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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Cristiano Ronaldo: desagradecido, egoísta, altivo y calculador

Hay madridistas descepcionados porque Cristiano Ronaldo se ha olvidado muy rápido de ellos. Ni una palabra bonita, ni una lágrima, ni un gesto de cariño… Una fría carta de despedida y nada más. Incluso ha dicho que irse del Real Madrid (o lo que es lo mismo: fichar por la Juventus) ha sido “fácil”. Y ¿dónde quedaron los reconocimientos a un club que le ha posicionado entre los mejores jugadores del mundo, que le ha llevado a ganar cuatro Champions, que le ha hecho ser cuatro veces Balón de Oro?

Ronaldo, antes del reconocimiento médico con la Juve. (EFE)

Ronaldo, antes del reconocimiento médico con la Juve. (EFE)

En su presentación de este lunes como nuevo jugador del equipo turinés, solamente supo dar las gracias, y con la boca pequeña, a una afición blanca que siempre lo ha idolatrado, pero que ahora lo critica por “desagradecido”. Y razones no le faltan. Cristiano llegó del Manchester como una promesa no del todo consolidada y se hizo realmente estrella en Madrid. Su talento, pero también la publicidad y el palmarés que le dio fichar por el club blanco (unido a que en La Liga está su eterno rival en lo individual: Leo Messi), lo alzaron a lo más alto del fútbol mundial. Sin embargo, el crack portugués se olvida rápido de lo que debe. Pero ¿a quién le sorprende?

Echemos la vista atrás. ¿Qué es lo que Cristiano más ansía? Ser el mejor, estar por encima de los demás, le pese a quien le pese y caiga quien caiga. Los goles, el dinero y ganar son las mayores ambiciones del luso. Su ego se ha visto reflejado sobre el terreno de juego, pero también en sus palabras. Recordemos sus polémicas frases: “Mi futbolista favorito soy yo”, “soy el primer, segundo y tercer mejor jugador del mundo” o “soy rico, guapo y buen jugador. Me tienen envidia”. Eso es lo que quiere, causar envidia. Es su obsesión. Pero también es su marca. La marca Cristiano requiere eso: chulería, egoísmo y todos los adjetivos contrarios a la humildad. Con eso se ha hecho grande y es algo que nunca va a cambiar.

Y en Turín volvió a demostrarlo. “He hecho una historia brillante en el Real Madrid”, afirmó el luso en la rueda de prensa. Solo él ha hecho historia, nada de compañeros, nada de club. Él, él, él y siempre él. Cristiano quiere desafíos, dijo, pero también quiere dinero, digo. Y es que lo que el portugués realmente ansiaba era que el Real Madrid le subiera el sueldo porque ganaba poco, claro, en comparación con Messi. Chantaje tras chantaje no consiguió que Florentino cediera y pidió que lo dejaran irse para cobrar más. Para salir en todos los titulares y para decepcionar (aunque no se sabe si queriendo) a una afición que lo tenía posicionado en un altar.

Cristiano es un polémico jugador, siempre criticado por algunos sectores, pero muy querido por otros. Algo que no ha valorado. Pero, tranquilos, tampoco lo hará con los bianconeros. No vale la pena lamentarse por esto, era la crónica de una despedida anunciada. Y… casi mejor que se vaya a defraudar a otro país.

Griezmann es el encargado de destronar a Messi y Cristiano del Balón de Oro

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Si el Balón de Oro se diera al mejor jugador del mundo y no al mejor jugador de la temporada, siempre se lo llevaría Leo Messi. Es una realidad como una catedral de grande. Pero, claro, no sería ni justo ni atractivo. Su talento es indiscutible (le preguntes a quien le preguntes) y su aportación al Barça totalmente necesaria. Es verdad que con la Albiceleste tiene un gafe que no ha podido quitarse y no triunfa como un jugador de su calaña debería. Y, en año de Mundial, esto juega una mala pasada a la hora de elegir al ganador de trofeo. Esto, previsiblemente es lo que pasará este año.

Messi no se lo llevará, pero tampoco Cristiano Ronaldo, quien los últimos años ha seguido su estela e incluso ha logrado igualarlo con cinco balones dorados sobre su vitrina. Si es verdad que el luso ha ganado una Champions y comenzó la cita mundialista enchufado, pero ni siquiera logró llegar a los cuartos con Portugal. Se acabó la competición entre Messi y Cristiano, tanto en la Liga como en la lucha por el Balón de Oro. Tampoco Neymar —el que se creía que podía ser sucesor de los dos craks— será el que impida que alguno de ellos gane el sexto premio debido a su ‘no descacada’ presencia en Rusia.

Y es que estamos ante una nueva era, siempre que los periodistas que votan lo permitan. Y ojalá que así sea. El Balón de Oro “está considerado como el mayor honor individual a nivel futbolístico del mundo”, afirman desde France Football, la revista especializada que lo otorga. Para obtenerlo, no vale con ganar una Liga o una Champions, tienes que haber ganado algo más difícil, como lo es un Mundial.

En nuestra memoria siempre quedará aquel Balón de Oro que debería haber ganado Andrés Iniesta (2010, cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica). Antes, en año mundialista, se lo llevaron Fabio Cannavaro, después de que Italia se alzara como Campeona del Mundo; Ronaldo Nazàrio cuando la ganadora fue Brasil o Zinedine Zidane, con Francia en lo más alto.

Y es que (exceptuando el año 2014 y 2010, que se lo llevó Messi), en años de Mundial, lo habitual es que lo gane algún integrante de la selección campeona. Este año estaba merodeando entre croatas y franceses, y no era desmesurado meter en la quiniela a estrellas del estilo de Mbappé (Francia), Modric o Rakitic (ambos de Croacia). Sin embargo, tras la gran final, el firme candidato que arrasa todas las apuestas es Antoine Griezzman, actual campeón del Mundo con los galos y autor de uno de los cuatro goles que dieron la victoria a su selección. También fue el que provocó el autogol de Mandzukic y el que lanzó el córner que provocó el penalti que marcó. No podía hacer más en 90 minutos y eso podría llevarlo a lo más alto.

De esta manera, por fin, Cristiano y Messi dejan de ser los claros favoritos para ganar el Balón de Oro y…. Griezmann (que también ganó la Europa League este año con el Atlético de Madrid) es un gran sustituto. Lo veremos a final de año, para lo que todavía queda mucho, casi un mundo.

Adiós, Cristiano: fuiste el enemigo perfecto

Cristiano y Koke, en el último derbi madrileño (EFE)

El otro día decía que me sentía como un bicho raro por ser colchonero y no estar contento por la marcha de Cristiano Ronaldo del Real Madrid y de nuestra Liga. En el fondo, tengo sensaciones enfrentadas. Por un lado, la satisfacción de no verlo (si las bolas de los sorteos de Champions no lo evitan) amenazar la defensa atlética. Por otro, cierta penilla. Sí, es así: era el enemigo perfecto.

¿Qué sería de Harry Potter sin Voldemort? ¿De Luke Skywalker sin Darth Vader? ¿De Sherlock Holmes sin Moriarty? Cristiano Ronaldo era un villano tan completo que parecía creado en la ficción.

Era tan fácil odiarle (por favor, entiéndase que en el sentido deportivo de la palabra): Su teatralidad, su gestualidad, su pomposidad, su mal ganar, su peor perder, sus estilismos, su ego, su caterva de aduladores, un club plegado a sus deseos y a sus caprichos… lo teníamos a huevo.

Ahora, qué… no podemos detestar a Bale, que es un muchacho sano y poco dado a teatros. O a Modric, ese amigo que decide no beber para llevar él el coche (este chiste lo vi por Twitter -lamento no recordar el autor- y tenía que compartirlo). O a Isco, que al fin y al cabo es una de las estrellas de la selección.

Esto sólo lo puede solucionar el propio Real Madrid. ¿Cómo? Fichando al que sería la gran némesis de los rivales del Real Madrid por todo el orbe. Un jugador que, a su lado, Cristiano parecería un chico majete. Sí, me refiero a Neymar Júnior. Sería más fácil para todos. El brasileño nos cae mal de serie.

El madridismo te está agradecido, Cristiano, pero te equivocas yéndote

Empecemos primero por el final: cuando alguien quiere acabar con una relación, es mejor abrirle la puerta, en todos los aspectos de la vida. El que no quiera estar, que no esté. Vale para el amor, para una amistad, para una empresa y, por supuesto, también para el fútbol.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo besando la Champions (ARCHIVO).

Y ahora, vamos al principio, al porqué del eterno agradecimiento que le debe el aficionado del Real Madrid a Cristiano Ronaldo. Cuando llegó, el club estaba absolutamente destruido, en la miseria deportiva. El Barça acababa de ganarlo todo con un fútbol que enamoraba y con un equipo joven, con un estilo atractivo, y con el mejor jugador del mundo, Messi. Era tal la desesperación blanca, que se celebró una Copa del Rey (2011) como si de una Champions se tratara. El gol, ese 1-0 al eterno rival, lo marcó, por supuesto, él.

Fueron duros esos primeros años, con pocos títulos y más derrotas que victorias ante ese tremendo Barcelona, el mejor de la historia. Poco a poco, la tendencia fue cambiando, y el gran culpable fue una bestia parda, un jugador que metía más de un gol por partido, el único capaz de plantar cara a Leo, de llegar finalmente a derrotarle.

De Cristiano se puede criticar su carácter egoísta, esa forma chulesca que tiene de hablar, cómo se cree el centro del universo, su carácter obsesivo. Pero todo eso, precisamente, es lo que le ha llevado a ser lo que es. Y, sobre todo, lo que ha hecho que el Real Madrid haya ganado tres Champions seguidas, cuatro de cinco, que el madridismo viva días de vino y rosas.

Creo, sinceramente, que te equivocas, Cristiano, que sales perdiendo con esta decisión, que te arrepentirás. Estás muy, muy cerca de alcanzar a Messi. De superarle, incluso. Y marchándote te lo pones más difícil a ti mismo, ojalá te vaya mejor que a otros que aún hoy se arrepienten de haberse ido.

¿Vender a Cristiano? Solo si vienen o Neymar o Mbappé

Hace tiempo que muchos madridistas quieren vender a Cristiano Ronaldo. Su carácter no gusta, en general. Es egoísta, nadie lo discute. Le gusta ser el gran protagonista, da igual en qué circunstancia, como si su equipo acaba de ganar la final de la Champions. Es capaz de estropear, en parte, la fiesta a muchos hablando de él, de si seguirá, del dinero que debe ganar, de lo que se merece. ¿Celebrar que tu equipo ha ganado una Champions? No, él ha venido a ‘hablar de su libro’.

Mbappé y Cristiano

Cristiano y Mbappé tras el Real Madrid – PSG de Champions (EFE).

Pero esto no va de simpatías, va de ganar. Y con Cristiano se gana, y mucho. Tres Copas de Europa seguidas, cuatro en cinco años. Está el Madrid en uno de los mejores momentos de su historia, y no por ello hay que caer en la autocomplacencia. Es una costumbre bastante molesta del club blanco en los últimos años relajarse, en cuanto a fichajes se refiere, después de ganar la Champions. Pasó en 2014, y la cosa acabó en triplete del Barça. También en 2016 y 2017, este último año con desbandada de los Morata, James y compañía que debilitaron claramente una plantilla que se quedó corta.

Cristiano tiene ya 33 años, por mucho que él se sienta como si tuviera 23. Puede dar todavía algún año más al máximo nivel, pero no demasiados. Uno, dos, quizás tres. Y es por ello que si él no se siente cómodo, es buena opción hacer caja y sacar un buen saco de millones vendiéndolo. Pero ojo, pongo una condición a ver bien esa venta.

Si se va, hay que fichar a un súper crack sí o sí. O Neymar, o Mbappé, no hay más en el mercado. Porque después de cuatro años gastando poco e ingresando mucho, solo faltaba que ahora se permitiera irse al mejor jugador del equipo y que no venga un sustituto a su altura. Y si es imposible fichar a ‘un Neymar’, hay que decirle a Cristiano que o trae los mil kilos, o una cifra escandalosa, o que se tiene que quedar. La posición de fuerza es la del Madrid.

Ni Cristiano es tan bueno, ni Messi es tan malo

El Mundial de Rusia empezó muy diferente para los que seguramente sean los dos mejores jugadores del mundo en este momento. Cristiano puso su objetivo en la portería y en el primer partido (precisamente ante España) se marcó un hat-trick que lo pone como uno de los máximos goleadores y de los mejores de la fase de grupos.

Messi celebra su gol ante Nigeria. EFE

Messi celebra su gol ante Nigeria. EFE

Messi, por su parte, falló un penalti en el primer encuentro en el que su país terminó empatando 1-1 ante Islandia y no pudo solventar la derrota ante Croacia (0-3), lo que avivó los ánimos de sus haters, que ya presagiaban la eliminación de Argentina en la primera ronda. Un desastre que probablemente haría que Leo renunciase (ahora sí que sí) a vestir la camiseta de su selección debido a la presión que recae sobre él; y para Ronaldo un empujón más hacia el Balón de Oro 2018, al que muchos ya lo ven como favorito.

Pero… ni Cristiano es tan bueno, ni Messi es tan malo. El luso falló ayer un penalti ante Irán que puso a Portugal en la cuerda floja y al límite de la eliminación (y apenas se le criticó). Y el mejor Messi apareció hoy ante Nigeria para elevar a Argentina al segundo puesto de su grupo y clasificarla para unos octavos de final que veían muy lejos antes de que el crack marcara el primer gol del partido.

Uno empezó bien y acabó mal, al otro le pasó al revés. Pero los dos están en la misma situación: unos octavos de final que sin ellos no tendrían la misma emoción. En esa ronda eliminatoria se enfrentarán a dos selecciones difíciles y con muchos hombres (y nombres) peligrosos. Portugal se las verá ante la Uruguay de Luis Suárez y Cavani; y Argentina ante la Francia de Griezmann y Mbappé. Dos enfrentamientos que dejarán el Mundial cojo, sin dos de las grandes selecciones candidatas al título, pero que serán la mar de interesantes.

¡A disfrutarlos y que gane el mejor!

Lo de Cristiano Ronaldo: no solo fue egoísta, fue un órdago absurdo y haría bien en ‘envainársela’

Para analizar bien si lo que hizo ayer Cristiano Ronaldo tras conquistar la Champions fue correcto o no, no hay más que ver lo bien que le vino al antimadridismo para hablar de otra cosa que no fuera que este es un equipo de leyenda, uno de los mejores ya de la historia tras ganar la Copa de Europa por tercera vez seguida y cuarta en cinco años.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo (EFE).

Los jugadores, en su grandísima mayoría, son egoístas. Buscan su interés personal, no el colectivo, lo que pasa es que a Cristiano se le nota más que a otros. Su temporada europea ha sido asombrosa, pero ante el Liverpool no brilló, y seguro que eso influyó en esa insinuación de que se va a marchar. Bale dijo algo parecido, y el revuelo no ha sido ni parecido.

Pero cometió otro error Cristiano, más allá de la inoportunidad de su órdago, y es el de hablar del pasado. Presupone el luso que la decisión de marcharse del Real Madrid es única y exclusivamente suya, olvidando que tiene una cláusula de rescisión de 1.000 millones de euros. El club blanco puede acceder a negociar, si se ve forzado, pero en un mercado en el que se paga 160 kilos por Coutinho, un gran jugador que aún no ha ganado absolutamente nada y que no es ni la estrella de su equipo ni de su selección… ¿qué millonada habría que pagar por Ronaldo?

Coincidimos todos en que lo que más le preocupa a Cristiano es su ego, sus éxitos, sus títulos. Y en esa lucha por ser el mejor del mundo, incluso el mejor de la historia, tiene un rival coetáneo: Leo Messi. Es decir, necesita seguir ganando, y dónde mejor que en el Real Madrid.

Por esa razón me parece que el órdago a Cristiano es un farol. Quiere cosas, es obvio. Para empezar, más dinero, que su contrato sea parecido al de Messi o Neymar, más aún con la millonada que va a tener que pagar a Hacienda. También quiere, digamos, ‘cariño’, notar que el club le respalda no solo deportivamente, sino también en su lío con Hacienda. Eso parece algo más complicado, los problemas son suyos y no del Real Madrid.

Lo que está claro es que el Real Madrid necesita a Cristiano, sí, seguro. Renunciar a tu máxima estrella cuando has ganado una Champions tras otra es absurdo. Pero Cristiano necesita aún más al equipo blanco, y eso es de lo que tiene que darse cuenta el luso. Si lo que quiere es ganar, si lo que quiere es ser el mejor de la historia, quedarse es el único camino. Que le pregunte a Morata, Robinho, Özil o Di María qué tal es decidir irse del Real Madrid.

De momento, en la fiesta blanca, dio la sensación de recular con ese “hasta el año que viene”  y ese beso al escudo. No le vendría mal dejar de lado ese orgullo tan enorme que tiene, envainársela, hablar con calma con Florentino y arreglarlo todo para seguir haciendo historia.

Yo también pensé que el Real Madrid tenía que vender a Cristiano Ronaldo… y pido perdón

Hoy es un buen día para confesar que tuve momentos en los que perdí la fe en Cristiano Ronaldo. No recuerdo exactamente cuándo, si a finales de 2015 o quizás en alguna de sus salidas de tono diciendo que no estaba feliz, o similar. Pero sí me acuerdo que llegué a pensar, y quizás escribir, que venderle no era una mala idea.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo celebrando un gol (EFE).

Pues sí, no sonaba mal el plan de sacar por él 100 millones de euros, o una cifra similar, que hace solo un par de años era una pasta brutal. Con ese dinero, se podría comprar a un par de súper cracks que mejorarían, en teoría, al equipo. Mucho mejor eso que esperar dos o tres años y no sacar casi nada por un jugador cuyo juego parecía depender, en gran medida, del físico.

Y en esas que ha venido Cristiano a callarme la boca. Lo hizo en parte a principios de 2016, siendo importante en la undécima Champions. Pero eso, solo en parte, lo mejor iba a llegar la siguiente temporada, apareciendo cuando hay que aparecer. Cinco goles al Bayern, tres al Atlético y dos a la Juve le dieron otra Copa de Europa al Madrid. La exhibición goleadora más salvaje de la historia reciente.

Este año, otra vez que ha empezado perezoso, y otra vez que ha vuelto a callar a los más críticos. De no meter un gol a nadie a ser una ametralladora, y otra vez brillando cuando hay que hacerlo, y con otra exhibición en la competición de las competiciones: tres golitos al PSG en la eliminatoria de la temporada.

Así que nada, a los que hemos sido muy, muy de Cristiano y en algún momento dudamos de él, nos toca pedir perdón y rendirnos a lo grandioso jugador que es. El oportunismo que se lo queden otros.

La afición del Real Madrid quiere vender a Cristiano Ronaldo, lo que jamás le pasará a Messi

La gran diferencia entre Ronaldo y Messi no es lo decisivos que han sido durante su carrera. Menos aún sus goles o los títulos que han logrado. Ni siquiera la evolución de su juego, que parece ser ascendente en el caso del argentino y descendente en el del portugués. Lo que les hace muy, muy distintos es el cariño de su afición: la del Barça, jamás ha querido que Leo se vaya, y probablemente nunca lo desee, mientras que en el caso de Cristiano, hay debate año tras año, y son muchos los seguidores blancos que quieren que el Real Madrid le venda.

Leo Messi y Cristiano Ronaldo

Leo Messi y Cristiano Ronaldo en el clásico. (EFE)

En la encuesta realizada por 20 minutos esta semana sobre si el Real Madrid debería vender al delantero luso, con casi 23.000 votaciones, el 80% (cuando lo he mirado, a las 16.30 horas) había contestado que sí a la pregunta sobre si el club merengue debería venderle a final de temporada. Solo el 13% contestaba que no. Datos demoledores. Y revisando otras encuestas, como por ejemplo la del diario As, hay datos parecidos. Evidentemente, en estas encuestas participan aficionados que no son madridistas, pero no hay más que hablar con hinchas blancos para darse cuenta de que esa es la realidad con Ronaldo a día de hoy.

La relación de Cristiano con el aficionado del Real Madrid es de amor-odio. Ni siquiera su grandiosa actuación en los momentos clave de la pasada Champions (10 goles entre cuartos, semis y final) libran al luso de un juicio implacable. Han bastado cuatro malos meses para que se le quiera vender.

¿Mi opinión? Creo que esas asombrosas actuaciones que tuvo al final de la pasada temporada, las que nos dieron una felicidad absoluta al ganar dos Champions seguidas, es algo que difícilmente va a volver a suceder, solo hay que verle partido tras partido para darse cuenta de que está en la recta final de su carrera. Sus goles disfrazan actuaciones que delatan un evidente declive. Quizás no haya que venderle, pues sigue siendo un muy buen goleador, pero él debe entender que sus mejores noches ya las ha vivido, que pedir un aumento es absurdo y que necesita grandes jugadores a su lado (se llamen Neymar, Hazard, Icardi o Kane) para seguir plantando cara a Leo Messi y su Barça.

La doble vara de medir con Cristiano Ronaldo y por qué es justo ganador del Premio The Best

Como la memoria es frágil, vamos a hacer un recordatorio. Cristiano metió diez goles entre cuartos, semifinales y final de la pasada Champions. Para los que duden de quién merece llevarse hoy el premio The Best de la FIFA, o en enero el Balón de Oro.

Cristiano, con la Champions

Cristiano, con la Champions conquistada en Cardiff (EFE).

Mientras Messi no fue capaz de meterle ni un solo gol a la Juve, Ronaldo le hizo cinco al Bayern. Después, ya con Leo de vacaciones entre semana, el luso le hizo tres al Atlético de Madrid en semifinales. Y en la final, al mismo equipo al que el argentino no fue capaz de hacerle ni un solo tanto en 180 minutos, Cristiano le hizo dos en 90.

Cada año, me canso de repetir una cosa. El Balón de Oro (ahora escindido en dos premios) no elige al mejor jugador del mundo, elige al mejor de ese año. DE ESE AÑO. Es decir, el que ha sido más decisivo en la temporada 2016/17, en el caso de The Best, en 2017, en el caso del premio de la revista L’Equipe.

Como el premio se ha convertido en los últimos años, al menos de momento, en el eterno duelo entre Cristiano y Messi, pues en esta edición de 2017 no hay color. Porque la Champions fue para Ronaldo con una exhibición jamás vista en los partidos decisivos (los cinco últimos) y la Liga, pese al icónico gol de Leo en el Bernabéu, también fue blanca.

Es curiosa la doble vara de medir con Cristiano. Cuando hace un par de años se hinchó a marcar goles a Suecia, al Malmoe, el Espanyol y otros equipos denominados por sus críticos (me incluyo, me incluyo) menores, se decía que ya no estaba para los partidos grandes. Ahora que es Leo el que se luce ante Venezuela, el Espanyol o el Eibar, ni un solo pero. Es que es el mejor. Nadie recuerda lo mal que lo hizo en la pasada Champions cuando llegaron los momentos decisivos.

Hoy, Cristiano ganará el The Best y algunos todavía se atreverán a decir que es injusto, que el mejor es Messi. En fin. En deporte, como en política, cambiar de opinión o reconocer méritos de ‘los rivales’ es pedir un imposible.