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Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
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Hazte un bibliofavor y lee ‘Alta Fidelidad’ de Nick Hornby si no lo has hecho ya

En la librería nos pierde la bibliofagia, la cafeína, la cinefilia y la melomanía. Por eso cuando prescribimos libros como Alta fidelidad, de Nick Hornby, que toca todos esos palos, el subidón es cuádruple aunque agridulce.

Alta fidelidad, novela y película homónima

Alta fidelidad, novela y película homónima

Agridulce porque tenemos tan interiorizada esa novela como de culto -al menos entre cierto perfil lector y de edad- que cuando alguien nos dice que aún no la ha leído o, peor aún, que no conoce la novela, la bibliofilia se nos congela en el rostro en una mueca fugaz que revela estupefacción y desconcierto.

Pero pasados unos segundos irrumpe el ansia por dar de leer Alta Fidelidad, y el silencio incrédulo deja paso al biblioentusiasmo histérico. Llegados a este punto no hay quien nos pare: somos una máquina de biblioprescripción masiva.

Y justo ayer uno de mis libreros y yo vivimos uno de esos ‘momentos altafidelidadianos’ en reginaexlibrislandia con dos chicos jóvenes que se adentraron en nuestros confines en busca de la colosal Patria, de Aramburu.

Se materializaron frente al escritorio con el ejemplar de Tusquets en la mano, mientras mi librero y yo punteábamos albaranes:

Regina: ¡Hola!

Cliente 1: ¿Qué tal? Mira, me llevo este para mi madre… y bien, ¿no?

Regina: Es un pedazo de novela, sí. Para cualquier perfil lector.

Cliente1: Sí, eso he leído por ahí. Igual hasta me lo leo yo también, no sé

Cliente2: ¿Tú? ¿te lo vas a leer tú? Eso tengo que verlo, chaval

Cliente1: ¡Serás capullo!

Cliente 2: A ver, tío, que tú no eres de leer. Entre María, la música y la play sencillamente NO tienes tiempo. Y aunque lo tuvieras….

Regina: ¡Ah! ¿Melómano? Entonces, ¿te suena Alta Fidelidad?

Cliente 2: ¿De los equipos, no?

Cliente1: ¡Ja, ja, ja! ¿Qué dices, tío? ¡Se te va mucho! Me suena de algo, sí, pero no sé

Regina: Es una novela de Nick Hornby de mediados de los 90. Va sobre un treintañero melómano que lleva una tienda de vinilos en Londres. Hazte un bibliofavor y léetela, porque te va a entusiasmar.

Cliente1: Espera, espera… ¿pero eso no era una peli?

Cliente 2: ¡Sí! Con el tipo este, cómo se llama… ¡Cusack! ¿no? ¿O qué?

(Alta fidelidad, 2000 / Touchstone Pictures)

(Alta fidelidad, 2000 / Touchstone Pictures)

Regina: Sí y no. Hay una peli, sí, dirigida por Stephen Frears que se basa en la novela.

Cliente1: La peli si la he visto, pero hace mucho. ¿No salían unos colgaos que se pasaban la vida haciendo listas? Unos locos de la música, ¿no?

Regina: Sí. Pues la novela es mejor que la película, que es un clásico ya. Muy, muy divertida y bastante reveladora, la verdad. Y con muchas referencias musicales.

Cliente1: ¿Y la tienes?

Regina: De Alta fidelidad siempre tengo ejemplares en la recámara…. Por aquí nos encanta a todos.

Cliente 2: ¿Y dos? Si ves que tal me la llevo yo también.

Cliente1: Pero, tío, ¿seguro? Ya te la paso yo luego

Cliente 2: No, no. Tiro para el norte el fin de semana y de pronto como que me ha apetecido.

Y se fueron con sus dos ejemplares de Alta Fidelidad, NO hizo falta que mi librero y yo cruzáramos apuestas sobre si les enganchará o no el biblioartefacto de Nick Hornby: ambos sabemos que les va a encantar.

En lugar de eso nos abalanzamos sobre el ordenador para reponer los dos ejemplares a la velocidad de la luz. Que ese sí que es un libro de fondo que hay que tener en balda. Al menos en reginaexlibrislandia. Palabra de Regina ExLibris.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Alta fidelidad. Nick Hornby. Anagrama. Título de referencia aunque no pionero del subgénero de las novelas de rock nos introduce al ya legendario Rob, un treintañero adicto a la música pop que regenta una tienda de vinilos en Londres con dos ayudantes. Solo vende lo que él escucha y, además, en vinilo, así que a falta de clientela, este trío de melómanos compulsivos pasa el rato confeccionando listas de temas –y de lo que se tercie, desde películas a vestimenta– para cada ocasión (rupturas, funerales, citas…). Cuando su novia lo deja por otro, Rob escarba en su pasado emocional para demostrar que esta ruptura no es tan traumática como lo fueron otras, esas que reblandecieron su autoestima transformándolo, siempre al son de hits pop, en un hombre inmaduro, inseguro y melancólico. Hornby realiza una divertida disección de un treintañero con síndrome de Peter Pan con chupa de cuero, que no sabe si quedarse con los niños perdidos en el País de Nunca Jamás tarareando viejos hits de adolescencia o crecer y fugarse con Wendy al mundo real. Divertido, lúcido y conmovedor esbozo del sexo y la masculinidad, la memoria y la música desde el punto de vista masculino, y con banda sonora incluida. ¿Quién da más?

Alta Fidelidad (La conjura de la risa)

 

Y para terminar e ir haciendo bibliosalivar a potenciales lectores o relectores os dejo con el trailer de la película Alta fidelidad, dirigida por Stephen Frears en el 2000:

Échate unas risas leyendo ‘La señora Fletcher’ antes de que HBO la filme

Quién me iba a decir a mí que las plataformas televisivas me iban a dar biblioalegrón tras boiblioalegrón. Pero lo hacen, y yo digo, ¡Amén, querid@s! Mi última sorpresa bibliocatódica ha sido enterarme de que HBO rueda el piloto de ‘Mrs. Fletcher’, adaptación de la hilarante La señora Fletcher, de Tom Perrotta, y editada por Libros del Asteroide.

Kathryn Hahn será La señora Fletcher en la serie homónima de HBO

Kathryn Hahn será La señora Fletcher en la serie homónima de HBO

Y, entre nosotros, me parece un acierto. No solo porque es muy filmable en términos de comedia, sino porque, una vez más, la emisión de la serie homónima descubrirá el libro a lectores de todo el planeta. Y eso siempre trae un biblioalegrón de proporciones bíblicas a reginaexlibrislandia (lerey, lerey).

Leí la novela hace poco y que me cautivó en tiempo récord. Tanto que pasó a engrosar mi selección de Madres de novela y que me faltó tiempo para recomendársela a uno de mis libreros. De hecho le dije:

Léete la Señora Fletcher, querid@. Te reirás, y entre tú y yo te digo que ya podrían hacer una serie con la novela. Eve Fletcher es carnaza catódica de la buena, palabrita de Regina ExLibris. Su autor, Tom Perrotta, que escribe novela y guiones, también tuvo mucho que ver con Leftlovers. Pero aquí cambia totalmente el registro y hace comedia

La señora Fletcher se lee muy bien, está salpicada de un humor entre sutil y perverso, escarba en el submundo del porno online desde una óptica novedosa, lúcida y desternillante, y, sobre todo, se reafirma en el hecho de que ser mujer madura, divorciada y madre con el síndrome del nido vacío no solo NO es el principio del fin, sino que es el comienzo de una etapa trepidante cargada de posibilidades… de todo tipo.

Tal cual. La señora Fletcher (Libros del Asteroide) es Eve, una mujer divorciada de cuarenta y tantos que vive en Nueva Jersey. Como su hijo se acaba de ir a la universidad se apunta a un curso en la facultad local, donde conocerá a gente de lo más variopinta, descubrirá la pornografía en internet y las aplicaciones de citas, y hará cosas que meses atrás le hubieran parecido inconcebibles. Mientras tanto su hijo descubrirá que la vida en el campus no es lo que había imaginado. Así que madre e hijo se enfrentan en paralelo a una de crisis de identidad: Eve se suelta la melena mientras Brendan capea el desencanto de su recién estrenada madurez. Desternillante, tierna y lúcida sátira en la que, tanto Brendan como el lector, tendrán que aceptar que Eve es, antes que una madre, una mujer. Ah, y que para una mujer hay vida (y mucha y por suerte muy, pero que muy agitada) más allá de los 40.

La señora Fletcher

La señora Fletcher

Lo último que sé –gracias a mi librero, al que definitivamente le cautivó la novela- es que la actriz estadounidense Kathryn Hahn será quien encarne a la díscola Eva en Mrs. Fletcher’. Otro acierto. Definitivamente Kathryn Hahn tiene hechuras de Eve Fletcher.

Y no es la primera vez que se mete en la piel de una madre de otro pelaje y celuloide, sino que protagoniza una campaña publicitaria para un modelo de monovolumen en EEUU que explota su vena de mamá de armas tomar.

Este es uno de los spots:

En serio, queridos, leeros La señora Fletcher, de Tom Perrotta en cuanto podáis. No os arrepentiréis. En reginaexlibrislandia la tenemos fronteada en la sección de Narrativa y no dejamos de prescribirla. Palabra de Regina ExLibris.

Cinco novelas para leer, reír y espantar la astenia primaveral a librazos

En la librería siempre me sacudo la astenia primaveral a librazos. Pero este año la melancolía y la desgana amenazaban con desplomarse sobre mi regio pelucón como una masa densa y gelatinosa de la que no iba a lograr desprenderme tan fácilmente, así que me autoprescribí la lectura encadenada de cinco títulos para echarme unas risas de novela.

Y funcionó, queridos, vaya si funcionó. Tanto que llevo unos días que soy todo dientes, con una sonrisa que me da la vuelta a la cara. Palabra de Regina ExLibris.

De hecho ha sido tan efectiva mi bibliomedia y tan radical el cambio en mi ánimo que mi equipo de libreros decidió probar mi biblioterapia. Y como a ellos también parece que les funciona me he dicho:

“Nena, que fluyan las risas de novela. Monta una mesa con esas cinco novelas que tantas carcajadas de tan hecho soltar”

Y aquí estoy. Y estas son mis más recientes cinco novelas para leer y echarse unas risas y, de paso, sacudirse la astenia primaveral del demonio a librazos.

¿Listos? Vamos:

1. Lucky Jim. Kingsley Amis. ImpedimentaDesternillante novela ambientada en el ecosistema universitario británico que catapultó a la fama a Kingsley Amis. Su protagonista es Jim Dixon, un profesor universitario de Historia Medieval que procede de un estrato social humilde y que si quiere conservar su puesto debe escribir y publicar un artículo que haga hincar la rodilla a lo más granado de los eruditos del claustro. Si ya de entrada con semejante papelón no sabe por dónde demonios salir, también necesita ganarse la camaradería de su jefe de departamento, un pedante insufrible de difícil trato. Y para rematar, tiene que reconducir la atracción que siente por una compañera en un precario equilibrio emocional tras intentar suicidarse por un desengaño amoroso. Vertiginoso despliegue de humor cáustico e inteligente, que es marca de la casa en un género, el de la narrativa de campus, que es típicamente inglés.

Lucky Jim

Lucky Jim

2. Mi abuela rusa y su aspiradora americana. Meir Shalev. Ático de los libros. Todas las abuelas son especiales, pero algunas más que otras. En Nahalal, el pueblo natal de Shalev, conocemos a su asombrosa abuela Tonia, que llegó a Palestina en barco desde Rusia y pasó toda su vida luchando contra el peor enemigo de su familia en esas nuevas tierras: la suciedad. A Tonia no se la vio nunca sin un trapo al hombro. Recibía a los visitantes fuera de casa y sólo permitía a unos pocos elegidos entrar en su inmaculada morada. Hilarante y conmovedora, la historia de la abuela Tonia y sus reglas cobran vida en un relato que gira alrededor de la llegada de una enorme y reluciente aspiradora americana, regalo de un tío que había emigrado a EEUU. Todo el pueblo asistirá atónito a la llegada del curioso objeto, que despertará reacciones encontradas. La abuela Tonia estará encantada con su misterioso aparato hasta que un detalle la relegará a un aseo al que ya nadie entra. Mezclando magistralmente realidad y ficción, Shalev crea personajes inolvidables y traza un retrato emotivo de su familia y de toda una época, la de los primeros colonos judíos en el recién creado Estado de Israel, con humor, ternura y sin caer en adoctrinamientos.

Mi abuela rusa y su aspiradora americana

Mi abuela rusa y su aspiradora americana

 3. Genio. Patrick Dennis. Acantilado. En un Hollywood donde la mentira, el engaño y la ostentación son moneda corriente, el director de culto Leander Starr es capaz de engatusar al mismísimo diablo. Pero los años no perdonan ni a un genio como él, y aunque el público le adora, sus ex mujeres y el fisco terminan por cercarle. Por eso se fuga a México decidido a rodar una película, que le permita recuperar el prestigio y la fortuna. Se trata de El Valle de los Buitres, y solo necesita dinero y a un guionista. Por suerte conoce al candidato perfecto, Patrick Dennis, un escritor en plena crisis creativa. El encuentro del director y el escritor detona una lucha de egos y una hilarante sátira del disparatado mundo de las estrellas del cine clásico de Hollywood tan trepidante, divertida y asombrosa como pocas, sí, pero en la línea de su maravillosa Tía Mame.

Genio

Genio

4. Cómo se hizo la guerra de los zombis. Libros del Asteroide.  Josh Levin es un aprendiz de guionista treintañero que se gana la vida dando clases de inglés para extranjeros mientras sueña con vender sus historias a una productora de Hollywood. Su portátil está lleno de ideas para guiones, pero su mayor apuesta es «La guerra de los zombis». Cuando un día llega a su apartamento y se encuentra al casero -un veterano de guerra tarado- hurgando en su colada, decide mudarse con Kimiko, su adorable novia. Todo parece ir bien hasta que Josh va a una fiesta en casa de Ana, una estudiante bosnia con un marido violento y celoso… Ambientada en unos Estados Unidos todavía traumatizados por los atentados del 11-s, esta es una hilarante novela sobre un tipo que está convencido de que «uno se puede organizar bien la vida sobre la base de la ausencia absoluta de esperanza y ambición». Risas y lucidez a cada salto de línea.

Cómo se hizo La guerra de los zombies

Cómo se hizo La guerra de los zombies

5. Lunario del Paraíso. Gianni Celati. Periférica. A finales de los años 70 el gran Gianni Celati, uno de los autores italianos más relevantes del cambio de siglo, publicó esta novela mítica y desopilante. En ella Giovanni se enamora en una playa de su país de una jovencita alemana y la sigue hasta el Hamburgo de The Beatles presa de cien mil furores, tanto de la carne como del espíritu. He aquí un filósofo andarín, un amante caballeroso y galante hasta el delirio, pero con un agujero en el zapato, un pobre infeliz que filosofa con profundidad y con palabras sencillas. Esta divertidísima novela, escrita en estado de gracia, cargada de diálogos y de escenas memorables, ofrece humor a raudales y aventuras trepidantes y disparatadas con ecos de la mejor literatura picaresca. Un antihéroe entre bobalicón y admirable que, sin duda, termina por conquistarte como lector.

Lunario del paraiso

Lunario del paraiso

10 novelas para regalarte ( y regalar) por el Día del Libro

Selección Día del Libro Regina ExLibris

Selección Día del Libro Regina ExLibris

En reginaexlibrislandia te sugerimos diez títulos de ficción para pegarte un homenaje libresco en el Día del Libro. O para obsequiar a otros, eso ya es cosa tuya.

Lo importante es que en la fiesta grande del libro te vayas de safari libresco a tu librería y, si aún no tienes clara tu biblioapetencia, vuelvas a casa con esa novela que no sabías que querías leer hasta que la tuviste delante… o hasta que Regina ExLibris te la descubrió.

¿Listos?

Va mi selección reginaexlibrislandiana con diez novelas para regalarte (y regalar) en el Día del Libro:

1. Damas Oscuras. VVAA. Impedimenta. El exquisito volumen de Impedimenta es una deliciosa bacanal libresca de escalofríos y taquicardias de la –gélida y huesuda– mano de 21 creadoras victorianas, con un talento endemoniado para erizarte el vello y dejarte el sistema nervioso central más tenso que las cuerdas de un Stradivarius. Pero, ojo, lo que en apariencia son relatos espeluznantes de fantasmas esconden su manera de socavar y pulverizar la figura masculina. Si tienes hambre de historias tenebrosas pero, eso sí, sin sangre ni vísceras, prepárate para deglutir este bibliofestín con un menú de plato único: el miedo.

Damas Oscuras

Damas Oscuras

2. La Princesa Prometida. William Goldman. Ático de los Libros. Un clásico que trasciende géneros, edades y bibliopaladares porque es una experiencia lectora alucinante y tremendamente divertida. La novela tiene tantos bibliovértices a los que agarrarte como lector, que es realmente difícil escapar a su encanto. Piratas, aventuras, espadachines, amor, duelos, abordajes, héroes, magos, venganzas, acción, promesas, hombres, brujas y hechiceros, gigantes, mujeres, criaturas de todo pelaje, villanos, altas y bajas pasiones y, sobre todo, mucho, pero que mucho humor. Hazte con La Princesa Prometida y “¡PREPÁRATE A biblioMORIR (de puro gusto lector).

La Princesa Prometida

La Princesa Prometida

3. Cuando sale la reclusa. Fred Vargas. Siruela. Pasen y lean la obra más ambiciosa de Fred Vargas, exquisitamente aderezada con los ingredientes fredvargasianos: la arqueología, el medievo, los mitos, la fauna y la disección del alma humana. Adamsberg se interesa por la muerte de tres ancianos por las picaduras de una ‘reclusa’: una araña venenosa, pero no letal. El comisario investiga a espaldas de su equipo, enredándose en una delicada y compleja trama, llena de equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que tiene en jaque al comisario y al lector.

Cuando sale la reclusa

Cuando sale la reclusa

4. Antes del huracán. Kiko Amat. Anagrama. Irreverente, agridulce y muy, muy divertida novela de iniciación y catarsis que radiografía a palabras y sin melodramas el calvario emocional que supone crecer y sobrevivir siendo distinto en el extrarradio en la Barcelona de los años 80, con el Mundial de España 82 y el conflicto de las Maldivas de fondo. Curro aguanta el tipo como puede en el 82 con su amigo Priu, tan nerd como él, hasta que la bomba de relojería emocional que lleva en la caja torácica estalla y su realidad se despedaza, con brote homicida y todo. Engancha, conmueve, sorprende y divierte por igual.

Antes del huracán

Antes del huracán

5. El terror. Dan Simmons. Roca. Novela trepidante, aterradora, sobrecogedora y adictiva que ficciona sobre el enigmático destino de 129 aventureros de la Armada Británica que a mediados del SXIX emprendieron una expedición al Ártico. Varados en el hielo a temperaturas inhumanas, no solo tendrán que sobreponerse al frío, el deterioro de los barcos, el hambre, la muerte, la enfermedad, la desesperanza, el canibalismo y los motines, sino que pronto descubrirán que una sanguinaria criatura les acecha y una enigmática mujer les observa envuelta en un silencio glacial. Un trepidante bibliogarbeo por un auténtico infierno de hielo.

El terror

El terror

6. Con la misma moneda. Verity Bargate. Alba (Rara Avis). Un curioso artefacto narrativo que te cautiva, te sorprende, te engancha y te noquea, y en el que la irreverente y caústica Verity Bargate siluetea a palabras las desventuras de Sadie Thompson, una mujer vapuleada desde cría que tiene muy claro que cuando te dicen «Lo hice porque te quiero» el daño no solo está hecho, sino que es irreparable y, sobre todo, que pudo haberse evitado. Cuando Sadie dice «¡BASTA!» emprende un proceso de reinvención y de rebelión personal sin retorno que implica llevarse por delante a quien sea y a lo que sea. Una bibliodelicia cargada de una lucidez cegadora.

Con la misma moneda

Con la misma moneda

7. Hombres. Angelika Schrobsdorff. Errata Naturae. Relato vibrante y lúcido de la educación sentimental de una bella joven que madura entregándose a la furia de vivir, sobrevivir y revivir. Eveline es hija de alemán y judía, y crece en pleno ascenso del nazismo. Su vía de escape de cuanto la rodea y detesta (su madre, sus frustraciones, el hambre y la miseria) es encadenar amantes, hombres a los que demanda amor, pasión y satisfacer todos sus anhelos y necesidades. De ahí que todos ellos, víctimas del egocentrismo de la joven, decepcionan de una forma u otra a la turbadora e insaciable Eveline. Cargada de diálogos vibrantes, es un deslumbrante tapiz de una época y de una mujer que solo baila a su propio son.

Hombres

Hombres

8. Absolutamente Heather. Matthew Weiner. Seix Barral. La primera novela del creador de Mad Men dibuja dos ecosistemas sociales antagónicos de Nueva York. De un lado están los casi perfectos y adinerados Breakstone (Mark, Karen y su hija Heather). Y del otro está Bobby, con una infancia atroz, naturaleza obsesiva y pulsiones psicópatas que tras su paso por la cárcel se reinserta como peón de obra. Y es en esa obra donde ambos mundos convergen, pero cuando saltan chispas es cuando Mark descubre a Bobby devorando con la mirada a su preciosa hija adolescente. Hasta dónde estará ese padre dispuesto a llegar para proteger a su familia es el detonante de una trama demoledora y brutal.

Absolutamente Heather

Absolutamente Heather

9. La guerra de las salamandras. Karel Čapek. El Zorro Rojo. Deslumbrante y original distopía, considerada como una de las joyas literarias de la ciencia ficción de todos los tiempos. Con una rotunda carga de sarcasmo la mordaz parábola de Čapek denuncia con ácida ironía los regímenes totalitarios, la carrera armamentística y el desenfreno del capitalismo. Esta exquisita edición cuenta con las ilustraciones de Hans Ticha, cuya obra realza la satírica fábula de Čapek con unas ilustraciones inspiradas en el arte de vanguardia.

La guerra de las salamandras

La guerra de las salamandras

10. El Escarabajo. Richard Marsh. Valdemar. Obra maestra del terror gótico es un adictivo thriller ocultista aderezado con suspense, romance, peligro y humor. Por las brumosas calles de Londres se desliza la figura de una criatura de forma y sexo indeterminados, recién llegada del milenario Egipto, que utilizará su capacidad para transformarse y su habilidad para hipnotizar con el fin de cumplir su ciego designio: encontrar a Paul Lessingham, un prometedor diputado que aspira a un sillón en el gabinete británico, y saldar con él un asunto pendiente relacionado con su secreto pasado. Un relato magnético y trepidante de principio a fin.

El escarabajo

El escarabajo

 Y por si os quedáis con ganas de más prescripciones reginaexlibrislandianas aquí os dejo otro biblioarsenal con títulos para bibliófagos, para quienes prefieran la no ficción y, como no, más novelas:

Selección Infantil y Juvenil Regina ExLibris

Si te ríes con el humor de Gila lee ‘Las aventuras del buen soldado Svejk’, de J. Hasek

Hoy he aprendido en la librería dos bibliolecciones: una, que para hacer de la guerra algo hilarante y absurdo o eres Gila o Jaroslav Hasek. Y dos, que vinculándolos das con una vía de prescripción librera soldadosvejkiana tan inesperada como certera.

Aunque admiradora tanto de uno como del otro, debo reconocer que hasta hace unas horas jamás se me pasó por el pelucón el conectarlos. Pero la Providencia Librera en su infinita y pérfida sabiduría tuvo a bien materializar a dos ancianos en mis confines para que uno de ellos me iluminara con su ingenio para conectar libros con lectores.

(Miguel Gila / TVE)

(Miguel Gila / TVE)

Tanto Miguel Gila como Jaroslav Hasek fallecieron, pero por suerte del humorista español aún nos quedan los archivos televisivos, y del escritor checo su gran e inacabada novela: Las aventuras del buen/valiente soldado Svejk, cuyo título baila al son de cada editor y/o traductor, y desde ya os digo que yo soy soldadosvejkiana de pro.

En su día devoré el novelón en tiempo récord y con una sonrisa permanente las casi 800 páginas de uno de los textos más hilarantes, inesperados, tiernos y reveladores de la literatura, que es además uno de los argumentarios antibelicistas más lúcidos, divertidos e irreverentes que jamás se hayan escrito. Y, como yo, el resto de libreros de reginaexlibrislandia.

Por eso siempre tenemos stock en la librería, pero como ahora hay en circulación tres ediciones decidí cargar la bibliorecámara con todas ellas para destacarlos en una mesita de títulos recomendados. Son Los destinos del buen soldado Švejk en Acantilado; Las aventuras del valeroso soldado Schwejk en Austral; y Las aventuras del buen soldado Svejk en Galaxia Gutenberg.

Soldado Svejk en Acantilado, Galaxia Gutenberg y Austral

Soldado Svejk en Acantilado, Galaxia Gutenberg y Austral

El pedido desembarcó en mis confines hace un par de días, pero fue esta mañana cuando me metí en harina con ellos. Y me dije:

Regina, cielo, deja que se airee el bueno de Svejk, que falta le hace al mundo

Y finiquité la tarea. Al rato, mientras me afanaba yo en mis múltiples quehaceres libreros, entraron dos sexagenarios. Según supe luego, buscaban un regalo para Juanito, compañero de tardes de dominó en el centro de mayores del barrio al que acuden, y al que, por lo que cotilleé, le encanta leer:

Ciente 1: Yo, chico, no sé qué le gustará

Cliente 2: No te apures, Jacinto, si Juanito lo lee todo

C1: ¡Por eso, a saber qué no tiene!

C2: ¿Y qué tal el Premio Planeta, el del Sierra ese?

C1: Quita, quita, Tomás… ¿No le has oído despotricar contra él?

C2: La verdad es que no.

C1: ¡Si se puso como una fiera el día que se enteró!

C2: Ah. ¿Y el del Aramburu del que todos hablan?

C1: No, hombre, no, ése sí que se lo leyó ya. ¡Si a mí me lo prestó él!

C2: Madre mía, cuánto libro… no sé por dónde empezar

C1: ¡Anda, mira este de aquí, que lo hay en tres versiones!

C2: ¿Cuál?

C1: Las aventuras del buen soldado Svejk

C2: No lo conozco.

C1: Yo sí, lo leí hace mucho. Está ambientado en la Primera Guerra Mundial, y lo protagoniza un soldado tonto que desquicia a sus superiores.

C2: ¿Pero es bueno, te ríes?

C1: Mira, para que te hagas una idea: es como lo que hacía Gila con el casco y el teléfono, pero en libro y ambientado en Centroeuropa.

C2: ¿Cómo Gila? ¡No me digas! Pues a Juanito le encanta Gila…

C1: Mira, yo creo que le llevamos este, que seguro que no se lo espera. ¿Te parece?

C2: Vale, pero, ¿cuál le llevamos?

C1: Mmm, mejor este, que parece que se lee mejor

C2: Sí, creo que este no sé si tiene la letra más grande o hay más hueco entre líneas. Y con lo gordo que es cuanto más fácil y menos cansado de leer sea, pues mejor.

Y se llevaron el ejemplar en la edición de Galaxia Gutenberg envuelto para regalo.

Y a mí me encantó la biblioargucia de don “Jacinto” para vincular a Gila con la obra magna e inacabada de Hasek. Razón no le faltaba al caballero, todo sea dicho.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Para quienes no conozcáis la novela, una de las grandes y más internacionales de toda la literatura checa, cuenta las andanzas de Josef Svejk, un bobalicón que logra alistarse para servir al Imperio Austrohúngaro en la Gran Guerra a pesar de que es un idiota consumado. Pero no uno cualquiera, no, hablamos de un ‘imbécil’ con certificado oficial y todo que, una vez embutido en su uniforme, desquicia al oficial más hierático con su estupidez simplona cargada, por otra parte, de lucidez frente al sinsentido bélico y la rigidez castrense. O, lo que es lo mismo, cientos de páginas de sátira inteligente para pulverizar la irracionalidad hecha hombre, intereses cruzados y guerra.

 

Y aquí va un pequeño Guiño a don Miguel Gila en “OIGA, ¿ES EL ENEMIGO?”, sin duda uno de sus monólogos antibelicistas más memorables.

Pero tanto si se os escapa alguna carcajada con el genio antibelicista de Gila, como si no es así, no lo dudéis y leer en algún momento Las Aventuras del buen soldado Svejk.

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Déjate de pamplinas y lee ya ‘La Conjura de los Necios’, de J. Kennedy Toole

“Mi magnificiencia les turbaba”. Una muestra de la corrosiva y monumental erudición de Ignatius Reilly, uno de los grandes antihéroes de la literatura de todos los tiempos, equiparado por muchos al Quijote.  A su turbio encanto nos rendimos sin titubeos en reginaexlibrislandia siempre, pero quizá hoy un poco más porque se cumplen 49 años de la muerte de John Kennedy Toole, su padre literario.

Ignatius Reilly

Ignatius Reilly

Para su colosal personaje el creador estadounidense levantó a palabras La Conjura de los Necios, un novelón tan trágico como divertido que nadie le quiso publicar en vida. Tras el suicidio de Toole, incapaz de soportar la inviabilidad de su novela, su criatura literaria no solo vio la luz en 1981, sino que apenas un año después fue galardonado con el Premio Pulitzer de literatura.

Y menos mal, porque seguro que desde aquel día en que un editor dejó suelto por la realidad a Ignatius Reilly el mundo es un lugar mejor, queridos.

O, al menos, no es tan malo como antes de que este gigantón grosero, delirante y genial lo habitara para levantar unas cuantas ampollas en la cuadriculada y castradora mezquindad de muchos.

La conjura de los necios

La conjura de los necios

Total, que tanto porque en la librería hemos decidido recordar al maltrecho John Kennedy Toole en el aniversario de su muerte como porque no imaginamos mejor bibliosugerencia para esta Semana Santa que encerrarse con La Conjura de los Necios reforcé mi arsenal de ejemplares de la edición de Anagrama.

Y estaba yo montando un rinconcito ignatiusreillyano cuando alguien carraspeó al otro lado de mi escritorio:

Cliente: Estooo, Regina, perdona

Regina: ¿Sí?

Cliente: Esos libros que tienes ahí, los amarillos..

Regina: ¿Sí?

Cliente: Tengo curiosidad. Me suena que La conjura de los necios es un libro del que se habla mucho, pero nunca lo leí. ¿lo recomiendas?

Regina: ¡SÍ! De hecho es una de esas novelas que todos deberíamos leer al menos una vez en la vida. Y digo al menos porque la primera lectura es un shock, y es con la segunda cuando percibes matices que antes eclipsaban las carcajadas.

Cliente: Fíjate que quien más me habló de él es un amigo que es un fanático… tanto que en Halloween se disfrazó de su protagonista, el gordinflón ese…

Regina: ¿Se disfrazó de Ignatius Reilly? ¡Qué bueno, ja, ja, ja!

Cliente: Sí, fue la sensación de la fiesta. Él es ya de por sí un tipo enorme, e iba muy desaliñado, sin afeitar, con un gorro de esos con orejeras, bufanda, camisa de franela, guantes sin dedos, un viejo chaquetón, pantalones raídos y botas de montaña. También llevaba una libreta en un bolsillo y un perrito caliente o un bocadillo o algo así.

Ignatius Reilly

Ignatius Reilly

Regina: ¡Ja, ja, ja! Pues por lo que me dices tu amigo clavó al bueno de Ignatius Reilly

Cliente: Mira, ¿sabes qué? Me lo llevo para estas vacaciones. Venía sin una idea muy clara de qué libro quería leer pero, claro, aquí estabas tú, conjurando contra un necio como yo ¡ja, ja, ja!  Ante eso solo puedo dejarme de pamplinas y leérmelo.

Regina: Que sí, hombre, que ya verás cómo supera tus biblio-expectativas, querido

Y se fue con su ejemplar de La Conjura de los necios, de John Kennedy Toole bajo el brazo. Y a mí me pareció ver a Ignatius Reilly salir corriendo tras él. Seguro que congenian. Después de todo no siempre se cumple la máxima de Reilly:

 “Fortuna hace girar su rueda hacia abajo y nunca sabemos cuál es la desagradable sorpresa que nos depara el destino”.

A veces, las sorpresas, sobre todo si tienen que ver con libros y literatura, son de todo menos desagradables. Palabra de Regina ExLibris.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

La conjura de los necios, John Kennedy Toole. Anagrama. El mundo parece estar contra Ignatius Reilly, uno de los personajes más memorables, excéntricos, glotones, mordaces, eruditos e irreverentes de la literatura que llena una disparatada, ácida e inteligentísima novela ambientada en los bajos fondos de Nueva Orleans. Aunque agridulce, la carcajada escapa por sí sola ante las situaciones desproporcionadas y esperpénticas de esta gran tragicomedia, en la que el siempre excesivo Ignatius, atrincherado en su cuarto, se atiborra de comida basura mientras despotrica y escribe miles de páginas de esa gran obra que redimirá a la humanidad del capitalismo rapaz que la corroe. Pero todo cambia cuando su madre sufre un accidente de tráfico por conducir ebria, y él se ve obligado a salir al mundo real, ese universo de los horrores dominado por el caos, la locura y el mal gusto, para ganarse la vida, condenado a codearse con todo y todos a quienes detesta. Y a partir de aquí, escenas, situaciones y personajes se suceden y acumulan formando una inmensa bola de angustias y desencuentros que termina impresionando justo antes del punto y final.

 

Échate unas risas de libro con ‘La hija de Robert Poste’, de Stella Gibbons

Pocos lectores se resisten a una buena carcajada de novela. Tanto es así que reírse leyendo un libro es la mejor, la menos invasiva y la más infalible de las fórmulas de prescripción que, como libreros, practicamos en reginaexlibrislandia.

Lo acabo de verificar una vez más hace apenas unos instantes cuando, café en mano y tras finiquitar un maratón de papeleo, decidí tomarme un bibliorespiro de ficción con la hilarante La Hija de Robert Poste, de la gran Stella Gibbons.

(Cold Comfort Farm, 1995 / BBC)

(Cold Comfort Farm, 1995 / BBC)

Su protagonista, Flora Poste, es una criatura tan tozuda y descarada como divertida, y más allá de las múltiples relecturas que yo haya podido hacer es una de las biblioterapias de risas que me autoprescribo de vez en cuando para espantarme el tedio, la angustia, la rabia o la desgana a librazos.

Total, que me puse a leer La Hija de Robert Poste en la impecable edición de Impedimenta y en apenas un par de páginas reía y temblaba toda yo como un flan de gelatina dejado a su suerte sobre la mesa coja del vagón-restaurante de una locomotora, que es como servidora se ríe “para adentro”, mientras me encapsulaba las carcajadas en lágrimas para poder reírme a gusto, sí, pero en silencio y con la máxima discreción para evitar perturbar la quietud de reginaexlibrislandia.

Sin embargo parece que mis esfuerzos resultaron inútiles, porque al poco rato un débil carraspeo me sacó de las entrañas lóbregas de Cold Confort Farm:

Clienta: Oye, perdona

Regina: estooo, ¿sí? ¿dígame?

Clienta: No he podido evitar verla leer y…

Regina: ¿sí?

Clienta: Y, bueno, que no ha parado de reírse con ese libro, y me ha intrigado mucho, la verdad

Regina: ¡Claro! ¿le suena eso de “hay algo sucio en la leñera”?

Clienta: No, para nada.

Regina: ¡Es del libro, jajaja! ¡de La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons! Es divertidísimo. Lo de la frase de la leñera tiene su miga, pero no le diré más.

Clienta: Por cómo se reía no lo dudo. ¿Y de qué va? ¿es de humor? No conozco a la tal Gibbons, la verdad.

La hija de Robert Poste

La hija de Robert Poste

Regina: Pues verá, Stella Gibbons es una escritora británica de la primera mitad del S.XX. La Hija de Robert Poste, que es su libro más famoso, se publicó en 1933. Con él pretendía satirizar las historias rurales y de corte costumbrista y romántico que arrasaban entonces. Y vaya si lo logró… de la mano de Flora Poste, que es todo un PERSONAJE, la verdad. De esos para “darles de comer a parte”. La historia es simple: Flora Poste, que nunca había convivido con sus padres tras haber encadenado internados, se queda huérfana y con una renta muy limitada. En lugar de buscar trabajo y asentarse en Londres decide hacer un “casting” entre parientes a quienes no conoce para acoplarse con ellos. Los afortunados son una lejana, turbia y rústica rama de la familia Poste atrincherados en Cold Confort Farm, una destartalada granja que la matriarca controla con mano de hierro.

Clienta: ¡Ahh! ¿Y entonces lo divertido es cómo se adapta a la vida rural?

(Cold Comfort Farm, 1995 / BBC)

(Cold Comfort Farm, 1995 / BBC)

Regina: No exactamente. Flora Poste viaje con la idea de civilizar a esos parientes asilvestrados. NO de adaptarse ella, sino de que ellos se adapten a ella y su forma de vida refinada. No solo se les acopla, sino que pretende reventar su existencia desde dentro. Así que las escenas que monta son antológicas, y no solo las escenas: los personajes y las ideas de la propia Flora.

Clienta: Pues tiene buena pinta, sí. Pero, vamos, que solo con verla reírse ya había decidido llevármelo… ¡jajajaja!

Y se fue de mis confines librescos con su ejemplar de La hija de Robert Poste bajo el brazo y una enorme sonrisa estampada en la cara.

Y a mi, justo antes de regresar a lo mío con Flora Poste, me vino a la mente la adaptación que filmó la BBC a mediados de los años 90, que tiene mucho del mordaz encanto de Stella Gibbons:

Yo me apuesto el pelucón y parte de mi biblioteca personal no solo a que se echa unas risas de libro con esta grandísima novela, sino a que no será lo único que lea de Stella Gibbons.

Porque, queridos, una vez pasas el rato con la Gibbons siempre quieres más. ¿O es que hay algo más atractivo que la promesa de una buena carcajada de libro?

Por qué te equivocas (¡y mucho!) si no lees El Club de los Mentirosos, de Mary Karr

Llevamos una máscara y al final la cara se amolda”. ¡ZAS! Si eso no es un bibliobofetón dialéctico que venga la Providencia Librera y lo vea. Es de El Club de los Mentirosos (Periférica & Errata Naturae), de Mary Karr, y es, además, un mandamiento de supervivencia social y emocional. Y desde ya uno de los bibliomantras de reginaexlibrislandia.

(Periférica & Errata Naturae Editores)

(Periférica & Errata Naturae Editores)

Aunque para ser justos, todo en El Club de los Mentirosos rezuma esa sabiduría mordaz. Es una exquisita novela autobiográfica en la que Karr relata con la óptica de la niña que fue su peculiar y nada fácil infancia en los años 60, a caballo entre Texas y Colorado, con ambos progenitores pegados a la botella, divorcios, peleas, amantes, violencia y una hilera de duras y truculentas experiencias, pero narrado todo con un toque profundamente conmovedor y despojado de sentimentalismos.

Por eso la sabiduría que rezuma este libro es esa sabiduría que solo destila quien ha sido capaz de analizar, demoler, rediseñar y levantar su arquitectura emocional a partir de dolor, escombros, traumas, desengaños y soledad.

Y, más aún, de crear después un artefacto narrativo perfecto, liberador, realista, cruel, nostálgico y duro pero, eso sí, siempre aderezado con inteligencia, con humor y con una ternura a prueba de balazos, comas etílicos, medias verdades, huracanes, accidentes caseros, padrastros de quita y pon y toda suerte de carencias.

Sobrevivir a una infancia en la que bregar con lo peor del ser humano, donde quienes te rodean y deben velar por ti son crueles, inestables y viven por y para sus adicciones, apetencias y frustraciones era pura rutina para la pequeña May Karr, y ser capaz no solo de encajarlo con dignidad, sino de encapsular los peores episodios en la memoria para dejarlos enfriar y narrarlos después de una forma hilarante, tierna, cautivadora y mordaz es un logro al alcance de muy, muy pocos creadores.

Y Mary Karr lo ha hecho. Vale que el material del que partía (una infancia no tan común con una familia un tanto sui géneris, especialmente su madre, todo un personaje con mayúsculas, extravagante, confusa, impulsiva y deshidratada a partes iguales) era óptimo, pero la capacidad de Kerr para “oír, ver y callar” entonces, para dejarlo todo en reposo durante décadas y, finalmente, para vomitarlo llegado el momento adecuado en un libro que es una catarsis tierna y no un ajuste de cuentas cargado de rencor, eso, querid@s, es mérito exclusivo de Mary Karr.

El club de los mentirosos

El club de los mentirosos

Por eso estas memorias narradas no son un dramón monumental que se lee con el corazón encogido y las entrañas del revés a pesar de la crudeza que supuran, sino que se empieza y acaba con una sonrisa que por momentos deviene en carcajadas. Y por algo la divertida, agridulce y colosal El club de los mentirosos arrasó en lectores y críticas cuando se publicó por primera vez en 1995, y sigue más que viva por el boca-oreja bibliófilo, que es el mejor de los canales de prescripción de libros.

De hecho es ya uno de los títulos imprescindibles en reginaexlibrislandia, absoluta y totalmente prescribible a discreción en la librería y apto para todo tipo de paladar libresco.

Y no lo es solo por la excéntrica troupe de personajes que poblaron –por suerte o por desgracia– su infancia, ni por la hilera de situaciones atroces, dantescas y disparatadas que relata, sino por la voz que nos narra y describe todo: la de una niña que a pesar de todo y de todos busca su lugar y que se toma la vida como debe tomarse: muy en serio, sí, pero con mucho, con muchísimo humor.

Y para muestra un fragmento del prólogo de Mary Karr, de la edición de El Club de los mentirosos de Periférica & Errata Naturae, con la maravillosa traducción de Regina López Muñoz:

Poco antes de que muriera mi madre, el tipo que le estaba reformando la cocina sacó de la pared un azulejo con un agujerito redondo bastante sospechoso. Se sentó de rodillas y levantó el azulejo de manera que el sol filtrado por las cortinas amarillas y añosas pareció perforar el agujero igual que un láser. Nos guiñó un ojo a Lecia y a mí y a continuación se volvió hacia mi canosa madre, concentrada en su volumen de Marco Aurelio y en un cuenco de chiles picantísimos.
—Señora Karr, ¡esto parece un agujero de bala!
Lecia, que no dejaba pasar una, intervino:
—¿Eso no es de cuando le disparaste a papá?
Y mamá entornó los ojos, bajó un poco las gafas por su
nariz patricia y dijo con displicencia:
—No, eso es de cuando Larry. —Se giró y señaló otra
pared—. A tu padre le disparé allí.

Así que, ¡bravo!, Mary Karr! Regina ExLibris Dixit.

 

Échate unas risas leyendo ¡Noticia bomba! de Evelyn Waugh

Mira que es contagiosa e irreprimible la pasión por un libro.

(Quemar después de leer, 2008 / Focus Features)

(Quemar después de leer, 2008 / Focus Features)

Y más aún si es de esos en los que la carcajada te aguarda a cada salto de línea. De ahí que el mejor prescriptor libresco es cualquier lector con el que te cruzas y al que pillas poseído por un título. Supura éxtasis libresco por cada poro de su epidermis y es absolutamente incapaz de reprimir su necesidad de gritarle al universo en pleno que deje lo que sea que esté haciendo y corra a por un ejemplar activado por un histriónico “¡TIENES QUE LEER XXXX!”.

Ni si quiera yo, que mi oficio es prescribir a diario, soy inmune a ese poderoso efecto secundario de un episodio de biblioposesión en mi tiempo libre. Y más de una vez (y de dos, y de tres), he montado el biblionumerito estando suelta allende los confines de mi librería.

De hecho esta misma tarde lo he vuelto a hacer. Y sí, ha sido con uno de esos libros con los que me río de principio a fin: ¡Noticia bomba! de el grandísimo Evelyn Waugh.

Mira que me lo he releído veces y nunca falla: carcajadas continuas. El caso es que como amanecí algo turbia y renegando del mundo, decidí apaciguar a la bestia y autoprescribirme algo de mi propia biblioterapia de risas para evitar males mayores.

Apenas tres horas después estaba completamente transformada. Parecía otra. O, mejor dicho, estaba extasiada y poseída por la novelita. Pero es que, queridos, menudo festival de carcajadas con el amigo Waugh. Me sentía radiante y relajada, tanto que decidí salir -poseída y todo- a derrochar buenrollismo histérico por el barrio.

Y fue justo ahí, apenas unos metros después de plantar el pie regino en la calle, cuando me topé con una reginaexlibrislandiana de pro:

Clienta: Uy, Regina, muy contenta se te ve hoy, ¿no?

Regina: ¡Sí, si, si, querida!

Clienta:Pero, ¿te ha pasado algo?

Regina: ¡Uy! ¿Que si me ha pasado algo? ¡ALGO! ¡SÍ!

Clienta: ¿De qué hablas?

Regina: TIENES QUE LEERTE ¡NOTICIA BOMBA! DE EVELYN WAUGH

Clienta: ¡Acabáramos! ¡Un libro, cómo no!

Regina: En serio, mujer, TIENES QUE LEERTE ¡NOTICIA BOMBA! Mira cómo tengo el cutis. ¿Sabes por qué? De la jartá de reirme que me he pegado esta mañana. Me he quedado nueva. En serio, ¡LÉETELO YA!

Clienta: Pero qué son, ¿monólogos? ¿o qué?

Regina: Noooo. Evelyn Waugh es un escritor británico de la primera mitad del SXX. ¿Te suena Retorno a Brideshead?

Clienta: Sí, sí, me leí Retorno a Brideshead. De hecho te lo compré a ti, Regina

Regina: Pues este tiene poco que ver con aquel. Los dos son excepcionales, pero en ¡Noticia Bomba! destila todo su ingenio y talento para la sátira con un relato desternillante que pulveriza el sarao de la prensa y las corresponsalías de guerra.

Clienta: ¿Ah, sí?

Regina: Sí, y sabe del tema, porque él fue corresponsal de guerra. Pero aquí levanta una comedia de enredos maravillosa, en la que un tabloide manda por error a cubrir una guerra en un país remoto a un colaborador de temas de botánica. Es hilarante, en serio. ¡AY, TIENES QUE LEÉRTELO!

Clienta: vale, vale, CÁLMATE UN PO-QUI-TO, REINA. ¿Lo tienes en reginaexlibrislandia? Que voy mañana a por él

Regina: Sí, sí. En serio, es que TIENES QUE LEERTE ¡NOTICIA BOMBA!

Y se fue (más bien salió huyendo, todo sea dicho, menos mal que ya sabe que no suelo ser peligrosa) y yo continué dándole rienda suelta a mi episodio de biblioposesión noticiabombiana compulsiva a discreción. Conocidos, reginaexlibrislandianos de distinta graduación, familiares, amigos, en persona, en los bares, por teléfono, a gritos. Me faltó darme al grafiti, ahora que lo pienso. Pero es que en serio, querid@: ¡TENÉIS QUE LEEROS NOTICIA BOMBA, DE EVELYN WAUGH. Y más si queréis echaros unas risas de libro. Palabra de Regina ExLibris.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

¡Noticia bomba!

¡Noticia bomba!

¡Noticia Bomba! Evelyn Waugh. Anagrama. Un magnate de la prensa de Fleet Street llamado Lord Copper presume de la infalibilidad de su olfato para descubrir talentosos reporteros que inundan de exclusivas su tabloide y ganarle así lectores a la competencia. Sin embargo, a causa de una confusión de apellidos, envía a «cubrir» la guerra civil en una remota república africana a uno de los periodistas más improbables para tal misión. A partir de ese equívoco, Evelyn Waugh se lanza a una feroz y desopilante sátira sobre el mundo del periodismo, los enviados especiales, la información, la desinformación y la confusión. Considerada como una de las grandes novelas de humor del siglo XX, es también un vívido y corrosivo retrato de la profesión y del sector que arrancará las carcajadas tanto de quienes la sufren a diario como de los ajenos al mundillo.

 

¿Sabes qué novela te ayudaría a llevar mejor los eventos con tus parientes?

La literatura es gloriosamente imprevisible.

(La familia Addams, 1991 / Paramount)

(La familia Addams, 1991 / Paramount)

Si no lo fuera sería imposible que las vivencias de un niño apasionado de la fauna y la flora correteando por una isla mediterránea deviniera en la biblioterapia perfecta para sobrellevar con humor según qué encuentros familiares.

Porque, seamos sinceros, esos idílicos lazos familiares a veces más que unir nos atan, y según disminuye el grado de consanguinidad aumentan el temor, la pereza y el recelo a un evento con parientes de todo pelaje.

Y hay ocasiones en las que, por mucho que te esfuerces en mantener el tipo, por mucho alcohol que ingieras para diluirte la bilis y por mucha cara medalla (léase rostro angelical ligeramente ladeado con leve caída de párpados y sonrisa derrite-icebergs) que pongas ante terceros, la cosa se te va de las manos. Sí, demasiada presión, demasiado alcohol y demasiado mamarracho ilustrado a la vista. Una combinación letal que, bien agitada, logra abrir una grieta en tu cara medalla por la que asoma imparable tu verdadero rostro hasta mostrarse en todo su inflamable y venenoso esplendor. Y entonces abres la boca y, con ella, la puertas del Averno.

Así que sí, quizá haya sido por pillarme tratando de sacudirme las secuelas del maratón de comilonas y encuentros familiares múltiples navideños (zum, zum, zum), pero no he titubeado cuando uno de mis libreros me ha dado pie hoy:

Regina: Y, bueno, librero, ¿qué tal fueron las fiestas?

Librero: BIEN. MUUUY BIEN. DE MARAVILLA. ¿POR QUÉ?

Regina: No sé, te noto un poco… ¿tenso?

Librero: ¿TENSO? ¿YO? Igual es que te has pasado tú con el café, ¿no?

Regina: ¡jajajajaja! Pues igual. Pues, nada, nada, olvídalo.

Librero: Vale, no, sí, quizás un poco sí. Es que te juro que una movida familiar más y mato a alguien. ¡Diossss!

Regina: Pero, hombre, eso nos pasa a todos. Con tanto personaje suelto hay quien que te saca de tus casillas, y esos encuentros son bombas de relojería. Opiniones gratuitas, preguntitas inoportunas, rencores, puyas, alcohol… ¡Ahh, la fammmmilia!

Librero: Por no mencionar a los pegaos, la familia política. Eso si que es un bonus de cojones, Regina. Porque los otros, quieras que no, son lentejas, pero ¿esos?

(La familia Addams, 1991 / Paramount)

(La familia Addams, 1991 / Paramount)

Regina: ¡JAJAJAJAJAJA! Ahí es donde te duele, ¿eh, querido?

Librero: No me hagas hablar. Pero solo te diré que no soportaré una sobremesa más.

Regina: Mmmmm, ¿sabes qué novela te ayudaría a sobrellevar de otra manera a tus parientes? Da igual el grado, me refiero a parientes en toda su dimensión.

Librero: No, ¿cuál?

Regina: Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell.

Librero: ¿Sí? Pues me averguenza decir que no la he leído aún… pero, ¿no iba de animales?

Regina: Sí y no. Es desternillante y lo que te enseña entre líneas es a mirar con otros ojos y de otra manera a los tuyos. A observarles desde la distancia para analizar sus virtudes y defectos con ternura y humor. Si lo logras te aseguro que hasta desearás que llegue el próximo encuentro.A mi me pasa.

Librero: Mmm, pues me lo llevo hoy. Espera, que hay tres. ¿Cuál es el primero?

Regina: Sí, es la Trilogía de Corfú. Son: Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y, por último, El jardín de los dioses.

Trilogía de Corfú

Trilogía de Corfú

Librero: ¡Oido cocina! Me llevo Mi familia y otros animales.

Regina: Ah, y ese si que tiene un bibliobonus… Gerald Durrell era el hermano menor de laurence Durrell, autor del colosal Cuarteto de Alejandría. Pues bien, aquí Gerald retrata a su hermano mayor como un escritorcillo en potencia con ínfulas de intelectualoide y te partes. El joven Lawrence y la madre son de lo mejor del clan. Aunque los lugareños de Corfú y hasta todo tipo de animalejo tienen su momento de gloria. te va a encantar.

Librero: Nada, nada, si me convenciste hace un rato. Luego lo empiezo.

No os voy a mentir: estoy deseando que se lo ventile y me cuente qué tal. Y no me malinterpretéis, no espero su opinión por temor a que no le vaya a gustar. Nada más lejos de mi Regina realidadMi familia y otros animales es de esos títulos que recomiendo a quemarropa independientemente de la edad, el sexo, los intereses o el paladar bibliófilo del destinatario. Y nunca falla. Es uno de los pocos que prescribo a ciegas. Es un relato ameno, ilustrativo, desternillante y lúcido, cargado con un irresistible poder sensorial: te traslada literalmente a Corfu a ver, tocar y oler su fauna y flora. Palabra de Regina.

Lo que espero es ver cómo mi librero empieza a desear que le convoquen a cualquier evento familiar para darle ese nuevo toque geraldurrelliano a su experiencia.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Mi familia y otros animales

Mi familia y otros animales

Si lo que buscas es codearte a carcajadas con una impagable galería de personajes estrafalarios y encantadores, caricaturizados con inteligencia y ternura que se pasean por una isla griega maravillosamente descrita no lo dudes y corre a por un ejemplar de Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell. Novelista, naturalista, conservacionista, zoólogo, presentador de televisión y hermano de Lawrence Durrel, autor de El cuarteto de Alejandría, abrió con este divertido e inolvidable título su Trilogía de Corfu, a la que siguen Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses, igualmente recomendables. Ironía, genio y mucho humor naturalista en un fresco colosal de la flora y la fauna de Corfu, que es también el desternillante retrato de las aventuras y desventuras cotidianas de una galería de personajes inolvidables. Tanto que casi todos sus lectores hemos aprendido a sobrellevar con dignidad e ironía según qué eventos con parientes y a mirar con otros ojos a nuestros familiares. Una maravilla apta para cualquier paladar bibliófilo.