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El curioso e histórico origen de la expresión ‘poner en un brete’

Se utiliza la expresión ‘poner en un brete’ (y también en la forma ‘estar en un brete’) para indicar una situación de aprieto en la que un individuo no puede evadirse o recursos para sortear una dificultad.

El curioso e histórico origen de la expresión ‘poner en un brete’

La locución hace referencia al ‘brete’, el cual consistía en una especie de cepo de madera que en la antigüedad se le colocaba en los pies a un reo con la intención de que éste no pueda escapar.

El brete fue muy utilizado durante la Edad Media y formaba parte de los diferentes utensilios de tortura utilizados, tanto por las autoridades como por la Inquisición, para inmovilizar a un preso con la intención de sonsacarle una confesión mientras se ejercía algún tipo de castigo sobre éste.

También eran habituales los bretes en las plazas de cualquier población, en donde se colocaba al preso a modo de escarnio público. Algunos de esos cepos no solo mantenían agarrado por los pies al reo, sino también por el cuello y/o muñecas. El hecho de estar aprisionados e inmovilizados y no tener escapatoria alguna, fue lo que dio origen y sentido a la expresión.

Cabe destacar que, con el tiempo, se utilizó el término brete (el cual llegó al castellano desde el occitano ‘bret’ y a éste desde el alemán antiguo ‘brett’, cuyo significado era ‘tabla’) para denominar así al pasadizo (generalmente hecho de tablas) que existe en los mataderos por el que debe pasar el ganado que va a ser sacrificado.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?

¿Puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?A lo largo de la Historia hemos podido comprobar la estrecha vinculación que ha habido entre numerosísimos gobernantes y la Iglesia, existiendo largos periodos en los que la mayoría de leyes estaban dictadas y regidas por la propia curia eclesiástica. Famosos fueron los tribunales de la Santa Inquisición donde miles de personas murieron o fueron torturadas tras ser acusadas de herejes, brujas o no ser del agrado del religioso de turno. Tampoco podemos olvidar todas aquellas Guerras Santas y ataques terroristas hechos en el nombre de Dios o lo mucho que han mandado (y siguen haciéndolo) los diferentes líderes de todas y cada una de las religiones que hay en el planeta.

Si nos centramos en los representantes de la Iglesia Católica (religión mayoritaria en España, a pesar de ser un Estado aconfesional, tal y como indica el artículo 16.3 de la Constitución española), nos damos cuenta que hoy en día los representantes religiosos siguen teniendo una gran influencia y poder en las decisiones políticas.

Pero, tal y como planteo en el título de este post ¿puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?…

La respuesta es NO, pero es un ‘no’ con algunos matices.

Por un lado, según podemos encontrar en diferentes puntos de los artículos 285 (§ 3) y 287 (§ 2) del Código de Derecho Canónico (conjunto de normas jurídicas que regulan la organización de la Iglesia católica) los religiosos no pueden participar de la vida política de un país ni presentarse en unas elecciones generales:

[…]Está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil[…], […]No han de participar activamente en los partidos políticos ni en la dirección de asociaciones sindicales […]

Pero también podemos encontrar alguna que otra puntualización como la que indica: […]a no ser que según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común[…]

 

Post realizado a raíz de la consulta que me hizo llegar Laura Rodriguez a través del apartado de contacto de este blog

 

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Fuentes de consultas: diocesisdecanarias /  Código de Derecho Canónico (Vatican.va)
Fuente de la imagen: pixabay

¿Cuál es el origen de la expresión ‘ser un tonto de capirote’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘ser un tonto de capirote’?El ‘capirote’ es un gorro en forma de cucurucho invertido que, desde tiempos de la Edad Media, la Santa Inquisición obligaba a llevar colocado sobre la cabeza a todo aquel al que acusaba de algún delito, pecado o herejía.

Aquel que llevaba puesto dicho capirote era objeto de escarnio público, siendo el centro de burla del populacho que se agolpaba en las plazas públicas donde eran exhibidos los castigados por el tribunal eclesiástico.

Dependiendo del grado de castigo, la persona juzgada o acusada por la Inquisición llevaba una serie de elementos que distinguían las diferentes penas.

A aquellos acusados de penas/pecados menores que mostraban arrepentimiento se les colocaba una especie de saco de lana conocido como Sambenito que debían portar durante largo tiempo junto al mencionado capirote. Vestidos de dicha guisa eran paseados y mostrados para ser humillados públicamente.

Famosos también son los capirotes que portan los penitentes durante las procesiones (sobre todo en Semana Santa), pero estos iban forrados de tela que caía sobre los hombros y tan solo llevaban un par de agujeros para los ojos, evitando así que se les viera el rostro y se guardase así el anonimato de su identidad.

De ahí que con el tiempo surgiese por parte del pueblo el señalar a aquel que llevaba un capirote con la cara descubierta como alguien falto o escaso de entendimiento (el tonto del que todos se ríen), apareciendo en el vocabulario popular la expresión ‘tonto de capirote’.

El origen etimológico del término ‘capirote’ proviene de ‘capirón’ y este del latín ‘cappero’, cuyo significado es ‘prenda que cubre la cabeza’.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons (Los caprichos de Goya, nº 24 – 1797-98)

¿Cuál es el origen de la expresión ‘no estar muy católico’?

Coincidiendo con el anuncio del debut del Papa Benedicto XVI en Twitter, la red social se revolucionó durante unos días haciendo florecer el ingenio y chispa de miles de tuiteros que se lo pasaron en grande especulando sobre cuál sería el #PrimerTuitDelPapa. Entre los miles de tweets que han circulado ha habido uno que ha triunfado, siendo utilizado por muchísimos usuarios: Hoy no estoy muy católico

En realidad esta no es una expresión que haya surgido recientemente y su significado nada tiene que ver con pérdida de fe alguna, sino que ya se utilizaba hace más de 5 siglos y se originó en tiempos en que la Santa Inquisición torturó a todo aquel que no profesara la religión católica.

A través de esos castigos físicos se buscaba la conversión al catolicismo del torturado, al que se le iba evaluando para ver si ya se había ‘convertido’, dándose múltiples ocasiones en las que el reo aún no estaba del todo convencido y eran utilizadas por parte del verdugo expresiones como: “este está poco católico” o “este aún no está muy católico”. Evidentemente, muchos de éstos acababan con una maltrecha salud, debido a los múltiples palos que habían recibido.

Rápidamente se asoció dicha expresión al estado de salud de alguien (que no de fe), siendo utilizada cuando alguna persona no se encontraba bien de salud o su bienestar físico estaba resentido. Todo aquello relacionado con lo católico era automáticamente sinónimo de algo bueno, correcto, adecuado, utilizándose como baremo de la idoneidad y perfección. Por tanto, por el contrario, el no estar católico era sinónimo de no estar en buen estado, ya sea físico o de ánimo o de no cumplir las funciones esperadas si hablamos de un electrodoméstico, por ejemplo.

Otras variantes a esta expresión son ‘no sentirse o encontrarse muy católico’.

 

 

Fuentes de consulta: Tesoro de la lengua castellana o española (1611) de Sebastián de Covarrubias Orozco / definicienciapopular / ifc.dpz (pdf) / senovilla-pensamientos

Fuente de la imagen: Wikimedia Commons