sus risas infantiles, de cristal transparente. Cómics que la conducían de aventura den aventura. Cómics que la han llevado a que ahora esté leyendo y disfrutando de novelas como Harry Potter.

En su caso esos cómics han sido sobre todo mangas: Yotsuba, El dulce hogar de Chi, El pupitre de al lado, Pokemon, Detective Conan, Padre e hijo… Libros que hemos prestado con éxito a otros niños, que ahora también devoran bocadillos de papel.

Las dos juntas hemos descubierto ese universo de historias japonesas. He leído también muchos de sus libros y he descubierto otros, más adultos, que me han conducido a un reencuentro intenso con la lectura de tebeos (si me permitís llamar así a los mangas).

De hecho estoy fichando muchos libros que son más que recomendables para lectores ya adolescentes, también por los valores que inculcan, de los que ya os iré hablando.

Las dos juntas, en el sofá, pasando páginas en sentido contrario y tan contentas de compartir esos momentos de lectura.

Por eso vamos a ir juntas la próxima semana al Héroes Cómics Con que se celebra en Madrid (nos hemos quedado con ganas del Salón del Manga de Barcelona, tal vez al año próximo), para realizar una inmersión en profundidad en el universo de los tebeos y todo aquello que les rodea. A ver qué descubrimos.

Iremos y os contaremos qué tal la experiencia por si os interesa de cara a acudir con niños a próximas ediciones. Iremos y es la primera vez para ambas, así que admitimos recomendaciones.

Y antes de ir, os dejo la información que me han hecho llegar los organizadores por si os interesa acudir ya este año.

Es en el Pabellón 5 de IFEMA, el viernes 10 de noviembre y sábado 11 de 9:00 a 21:00 y el domingo 12 de 9:00 a 20:00.

La entrada gratuita para los niños menores de 10 años. Pero claro, los niños no pueden ir solos y los adultos tenemos que pagar 10 euros por la entrada del viernes (12 en taquilla) y 12 por la del sábado y el domingo (15 en taquillas). Hay más opciones a indagar en la web oficial si queremos ir disfrazados (como es debido, no vale un disfraz cutre del chino para salir del paso), en grupo o los tres días.

Heroes Comic Con Madrid forma parte del circuito Heroes, el mayor circuito europeo de eventos de cultura pop que cuenta en la actualidad con 12 salones en 6 países, y con una comunidad de más de 300.000 aficionados.

Acuden editoriales nacionales e internacionales mostrarán sus novedades y fondo de catálogo (ECC Ediciones, Planeta Cómic, Norma Editorial), también productoras y distribuidoras, incluida Netflix, Fox, Sony… y compañías de videojuegos y de juegos de mesa.

Hay pintaras y rincón de lectura, también tendrán el traje del último Spider-Man y en el stand de Warner numerosas actividades de Liga de la justicia, que se estrena el siguiente fin de semana del salón.

Y además de todo eso, en la Kids Zone:

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Álvaro López (Generación Ghibli): “La animación japonesa aporta diversidad y honestidad al niño”

¿Es Álvaro López Martín el mayor experto en Ghibli de España? Es imposible asegurar tal cosa sin margen de error, pero no me extrañaría si así fuera. Álvaro es el artífice del blog Generación Ghibli y de sus redes sociales, referencia indiscutible en nuestro país para todos los que disfrutamos con las películas procedentes de este estudio japonés con la impronta del artista Hayao Miyazaki.

No se me ocurre mejor manera de llegar a ser experto en cualquier materia que el camino del goce, que es el que ha recorrido Álvaro López. Un goce que se amplifica compartiendo pasión y conocimientos. Y no solo desde el blog y sus redes y desde colaboraciones en otros medios y páginas, Álvaro tiene tres libros publicados relacionados directamente con Ghibli: Mi vecino Miyazaki, Antes de Mi vecino Miyazaki. El origen de Studio Ghibli y, recientemente, El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás (Ediciones Diabolo).

¿Cuántas veces has visto El viaje de Chihiro? ¿Es la película que más has visto? ¿Es tu obra de Ghibli favorita?
Perdí la cuenta. Sí, es una película que he visto muchas, muchas veces, pero no te sabría decir si es la que más. ¿Sabes qué pasa? Que tengo la manía de dosificar los visionados de las películas que más me gustan, para no machacarlas demasiado en mi cabeza, por lo que no las veo miles de veces seguidas, dejo un tiempo prudencial. Obviamente, escribiendo un libro sobre El viaje de Chihiro (y los libros anteriores sobre Studio Ghibli) he tenido que verla mucho y muy detenidamente. Pero la disfruto siempre porque es una película con muchísimas lecturas y detalles. Es mi película preferida de Studio Ghibli, aunque (casi) todas tienen algo especial que las hace únicas. Pero su director Hayao Miyazaki creo que llegó a la cumbre de su creatividad con ella.

El viaje de Chihiro está protagonizado por una niña. Ese recurso de acudir a la infancia o al menos a personajes muy jóvenes, poco más que niños, es una constante en Ghibli. ¿A qué crees que se debe?
El eje de Studio Ghibli es Miyazaki, y Miyazaki tiene una visión del mundo bastante pesimista, sin embargo no lo traslada a sus películas, al contrario: él promueve la esperanza en ellas, porque es consciente del mensaje que quiere enviar principalmente a los niños. Para él, en el mundo hay bastantes cosas que están mal, pero cree que los más jóvenes pueden cambiarlo. A través de sus películas trata de promover esa idea. Por eso sus protagonistas son niñas y adolescentes, porque quiere que se vean reflejadas en ellas, personajes que superan obstáculos y adversidades para finalmente evolucionar y creer que un futuro mejor es posible si luchan por él.

Pese a ese protagonismo no es una película infantil, al menos no para la primera infancia. ¿a partir de qué edad crees que es recomendable?
A través de mi blog Generación GHIBLI llevo más de siete años leyendo historias de aficionados de todo tipo, y también de gente que tengo alrededor, y me cuentan de todo en cuanto a la edad en la que los niños se fascinan por ella. Dos de mis sobrinos fueron fans absolutos teniendo entre 4 y 8 años, mucha otra gente me dice que la película de pequeños les daba miedo, especialmente la bruja Yubaba. Hay que tener en cuenta que estamos ante una película algo oscura y compleja en su forma, pero absolutamente recomendable para los niños en su fondo, con un mensaje magnífico para ellos que es necesario transmitir sobre el valor de ser una misma, la importancia del esfuerzo para conseguir algo, la amistad, la superación personal… Es una película muy honesta con los niños, y por eso es tan apreciada por los adultos.

Tienes dos libros previos, Mi vecino Miyazaki (2014) y Antes de Mi vecino Miyazaki. El origen de Studio Ghibli. ¿Cuál será tu siguiente proyecto literario?
Pues acabo de publicar El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás con Diábolo Ediciones, en el que repaso detalladamente la película de Hayao Miyazaki, probablemente su obra cumbre, para que sea entendida en su totalidad tanto por los que la han visto decenas de veces como para los que no; y luego hay algunas ideas que veremos si se llevan a cabo. Siento no poderte decir mucho más, porque son cosas que no están confirmadas y el mundo editorial es complejo. De momento mi libro sobre El viaje de Chihiro está gustando mucho a la gente por los comentarios que me llegan y sus buenas ventas, y me quedo con eso, que para mí es lo importante en mi labor de divulgar la animación de Studio Ghibli en español y que sea cada vez más conocida, extendida y normalizada en nuestro idioma. Y, en cualquier caso, siempre nos podemos encontrar a través de mi blog Generación GHIBLI y sus redes sociales, donde estoy en contacto permanente con la gente.

La animación japonesa arrastra muchos prejuicios, muchos padres creen que es violencia y sexo. ¿Qué les dirías?
La animación japonesa es una forma de contar historias, por tanto no es posible definirla como un modo único de expresión. En la animación japonesa puede (o no) haber violencia y sexo, como puede haber amor, amistad, belleza, poesía, comedia, drama y todo lo que se pueda imaginar. Como lo hay en cualquier medio de expresión artística. Lo de que el anime es violento y sexualizado forma parte de una mirada muy restringida y prejuiciosa, por desgracia aún muy extendida. Te puedo poner ejemplos televisivos occidentales que todos conocemos: si Pocoyó no es lo mismo que Padre de familia, aunque ambas sean series de animación, ¿por qué van a serlo las series y películas de animación japonesas? En Japón se hace animación para niños, para adolescentes, para adultos, para todo tipo de públicos. Y, además, con estilos muy diversos.

Mi hija, que tiene 8 años, adora desde hace bastante a Totoro, Arrietty, Ponyo, Nicky… pero no ha visto Mononoke hasta este año. Justo estoy pensando en ponerle ahora Chihiro. ¿Qué películas de Ghibli recomendarías para iniciar a los niños más pequeños?
Para los más pequeños, Ponyo en el acantilado es una gran opción, una película de lo más inocente pero a la vez de enorme belleza, vistosidad y valores como el amor, la amistad y el cuidado de la naturaleza. Mi vecino Totoro es la película infantil por anotonomasia en Japón, pero es cierto que a niños muy pequeños puede asustarles un poco la estética de Totoro o el Gatobús (salvando esto en casos puntuales, encandila a cualquier niño). Haru en el Reino de los Gatos también gusta mucho a los niños de menor edad.

Después ya, para edades a partir de los 6 ó 7 años, podrían disfrutar perfectamente de muchas otras como Arrietty y el mundo de los diminutos, Nicky, la aprendiz de bruja, Porco Rosso o El castillo en el cielo sin problema. Desde los 8 ó 9 ya se podría probar con El viaje de Chihiro y quizás hacia los 10, La Princesa Mononoke si les gusta el estilo de Miyazaki, ya que esta es más compleja y seguramente haya que explicarle alguna cosa en su visionado, pero es una película tan apabullante y enriquecedora, que merece la pena. Sin olvidar Nausicaä del Valle del Viento, Susurros del corazón (recomendadísima, una oda a la creatividad), El castillo ambulante
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‘Padre e hijo’ de Mi Togawa, el amor, las alegrías y los retos de la paternidad hechos manga

Día del padre. Día también de abuelos y bisabuelos en nuestro caso (tengo la suerte de que uno de mis abuelos aún nos acompañe). Un día para vernos, pasarlo juntos y hacer algún pequeño presente, tener algún detalle que manifieste el cariño que nos tenemos.

Hoy os quiero hablar de uno de los regalos que ha recibido mi santo. Acompañando a una maqueta de un tanque de la Segunda Guerra Mundial, le hemos dado los dos primeros tomos de una manga precioso, dedicado por entero a la paternidad, al descubrimiento mutuo de un padre y un hijo.

Se llama Padre e hijo, Chichikogusa en su título original. Su autora es la ilustradora Mi Togawa y ha sido editado en España por Milky Way. Cada volumen cuesta 8 euros. Y hace ya bastante decidí que era un regalo de lo más apropiado en un día como hoy. Padre e hijo es un viaje al amor de un padre por su hijo y de un hijo por su padre.

La historia está ambientada en el Japón rural del siglo XIX. Torakichi es un joven boticario ambulante cuyo trabajo consiste en viajar sin parar llevando los medicamentos a sus clientes, medicamentos que conoce y prepara con frecuencia a partir de plantas. Su hijo tiene tres años y es un desconocido para él. Quedó viudo y de su crianza se encargó su hermana. Pero sus aventuras arrancan cuando decide afrontar la crianza de Shiro y llevarlo con él en esos viajes pese a la oposición de muchos que no ven que sea vida para un niño.

A lo largo de las casi doscientas páginas que tiene cada tomo iremos viendo como Torakichi aprende a ser padre, los retos que se va encontrando, las dudas que le surgen, cómo cambia su actitud y aprende a tener más paciencia y encarar la vida de manera más asertiva.

Pero también tenemos el punto de vista del pequeño Shiro, la devoción que desarrolla por su padre, la aparición de celos infantiles, las pesadillas nocturnas, el querer que le mimen, el miedo y la superación de la pérdida, la búsqueda de atención…

Padre e hijo es una deliciosa y ajustada plasmación de las reacciones infantiles, las inseguridades de la paternidad y el amor que lo sostiene todo.

Un manga de lo cotidiano en una época y un lugar que nos resultan exóticos. Pero por lejano que nos quede el tiempo y el lugar, la ropa que visten, los alimentos que toman y las fiestas que celebran, la relación entre un padre y su hijo pequeño no podría ser más cercana.

¡Feliz día del padre!

‘¡Yotsuba!’, un buen ejemplo de que el manga también puede ser para niños pequeños

De pequeña leía muchísimo. Muchos libros, pero también leía y releía una cantidad ingente de tebeos en diferentes formatos. Los libros de películas de Disney, mortadelos, súperhumores, zipizapes, al tío gilito y los sobrinos de Donald, tintines, Asterix, Súperlopez… de todo. Y todos los buenos ratos pasados leyendo bocadillos también contribuyeron a desarrollar mi amor por la lectura y a convertirlo en un hábito.

Más tarde llegó algo de Marvel y DC (aunque nunca he sido una fan acérrima ni mucho menos), las revistas Creepy compradas en el mercadillo de segunda mano y Ralf Konig. Luego me hice adulta y las novelas ganaron a los cómics, pero Maus sigue pareciéndome una obra maestra más apetecible que Proust y últimamente me ha dado por hacer incursiones en el manga.

Fruto de esas incursiones descubrimos en casa a Yotsuba, de Kiyohiko Azuma, que es en estos momentos uno de los personajes literarios favoritos de mi hija de siete años y la prueba evidente de que el manga también es cosa de niños pequeños. Y de adultos, porque tanto mi santo como yo también disfrutamos con las aventuras de esta niña de cinco años con el pelo verde.

Sobre el manga sobrevuela mucho prejuicio, pese a contar con obras que son auténticas maravillas con todo tipo de temática. A mucha gente la palabra manga le sugiere poco más que altas dosis de violencia y sexo junto a colegialas de ojos grandes. Claro que hay de eso, pero también mucho más. No hace mucho os recomendé aquí mismo una manga para adolescentes que contribuía a luchar contra el acoso escolar, Mi amigo Capricornio y las versiones en manga de clásicos como Hamlet o El Quijote. Y no es el único de los que he leído recientemente que recomendaría a chavales de instituto.

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‘Mi amigo capricornio’, un manga con el que trabajar el acoso escolar

Últimamente estoy muy japonesa. En mi anterior post os hablaba de las películas de animación procedentes de aquel país con las que más ha disfrutado mi hija de siete años, una recopilación que también es una recomendación para que podáis ver con vuestros niños. Son historias hermosas cuya calidad supera con frecuencia a muchas de las cintas infantiles de grandes estudios occidentales que nos meten a carretadas en los cines.

Hoy os traigo un manga de Otsuichi y Masaro Miyokawa editado en España por Milky Way Ediciones que he disfrutado leyendo este fin de semana y que creo que puede ser una buena herramienta para que nuestros chicos reflexionen sobre el acoso escolar, sobre si el papel que desean ocupar es el de meros observadores cuando vean a un compañero abusar de otro.

imageSe trata de Mi amigo capricornio y no es apto para los niños más pequeños. Lo recomendaría para chicos a partir de unos catorce años. Y no porque haya violencia o sexo, en absoluto, sino porque en él se lleva al extremo la situación de acoso, con un matón que acaba siendo asesinado, un suicidio en el aire y otro en el pasado.

Así es la sinopsis de la contraportada:

Una noche, Yuya Matsuda se topa con su compañero de curso Naoto Wakatsuki, que acaba de cometer un asesinato. Wakatsuki, agobiado por el horrible acoso escolar al que es sometido, acaba matando a su maltratador. El sentimiento de culpabilidad que atenaza a Yuya, que hasta ahora no había hecho nada para evitar ese acoso a pesar de haber sido testigo a menudo, le insta a tomar la decisión de huir con él. Una impactante verdad espera a los dos jóvenes al término de su huida. ¿Se cumplirá el predestinado desenlace…?

En Mi amigo capricornio también hay magia, un viento que sopla trayendo noticias del futuro que el protagonista querrá evitar, personajes conmovedores y un misterio a resolver, porque no todo es ni mucho menos lo que parece en este libro francamente recomendable que puede abrir la puerta a una buena charla.

Eso sí, tal vez la historia hubiera mejorado si mostrara algunos grises en el acosador, algunos claroscuros. Si ese personaje no fuera eminentemente un monstruo habría ganado en profundidad.

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“Fuimos nosotros quienes optamos por sacrificarlo a él para poder vivir seguros”

Son 224 páginas en edición rústica con sobrecubierta de 13×18 centímetros. Cuesta ocho euros.

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Otra forma de acercarse a los clásicos como ‘Hamlet’ y ‘El Quijote’: el manga

imageHace bastante que quería traer aquí los libros de la editorial la otra h, nada mejor que hacerlo en torno al Día del libro, que recuerda especialmente a Shakespeare y a Cervantes, pero que en general sirve para recordarnos a todos que leer es volar, en el mejor de los sentidos.

La otra h es un sello editorial nacido el año pasado de mano de la editorial Herder y que está adaptando obras clásicas al formato manga; lo está haciendo con tino y calidad y en un tamaño de libro muy manejable. Aunque tal vez algo más grande luciría más, ese formato permite que el precio sea de 9,95 euros.

Ahí tenéis dos de sus títulos, los dos más relacionados con el Día del libro: los protagonizados por el hidalgo manchego, del que ya habló en su día mi compañero Diego G. Moreno, y el príncipe danés.

Hamlet lo leí con gusto y gana y por iniciativa propia estando en mi primer año de carrera. Descubrí entonces que Shakespeare era fascinante y paseé por muchas de sus obras. En cambio aún recuerdo cómo me empujaron desde el instituto a leer a Cervantes. El profesor lo pidió con tan poco entusiasmo como teníamos los cuarenta adolescentes que tenía delante de adentrarse por imperativo educativo en las andanzas de caballero que hablaba en castellano antiguo. El docente sabía que no lo haríamos, que como mucho leeríamos adaptaciones mejores o peores, veríamos alguna serie de televisión o, con mucha suerte, superaríamos sin entender del todo la primera parte del libro.

Leer no admite modos imperativos, ya lo dije aquí mismo hace tiempo. Y la forma de presentar la literatura a niños y jóvenes en el sistema educativo español dista mucho de ser óptima.

Para que se construya un lector desde la infancia el goce es la clave. Que lean lo que les apetezca, por ligero o liviano que nos parezca. Lo importante para niños y adolescentes, también para los adultos, es leer y divertirse haciéndolo, más que el qué leer.

Volviendo a los libros de la otra h, estas adaptaciones en manga son respetuosas, conservan la esencia de los libros originales y estoy convencida de que animan a seguir descubriendo clásicos, a perderles el miedo, a entender que muchos son sorprendentemente modernos. No son un sustituto que limite el acercamiento a los originales, no lo creo. En cambio pueden ser una herramienta educativa fantástica que amplíe horizontes y contribuya a leer más.

En la colección de la otra h están el Hamlet y el Don Quijote de la Mancha que ilustran este post, pero hay muchos otros. De hecho es sorprendente (para bien) la cantidad y calidad de la selección de títulos existente, que siguen ampliando a buen ritmo. Por ejemplo:

Dan ganas de completar toda la colección, ¿verdad?

No sé vosotros, pero a mí se me ocurren pocas formas mejores de acercar a Goethe, Rousseau, Darwin, Confucio o Descartes a muchos lectores a los que jamás se les ocurriría abrir las obras originales. Y no hablo sólo de niños o jóvenes, el manga resulta muy atractivo para muchos adultos.

Por cierto, la web de la otra h Tampoco es la de una editorial al uso, de hecho se podría considerar una web cultural, que explica y pone en contexto las obras que publica. No dejéis de echarle un ojo.