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Bibliopatinas (y mucho) si no lees un novelón como Ivanhoe, de Walter Scott

Cualquier momento es bueno para disfrutar de la obra máxima de uno de los padres de la novela histórica: Ivanhoe, de sir Walter Scott.

Con múltiples adaptaciones a celuloide, televisión, teatro, animación e incluso a un musical, su trama de intrigas palaciegas, torneos medievales, traiciones, damas y caballeros es parte del imaginero popular. Peeero, aún así y por desgracia, es una más de esas novelas imprescindibles que son las grandes no leídas de las letras.

Para prueba mi conversación reginaexlibrislandiana de hace un par de días con un cliente asiduo de la librería:

Cliente: Regina, anda, recomiéndame algo bueno pero entretenido. Algo para disfruar, evadirme y disfrutar como un enano… que me voy una semanita y quiero desconectar.

Regina: ¿Te has leído Ivanhoe, de Walter Scott?

Cliente: ¿Ivanhoe? Pues no. Vi  varias veces la peli de los cincuenta con Liz Taylor. Muy entretenida con las cruzadas, los caballeros y demás.

Regina: Pues es un novelón y, más aún, pionera del género de novela histórica.

Cliente: Mmm, ¿y no será un poco, no sé, densa? ¿No me aburrirá?

Regina: ¿Aburrirte? ¡Querido, es todo un biblioplanazo!

Cliente: ¿Seguro?

Regina: Dímelo tú… ponte el calzón, la cota de malla, el yelmo y el escudo, hazte con tu espada y una maza, conviértete en el azote de los malditos normandos que han aprovechado que estabas de cruzado en Tierra santa para despojarte de todo, vence en un torneo al imbatible Caballero Negro, recupera tu buen nombre y tu herencia, asalta fortalezas y castillos, rescata damas en apuros, recupérate de tus heridas, haz prisioneros a esos traidores, deja que el mismísimo Robin Hood te saque de una mazmorra infecta, ayuda a destronar al usurpador Juan sin Tierra para devolver a Ricardo Corazón de león su legítima corona de Inglaterra… y todo eso en tiempo récord y mientras lidias, eso sí, con dos hermosas mujeres que se disputan tu amor, la judía Rebecca de York, a quien amas, y la aristócrata lady Rowena, colgada de vos. ¿Se puede pedir más para una tarde de asueto y desconexión?

Cliente: ¡Ja, ja, ja, ja! Hombre, claro, es que visto así, Regina… ¡pinta bien!

Al final se la llevó en la edición de Penguin Ramdon House, e iba cargadito de biblioentusiasmo,

Y seguro que no le decepcionará, porque la novela, trepidante de principio a fin, lo tiene todo para brindar una experiencia lectora absolutamente alucinante que no deberías dejar de lado.

Está ambientada en la convulsa Inglaterra medieval, donde, durante el reinado de Ricardo Corazón de León, el país bullía en una lucha continua entre los sajones subyugados y sus nuevos señores normandos, que ejercían su poder con demasiada alegría y muy poca cabeza, mientras exprimían a un pueblo cada vez más y más miserable.

Por ese escenario deambulaban caciques de medio pelo enriquecidos y ebrios de poder, caprichosas y altivas normandas, hermosas damas judías desposeídas de su abolengo y espoleadas por su origen.

También templarios, clérigos, usurpadores de sangre azul y turbias intenciones, consejeros ladinos, nobles déspotas, caballeros imbatibles en torneos a vida o muerte, y antihéroes de alta cuna emperrados, como Robin Hood, en reinstaurar el viejo orden en Inglaterra y acabar con las injusticias, los abusos y el hambre a flechazos.

Así que con el talento brutal de Walter Scott, en ese escenario y con semejantes personajes las luchas encarnizadas, los romances, las emboscadas, los desamores, las traiciones, los asedios a castillos y fortalezas, los torneos de caballeros, las estancias efímeras en húmedas mazmorras, los rescates de damas ultrajadas, las escaramuzas y las aventuras de pelaje múltiple están más que aseguradas a cada salto de línea.

¿Alguien da más en una novela?

Permitidme que lo dude… y mucho, queridos. Palabra de Regina exlibris.

Y para terminar os dejo un aperitivo de celuloide con el trailer de la legendaria adaptación homónima de 1952, con Robert Taylor y Elizabeth Taylor en las pieles de Ivanhoe y de Rebecca de York:

10 novelas para regalarte ( y regalar) por el Día del Libro

Selección Día del Libro Regina ExLibris

Selección Día del Libro Regina ExLibris

En reginaexlibrislandia te sugerimos diez títulos de ficción para pegarte un homenaje libresco en el Día del Libro. O para obsequiar a otros, eso ya es cosa tuya.

Lo importante es que en la fiesta grande del libro te vayas de safari libresco a tu librería y, si aún no tienes clara tu biblioapetencia, vuelvas a casa con esa novela que no sabías que querías leer hasta que la tuviste delante… o hasta que Regina ExLibris te la descubrió.

¿Listos?

Va mi selección reginaexlibrislandiana con diez novelas para regalarte (y regalar) en el Día del Libro:

1. Damas Oscuras. VVAA. Impedimenta. El exquisito volumen de Impedimenta es una deliciosa bacanal libresca de escalofríos y taquicardias de la –gélida y huesuda– mano de 21 creadoras victorianas, con un talento endemoniado para erizarte el vello y dejarte el sistema nervioso central más tenso que las cuerdas de un Stradivarius. Pero, ojo, lo que en apariencia son relatos espeluznantes de fantasmas esconden su manera de socavar y pulverizar la figura masculina. Si tienes hambre de historias tenebrosas pero, eso sí, sin sangre ni vísceras, prepárate para deglutir este bibliofestín con un menú de plato único: el miedo.

Damas Oscuras

Damas Oscuras

2. La Princesa Prometida. William Goldman. Ático de los Libros. Un clásico que trasciende géneros, edades y bibliopaladares porque es una experiencia lectora alucinante y tremendamente divertida. La novela tiene tantos bibliovértices a los que agarrarte como lector, que es realmente difícil escapar a su encanto. Piratas, aventuras, espadachines, amor, duelos, abordajes, héroes, magos, venganzas, acción, promesas, hombres, brujas y hechiceros, gigantes, mujeres, criaturas de todo pelaje, villanos, altas y bajas pasiones y, sobre todo, mucho, pero que mucho humor. Hazte con La Princesa Prometida y “¡PREPÁRATE A biblioMORIR (de puro gusto lector).

La Princesa Prometida

La Princesa Prometida

3. Cuando sale la reclusa. Fred Vargas. Siruela. Pasen y lean la obra más ambiciosa de Fred Vargas, exquisitamente aderezada con los ingredientes fredvargasianos: la arqueología, el medievo, los mitos, la fauna y la disección del alma humana. Adamsberg se interesa por la muerte de tres ancianos por las picaduras de una ‘reclusa’: una araña venenosa, pero no letal. El comisario investiga a espaldas de su equipo, enredándose en una delicada y compleja trama, llena de equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que tiene en jaque al comisario y al lector.

Cuando sale la reclusa

Cuando sale la reclusa

4. Antes del huracán. Kiko Amat. Anagrama. Irreverente, agridulce y muy, muy divertida novela de iniciación y catarsis que radiografía a palabras y sin melodramas el calvario emocional que supone crecer y sobrevivir siendo distinto en el extrarradio en la Barcelona de los años 80, con el Mundial de España 82 y el conflicto de las Maldivas de fondo. Curro aguanta el tipo como puede en el 82 con su amigo Priu, tan nerd como él, hasta que la bomba de relojería emocional que lleva en la caja torácica estalla y su realidad se despedaza, con brote homicida y todo. Engancha, conmueve, sorprende y divierte por igual.

Antes del huracán

Antes del huracán

5. El terror. Dan Simmons. Roca. Novela trepidante, aterradora, sobrecogedora y adictiva que ficciona sobre el enigmático destino de 129 aventureros de la Armada Británica que a mediados del SXIX emprendieron una expedición al Ártico. Varados en el hielo a temperaturas inhumanas, no solo tendrán que sobreponerse al frío, el deterioro de los barcos, el hambre, la muerte, la enfermedad, la desesperanza, el canibalismo y los motines, sino que pronto descubrirán que una sanguinaria criatura les acecha y una enigmática mujer les observa envuelta en un silencio glacial. Un trepidante bibliogarbeo por un auténtico infierno de hielo.

El terror

El terror

6. Con la misma moneda. Verity Bargate. Alba (Rara Avis). Un curioso artefacto narrativo que te cautiva, te sorprende, te engancha y te noquea, y en el que la irreverente y caústica Verity Bargate siluetea a palabras las desventuras de Sadie Thompson, una mujer vapuleada desde cría que tiene muy claro que cuando te dicen «Lo hice porque te quiero» el daño no solo está hecho, sino que es irreparable y, sobre todo, que pudo haberse evitado. Cuando Sadie dice «¡BASTA!» emprende un proceso de reinvención y de rebelión personal sin retorno que implica llevarse por delante a quien sea y a lo que sea. Una bibliodelicia cargada de una lucidez cegadora.

Con la misma moneda

Con la misma moneda

7. Hombres. Angelika Schrobsdorff. Errata Naturae. Relato vibrante y lúcido de la educación sentimental de una bella joven que madura entregándose a la furia de vivir, sobrevivir y revivir. Eveline es hija de alemán y judía, y crece en pleno ascenso del nazismo. Su vía de escape de cuanto la rodea y detesta (su madre, sus frustraciones, el hambre y la miseria) es encadenar amantes, hombres a los que demanda amor, pasión y satisfacer todos sus anhelos y necesidades. De ahí que todos ellos, víctimas del egocentrismo de la joven, decepcionan de una forma u otra a la turbadora e insaciable Eveline. Cargada de diálogos vibrantes, es un deslumbrante tapiz de una época y de una mujer que solo baila a su propio son.

Hombres

Hombres

8. Absolutamente Heather. Matthew Weiner. Seix Barral. La primera novela del creador de Mad Men dibuja dos ecosistemas sociales antagónicos de Nueva York. De un lado están los casi perfectos y adinerados Breakstone (Mark, Karen y su hija Heather). Y del otro está Bobby, con una infancia atroz, naturaleza obsesiva y pulsiones psicópatas que tras su paso por la cárcel se reinserta como peón de obra. Y es en esa obra donde ambos mundos convergen, pero cuando saltan chispas es cuando Mark descubre a Bobby devorando con la mirada a su preciosa hija adolescente. Hasta dónde estará ese padre dispuesto a llegar para proteger a su familia es el detonante de una trama demoledora y brutal.

Absolutamente Heather

Absolutamente Heather

9. La guerra de las salamandras. Karel Čapek. El Zorro Rojo. Deslumbrante y original distopía, considerada como una de las joyas literarias de la ciencia ficción de todos los tiempos. Con una rotunda carga de sarcasmo la mordaz parábola de Čapek denuncia con ácida ironía los regímenes totalitarios, la carrera armamentística y el desenfreno del capitalismo. Esta exquisita edición cuenta con las ilustraciones de Hans Ticha, cuya obra realza la satírica fábula de Čapek con unas ilustraciones inspiradas en el arte de vanguardia.

La guerra de las salamandras

La guerra de las salamandras

10. El Escarabajo. Richard Marsh. Valdemar. Obra maestra del terror gótico es un adictivo thriller ocultista aderezado con suspense, romance, peligro y humor. Por las brumosas calles de Londres se desliza la figura de una criatura de forma y sexo indeterminados, recién llegada del milenario Egipto, que utilizará su capacidad para transformarse y su habilidad para hipnotizar con el fin de cumplir su ciego designio: encontrar a Paul Lessingham, un prometedor diputado que aspira a un sillón en el gabinete británico, y saldar con él un asunto pendiente relacionado con su secreto pasado. Un relato magnético y trepidante de principio a fin.

El escarabajo

El escarabajo

 Y por si os quedáis con ganas de más prescripciones reginaexlibrislandianas aquí os dejo otro biblioarsenal con títulos para bibliófagos, para quienes prefieran la no ficción y, como no, más novelas:

Selección Infantil y Juvenil Regina ExLibris

6 novelas para inocular literatura en vena a doctor@s y enfermer@s

Hay novelas más adictivas que un pelotazo de “Gin-Lorez” (un chorrito de ginebra con una o dos cápsulas de Lorazepam).

(Pearl Harbor, 2001 / Touchstone)

(Pearl Harbor, 2001 / Touchstone)

Y si la trama escarba en los orígenes de la medicina y la cirugía, o se levanta en entornos hospitalarios el lector, aunque sin vínculos profesionales con la medicina, está abocado a ser un yoqui del subgénero de doctores, clínicas y enfermeros. Probadlo y luego me decís.

Sí, querid@s, sí. O bien caes rendid@ a los pies de los orígenes del saber, la ciencia y las prácticas que nos mantienen con vida -por muy truculentas que fueran las primeras cirugías y desde aquí ya os digo: ¡que la Providencia Librera bendiga los sedantes contemporáneos!-, o bien te entregas con perverso placer al oscuro arsenal de historias, personajes, extrañas enfermedades, tragedias y pasiones -más bajas que altas- que laten las 24horas en ese glorioso microuniverso que es un Hospital.

Lo curioso del caso es que observo desde mi atalaya librera cómo este tipo de novelas pasan desapercibidas para muchos profesionales sanitarios, mientras son lo que yo llamo clásicos del boca-oreja de lectores ajenos a la Medicina.

Algunos de esos títulos entran y salen constantemente de reginaexlibrislandia sin necesidad de campañas mediáticas ni otros ardides publicitarios. En otras palabras: se venden mucho, se recomiendan bastante y se leen más. Y a mi eso, como comprenderéis, me llena de gozo libresco.

Pero el gozo es aún mayor cuando algún reginaexlibrislandiano se materializa ante mí con alguna petición en la línea de la de esta mañana:

Cliente: Hola, Regina

Regina: ¡Ah, hola!

Cliente: ¿Qué novela le regalo a mi sobrina, que es médico? Mira que es lista la chica, pero no logro que lea literatura. Y digo yo que un poco de ficción no le vendría mal. Que bastante estrés tiene, todo el día de turnos y guardias.

Regina: ¿De alguna temática en particular?

Cliente: Sí, quiero que vayan sobre su profesión. ¿Qué me recomiendas?

Y por su puesto le dí mi prescripción Regina Exlibris con 6 novelas para inocular literatura en vena a doctor@s y enfermer@s:

1. El médico. Noah Gordon. Roca. Tres décadas después de su publicación este apasionante novelón de mil páginas -que se devora como si fueran cien- sigue por las librerías tan lozano y apetecible como si acabara de salir de imprenta. Y no me extraña, porque el viaje iniciático de Rob J. Cole, un joven londinense dotado para la sanación por Europa y Asia en el siglo XI para estudiar medicina en la madraza de Ispahán y aprender los secretos del maestro Avicena, padre de la medicina moderna, es un relato impecable y cautivador de la lucha del apasionado Cole por vencer la enfermedad, el dolor y la muerte, pero también es una novelización magistral de la historia de la medicina.

El Médico

El Médico

2. Dr. Arrowsmith. Sinclair Lewis. Nórdica. Si pensabas que el Dr House es implacable reventando desde dentro el submundo de la medicina deberías pasar un rato con su antepasado literario, el Dr Arrowsmith, y lo pasarás en grande. Martin Arrowsmith es el protagonista de una novela homónima de Sinclair Lewis que es, además, una de las cimas más altas de las letras norteamericanas del SXX, Premio Pulitzer en 1926. Pionera en diseccionar con salvaje ironía las entrañas del microuniverso hospitalario, de la investigación y de las mafias farmacéuticas, describe de forma magistral todos los vértices de la vida activa de un médico -desde su formación a las consideraciones éticas-, y nos muestra, con un tono satírico a prueba de anestesias, las envidias, presiones y negligencias asociadas a esta profesión. Lewis, que conocía de primera mano este ecosistema, sutura con precisión quirúrgica una trama donde la picaresca y el humor inteligente son los ingredientes principales.

Dr. Arrowsmith

Dr. Arrowsmith

3. Doctor en Irlanda. Pat Taylor. Espasa. Ballybucklebo. Así se llama el remoto pueblo de la Irlanda rural al que llega por azar el joven y recién licenciado en medicina general doctor Barry Laverty. A pesar de sus buenas intenciones y su poca experiencia, pronto tendrá que reconocer que le queda mucho por aprender. Por suerte para él, se topa con Fingal Flahertie O’Reilly, un médico veterano cuyos métodos son de todo menos ortodoxos, pero que acude al rescate del doctor sin tablas. Aunque también es cierto que, más que el oficio, se volcará en enseñarle, sobre todo, a lidiar con los excéntricos vecinos que acuden a su consulta y que hacen de cada día una aventura de final incierto. Divertidísimo anecdotario de los inicios de un médico rural en la profunda Irlanda.

Doctor en Irlanda

Doctor en Irlanda

4. El cirujano de Al-Andalus. Antonio Cavanillas de Blas. Esfera de los Libros. Ésta es la historia de Abul Qasim, el médico personal del califa Abderrahmán III y, probablemente, el cirujano español más notable de todos los tiempos. Hace diez siglos, este genio andalusí, gracias a su intuición y apoyándose en revolucionarias técnicas inventadas por él -algunas de las cuales siguen aún hoy en uso-, ya operaba con éxito cataratas, hernias y bocios; hacía traqueotomías, trepanaciones, amputaciones e, incluso, intervenía cólicos misereres. El también cirujano Antonio Cavanillas de Blas nos traslada con inigualable maestría a la mágica Córdoba del siglo X, la ciudad más populosa de Occidente, en la que se reunía todo el saber de su tiempo. Y nos lleva a contemplar, a vivir casi, las intervenciones de Abul Qasim, así como las aventuras del harén, el aroma del zoco, el esplendor califal o el largo viaje a Bagdad en busca de conocimiento.

El cirujano de Al-Andalus

El cirujano de Al-Andalus

5. Alguien voló sobre el nido del cuco. Ken Kesey. Anagrama. Sobrecogedor retrato de los hospitales psiquiátricos de la norteamérica de los años 50 que es, más allá de su brillante adaptación cinematográfica homónima, una novela de culto. En ella Randle McMurphy finje estar loco para esquivar la cárcel y termina confinado en la sala del hospital psiquiátrico que dirige con mano de hierro Ratched, la sádica Gran Enfermera. McMurphy, vital, generoso, amoral y rebelde, librará desde su llegada una guerra sin cuartel contra la Gran Enfermera y su sistema represivo. Las batallas serán divertidas y cruentas; algunos internos perderán en ellas la vida, y otros descubrirán los encantos del sexo, la bebida, la libertad y la rebelión permanentes. Maravillosa crónica de un momento y un lugar que es a ratos espeluznante, a ratos tierna y otros incluso divertida.

Alguien voló sobre el nido del cuco

Alguien voló sobre el nido del cuco

6. La vida es suero. Historias de una Enfermera Saturada. Plaza y Janés. Enfermera Saturada es de una generación de mujeres que aprendió a coser heridas antes que botones, por eso es capaz de recuperarse con más facilidad de una relación amorosa complicada que de una cremallera rota en esos tejanos de temporada que tanto le ha costado encontrar. Se define como una enfermera española que busca su hueco en la sanidad. Empieza su turno en planta, baja a la UCI, sube a prematuros y termina en urgencias. Esta enfermera se maneja como pocas en las redes sociales, desde donde cada día decenas de miles de personas ven cómo repasa, con humor y descaro la actualidad de su hospital, de cualquier hospital de España. Bienvenida al primer tomo de sus andanzas en un mundo -el hospitalario- donde el delirio se mezcla con el humor, a veces negro y siempre muy fino, pero donde el día a día siempre supera a la ficción.

La vida es suero

La vida es suero

  • Y vosotros, queridos, ¿leísteis alguna de esos 6 novelas para inocular literatura en vena a doctor@s y enfermer@s ? ¿Qué os pareció? ¿Alguna otra sugerencia?
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‘¿Tienes el de la comunera que cose?’

Quienes trabajamos a diario en las trincheras libreras pronto desarrollamos lo que yo denomino el Síndrome de Cole Sear, que consiste en la capacidad de interpretar las señales que un libro nos envía cuando un lector lo busca pero no es capaz de nombrarlo o, lo que es lo mismo, no atina con el título exacto.

Este raro don bibliófilo nos convierte en pseudohíbridos de Cole Sear, el niño protagonista de El sexto Sentido que, como recordareis, veía a los muertos y parloteaba con ellos. Pues bien, a los libreros nos pasa algo bastante similar, solo que con nuestros libros, y aunque al principio este curioso y desconcertante talento nos hincha la bibliofilia, a veces llega a mosquearte y echas el cierre farfullando de forma compulsiva un extraño mantra (¿Cómo supe de qué libro hablaba? ¿Cómo supe de qué libro hablaba?) y preguntándote si no has pedido el juicio como Alonso QuijanoY todo porque los libros nos hablan. Sí, queridos, nos dan oportunos ‘soplos bibliófilos’.

Por ejemplo, esta tarde estaba yo en pleno zafarrancho de devoluciones para hacer hueco -a veces a mi pesar- a los títulos por venir, cuando una madre y su hija de mediana edad se internaron en mis confines reginos. De pronto, la madre desapareció de mi campo visual diciendo algo que no entendí y la hija se plantó ante mi escritorio refunfuñando.

Cuando cerré la caja que tenía entre manos ella me habló:

 

– Clienta: Mira, ¿tienes ese de la comunera o costurera?- Regina: ¿Perdón?

– C.: Que si tienes el de la comunera que cose

– R.: Mmmm, ¿se refiere a El tiempo entre costuras, de María Dueñas?

– C.: No, no. Es algo como La Comunera que cose, y habla de la Guerra Civil. Además ha salido este año.

– R.: Déjeme pensar, pero con esos datos yo creo que…

 

Aquí fue cuando entró en escena de nuevo la madre:

 

 

– C.: Sí, lo que le digo Comunera o algo así, ¿no, mama?- Madre: Sí, de una chiquita que cose en Tetuán

– R.: ¿Seguro que no es El tiempo entre costuras, que es este de aquí?

– Madre: ¡Justo ese es!

– C.: Pero, ¿no me habías dicho la Comunera?

– Madre: ¡Te dije que cosía, y que era roja y que iba por Tetuán en la Guerra Civil!

– C.: Perdona, pero es que no hay quien la entienda

– Madre: ¿Y está bien, verdad? Una amiga me habló de él…

– R.: A mi me gustó bastante, la verdad. Es la historia de una joven modista que a finales de la Guerra Civil y comienzos de la Mundial sale de España a Tetuán y sobrevive confeccionando trajes de alta costura a damas de todo el mundo refugiadas entre Marruecos y Lisboa. Es muy, muy curiosa y está muy bien escrita, sí.

– Madre: Sí, si, es esa seguro. Es que yo fui modista y viví un tiempo en Tetuán así que ya ves

– R.: ¡Uy, entonces seguro que le gusta!

 

Y abandonaron mis confines una sin quitarle ojo a la contra del libro y la otra regañándola por no haberle dicho bien el título que quería desde un principio…

Y luego ahí estaba yo, a puntito de amputarme una mano con el cúter y desconcertada tras este nuevo episodio del tal Síndrome de Cole del que os hablaba, y gracias al que escuché a tiempo la llamada directa de mi ejemplar de El tiempo entre costuras

Por cierto que aquí os dejo el trailer de El sexto Sentido:

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, experimentásteis alguna vez algo similar a mi Síndrome de Cole? ¿Cómo fue? ¿Leísteis El tiempo entre costuras? ¿Os gustó?

NOTA DE REGINA: Cuando una apura de un sorbo un glorioso cocktail literario a base de aventuras, espionaje, glamour, moda y pasiones –altas, pero también bajas- perfectamente mezclado y agitado sobre una base histórica que nos clava en el antiguo protectorado español de Marruecos, entre el final de la Guerra Civil y a comienzos de la II Guerra Mundial, no queda más que recomendarlo. Porque estamos ante una deliciosa mezcla de alta costura, afán de supervivencia, desamor, damas de aristocrático pasado y dudoso presente, traidores, agentes dobles e intrigas políticas que revelan al lector la historia de Sira Quiroga, una joven modista que entre Tánger, Tetuán, la España pro-alemana y una Lisboa atestada de apátridas de turbia reputación le echa un órdago a su propia suerte.

“¡Léete Memorias de Adriano antes de que la filmen!”

La Providencia librera ha tenido a bien que hoy llegara a mis oídos regios el argumento más inesperado y original para recomendar un libro de todos los que he escuchado en mis confines.

Estábamos mi pelucón y yo tentando a las leyes de la física sobre un minúsculo taburete para desempolvar ediciones de lujo de las obras de Cervantes y Shakespeare cuando una pareja de mediana se adentró en reginaexlibrislandia.

Ella, rubia y con la cara lavada; él, castaño y con barba de dos días. Charlaban sobre libros y se intercambiaban sus ‘lecturas imprescindibles’ a media voz hasta que de pronto ella subió dos niveles el tono para decir:

– Ella: ¿Que no te has leído Memorias de Adriano, de Yourcenar?

– Él: Pues no, la verdad. Pero ayer leí por ahí que van a rodar la película entre este año y el que viene. ¿Lo sabías?

– Ella: No, pero, por favor ¡léete Memorias de Adriano antes de que la filmen!

– El: Vale, me la apunto.

-Ella: No, mejor aún, te la regalo ahora y la empiezas hoy. verás como no la sueltas.

– El: ¡Ja, ja, ja! Ok, pero entonces yo te compro Sobre Héroes y tumbas, de Sábato. ¡Y la empiezas esta noche!

– Ella: ¡Hecho! Voy a ver si tienen aquí la edición que quiero…

Y vino directa a mi. Y para mi éxtasis librero me preguntó por la que a mi juicio es sin duda La Edición de Memorias de Adriano que adoro: la traducción de Julio Cortázar que edita Edhasa.

Así que bajé de las alturas y fui a buscársela con una sonrisa que me bordeaba el pelucón de lado a lado mientras pensaba que algo de razón no le faltaba a la mujer. Por más que el revuelo mediático de un estreno incite a algunos a leer la novela en que se basó la película, lo cierto es que con clasicazos de este tipo a veces el efecto es justo el opuesto.

Me refiero a que hay quien para no leerse la novela se ampara en eso de:

“Vista la película, ¿para qué voy a leerme el libro?”

Y vosotros, queridos, ¿habéis leído Memorias de Adriano? ¿Qué os parece el argumento de la desconocida?

Nota de Regina: Si el rasgo literariamente distintivo de Madame Yourcenar fue, además de la exhaustividad de sus investigaciones, una prosa de glorioso acento poético al servicio de la novela histórica, con Memorias de Adriano supera cualquier expectativa. El viejo emperador Adriano se sabe a punto de morir y escribe una carta para su sobrino, el adolescente y futuro cabeza de Roma Marco Aurelio, cuyas líneas destilarán la sabiduría que le han dado sus dos décadas al mando del Imperio. La epístola es la disección del alma y las vísceras de un hombre sabio, sereno, justo y solitario que habla sin tapujos del amor, el deseo, de su adorado Antinoo, de la vida, la muerte, el poder, el asesinato, la conciencia y la traición. Una obra maestra, palabra de Regina.

“Quiero una novela para que mi madre se la lea y me haga un trabajo de clase”

No sé, queridos, estoy confundida. Resulta que hoy amanecí con la Medea de Eurípides clavada en el pelucón, y creo que, de alguna manera, los hados se alinearon para que la protagonista del día fuera una sufrida madre anónima. Como si yo lo hubiera conjurado todo. ¿O no?

Os cuento. La inocente relectura de la Medea de Eurípides me caló tanto de madrugada que hasta mojé algunas de sus líneas en mi café mañanero y luego, de camino a reginaexlibrislandia, desfilé recitando fragmentos a viva voz para desconcierto de otros viandantes. Allá ellos, yo respondía a sus miradas elevando el tono e intensificando mis aspavientos para deshacerme de semejante carga dramática, que luego la que lo somatizo todo soy yo.

El caso es que la imagen de una madre masacrando a sus hijos por puro desamor y despecho, y para protegerlos de una muerte por venganza a manos del enemigo me envolvía y estrujaba los órganos blandos, como si las palabras del griego se hubieran materializado en una enorme serpiente enroscada en torno a mi.

Así que ahí estaba yo, dándole vueltas a las dimensiones del concepto de maternidad, cuando entró una jovencita en mis confines y me arrancó de mi propia tragedia griega:

Clienta: Buenos días.Regina: Hola, ¿qué tal?

C.: Bien. Mire, necesito una novela histórica breve para mi madre, que tiene que leérsela en cuatro días y hacerme un trabajo para clase porque a mi me ha pillado el toro.

(Aquí Medea, que ya se estaba retirando a las bambalinas de mi mismidad, giró sobre sus pasos y emergió toda poderío y bravura, como una pantera acechando desde el límite de mi epidermis)

R.: Perdona, ¿cómo has dicho?C.: Pues eso, que tengo que leerme una novela histórica y hacer un trabajo sobre ella para clase, y como no me da tiempo me lo va a hacer mi madre. Tampoco es que lea mucho, por eso mejor que sea breve.

R.: Ah, bueno. Y a tu madre, ¿le interesa algún período? Lo digo porque ya que se la tiene que leer que al menos la disfrute…

C.: Pues no realmente, la verdad.

R.: Entonces lo mejor es que tiremos hacia los clásicos del género…

Y le propuse quince títulos:

‘Memorias de Adriano’, de M. Yourcenar.

‘Yo, claudio’, de Robert Graves.

‘El muchacho Persa’, de Mary Renault.

‘Los episodios nacionales’, de Galdós.

‘Aníbal, de Gisbert Haefs.

‘Akhenaton: el rey hereje’, de Mahfuz.

‘Juliano el apóstata’, de Gore Vidal.

‘Sinhué, el egipcio’, de Mika Waltari.

‘El nombre de la rosa’, de Umberto Eco.

‘De parte de la princesa muerta’, de Kenizé Mourad .

‘La dama del Nilo’, de Pauline Gedge.

‘La plata de Britannia’, de Lindsey Davis.

‘Ben Hur’, de Lewis Wallace.

‘A la sombra del granado’, de Tariq Ali.

‘El puente de Alcántara’, de Frank Baer.

R.: Todos son novelones fenomenalmente escritos y con intachable rigor histórico, así que puede leérselos bien y escribir un buen trabajo. Aunque quizás Galdós, a no ser que separe un o dos episodios, será excesivo…C.: Pues igual, no sé, entonces igual el de Adriano.

R.: Yourcenar siempre es una buena opción. Luego tiene otro ambientado en el medievo, Opus Nigrum, sobre alquimistas y peregrinos que es una delicia…

C.: ¡Uy, calla! Creo que tiene que ser más reciente, porque acabo de recordar que la asignatura es Historia Contemporánea de España, o algo así…

A estas alturas Medea me estaba apretando desde dentro los globos oculares con la misma pasión con la que se cargó a su prole… No sé ni cómo no me salieron disparados, palabrita de Regina.

R.: Ah, vaya, eso lo cambia todo. ¿Qué tal algo ligerito sobre la Guerra Civil? Igual Homenaje a Cataluña, de George Orwell. El escritor luchó en el Frente de Aragón y luego redactó esta novelita deliciosa sobre el día a día de un miliciano de las Brigadas Internacionales. Las comidas, las mujeres, las noches en las trincheras, los piojos. Es muy realista e inesperadamente divertidaC.: Puede ser, pero quizás a mi madre le interese más algo con mujeres de protagonistas. Ella es muy echada palante…

R.: ¿Ligerito, que se lea bien, con mujeres y de la Guerra Civil? Pues Rosario Dinamitera, de Carlos Fonseca. También escribió Las Trece Rosas, que inspiró la película homónima, pero por eso mismo mejor que se lea la de Rosario Dinamitera.

C.: ¡Ah, perfecto! Si, me llevo esta, a ver si se la empieza esta misma tarde porque ya va pillada de tiempo…

Menos mal que la muchacha tenía prisa y se esfumó con su Rosario Dinamitera, porque fue cerrarse la puerta tras de sí y mi Medea se abrió paso por entre mis carnes entre furiosa y desconcertada.

¿Una madre leyéndose una novela histórica para hacerle un trabajo a su hijita para una asignatura de la que apenas si recuerda el nombre? Ay, si Eurípides levantara la cabeza me temo que haría que su Medea se cargara a esa hijita a librazo limpio.

Y vosotros, queridos, ¿qué novela le hubierais recomendado para su madre? Como estudiantes, ¿empapelasteis así alguna vez a vuestras madres? ¿Lo haríais? Y, ¿lo haríais por vuestra prole?

Yo, desde luego, no…

Tras la pista de ‘La otra Bolena’

Menos mal que hay Quien se entretiene en equilibrar la balanza de la justicia divina, queridos, menos mal.

De no ser así la desequilibrada sería yo, porque hoy me arranqué una buena mata de pelos de mi dorado pelucón para averiguar el misterioso título de un libro que, sin apenas datos, me pedía un cliente.

Cuando di con él, resultó que era una novedad que me tenía que haber llegado, pero que hasta mañana no recibo. Ahí va la escena:

– Cliente: Hola, busco el libro en que se basa la película que anuncian ahora de dos hermanas enamoradas del mismo rey.- Regina: Ah, ¿está en cartel?

– C.: No, vi el anuncio, y dice que es la adaptación de una novela.

– R.: ¿Recuerda algo más?

– C.: Bueno, si, que era un rey inglés creo que de finales del XVII.

– R.: Mmmm, no se me ocurre ninguna, la verdad. ¿Tiene prisa?

– C.: Bueno, he de hacer un recado por aquí cerca.

– R.: Si quiere vaya, y mientras yo rastreo el libro, ¿le parece?

– C.: Vale, es que lo quiero regalar. Que dos mujeres se peleen por un hombre me encanta, pero si encima son hermanas ya no hay quien se resista a la historia, la verdad….

Así que el caballero se fue a sus quehaceres, y yo me quedé tras la pista del libro misterioso.

Primero descarté las películas en cartel en España, y como seguía perdida, opté por buscar el novelón que adaptaron al celuloide.

A ver, Regina, cielo, concéntrate: un libro sobre las bajas pasiones de la realeza de la grandísima bretaña con dos hermanas disputándose el trozo de carne sobre el que se sostiene toda una corona… ¡Nena, nena, nena, esto me huele a Enrique VIII!

Así que seguí el pálpito y me di de morros virtuales con toda una experta en el tema en versión novelada: Philippa Gregory, de la que se han traducido al español La princesa fiel y, oh casualidades del destino, esta misma semana Planeta lanza La otra Bolena, que ha sido un bombazo en el marcado anglosajón.

Os reproduzco la contraportada:

María Bolena tiene catorce años cuando inicia un romance adúltero con el rey Enrique VIII. Esta relación durará varios años y fruto de ella nacerán dos hijos. Sin embargo, las cosas cambian cuando su astuta y perversa hermana Ana pasa a ser confidente y consejera del rey.También logrará convertirse en su amante y tramará un plan para deshacerse de la reina Catalina de Aragón. En esta novela ganadora del premio Parker, Philippa Gregory reconstruye un episodio poco conocido de la vida de Ana Bolena: la feroz rivalidad que hubo entre ella y su hermana por conquistar el corazón del rey Enrique VIII.

Y de ahí a la película, queridos, apenas un golpe de ratón: The other Boleyn Girl, que se estrena ahora en EEUU (y en España en tres o cuatro meses) con Scarlett Johansson y Natalie Portman haciendo de hermanísimas Bolena enfrentadas por el amor adúltero de Enrique VIII.

La traicionera casualidad quiso que justo esa novedad no hubiera aterrizado aún en reginaexlibrislandia, pero estaba literalmente de camino.

Así que cuando regresó mi Cliente tuve que sincerarme con él, aun a riesgo de perder la venta del libro:

– Regina: Lo averigué, la película es La Otra Bolena, con Scarlett Johansson y natalie Portman, y la novela es homónima…- Cliente: ¡Si, si esa es! Entonces, ¿tiene el libro?

– R.: Aún no, hasta mañana no me llega.

– C.: Ah, vaya. Bueno ¡guárdeme uno y por la tarde me paso!

La verdad es que podía haber ido a buscarlo a otro sitio, pero vendrá a por él a reginaexlibrislandia. Es todo un detalle por su parte, y yo disfruté como una loca con ese reto-librero.

¡Así da gusto, queridos!

Aunque no tenga un título en tienda y pueda conseguirlo siempre ofrezco los datos completos del ejemplar para que quien lo busca lo encuentre fácilmente en otra librería.

Hay quienes me dicen que con esa actitud hago el idiota de forma soberana. Y vosotros, ¿qué opináis?

Me despido con el trailer de la película: