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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Griezmann es el encargado de destronar a Messi y Cristiano del Balón de Oro

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Cristiano y Messi levantan un Balón de Oro.

Si el Balón de Oro se diera al mejor jugador del mundo y no al mejor jugador de la temporada, siempre se lo llevaría Leo Messi. Es una realidad como una catedral de grande. Pero, claro, no sería ni justo ni atractivo. Su talento es indiscutible (le preguntes a quien le preguntes) y su aportación al Barça totalmente necesaria. Es verdad que con la Albiceleste tiene un gafe que no ha podido quitarse y no triunfa como un jugador de su calaña debería. Y, en año de Mundial, esto juega una mala pasada a la hora de elegir al ganador de trofeo. Esto, previsiblemente es lo que pasará este año.

Messi no se lo llevará, pero tampoco Cristiano Ronaldo, quien los últimos años ha seguido su estela e incluso ha logrado igualarlo con cinco balones dorados sobre su vitrina. Si es verdad que el luso ha ganado una Champions y comenzó la cita mundialista enchufado, pero ni siquiera logró llegar a los cuartos con Portugal. Se acabó la competición entre Messi y Cristiano, tanto en la Liga como en la lucha por el Balón de Oro. Tampoco Neymar —el que se creía que podía ser sucesor de los dos craks— será el que impida que alguno de ellos gane el sexto premio debido a su ‘no descacada’ presencia en Rusia.

Y es que estamos ante una nueva era, siempre que los periodistas que votan lo permitan. Y ojalá que así sea. El Balón de Oro “está considerado como el mayor honor individual a nivel futbolístico del mundo”, afirman desde France Football, la revista especializada que lo otorga. Para obtenerlo, no vale con ganar una Liga o una Champions, tienes que haber ganado algo más difícil, como lo es un Mundial.

En nuestra memoria siempre quedará aquel Balón de Oro que debería haber ganado Andrés Iniesta (2010, cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica). Antes, en año mundialista, se lo llevaron Fabio Cannavaro, después de que Italia se alzara como Campeona del Mundo; Ronaldo Nazàrio cuando la ganadora fue Brasil o Zinedine Zidane, con Francia en lo más alto.

Y es que (exceptuando el año 2014 y 2010, que se lo llevó Messi), en años de Mundial, lo habitual es que lo gane algún integrante de la selección campeona. Este año estaba merodeando entre croatas y franceses, y no era desmesurado meter en la quiniela a estrellas del estilo de Mbappé (Francia), Modric o Rakitic (ambos de Croacia). Sin embargo, tras la gran final, el firme candidato que arrasa todas las apuestas es Antoine Griezzman, actual campeón del Mundo con los galos y autor de uno de los cuatro goles que dieron la victoria a su selección. También fue el que provocó el autogol de Mandzukic y el que lanzó el córner que provocó el penalti que marcó. No podía hacer más en 90 minutos y eso podría llevarlo a lo más alto.

De esta manera, por fin, Cristiano y Messi dejan de ser los claros favoritos para ganar el Balón de Oro y…. Griezmann (que también ganó la Europa League este año con el Atlético de Madrid) es un gran sustituto. Lo veremos a final de año, para lo que todavía queda mucho, casi un mundo.

¿Vender a Cristiano? Solo si vienen o Neymar o Mbappé

Hace tiempo que muchos madridistas quieren vender a Cristiano Ronaldo. Su carácter no gusta, en general. Es egoísta, nadie lo discute. Le gusta ser el gran protagonista, da igual en qué circunstancia, como si su equipo acaba de ganar la final de la Champions. Es capaz de estropear, en parte, la fiesta a muchos hablando de él, de si seguirá, del dinero que debe ganar, de lo que se merece. ¿Celebrar que tu equipo ha ganado una Champions? No, él ha venido a ‘hablar de su libro’.

Mbappé y Cristiano

Cristiano y Mbappé tras el Real Madrid – PSG de Champions (EFE).

Pero esto no va de simpatías, va de ganar. Y con Cristiano se gana, y mucho. Tres Copas de Europa seguidas, cuatro en cinco años. Está el Madrid en uno de los mejores momentos de su historia, y no por ello hay que caer en la autocomplacencia. Es una costumbre bastante molesta del club blanco en los últimos años relajarse, en cuanto a fichajes se refiere, después de ganar la Champions. Pasó en 2014, y la cosa acabó en triplete del Barça. También en 2016 y 2017, este último año con desbandada de los Morata, James y compañía que debilitaron claramente una plantilla que se quedó corta.

Cristiano tiene ya 33 años, por mucho que él se sienta como si tuviera 23. Puede dar todavía algún año más al máximo nivel, pero no demasiados. Uno, dos, quizás tres. Y es por ello que si él no se siente cómodo, es buena opción hacer caja y sacar un buen saco de millones vendiéndolo. Pero ojo, pongo una condición a ver bien esa venta.

Si se va, hay que fichar a un súper crack sí o sí. O Neymar, o Mbappé, no hay más en el mercado. Porque después de cuatro años gastando poco e ingresando mucho, solo faltaba que ahora se permitiera irse al mejor jugador del equipo y que no venga un sustituto a su altura. Y si es imposible fichar a ‘un Neymar’, hay que decirle a Cristiano que o trae los mil kilos, o una cifra escandalosa, o que se tiene que quedar. La posición de fuerza es la del Madrid.

Diez motivos por los que el Real Madrid debería fichar a Neymar

Neymar

Neymar celebra un gol con el PSG (EFE).

Hay, en los últimos días, un debate en el madridismo. ¿Debe el Real Madrid intentar fichar a Neymar este verano?

Con jugadores como el brasileño siempre pasa lo mismo. Que si va a romper el vestuario, que si se va a ir de cumpleaños, que si no es un jugador comprometido… y un largo etcétera que no se corresponde con lo que, en realidad, ha sido su carrera. Recuerdo que cuando llegó Cristiano Ronaldo al Real Madrid, allá por 2009, se dijo lo mismo. Que si Ferraris, que si Paris Hilton, que si le gustaba más la farándula que el fútbol. MADRE MÍA.

Así que al lío, vamos con las razones (mías, por supuesto, que cada uno tenga su opinión) sobre por qué sí debe fichar por el Madrid:

  1. Es buenísimo. Es una razón de lo más obvia, pero no por ello la más importante. Sus años en el Barça fueron buenísimos y este, en la liga francesa, en 20 partidos ha metido 19 goles y dado 16 asistencias. Cada vez que cogió el balón en el Bernabéu, había pánico generalizado, que a nadie se le olvide.
  2. La edad de Cristiano. No voy a cometer el error (de nuevo) de querer jubilarle ya, pero tiene 33 años, y no sabemos cuánto le queda al tope de su nivel. Si Messi y Cristiano tienen sucesor, ese es, a día de hoy, Neymar.
  3. Ganar la Champions y dormirse. Es un clásico en el Real Madrid, después de ganar la Champions, todos felices, no hay que fichar a nadie, los nuestros son los mejores. Y no. Quedó demostrado en 2014, cuando se renunció a fichar a Luis Suárez, que se fue al Barça a ganar el triplete. Y en los últimos dos años, lo mismo, se ha renunciado a mejorar la plantilla.
  4. Liga de mierda. Es indudable que este equipo puede competir contra cualquiera, pero en el día a día, le cuesta. Traer a un jugador con los números de Neymar ayuda a ganar en los días tontos, algo muy frecuente en este Real Madrid.
  5. El cumpleaños de la hermana. Es frecuente que Neymar tenga siempre sospechosas ausencias en el mes de marzo, cuando su hermana celebra sus míticos cumpleaños. Creo que es la razón más absurda que he oído para no fichar a uno de los mejores jugadores del mundo.
  6. Peso en el mercado. El Real Madrid lleva desde Gareth Bale, hace ya nada menos que cinco años, sin fichar a un crack en el mercado. Ya toca un capricho a la afición.
  7. El dinero. Neymar no va a salir por menos de lo que costó, eso está claro. Toca preparar más de 200 millones. Pero, como hemos dicho antes, lleva el club blanco muchos años de austeridad. O la caja de ahorros está rebosante, o al falla. Hay que confiar en Florentino, que de eso de sacar millones cuando hace falta sabe un rato.
  8. Buena relación con los pesos pesados. Ya se vio tras el partido entre PSG y Real Madrid, Neymar se lleva muy bien con los que mandan en el vestuario blanco. El abrazo con Sergio Ramos y con Cristiano Ronaldo tuvo toda la pinta de flirteo. No habrá choque de egos con el portugués.
  9. Ojo al Barça. Todo apunta a que el eterno rival va a formar un equipo terrorífico para la temporada que viene, juntando arriba a Messi, Luis Suárez, Griezmann, Coutinho y Dembélé. Pocos jugadores mejoran esos nombres en el mercado, quizás únicamente Salah y Neymar.
  10. Por joder molestar. Venga, admitámoslo, que Neymar fiche por el Real Madrid es un duro golpe para los seguidores del Barça. Y el fútbol también va un poco de eso, de picar al máximo rival. Y que el brasileño vista de blanco va a doler, y bastante, en el club azulgrana.

Cavani, la piedra de Neymar en el camino hacia el Balón de Oro

Sus rivales ya no son Messi o Cristiano, sino sus propios compañeros. Tanta estrella junta en el mismo equipo suele eclipsar. Y Neymar se cree que es la que más brilla del PSG.

Tras cuatro años a la sombra de Leo Messi, ahora quiere hacerse con el mando en el club parisino. Y le da igual a quién tenga que llevarse por delante. Sus 222 millones de euros lo avalan como una de las principales figuras del fútbol y, además, el jeque Al-Khelaifi le prometió que sería el rey de su equipo. Algo que el delantero brasileño se tomó al pie de la letra.

Desde antes de que su marcha del Barça se hiciera oficial, la tensión entre el jugador brasileño y el resto de sus compañeros se hizo notar. Sin que haga falta que echemos la vista muy atrás, en un entrenamiento en pretemporada de los azulgrana, Neymar tuvo bronca con Semedo. En este momento varios compañeros tuvieron que separarlos para que no llegaran a las manos. Una actitud que dejaba entrever que quería irse del club.

Neymar y Cavani enfrentados por tirar un penalti.

Neymar y Cavani enfrentados por tirar un penalti.

Y hoy le llegó el turno a Cavani. Ambos jugadores se enfrentaron ya en el césped del partido entre el París Saint Germain y el Olympique de Lyon por tirar un penalti: lo tiró el uruguayo pese a la insistencia del brasileño porque se lo cediera y falló. Un resquemor que a Neymar le sigue picando. En el entrenamiento de esta mañana Ney volvió a recriminarle dicho gesto y también fueron separados por sus compañeros en los vestuarios.

Un espectáculo lamentable. Pero ahora no es que quiera irse él, es que quiere que se vaya Cavani y se lo ha exigido a Al-Khelaifi. O eso es lo que dicen las malas lenguas. ¿Rumor o noticia? Pues de ser cierto, esto no sería otra cosa que una lucha por el trono. Un trono que no se comparte porque entonces el protagonismo se dividiría. Y una lucha con la que Neymar intenta conseguir su principal objetivo: ser el líder de un equipo, llevarlo a lo más alto y luchar por un puesto en la élite mundial. Esto supone batir a Cristiano o Messi en la disputa por el Balón de Oro.

Y es que desde la salida de Ibrahimovic, Cavani se había erigido como el líder del equipo y poco le duró. Ahora su rival a batir es Neymar y tendrá que tener cuidado con él si no quiere acabar siendo una ficha más en el banquillo parisino, o lo que es peor, un peón al que mover fuera del equipo.

¿Quién es el culpable del mayor ridículo de la historia del Barça en el mercado de fichajes?

Desde que tengo conciencia no había visto nada igual. Un verano que se anunciaba pletórico para el Barça en cuanto a fichajes finalmente se ha convertido en un desastre (por ser sutil). Es más, seguramente en lo que se antoja como el mayor ridículo de la historia del club azulgrana.

En julio todo parecía ir viento en popa: sonaban con fuerza Verratti, Dybala o Bellerín como posibles incorporaciones que ilusionaban a la afición. Después se rumoreó con la llegada de Coutinho, Di María e incluso (por momentos) Mbappé. Además, varios jugadores tenían vía de salida (necesaria) para que el club hiciera caja. Pues nada de esto ha ocurrido. Bueno, sí, dinero ha dejado en el club la repentina salida de Neymar el pasado 3 de agosto al París Saint Germain. Desde ese día el equipo azulgrana empezó a buscarle un sustituto. No parecía difícil con los 222 millones de euros que había dejado en Can Barça el club parisino. Sin embargo, la gestión de ese dineral por parte de la entidad ha dejado mucho que desear.

Dembélé y Bartomeu firman el contrato. EFE

Dembélé y Bartomeu firman el contrato. EFE

Dembelé, un jugador sin gran trayectoria profesional (tiene 20 años) y procedente del Borussia Dortmund se ha convertido, de la noche a la mañana, en el galáctico del verano para el club. Costó más de 140 millones y cobrará 20 por cada temporada que juegue en Barcelona. Parece ironía. Y ojalá lo fuera. Pero no, es real y ya es el fichaje más caro de la historia del fútbol español. Para mear y no echar gota (con perdón).

Eso sí, no sorprende que con más de 200 millones en el bolsillo culé, el resto de los clubes izaran las cláusulas de sus jugadores hasta el último momento para sacarles más rendimiento si fichaban por el Barcelona. Sabían que el Barça estaba desesperado. Pero aquí debería haber entrado en juego una buena gestión deportiva y este verano ha sido desastrosa. Pero… ¿Quienes son los culpables?

  • Presidente Bartomeu: La afición ha pedido ya en varias ocasiones la dimisión del presidente del club, Josep María Bartomeu. Se supone que es él el que tiene que hacer y deshacer en el organigrama del Barça y el primero en dar las órdenes. Se siente solo, sin apoyos y con el agua al cuello. No sería de extrañar que pronto convocara nuevas elecciones debido a la presión que está sufriendo por parte de socios, exdirectivos y exjugadores.
  • Responsables de los fichajes: Albert Soler, director de deportes profesionales, y Robert Fernández, el secretario técnico. Ambos son los responsables del área de fichajes y esta mañana dieron una rueda de prensa para explicar los motivos del fracaso. Sin embargo, no asumieron culpa alguna y afirmaron que no habrá dimisiones en el club. Otros de los nombres que suenan como posibles culpables y que aún no han dado la cara son Pep Segura, el nuevo manáger deportivo, y el vicepresidente deportivo, Jordi Mestres. Ambos también cuestionados dentro del club por no lograr los objetivos fijados.
  • Leo Messi. Sí, como lo leen. La renovación del delantero argentino (que sigue sin firmarse) tiene en jaque las arcas del club y hasta la salida de Neymar no pudo hacerse ninguna negociación seria por falta de dinero. Es un jugador indispensable pero… dudo que jugando solo pueda seguir siendo lo que es: el mejor del mundo.

Ahora toca reflexionar y ver como Ernesto Valverde se las apaña con la plantilla tan escueta que tiene. De momento, todos a rezar para que no se lesione ningún jugador y esperar que en el mercado de invierno lleguen (mejores y más) refuerzos (de calidad y útiles, a ser posible).

¿Y si Neymar no es un pesetero y lo que busca es la gloria sin la sombra de Messi?

Llamar pesetero a un jugador cuando deja un club es el camino fácil. El irracional. Por algo el fútbol es el deporte que despierta los instintos más bajos del ser humano, porque nos permite soltar de golpe lo primero que nos pasa por la cabeza.

Y en el caso de Neymar, lo que pasa por la cabeza del aficionado culé es llamarle mercenario. Repetir que es un pesetero. Dejar un club como el Barça, que se ha llevado tres Champions en ocho años (desde 2009) por el PSG, el eterno aspirante que no llega a nada pese a confeccionar millonarias plantillas año tras año no suena demasiado inteligente.

Pero puede haber en esa decisión una razón más allá del dinero. El futbolista, recordemos, es egoísta por naturaleza, y lo que quiere es la gloria individual, no la colectiva. Más aún en un jugador al que muchos llevan años señalando como el sucesor de Pelé. Solo hay que mirar sus números con Brasil.

¿Recuerdan la remontada ante el PSG? Es una de esas noches que permanecen durante años en la mente de los aficionados por lo simbólica que fue, nada menos que dar la vuelta a un 4-0. ¿Cuál es la imagen que ha quedado registrada en nuestras cabezas de ese momento inolvidable? La foto de Messi con el puño levantado, aclamado por la afición del Camp Nou.

Messi, siempre Messi. El gran protagonista de esa remontada fue Neymar. Marcó el cuarto gol con una impresionante falta a la escuadra a poco del final, y forzó el penalti que supuso el quinto, preámbulo de la remontada. El brasileño fue el héroe de esa remontada, pero solo con una foto, Leo le eclipsó. Con el tiempo, esa será la remontada de Messi.

Messi celebra el 6-1 ante el PSG.

Messi celebra el 6-1 ante el PSG.

Sí, vale, quizás peco de inocente. Soy de los que pienso que no hay ninguna diferencia entre cobrar 15 millones de euros al año o 25, que ante tales cifras, lo mejor es estar en un sitio en el que se está a gusto. Y Neymar lo estaba, pero con un grandísimo pero, el de la alargada sombra de Messi, que tiene pinta de que además seguirá muy presente durante los próximos cuatro o cinco años, o quizás más.

Ney se va a un proyecto del que va a ser el líder indiscutible, y si por un casual consigue que el PSG reine en Europa, el mérito será suyo, la gloria deportiva sería absoluta, nadie le eclipsará. Solo en otro equipo puede hacer frente al poder de Messi, y al de Cristiano. Le espera una bonita aventura, el fútbol mundial tiene un atractivo más. Que empiece ya la próxima Champions, por favor.

El gran ridículo de Piqué y su “se queda” en el caso Neymar

Se cree el presidente del Barça, y aunque es probable que lo sea algún día, aún no lo es. Como se atreve con todo, también dio en su momento lecciones de periodismo. Anunció que crearía un medio “diferente, veraz, auténtico, de los jugadores”. No quería medios que lo hicieran todo “para obtener más clicks”.

Neymar y Piqué

Neymar y Piqué (TWITTER).

Muy poco después de su master class de periodismo, entró de lleno en la polémica Neymar. Como solo él sabe. Con un tuit que en minutos tenía miles de retuits. Se queda. Y punto. Palabra de Piqué.

Ese mismo día, todos los medios de comunicación iban (perdón, íbamos) con que Neymar estaba más cerca de irse que de quedarse, y un solo tuit del que se cree el que más manda en el Barça parecía echar por tierra todas las informaciones. Muchos se lo creyeron. No podía ser que lo dijera así, a la ligera. El futuro salvador del periodismo no podía estar dando una información falsa y sin fundamento, tenía que ponerlo por algo.

Apenas dos semanas después, Piqué queda totalmente desacreditado. Neymar dejará el Barça y su tuit, el que algunos citaron como el perfecto ejemplo de que una nueva era había llegado ya, queda como uno de los más ridículos de la historia. Deseoso estoy de leer ese nuevo medio de comunicación que creará.

¿Es mejor ganar 220 millones o que se quede Neymar?

El PSG podría pagar la cláusula de rescisión de contrato de Neymar, que ronda los 222 millones de euros. De ser así, el delantero brasileño podría marcharse antes de empezar la temporada. Y el Barça aumentaría el dinero de sus arcas para poder ampliar y mejorar la plantilla.

No parece, a priori, mala idea. Pero, la duda es: ¿en Barcelona prefieren que Neymar se quede o los millones? Hay opiniones para todos los gustos pero, bajo mi punto de vista, lo mejor es la continuidad del brasileño. Y os lo explico: Cuando el Barça tiene tantos millones para fichar, el resultado suele ser siempre el mismo: un desastre. Sí, no se cómo lo hacen pero, a diferencia de otros grandes clubes, desaprovechan los millones fichando a supuestas futuras estrellas que en vez de brillar, se estrellan (valga la redundancia).

Neymar, en un entrenamiento con el Barça en Miami. (EFE)

Neymar, en un entrenamiento con el Barça en Miami. (EFE)

El ejemplo más claro y cercano en el tiempo se dio el verano pasado. André Gomes, Denis Suárez, Paco Alcácer, Cillensen… Estos son solo algunos de los nombres de los fichajes frustrados de la temporada 2016-2017.

Tener millones para no saber dónde invertirlos es tontería pudiendo dejar en tu equipo a un jugador que, partido tras partido, mejora. Resuelve los encuentros con una calidad brillante y desata todos los elogios del público.

Si en Can Barça garantizaran el fichaje de alguien que vaya a ser decisivo y ayude al equipo a conseguir títulos —incluso por menos dinero—, no lo dudaría: Adiós Neymar. Pero mi confianza en que eso suceda es bastante baja, por no decir nula. Por eso es mejor que Ney se quede, ¿no creen? Sus compañeros lo quieren y Ernesto Valverde, aunque no se pronuncie, también.

Lo demostró Piqué con el “se queda” y lo dijo este viernes Rakitic: “Todos sabemos que es una parte muy importante lo que quiere decir siempre nuestra familia y nosotros queremos que se quede y por supuesto que note el cariño”.

Lo malo: Neymar pide más dinero y el Barça ya se ha gastado todo en la renovación de Messi (de esto hablaremos próximamente en otro post). Seguramente el club no le vaya a dar lo que quiere, pero es su labor pedir.

Como comenté anteriormente, ahora él es quien decide: tendrá que decidir entre ser el líder de un equipo sin estar a la sombra del mejor jugador del mundo o tener un papel secundario en otro con opción de ganar títulos, tanto individuales como en equipo.

La gran preocupación del Barça: ¿Se irá Neymar al PSG?

Neymar nunca fue objeto de mi devoción antes de que llegase a Barcelona. Y ahora no me imagino a un Barça sin él. Yo, sinceramente, no creo (ni quiero) que se vaya. Espero que todo lo que se dice no sea más que un rumor, como suele ocurrir. El club parisino debe olvidarse del brasileño. Ni Neymar quiere irse, ni el PSG puede fichar a un jugador de su calibre.

No es por falta de dinero, sino por el nivel del equipo. Neymar quiere ganar títulos (individuales y colectivos) y en París sus objetivos serían mucho más complicados que en Barcelona. Tiene contrato hasta 2021, ya está entrenando bajo las órdenes de Ernesto Valverde y su cláusula de compra no está al alcance de cualquier equipo.

Neymar prepara la nueva temporada a las órdenes de Valverde.

Neymar prepara la nueva temporada.

¿Que busca mayor gloria individual? Dudo que en un equipo como el París Saint Germain lo consiga. ¿Que se siente menospreciado en el Barça? ¿Que está a la sombra de Leo Messi? Mentira.

Tanto el argentino como el brasileño se tienen gran aprecio mutuo, incluso podría llegar a decir que tienen una relación de amistad. Y jugar en el mismo equipo que el mejor jugador del mundo no tiene por qué hacer que el resto se sienta inferior. Todo lo contrario: Leo hace mejores a sus compañeros.

Pero ya sabemos cómo va esto del mercado de fichajes: alguien lanza un rumor y todos los medios se hacen eco de ello. Además, las declaraciones de hace unos días del propio futbolista tampoco ayudaron.

“Quién sabe el día de mañana. Ahora estoy muy feliz, muy bien adaptado. Pero todo puede pasar, quién sabe”

Esto fue lo que dijo el delantero en una entrevista a un medio de su país. Y ahí comenzó el culebrón del verano para el Barça. Un culebrón que todos los culés esperamos que se quede en un rumor.

Messi, Suárez y Neymar siguen de vacaciones

La MSNMessi, Suárez y Neymar— no apareció cuando se la necesitó en el partido de este jueves ante el Athletic de Bilbao en Copa del Rey. Al Barça le urgían sus goles, jugadas o asistencias pero ellos seguían de vacaciones, de fiesta, con la familia o atiborrándose a polvorones. Quién sabe.

Sobre el césped de San Mamés estaban, pero casi no se hicieron notar. Bueno, ni ellos ni muchos de los jugadores azulgrana que pisaron el campo bilbaíno. Ni los defensas, con errores garrafales; ni los centrocampistas, que no consiguieron hacerse con la posición del balón; ni los delanteros, muy poco acertados de cara a la portería de Gorka Iraizoz.

Una jugada de Neymar ante el Athletic

Una jugada de Neymar ante el Athletic / EFE

Una primera parte bochornosa que empezaba bien para los culés, acabó convirtiéndose en un sorteo de tarjetas amarillas, faltas tontas y monólogo de protestas. Alguna acertada, eso sí, porque Fernández Borbalán se comió, como mínimo, un penalti claro sobre Neymar.

En la segunda parte, apareció momentáneamente el de siempre (Messi) para marcar el primero para los culés y acercar a su equipo en el marcador (2-1) de falta. Muy protestado por los bilbaínos pero que subió justamente al marcador. Un par de jugadas sin acierto más y no volvió.

A partir de ahí, nada. Nada de nada. Bueno sí, el colegiado siguió con su habitual mete-saca de la mano al bolsillo: expulsó a Raúl García e Iturraspe por doble amarilla y dejó a los bilbaínos con nueve jugadores sobre el terreno de juego.

De nada sirvió porque el marcador no se movió y la superioridad (en número) apenas se notó. El Barcelona tendrá que ganar la vuelta en el Camp Nou si quiere pasar a cuartos de la Copa. Empezamos bien el 2017.