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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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¿Y el Madrid, qué? Otra vez campeón de Europa, ¿no?

Los que no son tan jóvenes recordarán un anuncio muy popular de los años 90. Hablaba de un todoterreno que te llevaba tan, tan lejos, que la gente vivía totalmente desconectada con la realidad hasta el punto de que un abuelo entrañable pensaba que el Real Madrid seguía ganando una vez tras otra la Copa de Europa.

Mijatovic, antes de marcar a la Juventus en la final de 1998.

Yo, que por aquel entonces (1994) era un niño, recuerdo las mofas de la época. Con cada eliminación europea, las mismas risas. Dicen que ser del Madrid es fácil, alegando que es el equipo que casi siempre gana, pero no fue así en los duros años 90, en la que los hinchas blancos sufrimos el apogeo del cruyffismo… y las bromitas con el famoso anuncio.

Hoy, 20 de mayo, se cumplen 20 años de la primera Copa de Europa en color del Real Madrid. La primera que vieron los ojos de muchos, muchísimos seguidores madridistas. Es un ícono porque, en esa época, ganar el título continental era algo casi utópico, poco menos que una fantasía. La Juventus de Zidane, Del Piero, Davids, etc. sonaba poco menos que imbatible. Ganar a un equipo italiano en una final, una gesta.

Y se ganó, con el inolvidable gol de Mijatovic. Y después llegaron un par de Champions más. Y, algo más de una década después, se levantaron tres más, quizás llegue la cuarta el sábado. Y por eso es tan importante valorar de dónde se viene, recordar una época en la que no se ganaba la Copa de Europa ni se estaba cerca. En la que llegar a semifinales era un éxito y algo muy, muy poco habitual.

Es probable que se esté perdiendo la perspectiva con lo de los últimos años, y por ello viene bien no olvidar cuando se estuvo 32 años sin levantar la Orejona y disfrutar, al máximo, la final de Kiev. Ganar varias veces seguidas no significa que no puedan pasar después muchos años hasta que vuelva a suceder. A saborear cada minuto de esta maravillosa época blanca.

Otro favor arbitral al Madrid… otra final de Champions

Parece un dejavu. Otro favor que le hacen al Real Madrid. Esta vez, el árbitro turco Cakir obvió un penalti claro a favor del Bayern por una mano de Marcelo dentro del área. Una mano de balonmano en el descuento de la primera parte de un partido completamente abierto. Con 1-1 en el marcador, el Bayern estaba poniendo en serios apuros a los de Zidane y ¡zás! Era su oportunidad de adelantarse. Pero no fue así. Cakir dejó seguir el juego como su no hubiera pasado nada. Un favor del colegiado que hace que el Real Madrid pase a otra final de la Champions League. ¿No os resulta familiar?

Captura de pantalla de la mano de Marcelo.

Captura de pantalla de la mano de Marcelo.

No hace falta irse muy lejos. Hace tan solo unos meses, cuando los blancos luchaban por acceder a semifinales de esta misma competición, otro árbitro les ayudó. Esta vez fue un penalti a su favor, que podría ser o no ser, pero que era totalmente decisivo. Corrían los últimos minutos ¡qué digo, segundos! del encuentro ante la Juventus. El Real Madrid perdía 3-0 un partido que venía de ganar 0-3 de Turín. Y esta vez sí, el rencilla vio clara una jugada muy polémica. Que, con una posible prórroga por delante, quizás no era necesaria señalar. Pero la pitó y Cristiano Ronaldo marcó. Y el Real Madrid pasó a semifinales pese a la patética imagen que ofreció.

Si nos remontamos un año atrás en el tiempo, concretamente al 19 de abril de 2017, volvemos a otro partido entre Bayern de Múnich y Real Madrid. Otro partido de Champions entre ambos equipos en el que los blancos vencieron gracias a la ayuda arbitral de Kassai (famoso por esa gran actuación). Expulsó a Arturo Vidal (acción muy protestada) y perdonó la expulsión de Casemiro. Además, concedió dos goles de Cristiano Ronaldo en fuera de juego (muy claro). Dos tantos que le dieron la victoria por 4-2 al Madrid en el Bernabéu ante un Bayern que quedaba eliminado así en cuartos de final de la competición continental.

Ahora los alemanes podrán volver a hablar de robo. Pero el Madrid ya está en otra final de Champions, la tercera consecutiva.

Aquí el GIF de la mano, por si alguien seguía dudando si era o no.

Ahora, todos a rezar para que el Real Madrid no gane la Champions

Parece que si el Real Madrid se alza con su decimotercera Champions League la temporada del Barça se va al traste. Conseguir un doblete (es decir, ganar dos títulos) no sería suficiente si el eterno rival gana la competición continental (un solo título). Vale más una Champions, que una Liga y una Copa del Rey juntas. O esa es la sensación que tienen muchos de los aficionados madridistas, ansiosos por que la felicidad que merodea ahora por Barcelona llegue a Madrid a finales de mayo. Pero esta sensación también la tienen algunos culés, aunque es cierto que se debe a diversos motivos.

Cristiano Ronaldo se lamenta. (GTRES)

Cristiano Ronaldo se lamenta tras una ocasión perdida con el Real Madrid. (GTRES)

Uno de ellos quizás sea que, de ganar la 13.ª Champions, cada vez se antojará más difícil que el Barça pueda superar al Real Madrid en el número de copas de Europa que lucen sus vitrinas. Una competición en la que los blancos son los reyes. Y esto también jode en Barcelona. ¿Por qué no admitirlo? Siempre fastidia que tu máximo rival te supere. Sea en lo que sea. Y si es a nivel continental todavía más porque es más visible fuera de España.

El primero en mostrar esta opinión fue el expresidente del Barça Joan Gaspart, que dijo tras ganar la Copa: “Para que la temporada sea completa me gustaría que el Madrid no ganara la Champions”. Y después muchos aficionados hicieron esta frase suya. Y los hinchas blancos alardean de ello, encantados con chafar la gran temporada del equipo culé. Por ello, no contentar las sensaciones de la afición del Madrid es otro de los objetivos. Los piques siempre han existido: en casa, entre amigos, en el trabajo… y a los vaciles siempre le siguen otros vaciles. Un bucle del que todos quieren salir airosos.

Otro de los motivos por el que un culé quiere que el Madrid pierda su ansiada Champions podría deberse a las sensaciones que había antes de perder contra la Roma. El Barça tenía el triplete cerca, las impresiones eran muy buenas, igual que la temporada, que se chafó en ese momento. En cambio, la del Real Madrid ha sido muy irregular, eliminado primero en Copa y alejándose cada vez más del líder de la Liga. Un tira y afloja que, casi siempre, suele pasar factura.

Entonces, ¿ahora que nos queda? Parece que rezar para que el Real Madrid no gane la Champions y no pueda deslucir la gran temporada del Barça. Y es que la rivalidad va más allá de los clásicos.

¿Ha tirado el Barça la temporada a la basura?

Un partido desastroso. Un partido perdido. Una eliminatoria que estaba de cara. Una eliminatoria perdida. El encuentro ante la Roma hoy en la vuelta de Champions ha sido el peor que ha jugado el Barça en lo que va de temporada. Y no solo eso. No recuerdo un partido tan fatídico de los culés en muchos, pero que muchos meses. Creo que no lo ha habido, al menos no de tanta repercusión. Y no solo por el juego (que también), sino porque no han sabido mantener a favor un marcador que habían encarrilado en el Camp Nou (1-4) y tampoco reaccionar a los goles del contrario.

Un contrario que no era ni el City de Pep Guardiola (otro de los mejores de Europa, pero también eliminado hoy) ni el Bayern, ni Real Madrid. Era la Roma: cuarto en la clasificación de la Serie A y el rival más asequible de todo el bombo de Champions. Todos nos antojábamos felices cuando salió su nombre en el papelito, pero ahora todos lloramos (en sentido figurado). Por tercer año consecutivo, esta vez en manos de Ernesto Valverde, el Barça se despide por tercer año consecutivo de la competición europea. Tres veces. Tres desastres.

Messi, desaparecido ante la Roma. EFE

Messi, desaparecido ante la Roma. EFE

¿Los motivos? Podrían ser muchos: la desaparición de Messi; el desacierto de Iniesta; la alineación de Semedo, que ha dejado mucho que desear en todo el partido… Es más, solo se salvarían Ter Stegen y Piqué. Y eso dice mucho. Los azulgrana solo han podido defenderse de los italianos. No han atacado, no han mantenido la pelota más de 10 pases seguidos en sus pies y, por tanto, no han sabido jugar.

Pero ahora me pregunto yo. Es hora de hacer balance. Con esta eliminación en la competición europea, y la más preciada de las disputadas, ¿ha tirado el Barça la temporada a la basura? Mi respuesta en este momento es ambigua. La temporada ha sido larga y todavía queda mucho por competir y mucho por ganar. Solo ha sido un partido, aunque sí que es verdad que de los más decisivos del año. El Barça tiene más de media Liga en el bolsillo y disputa el 21 de abril la final de Copa del Rey. Sin embargo, sí que es verdad que este ha sido un palo duro para los de Valverde. Todo pintaba bien. Muchos apuntábamos a un posible triplete, que ahora se ha diluido.

Solo queda reflexionar, aprender de los errores y saber que sin Messi y su magia, el Barça también debe ser grande en Europa. Algo que, ahora mismo, muchos ponemos en duda y que Valverde tiene que solucionar. ¿Cómo? Ese ya es su cometido.

Ter Stegen tendrá que superar su ridículo ante la Roma en Champions

El alemán Marc-André Ter Stegen, portero titularísimo del Barça, compite con Oblak (a solo un gol de diferencia) por el Zamora de la Liga, solo ha encajado dos goles en contra en Champions y pasa por una de sus mejores etapas profesionales. Pero hoy vuelve a enfrentarse a uno de sus mayores verdugos en competición europea: la AS Roma de Alessandro Florenzi. Y es que el conjunto italiano, en concreto su lateral, puso en ridículo al guardameta en su anterior enfrentamiento.

Ter Stegen en un entrenamiento con el FCB. (EFE)

Ter Stegen en un entrenamiento con el FCB. (EFE)

Ocurrió en la fase de grupos de la Champions de la temporada 2015/2016. En concreto, el 16 de septiembre de ese año. El cuadro catalán, dirigido en aquel momento por Luis Enrique, visitó la capital italiana con el objetivo de sumar tres puntos en el Grupo E. Luis Suárez adelantó a los culés, pero después Ter Stegen acaparó todos los flashes por un descuido.

El trance del juego estaba sucediéndose en la portería contraria y el futbolista alemán aprovechó para avanzar varios metros en el terreno de juego. Un avance que le costó un gol y la pérdida de dos puntos a su equipo. Mientras Ter Stegen iba ‘a por uvas’, Alessandro Florenzi arrancó desde su propio campo y cuando pasó de la mitad, mandó un potente disparo al fondo de la red.

Hoy miércoles, 4 de abril, el Barça volverá a recibir a la Roma. Desde aquella ocasión no se enfrentan. Y Ter Stegen tendrá que superar su ridículo anterior y demostrar por qué es uno de los mejores porteros, de los que mejores datos registra de toda Europa: solo 15 goles encajados en las 30 jornadas disputadas de Liga.

El objetivo del Barcelona al disputar la ida de cuartos en el Camp Nou es dejar la portería a cero. Que la Roma no marque goles que le puedan servir para pasar a la siguiente fase ya que, recordemos, los goles en campo contrario valen más. Y que Ter Stegen se redima.

Yo vi jugar a Leo Messi

Sí, yo vi jugar a Leo Messi. Se lo diremos a nuestros hijos, nietos o biznietos. Yo como culé y tú como aficionado al fútbol que estás leyendo esto. Todos alardearemos alguna vez de ello. Todos. Porque no hay quien no se rinda a este dios del balón. Hace lo que quiere, cuando quiere, con quien quiere y como quiere sobre el terreno de juego. No hay forma de pararlo: ni con estrategias de marcaje al hombre ni con faltas malintencionadas. Nada puede parar a este extraterrestre.

De falta, de cabeza, desde fuera del área, en el uno contra uno, con caños al portero… tiene goles de todos los colores. Y hoy ha sido decisivo en el partido ante el Chelsea. Ha alzado al Barça a otros cuartos de Champions. Lo ha metido entre los 11 mejores equipos de Europa y hace que le tiemblen las piernas a cualquiera que sea el próximo rival. Lo veremos en el sorteo del viernes.

Messi, ante el Chelsea.

Messi, ante el Chelsea. (EFE)

Ha marcado un doblete y anotado su gol 100 en esta competición europea con el equipo azulgrana. Y también ha dado una genial asistencia. Tiene una vista prodigiosa para jugar al balón, para dar pases y para rematarlos.

Da igual quien le acompañe en la delantera, si Dembèlè, Suárez o Alcácer… incluso me puedo remontar al pasado con Neymar, Pedrito, Alexis…. Tiene 30 años y ya ha hecho historia en el fútbol. ¿Qué más podemos esperar de él? Pues yo creo que nada, no se le puede pedir mucho más a un jugador de sus características. Su palmarés con el FC Barcelona lo avala. Y su palmarés individual también. Lo único que le queda es sacarse la espinita con la Selección Argentina en el próximo mundial de Rusia. Algo que seguro le reconcome por dentro.Y, por dios, yo este mundial (a parte de con la roja) iré con la albiceleste.

Aquí les dejo uno de los dos goles del Barça-Chelsea de hoy. Para que se deleiten con el crack. Para que luego digan que Cristiano Ronaldo es mejor.

La importancia del ADN en la Champions League

Higuaín celebra su gol en Wembley este miércoles (EFE).

Esta semana se han cerrado las primeras eliminatorias de octavos de final de Champions y hemos comprobado una cosa que los que llevamos muchos años viendo fútbol ya sospechamos: con sólo el nombre no ganas, pero, ¡ay!, cuánto hace. Algunos clubes, esto es así, llevan la victoria en el ADN.

Vaya por delante que creo que en concreto el Real Madrid fue justísimo cuartofinalista, eso nadie lo duda. Pero al día siguiente, la victoria de la Juventus en Wembley reafirmó esta sensación. En la máxima competición continental hay un selectísimo grupo de gigantes y sentarse a la mesa con ellos es dificilísimo.

Estamos hablando del Paris Saint-Germain, un club que con dinero a paladas y jugadores de la categoría de Neymar, Mbappé, Cavani, Pastore, Lo Celso, Di María y un montón más, ha parecido un pelele ante un (insisto) muy serio Real Madrid. El Tottenham, por otro lado, es uno de los equipos que mejor fútbol hace en Inglaterra, y de hecho jugó mejor que la Juventus en los dos partidos. Tenían talento (Kane, Alli, Dier, Son…), tenían un entrenador puntero (Pochettino), un proyecto ilusionante… pero llega la vieja Juve y en dos zarpazos, evapora el sueño de los ‘Spurs’.

La Juventus, el Madrid, el Bayern, el Barça. Leía esta semana en Twitter (siento no recordar quién era el autor) que Bayern, Juventus, Real Madrid y Barça sólo se eliminan entre ellos en los últimos años. Bueno, hay un quinto invitado, que este año se ha quedado fuera de la mesa: el Atlético de Madrid del Cholo. Cada vez queda más claro que lo que consigue el argentino es un milagro.

Como decía antes, cuesta un mundo hacerse hueco entre esos transatlánticos. El Manchester City parece decidido a meterse este año, a base de dinero petrolífero, claro, por mucho que Pep Guardiola se disfrace de pobre. El Manchester United de Mourinho corre el riesgo de perder plaza en esa mesa presidencial (se lo está ganando a pulso). Y los demás, meras comparsas de los de siempre, que han hecho de la Champions su coto de caza particular.

Otra de las causas, claro está, es el formato Champions. ¿Recordáis qué saludable era el formato KO anterior? Te podía llegar muy lejos un PSV, un Anderlecht, un Steaua, un Nottingham Forest, un Malmö, un Hamburgo… Atrás han quedado esos años. Ahora sólo es un banquete de gigantes.

La debacle del Real Madrid en Mónaco y la venganza de Morientes, en el recuerdo

7 de abril de 2004. El Real Madrid llegaba como favorito al partido de vuelta de una eliminatoria de Champions ante un equipo francés. Los dos goles de renta de la ida parecían más que suficientes para solventar la clasificación, pero no fue así, y el Luis II supuso el principio del fin del Madrid de los Galácticos.

Fernando Morientes con el Mónaco (EFE).

Aquellos cuartos de final tienen, efectivamente, bastantes similitudes con este PSG – Reeal Madrid. Fue esa temporada la primera en muchos años en la que los blancos no conquistaron ninguno de los grandes títulos en juego. Y especialmente dolorosa por la eliminación en la Champions ante el Mónaco.

El exceso de confianza, el considerarse mejor, fue la clave de esa catástrofe, una remontada impensable en los días previos al partido. Y fue un ex, Fernando Morientes, el encargado de certificar la eliminación. Un antiguo jugador blanco al que no se le valoró lo suficiente y que se vengó dejando fuera a los blancos, un clásico en la historia madridista. Pasó también con Morata, por cierto.

Y ahora el que amenaza es Di María, el eterno secundario, el jugador clave que nunca se lleva el mérito que se merece. Salió mal de Chamartín, y Emery ni siquiera le dio unos minutos en el partido ante el Bernabéu. Mañana martes veremos si se repite la historia o el Madrid ha aprendido de ella y sale sin el exceso de confianza tan habitual.

¿A qué hora es la Champions?

El fútbol moderno está acabando con todo, absolutamente con todo. El último de los placeres que nos arrebata vendrá la temporada que viene, con el cambio en los horarios de la Champions.

Gol de Cristiano al Bayern

Gol de Cristiano al Bayern (EFE).

Ese momento en el que alguien pregunta “¿A qué hora es la Champions?” es uno de los favoritos en redacciones y grupos de amigos. Al principio era algo que molestaba un poco, la verdad, pero con el paso de los años se ha convertido en una situación de lo más graciosa. “Joder, a las nueve menos cuarto, como desde hace 20 años”, suelta siempre alguien entre las risas generalizadas por todos, incluso los que pasan del deporte rey.

Ahora, con los nuevos cambios, nos han quitado eso. El “¿A qué hora es la Champions?” cobra sentido, habrá partidos a las 18.55 (¿¿??) y a las 21.00 horas. Se acabó mofarse de la persona en cuestión, ese tiempo ahora hay que dedicarlo, los que somos periodistas, a hacer noticias de “Horario del partido de hoy de la Champions”.

San Valentín: día perfecto para reconciliarse con el Real Madrid… o ruptura definitiva

Hace un par de sábados, me indigné un poco con un grupo de aficionados del Real Madrid. Corría el minuto 82 del partido ante el Levante, e Isco marcó el segundo gol de los blancos, el que se suponía que iba a dar la victoria. Lo celebraron por todo lo alto, como si fuera un tanto clave en la lucha por la Liga, como si enfrente estuviera el PSG y no un equipo de la zona baja de la clasificación.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo se mira la brecha en el móvil (EFE).

Me alegré de ese gol, que nadie lo dude, pero no me sale esbozar más allá de una sonrisa. Me parecía hasta insultante celebrar por todo lo alto que le íbamos a meter tres puntos más de ventaja al quinto clasificado, o que podíamos recortar la distancia con el tercero.

Viendo mi reacción, me ha dado por pensar qué pasaría si el Real Madrid, por un casual de la vida, elimina al Paris Saint-Germain en los octavos de la Champions. ¿Compensaría todos estos meses de disgustos, de derrotas sonrojantes, de momentos humillantes? Por triste que parezca, me parece que la respuesta es que no, que se necesita mucho más que una victoria ante un súper equipo para reconciliarnos con este equipo. No vale con un par de partidos buenos, porque encima nos dejaría con la sensación de que todo lo que ha pasado esta temporada es porque han elegido cuándo jugar bien, qué día mostrar su mejor versión.

En estos cinco meses, este equipo que nos ha dado tantas alegrías (dos Champions seguidas, me gusta recordarlo) también nos ha quitado la ilusión de verle, de celebrar con rabia sus goles. Y ese debe ser el objetivo de lo que queda de año y del proyecto que se hará este verano: no es solo volver a ganar, es volver a ilusionar. Enamorarnos de nuevo de este Real Madrid, poco a poco. Y qué mejor fecha que empezar a hacerlo que en San Valentín y ante el equipo parisino.