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¿Por qué si metes en el congelador una botella de una bebida alcohólica el contenido no se congela?

Muchas son las personas que tienen por costumbre guardar las botellas de algún tipo de licor alcohólico (también llamadas ‘bebidas espirituosas’) en el congelador con el fin de que estén bien frías a la hora de servir, sin tener así que utilizar cubitos de hielo que aguaría la bebida.

¿Por qué si metes en el congelador una botella de una bebida alcohólica el contenido no se congela?

Pero es curioso comprobar que, por mucho tiempo que una botella de whisky, ron, ginebra o vodka e tire dentro de un congelador nunca llegará a congelarse (al igual que si rellenamos las cubiteras con el propósito de hacer cubitos de hielo con esas bebidas, nunca lo conseguiremos.

Y es que para que uno de eso licores pudiera llegar a congelarse necesitaríamos una temperatura mínima de -45º y nuestro congelador suele tener (por norma) una temperatura que no baja de los 18º o 20º, motivo por el que es prácticamente imposible conseguir congelar una bebida alcohólica.

Además, mucho más complicado lo tendríamos si lo que queremos es congelar una botella de alcohol de 96º (el típico que tenemos en casa para desinfectar las heridas), ya que en ese estado, prácticamente puro, el etanol (o alcohol etílico) tiene su punto de fusión (o congelación) en los -114º.

 

 

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Fuente de la imagen: anokarina (Flickr)

Algunos alimentos que nos encantan pero que pueden ser muy perjudiciales si se los das a tu perro

El chocolate es algo que le gusta a la inmensa mayoría de personas. A unas con leche y dulce y a otras sin embargo negro y amargo. De sobras son conocidos sus beneficios para la salud (evidentemente en un consumo de proporciones moderadas) y también ampliamente sabido es que se trata de uno de los alimentos que debemos evitar dar a nuestro perro.

Algunos alimentos que nos encantan pero que pueden ser muy perjudiciales si se los das a tu perro

Ello es debido a la presencia en el cacao de la teobromina, un alcaloide estimulante del sistema nervioso central (con unos efectos muy parecidos a la cafeína) y que también posee propiedades diuréticas y vasodilatadoras.

El problema está en que los perros no pueden metabolizar y eliminar correctamente de su organismo esta sustancia por lo que tras haber consumido chocolate a nuestra mascota le puede provocar la aceleración del ritmo cardiaco, además de vómitos, diarreas e incluso, dependiendo las dosis, la muerte.

Cuanto más negro y puro es el cacao más presencia de teobromina hay, pero sin embargo si el chocolate está rebajado lo que es perjudicial para el animal es la gran cantidad de azúcar que se le ha añadido. No por ser tóxico sino por todos los efectos secundarios que ello comporta: obesidad, diabetes, pérdida de piezas dentales.

Además podemos encontrar que en algunos chocolates y cada vez más alimentos (e incluso las típicas chucherías como chicles, los famosos ‘caramelos sin azúcar’) han sustituido el azúcar por un edulcorante natural llamado ‘xylitol’.

Este edulcorante es inocuo para el ser humano pero altamente perjudicial para los perros debido a que puede provocarles una bajada de los niveles de azúcar en la sangre del animal pudiéndoles provocar alguna insuficiencia hepática.

Otro de los alimentos que debemos abstenernos de darles son las uvas (e incluso las pasas). Es común en algunas personas que, a la hora de celebrar la despedida del año, le dan a su mascota sus correspondientes doce uvas (un acto muy simbólico por el deseo de proporcionarle al animal una próspera entrada en el nuevo año) pero en lugar de hacerles un favor en realidad están cometiendo una temeridad, debido a que si se sobrepasa los 32 gramos (por cada kilo que pesa el can) esta fruta podría llegar a provocarle una insuficiencia renal. No afecta por igual a todas las razas, pero un síntoma claro de que la ingesta de uvas y pasas no le ha sentado demasiado bien es verlo somnoliento en las siguientes horas e incluso que llegue a vomitar repetidamente en un periodo corto de tiempo.

Otro alimento que se ha puesto últimamente muy de moda y que son muchísimos los hogares en los que se consume es el aguacate. En esta fruta hay presente un fungicida natural conocido como ‘persin’ que aunque es inofensivo para ser humano podría ser algo tóxico si es consumido por nuestra mascota.

Pero esa toxicidad del persin no está presente en la pulpa (lo que nos comemos) sino en la cáscara, el hueso y las hojas de la rama donde crecen los aguacates. Por tanto es difícil que nuestro perro se intoxique a no ser que ingiera alguna de esas partes. Pero tranquilos, no sería nada grave, simplemente unas diarrea y algo de malestar transitorio.

Los ajos (al igual que las cebollas) contienen tiosulfato, algo que no le sienta nada bien a nuestro perro, debido a que su consumo le puede provocar debilidad y anemia al ser una sustancia que acaba con los glóbulos rojos de su sangre.

Evidentemente, aunque no lo haya nombrado en este post, bajo ningún concepto debemos suministrar a nuestro perro bebidas alcohólicas, debido a que el etanol en él contenido es altamente tóxico para las mascotas.

 

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Si queréis tener más info sobre vuestros animales de compañía no podéis dejar de leer el fantástico blog de mi compañera Melisa Tuya @melisatuya: ‘En busca de una segunda oportunidad’

 

Fuentes de consulta y más info: pets / apsca / expertoanimal / petpoisonhelpline / petdarling
Fuente de la imagen: pixabay

¿Por qué según vamos cumpliendo años la ingesta de alcohol nos sienta peor?

¿Por qué según vamos cumpliendo años la ingesta de alcohol nos sienta peor?

Aquellos que ya hemos pasado del medio siglo de vida debemos reconocerlo: cada vez que se propicia una celebración y nos tomamos alguna copa de más (evidentemente por encima de las que estamos habituados) notamos cómo, posteriormente, esa ingesta de alcohol nos va sentando cada vez peor, siendo cada vez más molestas y largas las resacas y, sobre todo, tolerándolo mucho peor.

Y es que el hecho de cumplir años tiene mucho que ver y nuestro organismo ya no asimila según qué excesos tan bien como cuando éramos unos jovenzuelos. A pesar de que somos conscientes de ello y que incluso podemos llegar a beber muy por debajo de cómo lo hacíamos tiempo atrás (la típica copita de menos) vemos que gradualmente va sentándonos peor. Evidentemente todo esto es una explicación muy genérica y depende de cada persona,  su constitución y el tipo de bebida que tome (no es lo mismo mezclar el alcohol en un combinado junto a un refresco azucarado que tomar un lingotazo de una bebida oscura –tipo wiski- o copas de un licor de los llamados ‘espirituosos’).

El cumplir años hace que nuestro metabolismo se ralentice, motivo por el que la resaca dura más e incluso se convierta en más molesta.  Nuestro hígado, encargado de depurar el alcohol que llega a nuestra sangre, con los años ya no rinde con la misma efectividad que tiempo atrás (de ahí que se den frecuentemente casos de cirrosis hepáticas en personas de mayor edad o que abusan reiteradamente del alcohol).

Otro factor importante por el que con los años la ingesta de alcohol nos sienta peor es la pérdida de agua corporal. De manera natural con el paso del tiempo vamos perdiendo parte del líquido elemento del que está compuesto nuestro organismo.

Esa deshidratación natural y progresiva es la que hace que el alcohol que hemos bebido pase de nuestro estómago a la sangre y que apenas quede diluido en nuestra agua corporal (que hemos ido perdiendo con el tiempo).

 

 

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Post realizado a raíz de la consulta formulada por Esperanza Roig a través de la página en Facebook de este blog
Fuente de la imagen: kboneva (Flickr)

El inconveniente de dar de beber alcohol a una persona con síntomas de hipotermia o congelación

El inconveniente de dar de beber alcohol a una persona con síntomas de hipotermia o congelación

Está muy arraigada en nuestra cultura la falsa creencia de que la ingesta de alcohol nos ayuda a entrar en calor, siendo un grave error pensar esto, pues el efecto que tienen las bebidas de alta graduación sobre nuestro organismo es totalmente contraria a lo que pensamos.

Tanto médicos como expertos advierten que nunca, y bajo ningún concepto, se le debe suministrar alcohol a una persona que presenta síntomas de hipotermia o congelación, ya que con ello agravaríamos su situación. Lo mejor y más conveniente para esos casos son las bebidas azucaradas y que no estén excesivamente calientes (preferiblemente tibias).

Posiblemente algún lector esté pensando que él (o ella), cuando ha bebido alguna copita de licor, ha sentido rápidamente como ha entrado en calor y las mejillas o la nariz se le han puesto encarnadas. Esto es debido a que esa ingesta, en un primer momento, tiene un efecto vasodilatador que hace que la sangre que fluye más próxima a nuestros capilares más externos vaya hacia allí. Pero con ello lo que estamos haciendo es que otros órganos vitales de nuestro organismo dejen de percibir esa sangre que nos autoregula la temperatura corporal (somos homeotermos) y descienda su temperatura poniendo en riesgo nuestra salud.

 

 

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¿Cuál es el origen de las reuniones de los grupos de Alcohólicos Anónimos?

¿Cuál es el origen de las reuniones de los grupos de Alcohólicos Anónimos?

Todo empezó a mediados de la década de los años 30 del pasado siglo XX, tras la abolición de la famosa Ley Seca de los Estados Unidos que prohibía el consumo de bebidas alcohólicas. Fue un periodo en el que muchísimas personas habían caído en el alcoholismo, provocando la ley el efecto contrario del deseado.

A finales de 1934 el empresario neoyorquino Bill Wilson (conocido como Bill W.) era un alcohólico que había conseguido rehabilitarse después de varios intentos para dejar de beber. Se dio cuenta que reunirse con otras personas que tenían su mismo problema y compartían sus inquietudes le ayudaba a permanecer sobrio. Ello lo llevó a viajar hasta Akron (Ohio) y conocer al Dr. Bob Smith, quien también tenía serios problemas con la bebida.

Juntos decidieron crear una asociación que diese apoyo a otros que estuviesen en su misma situación y requiriesen ayuda y apoyo. El 10 de junio de 1935 se pusieron los primeros cimientos de la que sería la comunidad mundial más importante en la ayuda a las personas alcohólicas.

 

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Fuente de la imagen: interferencezones

Destripando mitos: Beber una cerveza con una pajita (cañita) NO emborracha más

¿Beber una cerveza con una pajita (cañita) emborracha más?

¿Es cierto que beberse una cerveza con una pajita aumenta su poder alcohólico? La respuesta no puede ser otra que un rotundo NO. Esto forma parte de los mitos y leyendas urbanas que corren alrededor del alcohol.

El único efecto que tiene tomar cualquier bebida alcohólica (incluida la cerveza) a través de una pajita o cañita, es que lo ingerimos mucho más rápido que si lo hiciésemos a tragos y directamente del vaso, de la lata o de la botella. Eso provoca que los efectos del alcohol de la bebida se noten con bastante mayor rapidez y que emborrache antes no quiere decir que emborrache más.

 

Lee y descubre más historias como esta en el apartado ‘Destripando Mitos’

 

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¿Por qué cuando nos ponemos alcohol en la piel sentimos una sensación fría?

Víctor Juan Puig me envía una pregunta a través del correo electrónico en el que quiere saber:
¿Por qué cuando nos ponemos alcohol en la piel sentimos una sensación fría?

Si mojamos con agua el dorso de la mano, sentimos cómo se refresca la piel, y si soplamos sobre la mano mojada, aumenta la sensación de frío, con lo que deducimos que la evaporación del agua produce frío. La evaporación del sudor del cuerpo también produce frío. Esa es nuestra defensa ante el excesivo calor. El alcohol es muy volátil y se evapora rápidamente en el aire, a la temperatura ambiente, y este cambio de estado se produce tomando calor del medio ambiente.

Si se frota la piel de la mano con colonia, el líquido se evapora, apoderándose del calor de la piel, cuya temperatura desciende tanto más cuanto más rápida sea la evaporación.

 

 

Extraído del libro: Fisiquotidianía de Cayetano Gutiérrez Pérez (Licenciado en Ciencias Químicas y Catedrático de Física y Química) con expresa autorización del autor.