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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Neymar, mejor que no vuelvas al Barça

Neymar celebra un gol en su anterior etapa en el Barça. (EFE)

“Segundas partes nunca fueron buenas”, dice uno de los dichos más populares. Y en el caso de la posible vuelta de Neymar al Barça este refrán creo que se haría realidad. El actual jugador del París Saint Germain suena cada semana para un equipo diferente. Y desde hace días resulta que la noticia es que quiere volver al Barça. De hecho, este martes El Chiringuito da la exclusiva que jugará la temporada que viene de azulgrana. ¿El motivo? No está a gusto en la capital francesa y… el PSG necesita vender estrellas.

El Real Madrid parecía, desde hace meses (muchos), bastante interesado en su fichaje. La salida de Cristiano había dejado a los blancos sin balas seguras de ataque, pero su compra nunca llegó a realizarse. No obstante, Florentino todavía no ha jugado todas sus cartas y la puerta a que llegue al Madrid sigue entreabierta. De esta posibilidad muchos han sido los que han dicho que la verían como una gran oportunidad para Neymar. E incluso hay barcelonistas a los que no les disgusta la idea. Entre los que me podría incluir.

¿Por qué? Neymar siempre ha sido más perfil-Madrid que perfil-Barça. Cuando llegó a Barcelona lo dije con rotundidad y muchos fueron los que se me echaron encima. Ya no por su juego, sino por sus ambiciones. Casi por norma, el Real Madrid ficha ‘estrellas’ que brillen también individualmente y no solo den éxitos al equipo. Porque no tienen un Messi en su plantilla que vaya a eclipsarlas. Y a Neymar, Messi lo eclipsó. Por eso se fue.

Y también por eso es mejor que no vuelva. Messi sigue en su máximo esplendor y nada cambiará respecto a lo que ya pasó en su etapa como jugador del Barça. Se fue al PSG para ganar más títulos individuales y poder ‘comer en la mesa de Messi y Cristiano’ (como ya le gustaría a Griezmann). Pero no está ni sentado a las espaldas de estas dos estrellas mundiales. Y ahora quiere volver porque ve que tanto el argentino como el luso se han visto desbancados en los mayores trofeos individuales y la puerta podría volver a abrirse para él. Claro, eso siempre unido a que la Liga española es mucho mejor que la francesa, tanto a nivel futbolístico como de influencia…

Entonces, ¿segunda etapa de Ney en el Barça? No diría un no rotundo, pero creo que nada mejoraría en cuanto a sus objetivos respecto a la anterior.

Florentino es el que debería dimitir: sentenció al Real Madrid tras permitir la marcha de Zidane y forzar la de Cristiano

El cabeza de turco de la crisis del Real Madrid ha sido Julen Lopetegui. Hay quien culpa también a los jugadores e incluso a Florentino Pérez. Pero siempre es más fácil echar al entrenador pese a que la plantilla no haya estado a la altura y el presidente sea el verdadero culpable. Porque esa es la dura realidad. Y si no cambia, ni Conte ni Solari (si uno de ellos sustituye a Julen) podrán hacer mucho por este equipo.

Florentino dejó que Zidane se marchara pese a la opinión contraria de los jugadores y forzó la salida de un Cristiano Ronaldo harto de las malas caras y palabras de su presidente. Dos salidas del club que ni él ha sabido gestionar bien. La de Zidane intentó mitigarla quitándole su entrenador a la selección tan solo dos días antes de comenzar el Mundial de Rusia. Una jugarreta que, ahora, se ha revertido en su contra.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

De la de Cristiano casi mejor ni hablar. El crack del club se fue por la puerta de atrás, sin despedida ni halagos pese a haberle dado al Real Madrid grandes momentos. Su mala relación se hizo en ese momento evidente y la influencia del presidente en la marcha del delantero luso también. Es más, ahora Cristiano ha querido dejarlo claro: “Lo que me decía nunca lo hizo desde el corazón”, declaró en una entrevista concedida a France Football. Y añadió que Florentino, al final de su etapa en el Real Madrid, lo miraba “como si ya no fuera indispensable”, lo que le hizo tomar la decisión de marcharse.

En ese momento, Florentino no permitió al club traer refuerzos a la delantera y creyó que apostando por la juventud la marcha de CR no se iba a notar…  No obstante, la humillación del Barça el domingo en el Camp Nou (5-1), precedida de otros cuatro partidos sin ganar en Liga, ha hecho evidente que esa decisión no fue la adecuada. El club necesita a un líder que no tiene (aparte de Sergio Ramos) y deberá encontrarlo en el próximo mercado de invierno.

Pero esto solo lo ve la opinión pública. Porque Florentino sigue creyéndose el amo y señor del club. Él siempre ha salido indemne de sus malas decisiones y esta vez no iba a ser de otro modo. Es Florentino quien se encarga de señalar al culpable y cargar las escopetas de la prensa para que lo señalen y lo conviertan en cabeza de turco. ¿Con qué fin? Siempre para librarse él. Esto se demostró cuando empezaron los rumores de que Lopetegui iba a ser destituido (hace unas semanas). La decisión de su cese estaba ya tomada y quería que la prensa aportara las razones cuando se fuera a hacer efectiva. Que señalaran a Lopetegui como el verdadero culpable. Porque los entrenadores son los que siempre cargan con esa responsabilidad… aunque el verdadero culpable esté sentado en el palco y no en el banquillo.

Los secretos de la marcha de Cristiano Ronaldo: Zidane estaba harto, quería evitar la cárcel y cree que Florentino le traicionó

Cristiano y Florentino, en una foto de archivo (GTRES).

Los periodistas Esteban Urreiztieta y Orfeo Suárez publican este domingo en el diario El Mundo un extenso reportaje de investigación en el que revelan los secretos alrededor de la decisión de Cristiano Ronaldo de abandonar el Real Madrid y fichar por la Juventus.

El reportaje no tiene desperdicio. En él se explica que Cristiano estaba absolutamente obsesionado con sus problemas con Hacienda, hasta el punto de que el anterior entrenador del equipo blanco, Zinedine Zidane, llegó a protestar al club: “Resolved lo de Cristiano como sea, porque no habla de otra cosa en el vestuario, es insoportable“.

La información revela que Cristiano se sobreentrenaba en su casa, lo que tenía preocupados a los médicos del club, que pedía la comida a domicilio porque empezaba a llevar mal la fama y que pagaba un 30% más a sus empleados de lo normal para ‘comprar’ su discreción. Su chófer, por ejemplo, cobraba 25.000 euros al mes.

La información de El Mundo relata que Cristiano reunió a todos sus asesores exigiendo explicaciones de sus problemas con Hacienda, en concreto, por haber desviado durante años sus ingresos por derechos de imagen, estimados en unos 150 millones de euros. La amenaza de cárcel era real para el futbolista de Madeira, y creyó que el Real Madrid podía interceder por él. Pero el club blanco no quiso interponerse entre la Agencia Tributaria y el jugador (porque el dinero defraudado era de sus ingresos personales) y Cristiano se tomó ese gesto como una traición de Florentino Pérez.

Molesto porque el club lo categorizaba por detrás de Alfredo Di Stéfano en su ránking de leyendas y porque cobraba menos que Messi en el Barcelona o Neymar en el PSG, Cristiano empezó a buscar una salida del club blanco. El Manchester United hizo una oferta a la baja. El PSG también se interesó, pero quería cerrar la operación el 31 de agosto para que el Madrid no contraatacara llevándose a Neymar o Mbappé. Jorge Mendes, representante del jugador, lo transmitió a Cristiano, que vio la operación arriesgada. Fue él mismo el que puso sobre la mesa el nombre de la Juventus.

La Juve quiso a Cristiano cuando tenía 17 años y jugaba en Portugal. Era un club que Cristiano admiraba y recordaba los aplausos que su hinchada le regaló cuando marcó de chilena en Champions ante ellos. Su idea era clara: sin él habían llegado a dos finales de la Liga de Campeones, así que con él podrían ganarla. Tras una intentona del Nápoles frustrada por ser demasiado cara para el club del sur de Italia, la operación se puso en marcha. Andrea Agnelli, dueño de la Juve, quedó convencido y Cristiano dio su palabra: “Si ahora viene Florentino y me da el doble, me da igual. Me voy a la Juve”.

Mientras, su equipo de asesores pactó con Hacienda. El riesgo de cárcel era muy alto y pese a las reticencias del futbolista, acabó alcanzando un acuerdo: aceptaba cuatro delitos fiscales y pagaba 18,8 millones de euros.

Según los periodistas de El Mundo, ahora Cristiano tiene en mente una cosa: vengarse de Florentino.

Cristiano Ronaldo ahora también lo sabe: si no juegas en el Madrid, se acabó el chollo

Cristiano Ronaldo llora tras ver la roja en el Valencia-Juventus de este miércoles (EFE).

Más allá de afinidades o fobias deportivas, cuando el pasado miércoles fue expulsado Cristiano Ronaldo en Mestalla, los aficionados de al menos 19 equipos españoles y varias decenas de equipos europeos sonrieron para sus adentros. No por que se alegraran específicamente de la roja al portugués de la Juventus, sino porque produjo cierta satisfacción ser testigo de la epifanía del de Madeira: sin la camiseta del Madrid, se acabó la bula. Te puede expulsar.

Siendo una expulsión, además, relativamente discutible, el tema tiene aún más miga. En Italia, desde luego, lo tienen clarísimo: al Cristiano del Madrid no lo hubieran expulsado. El país transalpino es un clamor al comprobar cómo un jugador al que se le permitían muchas cosas pasa ahora a ser uno más. El ex árbitro italiano Graziano Cesari lo decía el otro día en Mediaset: hay un componente psicológico cuando se arbitra al Madrid en Europa.

Los gestos de absoluta incredulidad de Cristiano al ver la roja en Valencia lo dicen todo. No podía concebir cómo a él le podían mostrar una roja en el primer tiempo del primer partido de Champions. Claro, la costumbre…

Este viernes, los compañeros de Cuatro han creado un vídeo en el que muestran 10 ocasiones en las que el crack de Madeira pudo haber sido expulsado con la camiseta blanca, pero no lo fue. Las imágenes hablan por si solas. Bienvenido al mundo real, Cristiano.

Cristiano Ronaldo: desagradecido, egoísta, altivo y calculador

Hay madridistas descepcionados porque Cristiano Ronaldo se ha olvidado muy rápido de ellos. Ni una palabra bonita, ni una lágrima, ni un gesto de cariño… Una fría carta de despedida y nada más. Incluso ha dicho que irse del Real Madrid (o lo que es lo mismo: fichar por la Juventus) ha sido “fácil”. Y ¿dónde quedaron los reconocimientos a un club que le ha posicionado entre los mejores jugadores del mundo, que le ha llevado a ganar cuatro Champions, que le ha hecho ser cuatro veces Balón de Oro?

Ronaldo, antes del reconocimiento médico con la Juve. (EFE)

Ronaldo, antes del reconocimiento médico con la Juve. (EFE)

En su presentación de este lunes como nuevo jugador del equipo turinés, solamente supo dar las gracias, y con la boca pequeña, a una afición blanca que siempre lo ha idolatrado, pero que ahora lo critica por “desagradecido”. Y razones no le faltan. Cristiano llegó del Manchester como una promesa no del todo consolidada y se hizo realmente estrella en Madrid. Su talento, pero también la publicidad y el palmarés que le dio fichar por el club blanco (unido a que en La Liga está su eterno rival en lo individual: Leo Messi), lo alzaron a lo más alto del fútbol mundial. Sin embargo, el crack portugués se olvida rápido de lo que debe. Pero ¿a quién le sorprende?

Echemos la vista atrás. ¿Qué es lo que Cristiano más ansía? Ser el mejor, estar por encima de los demás, le pese a quien le pese y caiga quien caiga. Los goles, el dinero y ganar son las mayores ambiciones del luso. Su ego se ha visto reflejado sobre el terreno de juego, pero también en sus palabras. Recordemos sus polémicas frases: “Mi futbolista favorito soy yo”, “soy el primer, segundo y tercer mejor jugador del mundo” o “soy rico, guapo y buen jugador. Me tienen envidia”. Eso es lo que quiere, causar envidia. Es su obsesión. Pero también es su marca. La marca Cristiano requiere eso: chulería, egoísmo y todos los adjetivos contrarios a la humildad. Con eso se ha hecho grande y es algo que nunca va a cambiar.

Y en Turín volvió a demostrarlo. “He hecho una historia brillante en el Real Madrid”, afirmó el luso en la rueda de prensa. Solo él ha hecho historia, nada de compañeros, nada de club. Él, él, él y siempre él. Cristiano quiere desafíos, dijo, pero también quiere dinero, digo. Y es que lo que el portugués realmente ansiaba era que el Real Madrid le subiera el sueldo porque ganaba poco, claro, en comparación con Messi. Chantaje tras chantaje no consiguió que Florentino cediera y pidió que lo dejaran irse para cobrar más. Para salir en todos los titulares y para decepcionar (aunque no se sabe si queriendo) a una afición que lo tenía posicionado en un altar.

Cristiano es un polémico jugador, siempre criticado por algunos sectores, pero muy querido por otros. Algo que no ha valorado. Pero, tranquilos, tampoco lo hará con los bianconeros. No vale la pena lamentarse por esto, era la crónica de una despedida anunciada. Y… casi mejor que se vaya a defraudar a otro país.

Griezmann es el encargado de destronar a Messi y Cristiano del Balón de Oro

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Si el Balón de Oro se diera al mejor jugador del mundo y no al mejor jugador de la temporada, siempre se lo llevaría Leo Messi. Es una realidad como una catedral de grande. Pero, claro, no sería ni justo ni atractivo. Su talento es indiscutible (le preguntes a quien le preguntes) y su aportación al Barça totalmente necesaria. Es verdad que con la Albiceleste tiene un gafe que no ha podido quitarse y no triunfa como un jugador de su calaña debería. Y, en año de Mundial, esto juega una mala pasada a la hora de elegir al ganador de trofeo. Esto, previsiblemente es lo que pasará este año.

Messi no se lo llevará, pero tampoco Cristiano Ronaldo, quien los últimos años ha seguido su estela e incluso ha logrado igualarlo con cinco balones dorados sobre su vitrina. Si es verdad que el luso ha ganado una Champions y comenzó la cita mundialista enchufado, pero ni siquiera logró llegar a los cuartos con Portugal. Se acabó la competición entre Messi y Cristiano, tanto en la Liga como en la lucha por el Balón de Oro. Tampoco Neymar —el que se creía que podía ser sucesor de los dos craks— será el que impida que alguno de ellos gane el sexto premio debido a su ‘no descacada’ presencia en Rusia.

Y es que estamos ante una nueva era, siempre que los periodistas que votan lo permitan. Y ojalá que así sea. El Balón de Oro “está considerado como el mayor honor individual a nivel futbolístico del mundo”, afirman desde France Football, la revista especializada que lo otorga. Para obtenerlo, no vale con ganar una Liga o una Champions, tienes que haber ganado algo más difícil, como lo es un Mundial.

En nuestra memoria siempre quedará aquel Balón de Oro que debería haber ganado Andrés Iniesta (2010, cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica). Antes, en año mundialista, se lo llevaron Fabio Cannavaro, después de que Italia se alzara como Campeona del Mundo; Ronaldo Nazàrio cuando la ganadora fue Brasil o Zinedine Zidane, con Francia en lo más alto.

Y es que (exceptuando el año 2014 y 2010, que se lo llevó Messi), en años de Mundial, lo habitual es que lo gane algún integrante de la selección campeona. Este año estaba merodeando entre croatas y franceses, y no era desmesurado meter en la quiniela a estrellas del estilo de Mbappé (Francia), Modric o Rakitic (ambos de Croacia). Sin embargo, tras la gran final, el firme candidato que arrasa todas las apuestas es Antoine Griezzman, actual campeón del Mundo con los galos y autor de uno de los cuatro goles que dieron la victoria a su selección. También fue el que provocó el autogol de Mandzukic y el que lanzó el córner que provocó el penalti que marcó. No podía hacer más en 90 minutos y eso podría llevarlo a lo más alto.

De esta manera, por fin, Cristiano y Messi dejan de ser los claros favoritos para ganar el Balón de Oro y…. Griezmann (que también ganó la Europa League este año con el Atlético de Madrid) es un gran sustituto. Lo veremos a final de año, para lo que todavía queda mucho, casi un mundo.

Adiós, Cristiano: fuiste el enemigo perfecto

Cristiano y Koke, en el último derbi madrileño (EFE)

El otro día decía que me sentía como un bicho raro por ser colchonero y no estar contento por la marcha de Cristiano Ronaldo del Real Madrid y de nuestra Liga. En el fondo, tengo sensaciones enfrentadas. Por un lado, la satisfacción de no verlo (si las bolas de los sorteos de Champions no lo evitan) amenazar la defensa atlética. Por otro, cierta penilla. Sí, es así: era el enemigo perfecto.

¿Qué sería de Harry Potter sin Voldemort? ¿De Luke Skywalker sin Darth Vader? ¿De Sherlock Holmes sin Moriarty? Cristiano Ronaldo era un villano tan completo que parecía creado en la ficción.

Era tan fácil odiarle (por favor, entiéndase que en el sentido deportivo de la palabra): Su teatralidad, su gestualidad, su pomposidad, su mal ganar, su peor perder, sus estilismos, su ego, su caterva de aduladores, un club plegado a sus deseos y a sus caprichos… lo teníamos a huevo.

Ahora, qué… no podemos detestar a Bale, que es un muchacho sano y poco dado a teatros. O a Modric, ese amigo que decide no beber para llevar él el coche (este chiste lo vi por Twitter -lamento no recordar el autor- y tenía que compartirlo). O a Isco, que al fin y al cabo es una de las estrellas de la selección.

Esto sólo lo puede solucionar el propio Real Madrid. ¿Cómo? Fichando al que sería la gran némesis de los rivales del Real Madrid por todo el orbe. Un jugador que, a su lado, Cristiano parecería un chico majete. Sí, me refiero a Neymar Júnior. Sería más fácil para todos. El brasileño nos cae mal de serie.

El madridismo te está agradecido, Cristiano, pero te equivocas yéndote

Empecemos primero por el final: cuando alguien quiere acabar con una relación, es mejor abrirle la puerta, en todos los aspectos de la vida. El que no quiera estar, que no esté. Vale para el amor, para una amistad, para una empresa y, por supuesto, también para el fútbol.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo besando la Champions (ARCHIVO).

Y ahora, vamos al principio, al porqué del eterno agradecimiento que le debe el aficionado del Real Madrid a Cristiano Ronaldo. Cuando llegó, el club estaba absolutamente destruido, en la miseria deportiva. El Barça acababa de ganarlo todo con un fútbol que enamoraba y con un equipo joven, con un estilo atractivo, y con el mejor jugador del mundo, Messi. Era tal la desesperación blanca, que se celebró una Copa del Rey (2011) como si de una Champions se tratara. El gol, ese 1-0 al eterno rival, lo marcó, por supuesto, él.

Fueron duros esos primeros años, con pocos títulos y más derrotas que victorias ante ese tremendo Barcelona, el mejor de la historia. Poco a poco, la tendencia fue cambiando, y el gran culpable fue una bestia parda, un jugador que metía más de un gol por partido, el único capaz de plantar cara a Leo, de llegar finalmente a derrotarle.

De Cristiano se puede criticar su carácter egoísta, esa forma chulesca que tiene de hablar, cómo se cree el centro del universo, su carácter obsesivo. Pero todo eso, precisamente, es lo que le ha llevado a ser lo que es. Y, sobre todo, lo que ha hecho que el Real Madrid haya ganado tres Champions seguidas, cuatro de cinco, que el madridismo viva días de vino y rosas.

Creo, sinceramente, que te equivocas, Cristiano, que sales perdiendo con esta decisión, que te arrepentirás. Estás muy, muy cerca de alcanzar a Messi. De superarle, incluso. Y marchándote te lo pones más difícil a ti mismo, ojalá te vaya mejor que a otros que aún hoy se arrepienten de haberse ido.

¿Vender a Cristiano? Solo si vienen o Neymar o Mbappé

Hace tiempo que muchos madridistas quieren vender a Cristiano Ronaldo. Su carácter no gusta, en general. Es egoísta, nadie lo discute. Le gusta ser el gran protagonista, da igual en qué circunstancia, como si su equipo acaba de ganar la final de la Champions. Es capaz de estropear, en parte, la fiesta a muchos hablando de él, de si seguirá, del dinero que debe ganar, de lo que se merece. ¿Celebrar que tu equipo ha ganado una Champions? No, él ha venido a ‘hablar de su libro’.

Mbappé y Cristiano

Cristiano y Mbappé tras el Real Madrid – PSG de Champions (EFE).

Pero esto no va de simpatías, va de ganar. Y con Cristiano se gana, y mucho. Tres Copas de Europa seguidas, cuatro en cinco años. Está el Madrid en uno de los mejores momentos de su historia, y no por ello hay que caer en la autocomplacencia. Es una costumbre bastante molesta del club blanco en los últimos años relajarse, en cuanto a fichajes se refiere, después de ganar la Champions. Pasó en 2014, y la cosa acabó en triplete del Barça. También en 2016 y 2017, este último año con desbandada de los Morata, James y compañía que debilitaron claramente una plantilla que se quedó corta.

Cristiano tiene ya 33 años, por mucho que él se sienta como si tuviera 23. Puede dar todavía algún año más al máximo nivel, pero no demasiados. Uno, dos, quizás tres. Y es por ello que si él no se siente cómodo, es buena opción hacer caja y sacar un buen saco de millones vendiéndolo. Pero ojo, pongo una condición a ver bien esa venta.

Si se va, hay que fichar a un súper crack sí o sí. O Neymar, o Mbappé, no hay más en el mercado. Porque después de cuatro años gastando poco e ingresando mucho, solo faltaba que ahora se permitiera irse al mejor jugador del equipo y que no venga un sustituto a su altura. Y si es imposible fichar a ‘un Neymar’, hay que decirle a Cristiano que o trae los mil kilos, o una cifra escandalosa, o que se tiene que quedar. La posición de fuerza es la del Madrid.

Ni Cristiano es tan bueno, ni Messi es tan malo

El Mundial de Rusia empezó muy diferente para los que seguramente sean los dos mejores jugadores del mundo en este momento. Cristiano puso su objetivo en la portería y en el primer partido (precisamente ante España) se marcó un hat-trick que lo pone como uno de los máximos goleadores y de los mejores de la fase de grupos.

Messi celebra su gol ante Nigeria. EFE

Messi celebra su gol ante Nigeria. EFE

Messi, por su parte, falló un penalti en el primer encuentro en el que su país terminó empatando 1-1 ante Islandia y no pudo solventar la derrota ante Croacia (0-3), lo que avivó los ánimos de sus haters, que ya presagiaban la eliminación de Argentina en la primera ronda. Un desastre que probablemente haría que Leo renunciase (ahora sí que sí) a vestir la camiseta de su selección debido a la presión que recae sobre él; y para Ronaldo un empujón más hacia el Balón de Oro 2018, al que muchos ya lo ven como favorito.

Pero… ni Cristiano es tan bueno, ni Messi es tan malo. El luso falló ayer un penalti ante Irán que puso a Portugal en la cuerda floja y al límite de la eliminación (y apenas se le criticó). Y el mejor Messi apareció hoy ante Nigeria para elevar a Argentina al segundo puesto de su grupo y clasificarla para unos octavos de final que veían muy lejos antes de que el crack marcara el primer gol del partido.

Uno empezó bien y acabó mal, al otro le pasó al revés. Pero los dos están en la misma situación: unos octavos de final que sin ellos no tendrían la misma emoción. En esa ronda eliminatoria se enfrentarán a dos selecciones difíciles y con muchos hombres (y nombres) peligrosos. Portugal se las verá ante la Uruguay de Luis Suárez y Cavani; y Argentina ante la Francia de Griezmann y Mbappé. Dos enfrentamientos que dejarán el Mundial cojo, sin dos de las grandes selecciones candidatas al título, pero que serán la mar de interesantes.

¡A disfrutarlos y que gane el mejor!