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La mayoría de los culés están de acuerdo con Piqué: la Copa no es una prioridad

Gerard Piqué, en un partido con el Barça. (EFE)

Gerard Piqué, en un partido con el Barça. (EFE)

Ya lo dijo Carles Puyol el pasado mes de mayo, cuando el Real Madrid ganó su cuarta Champions en cinco años. El Barça tiene que “priorizar” si quiere ponerse al nivel europeo de los blancos. Es difícil, pero no imposible. Por lo que Ernesto Valverde tiene que dosificar a sus jugadores (sobre todo a Leo Messi) e, incluso, si es necesario, elegir qué competiciones disputar al máximo nivel. En caso de que eso se de, está claro que la Copa del Rey es el torneo ‘menor’, por detrás de la Liga y el título continental.

Y lo dijo ayer también Gerard Piqué después de caer ante el Sevilla en el Pizjuán (2-0): “Si remontamos bien, si no otra vez será“. Y este pensamiento lo tienen la mayoría de los culés. Porque está claro que (por unas cosas o por otras) los aficionados al fútbol hemos asumido eso de que la Copa no es una prioridad. Ya sea por el torneo en sí, que podría considerarse ‘más fácil’ o ‘menos sacrificado’ que Liga y Champions, o simplemente por que la presión mediática nos ha metido eso en la cabeza.

Está claro que es mucho mejor ganarlo todo, lo perfecto sería un triplete (o sextete). Algo que el Barça ya ha conseguido y, precisamente por ello, tendría que volver a intentar lograrlo. Pero en caso de que no haya opciones, que los jugadores estén KO, que el equipo no pase un mala racha… (cosa que ahora no pasa, todo sea dicho) sería lógico que, tanto jugadores como aficionados, prefieran ganar Liga y Champions —o solo una de las anteriores— que la Copa.

No solo le ocurre al Barça, también al Real Madrid, Atlético… Cuando un equipo que opta a todo gana exclusivamente esta competición en una temporada se habla de “fracaso”. Esto no pasa si se gana la Champions o la Liga.

Con esto no quiero decir que los azulgranas hagan bien en ‘tirar’ la Copa, más bien todo lo contrario: un club que puede conseguir los títulos que se proponga, sobre todo con los muchos fichajes que está haciendo y la pasta que se está gastando en ellos, no puede rendirse nunca en una competición, ya sea continental, nacional o regional. Pero su obsesión por la Champions los lleva al punto en el que estamos: con un pie y medio fuera.

Los extraños casos de Malcom y Arturo Vidal: así mejor que el Barça no fiche

Malcom y Vidal en un entrenamiento del Barça. (EFE)

Malcom y Vidal en un entrenamiento del Barça. (EFE)

Ni juegan ni se les espera. Ni estando Messi lesionado. Malcom y Arturo Vidal han cogido sitio en el banquillo pese a ser los fichajes “revolucionarios” del Barça este verano. El primero, de hecho, el más caro. Llego por 41 millones y solo ha disputado 25 minutos en once partidos (seis en la segunda jornada de Liga ante el Valladolid y 19 en la sexta ante el Leganés). Y, últimamente, ni siquiera es convocado. A sus 21 años rechazó a la Roma 24 horas antes de venir a Barcelona en busca de grandes oportunidades que aún no le han llegado.

El brasileño las espera con calma, pero ya se han jugado dos meses de temporada. Todavía es pronto, no hay que precipitarse pero quizás vaya siendo hora de que deje de mostrar tranquilidad y reclame un sitio en el once o, al menos, más minutos. No obstante, parece ser que Ernesto Valverde no cuenta con él. El Txingurri no lo pidió y su llegada apunta a que fue más un capricho de Eric Abidal, de hecho, el técnico culé afirmó hace unas semanas que, aunque su rendimiento sea maravilloso, su titularidad no está asegurada:

“Es un jugador joven con proyección que el club piensa que nos puede ayudar. Si es titular o no, dependerá de su rendimiento. Hacía tiempo que se le seguía. Viene rodado de entrenamientos”

Le toca el turno ahora a Arturo Vidal. Este caso, todavía más mediático e incomprensible. Costó 19 millones fijos y tres más en variables. Venía a Barcelona como una estrella, problemática, pero estrella al fin y al cabo. Y, pese a ser dos veces titular, solo ha sido un reflejo. Hasta el día de hoy, no ha completado ni uno solo de los partidos disputados. Vidal llegó, además, con la esperanza de ganarse un hueco entre los titularísimos y ser el sustituto de Rakitic. Pero Valverde lo tiene claro: primero está el croata y después vuelve a estar el croata. Casi sin rastro del chileno. Con esto deja claro que tampoco fue un fichaje a petición suya, ¿quién se encapricharía de él esta vez?

Pero, como era de esperar, él sí ha mostrado su disgusto al ser suplente en varias publicaciones en sus cuentas oficiales en las redes sociales. Unos posts en los que ha tenido que rectificar su comportamiento estos días tras una llamada de atención por parte del club, concretamente de su manager general, Pep Segura.

Para ambos, el ejemplo a seguir podría ser Arthur, que empezó la temporada siendo titular en la Supercopa de España ante el Sevilla, pero posteriormente desapareció de los onces iniciales de Valverde. Sin embargo, en los últimos partidos ha ‘resucitado’ hasta convertirse en una pieza inamovible el centro del campo del equipo. Incluso en Champions.

Esperemos que lo que pasa, tanto con Malcom como con Vidal solo sea cuestión de rodaje y se convierta en un espejismo a final de una temporada que, como quien dice, acaba de comenzar. Porque sino… mejor que el Barça desista en su derecho a fichar jugadores para no darles minutos.

Las cinco claves de los cuatro pinchazos seguidos del Barça en Liga

Ocho partidos, cuatro victorias, tres empates y una derrota. Este es el balance del Barça en las primeras ocho jornadas de Liga. Está segundo en la clasificación por detrás de un gran Sevilla contra quien jugará el siguiente partido y por delante de un Valencia que este domingo le plantó cara y le arrebató un valioso punto. Es verdad que este año parece más normal (el Real Madrid lleva tres jornadas sin ganar), pero no es habitual que el equipo azulgrana pierda tantos puntos en tan pocos partidos.

Por eso, analizamos al detalle las cinco claves en las que puede estar esta crisis que atraviesa el Barça. ¿Hay algún culpable o son errores de equipo?

  • Luis Suárez: El uruguayo empieza siempre las temporadas en su peor estado de forma. Sin entenderse con sus compañeros y sin encontrarse a sí mismo. No culmina las jugadas, pierde demasiados balones y no entra en las jugadas a tiempo para rematarlas. Su puntería, además, se resiente. Esto viene siendo algo habitual en el comienzo del año futbolero en Luis Suárez. Pero ya hemos pasado la octava jornada y es raro que no haya despertado. Lleva solo tres goles y tres asistencias en lo que va de temporada. Es cierto que lucha y que el último partido lo jugó tocado, pero su acierto no está fino y el promedio de goles que lleva deja mucho que desear tras estar siempre entre los mayores goleadores del equipo. Y Messi solo no puede con todo.
  • La defensa: Los contragolpes están sorprendiendo muy a menudo al Barça en este comienzo de año. Ni Gerard Piqué ni Vermaelen ni Semedo están en su mejor momento. Los fallos entre ellos se están convirtiendo en un habitual y no muestran la solvencia de la pasada temporada, cuando una de las claves de la excelente racha de resultados en Liga fue precisamente esta, ya fuera por el trabajo global o por la inspiración de Ter Stegen. Esta temporada el equipo de Valverde ya ha encajado goles contra el Sevilla (uno), Huesca (dos), Real Sociedad, (uno), Girona (dos), Leganés (dos), Athletic de Bilbao (uno) y Valencia (uno). Siete de ocho partidos encajando.
Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

Piqué se lamenta en el partido ante el Valencia. (EFE)

  • Cansancio y pocos cambios: En el último partido ante el Valencia, Ernesto Valverde no hizo cambios hasta el minuto 83 de juego. Y, además, solo utilizó dos de tres pese a que los jugadores se veían relativamente cansados. Esta fue una de las causas de que el Barça, pese a su insistencia, no hallara huecos en la defensa contraria en el final del partido contra el Valencia y no consiguiera marcar el gol que tanto buscó al final. Insistió, pero el cansancio de sus jugadores no le permitió desbordar y arrancarle tres puntos al conjunto Ché. El cansancio se vio sobre todo reflejado en Coutinho (uno de los sustituidos), que ni fuerza tenía siquiera ya para disparar. Este cansancio, además, podría haber propiciado el gol y la victoria del rival por culpa de un fallo tonto.
  • Mucha posesión, poca eficacia: Es un habitual ya que el Barça controle el balón y, por tanto, tenga mayor posesión que el rival. El juego de toque es su marca propia, pero también es necesario que ese toque termine dentro de la red. No obstante, eso no está pasando. ¿Por qué? El Barça de Valverde pierde muchos balones en el centro del campo, incluso algunos en la defensa, que hacen mucho daño y, casi siempre, terminan siendo una ocasión clara de gol para el contrario. El toque no sirve si no logras culminarlo a tu favor. Hay que controlar los partidos, pero también ganarlos.
  • La Champions: La obsesión del Barça por la Champions es clara. Su objetivo de este año es ganarla. Pero no por ello deben dejar de lado las otras competiciones. Está claro que el nivel del equipo azulgrana en Europa no se parece en nada al que viene demostrando en la Liga. No se si es por falta de motivación o porque guardan sus fuerzas para los partidos continentales. Valverde descartó esto hace unos días en rueda de prensa con un contundente: “Para ganar la Champions tenemos que ganar la Liga”. Pero los esfuerzos no parecen ser los mismos en sendas competiciones.

Más fichajes del Valencia para el Barça no, por favor

El titular de todas las portadas de los diarios deportivos de Barcelona la semana pasada era: Ernesto Valverde lucha por Dani Parejo. Una noticia que viene rumoreándose desde hace varios días y que ya se tanteó la temporada pasada. Y mi primer pensamiento al ver estas informaciones fue: más fichajes del Valencia no, por favor.

Dani Parejo en rueda de prensa.

Dani Parejo en rueda de prensa.

Y es que muchos han sido los jugadores que han llegado al Barça después de jugar en el equipo ché en la última década. Y otros muchos de los que llegaron (exceptuando a David Villa y Jordi Alba) se fueron del club con más pena que gloria; sin triunfar y con millones desperdiciados o devaluados. Es verdad que la presencia del exvalencianista Robert Fernández como secretario técnico fue clave en estos acuerdos y que ahora ya no está. Pero, por favor, hay que pensar antes de fichar.

Valverde “conoce bien a Parejo de su breve paso por Mestalla y cree que encajará a la perfección en el equipo” —dicen los medios consultados—. Pero esto es algo que debería tener muy claro antes de pagar su cláusula: 50 millones, que no es poco. El del centrocampista valencianista me recuerda, así de primeras y sin todavía haber pisado el Camp Nou, a otros casos que han sido un fiasco. Como si fuera una intuición, el pesimismo se impone.

Desde Mathieu hasta Alcácer, pasando por André Gomes… fueron algunos de los jugadores que llegaron al Barça después de triunfar en el Valencia. Pero en la Ciudad Condal resultaron ser poco resolutivas y nada destacables. Es más, los dos últimos mencionados siguen siendo un escollo para el club catalán, que no sabe (hablando en plata) cómo quitárselos de encima.

Mathieu en su presentación con el Barça.

Jeremy Mathieu.

Jeremy Mathieu costó 20 millones de euros y se fue por cero, con una resolución anticipada del contrato. Llegó en la temporada 2014/15 y se fue tres años después al Sporting de Portugal. Con el Barça, el francés ganó nueve títulos (dos Ligas, tres Copas, una Champions, una Supercopa de Europa, una de España y un Mundial de Clubes). Jugó 91 partidos oficiales y marcó 4 goles. Pero le castigaron las lesiones, sobre todo en su última temporada, cuando tuvo cinco y solo disputó 16 partidos.

André Gomes.

André Gomes.

André Gomes fichó en la temporada 2016/2017 y hasta el ejercicio 2020-21. El FC Barcelona pagó 35 millones de euros fijos más otros 20 en función de variables. En el acuerdo se incluyó una cláusula adicional: un premio especial de hasta 15 millones de euros si el jugador ganara el Balón de Oro. En estas dos temporadas ha jugado 78 partidos oficiales, ha marcado tres goles y ha ganado seis títulos (una Supercopa de España, tres Copas del Rey, una Liga, una Champions Cup y una Supercopa de Cataluña).

Paco Alcácer.

Paco Alcácer.

Paco Alcácer. El Barça lo fichó en la temporada 2016/2017 por 30 millones de euros fijos y unos variables de 2 millones en función de los resultados y los partidos jugados. Firmó un contrato de 5 temporadas con un salario de 2 millones de euros y una cláusula de rescisión de 100. Ha jugado 51 partidos oficiales de azulgrana y ha marcado 15 goles, muy pocos para los que se le exige a un delantero nato. En su palmarés se pueden ver tres títulos ganados con el Barça: dos copas del Rey y una Liga.

¿Quién es el culpable del mayor ridículo de la historia del Barça en el mercado de fichajes?

Desde que tengo conciencia no había visto nada igual. Un verano que se anunciaba pletórico para el Barça en cuanto a fichajes finalmente se ha convertido en un desastre (por ser sutil). Es más, seguramente en lo que se antoja como el mayor ridículo de la historia del club azulgrana.

En julio todo parecía ir viento en popa: sonaban con fuerza Verratti, Dybala o Bellerín como posibles incorporaciones que ilusionaban a la afición. Después se rumoreó con la llegada de Coutinho, Di María e incluso (por momentos) Mbappé. Además, varios jugadores tenían vía de salida (necesaria) para que el club hiciera caja. Pues nada de esto ha ocurrido. Bueno, sí, dinero ha dejado en el club la repentina salida de Neymar el pasado 3 de agosto al París Saint Germain. Desde ese día el equipo azulgrana empezó a buscarle un sustituto. No parecía difícil con los 222 millones de euros que había dejado en Can Barça el club parisino. Sin embargo, la gestión de ese dineral por parte de la entidad ha dejado mucho que desear.

Dembélé y Bartomeu firman el contrato. EFE

Dembélé y Bartomeu firman el contrato. EFE

Dembelé, un jugador sin gran trayectoria profesional (tiene 20 años) y procedente del Borussia Dortmund se ha convertido, de la noche a la mañana, en el galáctico del verano para el club. Costó más de 140 millones y cobrará 20 por cada temporada que juegue en Barcelona. Parece ironía. Y ojalá lo fuera. Pero no, es real y ya es el fichaje más caro de la historia del fútbol español. Para mear y no echar gota (con perdón).

Eso sí, no sorprende que con más de 200 millones en el bolsillo culé, el resto de los clubes izaran las cláusulas de sus jugadores hasta el último momento para sacarles más rendimiento si fichaban por el Barcelona. Sabían que el Barça estaba desesperado. Pero aquí debería haber entrado en juego una buena gestión deportiva y este verano ha sido desastrosa. Pero… ¿Quienes son los culpables?

  • Presidente Bartomeu: La afición ha pedido ya en varias ocasiones la dimisión del presidente del club, Josep María Bartomeu. Se supone que es él el que tiene que hacer y deshacer en el organigrama del Barça y el primero en dar las órdenes. Se siente solo, sin apoyos y con el agua al cuello. No sería de extrañar que pronto convocara nuevas elecciones debido a la presión que está sufriendo por parte de socios, exdirectivos y exjugadores.
  • Responsables de los fichajes: Albert Soler, director de deportes profesionales, y Robert Fernández, el secretario técnico. Ambos son los responsables del área de fichajes y esta mañana dieron una rueda de prensa para explicar los motivos del fracaso. Sin embargo, no asumieron culpa alguna y afirmaron que no habrá dimisiones en el club. Otros de los nombres que suenan como posibles culpables y que aún no han dado la cara son Pep Segura, el nuevo manáger deportivo, y el vicepresidente deportivo, Jordi Mestres. Ambos también cuestionados dentro del club por no lograr los objetivos fijados.
  • Leo Messi. Sí, como lo leen. La renovación del delantero argentino (que sigue sin firmarse) tiene en jaque las arcas del club y hasta la salida de Neymar no pudo hacerse ninguna negociación seria por falta de dinero. Es un jugador indispensable pero… dudo que jugando solo pueda seguir siendo lo que es: el mejor del mundo.

Ahora toca reflexionar y ver como Ernesto Valverde se las apaña con la plantilla tan escueta que tiene. De momento, todos a rezar para que no se lesione ningún jugador y esperar que en el mercado de invierno lleguen (mejores y más) refuerzos (de calidad y útiles, a ser posible).

Ernesto Valverde, el ilusionista del Barça

Si todo sigue el curso de los rumores, Ernesto Valverde firmará contrato con el Barça la próxima semana, unos días después de la final de Copa del Rey que enfrenta a los azulgrana con el Alavés en el Vicente Calderón, tras haber rescindido su contrato con el Athletic de Bilbao este martes.

Solo falta plasmar una firma en un papel y el Txingurri llegará con el objetivo de levantar los ánimos de una afición y de unos jugadores de capa caída, sin chispa y si esencia, después de  una temporada gris. Y nadie mejor que él para hacerlo sin repetir los errores anteriores.

Ernesto Valverde en rueda de prensa. (EFE)

Ernesto Valverde en rueda de prensa. (EFE)

Antes de que llegase Luis Enrique, Valverde ya estaba en el punto de mira de la directiva culé.  En aquel momento decidió seguir al frente del equipo que le formó como entrenador, el Athletic, convirtiéndolo en un fijo en posiciones europeas y alzándolo hasta conseguir entrar en Champions y conquistar la Supercopa de España. Pero, el entrenador vasco siempre ha mostrado su admiración por el Barça de puertas para fuera y ahora deberá hacerlo desde dentro y pensando en el bien del club.

Y repito, sin repetir errores. Sin confiar en quien no lo merece, sin buscar una estrella donde no la hay y sin sacrificar el ‘tiki-taka’ del equipo por uno sin juego desde donde nace, en el centro del campo. Hay que saber formar un equipo con lo que se tiene y ser un mago para lograrlo, pero también debe saber fichar a los que más le convengan. No postrar en un solo futbolista el peso del equipo y dosificar cuando se debe hacer a los titularísimos para dar oportunidad a los más ‘humildes’ (y si son de la Masía, mejor).

Debe saber manejar a sus jugadores, hacerles ver que él es quien decide, pero también debe tener la capacidad de hacer del club una piña que camine en la misma dirección. Tiene que saber transmitir la fé de su proyecto al equipo y así logrará que el entusiasmo y los ánimos aumenten, tanto en los jugadores como en la afición.

Yo ya estoy ilusionada con este nuevo proyecto, ¿y vosotros?