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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Entradas etiquetadas como ‘Iglesia Católica’

¿De dónde surge llamar ‘gueto’ a un barrio marginal?

¿De dónde surge llamar ‘gueto’ a un barrio marginal?

Conocemos como ‘gueto’ a aquel lugar enclavado en una población (normalmente un barrio o suburbio a las afueras) en el que convive un amplio conjunto de personas, que suelen hacerlo de forma marginal y que, en la mayoría de ocasiones, pertenecen a un mismo grupo étnico, religioso o clase social (la más desfavorecida).

El término gueto (comúnmente escrito ‘ghetto’) se dio a conocer ampliamente a partir de la llegada al poder del Tercer Reich en Alemania (y posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial y los países que iban invadiendo), donde inicialmente se separó a las personas que profesaban la religión judía del resto de la población, obligándoles a vivir en distritos controlados y en condiciones infrahumanas (después llevados la inmensa mayoría de ellos a los campos de concentración).

Pero este no fue el origen del vocablo sino que para encontrar de dónde surge hemos de trasladarnos quinientos años atrás, concretamente al primer cuarto del siglo XVI, en la ‘Serenísima República de Venecia’, una Ciudad-Estado que desde su fundación en el siglo IX se había convertido en una de las más prósperas potencias económicas de Europa (y gran parte del planeta) y hasta allí habían ido llegando a lo largo de los siglos diferentes flujos migratorios desde otros lugares, entre ellos numerosísimos judíos (muchos de ellos procedentes de la Península Ibérica tras ser expulsados por los Reyes Católicos).

En el año 1516 el gobierno de la república veneciana, que estaba en manos de la Iglesia Católica, ante el masivo aumento de población judía decidió regular la estancia de éstos en la Ciudad-Estado y como modo de mantenerlos controlados los obligó a trasladarse hasta el barrio del Cannaregio, donde se amuralló y tan solo se les permitía salir de allí a determinadas horas del día (entre las doce del mediodía y las seis de la tarde, a partir de esta hora se daba el toque de queda y no se podía salir del barrio hasta las doce de la mañana del día siguiente y quien lo hacía era apresado).

El barrio del Cannaregio era conocido comúnmente como ‘geti’ cuya traducción era fundición, debido a que en aquel lugar se encontraban las antiguas fundiciones de metales. Con el tiempo este término derivó en ‘ghetto’ (castellanizado en gueto) y fue el que le dio nombre al lugar donde convivía la población judía (un lugar que tenía una pequeña extensión de tan solo 105 por 93 metros y en los que vivían hacinados. Esto llevó a que con los años sea la zona de Venecia donde más bloques altos de viviendas hay, debido a que era la única forma de poder dar cabida a todos los judíos que allí residían.

Con el paso del tiempo el término gueto ha seguido utilizándose pero se le ha dado el sentido de suburbio marginal.

Cabe destacar que los expertos andan divididos sobre el origen etimológico del término gueto y aunque la mayoría defienden la procedencia anteriormente mencionada del vocablo geti (fundición), otros apuntan que antiguamente dicho vocablo se utilizaba para llamar así a la calle, pero hay quien apunta que proviene de ‘borghettho’ diminutivo de ‘borgo’ que en veneciano significaba pequeña ciudad.

 

 

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Fuentes de consulta: ushmm / Oxford University Press’s / elpais / comaconcomilla / RAE / e-venise / nytimes
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El curioso origen de llamar ‘enfermedad venérea’ a las infecciones de transmisión sexual

El curioso origen de llamar ‘enfermedad venérea’ a las infecciones de transmisión sexual

Se conoce como enfermedad venérea a aquellas infecciones que son transmitidas y contagiadas a través del contacto sexual.

El término ‘venérea’ (o su forma masculina ‘venéreo’) en su origen se utilizaba para referirse al placer y deleite del acto sexual y etimológicamente provenía del nombre en latín ‘Venus’, Diosa romana del amor y la fertilidad (el significado de venéreo era ‘lo que Venus emana’). Esto hizo que frecuentemente estuviera referenciada y relacionada con todo lo que tenía que ver con el deseo carnal y el acto sexual.

Posteriormente, tras expandirse el Cristianismo como principal religión en occidente, la Iglesia Católica señaló como pecado las conductas libidinosas,  el acto sexual fuera del propósito de procrear dentro del matrimonio y todas aquellas conductas lascivas e indecorosas relacionadas con el sexo.

A pesar de que las enfermedades de transmisión sexual ya se conocían desde muchísimo tiempo antes, en la Edad Media se empezó a llamarlas ‘venéreas’ debido a que éstas se contraían a través del deleite sexual pero, sobre todo, culpabilizando a las mujeres de ello, ya que éstas (según la Iglesia Católica) eran las responsables de infectar a los hombres por culpa de su lujuria la cual emanaba de la diosa pagana Venus.

Así fue como desde la religión se tergiversó y utilizó un término que había sido originalmente concebido para referirse al deleite del placer carnal del sexo y el amor y lo convirtió en un vocablo relacionado con las enfermedades contraídas a través de los ‘actos impuros’.

 

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¿De dónde surge llamar ‘pontífice’ al papa de Roma?

¿De dónde surge llamar ‘pontífice’ al papa de Roma? El término ‘pontífice’ era utilizado en la Antigua Roma para referirse al magistrado sacerdotal encargado de presidir los ritos paganos. Éste era denominado pontĭfex maximus [máximo pontífice]. Con la aparición del cristianismo se le adjudicó al ‘papa’ (para ser diferenciados de los sacerdotes paganos) el título de pontĭfex summus [sumo pontífice].

El origen etimológico del término proviene del latín pontĭfex, formado por pontis [puente] y al que se añadió el sufijo ifice [constructor, hacedor], por lo que su significado viene a ser «constructor de puentes» o «el que hace puentes».

El calificativo se le adjudicó al máximo jerarca de la Iglesia Católica como clara referencia al puente que construye entre Dios y los creyentes.

 

 

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¿De dónde surge la expresión ‘entrar con el pie derecho’?

¿De dónde surge la expresión ‘entrar con el pie derecho’?

La expresión ‘entrar con el pie derecho’ se utilizar para señalar que algo se ha empezado positivamente o que alguien nuevo que acaba de llegar lo ha hecho de manera correcta, afortunada y sin problemas.

Originariamente la expresión proviene del mundo eclesiástico y más concretamente de los antiguos misales que indicaban que el sacerdote debía acceder al altar dando el primer paso con el pie derecho.

La explicación sobre el porqué debía hacerse así es que según los antiguos católicos al Paraíso solo se accedía por el camino de la derecha y entrando con ese pie.

Si algún religioso por despiste lo hacía dando el primer paso con el pie izquierdo y por casualidad cometía algún error durante la homilía o se quedaba en blanco echaba la culpa a no haber accedido con el pie correcto.

Con el tiempo también se convirtió en sinónimo de mala suerte hacer muchas cosas con el pie cambiado (por ejemplo, levantarse con el pie izquierdo) siendo una de las supersticiones más conocidas.

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘Donde fueres, haz lo que vieres’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Donde fueres, haz lo que vieres’?

‘Donde fueres, haz lo que vieres’ es un famoso consejo, en forma de refrán, que nos recomienda adaptarnos a las costumbres y hábitos de un lugar en el que estemos o viajemos (respetar sus normas, horarios, leyes, idiosincrasia de los habitantes…).

Posiblemente como refrán es uno de los que más variantes tiene y según la zona en la que te encuentres parece que tienen la costumbre de decirlo de un modo diferente, pudiéndonos encontrarlo (entre muchos) de los siguientes modos: Allí donde fueres, haz lo que vieres; Allí donde fueres, haz como vieres; Dondequiera que fueres, haz lo que vieres; Por donde fueres, haz como vieres; Donde quiera que fueres, haz como vieres; Al lugar que fueres, haz lo que vieres; En la tierra donde vinieres, haz lo que vieres.
Todo ello sin contar las diversas formas que tiene cada lengua para decirla.

La expresión original proviene del latín ‘Cum Romae fueritis, Romano vivite more’ (‘Cuando a Roma fueres, como romano vivieres’, que traducido a nuestra forma actual de hablar viene a decir: Cuando vayas a Roma, vive como un romano). Fue pronunciada por primera vez en el siglo IV por Ambrosio de Milán, considerado como uno de los padres de la actual Iglesia católica y uno de los personajes que más influyó para que el cristianismo se impusiera al paganismo del Imperio Romano, consiguiendo que el poder de la Iglesia acabara por encima del poder del Estado.

Pero con esta locución Ambrosio de Milán no pretendía dar consejos de cómo debían comportarse los ciudadanos a la hora de viajar a Roma, sino que originalmente la utilizó para adoctrinar a los fieles y señalarles cuál era el modo de seguir los mandatos de la Iglesia Romana por encima del ‘Arrianismo’, doctrina surgida en esa misma época (promovida por Arrio de Alejandría) y que negaba la divinidad de Cristo.

Así fue como, una exhortación advirtiendo que se debía seguir los mandatos de la Iglesia Romana y no la Arriana que provenía de Alejandría, acabó convirtiéndose en un popular refrán que utilizamos para recomendar que nos adaptemos a las costumbres y hábitos del país en el que nos encontramos, habiendo desaparecido de su intencionalidad  el sentido religioso original.

 

 

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Un par de etimologías relacionadas con las bromas y las inocentadas

Un par de etimologías relacionadas con las bromas y las inocentadasA pesar de que el 28 de diciembre es la fecha escogida por la Iglesia Católica para conmemorar la matanza de los niños menores de dos años ordenada por Herodes (según explica San Mateo en su evangelio) y que es conocido como el Día de los Santos Inocentes, esta jornada también es famosa por ser el día escogido por muchas personas para gastar bromas (comúnmente conocidas como inocentadas).

Pero en el post de hoy no me voy a centrar en el origen específico de este día sino en la etimología de dos de los términos más relacionados con esta jornada: ‘broma’ e ‘inocente’.

La palabra ‘broma’ proviene del nombre de un molusco marino invasor que se adhería en la base de los barcos antiguos, que estaban hechos de madera, e iba carcomiéndolos lentamente.

La broma, también conocida como teredón, teredo o taraza, es minúscula y al adherirse a la madera apenas mide un cuarto de milímetro pero en cuestión de unas pocas semanas puede llegar a medir diez centímetros. Posee unos minúsculos dientes que son capaces de roer todo tipo de madera, realizando complejos túneles que acaba destruyendo toda la estructura por la que ha ido carcomiendo.

En la antigüedad, este hecho apesadumbraba a los marinos y propietarios de las embarcaciones afectadas, por lo que lo consideraban algo muy pesado que les había ocurrido. Con el tiempo se aplicó el termino broma para cualquier acto que abrumase al afectado, llegando hasta nuestros días tal y como conocemos la definición de la palabra broma.

Por su parte, la palabra ‘inocente’ se utiliza para señalar a aquel que está libre de culpa, es ingenuo, cándido o no tiene malicia, siendo fácil de engañar.

El origen del término lo encontramos en el latín ‘innŏcens’ formado por el prefijo negativo ‘in’, que expresa el valor contrario a la palabra que acompaña y ‘nocere’ (daño, dañar, perjudicial), por lo que su significado es ‘el que no perjudica/daña’.

En la época del Imperio Romano se tomó por costumbre utilizar el término inocente para referirse a los niños de corta edad, debido a que éstos carecían de maldad alguna.

 

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¿Puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?

¿Puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?A lo largo de la Historia hemos podido comprobar la estrecha vinculación que ha habido entre numerosísimos gobernantes y la Iglesia, existiendo largos periodos en los que la mayoría de leyes estaban dictadas y regidas por la propia curia eclesiástica. Famosos fueron los tribunales de la Santa Inquisición donde miles de personas murieron o fueron torturadas tras ser acusadas de herejes, brujas o no ser del agrado del religioso de turno. Tampoco podemos olvidar todas aquellas Guerras Santas y ataques terroristas hechos en el nombre de Dios o lo mucho que han mandado (y siguen haciéndolo) los diferentes líderes de todas y cada una de las religiones que hay en el planeta.

Si nos centramos en los representantes de la Iglesia Católica (religión mayoritaria en España, a pesar de ser un Estado aconfesional, tal y como indica el artículo 16.3 de la Constitución española), nos damos cuenta que hoy en día los representantes religiosos siguen teniendo una gran influencia y poder en las decisiones políticas.

Pero, tal y como planteo en el título de este post ¿puede un sacerdote presentarse a unas elecciones en un partido político?…

La respuesta es NO, pero es un ‘no’ con algunos matices.

Por un lado, según podemos encontrar en diferentes puntos de los artículos 285 (§ 3) y 287 (§ 2) del Código de Derecho Canónico (conjunto de normas jurídicas que regulan la organización de la Iglesia católica) los religiosos no pueden participar de la vida política de un país ni presentarse en unas elecciones generales:

[…]Está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil[…], […]No han de participar activamente en los partidos políticos ni en la dirección de asociaciones sindicales […]

Pero también podemos encontrar alguna que otra puntualización como la que indica: […]a no ser que según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común[…]

 

Post realizado a raíz de la consulta que me hizo llegar Laura Rodriguez a través del apartado de contacto de este blog

 

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Fuentes de consultas: diocesisdecanarias /  Código de Derecho Canónico (Vatican.va)
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¿Cuál es el origen de la expresión ‘Hacer de abogado del diablo’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Hacer de abogado del Diablo’?Se utiliza la expresión ‘hacer de abogado del diablo’ para referirse a aquellas personas que defienden posturas contrarías a los intereses de alguien y que a sabiendas de que puede no estar en el uso de la razón, presentan pruebas y argumentos lógicos que dan validez a sus conclusiones. El origen de la expresión está estrechamente vinculado con la iglesia:

Desde la creación del catolicismo numerosísimos fueron los casos de beatificación y canonización que se produjeron en los primeros siglos e interminable se hizo la lista de santos y beatos (tanto hombres como mujeres, evidentemente) que se añadieron al santoral.

El criterio por el que se regían a la hora de proponer a un candidato para ser canonizado eran variadísimos y casi cualquier motivo (por insignificante que fuese) les servía para alzar a los altares a todos aquellos hombres y mujeres.

Por esta razón, y a raíz de la avalancha de propuestas, en el año 1587 el papa Sixto V decidió regularizarlo a través de la apertura de procesos para los que se creó específicamente la figura del ‘promotor de la fe’ y cuyo cometido era poner objeciones ante cualquier canonización con el fin de que fuera defendido y demostrado de que realmente el candidato propuesto tenía virtudes suficientes para merecer tal privilegio.

Era tal el exceso de celo que ponía en su cometido, el promotor de la fe, que no tardó en recibir el apelativo de ‘abogado del diablo’ al oponerse y objetar continuamente en un gran número de procesos de canonización, por lo que a menudo se le acusaba de estar más al servicio de las causas de los herejes e incluso del propio demonio.

Gracias a la intervención de este fiscal las canonizaciones y beatificaciones descendieron vertiginosamente. La figura del promotor de la fe o abogado del diablo estuvo en vigor hasta 1983, año en el que el papa Juan Pablo II decidió suprimirlo para así conseguir agilizar y permitir que hubiera muchas más canonizaciones.

 

 

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El curioso y religioso origen de la expresión ‘Poner en entredicho’

El curioso y religioso origen de la expresión ‘Poner en entredicho’

Se utiliza la expresión ‘poner en entredicho’ (o estar/quedar) para hacer referencia de una persona a la que, por algún motivo, cae una duda sobre su honor, honradez o respetabilidad.

Para encontrar el origen de la expresión debemos trasladarnos hasta un antiquísimo procedimiento jurídico conocido como interdicto que consistía en un juicio breve y por vía rápida en el que se resolvía provisionalmente una reclamación por daño inminente o por alguna posesión.

El interdicto, igualmente llamado entredicho (del latín interdictus), también se aplicó a través del ‘derecho canónico’ y consistía en una práctica eclesiástica por la que se prohibía/censuraba a alguna persona o lugar determinado a hacer uso de los santos oficios y/o sacramentos.

Se ponía a alguien en entredicho cuando cometía un acto de herejía, atentaba o difamaba contra algún miembro de la Iglesia Católica, celebraba oficios sin haber sido ordenado sacerdote, contraía matrimonio habiendo sido ordenado sacerdote o pertenecía a una comunidad como monja, incitaba a la desobediencia eclesiástica y un largo etcétera de motivos que eran puestos a consideración por las jerarquías eclesiásticas encargadas de velar por la moral y correcta conducta de los parroquianos.

El entredicho era considerado un ‘castigo provisional’, pero no una excomunión definitiva, por lo cual durante el periodo del mismo esa persona no podía formar parte de la congregación religiosa o recibir los santos sacramentos (exceptuando el bautismo en un recién nacido o recibir la eucaristía en el lecho de muerte, que no extremaunción).

El hecho de que una persona fuese puesta en entredicho hacía que ésta quedase señalada frente a la comunidad en la que vivía y un vestigio de la misma quedase ligada a ella perpetuamente, de ahí que con los años se utilizase expresiones como ‘estar/quedar/poner en entredicho’ para referirse a la duda existente sobre la honorabilidad de alguien.

 

 

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Fuentes de consulta: RAE / wordreference / etimologias.dechile / ‘Diccionario teolójico, canónico, jurídico’ de Justo Donoso / vatican
Fuente de la imagen: Lachlan Lardy (Flickr)

¿Sabías que fue un error de traducción lo que convirtió a la manzana en el ‘fruto prohibido’?

¿Sabías que fue un error de traducción lo que convirtió a la manzana en el ‘fruto prohibido’?Estamos acostumbrados a escuchar desde siempre que la manzana está considerada como el ‘fruto prohibido’ debido a que Adán y Eva la comieron a pesar de habérselo prohibido Dios. Evidentemente, este es un argumento válido para aquellos que son creyentes y lo toman como referencia a su creacionismo a través de lo escrito en la Biblia.

Pero aun y todo, pasando por encima el detalle sobre sí lo que pone en las Sagradas Escrituras es cierto o no (dejemos por un momento nuestro escepticismo aparcado a un lado), si cogemos la Biblia original (escrita en hebreo) y la repasamos no hay ni un solo momento en el que aparezca nombrada la manzana como la fruta que dio origen al llamado ‘pecado original’.

Esto se debe a que fue un error de traducción, cuando en el año 382 d.C. Jerónimo de Estridón recibió el encargo por parte del papa Damaso I de realizar una versión en latín de la Biblia (la conocida como Vulgata, debido a que estaba escrita para el vulgo, modo de llamar al pueblo llano).

Jerónimo no dominaba el hebreo y, a pesar de trasladarse a Belén para aprenderlo y perfeccionarlo, hizo que en la transcripción de algunos pasajes cometiese algunos errores que han llevado a la confusión a lo largo de todos estos siglos.

Originalmente en el Génesis, aparece el pasaje en el que Dios indica a Adán y Eva que no deberán comer del fruto del árbol del bien y del mal. El término ‘mal’ fue traducido al latín vulgar por ‘malum’ que tanto servía para designar a un acto negativo como para llamar a una manzana, por lo que el vulgo que comenzó a leer la nueva versión de la Biblia se quedó con el significado de manzana.

Ya hace muchísimo tiempo que esto se conoce, pero se popularizó tanto el mito de la manzana que ha prevalecido el error y al final ha sido aceptado hasta por la propia Iglesia, que no ha hecho nada por enmendar el error.

Cabe destacar que la popularización de la manzana como fruta prohibida llegó a más personas gracias a la extensa obra pictórica que se realizó durante el ‘renacimiento’ en la que muchísimos fueron los artistas que plasmaron en cuadros la escena de Adán y Eva en el Jardín del Edén tomando una manzana del árbol mientras son observados por la serpiente que encarnaba al mal. Entre ellos el  pintor flamenco del siglo XVI, Michel Coxcie, que realizó la obra ‘El pecado original’ que he utilizado como imagen para ilustrar este post.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons
Fuentes de consulta: cvc.cervantes.es / archief.rnw.nl / enlacejudio / wikipedia / gotquestions