BLOGS
Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

Entradas etiquetadas como ‘Ciencia Ficción’

Por qué leer sí o sí ‘El Hombre Invisible’, de H.G. Wells

La de veces que habría dado mi pelucón por ser como Jack Griffin y desdibujarme a voluntad del campo visual de los demás. Así podría cotillear y esquivar situaciones incómodas. O simplemente desaparecer un rato, que tampoco viene mal. Hasta ahí todo ventajas, no me diréis que no.

El problema, como planteaba H. G. Wells por entre las líneas de El Hombre Invisible, detona cuando la cosa se te va de las manos y el juicio y las buenas intenciones se desvanecen junto con tu corporeidad. Ay, aquí ya empieza a mascarse la tragedia y el prometedor descubrimiento deviene en turbia realidad, como en su día le ocurriera al Víctor Frankenstein de Mary Shelley, o al Doctor Jekyll de R.L. Stevenson.

Y de eso charlábamos en reginaexlibrislandia cuando uno de mis libreros admitió con descorazonadora naturalidad que NO había leído El Hombre Invisible, de H. G.Wells.

Hasta ahí la situación rayaba lo bibliotolerable y fácilmente subsanable. Pero añadió:

… vamos, que tampoco creo que sea para tanto, Regina. Es más para niños, ¿no? ¿O qué? ¿Me lo vas a comparar con Frankenstein, o con El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde?

Para cuando cerró la interrogación una calma tensa se había apoderado de la librería, el silencio era sobrenatural y mi rostro se había congelado en una mueca entre atroz y furibunda salida directamente del biblioaverno…

… Y estallé:

Pero, pero… ¿sabes lo que dices?.. ¿es que no…&%#?@}}]&%&$&/%$&¢∞¬$&$$? ¡Diosssss, querid@!

(léase lluvia de improperios graznados en todas las lenguas muertas imaginables que, por respetoa vosotros, prefiero no reproducir)

Y aquí ya era él, mi librero, quien lo hubiera dado todo por marcarse un Jack Griffin para desmaterializarse y salir airoso del tusnami reginaexlibrislandiano que tenía encima…

Poco después, ya conmigo más apaciguada, mi librero recuperó a duras penas la compostura y el riego sanguíneo, y en un hilillo de voz dijo:

Librero: Vale, sí, bien… esto, ¿qué edición me sugieres, Regina?

Regina: Pues, mira, ya que vas a ponerte con él hazlo a lo grande: la edición de Libros del Zorro Rojo con ilustraciones del gran Luis Scafati es una barbaridad de buena. Salió este año, y es brutal.

Y es la que se llevó. Seguro que, cuando llegue al punto final, se alegra de haber dado este patinazo reginaexlibrislandiano y de haber leído por fin un novelón que, pese a haber sido escrito en 1897, está de plena actualidad.

Y lo está porque relata las contradicciones de un joven y brillante científico, que, obsesionado por optimizar los avances de sus experimentos, se desprende de toda ética en pro de su sed de dominio, de poder y lucro personal.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

El hombre invisible, H. G. Wells. Libros del Zorro Rojo.  Un joven científico vive por y para una obsesión: lograr la invisibilidad. Tras años de experimentos fallidos da por fin con una fórmula que funciona con animales, por lo que solo necesita que sea efectiva en humanos, empezando por él. Es así como Jack Griffin llega a un pueblecito de West Sussex (Inglaterra) dispuesto a atrincherarse en la posada local para trabajar de día y optimizar su fórmula de noche. Pero pronto ese desconocido que sale a hurtadillas embutido en su abrigo, con el sombrero bien calado, guantes, lentes oscuras y el rostro oculto tras lo que parece una venda se convertirá en la comidilla local… hasta que el terror se apodera de todos cuando Griffin, además de perder su corporeidad, pierde la cordura y da rienda suelta a sus peores instintos amparado en el más puro y literal anonimato físico.

Y como suele ocurrir con algunos de las novelas más grandes de la literatura El hombre invisible de H.G. Wells se ha visto relegada a un segundo plano por la colección de adaptaciones a todas las fórmulas posibles (película, teatro, musical, animación, etc).

Y aunque eso me levante ampollas en la bibliofilia no me resisto a dejaros con el trailer de la adaptación cinematográfica homónima de 1933, por captar la esencia del original y por darle ese delicioso toque de humor inglés entre siniestro y demoledor:

Por qué leer sí o sí La naranja Mecánica, y más aún si te disfrazas de drugo

Si hubiera vendido en la librería un puñetero ejemplar de La naranja mecánica de Anthony Burgess por cada persona que se ha disfrazado de Alex DeLarge estaría literalmente podridita de dinero, queridos. Pero nada más lejos de la biblioverdad, queridos. NADA MÁS LEJOS.

Así que ni mi bibliocetro reginaexlibrislandiano es de oro y diamantes, ni las lecturas efectivas del novelón de Anthony Burgess son ni de lejos proporcionales a las réplicas caseras del señorito Alex DeLarge y compañía que han andado, andan y andarán sueltas por el mundo cada dos por tres.

Y eso me revienta, queridos. Y mucho. Tanto que cada vez que añado a la bibliosaca un nuevo ejemplo me sienta como si me aplicaran a mi un poco de esa Técnica Ludivico que tan divinamente le sentaba al pobre älex…

 

El caso es que la pesadilla alexdelargeriana volvió a irrumpir a traición en mis confines librescos esta misma mañana.

La materializaron dos jovencitos que vinieron a por una guía de viaje y mientras hacíamos la transacción no pude evitar oír su charla:

Cliente 1: ¿de zombis? ¿OOOTRA VEZ? Que no, tío, que no. Ya lo hicimos en Halloween. Que cansino eres

Cliente 2: Vale, vale. A ver esto: ¿Y de los pavos de la Naranja Mecánica? MI hermano y sus colegas arrasaron con eso en una fiesta.

Cliente 1: ¿Dices de la peli, no?

Cliente 2: Sí, sí, la peli. Es un grupo de pavos que van de blanco, con botas y bates y la van liando parda con el que pillan. ¡Demasiado! ¿No la viste?

Cliente 1: A ver, entera no la he visto. Escenas y eso por Internet

Cliente 2: Entonces, ¿qué?

Cliente 1: Puede molar, sí.

Y aquí es donde servidora no pudo menos que intervenir…

Regina: Perdonad, chicos, habláis de La Naranja Mecánica, ¿no?

Cliente 2: Sí, la verdad es que sí. Para un disfraz de fin de curso y eso

Regina: ¿Y sabíais que la peli se basa en una novela?

Cliente 2: Ni idea. ¿Y tú, Toño?

Cliente 1: ¡Nop!

Regina: La escribió un británico llamado Anthony Burgess, y se publicó en 1962. Una década después Kubrick filmó su película, también muy polémica. Pero ya antes la novela había levantado ampollas por reflejar una horripilante visión del futuro escrita en un lenguaje inventado. Se convirtió enseguida en una novela de culto.

Cliente 2: Vaya tela, tú. ¿Y se puede conseguir?

Regina: ¡Claro! Aquí la tengo. En edición bolsillo, o con tapa dura.

Cliente 1: ¿Y entonces está bien la novela?

Regina: Es un novelón. Y, sí, hay violencia explícita, pero el final es sorprendente (no diré más), y es de esos libros que te deja KO y que te da que pensar.

Cliente 2: Pues, mira, me lo llevo. Además, quería leer algo y no sabía qué

Regina: Sobre todo si os pensáis disfrazar de Alex DeLarge su trío de drugos

Cliente 1: ¿De quién?

Cliente 2: ¡De los de la naranja mecánica! Tío, no te enteras.

Regina: Bueno, ya que os pensáis leer la novela van unas sugerencias para vuestros disfraces… La cara empolvada de blanco, ojeras difuminadas y el ojo derecho con pestañas postizas. Bombín negro o similar y botas militares. Calzoncillos blancos largos o pantalón blanco pitillo (para nota un suspensorio blanco sobre los pantalones), camisa blanca y tirantes blancos. Bate de béisbol, botella con leche y algún dispositivo con el que reproducir a todo trapo la Sinfonía nº 9 en re menor 4º mov. Cuando leáis el libro entenderéis por qué y, sobre todo, os meteréis más en el papel…

Y se fueron con el ejemplar de La naranja Mecánica de Antohny Burguess en la edición de Booket, y yo me sentí un poco más biblioresarcida de ese molesto agravio libresco de quienes se disfrazan de drugos sin haber leído el texto original.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

La naranja mecánica. Minotaruro. Anthony Burgess. Precedido por la polémica y eclipsado por la versión en el celuloide de Kubrick, La naranja mecánica suele ser para muchos lectores una de esas bibliocitas pendientes cuya lectura se aplaza sin fin. Error fácilmente subsanable y que proporciona satisfacción inmediata, ya que la novela de Anthony Burgess, pese a la aparente crudeza del mundo que describe, es un alegato a la libertad individual entendida como la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y fue su manera anthonyburguessiana de embestir a golpe de literatura contra las técnicas de condicionamiento psicológico tan de moda en la Inglaterra los años 60. En esta novela transgresora e hipnótica, Alex DeLarge, un adolescente apasionado de Beethoven, sale cada noche junto a su trío de drugos (amigos) a dar rienda suelta a su ultraviolencia hasta que ocurre algo que le hace cambiar… o no. Un clasicazo de la ciencia ficción y una novela de culto que bien vale una lectura (o dos).

Y para remate libresco  hete aquí el trailer de la polémica versión de La Naranja Mecánica que filmó Kubrich en 1971:

  • Y vosotros, queridos, ¿leísteis La Naranja Mecánica, de Atnhony Burgess? ¿Qué os pareció? 
  • Sígueme en Facebook y Twitter

10 novelas para regalarte ( y regalar) por el Día del Libro

Selección Día del Libro Regina ExLibris

Selección Día del Libro Regina ExLibris

En reginaexlibrislandia te sugerimos diez títulos de ficción para pegarte un homenaje libresco en el Día del Libro. O para obsequiar a otros, eso ya es cosa tuya.

Lo importante es que en la fiesta grande del libro te vayas de safari libresco a tu librería y, si aún no tienes clara tu biblioapetencia, vuelvas a casa con esa novela que no sabías que querías leer hasta que la tuviste delante… o hasta que Regina ExLibris te la descubrió.

¿Listos?

Va mi selección reginaexlibrislandiana con diez novelas para regalarte (y regalar) en el Día del Libro:

1. Damas Oscuras. VVAA. Impedimenta. El exquisito volumen de Impedimenta es una deliciosa bacanal libresca de escalofríos y taquicardias de la –gélida y huesuda– mano de 21 creadoras victorianas, con un talento endemoniado para erizarte el vello y dejarte el sistema nervioso central más tenso que las cuerdas de un Stradivarius. Pero, ojo, lo que en apariencia son relatos espeluznantes de fantasmas esconden su manera de socavar y pulverizar la figura masculina. Si tienes hambre de historias tenebrosas pero, eso sí, sin sangre ni vísceras, prepárate para deglutir este bibliofestín con un menú de plato único: el miedo.

Damas Oscuras

Damas Oscuras

2. La Princesa Prometida. William Goldman. Ático de los Libros. Un clásico que trasciende géneros, edades y bibliopaladares porque es una experiencia lectora alucinante y tremendamente divertida. La novela tiene tantos bibliovértices a los que agarrarte como lector, que es realmente difícil escapar a su encanto. Piratas, aventuras, espadachines, amor, duelos, abordajes, héroes, magos, venganzas, acción, promesas, hombres, brujas y hechiceros, gigantes, mujeres, criaturas de todo pelaje, villanos, altas y bajas pasiones y, sobre todo, mucho, pero que mucho humor. Hazte con La Princesa Prometida y “¡PREPÁRATE A biblioMORIR (de puro gusto lector).

La Princesa Prometida

La Princesa Prometida

3. Cuando sale la reclusa. Fred Vargas. Siruela. Pasen y lean la obra más ambiciosa de Fred Vargas, exquisitamente aderezada con los ingredientes fredvargasianos: la arqueología, el medievo, los mitos, la fauna y la disección del alma humana. Adamsberg se interesa por la muerte de tres ancianos por las picaduras de una ‘reclusa’: una araña venenosa, pero no letal. El comisario investiga a espaldas de su equipo, enredándose en una delicada y compleja trama, llena de equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que tiene en jaque al comisario y al lector.

Cuando sale la reclusa

Cuando sale la reclusa

4. Antes del huracán. Kiko Amat. Anagrama. Irreverente, agridulce y muy, muy divertida novela de iniciación y catarsis que radiografía a palabras y sin melodramas el calvario emocional que supone crecer y sobrevivir siendo distinto en el extrarradio en la Barcelona de los años 80, con el Mundial de España 82 y el conflicto de las Maldivas de fondo. Curro aguanta el tipo como puede en el 82 con su amigo Priu, tan nerd como él, hasta que la bomba de relojería emocional que lleva en la caja torácica estalla y su realidad se despedaza, con brote homicida y todo. Engancha, conmueve, sorprende y divierte por igual.

Antes del huracán

Antes del huracán

5. El terror. Dan Simmons. Roca. Novela trepidante, aterradora, sobrecogedora y adictiva que ficciona sobre el enigmático destino de 129 aventureros de la Armada Británica que a mediados del SXIX emprendieron una expedición al Ártico. Varados en el hielo a temperaturas inhumanas, no solo tendrán que sobreponerse al frío, el deterioro de los barcos, el hambre, la muerte, la enfermedad, la desesperanza, el canibalismo y los motines, sino que pronto descubrirán que una sanguinaria criatura les acecha y una enigmática mujer les observa envuelta en un silencio glacial. Un trepidante bibliogarbeo por un auténtico infierno de hielo.

El terror

El terror

6. Con la misma moneda. Verity Bargate. Alba (Rara Avis). Un curioso artefacto narrativo que te cautiva, te sorprende, te engancha y te noquea, y en el que la irreverente y caústica Verity Bargate siluetea a palabras las desventuras de Sadie Thompson, una mujer vapuleada desde cría que tiene muy claro que cuando te dicen «Lo hice porque te quiero» el daño no solo está hecho, sino que es irreparable y, sobre todo, que pudo haberse evitado. Cuando Sadie dice «¡BASTA!» emprende un proceso de reinvención y de rebelión personal sin retorno que implica llevarse por delante a quien sea y a lo que sea. Una bibliodelicia cargada de una lucidez cegadora.

Con la misma moneda

Con la misma moneda

7. Hombres. Angelika Schrobsdorff. Errata Naturae. Relato vibrante y lúcido de la educación sentimental de una bella joven que madura entregándose a la furia de vivir, sobrevivir y revivir. Eveline es hija de alemán y judía, y crece en pleno ascenso del nazismo. Su vía de escape de cuanto la rodea y detesta (su madre, sus frustraciones, el hambre y la miseria) es encadenar amantes, hombres a los que demanda amor, pasión y satisfacer todos sus anhelos y necesidades. De ahí que todos ellos, víctimas del egocentrismo de la joven, decepcionan de una forma u otra a la turbadora e insaciable Eveline. Cargada de diálogos vibrantes, es un deslumbrante tapiz de una época y de una mujer que solo baila a su propio son.

Hombres

Hombres

8. Absolutamente Heather. Matthew Weiner. Seix Barral. La primera novela del creador de Mad Men dibuja dos ecosistemas sociales antagónicos de Nueva York. De un lado están los casi perfectos y adinerados Breakstone (Mark, Karen y su hija Heather). Y del otro está Bobby, con una infancia atroz, naturaleza obsesiva y pulsiones psicópatas que tras su paso por la cárcel se reinserta como peón de obra. Y es en esa obra donde ambos mundos convergen, pero cuando saltan chispas es cuando Mark descubre a Bobby devorando con la mirada a su preciosa hija adolescente. Hasta dónde estará ese padre dispuesto a llegar para proteger a su familia es el detonante de una trama demoledora y brutal.

Absolutamente Heather

Absolutamente Heather

9. La guerra de las salamandras. Karel Čapek. El Zorro Rojo. Deslumbrante y original distopía, considerada como una de las joyas literarias de la ciencia ficción de todos los tiempos. Con una rotunda carga de sarcasmo la mordaz parábola de Čapek denuncia con ácida ironía los regímenes totalitarios, la carrera armamentística y el desenfreno del capitalismo. Esta exquisita edición cuenta con las ilustraciones de Hans Ticha, cuya obra realza la satírica fábula de Čapek con unas ilustraciones inspiradas en el arte de vanguardia.

La guerra de las salamandras

La guerra de las salamandras

10. El Escarabajo. Richard Marsh. Valdemar. Obra maestra del terror gótico es un adictivo thriller ocultista aderezado con suspense, romance, peligro y humor. Por las brumosas calles de Londres se desliza la figura de una criatura de forma y sexo indeterminados, recién llegada del milenario Egipto, que utilizará su capacidad para transformarse y su habilidad para hipnotizar con el fin de cumplir su ciego designio: encontrar a Paul Lessingham, un prometedor diputado que aspira a un sillón en el gabinete británico, y saldar con él un asunto pendiente relacionado con su secreto pasado. Un relato magnético y trepidante de principio a fin.

El escarabajo

El escarabajo

 Y por si os quedáis con ganas de más prescripciones reginaexlibrislandianas aquí os dejo otro biblioarsenal con títulos para bibliófagos, para quienes prefieran la no ficción y, como no, más novelas:

Selección Infantil y Juvenil Regina ExLibris

Cinco novelas para leer y viajar en el ‘ascensor espacial’ de Arthur C. Clarke

“Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Es una de las tres míticas Leyes de Arthur C. Clarke, que falleció hoy hace diez años, cuando también se cumple medio siglo de la publicación de 2001: una odisea del espacio, su novela más famosa para el común de los lectores.

Así que por eso, pero también porque es uno de los pocos creadores de ciencia ficción capaz de ponerme en órbita hacia su universo creativo interestelar y porque tenía una pecera vacía a mano he decidido metamorfosearme en la mítica Barbarella y convertir la librería en una estación espacial desde donde prescribir a toda la galaxia las lecturas de un genio sideral como Arthur C. Clarke.

(Barbarella, 1968 / Paramount)

(Barbarella, 1968 / Paramount)

Y es que de no ser por él y por Úrsula K. Le Guin por muy bibliófaga que sea habría seguido replegada en mi bibliostracismo, renegando de viajes interestelares, formas de vida extraterrestre, distopias y civilizaciones superiores. Pero resulta que un buen día me subí al ascensor espacial imaginado por este visionario en varios de sus relatos y mis apetencias lectoras se expandieron hacia infinitas dimensiones desconocidas.

Nadie como él para combinar la literatura con la divulgación científica rigurosa y amena, articulando sus tramas en torno a los beneficios del progreso científico que no solo posibilita encuentros con especies y culturas avanzadas, sino que éstas son superiores, entre otras cosas, gracias a su desarrollo tecnológico. Pero un desarrollo tecnológico posible a corto plazo.

Cinco títulos de Arthur C. Clarke

Cinco títulos de Arthur C. Clarke

En este sentido Arthur C. Clarke inventó el satélite de comunicación antes de que la tecnología permitiera lanzar uno, y con su visión del futuro interconectado esbozó la aldea global que hoy nos ha fagocitado. También predijo el desarrollo de internet y de los ordenadores, e incluso de «pequeños ordenadores de bolsillo con los que podríamos conectar el conocimiento del mundo», o de la red de satélites, en cuya implantación participó de forma activa.

Y en cuanto a su trayectoria literaria toda su obra lo avala como el novelista que ha dado forma con mayor detalle, rigor y lucidez el futuro de los viajes por el espacio y las posibilidades de explorar el sistema solar, así como quien siempre respeta en sus ficciones las leyes de la física y la inteligencia del lector. Tanto es así que sus cuentos y novelas han motivado e inspirado a generaciones de astronautas de carne y hueso.

Dicho lo cual paso a prescribir cinco novelas de ciencia ficción de la buena para leer y volar en el “ascensor espacial” de Arthur C. Clarke:

1. Una odisea espacial. La saga completa. Arthur C. Clarke. Debolsillo. Esta edición aglutina una de las tetralogías más célebres de la ciencia-ficción, compuesta por: 2001. Una odisea espacial; 2010. Odisea dos; 2061. Odisea tres y 3001. Odisea final. Es el relato, fantástico pero no fantasioso, de una de las mayores epopeyas de todos los tiempos, donde la aparición de un monolito negro desencadena una aventura que dura miles de años, desde los orígenes del hombre hasta la conquista del espacio, la creación de inteligencia artificial y el contacto con seres y formas de vida superiores. La intriga, la acción, el rigor científico y la desbordante imaginación propias del género confluyen en esta obra magna con el planteamiento de las grandes cuestiones de la humanidad: ¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestra esencia? ¿Qué lugar ocupamos en el cosmos? Uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción, que ofrece una visión totalizadora sobre el origen de la consciencia y la evolución de la humanidad.

Una odisea espacial

Una odisea espacial

2. Cita con Rama. Arthur C. Clarke. Edhasa Pocket. Después del impacto de un enorme asteroide que destruye Padua y Verona, se crea un sofisticado sistema de detectar la trayectoria de cualquier objeto que se aproxime a la Tierra. Así se descubre Rama, un extraño asteroide que gira a una velocidad increíble y que, según todos los cálculos, no volverá a pasar jamás por el sistema solar. Pero lo más inquietante es que hay indicios de que Rama pueda ser artificial, y aquí se detona la inquietud y el temor. Cargada de acción y de rigor es una es una de las obras de ciencia ficción especulativa más premiadas de todos los tiempos (premios Nébula, Hugo, Locus, Júpiter, etc) y una de las mejores de Arthur C. Clarke. Un clasicazo para los aficionados a la ciencia ficción pura.

Cita con Rama

Cita con Rama

3. Cánticos de la lejana Tierra. Arthur C. Clarke. Alamut. Una de las mejores novelas sobre el primer contacto humano con un artefacto extraterrestre que arranca cuando la Magallanes, última astronave de la Tierra, llega a Thalassa con los últimos restos de la humanidad tras la destrucción del sistema solar. Aunque el plan era parar y abastecerse antes de proseguir su travesía de quinientos años, todo cambia cuando descubren que una sonda sembradora enviada por la Tierra para preservar la vida humana en la galaxia fructificó, creando en Thalassa una civilización utópica. ¿Cómo afectará la llegada de la Magallanes a la feliz sociedad thalassana? ¿Podrán los supervivientes de la Tierra evitar la tentación de terminar su viaje en ese paraíso? Cánticos de la lejana Tierra que recrea magníficamente tanto el encuentro de dos mundos como el reto de las vastas distancias estelares en una novela colosal cargada de nostalgia que inspiró a Mike Oldfield en su The Songs of Distant Earth.

Cánticos de la lejana Tierra

Cánticos de la lejana Tierra

4. Las fuentes del paraíso. Arthur C. Clarke. Alamut. Galardonada con los premios Hugo y Nébula, es la historia de Vannevar Morgan, el mayor ingeniero de su época: el siglo XXII. Tras construir un puente sobre el estrecho de Gibraltar, sueña con un logro aún mayor, una suerte de puente hacia las estrellas: un ascensor espacial. Para ello, proyecta tender un cable que se extienda desde el ecuador hasta un satélite en órbita geosincrónica. Pero en su empeño Morgan encontrará la oposición de los monjes que ocupan el punto ideal de anclaje del cable, una montaña en la isla de Taprobana. También debe encontrar financiación, resolver problemas políticos, convencer a los escépticos y solucionar las crisis de ingeniería que acompañan a la construcción del ascensor.

Las fuentes del paraíso

Las fuentes del paraíso

5. Expedición a la Tierra. Arthur C. Clarke. Edhasa – Nebulae. Los once relatos breves reunidos cimentan la culminación de Arthur C. Clarke como autor de un tipo de ciencia ficción a la vez imaginativo y riguroso, de una extraordinaria versatilidad. Entre ellos destaca El centinela”, germen del guión cinematográfico y posterior novela “2001: una odisea en el espacio”, que relata el descubrimiento de un monolito milenario en la Luna. En “Superioridad”, el exclusivo desarrollo tecnológico militar es causa principal de debilidad, y en “Lección de historia” los venusinos tratan de reconstruir la extinta cultura terrestre a partir de un único registro: un dibujo de Walt Disney. Esta colección de relatos es una de las mejores vías de acceso al universo arturceclarkeano, sobre todo para los lectores más reticentes a la ciencia ficción dura.

Expedición a la Tierra

Expedición a la Tierra

La grandeza de Arthur C. Clarke estriba, más allá de su talla como científico y de su innato talento literario, en que fue un soñador. Pero fue un soñador capaz de materializar sus visiones unas veces con la ciencia y la tecnología y otras con la literatura, y sobre todo con ella nos abrió a muchos una biblioventana para observar lo que ya llegó, lo que tenemos encima y, mejor aún, lo que todavía está por llegar.

Dicho eso, ¿quién no va a querer leer y viajar al espacio en el biblioascensor espacial de Arthur C. Clarke?

Entre tanto y para meteros en harina, podéis ir despegando con esta muestra de otro talento interestelar, el de Mike Olfield, que como os dije bebió de Arthur C. Clarke:

¡Aún puedes leer ‘Farenheit 451’ de Ray Bradbury antes de ver su peli en HBO!

Que no te pille el toro catódico sin que te hayas leído un clásico imprescindible de la narrativa distópica y específicamente prescrito para bibliófagos natos. Llegarás al punto y final on fire, palabra de Regina ExLibris.

Y ya vas just@,querid@, porque en breve la cadena HBO estrena su adaptación homónima – ojo, a película, no a serie- de ‘Fahrenheit 451’, el novelón del colosal Ray Bradbury, que en castellano edita Minotauro.

(Fahrenheit 451, 2018 / HBO)

(Fahrenheit 451, 2018 / HBO)

La novela es imprescindible a nivel literario per se, pero es que, además, toca un temita más que actual: el control de la información y la manipulación mediática.

Y en cuanto a su conexión con los bibliófagos…, solo os diré que hay párrafos cargados de hogueras de libros que aún soy incapaz de leer sin que a mi bibliofilia se le pongan los pelos del pelucón como escarpias. Algo espeluznante.

En reginaexlibrislandia siempre tenemos ejemplares y lo prescribimos a discreción, pero ante el previsible y siempre bienvenido empujón mediático hemos reforzado nuestro biblioarsenal, porque yo sé que tú sabes que ambos sabemos que estas cosas (películas, series, videojuegos y demás) le despiertan el apetito lector a más de uno que hasta ahora o no se planteaba leer el original, o lo tenía aparcado en la triste lista de los “ya lo leeré algún día si eso…”.

De hecho en mis confines librescos el afán raybradburyzador no se ha hecho esperar.

Estaba yo apilando esos ejemplares de más de ‘Fahrenheit 451’ en mi escritorio para destacarlos en un rinconcito de la librería cuando a un reginaexlibrislandiano que venía a por su ejemplar de La princesa prometida, de W. Goldman en Ático de los Libros le ha podido la bibliocuriosidad por mis quehaceres:

Cliente: Vaya, Regina, sí que andas liada hoy, ¿no?

Regina: ¿lo dices por esta montonera?

Cliente: Sí, ¿qué libros son?

Regina: Pues mira, son todos ejemplares de ‘Fahrenheit 451’

Cliente: ¡Anda! ¿No está al caer una serie basada en ese libro?

Regina: Sí y no. Verás, es una película, no una serie, pero la produce y emite la cadena de TV HBO. La estrenan en breve, esta primavera.

Cliente: Sí, eso, es que algo había leído por ahí. ¿Y está bien? Es que yo no soy mucho de ciencia ficción y, bueno, nunca me había planteado leerlo.

Regina: Pues, mira, estás a tiempo de leerte este novelón antes de ver la serie. Si yo fuera tú no lo dudaría ¡jajajaja! Es trepidante y demoledor. Una novela distópica que te clava en un futuro en el que los libros están prohibidos, los bomberos se dedican a quemarlos y el gobierno castiga a los bibliodisidentes porque quiere controlar la información a toda costa.

Cliente: Uy, pues suena bien la trama, ¿no? Y bastante actual, me temo

Regina: ¡Y tanto! Pero fíjate que Ray Bradbury la escribió en 1953 como respuesta a la sutil amenaza del macartismo de quemar libros que supusieran una “amenaza” contra el status quo estadounidense… no te digo más.

Cliente: Si es que no aprendemos, Regina. ¿Y nunca se adaptó antes?

Regina: Pues, sí, a mediados de los años 60 François Truffaut ya filmó una versión, pero la de HBO también tiene buena pinta, la verdad.

Al final mi reginaexlibrislandiano asiduo se fue de mis confines con sus ejemplares de La Princesa Prometida y de Fahrenheit 451 bajo el brazo. Espero que le gusten, ya sabéis que en mi librería somos devotos de ambos títulos.

Entre tanto os dejo el trailer para que vayáis haciendo boca, tanto catófica como bibliófila:

 Cuando la puerta se cerró tras él yo volví la vista a mi montonera raybradburiana y me di cuenta de que con este van dos los empujoncitos que la Providencia Librera le ha dado recientemente a Ray Bradbury. Primero fue Isabel Coixet calzando una referencia directa al universo Bradbury entre los fotogramas de su adaptación de La Librería, y ahora esta versión catódica.

Y dado como está el temita de la manipulación, el control mediático y la propaganda me pregunto qué nos estará queriendo decir la Providencia Librera con su afán por raybradburizarnos en general, y despertar la fiebre lectora por leer Fahrenheit 451 en particular…

Ahí lo dejo, querid@s. Ahí lo dejo…

NOTA DE REGINA EXLIBRIS:

Fahrenheit 451

Fahrenheit 451

Fahrenheit 451. Ray Bradbury. Minotauro. Fahrenheit 451 es la temperatura a la que el papel se inflama y arde. También es la novela distópica por antonomasia (junto a 1984, de G. Orwell, y Un mundo feliz, de A. Huxley), que describe una civilización esclavizada por los medios de comunicación, los tranquilizantes y el conformismo. En ella los libros están prohibidos y el trabajo de los bomberos como Guy Montag es quemarlos, mientras las autoridades rastrean y eliminan a los bibliodisidentes que aún conservan y leen libros. La visión de Bradbury es brutalmente profética: pantallas de televisión que ocupan paredes con folletines interactivos; avenidas donde los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; una población que no escucha otra cosa que una insípida corriente de música y noticias transmitidas por unos diminutos auriculares insertados en las orejas. Absolutamente sobrecogedor.

“¿Sabes qué autor le sugiere la librera al viejo en la película La librería?”

La Providencia Librera es gloriosamente imprevisible, querid@s, y más en reginaexlibrislandia.

(The Bookshop, 2016 / A Contracorriente Films)

(The Bookshop, 2016 / A Contracorriente Films)

De no ser así sería impensable presenciar pequeños milagros librescos como el que viví en mi librería poco antes de echar el cierre, cuando sin saber muy bien cómo se materializaron ante mí Penélope Fitzgerald y Ray Bradbury para bailar al son que tocó un reginaexlibrislandiano asiduo dando el compás con su bastón.

Y la que suscribe acabó, atónita, dando palmas con las orejas, con el pelucón desmadejado y una sonrisa entre radiante y bobalicona que me daba la vuelta a la cara.

La cosa fue así: estaba yo lamentándome por tener que orquestar la devolución de un título de fondo cuando mi reginaexlibrislandiano, de cuya presencia no me había percatado por tener la nariz literalmente metida en el ejemplar de la discordia, me devolvió a la realidad con un rotundo par de bastonazos en el suelo (Taq, taq).

Regina: Hola, caballero, ¿cómo va?

Cliente: Bien, bien… acabo de salir del cine, de ver la última de Isabel Coixet, la de La librería. ¿La has visto? Porque a ti te encantaría, Regina.

Regina: Sí, sí, ya la he visto. Una buenísima adaptación de La librería de la grandísima Penélope Fitzgerald. A ver, la Coixet se tomas sus licencias con respecto al original, pero lo cierto es que me gustó. La ambientación es impecable y borda a los personajes principales.

Cliente: ¡Fantástico! Entonces seguro que me puedes ayudar. ¿Recuerdas qué autor le descubre la librera al viejo ermitaño que vive entre libros y que tanto se parece a mi, enclaustrado y leyendo? ¡ja, ja, ja! Y no te hablo de Nabokov y su Lolita, sino de los otros…

Regina: ¡Jajajaja! Sí, hombre, sí. Tu alter ego en la película se llama Mr. Brundish, y lo de ese autor es una de las licencias que se tomó Coixet al adaptarla. Según ha comentado, es fanática de él y, como piensa que está infravalorado, es su particular homenaje a su obra.

Cliente: Mmm, eso lo explica todo. Porque yo leí la novela hace 7 u 8 años y no me sonaba nada de eso. De ahí mi desconcierto, Regina, aunque con la cabeza que tengo… Bueno, primero le envía un título, y luego él no hace más que pedirle otros nuevos del mismo autor.

(The Bookshop, 2016 / A Contracorriente Films)

(The Bookshop, 2016 / A Contracorriente Films)

Regina: Sí, así es

Cliente:¿Y bien? ¿Quién era? ¿Qué títulos le descubre? ¿Los tienes?

Regina: Pues nada más y nada menos que Ray Bradbury, uno de los pesos pesados de la Ciencia Ficción y artífice de una de las más grandes novelas distópicas. La primera que le envía es Fahrenheit 451, después Crónicas Marcianas y la que esperaban ambos es El vino del estío

Cliente: ¡Uy, sí! Ahora que lo mencionas recuerdo un fotograma con la cubierta del de los marcianos. Pero no soy yo mucho de ciencia ficción…

Regina: Te sorprenderás absolutamente enganchado a los libros y te sobrecogerá lo certeras que son las visiones y fantasías del Bradbury de los años cincuenta en el mundo de hoy, querido.

Tras charlar largo y tendido sobre Penélope Fitzgerald y sobre los tres títulos de Ray Bradbury, mi querido reginaexlibrislandiano se fue con ellos bajo el brazo y me dejó sobre el escritorio la promesa de volver a comentarlos cuando los termine (siempre lo hace).

Ahora, si os parece, repasemos esos títulos, que son de los que siempre pueblan las baldas de mi librería:

1. Fahrenheit 451. Ray Bradbury. Fahrenheit 451 es la temperatura a la que el papel se enciende y arde. También es la novela distópica por antonomasia (junto a 1984, de G. Orwell, y Un mundo feliz, de A. Huxley), que describe una civilización esclavizada por los medios, los tranquilizantes y el conformismo. En ella los libros están prohibidos y el trabajo de los bomberos como Guy Montag es quemarlos mientras las autoridades rastrean y eliminan a los disidentes que aún conservan y leen libros. La visión de Bradbury es brutalmente profética: pantallas de televisión que ocupan paredes con folletines interactivos; avenidas donde los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; una población que no escucha otra cosa que una insípida corriente de música y noticias transmitidas por unos diminutos auriculares insertados en las orejas. Absolutamente sobrecogedor.

Fahrenheit 451

Fahrenheit 451

2. Crónicas marcianas. Ray Bradbury. Esta colección de relatos recoge la crónica de la colonización de Marte por una humanidad que huye de un mundo al borde de la destrucción. Los colonos llevan sus deseos más íntimos y el sueño de reproducir en el Planeta Rojo una civilización de perritos calientes, cómodos sofás y limonada en el porche al atardecer. Pero su equipaje incluye también los miedos ancestrales, que se traducen en odio a lo diferente, y las enfermedades que diezmarán a los marcianos.

Crónicas marcianas

Crónicas marcianas

3. El vino del estío. Ray Bradbury. En lugar de imaginar el futuro, Bradbury reconstruye su pasado en dos títulos sucesivos (El vino del estío y El verano del adiós). El primero es la crónica agridulce del verano de 1928 a través de los ojos y la voz de Douglas Spaulding, un muchacho de doce años en Green Town. Lo fantástico y lo cotidiano y lo tierno y lo abrupto aderezan de forma brillante esta deliciosa crónica de la infancia.

El vino del estío

El vino del estío

Y, dicho lo cual, repasamos esa maravilla bibliófila que es La Librería firmada por una de las grandes damas de las letras anglosajonas del SXX:

La librería. Penélope Fitzgerald. Impedimenta. Obra maestra de la entomología librera narra odisea de Florence, una viuda de guerra que quiere montar una librería en un pueblo costero de Sulfolk en 1959. Si con eso ya hay material para una buena historia, es en los matices donde reside la maestría de Fitzgerald. Porque Florece opta por una librería no solo por bibliofilia, sino porque su experiencia profesional fue en su juventud entre libros. Porque la aldea está aislada -su acceso por tierra es un infierno y la opción más directa es en una barca de remos- y en él no existe actividad comercial. Porque el local está infestado de ratas, de humedad y de poltergeist y, para remate, porque ese enclave es el elegido por la reina social local para su ateneo cultural, motivo por el que comanda una resistencia sutil y despiadada contra la librería. Así que Florence luchará con uñas, dientes, libros y su niña-ayudante para mantener a flote su negocio y resistir ante una presión vecinal que pasa de clama tensa a tormenta a punto de estallar cuando se plantea vender ejemplares de Lolita, de Nabokov.

La librería

La librería

 

  • Y vosotros, queridos, ¿leísteis alguno de esos títulos de Ray Bradbury? ¿Y La librería, de Penélope Fitzgerald? ¿Qué os pareció?
  • Sígueme en Facebook y Twitter

¿Por qué debería leer sí o sí Frankenstein o el moderno Prometeo?

Para desazón de cualquier bibliófilo de pro, la criatura llamada Frankenstein que pulula por la imaginación popular tiene más del gigantón monstruoso del cine de la Universal que del personaje de Mary Shelley.

(La novia de Frankenstein, 1935 / Universal Pictures)

(La novia de Frankenstein, 1935 / Universal Pictures)

O, dicho de otro modo, por mucho que yo me pasee de vez en cuando por reginaexlibrislandia entre y torpe y vaporosa, ataviada con un vestido raído de tul gris, con el pelucón entalcado a ambos lados desde las sienes y almidonado en oblicuo como si me acabara de bajar de un aterrizaje forzoso en una avioneta sin casco, me asemejo a La novia de Frankenstein como un huevo a una castaña. A lo máximo que llego es a una versión cutre de la de Elsa Lanchester, totalmente desdibujada y sacada del contexto de su película original.

Pues eso, queridos, es lo que le pasa al pobre protagonista de la grandísima novela de Mary Shelley. Lo hicieron a retazos y llega al gran público también a retazos de versiones con los que cada cual se monta un personaje que poco tiene que ver con el ser real de la ficción original.

Y es que la de la Shelley es una más de esas novelas imprescindibles que son las grandes desleídas de las letras. La paradoja es que han trascendido tanto y se han versionado tantas veces que, pese a que en cada adaptación el original que las inspiró se va descomponiendo hasta llegar a ser irreconocible, siguen sin leerse, o se leen cada vez menos. Y es una pena, porque esa maravilla literaria entraña lecciones vitales a cada salto de línea, imbuidas del más puro romanticismo sin caer en la ñoñería gratuita.

Pero como yo ni muerta me resigno a que cualquiera que se adentre en reginaexlibrislandia deje escapar un novelón como éste, periódicamente me metamorfoseo en esa versión de andar por casa de La novia de Frankenstein y coloco en uno de los lugares más visibles de la librería una buena montonera de distintas ediciones (de bolsillo, tapa dura, ilustrada, adaptada por edades, etc) de Frankenstein o el Moderno Prometeo. Que por falta de visibilidad no sea. Y hoy estaba afanada en eso cuando uno de mis libreros va y me suelta:

Librero: Peeeeroooo…¿otra vez con Frankenstein, Regina?

Regina ExLibris: Sí, que ya tocaba.

Librero: ¿No crees que la gran mayoría la conocen y son capaces de pedirla si les apatece, sin necesidad de que se la metas por los ojos cada dos por tres?

Regina ExLibris: Pues mira, no. La gran mayoría no conocen al monstruo tanto como creen; no saben que la palabra Prometeo no está en el título al azar, y de hecho pocos conocen el título completo; ignoran que es una alegoría de la perversión científica y que al tiempo canaliza los temores de la maternidad que tenía Mary Shelley; tampoco tienen muy claro de qué género es, y puede que hasta desconozcan que hasta su origen es legendario.

Librero: Para, para, hija, que cuando te aceleras… A ver, lo del título te lo compro, pero ¿quién no conoce hoy a Frankenstein, mujer?

Frankenstein, Random House

Frankenstein, Random House

Regina ExLibris: ¿Lo ves? Es que Frankenstein, como tal no existe. El único Frankenstein que hay en la novela es Víctor Frankenstein, y el ser que él crea no tiene nombre más allá de “engendro”, “ser demoníaco” o “la criatura”. En cuanto a su apariencia Mary Shelley, inspirándose en el Satán de El Paraíso perdido de John Milton, esboza una criatura de más de dos metros de altura, con ojos vidriosos, piel cetrina y labios y cabello oscuros. Y lejos de ser un engendro violento e instintivo, aprende a leer, a hablar varias lenguas y reflexiona sobre la condición humana y sobre sí mismo, e incluso “adopta” el vegetarianismo que en vida abanderaba el matrimonio Shelley.

Librero: Mmm, ¿sin nombre, leído y vegetariano? Vale, punto para tí. ¿Y lo de la ciencia y la maternidad?

Regina ExLibris: Escrito durante las fases tempranas de la revolución industrial, el desprecio que muestra el Víctor Frankenstein por la naturaleza simboliza la arrogancia y el poder que desata el capitalismo y los avances tecnológicos, que erosionan la dignidad del ser humano. La rebelión de la criatura contra su creador es un mensaje del castigo derivado del uso irresponsable de la ciencia y la tecnología. Y en cuanto a la maternidad, cuando escribe el relato a Mary Shelley la maternidad le producía emociones encontradas (¿Y si mi hijo muere? ¿Y si muero? ¿Y si nace con malformación? ¿Y si no lo quiero? ¿Y si no me quiere? ¿Y si se vuelve contra mí?) y los canalizó en la actitud de Víctor ante su criatura. Aunque llegó a ser más explícita refiriéndose tanto a esta novela como al aborto que sufrió: “Creo que sólo soy capaz de producir hijos muertos…”

Librero: ¡Vaya tela, vaya tela! Venga, ok, esos son cosas profundas que tú sabes porque lees, analizas e investigas. Pero, ¿y lo del género? eso lo sabe todo el mundo, ¿no?

Regina ExLibris: Pues mira no, y yo tampoco lo tengo muy claro. ¿Es terror o es Fantasía-Ciencia Ficción? De hecho hace tiempo tuve un debate bibliófilo al respecto con un reginaexlibrislandiano. Yo lo tenía colocado en Terror, y el insistía en que la novela inauguró el género de la Ciencia Ficción…

Librero: No, si al final soy yo quien se va a llevar uno hoy. Porque, ejem, verás, es que yo tampoco me lo he leído. Y lo fui dejando justo por eso, porque di por sentado que las cosas eran como me imaginaba. Pero veo que no. Pues, nada, nada, sigue con tu campaña bibliofrankensteinadora. ¡Te ayudo!

Regina ExLibris: ¡Vale, IGOR, pues entonces traeme ejemplares de la de Mondadori y de la ilustrada de Nórdica! JAJAJAJAJA

Y ahí estuvimos un rato aquí la pseudo novia de Frankenstein e Igor-librero haciendo montoncitos por ediciones de la gran Frankenstein o el moderno prometeo. Porque sí o sí es un Clásico con mayúsculas que no debe relegarse al olvido.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS:

Frankenstein, Nórdica

Frankenstein, Nórdica

En una noche de tormenta, los poetas Lord Byron, Polidori, Shelley y la esposa de éste se retaron a escribir una historia de terror antes del alba. Con 16 años, Mary Shelley gestó su Frankenstein o el moderno Prometeo, con el que dio forma a una de sus pesadillas más recurrentes, la de un ser monstruoso creado por el hombre con retazos de cadáveres. Con ella inauguraba el género de la Ciencia Ficción y alcanzaba una de las cimas del terror gótico-romántico, ahondaba en la rivalidad del hombre con Dios, planteaba cuestiones delicadas acerca del uso irresponsable de la ciencia y de la tecnología y del miedo a los distintos, y silueteaba a palabras una ya mítica criatura que, despojada del amor de su creador y rechazada por los hombres, se aísla y trata de dar sentido a su existencia y a su soledad llenando su doloroso vacío con poesía, lenguas y filosofía. Aunque se conozca la trama, merece una lectura. O dos.

 

Borges y su Biblioteca de Babel

Si eres devoto de Borges sólo hay una cosa que puedes desear más que perderte por entre sus líneas: que el maestro te facilite su canon bibliófilo particular. Pues bien, él lo hizo, y hace apenas unas horas hablaba de ello con un reginaexlibrislandiano asiduo, que me preguntó:

 

Cliente: Oye, Regina, ¿Conoces una colección que llevó Borges en Siruela? Es que me gustaría completarla…

La historia es ésta: arrancaban los años 80 y la editorial Siruela propuso a Borges coordinar una colección de más de una treintena de títulos seleccionados y prologados por él.

Así nació uno de los tesoros bibliófilos más exquisitos y a día de hoy absurdamente inalcanzables de todos los tiempos: La Biblioteca de Babel, bautizada como el relato homónimo de Borges que hoy aparece recogido en Ficciones y que versa sobre una biblioteca infinita.

Con una edición impecable y unas ilustraciones maravillosas, los treinta y tres títulos salieron a la venta entre 1983 y 1987. Lamentablemente desde hace dos décadas es imposible hacerse con ejemplares sueltos en librerías como reginaexibrislandia, y en establecimientos de lance y en Internet alcanzan precios escandalosos.

Pero no desisto. Y así, inasequible al desaliento, un par de veces al año llamo a Siruela con la esperanza de recibir noticias de una inminente reedición. Hasta ahora sigo teniendo el NO por respuesta, pero en plena charleta con mi reginaexlibrislandiano sobre el tema tuve una revelación bibliófila:

 

– Cliente: Pues vaya, es una putada que se pierda…- Regina: Sí, y no ya sólo por la colección en sí con su edición original, sino porque es una auténtica guía de lectura borgiana.

– C.: ¡Anda, claro! ¿Quién mejor que Borges para sugerirte libros?

 

Así que aquí estoy, a punto de revelar los treinta y tres títulos elegidos por Jorge Luis Borges para su Biblioteca de Babel, misión a todas luces imposible de no haber sido por la inestimable labor de ‘Los Conseguidores’ de La Tercera Fundación, que en su día recopilaron las portadas y los textos de las contras de todos los títulos.

¿Listos? Pues allá vamos:

 

 

Las muertes concéntricas, Jack London; Venticinco agosto 1983 y otros cuentos (Borges y VVAA); El cardenal Napellus, Gustav Meyrink; Cuentos descorteses, León Bloy; El espejo que huye, G. Papini; El crimen de Lord Arthur Saville, Oscar Wilde; El convidado de las últimas fiestas, Villiers de l’Isle-Adam; El amigo de la muerte, Pedro Antonio de Alarcón; Bartleby, el escribiente, Herman Melville; Vathek, W. Beckford; La puerta en el muro, H.G. Wells; El invitado tigre, P’u Sung-Ling; La pirámide de fuego, Arthur Machen; La isla de las voces, R.L. Stevenson; El Ojo de Apolo, G.K.Chesterton; El diablo enamorado, Jacques Cazotte; El buitre, F. Kafka; La carta robada, E.A. Poe; La estatua de sal, Leopoldo Lugones; La casa de los deseos, Rudyard Kipling; Las mil y una noches según Galland; Las mil y una noches según Burton; Los amigos de los amigos, Henry James; Micromegas, Voltaire; Relatos científicos, Charles Hinton; El gran rostro de piedra, N. Hawthorne; El país del Yann, Lord Dunsany; La reticencia de Lady Anne, Saki; Cuentos rusos, Dostoievsky, Leon Tolstoi, Leonidas Andreiev; Cuentos argentinos, VVAA; Nuevos cuentos de bustos Domecq, Bioy Casares y Borges; Libro de sueños; Borges A-Z, Borges y A. Fernández Ferrer.

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿conocíais la existencia de La Biblioteca de Babel? ¿Cómo llegasteis a ella? ¿Os gusta Borges?

Como borgiana sugeriría a quienes aún no os habéis adentrado en el universo literario del genio argentino que empezarais por El Aleph, aunque hablando de Borges cualquier texto es soberbio, palabra de Regina.

Y como broche, homenaje y rareza hete aquí la primera de las diez partes de una mítica entrevista a Borges en TVE allá por 1976:

 

 

Si queréis ver toda la entrevista la encontraréis fraccionada en varios episodios desde aquí.

Guía de supervivencia zombi, por si las moscas…

Es lo que tiene la ignorancia, que además de atrevida es poco precavida. Y como mis nociones sobre muertos vivientes se limitaban a fotogramas de películas de terror de serie B, al mítico Thriller de Michael Jackson, a paseos casuales por las inmediaciones de un after-hour una mañana de domingo y a según que apariciones catódicas post-maquillajes extremos de según qué famosete hecho a sí mismo a golpe de bisturí, resulta que estaba total y absolutamente indefensa en caso de ‘invasión Z.

Sí, queridos, porque el universo zombi existe e inquieta a mucha gente en los cinco continentes. De hecho allá por junio un reginaexlibrislandiano asiduo me puso sobre la pista al preguntarme por un curioso libro: Guerra MundialZ, de un tal Max Brooks que editaba en España Almuzara, cuando ya era libro de culto en el mercado anglosajón con cerca de medio millón de ejemplares vendidos.

El autor resultaba ser el hijo de Mel Brooks y Anne Bancrof, un exitoso guionista e investigador que lo ha dejado todo para dedicarse en exclusiva a investigar el fenómeno zombi o, lo que es lo mismo, la existencia de ex-humanos infectados por virus prefabricados por grandes corporaciones o a saber qué ensayos gubernamentales. En sus publicaciones, el señor Brooks no sólo incluye parte de un ‘informe reservado’ de Naciones Unidas sobre experimentos de este tipo, sino que recoge testimonios reales de implicados, afectados y testigos.

Pues bien, antes que su citado Guerra MundialZ, Max Brooks publicó un manual con indicaciones específicas sobre cómo sobrevivir a una inminente invasión de hordas de muertos vivientes con peligroso apetito por la casquería fina. Se trata de Zombi. Guía de Supervivencia. Protección completa contra los muertos vivientes, que llega ahora a España de la mano de Berenice.

Reproduzco el texto de la contra:

Guía de supervivencia zombie¡No seas imprudente con el mayor bien que posees: la vida! Este libro será la clave para sobrevivir a las hordas de no muertos que podrían estar acechándote en este preciso momento sin que lo supieras. Zombi. Guía de supervivencia ofrece una protección completa
gracias a consejos comprobados para salvaguardarte a ti y a tus seres queridos de los muertos vivientes. Este es un libro que podría salvarte la vida. Max Brooks vive en Nueva York, pero está preparado para mudarse a un lugar más remoto y defendible cuando el momento lo requiera. Su reciente Guerra Mundial zombi, ha sido aclamada por el experto en zombis Simon Pegg como una obra «absolutamente indispensable».

Esta vez estuve alerta, y cuando mi reginaexlibrislandiano asiduo y aficionado al género se adentró en mis confines yo ya le esperaba con la Guía de Supervivencia en la mano:

Cliente: ¡Hola, Regina!Regina: ¿Cómo estás?

C.: Bien, vengo porque tengo que hacer un regalo par… ¿ESO ES LA GUÍA ZOMBI?

R.: Sí, me llegó hace un par de días.

C.: ¡DÉJAMELA VER!

R.: Toma, toda tuya

C.: Me la llevo

R.: Vale, pero, ¿qué me ibas a decir?

C.: ¿Qué, yo?

R.: Nosequé de un regalo

C.: ¡Ah, eso! Buah, ya vendré. Ahora me llevo a Brooks.

R.: Como quieras

C.: Por cierto, ¿tienes más?

R.: Otros tres ejemplares

C.: ¡Ah, perfecto! Tengo dos colegas que no pudieron con ella en inglés. les diré que se pasen hoy.

Y se fue, y ‘sus colegas’ se materializaron en reginaexlibrislandia apenas dos horas después. Se abalanzaron sobre las guías como si realmente les fuera la vida en ello…

Para seros sincera he de deciros que el temita ha conseguido inquietarme, así que igual entre horas le echo un vistazo al ejemplar que me queda de Zombi, Guía de Supervivencia… por si las moscas, queridos, por si las moscas, que una le tiene mucho apego a sus órganos vitales.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿qué opinais del tema? ¿Conocíais Guerra Mundial Z o la Guía de Supervivencia Zombi? ¿Y al tal Max Brooks?

‘Blade Runner’ vs ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’

Ser la gobernanta de reginaexlibrislandia da para mucho, queridos, para mucho. El submundo del libro tiene tantos recovecos oscuros que a veces hasta me olvido de ellos, pero de pronto llega un cliente y, plaf, me ilumina alguno con el haz de luz de su inocencia.

Porque aunque entre mis reginaexlibrislandianos de pro y la que suscribe lo único que media es el libro como tal, lo cierto es que tiene detrás a un monstruoso demiurgo bicéfalo – llámalo grupos editoriales y proveedores- que unas veces manipula e impone a golpe de talonario, y otras nos confunde a todos.

Por ejemplo, cuando por obra y gracia del marketing la editorial le cambia el título a un libro, normalmente tras el estreno de su adaptación cinematográfica y para ‘aprovechar el tirón’ mediático del celuloide.

Recuerdo que se me llevaron los demonios cuando Anagrama, que en su día ya había editado en castellano El talento de Mister Ripley de Patricia Highsmith bajo el título A pleno sol para aprovechar el eco de su exitosa primera adaptación cinematográfica a finales de los sesenta, volvía a cambiárselo algo más de tres décadas después.

Así, tras el estreno de su segunda conversión a celuloide a cargo de Anthony Minghella en una gran -y para mí bochornosa- producción, el libro con que la Highsmith arranca su saga sobre Ripley, uno de los psicópatas más carismáticos y mejor perfilados de la literatura, vuelve a cambiar su denominación, aunque esta vez para adoptar el original

Bueno pues, obviamente, hay muchos casos más de ‘rebautismos’ de novelas, y hoy un reginaexlibrislandiano ocasional me recordó otro.

En concreto fue un caballero de unos sesenta y muchos que venía a por un libro para su nieto, y lo que parecía una tarea simple le salió rana al pobre hombre:

– Cliente: Buenas tardes, señorita.- Regina: Hola, ¿cómo está?

– C.: Bien, verá, mi nieto me ha encargado que le lleve un libro que se llama… espere, que lo apunté. Si, se llama “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”. ¿Lo tiene usted?

– R.: Claro, mire, es éste.

– C.: ¿Este? Pero aquí pone BLADE RUNNER bien grande, y mi nieto me dictó por teléfono “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”.

– R.: Si, pero es el mismo. Mire, pone en grande Blade Runner, y aquí abajo dice “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, de Philip K. Dick.

– C.: Ya, pues no lo entiendo.

– R.: Es simple, caballero: es una novela de 1968, pero se llevó al cine en los 80 y se le cambió el título porque el de la novela original era demasiado largo. Como la película se hizo muy famosa, la editorial que tenía los derechos en España la reeditó nombrándola como el filme. Y ahora, que se cumplen 25 años de la película, se ha vuelto a reeditar esta vez poniendo los dos títulos, porque hasta ahora en algunas ediciones sólo aparecía en portada Blade Runner.

– C.: Pero entonces, ¿es el mismo libro?

– R.: Si, caballero, pero le han bailado el título.

– C.: Bueno, si usted lo dice la creo. Todo sea que nos equivoquemos y me toque volver a por el que sea.

– R.: Vaya tranquilo, seguro que éste es el que quiere su nieto.

Pobre hombre, se fue de mis confines realmente confundido. Y no me extraña, la verdad, con tanta danza de títulos y portadas.

Y vosotros, queridos, ¿recordáis algún rebautismo literario más por obra y gracia del márketing o similares?