Deportes

Archivo de febrero, 2019

La pelea entre Jesús Gil y Caneda en la que Fidalgo se llevó un puñetazo: los locos años 90 en el fútbol

Pelea entre Gil y Caneda

Pelea entre Gil y Caneda (ANTENA 3).

Dentro de unos días, concretamente el 8 de marzo, se cumplirán 23 años de uno de los momentos que todo aficionado al fútbol que ya empieza a peinar canas (si es que hay pelo) nunca olvidará: la pelea entre Jesús Gil y José María Caneda. Lo que ocurrió aquel día me lo ha recordado el anuncio del programa de Ana Pastor ‘Dónde estabas entonces’ (La Sexta), que se emite este jueves por la noche y que aunque solo sea por ese momento, recomiendo no perderse a todos los nostálgicos del balompié.

Creo que cuando se habla del popular ‘Odio eterno al fútbol moderno’ nos puede la nostalgia y olvidamos las historias tan bochornosas y vergonzantes que dejaba el mundo del del deporte rey en aquellos locos años 90.

En aquel año 1996, Jesús Gil era el máximo exponente de los presidentes excéntricos de la época, y en una reunión en la sede de la Liga, se encontró con José María Caneda, máximo mandatario del Compostela, y con el que había tenido un enfrentamiento unos días antes. El intercambio de insultos (de hijo de puta para arriba, no se cortaron) dio paso a un puñetazo de Gil a José González Fidalgo, el gerente del equipo santiagués. Tras el golpe, intervinieron los guardaespaldas del presidente Atlético (tonto no fue), se separaron entre improperios y la pelea dialéctica continuó durante un buen rato en una escena que parecía más propia de un enfrentamiento de bar a las cuatro de la mañana (“tú y yo solos, venga”, “vamos afuera”, incontables “hijo de puta”…).


La historia venía de una frase que dijo unos días antes José María Caneda, “cómo iba a tener un animal como ese de alcalde de Marbella”, y de una reunión por las quinielas en las que Gil llamó pelota al presidente del Compos y éste le contestó, según explicó el propio Caneda en Onda Cero.

“Si vienes a Madrid te mató”, le soltó el entonces alcalde de Marbella. Y ahí que fue Caneda, junto a Fidalgo, que fue el que se llevó el puñetazo. El presidente del Compostela aseguró que pese a lo ocurrido, poco después arreglaron sus diferencias y a la semana volvieron a ser amigos. Otra época, sin duda.

 

Morata calla bocas y da la razón a Simeone

Álvaro Morata respira aliviado tras marcar su primer gol con el Atleti (EFE).

Cuando la llegada de Morata al Atlético de Madrid en este último mercado de invierno era un hecho, se abrió un gran debate en la afición atlética acerca del que fuera canterano rojiblanco y posteriormente, delantero del eterno rival, el Real Madrid. Algunos gestos del pasado y en general haber lucido la camiseta blanca (y besado su escudo, etcétera), parecía una losa que gran parte de la afición colchonera no estaba dispuesta a cargar. Hubo muchas opiniones negativas y muchos hinchas dispuestos realmente a pitar incluso al jugador. Pero han bastado unos cuantos partidos para que el delantero haya callado bocas.

El jugador ha respondido a la perfección a lo que se podía esperar de él. Ha marcado tres goles (dos de ellos, injustamente anulados, pese al VAR y el primero legal, este domingo ante el Villarreal), ha dado una asistencia y ha demostrado en todo momento una entrega y una profesionalidad fuera de toda duda. En resumen: ha rayado a un altísimo nivel.

A lo mejor Morata no siente los colores como lo podían hacer Gabi o Torres. Puede que en el pasado mostrara su amor eterno al eterno rival. Pero a estas alturas, yo no pido hinchas en el terreno de juego. Yo quiero profesionales que lo den todo por el equipo. Y al atacante madrileño no se le puede reprochar lo contrario.

Y por supuesto, el buen resultado de Morata no hace sino darle la razón al que más peleó por su fichaje: Diego Pablo Simeone. El Cholo quería a Morata y sólo a Morata. Al bonaerense le da igual el DNI o el pasaporte del jugador. Sabía que Morata se iba a entregar y que su estilo de juego encajaba a la perfección. Por eso apostó por él. Y de nuevo, ha ganado. En realidad, con Morata hemos ganado todos los atléticos.

La tecnología deja a los árbitros sin coartada: del error a la prevaricación para compensar

Acción de Randolph

La acción de Randolph y Tomic (TWITTER MOVISTAR BASKET)

La llegada de la tecnología al deporte es algo que no tiene freno, que irá a más. La implementación del VAR al fútbol lo ha convertido el asunto en mediático, generando aún más polémicas que antes si cabe, pero lo que nadie se esperaba era que fuera una jugada en otro deporte, el baloncesto, la que hiciera que todo explotara. No hay nada que la rivalidad Madrid-Barça no consiga, eso está claro.

Hasta ahora, los árbitros tenían una excusa perfecta: la inmediatez, la rapidez de la jugada. Y tenían toda la razón, pues es absolutamente imposible acertar en cada acción, en cada jugada. Pensemos en nosotros mismos viendo una jugada en la televisión, son innumerables las veces en las que pensamos que ha pasado una cosa y, al verlo en la repetición, nos damos cuenta de que no ha sido así.

Pero ahora las reglas del juego han cambiado, la tecnología permite, en muchas ocasiones, ver la jugada de una manera más pausada, reposar la decisión, ver varias tomas, otros ángulos. Es decir, en teoría debería minimizar el error. Hay jugadas interpretables, grises, en deportes de contacto no siempre es blanco o negro. Pero luego hay otras que no, que son tan claras que el error solo se justifica desde motivos externos.

Y eso es lo grave de lo que pasó este domingo en la final de Copa de basket. La conciencia sucia de los colegiados, que se tragaron una falta anterior clarísima del madridista Randolph al azulgrana Singleton que hubiera sentenciado la final, hizo que en la jugada siguiente, cuando el propio Randolph fue a taponar un tiro de Tomic, se decidiera que fue tapón ilegal y se diera la canasta de la victoria al Barça. No fue tapón, fue rebote, las repeticiones lo dejaron claro y los árbitros prefirieron no verlo, era mejor así para ellos, pensaron. Se pasó del error garrafal a la prevaricación, es lo que sucede cuando el miedo es más fuerte que la profesionalidad. Al final, el Barça fue justo campeón, pero lo fue por la ley de la compensación en uno de los episodios más tristes del deporte español y que veremos qué consecuencias trae.

Atléticos: Cristiano Ronaldo nos va a hacer picadillo (si el equipo sigue así)

Jordi Amat lucha por el balón ante Antoine Griezmann (EFE).

Tenía pensado escribir este artículo antes de que Griezmann marcara el gol que ha dado la victoria al Atlético de Madrid en su visita a Vallecas, pero el tanto del francés no varía ni un ápice lo que pienso: tal y como está el equipo ahora mismo, las posibilidades de pasar ante la Juventus en octavos de final de la Champions son prácticamente nulas.

Los colchoneros llevan un mes muy malo. Eliminados de la Copa por el Girona. Derrota en Sevilla ante el Betis. Derrota en el derbi madrileño, el partido de este sábado en Vallecas, para olvidar… Las sensaciones no pueden ser peores, porque el equipo no tiene gol, físicamente no está fresco, no tiene ideas, algunos jugadores dan preocupantes síntomas de desconexión, las lesiones no dan tregua…

Enfrente, además, está una Juventus que finalmente va a llegar al Metropolitano este miércoles con menos bajas de esperado y con un Cristiano Ronaldo que demuestra en cada partido que sigue con el hambre que le hizo batir todos los récords en el Real Madrid. Cierro los ojos y lo veo haciéndonos picadillo.

Así las cosas, y si las cosas no cambian mucho, soy francamente pesimista. Pero, por suerte, esto es fútbol.

 

Polémica después de que el VAR anulara un gol al Ajax: ¿cuándo es fuera de juego y cuándo no?

El VAR, recién llegado a la Champions, ya ha alimentado la polémica en su segundo día en uso y en su primera acción. En el duelo de ida de octavos entre el Ajax y el Real Madrid, anuló un gol por presunto fuera de juego a los holandeses en el minuto 40 de partido. Un fuera de juego ‘de obstrucción o interferencia’ que el árbitro Skomina vio a través de una pantalla porque en primera persona no había sido capaz de apreciarlo. La sala VAR reclamó su revisión y finalmente, el tanto de Tagliafico de cabeza tras un rechace no subió al marcador. Significaba el 1-0 a favor del Ajax en la eliminatoria y los jugadores recriminaron su actuación al árbitro al verla injusta.

¿Cuándo es fuera de juego y cuándo no?

Lo que todos los aficionados al fútbol tenemos claro es que “estás en fuera de juego cuando, estando en la mitad del campo de tu oponente, cualquier parte de tu cabeza, cuerpo o piernas está más cerca de la línea de gol que el balón y el penúltimo de los oponentes”. También “si estando en dicha posición, un compañero juega el balón y rebota en un oponente o el poste o el larguero de la portería y la posesión te llega a ti”. Hasta aquí todo claro.

¿Qué pasó cuando el balón llegó a Tagliafico?

En las Leyes del Juego 2013/14, la Ley 11 estipula que “un jugador en posición de fuera de juego solo será penalizado si, en el momento que toca el balón o lo hace uno de sus compañeros, él está, según el punto de vista del árbitro, participando de forma activa en el juego si: interfiere en el juego, interfiere en el adversario o saca provecho de esa posición”. En el partido de Champions, concretamente se dio la segunda de las opciones.

“Interferir en un adversario” significa que el jugador en cuestión impide que el adversario juegue o tenga posibilidad de jugar el balón obstruyendo la línea de visión o disputándole el balón. En este caso era un un saque de esquina a favor del Ajax en el que primero hay un remate en el que Courtois no está acertado y Tagliafico remata. Pero no es él quien está en fuera de juego, sino Tadic, que molesta al portero en ese remate. Por lo tanto, el árbitro considera que la posición de Tadic es antirreglamentaria pese a que no toca el balón, pero sí que molesta a Courtois e impide que tenga visibilidad..

Regla del fuera de juego de la FIFA.

Regla del fuera de juego de la FIFA.

Esto solo se pudo ver a través del televisor y, el hecho de anular el gol por este fuera de juego ‘de obstrucción’ tan dudoso espero que sea otro de los motivos por los que la ley del fuera de juego llegue a modificarse. Y ya que estamos,  también por los fuera de juego que se pitan por milímetros, centímetros o por brazos más o menos adelantados…

No, el VAR no ayuda al Real Madrid: hasta la prensa deportiva catalana considera que le perjudica

Protestas del Atlético en el derbi

Protestas del Atlético en el derbi (EFE).

El balance arbitral del derbi para el Real Madrid fue el siguiente: un gol en contra mal concedido (falta previa muy clara de Correa a Vinícius), un penalti dudoso a favor (hubo una falta fuera del área y otra dentro), un fuera de juego de Morata que acabó en gol muy, muy justo (tenemos guerra de arquitectos ahora para ver si fue o no) y un penalti muy dudoso no pitado a Morata. Eso fue lo que pasó y que ha servido hasta al propio Atlético para denunciar que fue perjudicado con tres oportunistas, manipuladoras y bien seleccionadas para dejar la sensación de que el VAR ayuda al Real Madrid.

Por lo tanto, después de un partido en el que fue perjudicado en un gol y en el que la moneda cayó de cara para el Madrid en tres jugadas dudosísimas, la conclusión general parece ser que las quejas madridistas eran infundadas, y que la tecnología ‘también’ le está ayudando. Después del no penalti a Vinícius, el partido ante la Real Sociedad, el fuera de juego señalado a Benzema ante el Alavés o las constantes decisiones a favor del Barça, escuchar esto es bastante indignante.

Pues bien, hoy, navegando por la web de Mundo Deportivo, me he encontrado una noticia en la que hacen un análisis de cómo, a su juicio, iría la clasificación de la Liga. El resultado es más que sorprendente, pues consideran que el Real Madrid debería tener un punto más, un gol a favor más… y ¡seis goles en contra menos!

Clasificación de la Liga con o sin VAR

Clasificación de la Liga con o sin VAR de Mundo Deportivo

La historia del Real Madrid con el VAR es que, efectivamente, le ha concedido a sus rivales goles en contra que sí eran legales, hasta ahí todo perfecto, pero por contra no le ha dado las decisiones a favor que sí que le correspondían, como las anteriormente citadas. Y encima toca aguantar tuits institucionales de clubes, comentarios de periodistas y exabruptos de aficionados diciendo que el VAR ayuda al Madrid.

Coincido con mi compañero de blog Edu Casado en una cosa: la culpa de que el VAR no esté funcionando es de los árbitros españoles y la mala aplicación que hacen del mismo. No es la tecnología, es cómo la usan los hombres.

El mal momento de forma de Marcelo y sus siete kilos de más… que él niega

Marcelo

Marcelo, de rodillas en un partido (EFE).

El Real Madrid vive su mejor momento de forma de la temporada y el equipo no solo se ha cargado de moral de cara a la Champions o el duelo copero ante el Barça, sino que ahora también sueña con la Liga.

Dentro de las numerosas buenas noticias que rodean ahora al equipo blanco, dos son los peros. Por un lado está el ‘caso Isco’, un tema que debería darse ya por perdido para esta temporada. El malagueño no existe para Solari y menos aún con todos los jugadores de ataque disponibles.

Y por el otro está el ‘caso Marcelo’, que es distinto. Sus desastrosas actuaciones esta temporada le han costado numerosos goles en contra al Madrid, y el técnico argentino no lo ha dudado, le ha quitado del ’11’ para que el lateral izquierdo titular sea Reguilón. En la Copa, donde sí juega, volvió a ser señalado por su mal partido en general -hizo que pareciera que Malcom era Garrincha- y por la jugada del gol en particular, en la que pasó de bajar a defender, no sé sabe si por apatía o por falta de físico.

Y a colación de su físico ha querido precisamente el brasileño desmentir una noticia que dio José Ramón de la Morena el pasado mes de enero y que a muchos cuadraba: que tiene siete kilos de más.

Es mentira, es una cosa que inventan para hacerle mal a los deportistas. Es imposible jugar con siete kilos de más, imposible.

Marcelo niega su sobrepeso, pero lo que es obvio es que su estado de forma es muy, muy malo, y de ahí viene su suplencia, más aún viendo partidos como el de Reguilón en el Wanda. La duda es si el brasileño es ya un jugador perdido para la causa definitivamente o aún es recuperable. Viendo su partido ante el Barça, desde luego que buena pinta no tiene.

Los árbitros españoles son tan malos que no lo arregla ni el VAR

Estrada, pintando penalti tras la falta de Giménez sobre Vinícius (EFE)

La mayoría esperábamos la llegada del videoarbitraje o VAR con esperanza. El apoyo del vídeo iba a servir para hacer un fútbol más justo, más equilibrado, sin atracos. Pero con el lamentable nivel del arbitraje español, ni siquiera es suficiente.

Este sábado hemos visto un ejemplo en el derbi madrileño en el Metropolitano. Estrada Fernández, un árbitro totalmente superado por la situación, que no ha mostrado en ningún momento ni el acierto ni la autoridad que se le supone a un colegiado de la autodenominada ‘mejor Liga del mundo’.

Pitar como penalti la clarísima falta fuera del área de Giménez a Vinícius, no pitar uno de Casemiro sobre Morata, haber acribillado a tarjetas a un Atlético que ha acabado con diez y sentirse inseguro en todos los lances del encuentro son los síntomas de que el VAR es al arbitraje lo que un Ferrari para un invidente. No sirve de nada.

Messi decide quedarse en el banquillo y 30 minutos no le sirven para remontar

Leo Messi, en el banquillo del Camp Nou durante el clásico. (EFE)

Leo Messi, en el banquillo del Camp Nou durante el clásico. (EFE)

Leo Messi no jugó de inicio el clásico del Camp Nou. Entró en el minuto 62, pero no estaba en el once del partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey ante el Real Madrid. No estaba por decisión propia. Como adelanté el martes, era la mejor decisión que podía tomar; pero no ha sido de Ernesto Valverde, ni tampoco de los médicos que trataban su contractura. La decisión —estoy convencida— es en exclusiva de Leo Messi. Él es quien decide cuándo parar en función de su estado de forma y la importancia del duelo. En este caso, no estaba al 100% —lo sabía— y el partido, pese a ser un clásico, no era de los más importantes de la temporada —teniendo en cuenta que es una eliminatoria de ida y vuelta—.

Dicho esto. Ahora también tengo que aceptar que su suplencia ha condenado al Barça a un empate que no le va a ser fácil de remontar en campo rival. La vuelta se juega en el Bernabéu y —como sabemos— los goles fuera de casa siempre valen el doble. En esta ocasión, el Real Madrid ha marcado uno, por lo que el Barça, con el 1-1, debería perforar la portería de Keylor Navas al menos una vez y que el Madrid no marque, o meter más que ellos para asegurarse el pase a la final el 27 de febrero (cuando se disputará el partido de vuelta). Es verdad que en ese duelo estará Messi ya recuperado y previsiblemente jugará de inicio, pero tendrá que tener un buen día para lograr invertir el resultado.

Lo más preocupante ahora es el vacío que deja cuando no está. La primera parte fue fatídica para un Barça que no sabía ni tocar, ni mantener el balón, ni mucho menos ocasionar peligro en el área de Keylor Navas. El último partido que enfrentó a Barça y Real Madrid (quitando el de hoy) fue en Liga. Tampoco estaba el máximo goleador de lo que va de temporada, pero los culés lograron ganar en casa 5-1 gracias a un hatt-trick de Suárez, otro gol de Coutinho y otro de Vidal. No estaba Messi, pero aparecieron sus compañeros e hicieron que su ausencia no se notara. Esta vez no ha sido así.

La sombra del argentino y la sorpresa de que no jugara ha pasado factura al equipo de Valverde. Messi tuvo que salir en la segunda mitad para intentar sofocar a un Barça que mejoró en los últimos 30 minutos. Un tiempo que no bastó.  Ahora —si quiere la Copa— tendrá que emular el duelo de cuartos ante el Sevilla y remontar. Es verdad que menos diferencia, pero no queda otra para llegar al Villamarín.

Messi y su lesión: dos clásicos valen más que uno

Messi se lesiona ante el Valencia en el Camp Nou. (FC BARCELONA)

Messi se lesiona ante el Valencia en el Camp Nou. (FC BARCELONA)

El Barça y el Real Madrid se van a enfrentar tres veces en poco menos de un mes: la ida de Copa del Rey en el Camp Nou (este miércoles), la vuelta de esa misma competición en el Bernabeu (el día 27 de este mes) y el clásico de la segunda vuelta de la Liga, también en Chamartín (2 de marzo). La incógnita llega cuando hablamos del once que va a jugar esos tres partidos. Y sobre todo si en todos estará Leo Messi.

Una contractura sufrida el pasado fin de semana frente al Valencia podría hacer que el astro argentino se pierda el primer clásico del año. Ahí está el quid de la cuestión: ¿arriesgará y jugará, o descansará y confiará en sus compañeros? Está claro que la decisión está en su mano. No en la de Valverde y me atrevería a decir que tampoco en la de los médicos. Si Messi cree que es importante jugar y se ve preparado (aunque no sea al 100%) para ello, tened claro que jugará. Otra cosa es si debería hacerlo pese a que su presencia es decisiva sobre el campo.

Ahí ya cada uno tiene su opinión. En este caso, la mía es clara: dos clásicos valen más que uno. Es decir, el menos importante de los tres es el de este miércoles justo para el que Messi está renqueante. Es el partido en el que el Barça se juega menos: habrá duelo de vuelta y, aunque el resultado sea desfavorable, se puede remontar (demostrado quedó ante el Sevilla). Por ello, no es estrictamente necesaria su presencia en el Camp Nou.

Además, si juega, su lesión podría ir a más. Los otros dos encuentros son decisivos: el de vuelta de Copa para jugar la final y luchar por el título y el de Liga para mantener el colchón que separa a los culés de su eterno rival, que casi les daría la Liga. Por tanto, que descanse y se prepare, que justo después vienen también las fases más decisivas de Champions, la gran prioridad (y obsesión) del Barça.

Aquí el vídeo del momento de la lesión: