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Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

Entradas etiquetadas como ‘Literatura y Películas’

“¿Pero entonces no eran Rojos los zapatos de la Dorothy de Oz?”

(El Mago de Oz, MGM)

(El Mago de Oz, MGM)

La Providencia Librera es gloriosamente imprevisible. Una pequeña bibliófaga detona un artefacto cinéfilo-libresco en la cabeza de su madrina, y a mi la onda expansiva me lleva directa a la Tierra de Oz. Igualita que a la pequeña Dorothy, pero sin su Totó y nada de Kansas: Reginaexlibrislandia. Os lo cuento.

Estaba yo dándole a la tecla para evitar que mis baldas estén melladas, cuando se materializó sobre el mostrador una reginaexlibrislandiana asidua con un apetito voraz por novelas negras que alterna con intriga histórica y algún que otro escritor contemporáneo.

Y abrió fuego sobre mi:

Clienta: Regina, oye, … Regina: ¡Ah, hola! ¡Dime!

C: Una cosa, a ver si tu me sabes decir: ¿pero no eran rojos los zapatos de Dorothy, la niña de El Mago de Oz?

R: ¿Perdona? ¿Qué?

C: Sí, verás. Le pregunté a mi ahijada qué quiere que le regale por su cumpleaños, y me dijo, literalmente :”Quiero unos zapatos plateados como los de Dorothy”. Y yo le respondí, “vale, cielo, pero son rojos y brillantes. ¿Seguro que los quieres así?” Y ella me respondió: “que no, madrina, que no te enteras: ¡que son plateados, PLA-TE-A-DOS!”. Me ha descolocado. Es su libro favorito, y lo ha leído varias veces, pero a mi eso de plateados no me suena nada.

R: Pues me temo que tu ahijada tiene toda la razón.

C: ¿Seguro? ¿No son rojos? Pues menudo papelón he hecho con la niña.

R: ¡JAJAJAJAJA! Sí, querida, me temo que te ha traicionado el celuloide. Es en la película con Judy Garland donde los zapatos mágicos son rojos y con rubíes. Pero en el libro original El maravilloso Mago de Oz son plateados. Fue la productora de El Mago de Oz la que metió el cambio para que destacaran, porque con los primeros tiempos del Technicolor los plateados no “cantaban” lo suficiente.

(El Mago de Oz, 1939) / M.G.M

(El Mago de Oz, 1939) / M.G.M

C: Calla, Regina, que eso no es lo peor. Es que ahora ya dudo hasta de si me llegué o no a leer el libro. A ver, la historia la conozco de sobra, pero si trato de recordar me vienen fogonazos de la película.

R: Mmmmm, eso es fácil. ¿Recuerdas cómo era la bruja mala?

C: Sí, eso sí. Era verde -pero verde, verde-, y vestía de negro con el típico traje de bruja y el enorme sombrero puntiagudo. Con su escoba y su bola de cristal. ¿no? Y aquellas risotadas histriónicas. Sí, la Bruja Mala.

R: Vale. Y otra cosa: ¿Dorothy fue realmente a Oz, o lo soñó? C: Creo recordar que con el tornado se dio un golpe en la cabeza… y, bueno, la dejó K.O. y resultó que todo lo soñó.

R: Y para terminar… si te pregunto por unas “gafas verdes”, ¿qué me dices?

C: Uy, a ver, recuerdo seres bajitos y monos que vuelan, pero nada particular sobre unas gafas. ¿Las llevaba el Mago quizás?

R: Bueno, querida… me temo que o andas muy mal de memoria o tus temores son ciertos y no llegaste a leer El maravilloso Mago de Oz. Por lo que me has respondido tu referencia es la película de 1939. En el libro de Baum la Malvada Bruja del Oeste solo tiene un ojo -superpotente, sí, pero uno- y por su fobia al agua utiliza un paraguas, no una escoba. Además, el viaje de Dorothy a la Tierra de Oz es real, mientras que en la película fue, efectivamente, un sueño. Y en cuanto a las gafas verdes, todos en Ciudad Esmeralda ya sean residentes o visitantes tienen que llevarlas sí o sí. Cosas del Mago…

C: Vaya tela, Regina. En fin, ¿tienes algún ejemplar? Me lo llevo y me lo leo esta misma tarde. Y ya estoy buscando unos zapatitos plateados para mi ahijada y un bozal rojo con rubíes para mi… jajajajajaja.

Y se fue corriendo y siguiendo por el camino de Baldosas Amarillas con su ejemplar del libro de L. Frank Baum.

Y, una vez más, yo me quedé con un sabor agridulce. Siempre me ocurre cuando se trata de alguna novela original que hiberna entre anaqueles eclipsada por sus múltiples adaptaciones teatrales, cinematográficas e incluso musicales. Su historia ha calado tanto en el imaginero popular que muchos desoyen su llamada por creer conocer la historia de sobra. Y se equivocan… ay, pero cuánto se equivocan, queridos. Y lo peor es que se pierden libros de órdago.

NOTA DE REGINA:

El Mago de Oz, Alfaguara

El Mago de Oz, Alfaguara

La novela de L. Frank Baum se publicó en 1900 y marcó un antes y un después en la literatura infantil estadounidense. Por primera vez un autor escribía un cuento de hadas moderno y ambientado en el medio oeste norteamericano, en un escenario copado por personajes y ambientes de la mitología del viejo continente. Creó un viaje literario alucinante a un mundo de color y fantasía que aislara a sus pequeños lectores del dolor, la pobreza y la miseria diarios, al tiempo que levantaba una fábula sobre los peligros del American Dream a cualquier precio, materializada en el más que turbio Mago de Oz. Y lo logró. Legiones de niños y adultos acompañaron a Dorothy, a su perrito Totó en su gloriosa odisea post-tornado desde su granja en Kansas a la Tierra de Oz, para recorrer el camino de Baldosas Amarillas rumbo a la Ciudad Esmeralda junto al León Cobarde, el Espantapájaros y el Leñador de Hojalata, superando mil retos, cazando brujas, cantando con enanos cantarines y esquivando monos voladores, y añorando cada uno su particular anhelo, ese para el que el Gran Mago tendría una respuesta. Una gloriosa fábula que tiene más aristas de lo que quien aún no la haya leído puede imaginar y que está cargada de aventuras, diversión, crueldad, ternura y mucha, mucha imaginación. Una novela que bien merece una lectura y varias relecturas. Palabra de Regina.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis El maravilloso Mago de Oz? ¿visteis la película de la Metro-Goldwyn-Mayer ?

“¡Muévete y te coso a novelas negras!”

Es un hecho: si alguien pudiera verle el aura a mi bibliofila estoy convencida de que sería negra. Pero negra, negra. O con algún reflejo turbio, si me pilláis en un buen día.

(Columbia Pictures /La Dama de Shanghai)

(Columbia Pictures /La Dama de Shanghai)

Adoro el género policiaco y criminal en toda su extensión, y aunque Reginaexlibrislandia es un reflejo de mi identidad libresca dosifico mis inclinaciones biblio-criminales para que todos los géneros tengan cabida y visibilidad tanto en mi fondo como en mesas y cabeceras.

Hasta ahí todo bien, muy profesional –¡Bravo, Regina ExLibris!-. Pero, claro, otra cosa es que yo siempre tengo títulos de novelas negras cargados en mi recámara, y en cuanto me provocan ¡¡¡PA-PA-PA-PA-PA-PA!!! Desenfundo, apunto y aprieto el gatillo seis veces en una cadencia mecánica para descargar el arma sin pestañear.

Y hoy estaba yo enterrada en papeleo cuando uno de mis libreros, justo el único en mis confines a quien se le resiste lo policiaco y detectivesco, se acerca y me dice con toda su inocencia:

Oye, Regina, esta mañana oí una cosa en la radio que.., bueno, ¿sabes que el viernes arranca la Semana Negra de Gijón?

No había terminado el pobre de cerrar su interrogación y yo ya le había cosido a librazos. Me miró entre dolorido y desconcertado, y antes de que pudiera hablar me adelanté:

Sí, querido, así que montamos una mesa con esos seis títulos, que son de lo mejorcito que he leído últimamente del género. ¡Si Regina Exlibris no puede ir este año a la Semana Negra, que el mítico biblio-evento asturiano venga a reginaexlibrislandia!

Y estos son los 6 novelones de género negro y policiaco que recomiendo en la recién inaugurada Semana Negra Reginaexlibrislandiana.

¿Listos, queridos? ¡Fuego!

1. La sustancia del mal, Luca D’Andrea. Alfaguara. Por suerte este novelón acaba de publicarse en España y ya es carne del boca-oreja, porque es de esos que te corta el aliento, la circulación y hasta las ganas de parpadear para no perder tiempo y leer más. Lo tiene todo: crímenes, secretos, suspense, verdades a medias, celos, giros de órdago, viejos enigmas, personajes poliédricos y un paisaje de una belleza y de un peso en la trama demoledores. Un viaje literario a una localidad alpina donde, décadas atrás, tres jóvenes fueron masacrados sin que se hallara al culpable. Allí se instalan un estadonidense y su familia, y lo que empieza siendo curiosidad por un hecho aislado deviene en obsesión cuando se da cuenta de que allí todos ocultan algo.

La sustancia del mal, Alfaguara

La sustancia del mal, Alfaguara

2. Cualquier otro día. Dennis Lehane. RBA. Hojeándolo el lector puede pensar que, por sus más de 700 páginas, nada se va a desarrollar con prisa ahí adentro. Craso error. El talento narrativo de Dennis Lehane es descomunal y se emplea a fondo en esta trilogía completada por Vivir de noche (RBA) y Este mundo desaparecido (Salamandra), un híbrido perfecto de novela negra e histórica. En ésta, que llegará pronto a las pantallas, el escenario es Boston martilleada por el terrorismo anarquista, la incipiente lucha por la igualdad racial, el boom del béisbol, la corrupción política y una huelga policial en 1919, que desató el caos y marcó las relaciones laborales en EEUU. Sobre ese tapiz se proyectan tres historias: la de un joven policía de origen irlandés llamado a ascender en el Cuerpo, la de un buscavidas negro asfixiado por la segregación, y la un paleto bateador catapultado a superestrella del béisbol. Cada uno de ellos entraña y sufre las contradicciones de una época y un sistema que terminarán por reventar. Hipnótica y fulminante.

Cualquier otro día, RBA

Cualquier otro día, RBA

3. Ángeles en llamas. Tawni O’Dell Siruela Policiaca. Si de lo que se trata es mantenerte en jaque como lector esta novela es rápida y letal. En ella Dove Carnahan, respetada comisaria en una anodina localidad de Pensilvania, se esfuerza cada día para que nada ni nadie perturbe la paz de su comunidad. Lo que nadie sabe es que tras el uniforme y la placa Dove lucha con furia para silenciar unos demonios internos que la atormentan desde la pubertad. Pero el día en que descubren en una zanja el cadáver calcinado de una joven que pertenece a uno de los clanes más poderosos de la zona, la comisaria Carnahan no imagina que no sólo tendrá que atrapar al culpable y apaciguar a la familia de la víctima, sino que las similitudes con su pasado la colocarán cara a cara con la verdad del caso y de su propio pasado.

Ángeles en llamas, Siruela

Ángeles en llamas, Siruela

4. Camille. Pierre Lemaitre. Alfaguara. Si no conoces al Comandante Camille Verhoeven te pierdes a uno de los gigantes del elenco de investigadores del género negro actual. Gigante a pesar de no levantar más allá de metro y medio del suelo. Sí, Verhoeven es enano, pero también es brillante, huraño, nostálgico, meticuloso, impulsivo, tierno, irritable e infatigable. Con Camille concluye la tetralogía protagonizada por este genial y colérico sabueso, y es el broche de oro a cuatro novelas redondas, adictivas y absorbentes de principio a fin. En ella Anne Foster, la pareja de Verhoeven, sobrevive de milagro a una paliza que recibe durante el atraco a una joyería parisina. Además de las secuelas físicas, está aterrada -con motivo- porque vio a su agresor, un hombre que parece tener una fijación feroz por ella. Así arranca un escalofriante juego del gato y el ratón que Verhoeven trata por todos los medios de finiquitar a contra reloj para salvar a su mujer. Y, por cierto: la literatura de Pierre Lemaitre es de tal calibre que cada giro de la trama te martillea las sienes hasta el final.

Camille, Alfaguara

Camille, Alfaguara

5. El Santo al cielo. Carlos Ortega Vilas. Dos Bigotes. Este alocado y frenético thriller psicológico es una de las propuestas más originales y sorprendentes del panorama policiaco actual. Con apenas una mano de tres personajes, un viejo alfiler y un cadáver, Carlos Ortega Vilas gana la partida a un lector que llega sin opciones al punto y final. Aldo Montero, inspector jefe de la Brigada de Homicidios y Desaparecidos y fanático del santoral, está Julio Mataró, su enlace con la Guardia Civil, quien le comunica la identidad del cadáver que les observa con mirada aséptica en un piso también aséptico. Es Orion Dauber. Y poco más. No hay huellas ni más pistas pero, eso sí parece estar relacionado con un adolescente desaparecido que obsesiona desde hace tiempo a Montero. Así arranca un baile al que es también invitada Silvia, una mujer empeñada en anestesiar su propia memoria y apegada a un viejo alfiler de sombrero que resultará crucial en la trama. Pasen, lean y disfruten de una novelita que es una bomba de relojería.

El santo al cielo, Dos Bigotes

El santo al cielo, Dos Bigotes

6. El lagarto negro. Edogawa Rampo. Salamandra Black.  Imagina una novela que combine a la perfección lo mejor de Sherlock Holmes y Auguste Dupin, lo aderece con dosis de acción trepidante y lo espolvoree con humor, bastante irreverencia y algún otro guiño al pulp. Pues esa es la fórmula magistral de Edogawa Rampo, el tótem de la novela policiaca japonesa que ha tenido en vilo a legiones de lectores nipones desde que se publicó en los años treinta. Prepárate para asistir boquiabierto al fascinante duelo a muerte entre Kogorō Akechi, el sabueso de Rampo, y la sinuosa madame Midorikawa, apodada «Lagarto Negro» y con una querencia enfermiza por coleccionar joyas ajenas. El día en que ella pone el ojo en el pedrusco más preciado de todo el país sabe que la partida no ha hecho más que empezar. El pulso Midorikawa- Akechi no deja títere con cabeza. Ni siquiera la del lector.

El lagarto negro, Salamandra

El lagarto negro, Salamandra

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿qué novela negra que halláis descubierto últimamente añadiríais a la mesa temática de la Semana Negra de Reginaexlibrislandia?

El bit que habito (vuelve Regina ExLibris)

Reginaexlibrislandianos del mundo, he vuelto.

Durante años diseccioné mi día a día entre anaqueles mientras aprendía el oficio de librera, y post a post caísteis en mi red de libros por leer. Pero un buen día eché el cierre de Reginaexlibrislandia y me esfumé. Se acabó. Sin un adiós, sin una nota y, más preocupante aún, sin una última recomendación. Nada. Adiós a Regina ExLibris

Pero, ¿Qué me ocurrió en enero de 2010? Os lo cuento rápido con ayuda de Almodóvar y de Thierry Jonquet, que ya sabéis que si no hablo en términos de referencias literarias y de celuloide ardo por combustión espontánea.

Por aquel entonces alboreaba el sector del libro digital, y con más recelos que curiosidad fui a unas jornadas. ¿Quién demonios me iba a decir a mi que ese lapso suelta entre gurús, plataformas y tecnologías terminarían conmigo encerrada en un sótano lleno de cables, instrumental quirúrjico y prototipos de dispositivos de lectura, sin un puñetero libro en papel que llevarme a los ojos?

La piel que habito

La piel que habito (Warner Bros. /El Deseo)

Pues así fue. Un fundamentalista de la ciberlectura decidió que, como los editores ignoraban su mensaje papel-apocalíptico, su mejor baza era convertir a un librero en su profeta digital a medida. Y como no encontró mejor lugar para buscar víctima que la cafetería del evento allá que me pilló a mi, Regina ExLibris, con la guardia baja y hasta las cejas de cafeína.

Total, que he pasado siete años de encierro sometida a un pulso agotador: él emperrado en convertirme en un prototipo de librera digital, y yo erre que erre que Regina ExLibris es más pro-imprenta que Gutenberg. Y mientras él no ha escatimado en terapias invasivas ni cirujías de implantación de microchips y vete tú a saber qué más ardides para “digitalizarme“, yo he sobrevivido como buenamente he podido.

La piel que habito (Warner Bros. /El Deseo)

La piel que habito (Warner Bros. /El Deseo)

Porque lejos de rendirme yo me dije: Reina, cualquier día a éste mamarracho se le va la mano y te fríe el cerebro, así que lo mejor es adoptar el modo alerta máxima del glorioso tigre de  Elías Canetti en Libro de los muertos:

“El ininterrumpido ir y venir del tigre ante los barrotes de su jaula para que no se le escape el único y brevísimo instante de la salvación”.

Y, por fin, ese momento llegó y me liberé. Pero eso es otra historia. Ahora lo importante es que yo, Regina ExLibris, he vuelto. Cargadita de secuelas y de traumas, eso sí. Tantos que lo más terapéutico para todos es que por ahora me desdoble en dos libreras: la analógica y la digital. Al menos hasta que logre unificar ambas facetas sin masacrarme en el intento.

Así que por el día seré la Regina Exlibris de siempre, con mi querencia a la cafeína, mis delirios antropológicos y esta obsesión enfermiza por alimentar la bibliofilia de cualquiera que se me ponga a tiro en Reginaexlibrislandia.

Pero al echar el cierre me travestiré en iRegina para soltar a la librera digital que me han inoculado a la fuerza y tratar de conciliar ambos mundos silueteándome bit a bit y con vuestra ayuda la versión digital de Reginaexlibrislandia.

Porque, total, si lo mío es dar de leer ¡qué más da el formato! El quid, queridos, es cómo hacerlo. ¿O no? ¿Quienes de vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, a estas alturas no habéis pecado en digital en mayor o menor grado?

NOTA DE REGINA:

Si buscas emociones bibliófilas intensas deja lo que tengas entre manos y hazte con Tarántula, de Thierry Jonquet. Esas poco más de 130 páginas te colocan en una guillotina para dejar caer sobre tu nuca una enorme cuchilla de una aleación de acero, horror, sadismo, amor, sexo y venganza. Te aseguro que al llegar al final tu cabeza reposará en un saco con una mueca bobalicona congelada para la posteridad. 

Tarántula, de Thierry Jonquet

Tarántula, de Thierry Jonquet

En ella un delincuente cuyo mejor amigo lleva años desaparecido cree que la vía de escape para sus problemas es pasar por las manos de un brillante cirujano plástico local. Lo que no sabe es que su “salvador” es un ser corroído por una obsesiva sed de venganza, que alterna su tiempo con su hija enferma mental y con una sinuosa mujer fatal, a la que adora y humilla según el día. Si eso ya es un campo minado, pronto emergerá otra voz en la narración: la del amigo desaparecido, recluido y vejado sistemáticamente en un oscuro sótano por alguien que se hace llamar Tarántula. Vertebrada en tres partes y con un uso magistral de cuatro voces narrativas, la trama se precipita a velocidad de crucero hasta un final tan inesperado como demoledor. Esta Tarántula literaria es uno de los artefactos narrativos más inquietantes, siniestros, elegantes y retorcidos que puedas encontrar entre anaqueles. Almodóvar adquirió los derechos y filmó La piel que habito, su particular versión.

Muriel Barbery pega el ‘ERIZAZO’

Yo. Regina Exlibris, soy como Terminator… que siempre vuelve. Así que, reginaexlibrislandianos míos y ajenos, héteme aquí de nuevo tras una pausa forzosa en mis quehaceres blogueros.

Gracias por esperarme a pie de blog-roll y por no relegarme al olvido cibernético pese a la atrocidad de ésta mi descortesía hecha de ausencias y silencios encadenados.

Dicho lo cual centrémonos en lo esencial: nuestra bibliofilia congénita y, muy especialmente, en eso que ahora me reverbera en el pelucón y que he bautizado como ‘EL ERIZAZO‘ de Muriel Barbery.

Sí, queridos. Se trata de un curioso fenómeno que no sólo azota las apacibles costas de mis dominios libreros, sino que afecta a cinco de las cinco librerías que he consultado al azar: a día de hoy en algunas zonas es imposible conseguir un ejemplar de La elegancia del erizo.

¡Está agotado! A-GO-TA-DO. Y lleva así desde antes de Reyes, cuando se trata de una novela que Seix Barral editó en España en 2007.

A ver, como a finales de 2009 se estrenó El erizo, su afortunada adaptación al celuloide, era de esperar que su demanda se avivara un poco. Por eso en reginaexlibrislandia hicimos acopio de 20 ejemplares a mediados de diciembre que no llegaron más allá del día 24… un escándalo, y una buenísima noticia para bibliófilos del mundo y, como no, para mis cuentas de resultados.

Lo malo es que aún espero la reposición, y aunque probablemente entrará a principios de la semana que viene (desde Seix Barral me dicen que hay una reedición de 4.000 ejemplares en el horno), a mi llevan pidiéndomelo diez días.

La última y una de las más divertidas, poco antes de echar el cierre regino:

 

– Clienta: ¡Oiga!- Regina: Sí, dígame

– C.: ¿Tiene ‘la estratagema’ del erizo?

– R.: ¿Cómo? ¿Se refiere a La elegancia del erizo, quizás?

– C.: Uy, esa, sí, debe ser esa… La elegancia del erizo. ¿La tiene?

– R.: No, me temo que está agotada.

– C.: Vaya con el librito, ¡no hay en ningún lado! Igual no voy tan desencaminada con eso de la estratagema… ¿no será una treta de esas de las editoriales para vender más?

– R.: Mmm, creo que en este caso no. Simplemente no esperaban esta demanda.

– C.: ¡Pero si estrenaron hace nada la película!

– R.: Ya, pero… misterios del universo editorial. de todas formas la semana que viene ya los verá de nuevo en todas las librerías.

– C.: Brrrr, ¡pues vaya! Llevo una semana tras el librito…

 

Y se fue, y yo revisé sus cifras de ventas y casi se me salta el pelucón y entro en shock librero: La elegancia del erizo lleva más de 400.000 ejemplares vendidos y la que circula es su edición nº 30… No sé vosotros, pero si esto no es dar un erizazo que venga San Underwood y lo vea.

Y veremos en unos meses cuando salga en formato bolsillo…

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿llegásteis a leer La elegancia del erizo? ¿Qué os parece? ¿Se lo habéis regalado a alguien? ¿Lo buscasteis sin éxito estas navidades?

Para quienes aún os resistís a la ironía de la Barbery os recuerdo cómo veo yo la novela:

 

NOTA DE REGINA EXLIBRIS: El gran milagro de la Literatura se agazapa como en pocas en La elegancia del erizo, una novelita de esas que te cauteriza la melancolía y te cautiva a golpes de ironía, ternura, humor y píldoras sobre el amor, la sociedad, la amistad, el Arte y la felicidad. Sus dos protagonistas, la portera de un edificio del París burgués y la niña superdotada de uno de los apartamentos, diseccionan su entorno mientras se empeñan en pasar inadvertidas para el resto del mundo, hasta que aparece un nuevo vecino que desencadenará la catarsis espiritual de estas dos almas gemelas. Muriel Barbery teje una trama maravillosa y tremendamente divertida, cargada de esas verdades veladas que todos miramos pero que sólo algunos ven a la que vuelves una y otra vez con la certeza de una sonrisa y el temor del inevitable punto y final. Conmovedora y deliciosamente inesperada.

 

 

 

Si tiene un ‘toy boy’ que lea a Somerset Maugham

Uno de los efectos secundarios de mi bibliofilia extrema es apoyar sin fisuras cualquier causa orientada a promover, incentivar o despertar el apetito lector en terceros. Vamos que, como en cualquier otra guerra, todo vale.

Pero eso es una cosa y otra que haya motivos tan inesperados o surrealistas que, cuando menos, me abomben el regio pelucón.

Por ejemplo, el otro día la Providencia Librera materializó ante mí a una reginaexlibrislandiana asidua que me disparó a bocajarro su particular ardid bibliófilo:

 

– Clienta: ¿Qué tal, Regina?- Regina: ¡Muy bien, XXX! ¿Y tú? ¿Te gustó El lamento del perezoso?

– C.: Mmmm, sí, pero tengo que reposarlo un poco, ya te contaré.

– R.: Uy, me intrigas. ¿Necesitas algo?

– C.: A ver cómo te digo esto… ¿Qué tal andas de adúlteras de novela?

– R.: ¿Perdona?

– C.: Mira. Mi prima está, ¿cómo te lo digo? Con un ‘toy boy’ en plan Madonna: dejó atrás hace un par de años los cincuenta, lleva casada 25 años y va y se lía con un chulazo de gimnasio de la edad de su hijo. ¡Y no veas que aires tiene! Así que en lugar de charletas morales he decidido hacerla leer una novela para que simplemente sopese las consecuencias de lo que está haciendo ¿sabes? ¡Que reflexione un poco, aunque sólo sea porque le está comiendo el suelo a regalazos!

– R.: Ahhh, bueno, pues… sí, nunca nadie me había pedido algo así, pero entiendo lo que pretendes hacer.

– C.: Lo que pasa es que tampoco quiero machacarla con un dramón en plan Madame Bovary, ¿sabes? Querría para ella algo ligero de leer, pero con lo que se identifique sin darse cuenta

– R.: Mmm, sí. Así que descartamos a Flaubert y, por lógica, La Regenta, Anna Karénina y la Therese Raquin de Emile Zola descartadas también…

– C.: Sí, sí, me temo que esas maravillas no son lo que necesitamos.

– R.: Pues entonces deberíamos centrarnos en las plumas más bífidas de los años 20, 30 y 40…

– C.: ¿Por ejemplo?

– R.: Pues mira, una opción sería Un puñado de polvo, de Evelyn Waugh. La reeditó RBA hace meses, y es una maravilla, aunque quizá demasiado agridulce.

– C.: ¡Claro! ¿Cómo no caí? Sí, la conozco, lo que pasa es que la trama da un giro para centrarse más en el marido, no?

– R.: Cierto… veamos…

– C.: Pero sí, sería algo así lo que busco…

– R.: ¡JULIA!

– C.: ¿Julia? No, se llama Marta.

– R.: No, mujer, que la novela Julia, de William Sommerset Maugham sería lo más aproximado a lo que buscamos que se me ocurre…

– C.: ¿El de El filo de la Najava?

– R.: Exacto. Que yo recuerde también trata el adultero en El Velo pintado, pero yo ahora apostaría por Julia, que en inglés se editó como Theatre.

– C.: ¿Y de qué va?

– R.: Pues plantea algo muy curioso: ¿Qué hay de real en quien nace para actuar? ¿Dónde acaba la actriz y empieza la mujer? El incisivo e inato don de W.Somerset Maugham moldea su respuesta a palabras en Julia, una diva del teatro londinense de mediana edad a punto de perderlo todo por un joven dandy. Fascinante perfil de quien, nacida para actuar y cautivar, pone la misma pasión en el escenario que en el amor y la venganza…

– C.: ¡Anda! Pero, ¿no hay película? Me suena muchísimo…

– R.: Sí, hace cinco años estrenaron Conociendo a Julia (Being Julia) que, por cierto, es una buenísima adaptación de la novela…

– C.: ¡Sí! Con Annette Bening y Jeremy Irons, ¿no? Joder, pues no sabía que era de Maugham…

– R.: Pues sí, y el libro es maravilloso, cargado de humor inglés, ironía y verdades. Por lo que me dices, plantea una situación muy similar a la de tu prima, sólo que al estar disfrazada la trama con el tema del artisteo no le va a cantar tanto a ella

– C.: Mmmm, sí, veo por donde vas. ¿Lo tienes?

– R.: Sí, justo hace unos meses Ediciones B lo reeditó en bolsillo, aunque me queda un ejemplar en balda en rústica

– C.: Mejor en bolsillo, que viaja bastante y así se lo lleva. ¡Gracias, mi reginaaaa!

 

Y se fue con el ejemplar en bolsillo de Julia, de William Somerset Maugham, y a mi me dejó pensando en cómo reaccionaría la tal Marta al descifrar entre líneas el mensaje de su prima.

Yo, la verdad, no sé cómo reaccionaría… Pero lo que sí sé es que horas después me teníais revisando compulsivamente mi biblioteca en busca de motivos e intenciones ocultos en libros que en su día me regalaron para forzarme a leerlos. Dos horas después estaba desquiciada y al borde del colapso emocional…

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis Julia, de Somerset Maugham? ¿Y algo del escritor? ¿Qué libro le hubiérais sugerido vosotros a mi clienta? ¿Alguna vez regalasteis libros con intenciones veladas? Y a la inversa, ¿descubrísteis intenciones veladas en libros que os regalaron en según que circunstancias?

Y no sin antes sugeriros la lectura de la maravillosa Julia, de Somerset Maugham, me retiro a mi laberinto de anaqueles para dejaros a solas con el trailer de Being Julia:

 

Capote en Un cadáver a los postres

Cuando tres de las cosas que más me gustan convergen en un mismo punto mi pelucón irradia más destellos luminosos que el Faro de Alejandría en sus mejores tiempos. Así que cuando mi haz de luz sensorial se topó hace años con Truman Capote, una trama de intriga detectivesca y una parodia inteligente casi me inmolo de emoción contenida frente a la pantalla que me proyectaba la mítica Un cadáver a los postres (Murder by death).

Nadie me había advertido de que aquella curiosa película de 1976 con un reparto de escándalo era lo que en efecto es: una gloriosa comedia policíaca que esconde una brillante disección del género detectivesco a través de los clásicos de tinta hechos celuloide. Risas, risas y más risas, palabra de Regina.

Pus bien, llevaba años sin pensar en ella hasta que hace unas horas un reginaexlibrislandiano asiduo me la despertó de su letargo mental. Hablábamos, como no, de la literatura de Capote, de cómo reinventó el periodismo literario con A Sangre fría o le dió una nueva dimensión al arte de perfilar personajes a palabras en sus Retratos:

 

– Cliente: Sí, me impactó sobre todo el perfil de Marlon Brando en su hotel de Japón mientras rodaba Sayonara. O Marilyn Monroe…- Regina: La verdad es que para eso Capote tenía un don.

– C.: Con la lengua bífida que tenía fijo que si vive ahora hasta tendría su propio talk show, ¡ja, ja, ja!

– R.: Mmm, pues tal y como está el patio catódico no sé si me gusta la idea…

– C.: Lo que me extraña es que no escribiera algo para el cine, ¿no?

– R.: Pues yo creo que no, aunque algún cameo sí que hizo.

– C.: ¿Un cameo? ¿Capote?

– R.: Si, en una comedia buenísima llamada Un cadáver a los postres, o Murder by death, de 1976. Y, bueno, fue más que un cameo: le nominaron a los Globos de Oro como mejor actor secundario…

– R.: Alucino…

– C.: UY, pues hazte con ella, es una de mis favoritas. Es suna parodia de las tramas clásicas de intriga detectivesca, pero muy bien hecha y con un repartazo.

– C.: No me digas que Capote es el mayordomo…

– R.: ¡Ja, ja, ja! No, verás, Capote es Lionel Twain, un excéntrico millonario que organiza una cena en su mansión e invita a la élite de los investigadores: Sidney Wang de China, Dick Charleston de Nueva York, Jessica Marbles de Inglaterra, Milo Perrier de Bélgica y Sam Diamond de San Francisco. ¿Te suenan?

– C.: Sí, pero ¿no les cambiaron los nombres?

– R.: ¡Claro! Son parodias de Miss Marple, Hércules Poirot, Sam Spade, Nick y Nora Charles, y Charlie Chan con sus inseparables ayudantes…

– C.: ¡Tiene un pintón! ¿Y quienes actúan?

– R.: Pues junto a Capote ni más ni menos que Peter Sellers, David Niven, Peter Falk, James Coco, Elsa Lanchester, Maggie Smith, Alec Guinness, Eileen Brennan, Nancy Walker, James Cromwell y Estelle Winwood, orquestados Neil Simon.

– C.: Pues sí que es todo un cartel, sí. Iré a buscarla, que con estos calores una buena carcajada nocturna no viene mal, y si de paso veo a Capote ‘en vivo’ mejor que mejor…

– R.: !Pues ya me contarás qué tal!

Y se fue con la promesa de volver en un par de días a conterme qué tal su visionado de Un cadáver a los postres. En cuanto a mi me ha entrado el apretón de verla de nuevo y, de paso, de releerme algo del mítico Sam Spade de Dashiell Hammett… Así que, además de un rato divertidísimo igual la película logra despertar a alguien más el apetito lector por los mejores sabuesos de tinta.

De momento y como homenaje regino aquí os dejo el tráiler original de Un cadáver a los postres, para abrir boca:

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿Visteis Un cadáver a los postres? ¿Qué os pareció? ¿Os gusta la literatura de Capote? ¿Leísteis intrigas protagonizadas por Miss Marple, Hércules Poirot, Sam Spade, Philip Marlowe o Charlie Chan?

¿American Cisco o American Psycho?

Tomar tanto café es malo, pero bebérselo con hielo en las trincheras libreras puede ser peligroso si te pilla en plena encerrona de la Providencia Librera. Os lo digo yo, que casi me asfixio con un cubito esta mañana…

Veréis, me afanaba yo en succionar con intachable discreción restos del café del condenado hijo de un glacial cuando un hombre se materializó ante mi para decirme:

 

– Cliente: Buenas, ¿Tiene American Cisco?

Y claro, me lo tragué. No me preguntéis cómo supe que lo que buscaba el caballero era un ejemplar del American Psycho de Bret Easton Ellis, pero así fue, y por eso cedí al instinto y perdí el control sobre mi gélido huésped.

Ahí fue cuando pasé de hierática librera a estrambótico protagonista de Teatro Kabuki japonés, y así, entre espasmos y balbuceos, terminé por acertar a susurrar:

 

– Regina: ¿American Cisco o American Psycho?- Cliente: Pues a ver, un segundo, que llamo a mi hijo, que es quien me lo ha encargado.

Al minuto vuelve a mi:

– Cliente: Mire, me dice que es “AMERICAN PSYCHO, de B.E. Ellis

– R.: Justo, pues va a ser difícil, apenas hay ejemplares en circulación y yo no tengo ahora.

– C.: ¿Y si me lo pide?

– R.: Es que, verá, ni en la editorial tienen. A menos que les de por sacar una nueva hornada… Igual suena la flauta, pero no me resultará fácil y llevará su tiempo, se lo digo por si le corre prisa.

– C.: Pues si, porque el chico se lo quiere llevar de vacaciones. Vale, pues nada, adiós y gracias.

 

Y él se fue, pero su frase volvió a mi como un glorioso neón que flotaba en el limbo polvoriento de reginaexlibrislandia: “¿TIENE AMERICAN CISCO?”

Y reventé a carcajadas justo cuando entraba en mis confines otro de mis libreros:

– Librero: ¿Qué te pasa, mujer?- Regina: “¡AMERICAN CISCO! ¡AMERICAN CISCO!” Ja, ja, ja.

– L.: ¿Eh?

– R.: Que me pidieron AMERICAN CISCO por AMERICAN PSYCHO.

– L.: ¡No jodas! ¡Ja, ja, ja, ja!

– R.: Sí, lo malo es que no tenemos.

– L.: ¿Te lo encargó?

– R.: Le dije que sería difícil de localizar. En 1993 lo editó Ediciones B, que vendió los derechos al Grupo Santillana en el 2000, y ellos lo sacaron en bolsillo en Punto de Lectura con la cubierta del cartel de la película homónima que estrenaron ese año. Pero ya no tienen stock, así que como no lo reediten…

– L.: BRRRR, ¡Ya estamos! Pues creo que es un libro que muchos deberían leer… Vale que no es una obra maestra, pero el mensaje es demoledor. ¿No crees? Un yuppie asqueroso que lo tiene todo de día y de noche un psicópata que viola, tortura y mata porque sí, y nadie le pone freno.

– R.: Hombre, pues sí. Aunque hay que tener estómago para leerla, la verdad, porque es un festín de violencia osbcena y gratuita no apta para según qué sensibilidades. Entre eso y que es una guía completísima de moda y complementos de los pijos de los 80: marcas, tratamientos, restaurantes, clubes… Pero lo que me enganchó del libro era precisamente eso, que lo mismo lees cómo va a la oficina, se da un masaje, liga o hace gimnasia como de pronto tortura, viola y mata a una prostituta con un sadismo extremo y se sienta tranquilamente a ver la tele y a fumarse un puro. Pero todo narrado en el mismo tono. Breat Easton Ellis no juzga a su Patrick Bateman, hace algo más efectivo: engarza su sadismo sobre su rutina como para decir que su depravación está en sintonía con el entorno en el que se mueve. ¡Es demoledor!

– L.: Justo, esa es la clave. Eso y que la carencia total de empatía del tío te deja seco, oyes. Tener en su nevera una cabeza no le hace ni pestañear, pero le angustia no estar seguro de poder llevar mocasines con traje, o tirantes si va de sport.

 

Y así seguimos un rato destripando American Psycho, un libro que atrae irremediablemente a muchos bibliófilos aún a sabiendas de que se trata de uno de los textos más desagradables y sanguinolentos que se hayan escrito en los noventa, porque su mensaje aséptico te golpea en el subconsciente con más intensidad que cualquier crítica directa al mundo en el que vivimos.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis American Psycho? ¿Os gustó? ¿Y alguna otra novela de Bret Easton Ellis? ¿Visteis su adaptación cinematográfica?

Como colofón va el tráiler y una cita del libro: “EN EL FONDO, ELLA ME ESTÁ PROVOCANDO“.

 

A sus pies, Budd Schulberg

La bandera de reginaexlibrislandia ondea a media asta en señal de duelo. Se nos fue Budd Shulberg, alias el príncipe de Hollywood, un hombre siempre a caballo entre el celuloide y la pluma a quien muchos bibliófilos de corazón debemos uno de los testimonios más fieles y reveladores del momento en el que la industria del cine norteamericana fagocitó a la literatura.

Atrás quedaron los dorados años 20 y, más allá de la catarsis del 29, escritores sin rumbo mudaron de costa y de plumaje empezando a trabajar a sueldo para la todopoderosa máquina de sueños hollywoodiense. Era el principio del fin de una época, y el amanecer de otra en los mares de letras.

Luego vendrían cazas de brujas, traiciones, politiqueos y vilezas poliédricas, y el nombre de Schulberg quedaría marcado para la posteridad por sus aportaciones al cine y su affaire quebrado con el comunismo.

Pero, engarzado sobre ese pasado sembrado de relieves y claroscuros ideológicos, en Reginaexlibrislandia nos quedamos con El Desencantado, una maravillosa novela, y su ensayo De Cine. Memorias de un príncipe de Hollywood, ambas editadas en España por El Acantilado, a las que en su día dediqué un post:

 

Es un libro absolutamente fascinante en el que un F. Scott Fitzgerald alcohólico y arruinado se ve obligado a trabajar a sueldo para Hollywood. Es un relato impecable del mundo del cine, los locos años veinte y la gran Depresión, en el que el genio y un joven coescriben un guión y enfrentan, sin saberlo, dos épocas irreconciliables.C.: Si, algo dijeron de Fitzgerald, pero no pensaba que estuviera relacionado…

R.: Digamos que Schulberg habla de él sin citarlo, pero es que Fitzgerald encarna divinamente a toda una generación de plumas gloriosas que se sienten perdidos en la nueva década, y como necesitan dinero venden su talento a la industria del cine. Además era una época y un entorno que Schulberg conoció de primera mano, porque su padre era uno de los fundadores y magnates del cine. De hecho también se ha publicado en España De Cine, Memorias de un príncipe de Hollywood, donde ahonda en el tema…

 

Héte aquí el resto del citado post: “De librera a ‘flapper’ para irme de fiesta con F. Scott Fitzgerald y Budd Schulberg”…

Ahora, además del luto oficial en mis confines, tenemos un rinconcito consagrado a esos dos libros, pese a que nunca nos cansamos de hacerlos circular. Porque, queridos, si os gustan las buenas letras y os atrae esa América de los años treinta y cuarenta, cualquier momento es bueno para leer a Schulberg. Palabra de Regina.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis El Desencantado o De Cine? ¿Os gustó? ¿Conocíais a Budd Schulberg?

Tim Burton dispara la aliciamanía

Cada vez que traducen a fotogramas una novela me tiembla hasta el pelucón, lo reconozco. Y si encima es una de las Grandes me tintinea la campanilla, me metamorfoseo en La Reina de Corazones y berreo mi veredicto: ¡QUE LES COOOORTEN LA CABEZA! ¡QUE LES COOOORTEN LA CABEEZAA!

Pero hay ocasiones en que la Providencia Librera cruza una de mis obras favoritas con uno de los creadores del celuloide que más respeto, y entonces ¡BOOM! Se obra el milagro. Por ejemplo, la Alicia de Lewis Carroll según Tim Burton.

Así que mucho me temo que tras ver algunas imágenes y el primer trailer he de deciros que la Reinona de Corazones que llevo dentro sigue jugando al criquet de epidermis para adentro como si nada, la mujer.

Así que en reginaexlibrislandia ya hemos diseccionado un reparto que nos entusiasma: Anne Hathaway como la Reina Blanca, Helena Bonham Carter como la Reina Roja, J. Deep como El Sombrerero Loco, Michael Sheen como el Conejo Blanco; Alan Rickman como La Oruga Azul; Christopher Lee como The jabberwock; Stephen Fry como El Gato de Cheshire; Crispin Glover como la La Jota de corazones; Timothy Spall como El Sabueso; Martin Csokas como Charles Kingsley y Noah Taylor como La Liebre de Marzo

 

 

Y hace unas horas se nos hizo agua la boca bibliófila con el primer trailer:

 

 

 

 

Pero, ojo, queridos, que esta versión timburtoniana de Alicia es una mezcla de Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del Espejo, como bien habréis supuesto los aliciamaníacos de pro al ver un reparto por el que desfilan personajes del segundo de los libros de Carroll…

Algo parecido a lo que ya hizo la banda de rock Aerosmith con su tema Sunshine y un videoclip que en su día comentamos.

De momento, tres o cuatro de mis clientes más cinéfilos vinieron a mis confines en busca de la edición que siempre recomiendo: una de Valdemar con los dos relatos – Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo-, después de que el goteo de información sobre la producción de Disney les abriera el apetito bibliófilo por los cuentos de Carroll y su pequeña Alicia.

Y vosotros, regianexlibrislandianos de pro, ¿os gusta Alicia? ¿Leísteis En El País de las Maravillas y A través del espejo? ¿Cuál os gustó más? ¿Qué os parece, de momento, el proyecto de Tim Burton?

“¿No editaron acá ‘Rosario Tijeras’?”

Como la Providencia Librera aprieta pero no ahoga hoy tuvo a bien darme de bruces con una de esas novelas que, sin estar aún descatalogadas, se consiguen a cuentagotas el el submundo editorial. Vamos, que no quedan muchos ejemplares en circulación, y por eso en reginaexlibrislandia nos encomendamos a todo el santoral bibliófilo rogando por una pronta reedición en bolsillo del la referencia en cuestión.

En bolsillo o como sea. Pero una reedición. ¿Por qué? Porque del primero al último caímos años atrás rendidos a los pies del escritor colombiano Jorge Franco Ramos y su bendita y letal Rosario Tijeras. Ni su homónima traducción a celuloide logró darle a la tirada de turno un empujoncito digno de la calidad del texto original. Así que así estamos, esperando un milagro bibliófilo, y más aún cuando irrumpen en mis confines lectores en busca de un ejemplar más.

Como hace unas horas, cuando dos veinteañeros se materializaron frente a mi escritorio. Uno era español, el otro, según capté, era colombiano y estaba de vacaciones en España. Buscaba un libro que su amigo tenía , según él, que leer:

 

– Cliente: Oiga, disculpe, ¿no editaron acá Rosario Tijeras?- Regina: ¿La de Jorge Franco Ramos?

– C.: ¡Esa, si!

– R.: Pues sí, hace cinco o seis años, creo. De hecho tengo por aquí un ejemplar con la portada original, porque con su reedición le cambiaron la cubierta.

– C.: ¿QUE LA TIENE?

– R.: Sí, aquí está.

– C.: Uff, mirá que casi la di por imposible. Llevo buscándola en las tres ciudades españolas en las que he estado para regalársela a mi amigo porque seguro que con eso le redescubre el gusto a leer, y nada… Por eso le preguntaba si acá la editaron o no…

– R.: Pues si, pero ya es difícil de encontrar. Como no la saquen en bolsillo…

– C.: Vaya, macho, hemos tenido suerte.

– Cliente 2: Pero, ¿seguro que no es un rollo?

– C.: Que no, tío, que vas a ver. Mira, sólo tienes que leerte el arranque:

 

“Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte”

¿Qué? ¿No me vas a decir que no se te agarraron las ganas de leer, verdad?

Total, que se la llevaron. Disfruté como una loca viendo cómo se las ingeniaba el colombiano para convencer a su amigo de que leyera Rosario Tijeras. Y que sepáis que aunque me costó, juro por las teclas de mi Underwood que no abrí la bocaza. Ni falta que hizo, claro. El chico fue tan letal como la mismísma Rosario Tijeras con su truco de utilizar el reclamo una de las primeras frases más impactantes que leí jamás.

¡Bien por él! Solo por eso y desde ya le nombro ‘Caballero’ reginaexlibrislandiano. Porque él lo vale…

Así que mientras yo me las ingenio para hacerme con otro ejemplar de Rosario Tijeras para llenar su vacío en mis anaqueles mataré la espera con vosotros, mis reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis Rosario Tijeras? ¿Qué os pareció? ¿Tenéis aún vuestro ejemplar? ¿Visteis su adaptación cinematográfica?

NOTA DE REGINA: Poderío y bravura cinceladas en piel canela, brutal y tierna, así es la sicaria más letal del Medellín engullido por el narcotrafico. Así es la Rosario Tijeras que Jorge F. Ramos te siluetea a balazos en la imaginación, disparando diálogos a quemarropa para contar una historia de amor y muerte de esas que se te quedan dentro. Soberbia.

Y para hacer boca, el traíler de su película de 2005: