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Ciencia semanal: el hobbit de Flores salió de África, y el “cero” no es mejor que el azúcar

He aquí un repaso a algunas de las noticias científicas más sonadas de la semana, y que no he cubierto en artículos anteriores.

El viaje inesperado del hobbit de Flores

Desde su descubrimiento en 2003, los restos de un humano de un metro de estatura en la isla indonesia de Flores han mantenido a los paleoantropólogos enzarzados en un debate sin fin. Oficialmente los restos de Flores, de varios individuos distintos, pertenecen a una especie separada de la nuestra, Homo floresiensis; llamada informalmente el hobbit de Flores (al menos hasta que los herederos de Tolkien prohibieron a un científico que empleara este término en la promoción de una conferencia). Frente a esto, una corriente minoritaria ha sostenido que el hobbit era en realidad una población de Homo sapiens afectada por una enfermedad.

Reconstrucción del 'Homo floresiensis'. Imagen de Katrina Kenny, SA Museum.

Reconstrucción del ‘Homo floresiensis’. Imagen de Katrina Kenny, SA Museum.

En un principio, la datación de los restos sugería que los hobbits vivieron hasta hace unos 12.000 años, la época del Mesolítico, cuando el resto de los humanos aún vivíamos de la caza y la recolección, pero estábamos cerca de plantearnos que quizá domesticar animales y sembrar podía llegar a hacernos personas de provecho. Pero esta datación fue después corregida, y la era de los hobbits se retrasó hasta los 50.000 años atrás, el comienzo del Paleolítico Superior, cuando los neandertales aún andaban por aquí.

Una gran incógnita pendiente ha sido el origen de los hobbits. Dos teorías han tratado de explicarlo. La primera, que eran descendientes del Homo erectus, el primer humano que emigró desde África a Eurasia. Estos erectus asiáticos habrían colonizado la isla de Flores para después seguir una evolución separada por un proceso llamado enanismo insular. La segunda hipótesis, en cambio, sugiere que los hobbits descienden directamente de ancestros africanos pequeñitos, como los australopitecos, y que por tanto no son erectus modificados.

Un estudio publicado esta semana en la revista Journal of Human Evolution pretende zanjar por fin el debate. Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Australia ha emprendido el mayor estudio estadístico comparativo hasta hoy de los fósiles del Homo floresiensis, llegando a la conclusión de que no pudo evolucionar a partir del Homo erectus, ya que es más primitivo que este. En su lugar, el hobbit parece compartir un ancestro común con el Homo habilis, una especie africana que vivió hace 1,75 millones de años, aunque el Hombre de Flores podría haber aparecido en un momento aún anterior.

Los científicos no pueden asegurar si aquel ancestro común abandonó África y después dio lugar al hobbit, o si este surgió directamente en el continente africano. Pero según el coautor del estudio Michael Lee, los resultados sí confirman la identidad y el origen de la especie: “podemos estar seguros en un 99% de que no está relacionado con el Homo erectus, y casi en un 100% de que no es un Homo sapiens malformado”.

Un asteroide visible, pero lejano

La noche del miércoles al jueves pasó por nuestro cielo el asteroide 2014 JO25, más conocido por su tamaño como The Rock, en referencia al montañoso exluchador y actor Dwayne Johnson. Aunque su tamaño de unos 650 metros lo convierte en la mayor roca voladora en nuestro barrio desde el Toutatis en 2004, los titulares aludiendo a que “rozaría” la Tierra son una exageración alarmista; el asteroide pasó a 1,8 millones de kilómetros, casi cinco veces la distancia a la Luna. En una conversión grosera de escala, es como decir que una bomba roza nuestra casa cayendo a más de un kilómetro de distancia.

Esquema a escala del paso del asteroide 2014 JO25. Imagen de NASA/JPL-Caltech.

Esquema a escala del paso del asteroide 2014 JO25. Imagen de NASA/JPL-Caltech.

La Tierra, entre los anillos de Saturno

Mientras se prepara para su última ronda de órbitas, enhebrándose entre Saturno y sus anillos antes de su zambullida final en septiembre, la sonda Cassini de la NASA nos ha enviado este retrato de su casa desde su lejano paradero. La Tierra aparece como una chispa luminosa entre los anillos de Saturno. Y ese puntito que se aprecia a su izquierda no es una mota de polvo en su pantalla; es la Luna.

Imagen tomada por la sonda 'Cassini' de la Tierra y la Luna entre los anillos de Saturno. Imagen de NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute.

Imagen tomada por la sonda ‘Cassini’ de la Tierra y la Luna entre los anillos de Saturno. Imagen de NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute.

Los endulzantes no son mejores que el azúcar

Los propios autores del estudio que vengo a contar reconocen con total honestidad que correlación no significa causalidad; y que multiplicar por tres un riesgo mínimo continúa siendo un riesgo mínimo. Cualquier lector de este blog sabrá que los estudios epidemiológicos basados en correlacionar estadísticamente factores de estilo de vida con manifestaciones clínicas siempre deben recibirse con enorme escepticismo e inmensa cautela.

Pero creo que merece la pena comentar brevemente el estudio por una razón: entre la población existe una evidente afición desmedida a los refrescos dulces. Y muchos de quienes antes al menos restringían su consumo para limitar la cantidad de azúcar en su dieta se lanzan ahora como posesos a consumir sin medida las versiones “cero”, en la creencia de que estos son idénticos a los otros, pero “sin”.

No es cierto, por mucho que la publicidad se esfuerce en hacer calar esta idea. Los refrescos “sin” no son realmente “sin”, sino “sin, pero con”. No llevan azúcar, pero sí endulzantes. Todo lo que sabe dulce lleva un endulzante, ya sea azúcar u otra sustancia. Y por cierto, tal vez a los fanáticos de eso que ahora se da en llamar “lo natural” les interese saber que el azúcar es natural; los endulzantes, no.

Como ya he contado aquí en varias ocasiones (y esta próxima semana tendremos nuevas noticias al respecto), el azúcar es el nuevo gran satán de la dieta, asumiendo la condena que antes recaía sobre el colesterol y las grasas saturadas, hoy absueltos de sus efectos nocivos por muchos expertos. El consejo básico que favorecen es que debe vigilarse todo el contenido dulce de la dieta; los productos que se publicitan como “sin azúcares añadidos” pueden ser menos nocivos por llevar menos cantidad de dulce, pero la intervención o no de la mano humana no es un factor de riesgo. Y que debe evitarse el error de consumir endulzantes de forma desmedida.

Que quede claro: no se han demostrado efectos perjudiciales inmediatos asociados al consumo de sacarina o aspartamo. Pero es probable que el creciente auge de los endulzantes induzca una mayor vigilancia sobre posibles consecuencias no tan claras ni inmediatas, si es que la tendencia general es a reemplazar el azúcar por estos productos sin que disminuya el consumo total de alimentos dulces.

Fruto de esta mayor vigilancia es un estudio epidemiológico publicado esta semana en la revista Stroke. La conclusión de los autores es que el consumo frecuente (uno al día o más) de refrescos con endulzantes artificiales, como los llamados “cero”, se asocia a un riesgo triple de infarto cerebral y demencia/alzhéimer, algo que no se observa en el caso de las bebidas azucaradas.

Los propios autores son conscientes de las limitaciones de su estudio, y desde luego evitan caer en afirmaciones facilonas que harían buenos titulares; no, los refrescos “cero” no provocan alzhéimer. Pero el estudio es valioso para sugerir que quien prefiera evitar el azúcar por motivos de salud no debería engañarse con la creencia infundada de que los edulcorantes artificiales dejan barra libre. Lo resume el coautor del estudio Sudha Seshadri, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EEUU): “parece que no hay muchas ventajas en tomar bebidas azucaradas, pero sustituir el azúcar por edulcorantes artificiales tampoco parece ayudar”.

4 comentarios

  1. Dice ser rg

    El estudio es tan pobre e irrelevante que no merece mayor atención.

    Pero es curioso como se mencionan los nombres de los edulcorantes y como se “generaliza” el azúcar….qué azucar, de remolacha?? glucosa de maíz??….es que las diferencias son tan grandes que hablar de forma tan genérica en un estudio que compara edulcorantes frente a azçucar para deducir, bueno, intentar llamar la atención porque otra razón no le veo después de estudiármelo, me parece absurdo.

    la mayoría del azucar de las bebidas refrescantes azucaradas es la de glucosa de maiz; lo natural es lo que se encuentra por sí solo en la naturaleza?? entiendo que por ahí va esa intención de pponer el azúcar a bolapié, cuando hay muchísimos tipos, y lógicamente considerar artificial algo que necesita “juntarse” de forma artificial, que no es ni más ni menos de 2 aminoácidos naturales…en fin.

    Un poco pretencioso todo esto, no por el artículo, que me parece pobre, vacío, vago, difuso; sino en general a todo lo que rodea las “tendencias” de algo que durará años y que sus incipientes titulares tienen taaanto paralelismo con los de las grasas de hace 30 años que ausustan, o lo pretenden en una forma muy desprovista aún de verdaderos estudios, grandes estudios que aún no se pueden elaborar por el poco contraste en el tiempo de unas sustancias frente a otras.

    pero nada, que sí, que loo natural no es química, es “otra cosa” y lo químico es lo natural es aquella “otra cosa”.–pfff..

    Saludos.

    23 abril 2017 | 17:41

  2. Dice ser Piente

    Hombre…decir que los edulcorantes no son naturales…si me demuestras que son productos quimicos NO extraidos del planeta tierra te doy la razón.
    Natural es que procede de la naturaleza, basicamente nuestro entorno y TODO procede de ella.
    Hasta el petroleo es un producto natural.
    ¿La vitamina c de las naranjas, por no salir de las naranjas ya no es “natural”?
    Un poquito de cabeza…

    23 abril 2017 | 18:34

  3. Dice ser Eko

    lo de la campaña de las azucareras contra los edulcorantes, me recuerdas a las campañas que llegaron a decir que fumar era buena para la salud que hacia las tabacaleras en los 70, apoyadas en seudocientíficos, que nadie sabe de donde salia y sus estudios, que nadie sabia quien pagaba

    23 abril 2017 | 18:58

  4. Dice ser Warp

    Acabo de descubrir que este blog no es científico. Triste, pero cierto Todo vale por un clic, incluso vender tus postulados aparentemente científicos.

    La contradicción absurda de decir en un párrafo “…de refrescos con endulzantes artificiales, como los llamados “cero”, se asocia a un riesgo triple de infarto cerebral y demencia/alzhéimer, algo que no se observa en el caso de las bebidas azucaradas.” (y en negrita) y a renglón seguido espetar “evitan caer en afirmaciones facilonas que harían buenos titulares; no, los refrescos “cero” no provocan alzhéimer” (esta vez quitamos las negritas) es cuando menos chocante. ¿En qué quedamos, que sí o que no? ¿A que viene la negrita para alarmar? ¿Vamos a meter el miedo en el cuerpo, a joder a todos los diabéticos que tienen que sacrificarse CADA DÍA en una dieta férrea porque tienen miedo a morir o a tener secuelas? Venga, total, ya tienen la vida bastante chunga, vamos a meterles más miedo en el cuerpo, aunque sea sin un fundamento real.

    Creo que has dejado el tacto y la ciencia en el váter y después has tirado de la cadena. Qué valor.

    Adiós.

    23 abril 2017 | 23:50

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