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Reflexiones de una librera
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Si te ríes con el humor de Gila lee ‘Las aventuras del buen soldado Svejk’, de J. Hasek

Hoy he aprendido en la librería dos bibliolecciones: una, que para hacer de la guerra algo hilarante y absurdo o eres Gila o Jaroslav Hasek. Y dos, que vinculándolos das con una vía de prescripción librera soldadosvejkiana tan inesperada como certera.

Aunque admiradora tanto de uno como del otro, debo reconocer que hasta hace unas horas jamás se me pasó por el pelucón el conectarlos. Pero la Providencia Librera en su infinita y pérfida sabiduría tuvo a bien materializar a dos ancianos en mis confines para que uno de ellos me iluminara con su ingenio para conectar libros con lectores.

(Miguel Gila / TVE)

(Miguel Gila / TVE)

Tanto Miguel Gila como Jaroslav Hasek fallecieron, pero por suerte del humorista español aún nos quedan los archivos televisivos, y del escritor checo su gran e inacabada novela: Las aventuras del buen/valiente soldado Svejk, cuyo título baila al son de cada editor y/o traductor, y desde ya os digo que yo soy soldadosvejkiana de pro.

En su día devoré el novelón en tiempo récord y con una sonrisa permanente las casi 800 páginas de uno de los textos más hilarantes, inesperados, tiernos y reveladores de la literatura, que es además uno de los argumentarios antibelicistas más lúcidos, divertidos e irreverentes que jamás se hayan escrito. Y, como yo, el resto de libreros de reginaexlibrislandia.

Por eso siempre tenemos stock en la librería, pero como ahora hay en circulación tres ediciones decidí cargar la bibliorecámara con todas ellas para destacarlos en una mesita de títulos recomendados. Son Los destinos del buen soldado Švejk en Acantilado; Las aventuras del valeroso soldado Schwejk en Austral; y Las aventuras del buen soldado Svejk en Galaxia Gutenberg.

Soldado Svejk en Acantilado, Galaxia Gutenberg y Austral

Soldado Svejk en Acantilado, Galaxia Gutenberg y Austral

El pedido desembarcó en mis confines hace un par de días, pero fue esta mañana cuando me metí en harina con ellos. Y me dije:

Regina, cielo, deja que se airee el bueno de Svejk, que falta le hace al mundo

Y finiquité la tarea. Al rato, mientras me afanaba yo en mis múltiples quehaceres libreros, entraron dos sexagenarios. Según supe luego, buscaban un regalo para Juanito, compañero de tardes de dominó en el centro de mayores del barrio al que acuden, y al que, por lo que cotilleé, le encanta leer:

Ciente 1: Yo, chico, no sé qué le gustará

Cliente 2: No te apures, Jacinto, si Juanito lo lee todo

C1: ¡Por eso, a saber qué no tiene!

C2: ¿Y qué tal el Premio Planeta, el del Sierra ese?

C1: Quita, quita, Tomás… ¿No le has oído despotricar contra él?

C2: La verdad es que no.

C1: ¡Si se puso como una fiera el día que se enteró!

C2: Ah. ¿Y el del Aramburu del que todos hablan?

C1: No, hombre, no, ése sí que se lo leyó ya. ¡Si a mí me lo prestó él!

C2: Madre mía, cuánto libro… no sé por dónde empezar

C1: ¡Anda, mira este de aquí, que lo hay en tres versiones!

C2: ¿Cuál?

C1: Las aventuras del buen soldado Svejk

C2: No lo conozco.

C1: Yo sí, lo leí hace mucho. Está ambientado en la Primera Guerra Mundial, y lo protagoniza un soldado tonto que desquicia a sus superiores.

C2: ¿Pero es bueno, te ríes?

C1: Mira, para que te hagas una idea: es como lo que hacía Gila con el casco y el teléfono, pero en libro y ambientado en Centroeuropa.

C2: ¿Cómo Gila? ¡No me digas! Pues a Juanito le encanta Gila…

C1: Mira, yo creo que le llevamos este, que seguro que no se lo espera. ¿Te parece?

C2: Vale, pero, ¿cuál le llevamos?

C1: Mmm, mejor este, que parece que se lee mejor

C2: Sí, creo que este no sé si tiene la letra más grande o hay más hueco entre líneas. Y con lo gordo que es cuanto más fácil y menos cansado de leer sea, pues mejor.

Y se llevaron el ejemplar en la edición de Galaxia Gutenberg envuelto para regalo.

Y a mí me encantó la biblioargucia de don “Jacinto” para vincular a Gila con la obra magna e inacabada de Hasek. Razón no le faltaba al caballero, todo sea dicho.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Para quienes no conozcáis la novela, una de las grandes y más internacionales de toda la literatura checa, cuenta las andanzas de Josef Svejk, un bobalicón que logra alistarse para servir al Imperio Austrohúngaro en la Gran Guerra a pesar de que es un idiota consumado. Pero no uno cualquiera, no, hablamos de un ‘imbécil’ con certificado oficial y todo que, una vez embutido en su uniforme, desquicia al oficial más hierático con su estupidez simplona cargada, por otra parte, de lucidez frente al sinsentido bélico y la rigidez castrense. O, lo que es lo mismo, cientos de páginas de sátira inteligente para pulverizar la irracionalidad hecha hombre, intereses cruzados y guerra.

 

Y aquí va un pequeño Guiño a don Miguel Gila en “OIGA, ¿ES EL ENEMIGO?”, sin duda uno de sus monólogos antibelicistas más memorables.

Pero tanto si se os escapa alguna carcajada con el genio antibelicista de Gila, como si no es así, no lo dudéis y leer en algún momento Las Aventuras del buen soldado Svejk.

  • Y vosotros, queridos, ¿conocíais Las aventuras del buen soldado Svejk? ¿Qué edición recomendaríais?
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“El soldado Svejk es como Gila, pero en libro”

Hoy he aprendido que para hacer de la guerra algo hilarante y absurdo o eras Gila o Jaroslav Hasek.

Así que, desaparecidos los dos, del español nos quedan los archivos televisivos y del escritor checo parte de su gran e inacabada obra: Las aventuras del buen/valiente soldado Svejk, cuyo título baila al son del editor de turno.

Aunque admiradora tanto de uno como del otro, hasta hace unas horas jamás se me pasó por el pelucón el conectarlos. Pero la Providencia Librera tuvo a bien materializar a dos ancianos en mis confines para que uno de ellos me iluminara con su ingenio.

Veréis, hará un mes escaso llegó a mis confines regios la nueva edición que Galaxia Gütenberg ha tenido el buen ojo de regalarnos a los bibliófilos de pro: traducida directamente del checo y con ilustraciones originales de Josef Lada, que en su día acompañaron al texto recién impreso.

Entre emocionada y ansiosa, devoré las casi 800 páginas de uno de los textos más hilarantes, inesperados, tiernos y reveladores de la literatura de todos los tiempos, que es además uno de los argumentarios antibelicistas más lucidos que jamás se hayan escrito. Regina dixit.

El caso es que tenía yo un par de esos volúmenes por reginaexlibrislandia cuando esta mañana me dio por sacar uno a una de mis mesas de novedades. Me dije:

Regina, cielo, deja que se airee el bueno de Svejk, que falta le hace.

Al rato, mientras me afanaba yo en mis quehaceres libreros, entraron dos sexagenarios. Según supe luego, buscaban un regalo para Juanito, compañero de tardes de dominó en el centro de mayores al que acuden, y al que, por lo que cotilleé, le encanta leer:

Ciente 1: Yo, chico, no sé qué le gustaráCliente 2: NO te apures, hombre, si Juanito lo lee todo

C1: ¡Por eso, a saber qué no tiene!

C2: ¿Y qué tal el Planeta, el de Savater?

C1: Quita, quita, Tomás… ¿No le has oído despotricar contra él?

C2: La verdad es que no.

C1: ¡Si se puso como una fiera el día que se enteró!

C2: Ah. ¿Y el del Pijama de Rayas del que todos hablan?

C1: No, hombre, no, ése sí que se lo leyó ya. No le pareció gran cosa.

C2: Madre mía, cuánto libro… no sé por dónde mirar

C1: ¡Anda, mira este de aquí!

C2: ¿Cuál?

C1: Las aventuras del buen soldado Svejk… ¡ilustrado!

C2: No lo conozco.

C1: Está ambientado en la Primera Guerra Mundial, y lo protagoniza un soldado tonto que desquicia a sus superiores.

C2: ¿Pero es bueno, te ríes?

C1: Mira, para que te hagas una idea: es como lo que hacía Gila con el casco y el teléfono, pero en libro y ambientado en Centroeuropa.

C2: ¿Cómo Gila? ¿No me digas? Pues a Juanito le encantaba verlo por la tele…

C1: Mira, yo creo que le llevamos este. Aunque se lo haya leído, es una bonita edición. ¿Te parece?

C2: ¡Si! Y luego se lo pediré prestado.

Y se lo llevaron, y a mi me encantó la comparación entre Gila y la obra magna e inacabada de Hasek. Razón no le faltaba al caballero, la verdad.

Para quienes no conozcáis la novela, una de las grandes y más internacionales de toda la literatura checa, cuenta las andanzas de Josef Svejk, un bobalicón que logra alistarse para servir al Imperio Austrohúngaro en la Gran Guerra a pesar de que es un idiota consumado.

Pero no uno cualquiera, no, hablamos de un ‘imbécil’ con certificado oficial y todo que, una vez embutido en su uniforme, desquicia al oficial más hierático con su estupidez simplona cargada, por otra parte, de lucidez frente al sinsentido bélico y la rigidez castrense. O, lo que es lo mismo, cientos de páginas de sátira inteligente para pulverizar la irracionalidad hecha hombre, intereses cruzados y guerra.

Y vosotros, queridos, ¿conocíais Las aventuras del buen soldado Svejk? ¿Y a Hasek? Para los que sí, ¿qué os parece?

Para quienes aún no os lo hayáis leído aquí va un pequeño Guiño a don Miguel Gila en uno de sus monólogos bélicos más memorables. Si se os escapa alguna carcajada, no lo dudéis e id a por Las aventuras del bueno de Svejk: