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¿Sabías que el papa ‘renuncia’ pero no ‘dimite’?

¿Sabías que el papa ‘renuncia’ pero no ‘dimite’?Mucho se ha hablado en las últimas horas desde que la Santa Sede anunciase a través de la agencia italiana de noticias (ANSA) la renuncia del papa Benedicto XVI, achacándolo a su avanzada edad y sus problemas de salud.

Un gran número de medios haciéndose eco de la noticia titulaban sus artículos indicando que el papa había dimitido o abdicado del cargo, algo totalmente incorrecto ya que un papa no dimite ni abdica, sino que renuncia a su ministerio.

Renuncia/renunciar son los términos correctos que se deben utilizar para indicar la finalización del oficio eclesiástico (en este caso el papado).

¿Sabías que el papa ‘renuncia’ pero no ‘dimite’? - Código de Derecho CanónicoAsí lo recoge el Código de Derecho Canónico vigente, promulgado por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983 y en cuyo Libro I de las normas generales (Cann. 1 – 6) podemos encontrar en el Título IX de los oficios eclesiásticos (Cann. 145 – 196) el Capítulo II de la pérdida del oficio eclesiástico que nos informa en el Art. 1 de la renuncia sobre todas las formas posibles de renuncia a dicho oficio. En ninguna de ellas se contempla la dimisión y/o abdicación, por lo que, a pesar de ser las tres palabras sinónimas entre sí (tal y como podemos encontrar en el Diccionario de la RAE 123) no se deben utilizar estos términos para referirse a la finalización voluntaria por parte del papa de su cese como Sumo Pontífice.

 

 

Fuentes de consulta: Fundeu / RAE / Vatican / Fernando Garcia-Quismondo
Fuente de la imagen: Wikimedia commons / popularlibros

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¿Puede el papa de Roma ser despedido?

En el Código de Derecho Canónico no existe disposición alguna que permita el despido o destitución forzosa del Sumo Pontífice.

Conforme a la ley de la iglesia, el papa ostenta la más alta autoridad, lo que le concede plenos poderes en la Iglesia Católica Romana.

Eso sí, el papa (si así lo desease) podría renunciar voluntaria y libremente de su cargo. La última vez que esto ocurrió fue el 4 de julio de 1415, durante el conocido como Cisma de Occidente, en el que el papa Gregorio XII renunció obligado por las circunstancias que se dieron en dicho cisma.

Las leyes locales del Vaticano también protegen la figura del papa, siendo éste inmune a enjuiciamientos penales en virtud a la ley secular.

Y por último,  como jefe de un Estado (Ciudad del Vaticano) y jefe de la Iglesia Católica, está exento de responsabilidad penal en virtud del Derecho Internacional Consuetudinario.

 

 

Fuente de consulta: vatican