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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Un fracaso sin paliativos que no debe frenar al Atlético de Madrid

Una imagen del final del partido del Atlético de Madrid y el Chelsea en Londres (EFE).

Hacía falta un milagro, pero los milagros, en Lourdes. El Atlético de Madrid se queda fuera de la Champions League en la fase de grupos y se mire como se mire, es un fracaso sin paliativos. Lo es deportivamente, porque en un grupo con el Qarabag y con una Roma que no es ni de lejos mejor que el club rojiblanco, el pase era casi obligatorio. Lo es económicamente para un club que está en unos círculos en los que necesita hasta el último euro para competir de igual a igual con los rivales. Y lo es porque la ilusión de los colchoneros ha sido, es y será ganar una Champions. No será la de 2018.

De cualquier manera, ni el equipo, ni la directiva, ni la afición deben caer en el desánimo. El palo es duro, el golpe es fuerte, la decepción grande, pero hay caminos por recorrer. Y de los fracasos se deben extraer conclusiones positivas, siempre. En primer lugar, está la Liga, donde el Atleti está bien colocado y con una clara trayectoria ascendente. Luego está la Copa. El sorteo ha sido benévolo y me consta que muchísimos atléticos sueñan con volver a alzar un trofeo que ha dado muchas alegrías en el Manzanares (bueno, ahora el en desierto) y por último la Europa League. Ni da tanto dinero ni tiene tanto prestigio, pero es una competición preciosa, que también ha significado mucho para el Atlético recientemente.

Si en mayo se visita a Neptuno, lo de hoy será un mal sueño. Hay que mirar hacia adelante. Partido a partido.

Otro año una grave crisis del Real Madrid… ¿otra Champions que ganarán los blancos?

Kroos y Cristiano se lamentan en el partido del miércoles en Wembley (EFE).

Lo peor y a la vez lo más raro de lo que me pasa viendo al Real Madrid es que no sé qué está pasando con este equipo. Me niego a pensar que sea solo una cuestión de actitud, como señalaron varios futbolistas tras el partido ante el Girona. En Wembley, los jugadores blancos salieron mentalizados y concentrados, y el mejor ejemplo fue Sergio Ramos, el perfecto baremo cuando de actitud se habla.

Quizás la explicación más lógica sea una suma de muchas, muchísimas cosas. Jugadores en pésimo estado de forma (hola, Marcelo), otros que son una sombra de pasadas temporadas (Kroos y Modric, por ahí se cae el equipo) y jugadores con los que es mejor resignarse, no pedirles más de lo que pueden dar. Con esto me refiero a Benzema, delantero titularísimo del doble campeón de Europa que el miércoles recibió un clínic de cómo debe jugar un ‘9’, cortesía de Harry Kane.

No se libra, ni mucho menos, Zinedine Zidane. Cada cambio táctico del galo es un desastre, ni una vez en toda la temporada un cambio ha resultado efectivo. En los últimos partidos, se ha empeñado en cambiar el dibujo del equipo para intentar remontadas, y todas las veces ha convertido al Madrid en un caos táctico que ha empeorado la situación.

Para acabar, una pequeña mención a lo sucedido este verano, que deberá ser analizado con calma más adelante. En el partido más importante de la temporada, tuvo que jugar un canterano sin apenas experiencia (un voluntarioso pero bisoño Achraf) y el banquillo tenía una media de menos de 21 años. Cuando vienes de tener el año pasado a Morata, James y Pepe, este es un dato duro, muy duro. El banquillo ya no cambia partidos, solo Asensio parece una garantía, y no deja de ser aún muy joven.

Mala pinta tiene este proyecto, muy mala. Y por lo visto en las últimas temporadas, esto solo puede acabar de una forma: con otra victoria en la Champions.

El premio es ser del Atleti

Simeone y Godín se abrazan tras el gol de Saúl el pasado sábado ante el Eibar (EFE).

No, no van a leer en estas líneas ningún discurso como el que William Wallace, en Braveheart, le dedica a los escoceses antes de la batalla de Stirling. El Atlético no va a pasar a la final de la Champions, en Cardiff. Es lo que creo.

Ni el Atleti es el Barça ni el Real Madrid es el PSG. Al Atleti le costó Dios y ayuda meterle un gol al Albacete y al Real Madrid casi se le caen los goles de los bolsillos. Será difícil hasta ganar el partido.

Pero nada de esto debe significar que esta noche, el Atlético de Madrid y su (bendita) afición celebren una fiesta. Aunque pueda parecer que no hay motivos. Es el último partido de Champions en el Vicente Calderón y habrá que despedirlo como merece.

Hay que olvidar incluso quién es el rival. Saltar al campo (los jugadores) y, simplemente, competir, como dice el Cholo. Y en las gradas, cantar, animar, reír… pase lo que pase.

El premio, amigos, es ser del Atleti.

 

Atlético de Madrid: 5 motivos para creer que, este año, sí eliminará al Real Madrid

Koke, Torres y Griezmann el gol del francés ante el Leicester en la ida de cuartos (GTRES).

Pues ya tenemos sorteo. Por cuarto año consecutivo, los dos grandes equipos madrileños se verán las caras en Champions League. Muchos atléticos lamentan de este hecho, habida cuenta de los antecedentes, pero creo que en esta temporada 2016/2017 hay motivos para ser optimistas o, el menos, no tan pesimistas.

  1. Insistencia. El Cholo, tras las terribles decepciones de Lisboa y, sobre todo, Milán, empezó a usar como un mantra una idea: INSISTIR. Lo ha dicho en varias ocasiones. Te caes, te levantes, te caes, te levantas… esa filosofía es la que le ha hecho al equipo volver otra vez a semis. Mentalmente, están fuertes.
  2. Momento de forma. Este Atleti no es, ni de lejos, el que en noviembre cayó con claridad en el derbi de Liga en el Calderón. Es cierto que no está haciendo un juego especialmente bonito y que le sigue costando marcar goles, pero están en su mejor momento de la temporada en cuanto a fiabilidad y firmeza.
  3. Arbitraje vigilado. Tras el escándalo de la vuelta de cuartos entre Real Madrid y Bayern, donde el húngaro Viktor Kassai se hizo acreedor de la insignia de oro y brillantes del club blanco, hay que confiar en que la UEFA vigilará muy de cerca los arbitrajes y elegirá a colegiados que no entren en la sempiterna dinámica de ayudar a los madridistas, como sin ir más lejos hizo Clattenburg en la final de Milán. Esperemos al menos un arbitraje justo.
  4. La vuelta en el Calderón. Simeone ha comentado en alguna ocasión que prefiere la vuelta fuera porque en casa, los goles del rival valen doble, algo que puede ser definitivo en caso de prórroga. Pero más allá de esta teoría, hay que pensar que el del 10 de mayo va a ser el último partido europeo de la historia del Vicente Calderón, que se va a decidir la eliminatoria allí (debería, al menos) y que será una olla a presión. Si te tienes que jugar la vida en una cita tan especial, mejor hacerlo ante 50.000 fanáticos, ¿no?
  5. El derbi, mejor ahora que en la final. En una hipotética final, el abismo de una tercera derrota sería un peso con el que los colchoneros tendrían que contar como hándicap. Las botas pesarían el doble. En una semifinal, a doble partido, ese peso se disipa (un poco).

La suerte está echada.

¿Fue un robo el arbitraje de la eliminatoria entre Real Madrid y Bayern?

Como el que ha eliminado al 12º de la Premier y de la Bundesliga no ha sido el Real Madrid, sino otro equipo, hoy no toca hablar de bolas calientes, el tema es los árbitros y ese presunto robo que hizo que los de Zidane, el entrenador de la flor, se clasificaran para las semifinales de la Champions por séptima vez consecutiva, lo que nadie había hecho hasta ahora.

Vidal tras ser expulsado en el Bernabéu

Vidal tras ser expulsado en el Bernabéu (EFE).

Vamos por partes. ¿Qué es un robo? Considero un robo una sucesión de decisiones que, una detrás de otra, favorecen al mismo equipo. O una decisión concreta tan escandalosa que clama al cielo. ¿Vimos algo así en la eliminatoria entre Bayern y Real Madrid?

Decisiones que, quizás, perjudicaron al Bayern (en rojo las claras, en naranja las dudosas):

  • Gol en fuera de juego de Cristiano en el 2-2. Ya en la prórroga, el segundo tanto del luso fue en clara posición antireglamentario. No hay duda de ello.
  • Otro gol en fuera de juego de CR. Este es mucho más difícil de ver, pero la repetición no deja duda, estaba ligeramente más adelantado que Marcelo y que el balón.
  • Expulsión de Vidal. Tocó balón antes de golpear a Asensio, por lo que la falta es más que dudosa, aunque bien es cierto que al final el chileno levanta el pie para trabar al madridista. No parece amarilla.
  • No expulsión de Casemiro. En la segunda mitad, debió ver la segunda amarilla en una dura entrada a Robben.

Decisiones que, quizás, perjudicaron al Real Madrid:

  • Gol en fuera de juego de Lewandowski en el 1-2. El tanto que llevó el partido a la prórroga fue en fuera de juego. Por muy poco, sí, pero el delantero estaba ligeramente adelantado.
  • No expulsión de Vidal antes. Al comienzo de la segunda mitad, una dura falta en la frontal del chileno a Casemiro debió castigarse con la segunda amarilla. Vidal debió ver la roja en ese momento, no después. Y en la primera tarjeta que vio, entró a Isco al tobillo y sin posibilidad de tocar el balón.
  • Penalti de Casemiro a Robben. La repetición deja claro que el brasileño toca ligeramente el balón, aunque también golpea al holandés. Jugada cuando menos dudosa.
  • Penalti sobre Casemiro. En la segunda mitad, el brasileño fue derribado dentro del área. También jugada muy dudosa, hay contacto aunque parece que el brasileño lo exagera.
  • Penalti de Carvajal. La pena máxima que se le señaló a Carvajal por mano en el partido de Múnich, la única jugada polémica de aquel choque, no lo fue. Como Vidal lo falló, finalmente no influyó en la eliminatoria.

Que cada uno decida si esto es un robo del Madrid, un arbitraje que le ayudó o, simplemente, un desastre del colegiado. Pero compararlo con lo de Aytekin en el Barça – PSG me parece una broma de mal gusto.

Lo que tememos todos los atléticos y no queremos ni pensar

Simeone, este lunes en rueda de prensa en Leicester (EFE).

Si todo discurre con normalidad, esta noche el Real Madrid y el Atlético de Madrid superarán sus eliminatorias de cuartos de final de la Champions ante Bayern de Múnich y Leicester City, respectivamente. Ambos llevan resultados favorables y, creo, son superiores a sus rivales. Si avanzan, entonces, empezará a tomar forma lo que tememos los atléticos: cruzarnos por cuarto año consecutivo con el Madrid.

Ya el miércoles pasado los colchoneros empezamos a olernos la tostada con el resultadazo del Madrid en el Allianz Arena. Cuando se produjo el sorteo de Champions, nos frotamos las manos: un rival asequible para los nuestros y huesos duros de roer para los otros dos. Con un poco de suerte, ambos quedaban eliminados (quitémonos caretas, si es que queda alguna: todos queremos que nuestros compatriotas queden apeados de la Champions) y el Atleti sería el único representante español en semifinales.

Pero tras de lo de Múnich, nuestro cuento de la lechera se ha ido al garete. Ya nos vemos otra vez frente a nuestro íntimo enemigo.

El peor escenario es que ambos llegaran a la final. Para darse ese supuesto, no se verían en semifinales. Un Atleti-Juve y un Real Madrid-Mónaco, vamos. Un derbi madrileño en semifinales no serían tan malo, pero de nuevo sería una visita al dentista. Y encima por partida doble.

Así que sólo nos queda apelar a lo paranormal, rezarle a Lewandowski y a Neuer. Y ojo, eliminar al Leicester. Que se lo pregunten si no al Sevilla.

 

Cinco razones por las que el Barça sí podrá remontar a la Juventus como hizo ante el PSG

En respuesta a: Cinco razones por las que no creo que el Barça pueda remontar a la Juventus como hizo ante el PSG

  • Cierto es que la Juventus no es el PSG y su manera de ver el fútbol tampoco es la misma. Dudo que los de Allegri se metan atrás y dejen el balón a los azulgrana tal y como hicieron los de Emery, que se acojonaron (hablando en plata). Sin embargo, la motivación de los culés es mayor que nunca después del hito conseguido y sabemos de sobra que ocasiones para remontar no faltarán. Como dijo Luis Enrique: “no tenemos nada que perder” y eso ya es una cosa en común con lo que ya sucedió el 8 de marzo.
Messi celebra el 6-1 ante el PSG.

Messi celebra el 6-1 ante el PSG.

  • El centro del campo azulgrana será clave. Luis Enrique deberá dejar las apuestas arriesgadas para otra ocasión. Sergio Busquets ya está disponible tras cumplir su sanción en Turín. Su presencia, sumada a la de Iniesta, Rakitic o Jordi Alba, será imprescindible. Además, Sergi Roberto también ha hecho muy buenos partidos y podría ser otra opción, incluso en el eje de la defensa, que tendrá que parar a Dybala. No habría que echar mano de jugadores como André Gomes o Denis Suárez, que no están en su mejor momento.
  • El árbitro tendrá que hacer su trabajo lo mejor que pueda, es decir, sin favorecer ni perjudicar a nadie. Porque sí, contra el PSG las decisiones arbitrales fueron claves pero el equipo no debe acogerse a que vuelva a suceder. Lo único que pido es que tampoco perjudique.
  • Basta de irregularidad. El equipo culé ha hecho una temporada muy irregular y eso se tiene que terminar ya si quieren optar al triplete hasta el final. El partido contra la Juve es una final y hay que afrontarla como tal. Y ya sabemos el dicho: las finales no se juegan, se ganan.
  • La MSN estará a tope. Con un tridente como Messi, Luis Suárez y Neymar el Barça puede hacer milagros, ya lo demostró. Lo único que les hace falta es seguir con su racha goleadora y con la compenetración que han demostrado en las grandes ocasiones de esta la temporada. Juntos deberán salir a por todas para marcar el primer gol en los primeros instantes del partido. Para ello, tener al mejor del mundo debería ser una diferencia notable respecto al equipo italiano.

Cinco razones por las que no creo que el Barça pueda remontar a la Juventus como hizo ante el PSG

  • ¿Recuerdan los nervios de Kevin Trapp en el inicio del partido entre Barça y PSG en el Camp Nou? Pues bien, no, eso no le va a pasar a Gianluigi Buffon, el portero con más experiencia del fútbol mundial. Puede fallar, obvio, es humano, pero no será porque el acontecimiento le supere, y si comete un error no se vendrá abajo y seguirá parando como si nada.
Neymar

Neymar se lamenta ante el PSG (EFE).

  • El fabuloso centro del campo del PSG (Verratti, Rabiot), lo más destacado del equipo parisino, tiene una media de 23 años. La Juventus tendrá como sostén a su defensa, que probablemente será de tres hombres, con Bonucci, Barzagli y Chiellini (29, 35 y 32 años, respectivamente).
  • No voy a entrar en teorías conspiranoicas, ni a decir que la UEFA quería que pasara el Barça, ni nada similar. Pero en ese partido hubo mucha polémica arbitral, y todas las decisiones fueron favorables al conjunto azulgrana. Del penalti final a Suárez, pasando por el que no se le señaló a Mascherano sobre Di María. O el más que dudoso que sí se pitó sobre Neymar. Es imposible que, nuevamente, todas las decisiones del colegiado sean a favor de los azulgrana y en contra de la Juve. Bueno, supongo.
  • El momento del Barça. Quitando la milagrosa remontada ante el PSG y las goleadas ante el Sevilla y el Celta, en el resto de partidos los de Luis Enrique han dejado una imagen muy triste en el último mes y medio. Derrotas en Riazor y Málaga, goleadas en contra en París y Turín y victorias sin buenas sensaciones ayer ante la Real Sociedad, en Granada y ante el Valencia.
  • Messi no es infalible. Se ha vendido la idea de que Leo, con el Barça, nunca falla. Que siempre se luce en los grandes momentos. Obvio que no es así, y ahí tenemos el ejemplo del Parque de los Príncipes y del Juventus Stadium. Ser el mejor no garantiza que siempre aparezca para salvar los muebles a su equipo.

 

El Barça ya ha ganado la Champions

Repito, sí, el Barça ya ha ganado la Champions, al menos su Champions particular. Y es que ayer, tras la espectacular remontada ante el PSG del equipo de Luis Enrique, tanto aficionados como jugadores, exdirectivos y hasta el propio entrenador festejaron como si la Orejona ya estuviera puesta en la vitrina del Camp Nou.

El sueño de todos los culés -que parecía imposible que se cumpliera- se hizo realidad en un momento en el que nadie se lo esperaba: el último segundo del partido. Sergi Roberto le quitó el puesto a Ramos y consagró una remuntada histórica que quedará grabada en la memoria de todos los aficionados al fútbol.

Los nervios, acompañados de temblores y taquicardias, en los últimos instantes hacían presagiar el milagro. “Esto ya está sentenciado”, decían algunos en el minuto 87. “Es imposible que marquen otro gol en el último minuto”, afirmaban otros.

Leo Messi, manteado por sus compañeros al final del partido. (FCB)

Leo Messi, manteado por sus compañeros al final del partido. (FCB)

Pues bien, esos que tiraban la toalla no conocen al Barça y su poder de cumplir sueños. Porque cuando todos los factores se alinean, cuando el Camp Nou se convierte en una olla a presión (cosa que por desgracia no sucede muy amenudo) y cuando los jugadores luchan con garra contra quienes los daban por eliminados… una gesta así puede lograrse. Es más, lo más probable es que se logre.

Todo comenzó como los más optimistas esperaban y el gol en el minuto 2 fue decisivo. Tanto que hizo que el París Saint Germain desapareciera del partido. El temor de los galos estaba a flor de piel y eso lo supieron aprovechar muy bien Neymar y compañía. Y lo más importante: los jugadores no decayeron ante el tanto de Cavani que parecía sentenciar la eliminatoria. Buscaron el pase a cuartos y lo encontraron con tres goles en seis minutos.

Y vale sí, el árbitro también fue determinante. Los dos penaltis que pitó a favor y que no eran hicieron posible la épica. Pero hubo otros factores más importantes que influyeron la remontada: unión y fuerza. Sin esas dos cosas hubiera sido imposible dale la vuelta al marcador pese al ‘robo’ del que hablan en Madrid y al que atribuyen la proeza.

No voy a criticar al equipo de Unai Emery porque lo único que se debe hacer en este momento es elogiar al Barça y disfrutar de que uno de los mejores equipos del mundo (sino el mejor) vaya a disputar más partidos europeos. Y quién sabe si al final pueda lograr de verdad la ansiada copa de campeón o Luis Enrique se retracte de su decisión de irse

El madridismo o cómo nunca estar conforme con nada

Ayer, el Real Madrid se clasificó para los cuartos de final de la Champions. Tampoco es gran cosa, pensará usted. Aún no ha ganado nada y el cruce ha sido ante un rival complicado, pero sin pasarse. No es precisamente el Nápoles candidato a nada.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo (EFE).

Y se ha pasado de aquella manera. O ese al menos es el sentir general. Una mala primera parte hizo que los blancos se vieran a un gol de la eliminación. Hoy se leen más críticas que halagos, pese a que el resultado global fue un contundente 6-2.

Pues bien, quiero recordar que hace no tanto, al Madrid le eliminaban de la Champions en esa fase. Constantemente. Año tras año. Hasta seis veces seguidas. Unas veces era el poderosísimo Olympique de Lyon, otras el Arsenal (ejem). O la Roma, que el año pasado todo eran bromas cuando le tocó a los blancos en el sorteo, pero que nos eliminó en 2008 con un equipo más bien justito.

Y luego está lo del chorreo. Ya saben, lo de Liverpool, esos cuatro goles que cayeron como una losa en Anfield. Ahora esas cosas le pasan a otros.

Recuerdo perfectamente que yo solo quería dos o cuatro noches más con amigos y cervezas, ni soñaba con que la ganáramos. Ahora, esa inercia negativa, esa depresión constante, ese quedarse sin Champions a las primeras de cambio, hace ya tiempo que se acabó. Y qué poco sabemos apreciarlo.

Esa inercia se modificó, por cierto, el día que Florentino, hundido tras Alcorconazos y Lyonazos, decidió que había que fichar a José Mourinho, aunque bueno, ese es otro debate. Lo que sí está claro es que algo ha cambiado en este equipo en estos últimos años, de ser un equipo acomplejado por tanto fracaso y por el mejor Barça de la historia a que al madridismo le sepa mal pasar a cuartos por 6-2 solo porque el juego del equipo no ha sido del todo bueno. Qué rápido se acostumbra uno a los éxitos.