BLOGS
Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

Entradas etiquetadas como ‘detectives’

Menos paracetamol y más Philip Kerr

No hay mejor forma de terminar con una gripe vírica que atiborrarse de paracetamol y vitamina C bajo el edredón y, a ratos, darse a una de esas lecturas que tienes pendientes porque te interesan y porque, para más inri, un cálido día otoñal uno de tus reginaexlibrislandianos asiduos te retó a un singular duelo bibliófilo: “¿Quién se lee la serie policiaca de Philip Kerr primero, tú o yo?”

Quizá por eso la Providencia Librera decidió que, puesto que una vez dominada la fiebre había dejado de ser una réplica de la niña de El Exorcista, ya era hora de que saldara mis cuentas con el escritor escocés y su saga Berlín Noir, protagonizada por el sabueso Bernie Gunther y ambientada en el Berlín nazi y, de paso, rematara la faena ‘aplastando’ a mi cliente y amigo XXX.

Así fue como hace una semana me adentré en el universo philipkerriano para regresar hace unas horas al mundo de los sanos absolutamente fascinada por todos y cada uno de los (por ahora) seis títulos de la serie que publica el sello RBA:

Violetas de Marzo; Pálido criminal; Réquiem alemán; Unos por otros; Una llama misteriosa y Si los muertos no resucitan, éste último flamante III Premio de Novela Negra RBA 2009.

 

 

Y, para qué negarlo, hoy regresé a mis confines deseando recibir a mi querido reginaexlibrislandiano para saborear lo que imaginaba sería mi victoria bibliófila por partida doble. Doble porque lo pasé en grande leyendo a Kerr, y porque pensaba, ingenua y pretenciosa de mi, que habiendo devorado la serie completa muy probablemente me impondría a mi adversario lector…

… Pero no fue así.

Efectivamente él se pasó por mi librería:

 

– Cliente: ¡Hombre, Regina, ya regresas al mundo de los no-víricos!- Regina: ¡Sí, ja, ja, ja!

– C.: Bueno, bueno, bueno… ¿Y qué tal Bernie Gunther?

– R.: Pasé con él mi enfermedad. TODA mi enfermedad.

– C.: ¿Ah, sí? ¿Y qué títulos leíste?

– R.: Los seis de Berlín Noir.

– C.: ¿Los seis?

– R.: Sí, querido, ¡los seis! ¡No hubo mejor medicina para mí!

– C.: Entonces estamos en tablas…

– R.: ¿Cómo que en tablas?

– C.: Esta madrugada terminé Si los muertos no resucitan…

– R.: Pe-pero, pero…

– C.: ¿Qué quieres? Me enganchó el sabueso Gunther y eso de pasearte por la Alemania nazi mientras investigas un crimen es de lo más novedoso, al menos para mí. Y husmear en los bajos de la Gestapo, de la cúpula hitleriana y de¨los advenedizos del Reich…

– R.: ¡Si! Es uno de sus grandes logros: reconstruír el día a día en la alemania nazi entre 1936 y 1945.

– C.: Así que… ¡empate!

– R.: Ja, ja, ja… y yo que venía segura de que te plancharía

– C.: Oye, ¿crees que Kerr nos dará más de su Bernie?

– R.: Eso espero… Porque, ya ves, empezó siendo una trilogía y… ¡ya van seis!

 

Y ahí nos quedamos los dos parloteando sobre anécdotas, detalles y giros de las tramas de los seis títulos de Berlín Noir pero, eso sí, ya desde la óptica de bernieguntheradictos de pro…

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de mis anaqueles, ¿Leísteis a Philip Kerr? ¿Qué os parece su sabueso Bernie Gunther? ¿Cómo os dio por leerlo? ¿Lo recomendaríais?

Y, para terminar, una invitación regina a probar con Violetas de Marzo para los que aún titubean:

 

En la Alemania de 1936, cuando la peste nazi envuelve el país como una masa gelatinosa, aprender a convivir con la esvástica y la barbarie es cuestión de supervivencia, y a eso pocos ganan a Bernie Gunther. Ex-policía reconvertido en investigador, lucha por su integridad moral cuando proliferan las Violetas de marzo que, además del nombrar el inicio de la saga Berlin Noir, designaba a los subidos in extremis al macabro tren nazi y con demasiado por demostrar a Hitler. Philip Kerr introduce a un sabueso al más puro estilo Marlow, Wallander y Montalbano, con quien viajaremos a las entrañas de una época y una realidad, la de miles de germanos engullidos por el Führer, mientras Bernie investiga dos asesinatos que salpican a la cúpula del partido en las Olimpiadas berlinesas. Una gran novela negra maravillosamente ambientada y con un detective intenso, cálido y fuerte como un lingotazo de schnapps.

“¿Qué me leo de Chandler?”

Este año se cumple medio siglo de la muerte de Raymond Chandler y yo, devota incorregible de uno de los maestros del género negro, he tenido que esperar hasta hoy para que la Providencia Librera tuviera a bien regalarme un ‘momento Chandler‘.

Sí, queridos, cinco meses como cinco soles llevaba aguardando la oportunidad de indicar a alguien el santo y seña necesario para acceder al al reverso más sórdido de Los Ángeles de los años 40, una irresistible ciénaga en blanco y negro en la que chapotean polis de integridad reversible y puño flojo, mujeres fatales, políticos corruptos, niñas de papá, intereses cruzados y un puñado de carismáticos detectives que siguen la estela del pionero: Philip Marlowe, hijo literario de Chandler.

Total, que esta misma tarde andaba yo desempolvando mis anaqueles cuando uno de mis reginaexlibrislandianos asiduos vino para soltarme a bocajarro un glorioso:

– Cliente: Oye, Regina, ¿qué me leo de Chandler?- Regina: ¡Hola, XXX! ¿Cómo dices?

– C.: Pues eso, que hace unos meses leí un artículo sobre Chandler y decidí que ya rea hora de echarle un ojo a sus novelas… pero lo fui dejando, lo fui dejando y aquí me tienes, porque un amigo me contaba esta mañana que estuvo viendo una peli del Philip Marlowe y recordé que quería leerme las novelas.

– R.: Ah, pues divinamente

– C.: Así que dispara, amiga, ¿por dónde empiezo?

– R.: Mmmm, pues verás, Si Raymond Chandler hizo de su detective Philip Marlowe en El sueño eterno uno de los mejores sabuesos del género, para mi Adiós, muñeca es uno de sus más brillantes relatos. En él, tras recibir el encargo de encontrar a la misteriosa Velma, Marlowe se verá empujado hacia el lado más sórdido y corrupto de la ciudad, donde la única ley es la del dinero. Así que yo empezaría por una de las dos…

– C.: Suena bien, muy bien, ¿de esas dos hay peli, no?

– R.: Sí, de casi todas. De hecho Bogart y Robert Mitchum fueron dos Marlowes de órdago. También te sonarán otros títulos como El largo adiós, El simple arte de matar o La dama del lago

– C.: Anda, pues sí.

– R.: Es la onda expansiva de la maquinaria hollywoodiense en la que, por cierto, estuvo muy metido Chandler, tanto cuando se trataba de adaptar a celuloide sus novelas como las de otros.

– C.: Sí, en esa época casi todos los escritores se metieron a guionistas… Oye, mira, creo que me llevo Adiós, muñeca y El sueño eterno para empezar.

– R.: ¡Estupendo! Me apuesto el pelucón a que vuelves aquí convertido al chandlerismo extremo

– C.: ¡Ja, ja, ja! A ver si es verdad.

 

 

Y se fue, y yo miré la balda mellada y me apresuré a reponer las dos bajas con una sonrisa de tres vueltas pintada en el rostro, pensando en lo mucho que seguramente va a disfrutar mi reginaexlibeislandiano con sus tramas de vértigo, con unos diálogos tan frenéticos como cargados de humor y de sabiduría callejera y con un estilo que creó escuela.

Por ejemplo, aquí os dejo una perla de El Sueño eterno, que es la esencia de Chandler en estado puro:

“Era más bien alta, pero tampoco un poste de telegrafo”

Y como homenaje regino y posible forma de abrirle a alguno el apetito lector por las novelas de Chanler aquí queda el trailer original de The Big Sleep, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall encabezando el cartel:

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis algo de Raymond Chandler? ¿Qué os parece? ¿Os gusta el detective Philiph Marlowe? ¿Por qué novela de Chandler sugeriríais a alguien que se adentrara a la novela de Chandler?

Millenium II, de Stieg Larsson, ya tiene portada… ¿te gusta?

A dos semanas vista de la publicación de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, segunda entrega de la gloriosa trilogía Millenium del sueco Stieg Larsson de la que en su día me confesé adicta, no pasa un día sin que algún que otro cliente se adentre en mis confines para preguntarme:

Cliente: “Estoo… ¿cuándo sale la que sigue a esa que se llama algo así como Los hombres que aman, o que no aman a las mujeres? ¡Siempre me hago un lio con el título!Regina: Se refiere a Los hombres que no aman a las mujeres, de Stieg Larsson, primera entrega de la trilogía Millenium.

C: ¡Esa, esa!

R: Pues la nueva se llama La chica que soñó con una cerilla y un bidón de gasolina, y sale el 25 de noviembre.

C: Ah, ¿y tendrá usted?

R: ¡No lo dude, caballero, no lo dude!

Adoro saber que hay tantos lectores hambrientos de Millenium, queridos, más aún cuando Destino hasta el momento no ha lanzado una bomba publicitaria a gran escala. No, señor, no, esta vez el boca a boca y el click a click están abriendo el apetito lector de cada vez más gente.

En su día una de las cosas que más me impactó de Los hombres…. fue su portada. A mi me cautivó, hay quien la odia. Pues bien, este polémico diseño para la cubierta de la edición española fue obra y gracia del artista mexicano Gino Rubert, a quien desde Planeta le encargaron los dos tomos siguientes de la trilogía, y probablemente otros países retrasen el lanzamiento de sus ediciones para adoptar estas cubiertas. Y hace poco me topé con la imagen que vestirá La muchacha que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina... ¿Qué os parece, queridos?

Mientras llega y no el dichoso 25 de noviembre os dejo aquí la sinopsis que facilita la editorial:

Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas y mensajes de un Mikael que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Las heridas del amor las cura Lisbeth en soledad, aunque intente despistar el desencanto con el estudio de las matemáticas y ciertos felices placeres en una playa del Caribe.¿Y Mikael? El gran héroe, el súper Blomkvist, vive buenos momentos en Millennium, con las finanzas de la revista saneadas y reconocimiento profesional de colegas y medios. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante que le propone una pareja, Dag y Mia, sobre el tráfico y prostitución de mujeres provenientes del Este. Las vidas de nuestros dos protagonistas parecen haberse separado por completo, y mientras… una muchacha, atada a una cama soporta un día y otro día las horribles visitas de un ser despreciable, y sin decir una palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo.

Más allá de las 750 páginas que tenemos por delante de La muchacha que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina os recuerdo que la tercera entrega de Millenium, La reina en el palacio de las corrientes de aire, se hará esperar hasta marzo, salvo bailes de fechas de la editorial.

¡Ah! Y el primer trailer de la adaptación cinematográfica de Los hombres que no amaban a las mujeres, cuyo estreno está previsto para marzo del 2009:

Stieglarsson-adicta en tiempo récord

“Hola, me llamo Regina ExLibrs, soy librera y estoy enganchada a la trilogía Millenium, del sueco Stieg Larsson. Tienes que leerte Los hombres que no amaban a las mujeres. TIENES QUE LEÉRTELA”.

Así de acelerada y estupenda irrumpí esta mañana en mis confines, para desconcierto de otro de los libreros que pueblan reginaexlibrislandia, único testigo de mi delirio. El pobre hombre no supo si darme los buenos días o atizarme un valium en el cafelito para amansar a la fiera que el final de una novela con mayúsculas despertó en mí de madrugada.

Pero es que el primer volumen de la triple saga me ha impactado tanto como en su día lo hizo visualmente su magnífica portada.

Tanto que me siento como si tuviera el pelucón desdoblado entre esta realidad y la que late en las más de 600 páginas de Los hombres que no amaban a las mujeres.

Y ahora quiero más, necesito más, aunque las tres novelas se pueden leer de forma independiente. En unos meses llegará a España La muchacha que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y después La reina en el palacio de las corrientes de aire, que cierra el tríptico colosal de un autor de apenas cincuenta años que literalmente se dejó el corazón en su obra.

Si, Larsson murió fulminado por un paro cardíaco un mes antes de la salida a la venta en Suecia de Los hombres que no amaban a las mujeres, allá por el 2005.

Así me ha dado de fuerte a mi con el Larsson, y especialmente con sus dos protagonistas: la indomable y exótica Lisbeth Salander y el sagaz Mikael Blomkvist, dos de los investigadores más cautivadores de cuantos he tenido el gusto de conocer literariamente.

Ella, de veintipocos, flaca, bajita, sembrada de tatuajes, asocial y hacker nata y él, periodista de mediana edad, quijotesco y bonachón pero con un olfato infalible para detectar la basura a kilómetros, especialmente en el mundillo de las altas finanzas.

Un tándem tan original como inesperado que se topa con la desaparición de una muchacha tres décadas atrás en el seno de una poderosa familia de industriales suecos, mientras hacen frente a una rata engominada y vestida de Armani y luchan por la supervivencia e imparcialidad de la revista Millenium, famosa por destapar escándalos económicos. Y entre medias sexo en todas sus variantes, sádicos, psicópatas, desapariciones, trampas e intereses cruzados.

Larsson hila perfectamente varias tramas mientras Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist hacen frente, cada uno a su manera, a los bajos fondos y el reverso más sórdido de la Suecia actual y comparten, de vez en cuando, cama y algo más.

Un puzzle alucinante que mantiene al lector absorto en la siguiente pieza a colocar, y la fórmula magistral para evadirse de todo y de todos estas vacaciones. Palabra de Regina.

Mi librero reginaexlibrislandiano ha decidio hacerle un sitio a Larsson en la maleta que ya anda ultimando a estas horas.

“En fin, algo tiene que tener si te ha revolucionado así, Regina”, dijo mientras se iba con ella bajo el brazo.

Y vosotros, queridos, ¿conocíais Los hombres que no amaban a las mujeres? ¿Qué opináis de ella?

Para los más curiosos aquí os dejo el primer capítulo, cortesía de Destino, su editora en España.

Vuelve Anne Perry: ayer criatura celestial, hoy gran dama del crimen

Hay que ver cuánta inocencia me cabe entre los pies y el pelucón, queridos. El día en que me embutí en esta piel de librera organicé un pomposo y dramático funeral: el último adiós a mis curvas en lo que creí iba a ser el inicio de un ensanchamiento descontrolado de mi corporeidad, nimio precio a pagar por una nueva existencia consagrada en alma y cuerpo a la lectura. Y es lo que yo tengo, amigos, que cuando me equivoco… me Equivoco.

Claro, en mis imágenes mentales con una reginaexlibrislandia rebosante de volúmenes olvidé visualizar el momento en que los tomos entran y salen de mis confines. Obviamente ni aparecen por generación espontánea ni tienen patitas y, lo que es mejor aún, nunca llegan solos.

De ahí que las cajas atestadas de libros sean, junto al polvo, los papelotes, los comerciales, los proveedores y, como no, los clientes, el pan nuestro de cada día.

Y en eso precisamente pensaba yo esta mañana mientras me masajeaba los riñones después de trasladar al mostrador un par de cajas que pesaban como muertos. Pero el dolor se desvaneció cuando descubrí la identidad de ‘mi cadáver’: Las trincheras del odio, el cuarto título de la saga de Anne Perry ambientada en la I Guerra Mundial.

“Divina”, me dije, “no todos los días te llevas literalmente puesta a una grandísima dama del crimen, las cosas como son”

Así que abrí las cajas y desparramé todos los ejemplares por el mostrador para verificar, etiquetar y decidir dónde colocarlos cuando entraron dos mujeres -madre e hija-. Venían a recoger un encargo que me hicieron la semana pasada:

Madre: Hola, buenas tardes.Regina: ¡Hola! ¿Qué tal? Venís a por El Guiness de los Records. Un segundo, lo tengo por aquí.

Hija: Tranquila, no tenemos prisa ninguna.

Madre: Uy, pero no me digas que éste es el nuevo de Anne Perry, el que sigue a Las tumbas del mañana, El peso del cielo, y, a ver si me acuerdo. ¿Cómo era el otro¿ Por Dios, pero si es el último suyo que me leí. Era algo de los Ángeles..

R.: Ángeles en las tinieblas. Y, si, este es el cuarto de la saga: Las trincheras del odio, sale ahora a la venta.

H.: Pero, ¿Anne Perry no era la de los vampiros?

M.: Qué va, nena, esa es Anne Rice. Ésta es Anne Perry, y escribe novela policíaca.

R.: Bueno, en realidad se llama Juliet Hulme.

M.: Ah, pues no sabía que utilizaba seudónimo. Yo creo que en las contras siempre figura como Anne Perry, ¿no?

R.: Si, es que se cambió el nombre porque, bueno… ¿Os suena la película Criaturas Celestiales?

M.: Pues no, la verdad

H.: ¿No es una que dirigió Peter Jackson?

R.: Justo, si, esa es. La protagonizaba Kate Winslet.

H.: Si, si, la recuerdo perfectamente. Hacía de colegiala que se enamoraba de otra chica y juntas matan a la madre de una de ellas para que no las separen.

R.: Pues estaba basada en hechos reales, y las dos jovencitas se llamaban Pauline Parker y Juliet Hulme.

H.: NOOOOOOO, ¿qué me dices?

M.: Creo que me he perdido…

H.: Ay, mamá, pues que la Anne Perry se cambió el nombre porque de adolescentes ella y su amiga mataron a la madre de ésta y, según recuerdo de la película, lo hicieron a pedradas en un bosque…

M.: Por favor…

R.: Así es. Ambas fueron a la cárcel unos años y parte de su condena consistía en no verse más. Juliet se cambió el nombre por Anne Perry y se fue a EEUU, donde empezó a publicar a finales de los setenta y ya no paró. Y ahí sigue, dándole a la tecla, solo que ya lleva unos años viviendo en Escocia.

H.: Qué fuerte, ¿y esa mujer escribe novelas de crímenes?

M.: Si, hija, y tiene muchas. Yo las que me estoy leyendo son unas ambientadas en la I Guerra Mundial sobre dos hermanos, los Reavley. Sus descripciones de las trincheras y de todo eso son terriblemente sobrecogedoras, pero ya sabes que yo todo lo que sea la Gran Guerra…

H.: Ay, a mi es que eso no me va mucho.

R.: Yo esas no me las he leído, porque a mi me va más su ‘vena victoriana’. Hace una labor de investigación impresionante, te clava a finales del SXIX a través de detalles como los trucos que usaban las costureras para remendar carísimos trajes de seda, los menús que se servían en grandes casas y tabernuchas y, sobre todo, los conflictos sociales de la época: luchas de clases, la figura de la mujer, la hipocresía moral. Todo eso con crímenes y misterios de por medio, claro.

H.: ¿Y cuál me recomiendas?

R.: Bueno, tiene dos series protagonizadas por sus respectivas parejas: Thomas y Charlotte Pitt en la década de los 80 del SXIX con ventitantos títulos, y

en la de los sesenta, creo que ya con quince episodios. Quizá empezaría por las de Monk…

M.: Yo de momento me llevo ya ésta, la de Las trincheras del odio. Y el libro Guiness que te encargué

H.: Pues yo casi que me vengo con calma el sábado y veo por cuál empiezo, porque aún tengo que terminarme la de Trueba que me recomendaste.

Y ellas se fueron, y me dejaron cercada por los ejemplares del último parto literario de Anne Perry. Allí estaba ella, observándome entre voraz, curiosa y milenaria desde la contra de uno de los ejemplares.

Y yo, como para acallar una vocecilla que me recriminaba el haber aireado como una vulgar chismosa el oscuro pasado de una mujer por entre cuyas líneas me refugio a menudo, solté toda solemne:

A sus pies, grandísima dama del crimen, a sus pies. Esta misma semana mi pelucón y yo nos leemos los cuatro títulos de los hermanísimos Reavley.

 

Y vosotros, queridos, ¿habéis leído algo de Anne Perry? ¿Conocíais su historia?

Aquí os dejo el trailer de Heavenly Creatures, de 1994:

Sonrisa de Dalia Negra

A veces me gustaría no ser tan irritantemente humana. Igual así lograría dar esquinazo a las flaquezas de carácter inherentes a mi especie y podría ser total y absolutamente fiel a mi objetivo de empatizar con los clientes que me piden que les recomiende lecturas.

Pero, queridos, tras seis horas con los malditos villancicos masacrándome los nervios lo raro es que mantuviera a raya a la psycokiller que llevo dentro. De la jovial y afanada Regina lo único que dejaba entrever era una sonrisa metálica, grotesca, como perfilada a cuchillo…

Me dije: ‘Regina, cielo, en lugar de sonrisa tus labios se han contraído en una mueca esperpéntica, como aquella que le dibujaron a la pobre Beth Short en Los Ángeles en 1947. Si, nena, el salvaje asesinato de la Dalia Negra que James Ellroy noveló de forma prodigiosa’.

Entonces un cliente me arrancó de mis divagaciones:

– Buenas, ¿podrías recomendarme algún libro?- Si, claro. ¿Tiene preferencia por algún género?

– Pues la verdad es que no…, algo para evadirme.

– ¿Ha leído La Conjura de los Necios, de J.K. Toole? ¿Y El Palacio de la Luna, de Auster?

– Si, me gustaron los dos.

– No me extraña. Veamos, como está cerca de la sección de intriga ¿quizá algo de detectives?

– Pfff, es que el plan Poirot o Sherlock Holmes no me apetece mucho ahora. Necesito algo más intenso.

Y aquí fue cuando volvieron a poner desde el principio el disco de Villancicos y, ¡ZAS! la imagen mental de Beth Short irrumpió de nuevo en mi cabeza con un fogonazo, como para hacerme reaccionar:

– ¿Le suena James Ellroy?- No, la verdad.

– Pues léase La Dalia Negra, quizá le suene el título por una película que estrenaron el año pasado…

– Ah, si, no sabía que hubiera novela.

– Si, y es excepcional. Es de detectives, pero nada que ver con A. Christie y demás británicos. Ellroy localiza sus tramas en Los Ángeles de los años 40, tras la II Guerra Mundial. sus protagonistas son ex-boxeadores metidos a detectives que se mueven por el Hollywood más sórdido. Ya sabe, polis corruptos, prostitución, violencia, politiqueos, mafiosos, moteles, mujeres fatales y antros de dudosa reputación…

-¡Eso, eso! Vale, me lo llevo…

Espero que le guste, la verdad. Dijo que volvería a contarme en cuanto se lo terminara.

Lo cierto es que nadie olvida a Betty Short, alias La Dalia Negra, una bella starlette de 22 años cuyo cuerpo encontraron desmembrado en un solar de Los Ángeles. La autopsia reveló que la torturaron durante días y entre otras cosas le dibujaron la sonrisa con un bisturí.

En el libro de Ellroy Bucky Bleichert y Lee Blanchard son dos ex-boxeadores metidos a detectives que se hacen cargo de una investigación que, tras saltar a los tabloides sensacionalistas, toma unas dimensiones estratosféricas.

Y a partir de ahí obsesiones, sexo, marginación, descensos a los infiernos, un triángulo amoroso, pornografía, desengaños, personajes oscuros, jóvenes que venden su inocencia por un papel y femmes fatales son el tapiz sobre el que se engarza una trama trepidante, sórdida y genial repleta de piezas de un puzzle que mantiene en jaque al lector hasta el mismísimo punto y final.

Es altamente adictiva, la verdad, y tras ella Ellroy retrató en una tetralogía todo un fresco sobre los sótanos de ese deslumbrante Los Ángeles de los años 40 y 50 que parecía ser todo glamour, cine, luz y dinero.

Así, a La Dalia Negra siguieron El Gran Desierto, L.A. Confidencial y Jazz Blanco, todas fabulosas y todas diseccionando lo que Hollywood guardaba bajo el felpudo.

En cuanto a la adaptación de La Dalia Negra que hizo Brian de Palma en 2006… en fin, soy librera, no cinéfila, pero en mi humilde opinión nada que ver con la novela, la verdad. Toda la intensidad de cada página no cabe en esos fotogramas. De todas formas va el trailer:

Y vosotros, ¿habéis leído algo de James Ellroy? ¿La Dalia Negra, quizás?¿qué os pareció?