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Luis Enrique, retratado con su jugada: no llevaba a Jordi Alba por su mala relación personal

Luis Enrique

Luis Enrique, en rueda de prensa

Hace unos días, en este blog, se escribió que Luis Enrique había insinuado que no llamaría a Jordi Alba y que no lo iba a hacer por motivos deportivos.

Es muy, muy listo Lucho. En una entrevista con Mónica Marchante -nadie pregunta como ella- dijo que veía a Jordi Alba “muy bien, como siempre”. Vamos, que dejaba caer que si no le había llamado era por otros motivos distintos a los deportivos y que todo el mundillo del fútbol conoce.

Pues bien, Luis Enrique ha llamado a Alba, y me parece curioso que ahora muchos digan que eso desmiente todo lo que se ha dicho, que deja claro que no había problemas entre ellos. No. Y no rotundo. Hasta ahora, no le había llevado porque su relación no era buena, un  toque de atención, un ‘aquí mando yo’. Lo que le dijo el otro día a Marchante,  ese “le veo muy bien, como siempre “, no quita la razón a los que decían (me incluyo) que no le llevaba por razones extradeportivas, al revés, se la da. ¿Por qué si está igual que hace unas semanas, según las palabras del propio seleccionador, antes no le llevaba y ahora sí?

Como trolleada, a Luis Enrique le reconozco el mérito de habernos engañado a todos. Pero tontos no somos, a Alba no se le llevó por motivos personales. Y eso es así. Por el bien de la selección, ha reculado y eso dice mucho y bien de él. Aunque su jugada al que ha retratado es a él mismo.

Luis Enrique insinúa que no va convocar a Jordi Alba y que el motivo no es deportivo

Luis Enrique, en rueda de prensa. (EFE)

Luis Enrique, en rueda de prensa. (EFE)

“Lo veo muy bien, en un nivel muy alto, pero siempre ha sido así”. Con esa frase en el descanso del Inter de Milan – Barcelona, el seleccionador español, Luis Enrique, volvió a insinuar ante la prensa que no convocará al lateral izquierdo azulgrana Jordi Alba. Pese a las múltiples demostraciones de calidad que ofrece en cada partido, decisivo y seguro en su posición, el calatán no estará seguramente presente en la próxima lista de la Roja de cara a los próximos partidos de Liga de Naciones (jueves 15 y domingo 18).

La respuesta vino tras el recado que le dejó Gerard Piqué después del gran partido que hizo el de L’Hospitalet al terminar el clásico por no llevarlo a los encuentros internacionales. “Espero que rectifique y lo convoque”, dijo a la prensa tras la manita al Real Madrid en el Camp Nou. Luis Enrique recibió el mensaje, lo valora, pero sigue en sus trece. Su visión no ha cambiado.

“Bueno, entiendo el cargo en el que estoy y acepto este tipo de de cosas. Piqué entiende mucho de fútbol, lo conozco muy bien y acepto cualquier consejo. Pero si he llegado a donde he llegado es por mi manera de ver el fútbol, por cómo lo veo y lo entiendo y así seguiré actuando“.

Una injusticia viendo el nivel actual de Jordi Alba, pero otra muestra de la mala relación entre técnico y jugador. Alba no ha jugado todavía ningún partido con España en la época del asturiano. Y en el Barça, con él de entrenador, su participación era discutible: pasó a ser suplente y la llegada de Valverde hizo que recuperara su lugar en el equipo.

Luis Enrique empieza con tres decisiones difíciles de entender

Iago Aspas, en el pasado Mundial (EFE).

La primera lista de Luis Enrique Martínez como seleccionador nacional de fútbol ha dejado, en mi opinión, menos sorpresas positivas de las esperadas y algunas decisiones difíciles de entender.

La lista del asturiano destaca más por sus ausencias que por sus presencias, en tanto ha dejado fuera a tres jugadores de importancia capital: Iago Aspas, Koke Resurrección y Jordi Alba.

Quiero pensar que se trata de una primera toma de contacto, pruebas de estreno, pero sinceramente, me deja mal sabor de boca.

Iago Aspas es, junto a Isco y Diego Costa, el jugador español que mejor nivel ha mostrado en los últimos tiempos. El de Moaña ha empezado bien la temporada y su presencia, bien sea como titular como revulsivo, me parece capital. Es un jugador que aporta cosas diferentes. Sinceramente, no creo que Suso mejore sus prestaciones.

Sobre Koke, es un jugador que ha sido muy discutido por la maquinaria propagandística, tanto la madridista como la purista azulgrana, pero es un futbolista que no tiene nada que demostrar: es un pilar insustituible en el mejor Atlético de Madrid de la historia, es trabajo los 90 minutos, no le quema el balón y es extraordinario en jugadas a balón parado. Es un perfil difícil de renunciar a él. Ceballos no tiene la continuidad necesaria para ocupar su hueco.

Finalmente, Jordi Alba. El de L’Hospitalet no es el jugador que mejor me cae del mundo, pero hoy por hoy, no tiene rival como lateral izquierdo titular. Gayá y Marcos Alonso, sobre todo este último, merecen estar en la selección, pero dejar fuera a Alba me parece arriesgado.

Ojalá que el tiempo y los resultados me quiten la razón.

Ernesto Valverde, el ilusionista del Barça

Si todo sigue el curso de los rumores, Ernesto Valverde firmará contrato con el Barça la próxima semana, unos días después de la final de Copa del Rey que enfrenta a los azulgrana con el Alavés en el Vicente Calderón, tras haber rescindido su contrato con el Athletic de Bilbao este martes.

Solo falta plasmar una firma en un papel y el Txingurri llegará con el objetivo de levantar los ánimos de una afición y de unos jugadores de capa caída, sin chispa y si esencia, después de  una temporada gris. Y nadie mejor que él para hacerlo sin repetir los errores anteriores.

Ernesto Valverde en rueda de prensa. (EFE)

Ernesto Valverde en rueda de prensa. (EFE)

Antes de que llegase Luis Enrique, Valverde ya estaba en el punto de mira de la directiva culé.  En aquel momento decidió seguir al frente del equipo que le formó como entrenador, el Athletic, convirtiéndolo en un fijo en posiciones europeas y alzándolo hasta conseguir entrar en Champions y conquistar la Supercopa de España. Pero, el entrenador vasco siempre ha mostrado su admiración por el Barça de puertas para fuera y ahora deberá hacerlo desde dentro y pensando en el bien del club.

Y repito, sin repetir errores. Sin confiar en quien no lo merece, sin buscar una estrella donde no la hay y sin sacrificar el ‘tiki-taka’ del equipo por uno sin juego desde donde nace, en el centro del campo. Hay que saber formar un equipo con lo que se tiene y ser un mago para lograrlo, pero también debe saber fichar a los que más le convengan. No postrar en un solo futbolista el peso del equipo y dosificar cuando se debe hacer a los titularísimos para dar oportunidad a los más ‘humildes’ (y si son de la Masía, mejor).

Debe saber manejar a sus jugadores, hacerles ver que él es quien decide, pero también debe tener la capacidad de hacer del club una piña que camine en la misma dirección. Tiene que saber transmitir la fé de su proyecto al equipo y así logrará que el entusiasmo y los ánimos aumenten, tanto en los jugadores como en la afición.

Yo ya estoy ilusionada con este nuevo proyecto, ¿y vosotros?

Luis Enrique arriesga el título de Liga por André Gomes

Parece que el técnico del Barça solo quiere eso: ceder la Liga al Real Madrid. Parece de locos, pero cuando tenía todo en su mano para poner al Barça líder y con el clásico por delante para poder sentenciarla, Luis Enrique decidió apostar por un equipo que podría ser perfectamente el del Barcelona B (excluyendo a la MSN). André Gomes, Denis Suárez, Mathieu, Alcacer… son un claro ejemplo de ello. No están en su mejor momento, ni lo han estado en toda la temporada… pero el asturiano sigue apostando por ellos. ¿Quien lo entiende? estoy segura de que nadie. Cabezonería por encima de resultados.

Luis Enrique, ante el Málaga. (EFE)

Luis Enrique, ante el Málaga. (EFE)

Porque el barcelonismo, y sobre todo su entrenador, tienen que aceptar (si no lo han hecho todavía) que no tienen un equipo A y un equipo B igual de buenos como para arriesgar una Liga para a poner a los suplentes. Y sí es verdad que en el partido ante el Málaga, el planteamiento inicial podría ser ese, pero tras el empate entre R.Madrid y Atlético las cosas tenían que haber cambiado. Tiempo había, pero no lo hicieron.

Luis Enrique siguió optando por André Gomes en el centro del campo en vez de sacar a uno de sus pilares base: Iniesta. De verdad, quien lo entienda, que lo compre. El portugués ha participado en 14 de las 15 derrotas encajadas por los azulgrana esta temporada. Suma y sigue. Un récord del que seguro que están muy orgullosos tanto él como su entrenador. Un jugador sin chispa, que no corre, que no pelea por el balón, que no crea ocasiones y que provoca errores garrafales e imperdonables para un equipo de la categoría del Barça no debería ni tener ficha en el club. Como para ganar un Balón de Oro está… ¡qué optimistas los que hicieron la famosa cláusula!

Ayer leí un mensaje que decía “André Gomes sería suplente en el Barça B“. Y tiene más razón que un santo. Pero la culpa no es suya, claro. La culpa es de un entrenador que apuesta por él sabiendo que se arriesga a perder todas las opciones de luchar por uno de los títulos más importantes de esta temporada. “Tenemos que ganar todos los partidos”, dijo el asturiano hace tan solo dos días, pero no se dónde se dejó ayer las ansias por la victoria. Quizá se quedaron en simples sueños que se esfumaron a la hora de la siesta…

Luis Enrique deja al Barça compuesto y sin novia, ¿y ahora qué?

Como ya adelanté hace tan solo quince días, a Luis Enrique le quedan dos telediarios en el Barça. Y hoy lo confirmó el propio técnico azulgrana. El asturiano decidió anunciar, tras golear 6-1 al Sporting de Gijón, que no renovará con el equipo culé y dejará su puesto al final de esta temporada.

Quizá no fuera el mejor momento ni el más esperado para comunicarlo y quizá nos pilló a todos traspuestos, pero era una noticia que se veía venir desde hace, por lo menos, un par de meses. O desde la pretemporada, como afirmó Bartomeu… quién sabe… Lo que sí sabemos es que cuando el ambiente está caldeado en Can Barça o el club no pasa por su mejor momento, las críticas de un sector de la afición y de la directiva caen siempre hacia el mismo lado: el entrenador.

Luis Enrique, en rueda de prensa. (FCB)

Luis Enrique, en rueda de prensa. (FCB)

No cabe la menor duda que el legado que deja el asturiano es grande. Ocho títulos en dos años: dos ligas, dos Copas del Rey, una Supercopa de España, una Champions, una Supercopa de Europa y un Mundialito de Clubes. Y podría aumentar en los tres meses que le quedan.

Sin embargo, Luis Enrique siempre ha sido foco de crítica. Ya sea por su manera de actuar ante la prensa, su semblante serio y poco amigable, con bastantes discusiones de por medio, o los rumores que decían que el míster no cuajaba bien con algunos de sus jugadores (véase Aleix Vidal, Rakitic e incluso tuvo algún que otro rifirrafe con Leo Messi). Pero, ahora, cuando nadie lo esperaba, deja al equipo de su vida compuesto y sin novia (o entrenador).

El asturiano necesita “descansar” y en Barcelona comienza la búsqueda de nuevo técnico. Muchos nombres y caras conocidas en el mundo del fútbol, tanto nacional como internacional, planean como posibles reemplazos… pero la mayor duda llega cuando nos preguntamos: ¿Cuál es el adecuado? ¿Cuál tiene ADN-Barça?

¿Sampaoli? ¿Valverde? ¿Koeman? Comienza la cuenta atrás. En tres meses lo sabremos, o en menos….tic-tac…

A Luis Enrique le quedan dos telediarios en el Barça

Nunca he sido de las que echan la culpa al entrenador por la derrota de un equipo. Los que están en el campo y tienen que dejarse la piel son los jugadores. Pero el martes fue diferente. Un técnico tiene que saber levantar el ánimo a los suyos cuando van perdiendo, animarlos y conseguir motivarlos en el camino de la remontada. Otra cosa es que lo consiga o no, pero en el intento está la virtud.

Ya se sabía que el PSG era un rival duro. Se venía diciendo desde el sorteo y el planteamiento de Luis Enrique no funcionó en la primera mitad, bueno, ni en la primera ni en todos los 90 minutos. Pero, al ver que las cosas no iban bien en el descanso algo tenía que cambiar. Y no lo hizo. Todo siguió igual: baño de fútbol y goles por parte del París Saint-Germain que un Barça sin alma no supo parar.

Luis Enrique serio durante el partido. (EFE)

Luis Enrique, serio durante el partido. (EFE)

Parecía que los azulgrana estaba en el recreo del colegio. Como si la Champions se hubiese perdido justo en el momento en que salió la bola del equipo de Unai Emery en el sorteo de octavos de Suiza. Y, con la Liga tan lejos, es incomprensible cómo un equipo de élite como el Barça puede conformase con ganar la Copa del Rey (sin menospreciarla).

Esta vez ni las genialidades de Messi (siempre marcado por varios rivales y sin apenas posibilidades de tocar el balón) ni la intensidad de Neymar pudieron batir la portería contraria. El único que tuvo una gran oportunidad para marcar fue André Gomes. Y que el que tenga la mejor opción sea uno de los jugadores peor valorados del equipo (y con motivo)… dice mucho del planteamiento táctico del Barça.

Acompañando a Gomes en el centro del campo estaban un Iniesta renqueante de las lesiones y un Sergio Busquets que no pasa por su mejor momento futbolístico. Un combo que no resulta nada efectivo a la hora de controlar la pelota, un factor clave para los azulgrana.

Y ahora … “¿Cómo vamos a plantearnos la remontada? Eso es de locos”, deben pensar en Can Barça. “El Madrid estaría evocando al espítirtu de Juanito“, me dijo mi compañero Raúl Rioja ayer y es cierto. Porque sí, fastidia decirlo, pero los culés hemos tirado la toalla a pesar de que, siendo el Barça el encargado de remontar un 4-0 en contra, una épica así no sería de extrañar.

Falta ánimo, ganas e ilusión entre los jugadores. Y Luis Enrique no está para inculcarla. Prefiere discutir con los periodistas en sala de prensa que asumir que la derrota fue, en gran parte, culpa suya. No me extraña que algunos hablen de que “los jugadores están desilusionados con él” o que incluso haya rumores de que el club está en busca y captura de otro entrenador. Porque al asturiano le quedan dos telediarios.

Cambio de sistema de Luis Enrique: símbolo de una mala planificación

La alineación de Luis Enrique ante el PSG fue un ataque en toda regla a la gestión de fichajes del Barça, una manera de señalar a Zubizarreta por su pésima gestión el pasado verano.

Luis Enrique

Luis Enrique en la banda en el partido ante el PSG (EFE).

Llegado el compromiso más importante en lo que va de año -no hay que menospreciar el valor que tiene ser primero de grupo, pues es inmenso- ante la baja de Alves por sanción el técnico asturiano no confió en ninguno de los laterales suplentes: Montoya está fuera del equipo y Douglas ha rozado el ridículo en cada aparición.

Luis Enrique cambió el sistema, apostó por un 3-2-3-2 en el que no había laterales y dejó así claro que tiene nula confianza en los recambios de Alves, que está haciendo una temporada floja pero que no tiene nadie que le haga competencia.

En la alineación tampoco estuvo Rakitic, centrocampista que simbolizaba el cambio y que llegó como teórico titular indiscutible. El croata no empezó tampoco en el Bernabéu, por lo que su suplencia en otro partido importante no es casual.

Ello se une a la lesión de Vermaelen, que todavía no ha debutado por lesión. La planificación de los fichajes del Barça no ha sido buena y solo le queda aferrarse al talento de Messi, la explosión definitiva de Neymar y la adaptación de Luis Suárez para poder luchar por todos los objetivos de la temporada. Que no es poco, eso sí.

Luis Enrique no fue fiel a sí mismo: sobre la titularidad de Xavi y Piqué

La llegada de Luis Enrique este verano me recordó, en cierta manera a la de Guardiola. Me explico. Después de un ciclo triunfal como el tuvo en el Barça Frank Rijkaard, un año de absoluta displicencia y dejadez provocó la salida del holandés y la llegada de Pep. Lo primero que hizo el nuevo técnico fue anunciar que no contaba con Ronaldinho, Deco y Eto’o, tres pilares básicos del equipo que había sido campeón de Europa hacía solo dos años.

Luis Enrique

Luis Enrique en el Bernabéu (GTRES ONLINE).

De los dos primeros se deshizo el primer año, del camerunés el segundo. Guardiola no quería ni rastro de los que consideraba culpable de que el equipo se abandonara y los resultados fueron espectaculares. Recupero el hambre de un equipo que seguía siendo el que más calidad tenía en Europa y los títulos llegaron en cascada.

Cuando Luis Enrique aterrizó en el banquillo azulgrana quizás no fue tan contundente como Pep, pero sus intenciones fueron evidentes. No quería a Xavi en el equipo o, al menos, no como una pieza importante. Cuando el capitán siguió, el banquillo fue su habitat natural en el inicio de temporada.

Gerard Piqué, quizás el que mejor simboliza el cambio entre el Barça campeón de todo y el actual, también empezó la temporada como suplente. No está al nivel que le convirtió en uno de los centrales del mundo, y su entrenador no lo dudó.

El mensaje pareció claro. El equipo también venía de un año de dejadez, de no trabajar como antes y Luis Enrique potenció en su llegada un cambio de rumbo en el que el esfuerzo era tanto o más importante que el talento individual.

Y he aquí que llegamos al clásico. Y, de repente, todo lo visto en el inicio de temporada en las intenciones de Luis Enrique se vino abajo. Piqué y Xavi, titulares. El central volvió a exhibir su mal estado de forma, mientras que al centrocampista la gasolina le duró media hora. Nada sorprendente.

Hubo una época en la que el triángulo Busquets-Xavi-Iniesta dominó el mundo con su fútbol. Se juntaban en el centro del campo con Messi (con Alonso en España) y mareaban a un rival tras otro, lo doblegaban sin piedad hasta que el gol llegaba tarde o temprano sin apenas conceder ocasiones al rival. Eso pertenece a la historia y el Bernabéu certificó, por si había alguna duda, la decadencia del mejor centro del campo que quizás se haya visto jamás. Y Luis Enrique lo sabía y lo permitió.

Messi esta vez sí fue sustituido: un cambio pactado con Luis Enrique

Después de tres días hablando del ‘no cambio’ de Messi ante el Eibar, cuando Luis Enrique se echó atrás en su idea inicial de cambiar al argentino y decidió sacar del campo a Neymar, en el partido ante el Ajax había muchos ojos pendientes de si esta vez sí que iba a producirse la sustitución del ‘10’ culé.

Messi sustituido

Messi sustituido por Munir en el partido ante el Ajax (Toni Albir/EFE).

Y sí, el cambio llegó. Y sí, sin duda estaba pactado entre jugador y entrenador antes del partido. Messi ya miraba de reojo el cartel cuando el cuarto árbitro lo levantó para decir qué jugador debía abandonar el partido y aceptó salir del campo con normalidad. Una buena forma de acabar con la polémica, por un lado, y de dar descanso a Leo, por el otro, en una semana en la que cuando de verdad se va a necesitar al argentino es en el Santiago Bernabéu.

Que nadie piense que estas sustituciones se van a seguir produciendo. Messi jugará todos los minutos que desee porque él así lo quiere y las superestrellas de su nivel deciden cuándo quieren jugar. Exactamente el mismo caso de Cristiano Ronaldo, que también lo sigue jugando todo sin descanso. No hablemos de colores. Son los mejores y juegan cuando quieren y todo el tiempo que desean, están por encima de Luis Enrique, Ancelotti o cualquier entrenador que llegue en estos momentos.

Parece que lo sucedido la temporada pasada, en la que el jugador luso llegó muy tocado a los partidos decisivos de la temporada –la final de Champions, buen ejemplo– e incluso se perdió la final de la Copa del Rey, no ha hecho que ambos ‘cracks’ reflexionen sobre lo conveniente de dosificar sus esfuerzos cuando ya no son necesarios para sus equipos. Todo físico tiene un límite, y los suyos han sufrido mucho en las últimas temporadas.