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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Regalos para celebrar el Día de la Tierra

Hoy miércoles, 22 de abril, celebramos el Día de la Tierra, el Día de la Madre por excelencia, el de la Madre Tierra. Una convocatoria nacida en 1970 en Estados Unidos, a la sombra de las protestas antimilitaristas contra la Guerra de Vietnam y el movimiento hippie Flower power, y que al año siguiente ya hizo suya Naciones Unidas.

La convocatoria se presenta este año bajo el lema La generación verde, y aunque suele pasar prácticamente desapercibida, en esta ocasión en nuestro país, y con el cambio climático como telón de fondo, está prevista el sábado en Madrid una gran manifestación.

Contra esta relativa apatía medioambiental, algunos blogs como Ecosofía nos proponen diez entretenidas propuestas para celebrar la efeméride. Basándome en ellas, desde La Crónica Verde te propongo siete detalles posibles para regalar a nuestro maltrecho planeta. Baratos y gratificantes, si quieres puedes ampliar la lista recomendándonos otros o contándonos cómo piensas celebrar hoy tan terráquea fiesta:

1. Planta un árbol. En su defecto, una planta en maceta. Y no hacen falta grandes ejemplares de jardinería. Nada más bonito y útil que un tiesto con aromáticas en la cocina, como albahaca o perejil. Incluso humildes brotes de alfalfa germinada.

2. Come menos carne. Celebremos hoy el día de las ensaladas. Aprovechemos también para enriquecerlas con esas humildes hierbas germinadas dentro de casa.

3. Ve caminando al trabajo. Pero si no puedes, usa la bicicleta o el transporte público… al menos un día al año. Es sano para ti y para el medio ambiente.

4. Recicla. Aunque el contenedor esté lejos, gasta hoy menos papel, imprime menos, rechaza las bolas de plástico y lleva todos los residuos a los puntos de reciclaje.

5. Relájate. Date un paseo por el campo o un jardín cercano para descubrir allí la llegada de la primavera, sin prisas. Deleitate con el canto de las aves, el color de las flores, el vuelo de una mariposa, con la vida natural.

6. Disfruta. Aprovecha para leer poesía, por ejemplo, la que diariamente te ofrecemos algunos blogueros en 20Minutos.es

7. Ama. A tu entorno, a tu gente, a tu mascota. Todos ellos son la Madre Tierra. ¡Muchas felicidades!

Mamá Tierra cumple 5.000 años con música

Mañana martes se celebra en el mundo el Día de la Tierra, aunque en realidad muchos prefirieron hacer la fiesta (y la manifestación reivindicativa) este domingo, por eso de la comodidad del día no lectivo.

Nuestra anciana progenitora tiene tantos años que ya se le ha olvidado la cifra exacta de su edad. Dice que debe rondar los 4.650 millones, año arriba, año abajo. Digamos que 5.000, un número mucho más redondo. En realidad poco importa. Lo único cierto es que en los últimos tiempos, esos mamíferos erectos que surgieron de la sabana africana le están dando más problemas de los que, atendiendo a su insignificante peso biológico, deberían producirle.

Vistos con el cariño de toda madre, no podrá evitar un gesto de estupor permanente ante el desaguisado ambiental que estamos cometiendo en estos últimos instantes de su larga historia natural. Secamos marismas e inundamos desiertos, destruimos la selva y plantamos pinos, contaminamos las aguas y hacemos depuradoras. Incluso nos hemos atrevido con el clima y también lo hemos cambiado, pero a peor.

La instauración del Happy Birthday terráqueo es reciente. Se promovió desde Estados Unidos en 1972, al tiempo que el movimiento ecologista se hacía más práctico y comenzaba a pedir menos flores y más protección de los recursos naturales.

Aquí en España lo celebraremos con música. Con el concierto Día de la Tierra organizado por National Geographic en la Sala Heineken de Madrid (Calima y Macaco). Gratuito para todo aquel que se haya inscrito antes en la página web de National Geographic Channel o en el perfil de creado al efecto en My Space.

En realidad, más que un cumpleaños, es una llamada de atención al mundo. Porque hasta para estas inocentes filosofías seguimos manipulando a nuestra Madre Tierra. Y eso que a ella, en el fondo, el problema ni le va ni le viene. Nos mira como a tristes pulguitas y debe pensar con pena infinita:

“Estos son como los dinosaurios, ya pronto dejarán de darnos tanta guerra”.