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Un pez para Gabriel que Mola #TodosSomosGabriel

Seguro que Gabriel conoce muy bien este pez, porque puede encontrarlo cerca de su casa y no es un pez cualquiera: es un pez con raspa que pesa más que cuatro vacas. O el pez de esqueleto óseo más pesado del mundo. Por aquí lo conocemos como pez luna porque su forma recuerda a una luna llena con aletas. En ciertos idiomas se traduce como cabeza nadadora, porque realmente parece como si se hubiera olvidado el resto del cuerpo en algún lugar.

Un pez luna. Imagen de Per-Ola Norman / Wikipedia.

Un pez luna. Imagen de Per-Ola Norman / Wikipedia.

En algunos países lo llaman pez sol, no tanto por su forma, sino por su costumbre de tumbarse de costado en la superficie del mar para tomar el sol. Aunque según parece, no es por su afición a broncearse, sino para una sesión de limpieza: hay unas 54 especies de parásitos que se aprovechan de él sin que pueda quitárselos de encima por sí solo, así que se deja ver en la superficie para que las aves marinas puedan disfrutar de un bufé libre de parásitos.

Pero su nombre científico es aún mejor: se llama Mola mola. El nombre procede del latín muela, y hace referencia a las muelas de molino, una comparación que les pareció acertada cuando se describió en el siglo XVIII. Leo por ahí que en ciertos lugares de Andalucía se le llama mula, así que es posible que Gabriel lo conozca por este nombre.

Un pez luna en el acuario de Monterrey (California). Imagen de Fred Hsu / Wikipedia.

Un pez luna en el acuario de Monterrey (California). Imagen de Fred Hsu / Wikipedia.

Recientemente se ha descubierto que los científicos se habían equivocado al etiquetar el ejemplar más grande que se conoce, capturado en Japón en 1996 y que pesa 2.300 kilos. Ha resultado que no es un Mola mola, sino un pariente suyo llamado Mola alexandrini, que se convierte así en el rey de los peces óseos del mundo. Hasta donde sé, esta otra especie no tiene un nombre común diferenciado en castellano, pero en inglés lo llaman pez sol de cabeza jorobada, por el bulto en la frente.

Estas inmensas maravillas marinas no son fáciles de estudiar, pero los tests genéticos y la investigación de numerosos ejemplares y fotos ha permitido ahora a los científicos de la Universidad de Hiroshima aclarar que en realidad los Mola se clasifican en tres especies, Mola mola, Mola tecta y Mola alexandrini, y que por ahora este último merece el premio al pez óseo más gigantesco.

Pasen y vean el tijeretazo letal del gusano Bobbit

Si Dune tiene sus gusanos de arena y Star Wars tiene su sarlacc –el monstruo enterrado al que Jabba trataba de arrojar a los protagonistas, y a cuyas fauces terminaba cayendo en su lugar el cazarrecompensas Boba Fett–, los terrícolas tenemos el Eunice aphroditois, más conocido desde 1996 como gusano Bobbit.

Un gusano marino 'Eunice aphroditois'. Imagen de Wikipedia.

Un gusano marino ‘Eunice aphroditois’. Imagen de Wikipedia.

A los más jóvenes tal vez este último nombre no les diga nada, pero los nacidos antes de los 90 recordarán el más que escabroso episodio protagonizado por John y Lorena Bobbit, una pareja estadounidense que saltó a los titulares de todo el mundo cuando Lorena le cortó el pene a John con un cuchillo mientras él dormía y después de que la violara. Para quien no conozca la historia pero le asalte la curiosidad, apunto que ambos pudieron rehacer sus vidas, por separado, naturalmente: ella fue declarada no culpable, y a él le reimplantaron el miembro que luego utilizó en alguna película porno bajo el nombre de Frankenpene.

El Eunice aphroditois no se dedica a seccionar órganos viriles, pero los tijeretazos de sus mandíbulas serían capaces de partir un pez en dos. E incluso cuando no es así, su manera de ganarse la vida ya es suficientemente terrorífica.

Como el sarlacc, el gusano Bobbit vive con su cuerpo enterrado bajo la arena, dejando al descubierto solo su cabeza. Carece de ojos, pero sus cinco antenas detectan el movimiento a su alrededor con una habilidad asombrosa, esperando el momento para lanzar su ataque. Los expertos creen que probablemente inyecta una toxina a su presa después de atraparla, y así puede arrastrarla bajo tierra y digerirla lentamente; no a lo largo de mil años como el sarlacc, pero seguro que para sus infortunadas capturas es igual de espantoso.

Este gusano marino suele alcanzar el metro de longitud, aunque en 2009 un grupo de biólogos japoneses describió un ejemplar de 299 centímetros y 673 segmentos, que había hecho su casa en una balsa de madera empleada para piscicultura.

Casos como el del gusano Bobbit nos llevan a agradecer la diferencia de tamaño entre ellos y nosotros. Eso sí, un consejo especialmente dirigido a los hombres: el gusano Bobbit habita en las latitudes tropicales del Pacífico, el Índico y el Atlántico. Si en alguna ocasión se encuentran por aquellas regiones y les apetece nadar en aguas someras, puede que quitarse el bañador no sea una buena idea…

Animales fantásticos reales y dónde encontrarlos

Suele citarse el dato de que el ser humano solo ha explorado el 5% de los océanos, una cifra manejada por instituciones tan serias como la Administración Atmosférica y Oceánica de EEUU (NOAA). Pero ya se sabe que este tipo de cifras hay que tomarlas como lo que son, una simple aproximación que suele tener más de problema de Fermi (o estimación de servilleta de bar) que de cálculo riguroso. Porque ¿el 5% se refiere a toda la masa de agua o al fondo marino? ¿Y qué entendemos por “explorado”?

Hace un par de años, el ecólogo marino Jon Copley trató de definir una magnitud más precisa que pudiera acercarse mejor a la realidad. Copley citaba un estudio recién publicado entonces por investigadores del Instituto Oceanográfico Scripps de California que había mapeado todo el fondo marino del planeta con una resolución máxima de unos cinco kilómetros. Es decir, que no hay nada incorrecto en decir que hoy ya conocemos todo el fondo del océano…

…con una resolución de cinco kilómetros. Pero obviamente, cinco kilómetros es una resolución demasiado pobre como para poder descubrir un naufragio o un avión desaparecido. Y tampoco habría nada incorrecto en decir que no se ha descartado rigurosamente la existencia de cualquier tipo de monstruo marino menor de cinco kilómetros de largo.

En resumen, Copley llegaba a este dato: si hablamos de un mapeo a la mayor resolución posible con un sonar cerca del fondo marino, en realidad solo conocemos el 0,05%, un área equivalente a la isla de Tasmania. Entre la idea popular y la realidad, en este caso la segunda resulta aún mucho más asombrosa que la primera.

Y así, podemos imaginar cuánto habrá ahí abajo que aún no podemos imaginar. La fantasía es libre, y las imágenes tomadas por los sumergibles de las criaturas que pululan por ahí abajo nos revelan verdaderos animales fantásticos. Y tirando del título de la reciente precuela de la saga de Harry Potter, hoy traigo aquí al Newt Scamander real; con la gran diferencia, claro, de que este Scamander solo nos muestra criaturas muertas, y con el lamento de que seres tan terroríficamente hermosos hayan tenido que morir para que lleguemos a contemplarlos. Pero Roman Fedortsov, que así se llama el personaje, se gana la vida como pescador.

Fedortsov se ha convertido casi de la noche a la mañana en una sensación en internet, gracias a las fotos que toma y publica de las extrañas criaturas que caen en sus manos durante sus faenas de pesca desde Murmansk (Rusia), donde vive, hasta Marruecos.

Imagen de Roman Fedortsov.

Imagen de Roman Fedortsov.

Generalmente esas capturas accidentales son animales ya conocidos para la ciencia, como los lofiiformes, esos peces de terribles dientes que a menudo llevan un sedal y un cebo luminoso sobre el morro. Algunos parecen casi de ficción, como el ser de la imagen que recuerda vagamente al Chestburster de Alien, el bicho que hace explotar el pecho del desgraciado que lo incuba. Todas ellas son criaturas que no solemos ver a menudo y que casi nos hacen frotarnos los ojos ante la apabullante maravilla de los misterios escondidos en las profundidades.

Les dejo aquí con una muestra de algunos de los seres fotografiados por Fedortsov, pero no dejen de darse una vuelta por sus cuentas de Twitter e Instagram para descubrir aún más animales fantásticos.