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Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

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Cuatro cuentos LGTB para leer con orgullo y aceptar sin prejuicios

Cada vez hay más adultos que se adentran en reginaexlirbsilandia en busca de un biblioapoyo no solo para pequeños lectores LGTB, sino para ellos (padres, abuelos, tíos, hermanos, padrinos y demás allegados), e incluso para concienciar al entorno no familiar del pequeño (escuela, barrio, etc).

Y es que no hay como un buen libro para despertar la empatía a librazos, y para entender, aceptar y valorar las diferencias.

Así que, en plena semana del Orgullo LGTB, van los cuatro títulos para pequeños  lectores LGTB (y para los no tan pequeños pero con empatía vaga) que más prescribo:

PiraTrans Carabarco. Manuel Gutiérrez y Silvia Rivera. La Calle. Carabarco es un pirata, pero un pirata de los de verdad, con dos ovarios, un gallo y una estrella como parche. Distinto, vale, pero igual de bucanero que cualquier otro corsario de los siete mares. Y aunque esas diferencias lo hacen ser piraTrans, es como cualquier filibustero. Un cuento genial para promover la diversidad sexogenérica y la igualdad entre los pequeños lectores. Además incluye una guía didáctica para normalizar la transexualidad desde edades tempranas, haciendo ver que sea como sea el cuerpo de cualquier personaje, son auténticos piratas.

 

Mi princesito. Cheryl Kilodavis y Suzanne DeSimone. Bellaterra. La ficción se nutre de la realidad en este cuento lúcido, tierno y revelador escrito por una madre que levanta este maravilloso y efectivo biblioescudo para proteger a su hijo desde el día en que él decide ir a clase vestido de princesa. Con esta historia particular ella consigue espolear la empatía en todo el entorno de su pequeño, y pronto el cuento trasciende para ayudar a otros muchos príncipes y princesas de todo el mundo.

Con Tango son tres. Justin Richarson y Henry Cole. Kalandraca. Este hermoso y conmovedor cuento narra la historia real de una singular pareja de pingüinos barbijo a los que el cuidador del zoo de Central Park, en Nueva York, Rob Gramzay, les dio la oportunidad-depositando un huevo en su nido- de tener una cría tras observar que incubaban infructuosamente una piedra. Así nació Tango, que fue la primera cría de pingüino en tener dos padres. Y así nació el primer libro infantil de Justin Richardson y Peter Parnellfue, que desde su publicación en 2005 ha cosechado numerosos premios y, lo que es aún mejor, lectores. Aunque, eso sí, por desgracia también ha sido censurado por sectores conservadores, contrarios a los nuevos modelos de familia.

Cada familia, a su aire. Béatrice Boutignon. Hotel de Papel. Un álbum tierno, divertido y delicado para divertirse y aprender de nuestras diferencias, en el que varios animales juegan y se agrupan por familias, todas parecidas y todas diferentes. El texto va dando pistas para adivinar quién es cada quién en un abanico de opciones familiares: monoparental, dos mamás, dos papás, adopción, acogimiento, reconstituida, familia numerosa… ¡nadie se queda fuera! Y lo mejor es que no se pone el acento en la diferencia, sino que la diversidad familiar es la protagonista. una manera muy, pero que muy divertida de que los más pequeños (y algún que otro adulto) descubran la realidad y la grandeza de la diversidad familiar.

El pequeño vampiro regresa de la bibliocripta (editorial)

No hay nada como desenterrar un personaje al que algún lector daba por muerto (léase descatalogado) para revitalizarme la bibliofilia. A mí y al contertulio de turno, claro, porque ese tipo de bibliorenacimientos son como un géiser de subidón libresco que lo impregna todo y a todos en un amplio radio de acción. Mi último no-muerto ha sido El Pequeño vampiro, de Angela Sommer-Bodenburg. ¿Os suena?

La cosa ha sido así: estaba yo plumero en mano dándole un repasito mañanero a las baldas de infantil, cuando un reginaexlibrislandiano asiduo me sorprendió en plena faena:

Cliente: ¡Hola, Regina! ¿Te llegó lo mío?

Regina: ¿Eh? ¡Ah, hola! ¡Sí, espera, te lo doy ahora mismo!

Cliente: Espera, espera… ¿qué tienes ahí?

Regina: ¿Aquí? Pues, no sé, ¿libros?

Cliente: ¡Ya, hombre, ya! Me refiero a ESE. No me digas que es El Pequeño Vampiro

Regina: Pues sí, de Angela Sommer-Bodenburg ¿por?

Cliente: Madre mía, Regina, pero si pensé que ya NO existían esos libros. ¡A mí me encantaban de pequeño! ¿A ver?

Regina: Aquí lo tienes, sí, señor. El pequeño vampiro, de Angela Sommer-Bodenburg. Nació a finales de los setenta en Alemania, aunque en España fue un bombazo en los noventa. Inicia una serie de aventuras bibliófilovampíricas protagonizadas por pequeños tunantes con “colmillos de leche”. Entrañable, divertido y con cierto tufillo a moho y a cripta… 

Cliente: ¡Ya ves! Pero eran muchos libros, ¿no? ¿los tienes todos?

Regina: La colección eran 22 títulos. Bueno, eso cuando estaban en el catálogo de Alfaguara infantil…

Cliente: ¿Y no los tienes?

Regina: Solo tengo dos, porque ahora mismo en circulación solo hay dos, editados por Loqueleo: El pequeño vampiro y El pequeño vampiro y la gran pregunta, que además son los números 1 y 22 de la serie.

Cliente: Pero, ¿puedes conseguirlos? Te juro que pensaba que estaban descatalogados…

Regina: ¡Uf! Pues me temo que no. Al menos hasta que Loqueleo reedite los otros 20 títulos. Le pondremos una velas a la Providencia Librera, a ver si mueve sus hilos…

Cliente: Pues a ver si se dan vida, Regina. Mira yo, de momento, me llevo esos dos, que a Hugo seguro que le encantan. Había uno supergracioso, creo que era el primo de Rüdiger… que se convirtió en vampiro en plena adolescencia y ahí se estancó: desgarbado, muy irascible y con gallitos en la voz

Regina: ¡Ja, ja, ja! ¡Lumpi, ‘el fuerte’, el hermano mayor! El pobre está atrapado en una pubertad eterna. Y luego estaba Anna, la pequeña. Y los padres de Anton y de Rüdiger, y el cazador de vampiros. ¡Vaya cuadro!

Cliente: ¡Si, sí! Y con las criptas, las mudanzas y los ataúdes. ¡Eran libros muy divertidos!

Regina: Te daban ganas de que apareciera un Rüdiger en tu cuarto, ¿eh? Bueno, y luego hay por ahí series de tv y un par de películas, pero NADA como los libros con esas ilustraciones

Cliente: ¡Cierto! Hace mucho vi una serie y menudo bajón… Las pelis no las vi. Pero, bueno, al menos para mi hoy Rüdiger vuelve de entre los muertos, ¡jajajaja!

Y se fue ojeando El pequeño vampiro con una sonrisa que le daba la vuelta a la cabeza y con El pequeño vampiro y la gran pregunta bajo el brazo. Me apuesto el pelucón a que antes de dárselos a su sobrino se pasa un ratito con ellos…

Y yo, por mi parte, me tomé un descanso para releerlo también, que esta bibliofagia mía es muy del tantra libro veo libro leo, y El Pequeño Vampiro siempre fue mi debilidad.

Porque las aventuras de Rüdiger von Schlotterstein y del resto de la troupe de Angela Sommer-Bodenburg son divertidas, emocionantes, disparatadas, empáticas con quien es diferente, y tienen ese toque entre siniestro y tierno que tan bien reflejan las ilustraciones de Amelie Glienke que, por suerte, el sello Loqueleo mantiene en sus ediciones.

Así que tanto si Rüdiger o cualquier otro von Schlotterstein os convirtió en bibliovampiros en su día pero lo olvidasteis, como si nunca llegó a hincaros el colmillo echadle un vistazo a los libritos si tenéis pequeños lectores a tiro… que Rüdiguer anda suelto por las librerías y busca carne trémula lectora para bibliofilizar.

Y es ese tipo de títulos y de personajes que adoran desde el primer bibliomordisco. Palabra de Regina ExLibris.

7 libros para leer y reír a cualquier edad con el genio subversivo de Roald Dahl

Con Roald Dahl la bibliodiversión está garantizada. Porque a imaginación, irreverencia y humor hay muy pocos que igualen a este genio subversivo. Un titán de las letras que ha conquistado a legiones de lectores de todo pelaje, edad y condición con sus historias originales, desternillantes, inesperadas y casi siempre demoledoras. Y, eso sí, maravillosamente ilustradas por Quentin Blake. Otro que tal baila…

Aunque conocido fundamentalmente por sus míticos libros infantiles cargadas de rimas y de situaciones disparatadas, el británico Roald Dahl es también un consumado maestro del relato para adultos, aun cuando explota sus miserias con una ironía y un efectismo sobrecogedores.

Pero todos y cada uno de sus artefactos librescos son reflejos de un ingenio tan perverso como brillante e incisivo, donde el reverso más retorcido del hombre se revela en tramas cargadas de suspense, de humor mordaz y de mensaje, pobladas por criaturas marcadas por su diferencia y cerradas con finales abruptos y certeros.

Así que con semejante bibliopanorama cuando en la librería me preguntan por dónde empezar a leer a Roald Dahl me vengo arriba y suelto sin pestañear mi selección reginaexlibrislandiana de siete libros para leer, reír y rendirse al genio subversivo de Roald Dahl a cualquier edad:

  • Desde 8 años => ¡Qué asco de bichos! El cocodrilo enorme. Roald Dahl. Loqueleo. Roald Dahl, maestro en la personificación de animales, disecciona en nueve desternillantes historias en verso las aventuras y desventuras de distintos animales que necesitan poner en jaque al ser humano para sobrevivir, al tiempo que muestran a los más pequeños las grandezas y las miserias de una especie –la suya- caricaturizada en todo su estúpido, tierno, cruel y torpe esplendor. Una divertida e imaginativa manera de colocar al hombre en el lugar que le pertenece, es decir, un par de escalones más abajo del sitio que pretende ocupar en el reino animal. Escenas divertidas, rimas hilarantes y un buen rato de risas de letras aseguradas.

 

  • Desde 8 años => El Superzorro. Roald Dahl. Loqueleo. Pasen y lean las andanzas de Don Zorro, un superhéroe de pelo en pecho valiente, bondadoso, inteligente, divertido y definitivamente astuto que debe anticiparse a las sucias artimañas de Bufón, Buñuelo y Benito, tres bribones que lo acechan y atormentan en el bosque y desde sus granjas. Una divertida historia que empieza como un cuento de hadas pero que un par de páginas más allá pulveriza el género para demostrar que bondad y astucia pueden ir perfectamente de la mano o, mejor aún, vestir la piel de un zorro.

  • Desde 10 años => Los Cretinos. Roald Dahl. Loqueleo. El señor y la señora Cretino son dos odiosos personajes, tan malvados como mugrientos y repulsivos, que se dedican a hacerse la vida insoportable, no solo entre ellos sino a cualquiera que se les cruza. Y no solo eso: los Cretino son especialmente crueles y abusones con una simpática familia de monos, a los que tienen prisioneros y a los que tampoco dejan vivir en paz. Pero la irrupción del pájaro Gordinflón va a poner patas arriba el turbio hogar de los Cretino. ¿Recibirán los Cretino su merecido? Una desternillante fábula sobre un par de abusones que terminan por recibir su merecido de la forma más insospechada.

  • Desde 10 años => Las Brujas. Roald Dahl. Loqueleo. Las brujas de todo el mundo están celebrando su Congreso Anual en la costa de Inglaterra. Capitaneadas por la idolatrada y temida Gran Bruja planean aniquilar a todos los niños sirviéndose de un ratonizador mágico. El problema añadido es que estas brujas no son las típicas que aparecen en los cuentos tradicionales, sino que son unas mujeres corrientes que se visten con ropa corriente y llevan una vida corriente, como la de cualquier mujer corriente. Si es así, ¿conseguirán vencerlas un niño de 7 años y su abuela? Una divertidísima fábula apta para cualquier edad y paladar libresco. 

 

  • Desde 12 años => Matilda. Roald Dahl. Loqueleo. Los bibliófagos del mundo caímos rendidos a los pies de Matilda, una niña de 5 años que es una voraz devoradora de libros. Es superdotada y traviesa, algo que desestabiliza e incomoda a sus padres y al resto de adultos que la rodean, y eso haría de esta historia un drama familiar de no ser por el humor y el ingenio de esta pequeña bibliófila que, además, tiene algún que otro poder secreto. Armada con una curiosidad insaciable y un empeño rotundo en ser feliz a toda costa, esta princesita de armas tomar es un derroche de inteligencia, gracia y humor que un buen día decide desquitarse y empezar a actuar ante quienes la quieren hacer daño o la tratan injustamente. Divertido, tierno y lúcido relato del amor por los libros y del poder de la imaginación y de la lectura como armas contra la mediocridad.

  • Desde 12 años => Charlie y la Fábrica de Chocolate. Roald Dahl. Loqueleo. Charlie vive junto a sus padres y sus abuelos en un hogar donde escasea prácticamente todo menos el amor. Juntos sobreviven sin quejarse del hambre ni del frío, y la cosa empeora cuando su padre pierde el trabajo. Mientras tanto el excéntrico Señor Wonka, dueño de una fábrica de chocolate local, ha escondido cinco billetes de oro en sus chocolatinas y los afortunados que los encuentren tendrán libre acceso a sus misteriosas instalaciones. En un golpe de suerte es Charlie quien se hace con uno de esos preciados pasaportes dorados, y desde el momento en que accede a la Fábrica nada será como hasta entonces. Hilarante fábula que recomiendo leer con el buche lleno donde lo verdaderamente importante se impone a lo superficial, y donde se suceden escenas tan escalofriantes como divertidas. Roald Dahl en estado puro.

 

  • Desde 13 años => Relatos. Roald Dahl. Loqueleo. Para los lectores más creciditos que quieran profundizar en el al universo literario más adulto de Roald Dahl no hay mejor opción que sus relatos, y hete aquí una selección pensada para paladares adolescentes. Son trece sorprendentes historias que reflejan el indiscutible talento de uno de los grandes titanes de la literatura universal. El humor, la ironía y la imaginación de Roald Dahl se mezclan para crear situaciones y personajes inolvidables y levantar relatos con un lenguaje directo y rico, un humor corrosivo y sarcástico, y finales atípicos e inesperados que invitan a una sonrisa cómplice. Sin duda un efectivo bibliopasaporte al resto de la alucinante bibliografía de Dahl.

Así que, reginaexlibrislandianos de pro, pasen y lean solos o en familia a este genio llamado Roald Dahl, ese que sin miedo a ser subversivo logra ser luminoso y oscuro al mismo tiempo. Palabra de Regina ExLibris.

 

10 libros infantiles y juveniles para regalar y quedar como una Regina ExLibris

Selección Infantil y Juvenil Regina ExLibris

Selección Infantil y Juvenil Regina ExLibris

Satisfacer los bibliopaladares en construcción de los más pequeños no siempre es tarea fácil. Por eso desde reginaexlibrislandia os hemos preparado una selección con títulos de literatura infantil y juvenil que, al menos por un rato, lograrán que esos pequeños tunantes suelten la tableta y se evadan y diviertan entre líneas.

Va mi selección Regina ExLibris de títulos que recomiendo en reginaexlibrislandia para pequeños lectores de entre 2 y 14 años.

¿Listos? ¡Allá vamos!

  • A partir de 2 años => Yo duermo con un Oso. A. Acebal y B. Sauras. Pintar-Pintar ¿El peque tiene miedo a los monstruos nocturnos? Con este libro, ya no los tendrá. Una poética historia sobre un niño que tenía miedo a esos monstruos que, al caer la noche y apagar la luz, invadían su habitación. Una historia muy tierna cargada de rimas y de delicadas imágenes que espantarán los miedos nocturnos del pequeño lector.
Yo duermo con un oso

Yo duermo con un oso

  • A partir de 4 años => Empanada de mamut. J. Willis y Tony Ross. El Zorro Rojo. Willis y Tony Ross proyectan en sus historias la parte más traviesa y tierna de la infancia, esa que no atiende a normas, se rige por las emociones y el sentido humor. Divertidísimo relato prehistórico con hilarantes ilustraciones, y un texto que es todo rimas, musicalidad, humor y aventuras con un final desternillante, que subraya la importancia de la familia como refugio y el amor a la naturaleza y los animales.
Empanada de Mamut

Empanada de Mamut

  • A partir de 5 años => Brunilda la Bruja. Valerie Thomas y Korky Paul. Brume. La bruja Brunilda siempre se ve envuelta en desternillantes situaciones porque sus hechizos no suelen ser demasiado atinados. En esta primera aventura de la serie la Bruja Brunilda, desesperada porque en su casa negra le resulta difícil dar con Bruno, su gato negro, decide darle al felino un toque de color… Una historia divertidísima con dibujos maravillosos y donde cada detalle esconde una sorpresa.
La bruja Brunilda

La bruja Brunilda

  • A partir de 7 años => Los Dragones no saben volar. Vivian French. Edelvives. Primera entrega de El Aprendiz de Caballero donde Sam, un niño que reside en el Castillo Mothscale con sus tíos y su prima, sueña con convertirse en un caballero. Sin embargo su vida es rutinaria, excepto cuando rescata al dragón Godfrey, atrapado en el fondo de un pozo. Pero, ¿y si su sueño se cumpliera? Un pergamino que yacía en la cavidad donde estuvo Godfrey puede cambiar los destinos de los protagonistas.
Aprendiz de caballero

Aprendiz de caballero

  • A partir de 8 años =>Isadora Moon va al colegio. Harriet Muncaster. Alfaguara. Isadora Moon es especial porque es diferente y única: es mitad hada y mitad vampiro. Le encanta la noche, los murciélagos y su tutú negro de ballet, pero también la luz del sol, las varitas mágicas y su conejo rosa Pinky. Cuando llega el momento de empezar el colegio, Isadora no sabe a cuál debe ir: ¿al de hadas o al de vampiros. Un personaje entrañable para demostrar que ser diferente no te hace raro, sino especial.
Isadora Moon va al colegio

Isadora Moon va al colegio

  • A partir de 9 años => Cosas que te gustará saber sobre el cuerpo humano. J. Farndon. Edebé. Este gran libro permite a los pequeños lectores aprender cómo funciona el cuerpo humano a través de ilustraciones y de curiosidades. Con él estarán entretenidos mientras aprenden, por ejemplo, de qué color es la sangre, cómo se unen los huesos, qué sucede con lo que comen, qué son las hormonas o cómo funciona una célula.
Cosas que te gustaría saber sobre el cuerpo humano

Cosas que te gustaría saber sobre el cuerpo humano

  • A partir de 10 años => ¡Que viene el zorro! Cornelia Funke. Siruela. Cornelia Funke es sinónimo de fantasía, emoción y diversión aseguradas, y esta entrega de Las Gallinas Locas, la pandilla de chicas más alocadas de la literatura, lejos de defraudar sube el listón. Cuando la abuela Slättberg decide sacrificar a las mascotas de las Gallinas Locas, las niñas tienen que idear un plan para rescatarlas. Pero no parece fácil y no saben dónde pueden ponerlas a salvo. Así que, después de pensarlo mucho, no les queda más remedio que volver a pedir ayuda a la pandilla de los niños, los Pigmeos. Una historia con mucho humor sobre el amor hacia las mascotas.
¡Que viene el zorro!

¡Que viene el zorro!

  • A partir de 12 años => El manual de las 50 aventuras que tienes que vivir antes de los 13 años. Destino. De la mano de dos de los más importantes autores italianos de literatura infantil y juvenil nace un divertido manual que propone las aventuras más emocionantes y divertidas que hay que vivir antes de cumplir los 13 años. Misiones para intrépidos aventureros deseosos de enfrentarse a retos como construir un iglú, explorar antiguas ruinas misteriosas, fotografiarse con animales salvajes, preparar pan, observar las estrellas… ¡misiones para dejar la tableta, salir de casa y vivir experiencias únicas!
El manual de las 50 aventuras

El manual de las 50 aventuras

  • A partir de 13 años => La bella salvaje. Philip Pullman. Roca Editorial. Philip Pullman regresa al mundo de La Materia Oscura con esta maravillosa primera entrega de su nueva trilogía, El libro de la Oscuridad. Malcolm Polstead, un joven adolescente de once años, y su daimonion Asta viven con sus padres muy cerca de Oxford. Al otro lado del río Támesis (en el que Malcolm navega habitualmente utilizando su amada canoa, llamada La Bella Salvaje) está la abadía de Godstow, habitada por las monjas de la región. Malcolm descubrirá que ellas tienen un huésped muy especial, una niña con el nombre de Lyra Belacqua…
La bella salvaje

La bella salvaje

  • A partir de 14 años => La ciudad del sol poniente. Yazumi Yumoto. Nocturna. A los cuarenta años, la infancia parece muy lejana… Por eso, cuando el protagonista rememora la suya, lo hace con incertidumbre por los momentos cotidianos al lado de su madre y su abuelo, el Viejo Teko, un anciano con un comportamiento misterioso y hosco que evoca su juventud frente al niño en una atmósfera llena de calidez. Tierna, sencilla y divertida refleja el enigmático mundo de los adultos a través de los ojos de un niño. Un relato maravilloso cargado de ternura, encanto y lucidez.
La ciudad del sol poniente

La ciudad del sol poniente

Y eso es todo para los más pequeños. Pero si decides que ahora es tu turno, sigo prescribiendo títulos a discreción:

Selección Día del Libro Regina ExLibris

Selección Día del Libro Regina ExLibris

Trivial: ¿Cuánto sabes de la novela ‘El Principito’, de Saint-Exupéry?

El Principito

El Principito

Lo esencial es invisible a los ojos” dice El Principito en las páginas de una de las obras clave de la Literatura. Sin embargo Saint-Exupéry se contradice a sí mismo, puesto que su minúscula gran obra demuestra que, a veces, muy pocas, lo esencial sí se materializa en palabras. Y El Principito es la prueba.

Si eres de los que sí leyó el libro demuéstralo respondiendo al trivial “El Principito” de Regina ExLibris. ¿Listo para demostrar lo principitólogo que eres? ¡Vamos!

 

“¿Pero entonces no eran Rojos los zapatos de la Dorothy de Oz?”

(El Mago de Oz, MGM)

(El Mago de Oz, MGM)

La Providencia Librera es gloriosamente imprevisible. Una pequeña bibliófaga detona un artefacto cinéfilo-libresco en la cabeza de su madrina, y a mi la onda expansiva me lleva directa a la Tierra de Oz. Igualita que a la pequeña Dorothy, pero sin su Totó y nada de Kansas: Reginaexlibrislandia. Os lo cuento.

Estaba yo dándole a la tecla para evitar que mis baldas estén melladas, cuando se materializó sobre el mostrador una reginaexlibrislandiana asidua con un apetito voraz por novelas negras que alterna con intriga histórica y algún que otro escritor contemporáneo.

Y abrió fuego sobre mi:

Clienta: Regina, oye, … Regina: ¡Ah, hola! ¡Dime!

C: Una cosa, a ver si tu me sabes decir: ¿pero no eran rojos los zapatos de Dorothy, la niña de El Mago de Oz?

R: ¿Perdona? ¿Qué?

C: Sí, verás. Le pregunté a mi ahijada qué quiere que le regale por su cumpleaños, y me dijo, literalmente :”Quiero unos zapatos plateados como los de Dorothy”. Y yo le respondí, “vale, cielo, pero son rojos y brillantes. ¿Seguro que los quieres así?” Y ella me respondió: “que no, madrina, que no te enteras: ¡que son plateados, PLA-TE-A-DOS!”. Me ha descolocado. Es su libro favorito, y lo ha leído varias veces, pero a mi eso de plateados no me suena nada.

R: Pues me temo que tu ahijada tiene toda la razón.

C: ¿Seguro? ¿No son rojos? Pues menudo papelón he hecho con la niña.

R: ¡JAJAJAJAJA! Sí, querida, me temo que te ha traicionado el celuloide. Es en la película con Judy Garland donde los zapatos mágicos son rojos y con rubíes. Pero en el libro original El maravilloso Mago de Oz son plateados. Fue la productora de El Mago de Oz la que metió el cambio para que destacaran, porque con los primeros tiempos del Technicolor los plateados no “cantaban” lo suficiente.

(El Mago de Oz, 1939) / M.G.M

(El Mago de Oz, 1939) / M.G.M

C: Calla, Regina, que eso no es lo peor. Es que ahora ya dudo hasta de si me llegué o no a leer el libro. A ver, la historia la conozco de sobra, pero si trato de recordar me vienen fogonazos de la película.

R: Mmmmm, eso es fácil. ¿Recuerdas cómo era la bruja mala?

C: Sí, eso sí. Era verde -pero verde, verde-, y vestía de negro con el típico traje de bruja y el enorme sombrero puntiagudo. Con su escoba y su bola de cristal. ¿no? Y aquellas risotadas histriónicas. Sí, la Bruja Mala.

R: Vale. Y otra cosa: ¿Dorothy fue realmente a Oz, o lo soñó? C: Creo recordar que con el tornado se dio un golpe en la cabeza… y, bueno, la dejó K.O. y resultó que todo lo soñó.

R: Y para terminar… si te pregunto por unas “gafas verdes”, ¿qué me dices?

C: Uy, a ver, recuerdo seres bajitos y monos que vuelan, pero nada particular sobre unas gafas. ¿Las llevaba el Mago quizás?

R: Bueno, querida… me temo que o andas muy mal de memoria o tus temores son ciertos y no llegaste a leer El maravilloso Mago de Oz. Por lo que me has respondido tu referencia es la película de 1939. En el libro de Baum la Malvada Bruja del Oeste solo tiene un ojo -superpotente, sí, pero uno- y por su fobia al agua utiliza un paraguas, no una escoba. Además, el viaje de Dorothy a la Tierra de Oz es real, mientras que en la película fue, efectivamente, un sueño. Y en cuanto a las gafas verdes, todos en Ciudad Esmeralda ya sean residentes o visitantes tienen que llevarlas sí o sí. Cosas del Mago…

C: Vaya tela, Regina. En fin, ¿tienes algún ejemplar? Me lo llevo y me lo leo esta misma tarde. Y ya estoy buscando unos zapatitos plateados para mi ahijada y un bozal rojo con rubíes para mi… jajajajajaja.

Y se fue corriendo y siguiendo por el camino de Baldosas Amarillas con su ejemplar del libro de L. Frank Baum.

Y, una vez más, yo me quedé con un sabor agridulce. Siempre me ocurre cuando se trata de alguna novela original que hiberna entre anaqueles eclipsada por sus múltiples adaptaciones teatrales, cinematográficas e incluso musicales. Su historia ha calado tanto en el imaginero popular que muchos desoyen su llamada por creer conocer la historia de sobra. Y se equivocan… ay, pero cuánto se equivocan, queridos. Y lo peor es que se pierden libros de órdago.

NOTA DE REGINA:

El Mago de Oz, Alfaguara

El Mago de Oz, Alfaguara

La novela de L. Frank Baum se publicó en 1900 y marcó un antes y un después en la literatura infantil estadounidense. Por primera vez un autor escribía un cuento de hadas moderno y ambientado en el medio oeste norteamericano, en un escenario copado por personajes y ambientes de la mitología del viejo continente. Creó un viaje literario alucinante a un mundo de color y fantasía que aislara a sus pequeños lectores del dolor, la pobreza y la miseria diarios, al tiempo que levantaba una fábula sobre los peligros del American Dream a cualquier precio, materializada en el más que turbio Mago de Oz. Y lo logró. Legiones de niños y adultos acompañaron a Dorothy, a su perrito Totó en su gloriosa odisea post-tornado desde su granja en Kansas a la Tierra de Oz, para recorrer el camino de Baldosas Amarillas rumbo a la Ciudad Esmeralda junto al León Cobarde, el Espantapájaros y el Leñador de Hojalata, superando mil retos, cazando brujas, cantando con enanos cantarines y esquivando monos voladores, y añorando cada uno su particular anhelo, ese para el que el Gran Mago tendría una respuesta. Una gloriosa fábula que tiene más aristas de lo que quien aún no la haya leído puede imaginar y que está cargada de aventuras, diversión, crueldad, ternura y mucha, mucha imaginación. Una novela que bien merece una lectura y varias relecturas. Palabra de Regina.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis El maravilloso Mago de Oz? ¿visteis la película de la Metro-Goldwyn-Mayer ?

Un superventas llamado El Pollo Pepe

Jamás olvidaré la primera vez que me topé con El Pollo Pepe, un librito de apenas diez páginas con ilustraciones y pop-ups para niños de entre 1 y 3-4 años que me cautivó desde el instante en que lo hojeé.

Me lo enseñó hace tiempo una amiga librera que por aquel entonces ya llevaba dos décadas batallando entre anaqueles. Hablábamos de best sellers, de novelas ‘por encargo’, de cifras de ventas y de los entresijos del mercado del libro cuando, de pronto, con una mirada entre desafiante y pícara pero con la solemnidad de quien está a punto de revelar una información crucial, me soltó a bocajarro:

 

– Librera: Regina, ¿Quieres conocer al superventas más discreto y fiable de las librerías?- Regina: ¿Qué? ¿Cómo?

– L.: Mira, te presento a El Pollo Pepe, de SM. Un best seller que sin zarandajas mediáticas se vende como churros. Es adorable, a mi me encanta y, lo que es mejor, a los niños de hasta 5 e incluso 6 añitos les vuelve locos.

– R.: ¿Ja, ja, ja? ¡Mira qué portada tiene!

– L.: Verás, es la historia de el pollo Pepe: come y come y come y va creciendo. Pero, cógelo, es algo que tienes que ver.

 

– R.: ¡Ja, ja, ja! ¡Me encanta! Mírale ahí, espatarrado. ¡Ja, ja, ja!

– L.: Sí, es genial. Salió por primera vez a finales de los noventa con otro de un perrito que pasó desapercibido. Hoy comparte colección con La Cerda Clea, pero no parece tener el mismo magnetismo con los peques…

– R.: Es que por lo que veo El Pollo Pepe es mucho pollo Pepe, ¿no?

– L.: Sí, y no sólo es que el libro es una delicia, es que te puedo asegurar que, en su campo, le da cien vueltas a Stephen King y Ken Follet juntos. ¡Procura tenerlo siempre en reginaexlibrislandia!

 

Y ahí nos quedamos las dos, diseccionando un libro que, desde entonces, es uno de mis favoritos y que, como bien me advirtió mi amiga librera, se vende continuamente, por lo que siempre encontraréis entre cinco y diez ejemplares de El Pollo Pepe en mis confines.

Y aún os digo más, aunque este regio pelucón que os escribe no deja de recomendarlo, no debo ser la única pollopepeadicta, porque este mes la editorial lanza su novena edición y, agarraros queridos, de la octava que salió a la venta en mayo de 2008 se han vendido nada menos que 15.000 ejemplares.

Así que, ojito Larsson, Falcones, Follet, Ruíz Zafón y compañía del entramado editorial que El Pollo Pepe anda suelto por nuestras librerías y no sólo se hincha a comer trigo y cebada, sino también se está hartando de vender ejemplares en España… ¡literalmente!

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿conocíais al pollo Pepe? ¿Quién, cómo y cuándo os lo presentó? ¿Qué os parece? ¿Por qué no se da covertura mediática a este tipo de libros?

Manolito Gafotas es too heavy para EEUU

Manolito Gafotas está haciendo ‘las Américas’, pero sin collejas y yo, queridos, no sé qué pensar. El primer libro homónimo de la serie de Elvira Lindo ya está a la venta en EEUU, pero en una versión edulcorada. ¡EDULCORADA!

La noticia ha sacudido las plácidas costas reginaexlibrislandianas con la fuerza de un tsunami. Como imaginareis, ya no hablamos de otra cosa en toda la santa mañana. Ni nosotros ni nuestros clientes ¡buenos estábamos!

Al parecer algunos hábitos manolitogafotianos como recibir y atizar collejas pedagógicas, llamar ‘el Imbécil’ a un hermanito, o dar a un perro un trozo de chocolate son ‘too heavy’ para los lectores norteamericanos.

La mismísima Elvira Lindo ha tenido que explicar por qué da luz verde a una versión light de su Manolito:

“El problema de la corrección política ha llevado a que las collejas desaparezcan, y otros detalles, como que el que Manolito de un trozo de chocolate a su perro es considerado maltrato animal”.

Total, que el pequeño tunante de Carabanchel aterriza al otro lado del charco como Manolito Four-Eyes en versiones suavizadas y descollejadas de sus siete aventuras, que salen desde ya en el mercado anglosajón a razón de una por año.

Tras digerir la noticia, se abrió la veda junto a la balda en la que están todos los títulos del que desde ya hemos rebautizado Manoleitor:

– Librero 2: ¡No me fastidies, hombre, éstos están chalados! ¿qué tiene de malo una colleja?- Regina: Pues como algún niño de intercambio aterrice en Carabanchel…

– Librero 2: ¡Ja, ja, ja!

– Librero 3: ¡Pero cómo la Lindo deja que hagan eso con su Manolito!

– Regina: No sé, imagino que si le da por vender allí se va a forrar.

– Librero 3: Ya, Regina, pero se carga parte del encanto de Manolito

– Regina: Tenemos que hacernos con un Four Eyes… para ver el alcance de la masacre

– Librero 3: Si, igual no es para tanto.

– Regina: La verdad es que para eso podría haberlo reescrito en plan niño de barrio residencial made in yankilandia…

– Librero 2: ¡Si, un Tommy Four Eyes o algo así!

– Librero 3: ¡Pobre Manolito! Con lo que me he reído yo con él, y el Orejones y la Susana Bragas-Sucias

– Cliente: Disculpen, no pude evitar escucharles… ¿es en serio lo que dicen?

– Regina: Me temo que si.

– Cliente: ¡Qué barbaridad, esos ya no saben qué censurar!

– Librero 2: Es que lo del chocolate y el maltrato animal no tiene nombre…

– Cliente: ¿Qué se podía esperar de un país que rechaza el jamón serrano!

Total, que ahí estuvimos dale que dale los libreros y varios clientes, discutiendo sobre si es mejor que el entrañable personaje de Elvira Lindo llegue al mercado anglosajón algo descafeinado, pero que llegue en cualquier caso, o que no llegue. Al final la balanza pareció inclinarse hacia el ‘NO’: o Manolito en bruto, o nada.

Y vosotros, queridos, ¿cómo lo veis? ¿Mejor un Manolito Gafotas travestido en insulso Manolito Four Eyes, descollejado y sin parte de su encanto, o nada? Por cierto, ¿os gusta el personaje de Elvira Lindo? ¿A qué edad lo leísteis?

“Tiene 3 años, pero es listo como uno de 6, o de más”

Hay que ver lo borrica que puedo llegar a ser cuando me pongo. Por mucho que un viejo amigo librero tratara de prepararme para capear lo que él llamaba el síndrome ‘miniñoesmaslistoquelosdemás’ yo, que soy muy lista, le hice poco caso.

El pobre me insistía entre paternal y previsor:

“Regina, mira que a todos nos llega, es cuestión de tiempo. Y debes estar preparada para refrenar esa lengua que tienes, porque eso sí es una prueba cara al público en toda regla”.

Bah, tesoro, éste chochea y exagera‘ me susurraba con voz maliciosa un reginilla diabólica de escasos quince centímetros agazapada sobre mi oreja derecha. Y, claro, en el hemisferio opuesto de mi almidonado pelucón se atrincheraba su versión querubín, embutida en una vaporosa camisola celeste: “Regina, cielo, no seas borrica. Escucha y aprende, que lo dice por tu bien, y el de reginaexlibrislandia“.

Pero nada, que pudo la del tridente con esa increíble capita rojo sangre.

Y hoy, por burra, al enfrentarme a mi primer momento-síndrome ‘miniñoesmaslistoquelosdemás’ rebuzné cuando debí haberme callado y dejarlo correr.

Eran poco más de media tarde cuando se adentraba en mis confines una mujer de unos setenta años, que vino enfilada a mi:

– Clienta: Señorita, se-ño-riiiii-ta- Regina: Hola, ¿puedo ayudarla?

– C.: Pues sí, verá. Esta tarde viene mi nieto y quiero regalarle un librito.

– R.: Ah, muy bien. ¿Y qué edad tiene su nieto?

– C.: Ricardito cumplió 3 años el mes pasado.

Como reginaexlibrislandianos de pro y amantes de los libros imagino que os habréis fijado en que la literatura infantil no sólo es un mundo aparte, sino que es un auténtico negocio paralelo al editorial que mueve mucho, muchísimo dinero infinitas direcciones, y en el que trabajan escritores, ilustradores, editores, pedagogos…

Basta ver las clasificaciones por edades: de 0 años a 2 meses, de 2 a 4 meses, de hasta 6 meses, de 6 meses a un año… Ahora ya me acostumbré, pero recuerdo el día en que me topé con los apartados de libros para ¿CERO AÑOS? Fui la estupefacción en estado puro.

El caso es que, al margen de las horquillas de edad que vienen recomendadas por las editoriales, lo cierto es que los límites los marca la propia criatura. Cada cual desarrolla el lector que lleva dentro a su ritmo, y por tanto hay niños de 6 capaces de devorar lecturas recomendadas para ‘a partir de 8’ y vivecersa.

Y mientras sea el niño el que marca el ritmo no hay problema. Pero la cosa se tuerce cuando quien manipula esa horquilla es el adulto con el síndrome ‘miniñoesmaslistoquelosdemás’, porque el efecto sobre el lector incipiente puede ser devastador.

Dicho lo cual, prosigo:

– R.: Pues aquí tengo los libros recomendados para pre-lectores, es decir, de entre 3 y 5 añitos. Son sencillos, con ilustraciones de colorines y letra grande y escasa, para que se acostumbren a la lectura pero sobre todo, para que alguien lea el cuento con ellos…- C.: Ah, no, no. Que mi Ricardito cumplió 3 pero es listo como uno de 6. ¡Enséñeme algo como para 6!

– R.: Pero, señora, seguro que su nieto es muy espabilado, pero los de ‘para 6’ puede ser un poco excesivo. ¡Mire! Este es para ‘entre 3 y 5’, pero con muchas letras, para los más precoces.

– C: ¿A ver? No, no, esto es poco para mi Ricardito. ¡Enséñeme los de mayores!

Y aquí la sobredosis de surrealismo me activó el modo diablilla-borrica y solté un rebuzno regio:

– R.: Bien, ¿Y El Quijote? ¿Le parece adecuado El Quijote para su nieto, señora?

Mea culpa, y me flagelo por ello. Y solo ahora asimilo la advertencia de mi viejo amigo librero en toda su dimensión, y me repito toda tántrica eso de “¿Por qué no le escucharía yo?”.

Espero haber aprendido la lección y saber estar a la altura en un futuro inmediato, porque me temo que habrá ‘próxima vez’.

Y a vosotros, queridos, ¿qué os parece el síndrome ‘miniñoesmaslistoquelosdemas’ ? ¿Cómo lo explicáis?