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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Rakitic y Modric no tendrían que haber jugado el Mundial de Rusia (o eso piensan ahora sus equipos)

Ninguno de los dos clubes lo pensaron antes. Es más, deseaban lo mejor a sus internacionales antes de emprender la competición mundialista. Sin embargo, el Mundial de Rusia está siendo ahora, más de un mes después, el calvario del Barça y del Real Madrid. Dos de sus grandes estrellas destacaron sobre el resto con Croacia: Rakitic y Modric. Y ambos están en la lista para optar a uno (o a varios) de los trofeos individuales de la temporada.

Los dos centrocampistas son dos piezas clave en sus respectivos equipos, pero también en su selección, y después de su actuación en Rusia 2018 se han revalorizado. Y no poco: el PSG estaría dispuesto a pagar 100 millones de euros por el culé (125 millones de cláusula) y el Inter (entre otros) acechó hace unas semanas al madridista, cuya cláusula asciende a 750 millones de euros. Muy bien por ellos, pero ahora sus equipos estarán pensando que no tenían que haber jugado el torneo o, al menos, no haber brillado tanto si no quieren desprenderse de ellos.

Ninguno de los dos se ha pronunciado al respecto, pero ¡ojo! que todavía queda tiempo para negociaciones de última hora que destrozarían las plantillas de ambos equipos.

Rakitic y Modric celebran con Croacia.

Rakitic y Modric celebran una victoria con Croacia.

Por un lado, en Barcelona tiran de Messi para convencer a Rakitic de que se quede en el club. Aunque otros piensan que es el momento de venderlo: tiene 30 años y llegó de Sevilla por 20 millones. La pasada fue una de sus mejores temporadas y está en un muy buen momento de su carrera, pero quizá haya que repetir la acción: fichar a alguien joven y con proyección de futuro; además de ingresar en sus cuentas una suculente cantidad de dinero.

Por otro, en Madrid esperan que el de siempre (Florentino) ponga un cheque sobre la mesa para mejorar la oferta de los clubes interesados y blinde a su crack. Con la marcha de Cristiano, en Chamartín no quieren más sorpresas. A no ser que sea una de ellas la llegada de Neymar o Mbappé.

Junto a ellos, ambos clubes tienen entre sus filas deportistas franceses como Umtiti, Dembélé o Varane que destacaron a su manera con una campeona del Mundo como Francia y que podrían ser el objetivo de otros clubes europeos.

Umtiti es un pilar fundamental en la defensa culé, y Dembélé compite con Coutinho (y de momento le gana la batalla) por una titularidad que pone de los nervios a Valverde. Algo que no pasa con Varane, que hizo un buen mundial y pese a que Lopetegui optó por él para encuadrar el once inicial en el partido de Supercopa de Europa ante el Atlético de Madrid, sus repetidos fallos reabren el debate entre ponerlo a él o optar por Nacho. ¿El cansancio y poco descanso pasan factura?

Griezmann es el encargado de destronar a Messi y Cristiano del Balón de Oro

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Si el Balón de Oro se diera al mejor jugador del mundo y no al mejor jugador de la temporada, siempre se lo llevaría Leo Messi. Es una realidad como una catedral de grande. Pero, claro, no sería ni justo ni atractivo. Su talento es indiscutible (le preguntes a quien le preguntes) y su aportación al Barça totalmente necesaria. Es verdad que con la Albiceleste tiene un gafe que no ha podido quitarse y no triunfa como un jugador de su calaña debería. Y, en año de Mundial, esto juega una mala pasada a la hora de elegir al ganador de trofeo. Esto, previsiblemente es lo que pasará este año.

Messi no se lo llevará, pero tampoco Cristiano Ronaldo, quien los últimos años ha seguido su estela e incluso ha logrado igualarlo con cinco balones dorados sobre su vitrina. Si es verdad que el luso ha ganado una Champions y comenzó la cita mundialista enchufado, pero ni siquiera logró llegar a los cuartos con Portugal. Se acabó la competición entre Messi y Cristiano, tanto en la Liga como en la lucha por el Balón de Oro. Tampoco Neymar —el que se creía que podía ser sucesor de los dos craks— será el que impida que alguno de ellos gane el sexto premio debido a su ‘no descacada’ presencia en Rusia.

Y es que estamos ante una nueva era, siempre que los periodistas que votan lo permitan. Y ojalá que así sea. El Balón de Oro “está considerado como el mayor honor individual a nivel futbolístico del mundo”, afirman desde France Football, la revista especializada que lo otorga. Para obtenerlo, no vale con ganar una Liga o una Champions, tienes que haber ganado algo más difícil, como lo es un Mundial.

En nuestra memoria siempre quedará aquel Balón de Oro que debería haber ganado Andrés Iniesta (2010, cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica). Antes, en año mundialista, se lo llevaron Fabio Cannavaro, después de que Italia se alzara como Campeona del Mundo; Ronaldo Nazàrio cuando la ganadora fue Brasil o Zinedine Zidane, con Francia en lo más alto.

Y es que (exceptuando el año 2014 y 2010, que se lo llevó Messi), en años de Mundial, lo habitual es que lo gane algún integrante de la selección campeona. Este año estaba merodeando entre croatas y franceses, y no era desmesurado meter en la quiniela a estrellas del estilo de Mbappé (Francia), Modric o Rakitic (ambos de Croacia). Sin embargo, tras la gran final, el firme candidato que arrasa todas las apuestas es Antoine Griezzman, actual campeón del Mundo con los galos y autor de uno de los cuatro goles que dieron la victoria a su selección. También fue el que provocó el autogol de Mandzukic y el que lanzó el córner que provocó el penalti que marcó. No podía hacer más en 90 minutos y eso podría llevarlo a lo más alto.

De esta manera, por fin, Cristiano y Messi dejan de ser los claros favoritos para ganar el Balón de Oro y…. Griezmann (que también ganó la Europa League este año con el Atlético de Madrid) es un gran sustituto. Lo veremos a final de año, para lo que todavía queda mucho, casi un mundo.

Empieza el atracón de fútbol: Modric y Rakitic amenazan a una Brasil no tan favorita

Hoy es el día, comienza el Mundial. El evento futbolístico más esperado -en gran medida porque se celebra solo cada cuatro años- arranca con un impresionante Brasil – Croacia y todos los amantes al fútbol nos relamemos pensando en lo que nos espera en estos días.

Modric y Neymar

Luka Modric y Neymar (ARCHIVO).

Serán 31 días repletos de fútbol, con 64 partidos a cada cual más interesante y con solo cinco días de descanso. El menú empieza con tres choques diarios durante nueve días consecutivos y después pasa a cuatro por jornada durante otros cuatro. Un atracón, vamos. Y verlos todos, un reto. Hay que mentalizar a familiares, amigos y parejas que no son amantes de este deporte de que durante este mes se acabaron las cenas y las salidas, cada partido es imprescindible e imprevisible. Es solo un mes cada 48, serán comprensivos.

El menú para el primer día trae un Brasil – Croacia. La anfitriona, la actual campeona de la Copa Confederaciones, el equipo que aplastó al campeón del mundo hace apenas un año pone a prueba su favoritismo ante una selección que tiene buenas armas para plantarle cara.

Scolari ha diseñado un equipo a su imagen y semejanza. Centrales potentísimos, laterales ofensivos y medios de destrucción que arrasan con todo a su paso. Nada de ‘jogo bonito’, el objetivo es ganar y el actual seleccionador ha fabricado un combinado que recuerda y mucho a aquel que fue campeón en 1994 bajo la dirección de Carlos Alberto Parreira. Si aquel tenía a Dunga y Mauro Silva (palabras mayores), esta presenta a Luiz Gustavo y Paulinho. Alves y Marcelo tendrán que hacer de Jorginho y Branco. Y, lo más difícil de todo, Neymar tendrá que poner el talento y la definición que en ese equipo aportaban Romario y Bebeto. O quizás Oscar y Hulk, pues Fred, el delantero titular, solo ofrecerá trabajo y remate.

Sí, según se escribe y se compara se da uno cuenta de que esta Brasil no tiene, ni de lejos, argumentos para ser considerada tan favorita a lograr su sexta estrella de campeona. Es un equipo sólido, rocoso, duro, consistente, pero carente de talento. Neymar necesitará disfrazarse de Pelé para que esta Brasil logre ganar ‘su’ Mundial.

Enfrente está una de esas selecciones que no cuenta con una gran plantilla, ni siquiera con un gran once inicial, pero que tiene dos jugadores por los que uno pagaría gustoso el precio de una entrada: Modric y Rakitic. El talento de estos dos croatas de explosión relativamente tardía amenaza con dinamitar el estreno mundialista. Querrán quitarle el balón a los brasileños, hacer que corran detrás de él, mirar a los ojos a la pentacampeona. Ver lo que el madridista y el -aún- sevillista pueden hacer juntos es una de las grandes atracciones del primer día. Que empiece el show.