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Algunos alimentos que nos encantan pero que pueden ser muy perjudiciales si se los das a tu perro

El chocolate es algo que le gusta a la inmensa mayoría de personas. A unas con leche y dulce y a otras sin embargo negro y amargo. De sobras son conocidos sus beneficios para la salud (evidentemente en un consumo de proporciones moderadas) y también ampliamente sabido es que se trata de uno de los alimentos que debemos evitar dar a nuestro perro.

Algunos alimentos que nos encantan pero que pueden ser muy perjudiciales si se los das a tu perro

Ello es debido a la presencia en el cacao de la teobromina, un alcaloide estimulante del sistema nervioso central (con unos efectos muy parecidos a la cafeína) y que también posee propiedades diuréticas y vasodilatadoras.

El problema está en que los perros no pueden metabolizar y eliminar correctamente de su organismo esta sustancia por lo que tras haber consumido chocolate a nuestra mascota le puede provocar la aceleración del ritmo cardiaco, además de vómitos, diarreas e incluso, dependiendo las dosis, la muerte.

Cuanto más negro y puro es el cacao más presencia de teobromina hay, pero sin embargo si el chocolate está rebajado lo que es perjudicial para el animal es la gran cantidad de azúcar que se le ha añadido. No por ser tóxico sino por todos los efectos secundarios que ello comporta: obesidad, diabetes, pérdida de piezas dentales.

Además podemos encontrar que en algunos chocolates y cada vez más alimentos (e incluso las típicas chucherías como chicles, los famosos ‘caramelos sin azúcar’) han sustituido el azúcar por un edulcorante natural llamado ‘xylitol’.

Este edulcorante es inocuo para el ser humano pero altamente perjudicial para los perros debido a que puede provocarles una bajada de los niveles de azúcar en la sangre del animal pudiéndoles provocar alguna insuficiencia hepática.

Otro de los alimentos que debemos abstenernos de darles son las uvas (e incluso las pasas). Es común en algunas personas que, a la hora de celebrar la despedida del año, le dan a su mascota sus correspondientes doce uvas (un acto muy simbólico por el deseo de proporcionarle al animal una próspera entrada en el nuevo año) pero en lugar de hacerles un favor en realidad están cometiendo una temeridad, debido a que si se sobrepasa los 32 gramos (por cada kilo que pesa el can) esta fruta podría llegar a provocarle una insuficiencia renal. No afecta por igual a todas las razas, pero un síntoma claro de que la ingesta de uvas y pasas no le ha sentado demasiado bien es verlo somnoliento en las siguientes horas e incluso que llegue a vomitar repetidamente en un periodo corto de tiempo.

Otro alimento que se ha puesto últimamente muy de moda y que son muchísimos los hogares en los que se consume es el aguacate. En esta fruta hay presente un fungicida natural conocido como ‘persin’ que aunque es inofensivo para ser humano podría ser algo tóxico si es consumido por nuestra mascota.

Pero esa toxicidad del persin no está presente en la pulpa (lo que nos comemos) sino en la cáscara, el hueso y las hojas de la rama donde crecen los aguacates. Por tanto es difícil que nuestro perro se intoxique a no ser que ingiera alguna de esas partes. Pero tranquilos, no sería nada grave, simplemente unas diarrea y algo de malestar transitorio.

Los ajos (al igual que las cebollas) contienen tiosulfato, algo que no le sienta nada bien a nuestro perro, debido a que su consumo le puede provocar debilidad y anemia al ser una sustancia que acaba con los glóbulos rojos de su sangre.

Evidentemente, aunque no lo haya nombrado en este post, bajo ningún concepto debemos suministrar a nuestro perro bebidas alcohólicas, debido a que el etanol en él contenido es altamente tóxico para las mascotas.

 

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Si queréis tener más info sobre vuestros animales de compañía no podéis dejar de leer el fantástico blog de mi compañera Melisa Tuya @melisatuya: ‘En busca de una segunda oportunidad’

 

Fuentes de consulta y más info: pets / apsca / expertoanimal / petpoisonhelpline / petdarling
Fuente de la imagen: pixabay

¿Por qué NO es una buena idea poner un cascabel a un gato?

¿Por qué no es una buena idea poner un cascabel a un gato?

A raíz del post que publiqué días atrás en el que explicaba el origen de la expresión ‘poner el cascabel al gato’, mi hermana Maribel (activista y gran defensora de los animales), en vista de la cantidad de lectores que tiene este blog y su repercusión, me propuso que escribiera y publicase un post sobre la inconveniencia de poner un cascabel a los gatos.

La de poner un cascabel a un gato es una de esas costumbres que se han convertido en cotidianas y que muchas personas realizan sin tener verdadero conocimiento del daño que ello puede comportar a su mascota.

Es un viejo hábito que se realiza desde hace centenares de años (cuando nuestros antepasados todavía no tenían conocimientos suficientes sobre la morfología de los felinos).  Antiguamente no se tenían como animal de compañía (evidentemente con algunas excepciones de culturas, como la egipcia), sino como un eficaz cazador de roedores y otros pequeños animales que solían colarse en los hogares, almacenes… pero también había quien los tenía como mascotas (y no como cazadores) a sabiendas de que podían correr peligro los pájaros que hubiesen en aquel hogar, así que para poder advertir en qué lugar de la estancia andaba el gato, y así advertir a las pequeñas aves, se le colocaba un cascabel.

Con el paso del tiempo el gato pasó a ser un animal doméstico y de compañía, pero se heredó aquella vieja costumbre de colocarle algún tipo de esquila con la que advertir de su presencia, que se convirtió más en un objeto de decoración dentro del propio felino y porque a mucha gente le gustaba escuchar el sonido del tintineo cuando el animal se movía por la casa.

Pero tal y como indico en el título e inicio de este post, no es una buena idea poner un cascabel a un gato, sobre todo por su propia salud auditiva.

Morfológicamente los gatos están dotados de una especial agudeza auditiva que hace que puedan percibir numerosos sonidos, incluso estando lejos de ellos y distinguirlos entre otros muchos ruidos ambiente. El grado de intensidad con el que advierte muchos de los sonidos puede llegar a ser el de varias veces el de cualquier ser humano.

El hecho de llevar colgado al cuello una campanita que cada vez que camina o se mueve empieza a tintinear es algo que entorpece poder percibir otros sonidos (además de escucharlo amplificado debido a la mencionada agudeza auditiva) y por tanto no poder estar atento de la llegada de un posible peligro.

Llevarlo puesto continuamente y desde que son pequeños acaba atrofiándoles el oído y provocándoles que, con el tiempo, pierdan una de sus principales virtudes.

Pero no solo le afecta a su percepción acústica, sino que también puede llegar a estresarlo. El escuchar continuamente el soniquete del cascabel provocará ansiedad en el animal, debido a que con el más ligero de sus movimientos sonará, algo que deberá soportar escuchar durante todo el día.

Por su naturaleza son animales que están acostumbrados a moverse con sigilo y el cascabel entorpece esa función.

Si la pretensión del propietario del gato es poder tener al animal controlado y así saber dónde se encuentra en cada momento, la mejor opción (y más recomendada) es colocarles un chip y a modo decorativo, se le puede colgar un cascabel siempre y cuando dentro de éste no lleve el ‘escrupulillo’ (bolita que hay dentro para que suene).

Eso sí, en los ratos de juego del gato se le puede dar pelotas u otros juguetes que hagan ruido o lleven cascabeles dentro, porque durante un rato estarán la mar de entretenidos, pero en el momento que dejen de jugar ya no sonará y, por tanto, no será una molestia continua para ellos.

A continuación adjunto una imagen que se está compartiendo por las redes sociales (me la hizo llegar mi hermana Maribel) y la cual os invito a compartir (al igual que este post).

¿Por qué no es una buena idea poner un cascabel a un gato?

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Fuente de la imagen de cabecera: Jacinta Lluch (Flickr)

Cuando Dalí puso de moda entre la alta sociedad parisina tener un oso hormiguero como mascota

Cuando Dalí puso de moda entre la alta sociedad parisina tener un oso hormiguero como mascotaA lo largo de la historia el ser humano ha utilizado todo tipo de animales como mascotas, pero en el post de hoy quiero referirme al momento en el que, a finales de la década de los años 60 y principios de los 70, se puso de moda entre los miembros de la alta sociedad parisina el tener un ‘oso hormiguero’ como animal de compañía.

Esta costumbre la puso de moda Salvador Dalí, famoso por sus excentricidades y objeto de devoción e imitación por parte de multitud de personas que veían en él a uno de los más grandes genios que ha dado el siglo XX.

La famosa fotografía tomada por Patrice Habans y publicada por la prestigiosa revista Paris Match (nº1055 del 26 de julio de 1969) en la que aparecía Salvador Dalí, saliendo de una estación de metro de París paseando a un oso hormiguero dio la vuelta al mundo, popularizando el poseer uno de estos animales entre los miembros más snobs de la sociedad francesa.

 

Lee y disfruta de más anécdotas e historias curiosas como esta en el apartado Anecdotario de este blog

 

Fuente de la imagen: imgur vía reddit