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Los secretos de las ciencias para
los que también son de letras

Ni el chocolate adelgaza, ni mirar tetas alarga la vida: mala ciencia y mal periodismo

Desde hace tiempo, infinidad de medios han publicado la noticia de un presunto estudio según el cual la contemplación diaria de los pechos femeninos alargaría la vida de los hombres (he dicho la vida) en unos cinco años. El supuesto trabajo venía firmado por la doctora Karen Weatherby de Fráncfort y fue publicado en The New England Journal of Medicine, una de las revistas médicas más poderosas del mundo.

¿El secreto de una vida larga y sana? Imagen de PhotoPin / CC.

¿El secreto de una vida larga y sana? Imagen de PhotoPin / CC.

Naturalmente, ni la doctora Weatherby ni su estudio existieron jamás; se trata solo de una broma que comenzó a circular por internet hace más de una década y cuyo origen se remonta a ese entrañable tabloide de supermercado de EE. UU., el Weekly World News, que publicó la misma noticia sucesivamente en 1997 y en 2000 –de hecho, casi la misma página completa, con el faldón sobre el iraní condenado a latigazos por poseer visión de rayos X–.

Pero por increíble que parezca, la noticia no solo se coló en numerosos medios respetables de todo el mundo, sino que a pesar de haber transcurrido 15 años desde que se aireó por primera vez y de haberse reiterado una y otra vez su falsedad, aún resurge periódicamente, y todavía sigue publicada en las webs de algunos medios. Con solo una búsqueda ligera, he comprobado que El Diario Vasco, del grupo Vocento, mantiene la noticia en su web desde 2007, lo mismo que el suplemento Campus del diario El Mundo desde 2008. El asturiano El Comercio (Vocento) la publicó en julio de 2014, y el Ideal de Granada (también Vocento) en ¡enero de 2015! Tal vez lo mejor, el titular en el Times of India, nada menos que en febrero de este mismo año: ¡Contemplar domingas (boobs) para vivir más! A fecha de hoy, la falsa investigación de la falsa Weatherby permanece mencionada sin rectificación en artículos de distintos medios, como la revista Quo, la web de Antena 3 y, ay, en una lista de esta casa.

Pero lo más pasmoso es que ¡en marzo de 2015! los diarios Hoy de Extremadura y El Norte de Castilla –¿adivinan de qué grupo?– han vuelto a publicar la noticia con la siguiente (e inaudita) aclaración: “Este diario no ha podido contrastar ni la veracidad de este hecho ni la existencia de la doctora Karen Weatherby”. ¿En serio? Basta una búsqueda instantánea en Google para comprobar al instante lo que Hoy y El Norte de Castilla no han podido contrastar. Pero no se trata de cargar las tintas contra Vocento; el día en que el archivo de internet habilite una búsqueda por texto, podremos comprobar quién más publicó la noticia en su día sin la menor contrastación; simplemente, Vocento ha sido más lento que otros en reaccionar. Hace solo unos meses pude escuchar una mención a la noticia dándola por auténtica en la cadena de radio Onda Cero.

El episodio serviría como punto de partida para pontificar contra el nivel del periodismo científico en ciertos medios españoles, muchos de los cuales aplicaron sus recortes comenzando por hincar la tijera a sus secciones de ciencia para pasar a nutrirse exclusivamente de teletipos de agencias y de rumores rebotados y manejados por sufridos becarios a quienes les cae en suerte la tarea de enfrentarse a una materia compleja sobre la que no han recibido ninguna formación.

Pero lo cierto es que no se trata solo de un problema nuestro. Ayer conté el montaje de John Bohannon, biólogo y periodista de Science, destinado a destapar el negocio de las falsas revistas de ciencia. Más recientemente, Bohannon ha protagonizado otro escándalo al demostrar cómo un titular llamativo referente a un estudio sin verdadero soporte científico puede abrirse hueco en medios de todo el mundo, especialmente en lo que el propio periodista denomina “complejo investigación-medios sobre dietas”.

En esta ocasión la idea no partió del propio Bohannon, sino de los reporteros de televisión alemanes Peter Onneken y Diana Löbl. Los dos periodistas acariciaban el proyecto de realizar un documental sobre la seudociencia en la industria dietética y llamaron a Bohannon para que les ayudara a llevarlo a cabo, a raíz del trabajo del estadounidense relativo a las revistas depredadoras. El grupo reclutó después a un médico, Gunter Frank, que había escrito un libro sobre el tema y que sugirió la idea del chocolate; según Frank, es “un favorito de los fanáticos de los alimentos integrales”. “El chocolate amargo sabe mal, así que debe de ser bueno para ti. Es como una religión”, dijo Frank, según publicó Bohannon en el artículo en el que explicaba todo el montaje.

Contando además con la ayuda del analista financiero Alex Droste-Haars para manejar los datos estadísticos, el grupo reclutó a (solo) 15 voluntarios y se dispuso a conducir un ensayo clínico real: un tercio de los participantes mantuvo durante tres semanas una dieta baja en carbohidratos, otro siguió el mismo patrón añadiendo una barra de chocolate de 42 gramos al día, y finalmente el tercero actuó como grupo de control sin cambios en su alimentación. Los sujetos fueron monitorizados en 18 parámetros, incluyendo nivel de colesterol, de sodio, peso, proteínas en sangre, calidad de sueño y bienestar general.

Y después de recopilar, tratar y analizar los datos, ahí estaba: los dos grupos con tratamiento habían perdido algo más de dos kilos a lo largo del estudio, con un adelgazamiento un 10% más rápido en los que tomaron chocolate, quienes además mostraban mejores niveles de colesterol y de bienestar. Todo ello, con diferencias “estadísticamente significativas”, siguiendo el típico mantra de los estudios al uso.

Pero si algún mantra se repite aquí, en este blog, es que “correlación no significa causalidad”. He explicado ya varias veces que, si uno trata de correlacionar dos conjuntos de datos sin ninguna relación entre ellos, se puede demostrar que las ancianas británicas tienen la culpa del crecimiento del autismo, o que los huracanes con nombre de mujer son más letales, o que las películas de Nicolas Cage son causantes de los ahogamientos en piscinas en EE. UU., o que los sagitario sufren más fracturas de húmero. Como aclara Bohannon, “si mides un gran número de cosas en un pequeño número de personas, casi tienes la garantía de conseguir un resultado estadísticamente significativo”. Con un sencillo cálculo, el autor ilustra que el estudio tenía un 60% de posibilidades de obtener algún resultado “significativo”, es decir, con un valor p menor de 0,05, un estándar muy utilizado en los ensayos epidemiológicos.

Desde hace años se viene reflexionando sobre la errónea interpretación del valor p. En 2005, un famoso trabajo hizo notar la falta de fundamento de numerosas conclusiones por una mal entendida aplicación de los conceptos estadísticos: el valor p realmente no demuestra la probabilidad de que la correlación entre dos conjuntos de datos sea aleatoria, sino la probabilidad de que la hipótesis nula, la que refuta lo que queremos demostrar, sea cierta.

Hay una gran diferencia: en el segundo caso, no se demuestra que la hipótesis alternativa sea correcta; para ello sería necesario conocer la probabilidad de que realmente exista un efecto, y esto depende de otros conceptos como la plausibilidad biológica, algo tan etéreo a veces que no puede justificarse sino sobre la base de un mecanismo experimentalmente demostrable. Algunos estadísticos han tratado de establecer una regla de uso general, estimando que con un valor p < 0,01, el riesgo de falsa alarma aún es como mínimo del 11% en el mejor de los casos, subiendo al menos al 29% con una p < 0,05. ¿Alguien jugaría a la ruleta rusa sabiendo que en el cargador de diez disparos hay como mínimo 1,1 balas, tal vez más?

Pero volviendo a la historia, Bohannon y sus colaboradores rápidamente escribieron su estudio, titulado Chocolate with high cocoa content as a weight-loss accelerator (Chocolate con alto contenido en cacao como acelerador de la pérdida de peso) y firmado por Johannes Bohannon, Diana Koch, Peter Homm y Alexander Driehaus, todos ellos del (recién creado por ellos mismos) Institute of Diet and Health de Mainz; lo enviaron a 20 revistas de las que Bohannon conoce, y en apenas 24 horas el manuscrito fue aceptado por varias de ellas. Los autores eligieron una, International Archives of Medicine, que calificó el trabajo como “sobresaliente” y se ofreció a publicarlo por 600 euros. Según Bohannon, el artículo fue publicado menos de dos semanas después de que Onneken recibiera el cargo en su tarjeta de crédito, y sin que se modificara ni una coma. El montaje aún requería un último paso, y era producir una nota de prensa espectacular y atractiva. Delgados gracias al chocolate, decía. Después, a distribuirla a los medios.

Y picaron, claro. Muchos, comenzando por el tabloide alemán Bild, el primer diario de Europa en tirada. La nota de prensa no mencionaba cuántos sujetos habían participado en el estudio, ni cuánto peso habían perdido, ni ningún otro detalle relativo al estudio, pero tampoco los periodistas interrogaron a Bohannon sobre nada de ello; lo único que interesaba era el titular. En cuanto al estudio, fue retractado por la revista que lo publicó al descubrirse el pastel. “De hecho, ese manuscrito fue finalmente rechazado y nunca se publicó como tal”, alega la web de la publicación, atribuyéndolo todo a un infortunado malentendido.

Quiero dejar claro cuál NO debe ser la conclusión a extraer de esta historia: que el chocolate NO adelgaza. Y por si la doble negación lleva a confusión, aclaro aún más: el estudio (real, pero deliberadamente malo) de Bohannon no demuestra que el chocolate adelgaza, ni lo contrario. No demuestra absolutamente nada, como tantos otros estudios (reales, pero inintencionadamente malos) que a diario se están publicando en revistas médicas y, de rebote, en los medios, atribuyendo toda clase de propiedades a toda clase de productos, hábitos o estilos de vida.

Los titulares dietéticos son un triunfo seguro: no importa que el estudio ni siquiera se base en ningún tipo de ensayo controlado; basta con reunir un grupo de voluntarios, hacerles rellenar un cuestionario sobre qué es lo que comen (o más bien, lo que dicen que comen), medirles una serie de parámetros y meter los datos en la churrera, hasta que ¡bang!, el chocolate adelgaza, con valor p < 0,01. Un estudio a gran escala en EE. UU. sobre la salud de las mujeres en función de la dieta reconocía: “La validez de los datos de estudios de observación como estos depende en gran parte de mediciones precisas de la dieta, y no es posible tener mediciones precisas”. En resumen, podrá ser ciencia, pero mala, y el periodismo que le otorga credibilidad sin hacer notar las objeciones a la validez de los resultados es mal periodismo.

8 comentarios

  1. Dice ser pues vaya

    Sin chocolate ni tetas, mala vida.

    14 Junio 2015 | 13:25

  2. Dice ser el cuerpo, ese gran peligro para cerebros humanos, uys

    Un estudio dice que el sujetador no sirve para sujetar senos y mira, el imperio de los bra tienen a los senos sujetos tras corazas. El ser humano es un ente reprimido que canta libertad y nisiquiera es libre para aceptarse a sí mismo.

    14 Junio 2015 | 13:27

  3. Dice ser Biologa becada

    Me ha encantado la frase “correlación no significa causalidad”, cuanta razón!

    14 Junio 2015 | 15:15

  4. Dice ser antonio

    !!!No alargaran la vida, pero no vayáis a decir que no entretiene!!!

    14 Junio 2015 | 17:49

  5. Dice ser Antonio Larrosa

    Ver tetas no alargara la vida, pero que nos las dejen ver al menos en la playa, si no… ¿Para que sirven las playas?

    No digas que has amado,
    si por nadie has sufrido.
    No digas que no te gustan mis novelas,
    si ninguna has leído.

    antoniolarrosa.com .

    14 Junio 2015 | 18:31

  6. Dice ser Antonio Larrosa

    Vuelvo a comentar lo del chocolate negro, ¿Si no adelgaza ni nada, porque es más caro?

    Clica sobre mi nombre

    14 Junio 2015 | 18:34

  7. Dice ser Lee Astarte

    No se os olvide la noticia de que el ministro de sanidad español cambiaria los servicios sanitarios para inmigrantes ilegales por servicios de veterinarios … publicada por el diario de cachondeo “rockabolla” y difundida por no pocos periodicos fisicos y digitales como cierta , amen de haber salido en dos cadenas televisivas y de haberse creado una peticion en avaaz.org para pedir la dimision del ministro …

    14 Junio 2015 | 20:23

  8. Dice ser CRISTINA

    Pues yo me he pegado años comiéndome una tableta de chocolate (y no del negro,que también..jajaa..) y hace un mes dejé de comerlo xq era como droga para mi y tanto azucar y grasas no pueden ser buenas…bueno pues el resultado es que me engordé!!!!! así que he dicidido que voy a seguir comiendo chocolate como si no hubiera mañana…jajajaa… (voy al gym cada día x eso ehh…)

    14 Junio 2015 | 22:30

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