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¿De dónde proviene llamar ‘A capela’ al hecho de cantar sin acompañamiento instrumental?

A raíz del post El curioso e histórico origen del término ‘capilla’, que publiqué días atrás, David Gozalo García me preguntó, a través de un comentario en la página en Facebook de este blog, si el canto A capela tenía alguna relación con el término ‘capilla’.

¿De dónde proviene llamar ‘A capela’ al hecho de cantar sin acompañamiento instrumental?

La respuesta es un rotundo sí. Ambos términos tienen mucho en común.

De hecho, el designar a la forma de cantar sin un acompañamiento musical o instrumental como ‘A capela’ significa literalmente como en la capilla’ y proviene del italiano ‘A cappella’, haciéndose universalmente genérico su uso prácticamente en todos los idiomas.

El hecho de cantar sin acompañamiento instrumental es antiquísimo y se pierde en el tiempo, pero fue a partir de la expansión del catolicismo durante la Edad Media cuando se popularizó el evangelizar a través de las canciones.

En todas las iglesias (y más concretamente en sus capillas) se colocaba un coro que, acompañado de un órgano u otros instrumentos, armonizaban con canciones religiosas los oficios religiosos.

Pero no siempre se disponía de instrumentos con los que acompañar dichas canciones, por lo que se hizo habitual que muchas fueran las ocasiones en las que se realizara a plena voz y sin música, algo que se puso muy de moda, sobre todo, durante el Renacimiento, creándose obras musicales específicamente para ser interpretadas sin acompañamiento instrumental.

Al ser principalmente interpretadas en las capillas de las iglesias (monasterios, catedrales u otras edificaciones de culto religioso) se comenzó a conocer a esa técnica como ‘A capela’ (como en la capilla).

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

El curioso e histórico origen del término ‘capilla’

Se conoce como ‘capilla’ a la estancia, normalmente contigua o integrada a una iglesia, donde se lleva a cabo pequeñas ceremonias religiosas o que sirve como oratorio.

El curioso e histórico origen del término ‘capilla’

Su origen etimológico proviene del latín medieval ‘capella’ cuyo significado literal era ‘capa pequeña’ o ‘trozo de capa’, en referencia a un pedazo de esa prenda de vestir que se lleva sobre los hombres y que había pertenecido a San Martín de Tours, insigne militar del siglo IV que, según cuenta la leyenda, entregó la mitad de su capa a un mendigo que andaba desnudo y tiritando de frío.

El curioso e histórico origen del término ‘capilla’El trozo de prenda que se quedó el propio Martín de Tours fue guardaba como reliquia tras su muerte (después de su vida como militar se consagró al sacerdocio y la evangelización).

Esta reliquia, conocida como ‘Sanctus Martinus Capella’ (trozo de la capa de San Martín) fue muy venerada y expuesta en un oratorio por el que pasaron ilustres personajes a rezarle.

Con el paso del tiempo, a ese tipo de oratorios privados se les comenzó a conocer con el término genérico de ‘capilla’.

Como curiosidad cabe señalar que San Martín de Tours es el patrón de un gran número países, oficios y colectivos, entre ellos el de los soldados o los comerciantes textiles, además de Francia y Hungría. Falleció un 11 de noviembre del 397, siendo este día cuando se celebra su onomástica y que da origen a la famosa expresión ‘A todo cerdo le llega su San Martín’.

 

 

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El origen de la expresión ‘dar la matraca’ y su relación con la Semana Santa

El origen de la expresión ‘dar la matraca’ y su relación con la Semana Santa

Una matraca es un instrumento de madera en el que cuelgan unos mazos que, al hacerlos girar, produce un sonido molesto de mucha intensidad y muy repetitivo que desde la Edad Media se encuentra en muchos conventos siendo utilizado desde entonces a primerísima hora de la mañana, en el momento más temprano del amanecer, para convocar a la oración matutina (conocida como maitines).

Era tal el ruido y resultaba tan desapacible que la matraca se convirtió en sinónimo de algo molesto e incordio, acuñándose la expresión ‘dar la matraca’ para referirse a aquellas personas pesadas e insistentes en alguna cosa y que termina cansándonos e incluso sacándonos de nuestras casillas.

Durante la Semana Santa y ante la costumbre de no realizarse toques de campana, debido a que por tradición éstas enmudecen durante los días centrales de ese periodo litúrgico (del Jueves Santo al Domingo de Resurrección) se convocaba a los feligreses a acudir a los santos oficios a través de las matracas, algo que se convertía en ensordecedor, molesto y repetitivo.

También cabe destacar que son utilizadas en un gran número de procesiones de Semana Santa las carracas, que vienen a ser unos pequeños instrumentos de madera que al hacerlos girar producen un sonido ensordecedor similar a la matraca.

En el siguiente vídeo podréis comprobar cómo es el sonido de una matraca

Y en este enlace encontraréis otro vídeo en el que podréis visionar la sección que realizo en el programa ‘Ben trobats’, junto a Clara Tena, en la Xarxa de Televisión Locals de Catalunya, donde (a partir del minuto 1;30) explico un puñado de curiosidades relacionadas con la Semana Santa (en catalán) http://www.alacarta.cat/ben-trobats/capitol/setmana-santa-curiosa

 

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¿De dónde surge la expresión ‘ser un meapilas’?

¿De dónde surge la expresión ‘ser un meapilas’?

El Diccionario de la RAE da como acepción al término ‘meapilas’ el de ‘santurrón’ con ánimo de señalar a alguien que es exagerado en sus actos de devoción religiosa.

El término procede de juntar las palabras mear (orinar) y pila (receptáculo de las iglesias que contiene agua bendita y se utiliza tanto para persignarse como en el sacramento del bautizo).

Comenzó a utilizarse el término ‘meapilas’ para referirse a aquellos beatos de misa y confesión diaria, ya que se creía que de tanto ir a la iglesia y persignarse con el agua bendita acabarían orinándola.

Desde un tiempo a esta parte se le cambió el sentido original y es frecuente escuchar la expresión ‘ese es un meapilas’ con la intención de señalar la poca importancia del mismo e indicar que está falto de personalidad.

Aunque cabe destacar que no se sabe a ciencia cierta el momento y motivo por el que la expresión meapilas pasó de utilizarse para referirse a los ‘santurrones’ y acabó usándose para indicar que alguien era insignificante.

 

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘Donde fueres, haz lo que vieres’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Donde fueres, haz lo que vieres’?

‘Donde fueres, haz lo que vieres’ es un famoso consejo, en forma de refrán, que nos recomienda adaptarnos a las costumbres y hábitos de un lugar en el que estemos o viajemos (respetar sus normas, horarios, leyes, idiosincrasia de los habitantes…).

Posiblemente como refrán es uno de los que más variantes tiene y según la zona en la que te encuentres parece que tienen la costumbre de decirlo de un modo diferente, pudiéndonos encontrarlo (entre muchos) de los siguientes modos: Allí donde fueres, haz lo que vieres; Allí donde fueres, haz como vieres; Dondequiera que fueres, haz lo que vieres; Por donde fueres, haz como vieres; Donde quiera que fueres, haz como vieres; Al lugar que fueres, haz lo que vieres; En la tierra donde vinieres, haz lo que vieres.
Todo ello sin contar las diversas formas que tiene cada lengua para decirla.

La expresión original proviene del latín ‘Cum Romae fueritis, Romano vivite more’ (‘Cuando a Roma fueres, como romano vivieres’, que traducido a nuestra forma actual de hablar viene a decir: Cuando vayas a Roma, vive como un romano). Fue pronunciada por primera vez en el siglo IV por Ambrosio de Milán, considerado como uno de los padres de la actual Iglesia católica y uno de los personajes que más influyó para que el cristianismo se impusiera al paganismo del Imperio Romano, consiguiendo que el poder de la Iglesia acabara por encima del poder del Estado.

Pero con esta locución Ambrosio de Milán no pretendía dar consejos de cómo debían comportarse los ciudadanos a la hora de viajar a Roma, sino que originalmente la utilizó para adoctrinar a los fieles y señalarles cuál era el modo de seguir los mandatos de la Iglesia Romana por encima del ‘Arrianismo’, doctrina surgida en esa misma época (promovida por Arrio de Alejandría) y que negaba la divinidad de Cristo.

Así fue como, una exhortación advirtiendo que se debía seguir los mandatos de la Iglesia Romana y no la Arriana que provenía de Alejandría, acabó convirtiéndose en un popular refrán que utilizamos para recomendar que nos adaptemos a las costumbres y hábitos del país en el que nos encontramos, habiendo desaparecido de su intencionalidad  el sentido religioso original.

 

 

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¿De dónde surge la expresión ‘Con la Iglesia hemos topado’?

¿De dónde surge la expresión ‘Con la Iglesia hemos topado’?
Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, 2016 se ha convertido en el #AñoCervantes y a lo largo del mismo se va a realizar una serie de actos conmemorativos hacia la figura del quien está considerado como el más famoso e ilustre de los escritores en lengua española. Muchas son las publicaciones, posts y artículos que, desde los más diversos medios, le dedican al autor de ‘El Quijote’, su obra más carismática y la más universal de las letras españolas.

Pero entre toda la amalgama de contenidos relacionados con Cervantes o alguna de sus obras, podemos encontrarnos con un gran número de ellos que se dedican a publicar citas famosas y de uso común y que adjudican al escritor o a algunas de sus obras (sobre todo a El Quijote). Algunas son correctas (como ‘Nunca segundas partes fueron buenas’) otras adjudicadas erróneamente a él (‘Ladran, Sancho, señal que cabalgamos’) e incluso bastantes que han sido tergiversadas o cambiadas en su forma o contexto, como es el caso de la que os traigo hoy al blog: ‘Con la Iglesia hemos topado’ (algunas ocasiones acompañadas con el nombre de ‘Sancho’, fiel escudero de Don Quijote).

La frase ‘Con la Iglesia hemos topado’ se utiliza normalmente para expresar algún problema o inconveniente que ha surgido con algún tipo de estamento o autoridad de cierto peso (gubernamental, militar, eclesiástico…) atribuyéndose el origen de dicha expresión a un pasaje de ‘El Quijote’, pero esto es una verdad a medias, debido a que en el capítulo IX de la ‘Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha’ (1615) aparece una frase similar, pero con un sutil cambio cuya intención de la frase es totalmente diferente.

La parte en que aparece es la siguiente:

[…]Guió don Quijote, y habiendo andado como docientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
—Con la iglesia hemos dado, Sancho.
—Ya lo veo —respondió Sancho—, y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura, que no es buena señal andar por los cimenterios a tales horas, y más habiendo yo dicho a vuestra merced, si mal no me acuerdo, que la casa desta señora ha de estar en una callejuela sin salida.[…]

La fase original es ‘Con la iglesia hemos dado, Sancho’ y hace referencia al edificio (iglesia de San Antonio Abad de El Toboso) y no a la institución; de ahí que ‘iglesia’ esté escrita en minúscula en el texto de Cervantes y cuando se usa con el sentido de referirse al estamento eclesiástico (‘Con la Iglesia hemos topado’) aparece en mayúscula. Además, el cambiar ‘dado’ por ‘topado’ ayuda a enfatizar y darle importancia.

Muchas son las citas e incluso detalles y anécdotas de la vida de Cervantes que son erróneos o no son del todo ciertos, entre ellos el que tiene referencia con su brazo y el porqué se le conoció con el sobrenombre de ‘el manco de Lepanto’.

 

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Fuente de la imagen: Néstor Alonso @arrukero (con expresa autorización del autor para la utilización en este post)

¿Puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?

¿Puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?A lo largo de la Historia hemos podido comprobar la estrecha vinculación que ha habido entre numerosísimos gobernantes y la Iglesia, existiendo largos periodos en los que la mayoría de leyes estaban dictadas y regidas por la propia curia eclesiástica. Famosos fueron los tribunales de la Santa Inquisición donde miles de personas murieron o fueron torturadas tras ser acusadas de herejes, brujas o no ser del agrado del religioso de turno. Tampoco podemos olvidar todas aquellas Guerras Santas y ataques terroristas hechos en el nombre de Dios o lo mucho que han mandado (y siguen haciéndolo) los diferentes líderes de todas y cada una de las religiones que hay en el planeta.

Si nos centramos en los representantes de la Iglesia Católica (religión mayoritaria en España, a pesar de ser un Estado aconfesional, tal y como indica el artículo 16.3 de la Constitución española), nos damos cuenta que hoy en día los representantes religiosos siguen teniendo una gran influencia y poder en las decisiones políticas.

Pero, tal y como planteo en el título de este post ¿puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?…

La respuesta es NO, pero es un ‘no’ con algunos matices.

Por un lado, según podemos encontrar en diferentes puntos de los artículos 285 (§ 3) y 287 (§ 2) del Código de Derecho Canónico (conjunto de normas jurídicas que regulan la organización de la Iglesia católica) los religiosos no pueden participar de la vida política de un país ni presentarse en unas elecciones generales:

[…]Está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil[…], […]No han de participar activamente en los partidos políticos ni en la dirección de asociaciones sindicales […]

Pero también podemos encontrar alguna que otra puntualización como la que indica: […]a no ser que según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común[…]

 

Post realizado a raíz de la consulta que me hizo llegar Laura Rodriguez a través del apartado de contacto de este blog

 

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Fuentes de consultas: diocesisdecanarias /  Código de Derecho Canónico (Vatican.va)
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¿Sabías que fue un error de traducción lo que convirtió a la manzana en el ‘fruto prohibido’?

¿Sabías que fue un error de traducción lo que convirtió a la manzana en el ‘fruto prohibido’?Estamos acostumbrados a escuchar desde siempre que la manzana está considerada como el ‘fruto prohibido’ debido a que Adán y Eva la comieron a pesar de habérselo prohibido Dios. Evidentemente, este es un argumento válido para aquellos que son creyentes y lo toman como referencia a su creacionismo a través de lo escrito en la Biblia.

Pero aun y todo, pasando por encima el detalle sobre sí lo que pone en las Sagradas Escrituras es cierto o no (dejemos por un momento nuestro escepticismo aparcado a un lado), si cogemos la Biblia original (escrita en hebreo) y la repasamos no hay ni un solo momento en el que aparezca nombrada la manzana como la fruta que dio origen al llamado ‘pecado original’.

Esto se debe a que fue un error de traducción, cuando en el año 382 d.C. Jerónimo de Estridón recibió el encargo por parte del papa Damaso I de realizar una versión en latín de la Biblia (la conocida como Vulgata, debido a que estaba escrita para el vulgo, modo de llamar al pueblo llano).

Jerónimo no dominaba el hebreo y, a pesar de trasladarse a Belén para aprenderlo y perfeccionarlo, hizo que en la transcripción de algunos pasajes cometiese algunos errores que han llevado a la confusión a lo largo de todos estos siglos.

Originalmente en el Génesis, aparece el pasaje en el que Dios indica a Adán y Eva que no deberán comer del fruto del árbol del bien y del mal. El término ‘mal’ fue traducido al latín vulgar por ‘malum’ que tanto servía para designar a un acto negativo como para llamar a una manzana, por lo que el vulgo que comenzó a leer la nueva versión de la Biblia se quedó con el significado de manzana.

Ya hace muchísimo tiempo que esto se conoce, pero se popularizó tanto el mito de la manzana que ha prevalecido el error y al final ha sido aceptado hasta por la propia Iglesia, que no ha hecho nada por enmendar el error.

Cabe destacar que la popularización de la manzana como fruta prohibida llegó a más personas gracias a la extensa obra pictórica que se realizó durante el ‘renacimiento’ en la que muchísimos fueron los artistas que plasmaron en cuadros la escena de Adán y Eva en el Jardín del Edén tomando una manzana del árbol mientras son observados por la serpiente que encarnaba al mal. Entre ellos el  pintor flamenco del siglo XVI, Michel Coxcie, que realizó la obra ‘El pecado original’ que he utilizado como imagen para ilustrar este post.

 

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Relacionado: ‘Lost in Translation’, divertida charla sobre errores de traducción que di en #IgniteBCN2

 

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Fuentes de consulta: cvc.cervantes.es / archief.rnw.nl / enlacejudio / wikipedia / gotquestions

¿De dónde viene la expresión ‘no saber de la misa la media’?

¿De dónde viene la expresión ‘no saber de la misa la media’?Recibo una consulta a través de twitter en la que @Belu_Geigel me pregunta sobre el origen de la expresión ‘no saber de la misa la media’.

Este conocido modismo podemos encontrarlo también en la forma ‘no saberse de la misa la mitad’ y sus orígenes se remontan al siglo XVI.

Por aquel entonces muchas eran las parroquias que atender (la mayoría muy distanciadas las unas de las otras) y muy pocos los sacerdotes disponibles para llegar a todas y oficiar la correspondiente misa.

Fue por ello que comenzó a echarse mano de los clérigos que, aunque estaban un escalafón por debajo de los sacerdotes o incluso sin ordenar,  podían realizar tareas como la de celebrar una misa. Pero claro, eran tiempos en las que éstas se impartían en latín y no todos los diáconos tenían los suficientes conocimientos del idioma, por lo que solían aprendérsela de memoria y la recitaban de carrerilla.

Esto provocó infinidad de situaciones en las que por algún motivo podían ser interrumpidos, perdían el hilo o una mínima distracción les hacía quedar en blanco y no saber cómo continuar, lo que dio a que naciera la expresión ‘no se sabe de la misa la media’ en clara referencia a lo poco preparados que iban estos clérigos.

Como nota curiosa, cabe destacar que éstos también eran conocidos como ‘clérigos de misa y olla’, debido a que por su escasa preparación tan solo tenían facultades para oficiar la misa y comer.

 

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Fuentes de consulta: mariannavarro / 1de3 / esacademic
Fuente de la imagen: jclk8888 (morguefile)

¿Cuál es el origen del término ‘galimatías’?

¿Cuál es el origen del término ‘galimatías’?Cuando hay mucho desorden, confusión, algo es muy embrollado, lioso  o sinsentido suele utilizarse (aunque cada vez menos) el término ‘galimatías’.

En castellano, originariamente, recibimos esta palabra de la lengua francesa, siendo usada por nuestros vecinos galos para describir un discurso o escrito embrollado (la escriben de igual modo: ‘galimatias’ pero sin acentuar) y el término fue tomado por éstos del griego ‘κατὰ Ματθαῖον’ (kata Mathaion), cuyo significado es ‘según Mateo’.

Pero ¿por qué la expresión ‘según Mateo’ acabó designándose para describir un embrollo? Muy sencillo…

Mateo Levi fue uno de los Doce Apóstoles que acompañaron a Jesucristo, pero también es famoso por el Evangelio que escribió(*) y forma parte del Nuevo Testamento. En el comienzo de su obra Mateo el Evangelista lo hace de una forma embrollosa, describiendo la genealogía de una manera que si el lector pierde el hilo puede llegar a liarse y no entender situaciones ni personajes. De ahí que comenzase a utilizarse la expresión ‘galimatías’ (según Mateo) para describir ese tipo de escritos de lenguaje lioso e ideas confusas.

 

 

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(*)Se ha puesto en duda en infinidad de ocasiones que la autoría de dicho Evangelio correspondiera al Apostol Mateo debido a la imprecisión de datos y forma de citar algunos pasajes, mediante otros escritos, cuando tendría que haber sido vivido de primera mano. A pesar de ello, sigue siendo el más utilizado en los sermones eclesiásticos.

 

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