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Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

Entradas etiquetadas como ‘literatura anglosajona’

De Philip Roth empieza por leer su espléndida ‘Pastoral Americana’

Los bibliófagos del mundo estamos de luto. Ha muerto Philip Roth, uno de los grandes de la literatura norteamericana contemporánea. Tal cual. Dotado de un espíritu tan crítico como acerado y provocador, con un punto de empatía que sobrecoge y conmueve, y que destila cuando quiere un tipo muy particular de humor entre corrosivo, desenfadado y canalla.

Un grande ante el que hincamos la rodilla en reginaexlibrislandia sin titubeos, que además tiene en su haber el Premio Pulitzer de Literatura y el Príncipe de Asturias de las Letras, entre otros.

Tanto los premios literarios como la adaptación a celuloide de algunas de sus novelas inocularon, en momentos puntuales y gracias a la repercusión mediática, el apetito lector por un autor cuya obra pivota sobre tres ejes esenciales: los problemas de asimilación e identidad de los judíos de distintas generaciones en EEUU, la naturaleza del deseo sexual, la madurez y la identidad personal.

En la librería la bibliofilia se nos iluminaba como un neón del Strip de Las Vegas cada vez que, en plena cresta de la ola mediática piliphrohtiana, un lector se adentraba en nuestros confines librescos en busca de “algo de ese tal Philip Roth”.

Y es curioso cómo la Providencia Librera quiso que, con el tiempo, el título por el que suelo recomendar entrarle a Philip Roth fuera el más conocido por obra y gracia del celuloide.

Tanto que la siguiente escena con un reginaexlibrislandiano asiduo ha sido bastante recurrente en los últimos seis años en la librería:

Cliente: Hola, ¿qué me leo de ese tal Philip Roth?

Regina: Empieza por Pastoral Americana

Cliente: Pero, ¿hay una peli, no? Una reciente

Regina: Sí, dirigida y protagonizada por por Ewan McGregor, y con Jennifer Connelly, entre otros.

(Pastoral Americana, 2016 / Lionsgate)

(Pastoral Americana, 2016 / Lionsgate)

Cliente: Sí, sí, sí… es verdad. Demoledora, ¿eh?

Regina: Más bien… pues ponte a leer la novela. Es bibliocanelita en rama, querid@

Cliente: ¿Empiezo por esa, entonces?

Regina: Es la que te recomiendo para empezar. Con ella arranca su colosal Trilogía estadounidense, que continua con Me casé con un comunista y La mancha humana. Brutales las tres. Pero quizás podrías intercalarlas con El mal de Portnoyo con El animal moribundo. Pero, lo dicho, empezaría por Pastoral Americana

Novelas de Philip Roth

Cliente: Pues no hay más que hablar, Regina, me llevo Pastoral Americana y veremos a ver qué tal

Espero que bien. Porque es un novelón y porque Philip Roth merece ser leído, porque es un autor ferozmente conmovedor en cualquiera de las tramas que articule, y porque destila entre líneas lucidez, empatía y provocación. Palabra de Regina Exlibris.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Pastoral Americana. Philip Roth. Debolsillo. Si te planteas leer a Philip Roth empieza por Pastoral americana, una crónica brillante de la vacuidad del sueño americano encuadrada en los años sesenta, cuando a un respetable ciudadano medio –último eslabón de tres generaciones varadas en el gueto judío de Newark y decididas a tragarse el sutil antisemitismo reinante en pos de su prosperidad– le revienta en la cara el american dream el día en el que su hija se revuelve contra todo en torno a lo que gravita su existencia para sumarse a las revueltas contra la guerra de Vietnam. Retrato demoledor de la relación amor-odio que enmarca a muchos atrapados en el centro del triángulo de la sociedad estadounidense, la identidad personal y el sueño americano con el que ganó el Pulitzer.

Pastoral Americana

Pastoral Americana

Y para ir haciendo boca os dejo el tráiler de la adaptación homónima de Pastoral Americana que Ewan McGregor dirigió y protagonizó en 2016:

  • Y vosotros, queridos, ¿qué novela recomendaríais para entrarle a Philip Roth? 
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Trivial: ¿Cuánto sabes de ‘El guardián entre el centeno’, de J.D. Salinger?

Un adolescente cercado por su fracaso escolar, la rigidez de su familia, la muerte de su hermano, el sexo y las dudas, decide pasar una semana solo en Manhattan antes de volver a casa tras su expulsión del internado. El guardián entre el centeno es su confesión a quemarropa y sin tapujos, y la radiografía de Salinger de un adolescente devorado por contradicciones.

Si eres de los que sí leyó la novela atrévete con el bibliotrivial ‘El guardián entre el centeno’ de Regina ExLibris. ¿Listo para demostrar lo holdencouldfieldiano que eres? ¡Vamos!

 

Trivial: ¿Cuánto sabes de la novela ‘Cumbres Borrascosas’, de Emily Brönte?

(Cumbres Borrascosas, 1992 / Paramount Pictures)

(Cumbres Borrascosas, 1992 / Paramount Pictures)

La épica historia de Catherine y Heathcliff, situada en escenarios sombríos y desolados, constituye una asombrosa visión del amor, del destino, la obsesión, la pasión y la venganza. Publicada en 1847, la novela pulveriza los cánones del decoro que la Inglaterra victoriana. Una historia totalmente aparte como novela y como relato de terror, que sobrecoge tanto con sus vívidos paisajes como con las vidas atormentadas y violentas que alberga entre líneas.

Si eres de los que sí leyó el libro demuéstralo en el trivial “Cumbres Borrascosas” de Regina ExLibris. ¿Listo para demostrar lo heathcliffinano que eres? ¡Vamos!

 

Seis novelas de Evelyn Waugh para leer y disfrutar de la mejor prosa mordaz

Se cumplen 52 años de la muerte de Evelyn Waugh, otro santo bibliopatrón de mi librería y uno de los titanes de las letras anglosajonas del SXX. Escasamente admirado como ser humano pero venerado como escritor y como cronista despiadado de la frívola generación de entreguerras, yo siempre pensé en él como en una flapper atrapada en el cuerpo de un católico converso, gruñón, soberbio, misógino y snob de bofetón con la mano abierta, pero con un talento portentoso para la literatura.

Evelyn Waugh

Evelyn Waugh

Alguien atormentado por una feroz lucha interna y en perpetuo pie de guerra contra el mundo que implosionó en artefactos literarios cargados de veneno, de ironía y de verdad. De ahí que la ‘marca Waugh’ se materialice en novelas divertidas y alocadas con espacio para el desencanto y la crítica, pero, eso sí, de forma perversamente sutil.

Adoro su obra, su sentido del humor, su lucidez mordaz y esa gloriosa lengua bífida con la que describe esos entornos en los que se maneja como pez en el agua: la aristocracia con toda su pompa, los círculos diplomáticos y las corruptelas, el ejército y los conflictos bélicos, la flema universitaria y la prensa.

Así que con ese bibliocuadro entenderéis por qué siempre que puedo prescribo sus novelas a discreción.

Y ahora más que nunca, puesto que con la biblioefeméride de peineta atornillada al pelucón me he venido arriba y he montado un escaparate evelynwaughiano con seis novelas de Evelyn Waugh que ningún lector debería perderse según Regina ExLibris. No están todas las que son, pero si son todas las que apuntalan su universo literario al completo.

¿Listos? Van:

1. Retorno a Brideshead. Evelyn Waugh. Tusquets. La vuelta de Charles a la elegante mansión de lord Marchmain, convertida ahora en cuartel por la guerra, le devuelve a un pasado en que recorría embelesado sus jardines y salones, y se dejaba seducir por sus singulares habitantes, en especial por el ambiguo y cautivador Sebastian y su fascinante hermana, lady Julia, y el misterio que envuelve a toda la estirpe. Un libro soberbio, se mire por donde se mire. Cuenta con una ya mítica adaptación catódica de la BBC británica y, ya en los 2000, una película homónima.

Retorno a Brideshead

Retorno a Brideshead

 

2. ¡Noticia Bomba! Evelyn Waugh. Anagrama. Un magnate de la prensa de Fleet Street llamado Lord Copper presume de la infalibilidad de su olfato para descubrir talentosos reporteros que inundan de exclusivas su tabloide y ganarle así lectores a la competencia. Sin embargo, a causa de una confusión de apellidos, envía a «cubrir» la guerra civil en una remota república africana a uno de los periodistas más improbables para tal misión. A partir de ese equívoco, Evelyn Waugh se lanza a una feroz y desopilante sátira sobre el mundo del periodismo, los enviados especiales, la información, la desinformación y la confusión. Considerada como una de las grandes novelas de humor del siglo XX, es también un vívido y corrosivo retrato de la profesión y del sector que arrancará las carcajadas tanto de quienes la sufren a diario como de los ajenos al mundillo.

¡Noticia Bomba!

¡Noticia Bomba!

3. Izad más banderas. Evelyn Waugh.  RBA. Tanto si aún no han leí­do a Evelyn Waugh como si sólo se perdieron por las páginas de Retorno a Brideshead o de Noticia bomba no dejen de hacerse con Izad más banderas, y les aseguro que caerán rendidos ante el particular y acerado sentido del humor con el que el escritor inglés recrea sus propias experiencias y desventuras en el frente en la II Guerra Mundial. Así, a través de su carismático y caradura Basil Seal, levanta a palabras un fresco del periodo en el que Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Hitler, incidiendo en el desconcierto generalizado que supuso tanto para la sociedad -especialmente la alta, que es el ecosistema natural de Waugh- como para el ejército pasar de la euforia inicial a un baño de realidad y crudeza con las primeras derrotas del bando aliado. Realismo, humor y un giro de tuerca a los acontecimientos verí­dicos hacen de este libro un artefacto narrativo de alto voltaje y risa continua.

Izad más banderas

Izad más banderas

4. Un puñado de polvo. Evelyn Waugh.  RBA. Cuando se trata de diseccionar la decadencia de la alta aristocracia británica de los años veinte no hay lengua más bífida que la de Evelyn Waugh. Ya fuera con una exquisita melancolía o con un hilarante sentido del humor, el trasfondo siempre era el mismo: las grandezas y miserias de quienes añadían a su martini varios lingotazos de cinismo e hipocresía. Pues bien, con Un puñado de polvo. Waugh depura su tema, su técnica y su estilo para ofrecernos un cóctel de infidelidad conyugal: la de Lady Brenda Last que, tras siete años de aséptico matrimonio, tiene un tórrido affaire con una sanguijuela social mientras el cornudo Tony trata de encajar el golpe emprendiendo una huida en compañía de un lector que se dará de bruces con un final tan inesperado como demoledor.

Un puñado de polvo

Un puñado de polvo

5. Una merienda de negros. Evelyn Waugh. Anagrama. Destructiva farsa colonial que ataca tabto a los salvajes de la jungla como a los de las ciudades modernas, y en la que abundan personajes inolvidablemente cómicos como el inepto y petulante embajador inglés o las dos damas que se presentan para observar el tratamiento dado a los animales en ese país «bárbaro». En ella Seth, el nuevo emperador de Azania, «tirano de los mares y licenciado en Oxford», ofrece a su antiguo condiscípulo Basil Seal –insolente, sofisticado y amoral, una perfecta garantía contra la estabilidad– el cargo de «ministro de modernización» de su africano país. A partir de ahí se emprenden las más descabelladas innovaciones, provocándose un sinfín de intrigas tribales y diplomáticas que desembocan en la anarquía y el caos, y en un auténtico festín caníbal absolutamente despiadado, hilarante y veraz.

Merienda de negros

Merienda de negros

6. Cuentos completos. Evelyn Waugh. RBA. Si lo que buscas es una dosis reconcentrada de hastío, crítica mordaz, esnobismo caricaturizado y satirización extrema de personajes hazte ipso facto con los Cuentos completos de Evelyn Waugh. Son 39 relatos del escritor británico que pulverizó la escritura decimonónica con un estilo literario que marcará toda la novela del siglo XX y en el que, con su prosa estilizada e incisiva pero siempre inteligente, no deja títere con cabeza mientras arranca cada relato con frases-garfio que enganchan al lector al texto sin darle opción a abandonarlo hasta el punto y final.

Cuentos Completos

Cuentos Completos

“¿Qué novela me leo de Paul Auster antes de meterme con su libraco ‘4321’?”

Es muy difícil sustraerse al embrujo narrativo de Paul Auster, siempre enredando con el destino, el deseo, el amor, el azar, la identidad y su Nueva York natal.

Paul Auster es un ilusionista literario, un bibliomago de lo cotidiano que, apenas con unas cuantas palabras y un par de trucos muy sencillos, transforma lo banal en milagroso ante la mirada entre incrédula y fascinada del lector.

(El Ilusionista, 2006 / Yari Film Group)

(El Ilusionista, 2006 / Yari Film Group)

Y yo, por muy librera y por muy Regina ExLibris que sea también soy humana, a veces incluso demasiado humana para mi gusto.  Y como tal siento una irrefrenable debilidad por según qué escritores. Y como Paul Auster encabeza esa lista, exhibo sin complejos mi paulausterianismo extremo dentro en reginaexlibrislandia, y más allá. Tanto que cuando leo y releo cualquiera de sus novelas me siento como la sinuosa cómplice del genial biblio-ilusionista.

Así que, como ya supondréis, cuando un reginaexlibrislandiano acude a mi formulando las palabras mágicas (“Algo de Paul Auster”) a mí se me desata la bibliofilia y siento que nada puede salir mal.

Pero reconozco que la de hace un rato ha sido la más inesperada y curiosa de las peticiones de biblioguía paulausteriana que me han formulado nunca en la librería:

Cliente: Oye, Regina, ¿qué me leo de Paul Auster antes de meterme con 4321, el último libraco que sacó?

Regina: ¿Perdona?

Cliente: Sí, que llevo tiempo teniéndole ganas y se habla muy bien de 4321, pero creo que, al menos para empezar con él, es un poco demasiado. ¿No crees? Es que es muy, muy tocho y no quiero desanimarme.

Regina: ¡Jajaja! Bueno, sí, pensándolo bien quizás 4321 sea demasiado para empezar con Auster. Veamos, para los no iniciados cualquiera de sus libros previos es bueno, aunque siempre que me insisten yo recomiendo cualquiera de estos seis títulos, que pueden leerse en este orden, o no…

Y aquí le saqué las seis novelas de Paul Auster cuya lectura prescribo para adentrarse (y muy probablemente engancharse) en el universo literario del titán narrativo:

1. El palacio de la luna. Paul Auster. Booket. En los albores de la era lunar y de su madurez, Marco, desorientado, se abandona a una indigencia que lo hubiera devorado de no ser por la bella Kitty Wu, su empleo como biógrafo y el omnipresente astro plateado. Paul Auster maneja con esos tres hilos narrativos los movimientos de Marco por El palacio de la Luna mientras desvela cómo alguien puede frenar en seco su propia caída si se alinean algunas pequeñas casualidades. Una fábula deliciosa y demoledora en la que asistimos a la reconstrucción emocional y espiritual de un joven a quien la realidad desintegró, pero que renace por entre sus cenizas avivado por el deseo por escribir y por la pasión que siente por una chica. Una pequeña gran obra maestra.

El palacio de la luna

El palacio de la luna

2. Viajes por el Scriptorium. Paul Auster. Booket. En Viajes por el Scriptoriumn, Paul Auster radiografía su forma de ficcionar a través de un relato sobre Mr. Blank, un hombre que amanece amnésico y encerrado en un cuarto y al que la visita de personajes ayuda a construir y deconstruir su identidad. Una nueva clase magistral de narrativa que, sin embargo, quizá no sea apta para los no familiarizados con el escritor neoyorquino. Para el resto, una bibliodelicia.

Viajes por el Scriptorium

Viajes por el Scriptorium

3. Brooklyn Follies. Paul Auster. Booket En Brooklyn Follies, el mago de lo cotidiano y demiurgo de personajes con un magnetismo sobrecogedor que es Auster nos introduce a Nathan Glass, un hombre quebrado que, tras sobrevivir a un cáncer y a un divorcio agónico, regresa al vecindario donde creció para apurar su ridícula existencia escribiendo sobre disparates y locuras ajenas. Pero a medida que empieza a escribir conoce a una troupe de personajes que pulverizan sus planes y de cadáver inminente pasa a ser un hombre casi enamorado, con mucho que hacer y muchas ganas de vivir. Una novela magistral, Auster en estado puro.

Brooklyn Follies

Brooklyn Follies

4. El libro de las ilusiones. Paul Auster. Booket Un escritor y profesor de literatura ya no es ni la sombra de sí mismo. Es una criatura absolutamente devastada que se pasa los días bebiendo y cavilando sobre el último instante en que su vida aún podría haber cambiado, aquel en que su mujer y sus hijos aún no habían subido al avión que estalló. Hasta que una noche, mirando casi sin ver la televisión, y por primera vez tras seis meses de deambular peligrosamente sobre un alambre emocional en el vacío, algo lo hace reír.

El libro de las ilusiones

El libro de las ilusiones

5. Invisible. Paul Auster. Anagrama. Cuando una se ventila las casi trescientas páginas de Invisible en apenas una tarde y lo único que alcanza a balbucir más allá de su punto y final es un «Diosssss», no cabe duda: Paul Auster se ha vuelto a superar. Así, sin más, porque el mago de las tramas imposibles ha refinado su técnica para legar al mundo una novela cargada de intriga, erotismo y giros inesperados, y al tiempo poblada por personajes de un magnetismo tan sobrecogedor y tan al límite de sus espirales emocionales que desarman: Adam Walker, un joven aspirante a poeta de alma quebrada, se topa en Nueva York con una pareja de parisinos maduros que le desdibujarán su destino. Cuatro décadas después, un Walker terminal contacta con un amigo de la universidad para que coescriba su historia, y así será como asistiremos al relato de su vida en lo que es una gloriosa y caleidoscópica fábula sobre la pérdida, la identidad y la sexualidad en estado puro con un final demoledor.

Invisible

Invisible

6. Sunset Park. Paul Auster. Anagrama. Como paulausteriana no puedo evitar que, con cada nueva novela del escritor, me invada el vértigo y no sepa si el genio de la metanarrativa se ha superado una vez más o si por el contrario su genio se empieza a desinflar. Pues bien, atrincherada en la última página de Sunset Park apenas doy crédito a la maravilla que acabo de devorar: el mejor Auster en un relato cargado de pequeñas historias hilvanadas en torno al de Miles, un casi treintañero que, a la espera de que su novia sea mayor de edad, regresa a Nueva York tras años de autodestierro físico y emocional para reconciliarse con su pasado y detonar las vidas de su familia y de sus compañeros okupas en Brooklyn. Vital, cómica, trágica, realista y magnética.

Sunset Park

Sunset Park

Y para los iniciados una rareza: El país de las últimas cosas, tan inquietante como cautivadora. Palabra de Regina ExLibris.

Porque, efectivamente y como comentaba mi reginaexlibrislandianano, la colosal 4321 puede ser demasiado para una toma de contacto con la literatura de Paul Auster. Sí, puede ser demasiado, porque lo cierto es que 4321 es biblioharina de otro costal literario, queridos. Y también de otro post.

(El Ilusionista, 2006 / Yari Film Group)

(El Ilusionista, 2006 / Yari Film Group)

 

 

 

 

 

“¿Sabes en qué novela un fiscal defiende a su hijo, acusado de matar a un amigo?”

Otro día grande en reginaexlibrislandia.

(Blue Jasmine, 2013 / Warner Bros)

(Blue Jasmine, 2013 / Warner Bros)

De esos en los que una echa el cierre con la bibliofilia desatada, el pelucón desmadejado y esta sonrisa entre traviesa y radiante que me da vuelta a la cara. Y todo por un simpático reginaexlibrislandiano que se adentró en mis confines a la caza de un título esquivo y pilló por banda y totalmente desprevenido a uno de mis libreros.

Cierto es que ambos arrastrábamos con más cafeína que ánimo el agotamiento post-inventario con el que inauguramos el año nuevo contable en la librería. Y cierto es también que pilló al pobre infeliz a tortas con el maldito tóner de la impresora, y, peor aún, siguiendo mis más que confusas instrucciones a partir del manual. Y no es menos cierto que yo, todo malicia, di un discreto pasito atrás para salir del plano justo cuando intuí que una nube en forma de biblioadivinanza se cernía sobre nuestro escritorio, para así relajarme y disfrutar de la escenita libresca que iba a protagonizar mi librero mí en tres, dos, uno…

Cliente: Ejem, buenos días

Librero: ¿QUÉ? ¡Ah, sí, perdón, buenos días!

Cliente: A esas impresoras las carga el diablo, ¿eh?

Librero: ¡Qué me va usted a decir! Siempre acabo embadurnado de tinta para nada. ¡Brrr! En fin, ¿en qué puedo ayudarle?

Cliente: ¿Sabes en qué novela un fiscal defiende a su hijo, acusado de matar a un amiguito? Es que el otro día en el AVE escuché a dos chicas hablando de una novela, pero no recuerdo el título. Y, oye, hablaban tan bien que me dije “Esta tengo que leerla”

Librero: ¿Y no recuerda el título? ¿El autor? ¿La editorial?

Cliente: Mmm, no. El caso es que si cierro los ojos veo la portada, que creo que era blanca, o clarita, con letras rojas. Pero poco más

Librero: ¿Y qué recuerda de la conversación?

Cliente: Pues que la novela iba de un tipo que era fiscal, abogado o juez en un pueblo americano y llevaba un caso de asesinato. Habían matado a un crío, pero resulta que empiezan a acusar a su hijo. ¡Al hijo de este hombre! Eran compañeros de colegio. Y ahí se lía todo, claro.

Librero: Mmm, me suena, me suena mucho

Cliente: Decían que se leía muy rápido porque te enganchaba, no solo por el asesinato y el proceso, sino por cómo lleva la familia el tema y por hasta qué punto uno conoce a su prole o no.

Librero: ¡ish! ¿No será una de John Grisham?

Cliente: No, no. A ese le conozco, y al autor que mencionaron ni me sonaba. Sí te digo que, por cómo hablaban del libro, muy reciente no debe de ser. Pero, eso sí, según ellas tenía un final de infarto la novelita. ¡Qué rabia no haberme apuntado el título, de verdad!

Librero: Bah, eso nos pasa a todos, caballero. Veamos, ¿y si es del autor de Presunto inocente? otro clasicazo del género thriller jurídico.

Cliente: ¿Y cómo se llama ese autor?

Librero: Scott Turow

Cliente: No, no me suena para nada. ¡Qué rabia!

Y justo ahí el título y su autor me atravesaron el pelucón como un fogonazo… Irrumpí en escena aferrada al maldito manual y solté:

Regina: DEFENDER A JACOB, DE WILLIAM LANDAY. Usted busca DEFENDER A JACOB.

Librero: ¡CLARO! ¡MALDITA SEA, CÓMO SOY TAN TORPE!

Cliente: ¡Ese, ese! ¡Defender a Jacobo! ¡Ese es, sí señor!

Regina: Esa novela es canelita en rama, queridos. Literalmente no puedes para de leer y, como decían sus misteriosas prescriptoras sobre raíles, el final es brutal. Aún me dan escalofríos al recordarlo.

Cliente: ¿Y la tenéis? Decirme que SÍ, que me la quiero llevar ahora

Y sí, la teníamos en stock en reginaexlibrislandia.

De hecho es uno de esos títulos que prescribo bastante a menudo porque sí, es trepidante y porque, efectivamente, se lee muy bien. Una lectura más que recomendable para dejar que su trama te absorba y así pegarte unas bibiovacaciones de tu propia realidad.

Así que nuestro reginaexlibrislandiano abandonó mis confines con ella bajo el brazo no sin antes apostar conmigo un café a que no era capaz de adivinar el final antes de terminar de leer Defender a Jacob, de William Landay (Esfera de los Libros). De alguna manera puedes verlo venir, pero os aseguro que, aún así, el desenlace os dejará petrificados.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Defender a Jacob

Defender a Jacob

Cuando descubren el cadáver de un adolescente en un bosque con tres puñaladas en el pecho, la idílica comunidad de Newton entra en shock. El ayudante del fiscal del distrito, Andy Barber, se hace cargo del caso hasta que su hijo Jacob, compañero de clase del chico, es acusado del crimen. Andy no sólo perderá su trabajo, sino que verá cómo todo su mundo se desmorona. Con algún recelo, agobiado por un secreto del pasado y convencido de que su hijo ha sido injustamente acusado, buceará en Facebook, interrogará a escolares, se enfrentará a su esposa y hará lo imposible para hallar un culpable que devuelva la inocencia a Jacob y devuelva la paz a sus vidas. Magistral thriller legal que cuestiona los límites del sistema judicial estadounidense en el que los niños son tratados como adultos y que es también una soberbia novela que plantea la escalofriante pregunta de hasta qué punto los progenitores conocen realmente a sus hijos. Brutal.

Y que viva Valdemar por traerme de vuelta a la mejor Hester Prynne

Todos llevamos personajes tatuados en la bibliofilia.

(La letra escarlata, 1955 / Hollywood Pictures)

(La letra escarlata, 1995 / Hollywood Pictures)

Por alguna razón algunas de esas criaturas de tinta y ficción trascendieron las páginas del libro que habitaban para instalarse de una forma sutil pero definitiva bajo tu piel de lector. Quizá la Providencia Librera determinó ese vínculo antes incluso de que su autor les diera forma y trama, o puede que esa conexión se alimente de anhelos, soledades, miedos y fobias a las que el personaje da cuerpo y voz. Lo que está claro es que, una vez esas criaturas irrumpen en tu existencia, tú no vuelves a ser el mismo.

Aún recuerdo el momento en el que tomé conciencia de esta realidad libresca. Fue después de que Nathaniel Hawthorne me lanzara un obús llamado Hester Prynne. Acabé La letra escarlata y, pese a que logré sobreponerme al impacto de una trama vertiginosa, diabólica y demoledora, supe que algo había cambiado en mi para siempre.

Puede que el hecho de que se tratara de la mujer marcada y libre por excelencia de la historia de la literatura me forzara esta bibliorevelación, no nos vamos a engañar. Pero la cuestión es que, si me friccionáis el antebrazo y sois bibliófagos, veréis cómo emerge la silueta de una mujer enlutada con un bebé en brazos, el ademán desafiante y una “A” de color escarlata y oro cosida a la pechera. “A” de adúltera, según los cánones de la ultrapuritana norteamérica del SXVII. Aunque en esa “A” yo viera y vea Irreverencia, Valentía, Independencia, Coherencia, Fidelidad a sí misma y una fuerza interior absolutamente inasequible al fanatismo o la hipocresía.

El caso es que su presencia en mi es tan poderosa que pocos reginaexlibrislancianos desconocen mi hesterprynnemanía. También es cierto que no reprimo mis instintos y a la primera de cambio me metamorfoseo en Hester Prynne, ya sea para prescribirla en mis confines a mansalva o como disfraz de halloween, de carnaval o de la festividad que sea. Y hoy no ha sido menos, pero es que la ocasión lo merecía.

Estábamos uno de mis libreros y yo reorganizando las reposiciones de stock y el papeleo cuando, tras leer un e-mail y para sorpresa de mi compañero, PLAF, me he transformado en Hester Prynne sin preaviso, a saber: pelucón recogido a presión en moño, tocado blanco, vestido negro azabache hasta los tobillos con una letra A roja en el pecho, y un muñeco-bebé en los brazos.

(La letra escarlata, 1955 / Hollywood Pictures)

(La letra escarlata, 1995 / Hollywood Pictures)

Su reacción no se hico esperar:

Librero: ¿PERO QUÉ DEMONIOS..? ¿SE PUEDE SABER QUÉ HACES, REGINA?

Regina: ¡SÍ, SI, SIIIIIIIIIII!

Librero: ¿Regina?

Regina: (versionando la canción de la película ¿Quién teme a Virginia Wollf?) ¿Quién teme a Hester Prynne, Hester Prynne, Hesssster Prynne? ¿Quién teme a Hester Prynne, Hester Prynne, Hesssster Prynne? ¡La, lara, lalaaaaaa!

Librero: ¡VALE! Ya has montado el numerito. ¿Me vas a contar a qué viene?

Regina: ¿Ves aquella balda? ¿Ves un hueco junto a La casa de los Siete tejados?

Librero: ¿Al lado de La letra escarlata, en Penguin Random House?

Regina: ¡Síiiiiii! ¿No ves que falta -y que lleva faltando demasiado tiempo- la edición de Valdemar en tapa dura?

Librero: Pero, ¿de qué título?

Regina: ¿Es que estás ciego? Vamos a ver, ¿de qué voy vestida, querido?

Librero: De la de La letra escarlata, ¿no?

Regina: De Hester Prynne. Voy de HESTER PRYNNE.

Librero: Sí, pero que no te sigo del todo

Regina: Que los de Valdemar van a reeditarla… ¡YA!

Librero: ¡Ahhh, joder, Regina!

Regina: Sí, en mi nada volvió a ser igual después de abalanzarme alegremente al ejemplar en su día editado por Valdemar en su colección Gótica de tapa dura. Esa que me dejó en su día esa balda que ves mellada, cuando al pedir reposiciones dejaron de llegar a mis confines. ¡ñiiii! PEEEERO pronto volverán con mamá. ¿Quién teme a Hester Prynne, Hester Prynne, Hesssster Prynne?

Librero: Madre mía, Regina, estás para que te aten. “T” de TARADA te voy a poner yo, pero en la chepa. ¡Jajajajaja!

(La letra escarlata, 1955 / Hollywood Pictures)

(La letra escarlata, 1995 / Hollywood Pictures)

Regina: Ay, querido. Más te valdría seguir el consejo de Nathaniel Hawthorne: “Tenemos que volver a aprender el arte olvidado de la alegría”. Porque menudo bibliosieso estás tú hecho.

Librero: Bueno, a ver, que es una buena noticia lo de la reedición de La letra escarlata en Valdemar. Pero tampoco es que sea un libro ni un personaje que irradie buen rollito, ¿no? Porque menudo dramita siniestro.

Regina: ¿Cómo? En cuanto venga la remesa te lo relees. Sí, es demoledor y trágico. Pero ahí, debajo de esa enorme A de Adúltera, tienes el germen de la Independencia. Simboliza, más allá de la silueta de una mujer excepcional y apasionada, el nacimiento de un carácter capaz de rebelarse contra el ultrapuritanismo que tan profundamente marcó el sino de la nación emergente. De no haberse dado ese tipo de rebeldía, ¿qué hubiera sido del resto? Y mira que aún quedan coletazos con peinado indescriptible sueltos por el país, pero… podría haber sido incluso PEOR.

Librero: Ah, buena lectura. Visto así también, claro.

Regina: Por no hablar de la culpa como detonante del comportamiento de los tres personajes sobre los que pivota la trama: Hester Prynne, El reverendo Dimmesdale y Roger Chillingworth. Y si me apuras incluso el de Pearl Prynne, la semillita del pecado. ¡Es brutal! Cómo un único instante dispara en direcciones diferentes los destinos de los cuatro implicados. Meterte en sus pellejos.Es como romper en la primera jugada de una partida de billar americano.

Librero: Vale, vale. Me has picado. Me lo voy a releer. Pero, ¿hasta cuándo vas a pasearte así por la librería?

Al final hasta que no eché el cierre no me deshesterprynnicé. Estaba demasiado agradecida a Valdemar y a la Providencia Librera por la inminente reedición y pensando en cómo recibiría al “ejemplar pródigo” como para cambiarme. Sin duda un novelón de órdago con una gran edición a la medida de un PERSONAJE con mayúsculas. Regina ExLibris dixit.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

La letra escarlata

La letra escarlata

Con La letra escarlata Nathaniel Hawthorne alcanzó una de las cimas de la literatura del siglo XIX. En la ultrapuritana Nueva Inglaterra del siglo XVII, la irreverente Hester Prynne es objeto del escarnio público por haber engendrado un bebé con su marido ausente, y obligada a llevar bordada y visible una “A” de “adúltera color escarlata. Mientras tanto, su amante secreto, un reverendo devorado por la culpa y la pasión, es digno de la estima general, un ser perverso y vengativo maquina contra ellos sembrando la discordia y los prejuicios, y la pequeña semilla del pecado va creciendo (¿sin secuelas?) en ese ambiente hostil. Una trama poderosa que te engancha a los turbulentos y sinuosos destinos de sus protagonistas. Regia novela y maravilloso personaje el de una Hester Prynne tan fuerte como indómita que afronta un presente atroz con una dignidad inquebrantable sobre el tapiz de una época con más sombras que luces. Uno de esos libros que, sin duda, deberían leerse más de una vez en la vida. Soberbia.

¿Sabes qué novela te ayudaría a llevar mejor los eventos con tus parientes?

La literatura es gloriosamente imprevisible.

(La familia Addams, 1991 / Paramount)

(La familia Addams, 1991 / Paramount)

Si no lo fuera sería imposible que las vivencias de un niño apasionado de la fauna y la flora correteando por una isla mediterránea deviniera en la biblioterapia perfecta para sobrellevar con humor según qué encuentros familiares.

Porque, seamos sinceros, esos idílicos lazos familiares a veces más que unir nos atan, y según disminuye el grado de consanguinidad aumentan el temor, la pereza y el recelo a un evento con parientes de todo pelaje.

Y hay ocasiones en las que, por mucho que te esfuerces en mantener el tipo, por mucho alcohol que ingieras para diluirte la bilis y por mucha cara medalla (léase rostro angelical ligeramente ladeado con leve caída de párpados y sonrisa derrite-icebergs) que pongas ante terceros, la cosa se te va de las manos. Sí, demasiada presión, demasiado alcohol y demasiado mamarracho ilustrado a la vista. Una combinación letal que, bien agitada, logra abrir una grieta en tu cara medalla por la que asoma imparable tu verdadero rostro hasta mostrarse en todo su inflamable y venenoso esplendor. Y entonces abres la boca y, con ella, la puertas del Averno.

Así que sí, quizá haya sido por pillarme tratando de sacudirme las secuelas del maratón de comilonas y encuentros familiares múltiples navideños (zum, zum, zum), pero no he titubeado cuando uno de mis libreros me ha dado pie hoy:

Regina: Y, bueno, librero, ¿qué tal fueron las fiestas?

Librero: BIEN. MUUUY BIEN. DE MARAVILLA. ¿POR QUÉ?

Regina: No sé, te noto un poco… ¿tenso?

Librero: ¿TENSO? ¿YO? Igual es que te has pasado tú con el café, ¿no?

Regina: ¡jajajajaja! Pues igual. Pues, nada, nada, olvídalo.

Librero: Vale, no, sí, quizás un poco sí. Es que te juro que una movida familiar más y mato a alguien. ¡Diossss!

Regina: Pero, hombre, eso nos pasa a todos. Con tanto personaje suelto hay quien que te saca de tus casillas, y esos encuentros son bombas de relojería. Opiniones gratuitas, preguntitas inoportunas, rencores, puyas, alcohol… ¡Ahh, la fammmmilia!

Librero: Por no mencionar a los pegaos, la familia política. Eso si que es un bonus de cojones, Regina. Porque los otros, quieras que no, son lentejas, pero ¿esos?

(La familia Addams, 1991 / Paramount)

(La familia Addams, 1991 / Paramount)

Regina: ¡JAJAJAJAJAJA! Ahí es donde te duele, ¿eh, querido?

Librero: No me hagas hablar. Pero solo te diré que no soportaré una sobremesa más.

Regina: Mmmmm, ¿sabes qué novela te ayudaría a sobrellevar de otra manera a tus parientes? Da igual el grado, me refiero a parientes en toda su dimensión.

Librero: No, ¿cuál?

Regina: Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell.

Librero: ¿Sí? Pues me averguenza decir que no la he leído aún… pero, ¿no iba de animales?

Regina: Sí y no. Es desternillante y lo que te enseña entre líneas es a mirar con otros ojos y de otra manera a los tuyos. A observarles desde la distancia para analizar sus virtudes y defectos con ternura y humor. Si lo logras te aseguro que hasta desearás que llegue el próximo encuentro.A mi me pasa.

Librero: Mmm, pues me lo llevo hoy. Espera, que hay tres. ¿Cuál es el primero?

Regina: Sí, es la Trilogía de Corfú. Son: Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y, por último, El jardín de los dioses.

Trilogía de Corfú

Trilogía de Corfú

Librero: ¡Oido cocina! Me llevo Mi familia y otros animales.

Regina: Ah, y ese si que tiene un bibliobonus… Gerald Durrell era el hermano menor de laurence Durrell, autor del colosal Cuarteto de Alejandría. Pues bien, aquí Gerald retrata a su hermano mayor como un escritorcillo en potencia con ínfulas de intelectualoide y te partes. El joven Lawrence y la madre son de lo mejor del clan. Aunque los lugareños de Corfú y hasta todo tipo de animalejo tienen su momento de gloria. te va a encantar.

Librero: Nada, nada, si me convenciste hace un rato. Luego lo empiezo.

No os voy a mentir: estoy deseando que se lo ventile y me cuente qué tal. Y no me malinterpretéis, no espero su opinión por temor a que no le vaya a gustar. Nada más lejos de mi Regina realidadMi familia y otros animales es de esos títulos que recomiendo a quemarropa independientemente de la edad, el sexo, los intereses o el paladar bibliófilo del destinatario. Y nunca falla. Es uno de los pocos que prescribo a ciegas. Es un relato ameno, ilustrativo, desternillante y lúcido, cargado con un irresistible poder sensorial: te traslada literalmente a Corfu a ver, tocar y oler su fauna y flora. Palabra de Regina.

Lo que espero es ver cómo mi librero empieza a desear que le convoquen a cualquier evento familiar para darle ese nuevo toque geraldurrelliano a su experiencia.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Mi familia y otros animales

Mi familia y otros animales

Si lo que buscas es codearte a carcajadas con una impagable galería de personajes estrafalarios y encantadores, caricaturizados con inteligencia y ternura que se pasean por una isla griega maravillosamente descrita no lo dudes y corre a por un ejemplar de Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell. Novelista, naturalista, conservacionista, zoólogo, presentador de televisión y hermano de Lawrence Durrel, autor de El cuarteto de Alejandría, abrió con este divertido e inolvidable título su Trilogía de Corfu, a la que siguen Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses, igualmente recomendables. Ironía, genio y mucho humor naturalista en un fresco colosal de la flora y la fauna de Corfu, que es también el desternillante retrato de las aventuras y desventuras cotidianas de una galería de personajes inolvidables. Tanto que casi todos sus lectores hemos aprendido a sobrellevar con dignidad e ironía según qué eventos con parientes y a mirar con otros ojos a nuestros familiares. Una maravilla apta para cualquier paladar bibliófilo.

“¡Mis nietos van a pasar estos días en la isla de Robinson Crusoe sí o sí!”

Pocas cosas hay que un buen librazo a tiempo no consiga.

(Dr. No, 1967 / United Artists)

(Dr. No, 1967 / United Artists)

Esa es una gran verdad que se materializa cada día en reginaexlibrislandia. Pero como lo más normal es que sea yo quien biblioprescriba, cuando se adentra en mis confines un reginaexlibrislandiano que también apuesta por la lectura como remedio para casi todo mi bibliofilia se viene arriba. Y más si el biblioprescriptor es un abuelo que viene a por un título para su nieto.

Y no es sólo porque mi abuelifilia es, como lo son todas mis filias, desmesurada, sino porque muchas veces tienen una manera de pedirte el libro de lo más original. Será porque están de vuelta de todo, o será porque le hablan al mundo desde los galones de mil batallas superadas, o puede que porque yo tenga un extraño don para atraer perfiles particularmente inspirados… sea por lo que sea el caso es que en mi anecdotario de librería los abuelos y las abuelas se llevan la palma.

Y si en su día un caballero en lugar de pedirme un ejemplar de La isla del tesoro me soltó un Quiero enrolar a mi nieto en La Hispaniola” que me dejó total y absolutamente petrificada y fascinada, esta tarde una encantadora octogenaria me ha enviado a su manera a una remota isla en la desenbocadura del Rio Orinoco a buscar a Robinson Crusoe para que recoja a sus nietos y se los lleve un par de días a su campamento junto a Viernes, pero sin cachivaches electrónicos.

La petición, como os podréis imaginar, me ha dejado entre anonadada y en éxtasis libresco… Pero como soy rápida he reaccionado a tiempo de entablar diálogo ya embutida en la piel más “isleña” que tengo en el fondo de biblioarmario, que es mi trajecito de Honey Ryder en Dr.No, así que de esa guisa siguió la conversación con la encantadora reginaexlibrislandiana:

Clienta: Sí. ¡Mis nietos van a pasarse estos días en la isla de Robinson Crusoe sí o sí!

Regina: Pero, ¿a qué se refiere?

Clienta: Pues, mira, Regina, se quedarán unos días con nosotros en el pueblo, y no hay ordenadores ni nada de eso. Fíjate que apenas si funcionan los móviles, y creo que ya solo se ve un canal de televisión. El caso es que entre que sus padres no estarán y que me enferma verles todo el día pegados a sus cachivaches he decidido que nada de aparatos y que van a leer Robinson Crusoe. ¿Qué puede haber más divertido, querida?

Regina: ¡Ja, ja, ja! Nada, no seré yo quien le diga que es un mal plan leer Robinson Crusoe.

Clienta: Y ya no es solo que lean y se diviertan, Regina, es que se diviertan leyendo. Y además te reconozco que estoy cansada de ver cómo valoran muy poco TODO lo que tienen, que es mucho. Demasiado, creo yo. Quiero que aprendan a vivir sin depender de todas esas cosas, y quiero que se den cuenta, como Robinson Crusoe, de que hay otras formas de vivir y de divertirse, y también de superarse en las adversidades. Y de que para tener ciertas cosas tienes que tirar de ingenio y de esfuerzo. ¿No crees?

Daniel Defoe

Daniel Defoe

Regina: me parece una idea maravillosa. Y, como dices, además les terminará por encantar.

Clienta: Sí, se pasarán el viaje y el primer día refunfuñando, pero supongo que sin más opciones acabarán por ceder y…

Regina: ¡Y luego no van a a querer irse de la isla!

Clienta: Eso espero, ¡sí! Yo aún recuerdo la primera vez que lo leí, también durante unas vacaciones. Era de mi hermano mayor, y no era muy “de señoritas”, pero, ay hija, lo empecé y no pude parar. Mis mellizos cumplen ahora 11 años, y creo que yo era incluso más jovencita entonces. Luego lo he releído varias veces, ¿te lo puedes creer? El olor a salitre, el miedo a los caníbales, el empezar de cero sin nada, solo…

Regina: Sí, yo también recuerdo cómo me impactó. Y tres siglos después sigue más vivo que entonces.

Clienta: ¡Hombreeeee, cómo lo sabes, Regina! Hay muchos libros que cuentan la misma historia, y también películas. ¿Cómo era aquella de un naúfrago, esa con el actor moreno de Filadelfia!

Regina: Sí, la de Tom Hanks: Naúfrago. Y también hay series de televisión

Clienta: ¡Y hasta concursos en la televisión!

Regina: ¡Es verdad! Programas de telerealidad de supervivencia en islas

Clienta: En fin. ¿Qué edición me sugieres?

Regina: Pues la de Alianza está muy bien, y si prefieres algo ilustrado que les vaya a “entrar más por el ojo” al principio, esta de Anaya Juvenil sería perfecta.

Al final se llevó la edición Robinson Crusoe ilustrada de Anaya Juvenil, y se fue con la promesa de regresar para darme detalles de la maravillosa biblioaventura robinsoncrusoeniana que van a emprender sus dos nietos mellizos sin saberlo.

No me digáis que es fácil superar esa manera de pedirte un libro. De la misma forma que tampoco es sencillo encontrar gente con ese afán biblioprescriptor, aunque sea un poco a la fuerza y a traición. ¿verdad?

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Robinson Crusoe

Robinson Crusoe

¿Cómo sobrevive Robinson 28 años en una isla desierta con un salvaje llamado Viernes, al que rescata de las garras de una tribu de caníbales? Ya sea para que los chavales conozcan de primera mano la historia del superviviente por excelencia, o para que un lector de cualquier perfil se adentre por vez primera en esta aventura de salitre y superación, o incluso para entender el origen de algún que otro fenómeno catódico que es de todo menos original, cualquier excusa es buena para leer la que se considera novela fundacional de la literatura británica. Porque tres siglos después de su primera edición este maravilloso artefacto literario no solo sigue enganchando y cautivando lectores, sino que genera múltiples y antagónicas interpretaciones. Y es que, más allá de una increíble aventura Robinson Crusoe es una lúcida reflexión de cuestiones sociales, políticas, religiosas y económicas que, pese al tiempo, siguen más vigentes que nunca. Maravillosa.

¿Por qué 84 Charing Cross Road es “el libro” de tantos bibliófilos?

Si tuviera que escoger el libro para bibliófilos sería 84 Charing Cross Road.

(84 Charing Cross Road / Columbia Pic.)

(84 Charing Cross Road / Columbia Pic.)

Y no me temblaría el pulso en absoluto, querid@s. Para quienes lo hayáis leído no necesito deciros más. Y para quienes aún no hayáis descubierto ese glorioso artefacto epistolar que une a librazos a una excéntrica bibliófaga neoyorkina con un librero británico del Londres de postguerra dejad cuanto estéis haciendo y poneos con él.

Es un título que prescribo a discreción en reginaexlibrislandia. Siempre tengo ejemplares, porque con el librito de Helene Hanff soy bibliobsesivo-compulsiva, hasta el punto de que cuando sale uno de mis confines repongo dos, empujada por ese endiablado No vaya a ser que…

El caso es que hace un rato reginaexlibrislandia se llenó de nuevo de la magia libresca de 84 Charing Cross Road, pero no porque algún bibliocliente me lo pidiera, sino porque un reginaexlibrislandiano asiduo lo conjuró como antesala de otro libro y, de paso, me reafirmó en considerarlo el libro para bibliófilos:

Cliente: Verás, Regina, en la película 84, Charing Cross Road nombran un libro que siempre quise leer, pero que nunca conseguí en español: las Conversaciones Imaginarias, de Landor.

Regina: ¿Cómo? ¡Hugo, por favor! Ya estás añadiendo a tu lista de lectura 84 Charing Cross Road! ¡Se lee en un par de horas. Y con respecto al libro que mencionan, Conversaciones imaginarias, Cátedra la editó en España en 2007. Peeero, ahora no hay stock ni la han vuelto a reeditar. ¡Ni en edición digital! ¡brrr! La buena (ejem) noticia es que, al haber sacado la última tirada hace relativamente poco, pueden quedar ejemplares de segunda mano, o en alguna biblioteca. Yo, por mi parte, añadiré otra lápida en el cementerio donde lloro por los descatalogados.

Conversaciones imaginarias

Conversaciones imaginarias

Cliente: Jajaja, ¡para el carro, Ben-Hur! Sí leí 84 Charing Cross Road hace mucho y como buen bibliófilo de pro, pero no recodaba si mencionaban Conversaciones imaginarias o si era cosa de la película. Aunque, claro, ¿por qué modificar el guión así? ¿no?

Regina: Bueno… no te creas. En su adaptación de La Librería Isabel Coixet mete a Ray Bradbury, ¡y se queda tan ancha! Claro que al menos yo le agradezco infinito esa licencia en forma de sutil prescripción libresca, ¡ja, ja!

Cliente: Ah, es verdad. En fin, que por eso decidí ser ridículamente cauto, Regina, ¡lamento haberte asustado! Y en cuanto a Landor… al menos no todo está perdido. Me voy a poner en campaña para conseguirlo y te cuento.

Regina: Una cosita más, Hugo, querido: ¿por qué crees que los bibliófilos del mundo adoramos 84 Charing Cross Road?

(84 Charing Cross Road / Columbia Pic.)

(84 Charing Cross Road / Columbia Pic.)

Cliente: Bueno, verás… Indudablemente es excepcional, por los personajes, por la ambientación y por la relación que se establece entre librero y biblófila. Ambos tienen una ironía brutal, y te ríes mucho. Y luego está la película, que es maravillosa y también refuerza el mito. Pero, además, tengo mi teoría sobre por qué es “el libro” para bibliófilos. Muchos autores reflejan un infinito amor por los libros en sus obras (sin ir mas lejos Sábato pobló mi adolescencia de literatura rusa), pero creo que hay otro factor en 84 Charing: la dificultad de la protagonista en conseguir los libros y la satisfacción cuando los recibe. Eso ha sido una constante en mi vida, y estoy seguro que a todos nos pasa, en mayor o menor medida. ¿No crees, Regina?

Regina: Ay, Hugo, Hugo… más razón que un Santo tienes, querid@

Y mientras él enfilaba la puerta de reginaexlibrislandia yo salí propulsada a la balda donde atesoro mis ejemplares de 84 Charing Cross Road, y fui directa a la carta fechada el 18 de noviembre de 1949, cuando Helene pide su ejemplar del de Landor a su librero británico.

(84 Charing Cross Road / Anagrama)

(84 Charing Cross Road / Anagrama)

Y al ojearlo me embargó una emoción bicéfala y antagónica: ¡Qué maravilloso artefacto narrativo! ¡Y qué frustración ante otro título descatalogado más!

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

84 Charing Cross Road

84 Charing Cross Road

 La novela epistolar de Helene Hanff recoge la correspondencia que mantuvieron durante veinte años una extravagante, irónica y brillante guionista norteamericana y los libreros de una librería de viejo londinense al término de la II Guerra Mundial. La insaciable sed de ella por hacerse con libros imposibles y el empeño de ellos, especialmente de Frank Doel, por conseguírselos, da pie, con los años, a una intimidad cargada de ternura e ironías proyectadas sobre el fondo de una misma pasión: los libros y las librerías. Si a ello añadimos la incontenible anglofilia de Helene Hanff, su particular sentido del humor y ese empeño perverso en desinflarle a puñaladas lingüísticas la flema inglesa al siempre correcto Frank Doel, y lo espolvoreamos con sus esfuerzos por aliviarles las estrecheces de la posguerra, el resultado es esta joya de que derrocha inteligencia, diversión, ternura y bibliofilia.