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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Florentino es el que debería dimitir: sentenció al Real Madrid tras permitir la marcha de Zidane y forzar la de Cristiano

El cabeza de turco de la crisis del Real Madrid ha sido Julen Lopetegui. Hay quien culpa también a los jugadores e incluso a Florentino Pérez. Pero siempre es más fácil echar al entrenador pese a que la plantilla no haya estado a la altura y el presidente sea el verdadero culpable. Porque esa es la dura realidad. Y si no cambia, ni Conte ni Solari (si uno de ellos sustituye a Julen) podrán hacer mucho por este equipo.

Florentino dejó que Zidane se marchara pese a la opinión contraria de los jugadores y forzó la salida de un Cristiano Ronaldo harto de las malas caras y palabras de su presidente. Dos salidas del club que ni él ha sabido gestionar bien. La de Zidane intentó mitigarla quitándole su entrenador a la selección tan solo dos días antes de comenzar el Mundial de Rusia. Una jugarreta que, ahora, se ha revertido en su contra.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

De la de Cristiano casi mejor ni hablar. El crack del club se fue por la puerta de atrás, sin despedida ni halagos pese a haberle dado al Real Madrid grandes momentos. Su mala relación se hizo en ese momento evidente y la influencia del presidente en la marcha del delantero luso también. Es más, ahora Cristiano ha querido dejarlo claro: “Lo que me decía nunca lo hizo desde el corazón”, declaró en una entrevista concedida a France Football. Y añadió que Florentino, al final de su etapa en el Real Madrid, lo miraba “como si ya no fuera indispensable”, lo que le hizo tomar la decisión de marcharse.

En ese momento, Florentino no permitió al club traer refuerzos a la delantera y creyó que apostando por la juventud la marcha de CR no se iba a notar…  No obstante, la humillación del Barça el domingo en el Camp Nou (5-1), precedida de otros cuatro partidos sin ganar en Liga, ha hecho evidente que esa decisión no fue la adecuada. El club necesita a un líder que no tiene (aparte de Sergio Ramos) y deberá encontrarlo en el próximo mercado de invierno.

Pero esto solo lo ve la opinión pública. Porque Florentino sigue creyéndose el amo y señor del club. Él siempre ha salido indemne de sus malas decisiones y esta vez no iba a ser de otro modo. Es Florentino quien se encarga de señalar al culpable y cargar las escopetas de la prensa para que lo señalen y lo conviertan en cabeza de turco. ¿Con qué fin? Siempre para librarse él. Esto se demostró cuando empezaron los rumores de que Lopetegui iba a ser destituido (hace unas semanas). La decisión de su cese estaba ya tomada y quería que la prensa aportara las razones cuando se fuera a hacer efectiva. Que señalaran a Lopetegui como el verdadero culpable. Porque los entrenadores son los que siempre cargan con esa responsabilidad… aunque el verdadero culpable esté sentado en el palco y no en el banquillo.

Zidane: el entrenador que fue menospreciado y ahora todos echan de menos en el Real Madrid

Florentino Pérez y Zidane

La mirada de Florentino Pérez a Zidane representó a la perfección al madridismo (EFE).

Nada mejor para darte cuenta de lo que quieres a tu novia que darte, una mañana que te dice que tenéis que hablar, que te va a dejar. Y eso fue lo que le pasó al madridismo, en su gran mayoría, con Zidane: tanta crítica, tanto “es un alineador”, tanto desprecio a cómo ha llevado al equipo para darse cuenta de lo importante que es, de la HISTORIA, con mayúsculas, que ha hecho en el Real Madrid. Leyenda absoluta como jugador y como entrenador.

Es este un país poco acostumbrado a las dimisiones, también en el mundo del deporte. Y nadie se da cuenta de lo importante que es irse a tiempo, más aún en los mejores momentos. Pasó con Iniesta, con el que muchos no entienden que se vaya del Barça cuando aún está a un gran nivel, y pasa con Zidane, que hace lo mismo que como jugador, irse en lo más alto.

Pero la decisión no puede tener más lógica, analizada en frío. Él ha vivido desde dentro lo que ha pasado en el vestuario, como el grupo no ha sido capaz de ser competitivo en el día a día, los constantes tropiezos en Liga, la dolorosa eliminación copera. Intuía que el año que viene, si seguía, iba a ser más de lo mismo, todo a una carta, fiar la temporada a ganar de nuevo la Champions.

El club blanco afronta ahora el verano más difícil en muchísimo tiempo, con la misión de encontrar un sustituto a la altura de su antecesor y con temas sobre la mesa tan candentes como el de Cristiano Ronaldo o el de Gareth Bale. Mientras, de momento, honor para Zinedine Zidane, el entrenador que mejor ha comprendido qué es el Real Madrid. Hablar de su flor para explicar sus éxitos queda para los que no entienden nada de lo que es el fútbol y lo que es el banquillo más difícil del mundo.

“Zidane no tiene ni puta idea de fútbol”

Zidane

Zidane en Turín (EFE).

Estoy seguro de que usted ha oído o leído esa frase en alguna ocasión. Ha podido ser en una reunión familiar, en una cena de amigos, viendo un partido en el bar o en ese sitio en donde todo el mundo sabe más que nadie, Twitter.

El mantra de que Zidane no tiene ni idea de fútbol es algo extendido. Se le considera un alineador, un tipo que triunfa porque se lleva bien con los jugadores, por su mano izquierda, porque consigue que en el vestuario haya buen rollo. Es muy, muy raro que alguien alabe una decisión táctica suya.

En París, tomó una que cambió la eliminatoria, un variante llena de valentía. Cambió el esquema a un claro 4-4-2 con dos hombres en las bandas, Lucas y Asensio, y el Madrid le dio un meneo al equipo más caro del mundo. Si lo hacen otros, se hablaría de genialidad, de gran estratega. A Zidane eso no se lo conceden.

El galo lleva todo el tramo final de la temporada haciendo cambios (tanto tácticos como de nombres) que le están dando resultado. Lo hizo en la eliminatoria ante la Juventus, y ante el Bayern de nuevo. Ha ganado de manera consecutiva en París, Turín y Múnich, algo utópico hasta hace nada, y se sigue hablando de flor, de suerte, de carambolas. Nunca del entrenador. Por no hablar de cómo ha gestionado que la BBC no juegue prácticamente nunca a la vez.

El otro día, viendo a Salah, recordé que en su momento pensaba que me recordaba a Theo Walcott. También creía que era absolutamente imposible que la Roma eliminara al Barça. O que el Madrid no hubiera hecho mal vendiendo a Cristiano hace un par de años. He leído artículos que decían que Xavi era una gran mentira, allá por 2008. Y los de la Juve eran unos viejos decadentes después del 0-3 ante el Madrid. Hay millones de ejemplos. ¿No les ha pasado a ustedes cosas parecidas, casos similares? A ver si los que no tenemos ni puta idea de fútbol somos aficionados y periodistas, y no el actual bicampeón de Europa y uno de los 10 mejores futbolistas de la historia.

Derbi madrileño: Zidane pensó en la Champions en un derbi con (al menos) dos penaltis no pitados al Real Madrid

No valía de mucho el derbi madrileño, y eso se notó en la planificación de Zidane, que pensó más en el partido de la Juventus del miércoles, en particular, y en lo que queda de temporada, en general.

Así, no jugaron de inicio Casemiro, Modric, Isco y Benzema, mientras que Cristiano fue sustituido a la hora de partido sin poner ni una mala cara ni un gesto de extrañeza. El plan de Zizou estaba bien claro.

Ahora, una cosa es que en el partido haya poco más que la honrilla en juego y otra que guste que se dejen de pitar tres penaltis a favor. El primero de ellos, a Kroos, fue muy, muy claro, y la explicación del comentarista madridista de Bein, Jorge Valdano, fue que “El árbitro deja seguir porque ve que hay continuidad en la jugada”.

También en la primera mitad, Lucas Vázquez reclamó la pena máxima en una dura entrada en el área por parte de Lucas Hernández, y el propio extremo recibió tras el descanso un codazo en el área por parte de Godín que Xavier Estrada Fernández o bien no vió o bien consideró que dar un golpe con el codo en la cara no es suficiente para señalar los 11 metros.

Un poco de polémica para animar un derbi anodino por la escasa emoción que tenía, pero interesante por el juego. En Europa les esperan las verdaderas batallas a ambos.

 Los jugadores del Real Madrid protestan al árbitro

Los jugadores del Real Madrid protestan al árbitro Estrada Fernández en el derbi ante el Atlético (EFE).

A Zidane se le acaba el crédito: la crisis del Real Madrid le señala

Cuando un entrenador lo ha ganado todo con un equipo, cuando ha llenado la vitrina de su club de títulos, cuando ha logrado incluso lo que ningún otro habia conseguido antes (esas dos Champions seguidas…), es difícil señalarle como culpable de los malos resultados. Duele. Pero el fútbol es como una relación amorosa, la felicidad anterior no significa nada, los buenos recuerdos no implican que haya que continuar hasta el final. La idílica relación entre Zidane y el club blanco vive una crisis de la que es muy difícil que se salga, y el galo tiene mucha culpa de ello. No hay que tener miedo a señalarlo por los grandes momentos del pasado.

Zinedine Zidane (EFE).

Zidane superó, y con creces, las expectativas que había a su llegada. Cogió a un equipo roto, hundido, que tenía la lucha casi perdida y venía de ser aplastado por el Barça con un 0-4 humillante en el Bernabéu. ¿Les suena, verdad? La situación actual es exactamente la misma a la que le costó el puesto a Rafa Benítez. Solo que con el equipo a 16 puntos del líder, mientras que el madrileño lo tenía a solo cuatro.

Sin embargo, en esos dos años casi exactos que lleva el francés en el banquillo, se han levantado dos Champions. Y una Liga. Y un Mundialito y dos Supercopas. Ello es la razón de que el puesto de Zizou no corra peligro, pero no quiere decir que no haya que señalar sus (graves) errores y su cabezonería en la toma de decisiones en esta campaña.

Negación de la realidad

Ya se sabe que para poner solución a un problema, lo más importante es reconocer la existencia del mismo. Pues bien, para Zidane, todo marcha bien y la cosa se arreglará sola, haciendo las mismas cosas, con los mismos jugadores, sin hacer apenas cambios y no hace ninguna falta fichar.

El club,  ante los malos resultados, está dispuesto a hacer un esfuerzo en este mercado invernal, pero en cada intervención ante la prensa, Zidane reitera que no quiere que se haga ningún fichaje. Se opone a que llegue un delantero que dote de gol al desacertado ataque del Real Madrid, y tampoco quiere un guardameta (con Kepa ya prácticamente cerrado) que aporte competitividad a la portería blanca. Quizás, el único entrenador del mundo que se niega a que su equipo le traiga jugadores.

Los mismos ‘11 cabrones’

La mítica frase de John Benjamin Toshack sobre que el lunes piensa en cambiar a todo el equipo y el domingo juegan “los mismos 11 cabrones de siempre” se hace realidad con Zidane. Su alineación es casi inamovible, eso hace que el equipo tenga a demasiados intocables y la consecuencia es el aburguesamiento de los jugadores. No hay competitividad. Para colmo, el día que decidió hacer un cambio, quitó a Isco ante el Barça, con el consiguiente desastre que supuso.

El caso más sangrante es el de Benzema, al que defiende contra viento y marea pese a su evidente bajo estado de forma y a su nulo acierto de cara al gol. Se niega, además, a que nadie le haga competencia.

Todo empezó en verano

Se fueron grandes jugadores, y llegaron otros en los que Zidane no confía. Cada partido de Marcelo es un drama defensivo, y Theo lo ve desde el banquillo. Se fue Morata (y Mariano) y a cambio llegó un Mayoral que no juega ni aunque Benzema no le marque un gol ni al arco iris. James se marchó a Múnich, y su sustituto Ceballos no va ni convocado la mayoría de los partidos. Se soñó con Mbappé, y no se le hizo hueco porque era demasiado dinero para un jugador que tenía difícil jugar porque por delante tenía a la BBC.

Los cambios

Consecuencia de esos intocables de los que hablábamos antes, probablemente. Pero lo cierto es que por muy mal que esté el Madrid en el partido, Zidane no hace cambios antes del minuto 75. Demasiado jugador que no puede ser sustituido, escasa confianza en los que tiene en el banquillo.

 

 

El desastre de Zidane: humillado por el Barça más mediocre

El clásico no solo deja muy tocada la Liga, aparece un claro señalado: Zidane. Sus decisiones y la omisión de las mismas en la parte decisiva del choque fueron nefastas para el Real Madrid, que se despide prácticamente de la Liga cuando aún no ha acabado el año 2017. Y con un 0-3 en casa, nada menos.

Zidane y Valverde

Zidane y Valverde (EFE).

El planteamiento del galo fue conservador, dejando a Isco en el banquillo y apostando por Kovacic. No le salió mal al inicio, pero el croata fue clave, por su dejación de funciones en defensa, del primer gol de los azulgrana.

Era el momento de tomar decisiones rápidas, con el Madrid muy, muy tocado y el Barça muy superior. Tardó tantísimo en tomar una decisión, con Bale y Asensio esperando para entrar, que los culés sentenciaron el partido con el penalti y expulsión de Carvajal.

Curiosamente, cuando entraron Bale y Asensio, el Madrid creó las mejores ocasiones. ¿Curiosamente? No, no es una coincidencia. La obstinación de Zidane en mantener como titular indiscutible a Benzema empieza a ser desesperante, un delantero que ni marca goles, ni se asocia con sus compañeros (por favor, basta ya de mitos). La culpa no es ya de Karim, lo es del entrenador, el que apuesta por él ciegamente cuando hay compañeros mucho más capacitados, pues si Bale no está para 90 minutos, están Asensio e Isco.

El Barça más mediocre de los últimos años, un equipo con bastante menos talento, le ha metido un 0-3 a domicilio al Real Madrid. Quizás la respuesta está en qué entrenadores tienen los dos equipos en el banquillo. Felicidades, Ernesto.

Los misterios de la crisis del Real Madrid y la hora de mirar a Zidane

Anda el madridismo desconcertado, y no es para menos. Y hay una gran pregunta, cuya respuesta no es nada sencilla de con testar: ¿Qué ha pasado para que el equipo que ganó hace apenas unos meses la Liga y la Champions haya empeorado tantísimo en tan poco tiempo?

Zidane y Cristiano

Zidane y Cristiano Ronaldo (EFE).

La plantilla se ha debilitado, vale, ahora ya pocos dudan sobre eso. Sin Morata, especialmente, ni James, se ha perdido mucho gol, precisamente la gran carencia de este Real Madrid de principio de temporada. Pero la Champions se ganó sin ellos, poco tuvieron que ver en el éxito de la Duodécima.

Hay dos grandes señalados, cuyos casos son muy distintos. Por un lado tenemos a Benzema, que desespera a los aficionados blancos con su falta de gol. Pero que nadie se olvide que empezó el 2017 igual, y los títulos llegaron igualmente. Su mágica jugada en el Wanda fue un oasis dentro de un final de campaña francamente mediocre. Y por el otro está Cristiano. ¿Cómo ha pasado de hacerle cinco al Bayern, tres al Atlético y dos en la final a la Juve a meter solo dos goles (y uno en el rechace de su penalti errado) en 14 jornadas? Otro misterio inexplicable.

Ayer, en San Mamés, el equipo fue el mismo que aplastó a la Juventus en Cardiff. El 11 de gala que estuvo 60 partidos seguidos marcando un gol. Cualquier parecido con esa época, es mera casualidad.

Con este panorama, toca mirar a Zidane, a su inmovilismo. Ante el Athletic, no hizo ningún cambio hasta el minuto 82, se le ve bloqueado, sin ser capaz de aportar ninguna innovación táctica. Sin Bale, ahora el 4-4-2 es incuestionable, da igual que el equipo necesite gol como el comer. El francés se ha ganado mucho, mucho crédito, pero es el momento de exigirle más. A otros entrenadores, se les destituyó con resultados similares a los de este Madrid.

Otro año una grave crisis del Real Madrid… ¿otra Champions que ganarán los blancos?

Kroos y Cristiano se lamentan en el partido del miércoles en Wembley (EFE).

Lo peor y a la vez lo más raro de lo que me pasa viendo al Real Madrid es que no sé qué está pasando con este equipo. Me niego a pensar que sea solo una cuestión de actitud, como señalaron varios futbolistas tras el partido ante el Girona. En Wembley, los jugadores blancos salieron mentalizados y concentrados, y el mejor ejemplo fue Sergio Ramos, el perfecto baremo cuando de actitud se habla.

Quizás la explicación más lógica sea una suma de muchas, muchísimas cosas. Jugadores en pésimo estado de forma (hola, Marcelo), otros que son una sombra de pasadas temporadas (Kroos y Modric, por ahí se cae el equipo) y jugadores con los que es mejor resignarse, no pedirles más de lo que pueden dar. Con esto me refiero a Benzema, delantero titularísimo del doble campeón de Europa que el miércoles recibió un clínic de cómo debe jugar un ‘9’, cortesía de Harry Kane.

No se libra, ni mucho menos, Zinedine Zidane. Cada cambio táctico del galo es un desastre, ni una vez en toda la temporada un cambio ha resultado efectivo. En los últimos partidos, se ha empeñado en cambiar el dibujo del equipo para intentar remontadas, y todas las veces ha convertido al Madrid en un caos táctico que ha empeorado la situación.

Para acabar, una pequeña mención a lo sucedido este verano, que deberá ser analizado con calma más adelante. En el partido más importante de la temporada, tuvo que jugar un canterano sin apenas experiencia (un voluntarioso pero bisoño Achraf) y el banquillo tenía una media de menos de 21 años. Cuando vienes de tener el año pasado a Morata, James y Pepe, este es un dato duro, muy duro. El banquillo ya no cambia partidos, solo Asensio parece una garantía, y no deja de ser aún muy joven.

Mala pinta tiene este proyecto, muy mala. Y por lo visto en las últimas temporadas, esto solo puede acabar de una forma: con otra victoria en la Champions.

Goles de Benzema en los partidos gordos: uno en 655 minutos

A veces pienso que estoy obsesionado, o que no entiendo del todo lo que significa la frase “se asocia muy bien”. Quizás solo sea que veo el fútbol como algo distinto al teatro o la ópera, que no me siento para disfrutarlo, sino para ganar, cuando mi equipo está en el campo.

Karim Benzema y Sergio Busquets

Karim Benzema y Sergio Busquets (EFE).

Veo a Benzema en el campo y me desespero, no puedo evitarlo. Estoy deseando que me calle la boca, que marque un golazo tras otro que me obligue a rectificar. Antes del partido ante el Barça, hasta lo vendí en el Comunio, lo que suele ser infalible. Ni siquiera eso funciona con Karim.

Y me voy a las estadísticas. Nada complicado. Solo ver cuántos goles ha marcado el ‘9’ titularísimo en los partidos grandes de la temporada. Qué hace que un futbolista que no defiende y que evita que jueguen Asensio, Isco o Morata para empezar un partido detrás de otro por delante de otros compañeros. Y cómo no sé medir el número de asociaciones por partido, me he ido a los goles en esos choques clave de la temporada, las grandes plazas.

El resultado es desolador, aterrador. Que sigan defendiéndole.

Octavos de Champions ante el Nápoles: un gol, 158 minutos.

Cuartos de Champions ante el Bayern: cero goles , 147 minutos.

Dos partidos de Liga ante el Barça: cero goles, 159 minutos.

Dos partidos de Liga ante el Atlético: cero goles 101 minutos.

Un partido de Liga ante el Sevilla: cero goles, 90 minutos

TOTAL: UN GOL, 655 MINUTOS

Pd: el único partido que no jugó de titular fue el 0-3 en el Calderón

¿Por qué no juegan los que están mejor en el Real Madrid?

Me gustaría saber qué pasó por la cabeza de Isco en el clásico. No solo no fue titular, sino que Zidane ni siquiera encontró un solo minuto para él en el partido más importante del año en la Liga. Venía de salvar a su equipo en Gijón con una actuación para el recuerdo, y lo hizo bien en el partido ante el Bayern.

Messi y Bale

Messi celebra su gol ante Bale en el Real Madrid – Barça (EFE).

En su lugar, el francés optó por lo fácil, por la alineación de Play Station. La BBC al campo, con Modric y Kroos por detrás.

Soy más de Bale que algunos de sus familiares. Me ha dado varios de los mejores momentos de los últimos años, desde la carrera con Bartra hasta el gol en la prórroga de Lisboa en la final de la Champions. Disfruté sus semifinales en la Eurocopa como un galés más. Pero no está. Las lesiones le están matando, este año más que nunca, y desde que volvió de la última se le ve mal físicamente, y esa es su gran arma. Sus dos últimos partidos ni siquiera ha podido acabarlos, ante el Bayern y el Barça, nada menos, con la temporada en juego. Le cuesta coger la forma, y ni desborda, ni es decisivo.

De Benzema salen artículos uno detrás de otro después de cada buena actuación suya. Es decir, cada dos o tres meses. Es el ‘9’ del Madrid, se desentiende del juego defensivo y a cambio no ha aportado nada decisivo en los tres partidos grandes del año: los del Bayern y el Barça. Si Isco debe andar mosqueado, Morata debe andar mirando a dónde se va el año que viene.

Tampoco pasa por su mejor momento Modric, que ha pasado de ser el mejor centrocampista del mundo a desaparecer en demasiados momentos de los partidos. El físico le está pasando factura, pero es tan indiscutible que sigue agotando cada minuto de los partidos trascendentales del año.

En la Liga, habrá rotaciones, pero luego vienen dos partidos a vida o muerte ante el Atlético, que no va a perdonar ni un fallo. Jugar con Benzema casi todos los minutos y volver a apostar por Bale será dar ventaja. ¿Eso es lo que vas a decidir, Zizou?