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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

Cinco motivos por los que el Atlético de Madrid debe ir a muerte a por la Europa League

Así celebró el Atlético la Europa League hace seis años (EFE).

El invierno futbolístico ha pasado y regresan las competiciones europeas. Pero para el Atlético de Madrid no suena ya el pegadizo himno de la Champions, sino que lo se escuchará en el flamante Wanda Metropolitano será el himno de la Europa League (admítanlo, no recuerdan la melodía).

Pero lejos de caer en el desánimo o la desidia, creo que el Atlético de Madrid debe afrontar al máximo esta competición. Voy a darles cinco motivos.

  1. Hay que visitar Neptuno. La última vez que los colchoneros se dieron un baño de masas ante el dios romano del mar fue tras la Liga de 2014. Después saborearon el amargo gusto de las dos derrotas en Champions. Este periodo inolvidable de ‘cholismo’ necesita un alegrón de este calibre.
  2. Nos trae buenísimos recuerdos. Les seré sinceros (y me consta que le pasa a muchos atléticos): detesto la Champions. La odio. Me ha hecho sufrir mucho. Me pasa lo contrario con la Europa League, a la que le tengo un cariño especial cuando pienso en Hamburgo, el Fulham, Bucarest o aquella final ante el Athletic Club con Falcao y Diego Ribas en plan estrella.
  3. Hay rivales de prestigio. El año pasado la ganó el todopoderoso Manchester United de Mourinho. Y este año hay equipos de tronío: el Borussia Dortmund, el Arsenal, el Olympique de Lyon, la Lazio, el Nápoles o el Milan. Aunque alguno de ellos no esté pasando por su mejor momento, jugar en San Siro o San Paolo, el Emirates o en el Westfalenstadion lo mola todo.
  4. Ganarla te asegura la Champions. Sí, ya sé que en Liga está todo de cara para la clasificación de la Champions 2018/2019. Pero no te puedes confiar y asegurarte jugar la máxima competición europea es fundamental, más que nada por lo económico.
  5. Hay que desempatar. Actualmente, Atlético de Madrid y Sevilla están empatados en número de títulos internacionales (6 cada uno). Los colchoneros, si ganaran este año un título europeo, igualarían a equipos como el Oporto o el Manchester United.

Así que ya saben: ¡A animar!

San Valentín: día perfecto para reconciliarse con el Real Madrid… o ruptura definitiva

Hace un par de sábados, me indigné un poco con un grupo de aficionados del Real Madrid. Corría el minuto 82 del partido ante el Levante, e Isco marcó el segundo gol de los blancos, el que se suponía que iba a dar la victoria. Lo celebraron por todo lo alto, como si fuera un tanto clave en la lucha por la Liga, como si enfrente estuviera el PSG y no un equipo de la zona baja de la clasificación.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo se mira la brecha en el móvil (EFE).

Me alegré de ese gol, que nadie lo dude, pero no me sale esbozar más allá de una sonrisa. Me parecía hasta insultante celebrar por todo lo alto que le íbamos a meter tres puntos más de ventaja al quinto clasificado, o que podíamos recortar la distancia con el tercero.

Viendo mi reacción, me ha dado por pensar qué pasaría si el Real Madrid, por un casual de la vida, elimina al Paris Saint-Germain en los octavos de la Champions. ¿Compensaría todos estos meses de disgustos, de derrotas sonrojantes, de momentos humillantes? Por triste que parezca, me parece que la respuesta es que no, que se necesita mucho más que una victoria ante un súper equipo para reconciliarnos con este equipo. No vale con un par de partidos buenos, porque encima nos dejaría con la sensación de que todo lo que ha pasado esta temporada es porque han elegido cuándo jugar bien, qué día mostrar su mejor versión.

En estos cinco meses, este equipo que nos ha dado tantas alegrías (dos Champions seguidas, me gusta recordarlo) también nos ha quitado la ilusión de verle, de celebrar con rabia sus goles. Y ese debe ser el objetivo de lo que queda de año y del proyecto que se hará este verano: no es solo volver a ganar, es volver a ilusionar. Enamorarnos de nuevo de este Real Madrid, poco a poco. Y qué mejor fecha que empezar a hacerlo que en San Valentín y ante el equipo parisino.

La final de OT la vio menos gente que un partido random de la Copa: el fútbol sigue siendo el rey

Hoy, es un buen día para venir a hablar de mi libro, que diría Umbral. Toca hablar de audiencias, de qué ve la gente en televisión, qué es lo que elige para desconectar después de una, probablemente, semana de mierda con mal tiempo y pocos planes que hacer.

Barça - Valencia

Barça – Valencia (EFE).

El fútbol, el blanco fácil de cualquier cultureta, ese deporte que quita espacio a la cultura, que diría Leticia Dolera, que reúne a más de 100.000 personas en un campo que creen que La Regenta es una peli porno, sigue siendo lo que la gente prefiere ver en televisión.

Ayer, la gala de OT (que no me perdí, por supuesto, no quiero quedarme fuera de muchas conversaciones) reunió a casi 4 millones de personas. Un exitazo, al parecer. Récord de audiencia. Pues bien, un partido random de la Copa del Rey, la ida de las semifinales de la Copa del Rey de la semana pasada, que registró además la peor entrada de la temporada en el Camp Nou, fue vista por… casi 5,5 millones de personas (entre Telecinco y Gol).

No hay que irse a una final de la Champions (casi 10 millones la del Real Madrid ante la Juve el pasado junio), no. Un partido de interés medio, sin el equipo que más audiencia da, ya iguala a la final de Operación Triunfo… y tiene un millón más que los Goya. No está mal recordar qué les apetece ver a los españoles. Guste, o no guste.

Piqué da al Espanyol de su misma medicina

Gerard Piqué no dijo lo que dijo ni hizo lo que hizo en vano. Tenía un por qué: vengar los insultos que desde la grada de Cornellà-El Prat dirigen en cada derbi los aficionados del Espanyol a su mujer y a sus hijos. Comenzaron con una pancarta donde se podía leer “Shakira es de todos”, y siguieron con gritos como “Shakira es una puta”, “Milan muérete” o “Shakira tiene rabo, tu hijo es de Wakaso”. Y no fue una vez, fueron varias las ocasiones en las que muchos (seguro que no todos) de los hinchas pericos ofendieron a coro a la familia de Piqué. La última, este pasado domingo.

Gerard Piqué manda callar a los aficionados del Espanyol. (EFE)

Gerard Piqué manda callar a los aficionados del Espanyol. (EFE)

LaLiga ya multó la pasada temporada con 24.000 € al Espanyol. El equipo pagó la sanción. Pero ¿de qué sirvió si su afición sigue faltando el respeto del contrario? Eso mismo se preguntará Piqué, que harto de que se metan con su familia, se ha tomado la justicia por su mano. Una justicia que ha fallado y que ha pasado por alto muchas de las ofensas de la grada. Piqué no hace más que defender a los suyos, una y otra vez, como haríamos cualquiera.

Se ha jugado que el Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol (RFEF) le abriera un expediente y que le critiquen más de lo que ya lo hacían. Y es que prefiere ser él quien esté en ojo del huracán, no sus hijos ni su mujer. Por eso el domingo el central culé hizo un gesto para mandar callar a los pericos (como ya hicieron muchos jugadores en otros estadios). Por eso dijo que “el Espanyol está desarraigado”. Porque intenta lograr que, al menos, se pongan en su lugar con su misma medicina.

Cualquier cosa es un insulto para la RFEF si lo dice un jugador del Barça

Pues parece ser que ahora ser de Cornellá de Llobregat es un insulto. O, al menos, así lo ha considerado el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), según varios medios. Este organismo ha abierto expediente a Gerard Pique por decir que el Espanyol “es de Cornellá”. Y ya me dirán ustedes qué tiene de malo pertenecer a este municipio… Pobres los que vivan allí, que ahora tendrán que sentirse avergonzados.

Otra opción es que, como las palabras de Piqué siempre causan revuelo por su tono irónico, hay que censurarlas. El central del Barça dijo en dos ocasiones “el Espanyol de Cornellá” en zona mixta tras el derbi copero catalán. Es como si dices ‘el Real Madrid de Chamartín’; o ni eso porque Chamartín es distrito, aunque (incluso teniendo más motivos) no creo que los madridistas se sintieran menospreciados.

Sergio Busquets y Gerard Piqué celebran un gol. (EFE)

Sergio Busquets y Gerard Piqué celebran un gol. (EFE)

Pero que el Espanyol es de Cornellá es una verdad como un piano de grande. Al menos su estadio (cuyo propio nombre lleva incluido el del municipio) se encuentra localizado allí. Así lo explicó después Piqué: “El Espanyol está en Cornellà, es una obviedad”. Es Barcelona como dijo después Valverde sí, pero también es Cornellá, pese a que el propio equipo no quiera reconocerlo. Y es que fue el Espanyol quien pidió a Antiviolencia que abriera una investigación por las palabras del central blaugrana. ¿Qué las palabras sentaron mal a los periquitos? Peor les sentaría quedar eliminados de la Copa del Rey ante uno de sus mayores rivales. Las aguas estaban revueltas y era lo único que podía ensombrecer la victoria culé.

Pero este culebrón con la RFEF no termina aquí. No ha sido la única censura que el organismo rector del fútbol en España ha hecho sobre un jugador del Barça. Y tampoco es la única hecha por palabras sobre el partido ante el Espanyol. El Comité también le ha abierto otro expediente a Sergio Busquets  por sus palabras tras el triunfo global del Barça.

Ellos lo celebraron como si hubieran pasado de ronda [a semis] tras ganar en la ida (1-0), pero las eliminatorias duran 180 minutos y les hemos demostrado que somos muy superiores.

¿Qué hay de malo en esta frase? Nada. Pero según el club de Cornellá —reitero— “generan claramente violencia e intolerancia“. Yo creo que deberían leerse cada una de las definiciones que aporta la RAE sobre estos términos y pensar seriamente sus decisiones. Porque ya no diferenciamos entre “actitud xenófoba”, ironía o simplemente opinión.

74 partidos sin que le piten un penalti en contra al Barça en Liga: el dato que indigna al madridismo

Anda el madridismo algo revolucionado, y esta vez no es por una nueva desastrosa actuación del equipo, que ofreció su cara buena en Valencia. Apenas hay esperanza de remontada en la Liga, pero molesta ver que para una jornada que se puede recortar, no sucede así por una mala actuación arbitral a favor del Barça.

Barça - Espanyol

Un partido entre Barça y Espanyol (ARCHIVO).

Aun con todo, no fue lo que pitó o dejó de pitar Iglesias Villanueva ayer en el partido ante el Alavés lo que molesta. Pudo haber pena máxima en una mano de Umtiti dentro del área (a vueltas de nuevo con la voluntariedad), y también puede que hubiera mano de Piqué en el gol de Luis Suárez. Y en el tanto de Messi, hubo un fuera de juego de Paco Alcácer previo a la falta que luego supuso el 2-1 definitivo.

Como decimos, no, no es eso. Son esos 74 partidos en Liga en los que al Barça no se le ha pitado ni un solo penalti. 74 son casi dos ligas enteras sin una pena máxima en contra del Barça. El dato es una salvajada. ¿Cómo es posible que hayan pasado dos ligas enteras, desde el 14 de febrero concretamente, sin que le hayan pitado ni una sola pena máxima en contra del Barça? Mientras, al Real Madrid le han señalado en contra 8, a Atlético 7, al Valencia 18 y al Sevilla 10, por ejemplo.

La afición del Real Madrid quiere vender a Cristiano Ronaldo, lo que jamás le pasará a Messi

La gran diferencia entre Ronaldo y Messi no es lo decisivos que han sido durante su carrera. Menos aún sus goles o los títulos que han logrado. Ni siquiera la evolución de su juego, que parece ser ascendente en el caso del argentino y descendente en el del portugués. Lo que les hace muy, muy distintos es el cariño de su afición: la del Barça, jamás ha querido que Leo se vaya, y probablemente nunca lo desee, mientras que en el caso de Cristiano, hay debate año tras año, y son muchos los seguidores blancos que quieren que el Real Madrid le venda.

Leo Messi y Cristiano Ronaldo

Leo Messi y Cristiano Ronaldo en el clásico. (EFE)

En la encuesta realizada por 20 minutos esta semana sobre si el Real Madrid debería vender al delantero luso, con casi 23.000 votaciones, el 80% (cuando lo he mirado, a las 16.30 horas) había contestado que sí a la pregunta sobre si el club merengue debería venderle a final de temporada. Solo el 13% contestaba que no. Datos demoledores. Y revisando otras encuestas, como por ejemplo la del diario As, hay datos parecidos. Evidentemente, en estas encuestas participan aficionados que no son madridistas, pero no hay más que hablar con hinchas blancos para darse cuenta de que esa es la realidad con Ronaldo a día de hoy.

La relación de Cristiano con el aficionado del Real Madrid es de amor-odio. Ni siquiera su grandiosa actuación en los momentos clave de la pasada Champions (10 goles entre cuartos, semis y final) libran al luso de un juicio implacable. Han bastado cuatro malos meses para que se le quiera vender.

¿Mi opinión? Creo que esas asombrosas actuaciones que tuvo al final de la pasada temporada, las que nos dieron una felicidad absoluta al ganar dos Champions seguidas, es algo que difícilmente va a volver a suceder, solo hay que verle partido tras partido para darse cuenta de que está en la recta final de su carrera. Sus goles disfrazan actuaciones que delatan un evidente declive. Quizás no haya que venderle, pues sigue siendo un muy buen goleador, pero él debe entender que sus mejores noches ya las ha vivido, que pedir un aumento es absurdo y que necesita grandes jugadores a su lado (se llamen Neymar, Hazard, Icardi o Kane) para seguir plantando cara a Leo Messi y su Barça.

Yerry Mina, un ‘fichaje’ en todos los sentidos: aprovechó una pelea para robarle a un cámara durante un partido

Hoy el Barça ha confirmado su segundo fichaje del mercado de invierno (tras Coutinho). Se trata del colombiano Yerry Mina, de 23 años. Se rumoreaba con su llegada al Barcelona desde hace varias semanas, pero hasta este jueves no se ha hecho oficial. Y es que su fichaje –previsto para verano– se ha adelantado ante la inminente (y deseada) marcha de Mascherano.

Un total de 11,8 millones han pagado los azulgrana al Palmeiras por contar con él hasta el 30 de junio de 2023. Mina ha jugado en el equipo brasileño durante año y medio. Un tiempo en el que el central ha protagonizado momentos brillantes, pero también uno muy polémico. Y justo hoy ha vuelto a salir a la luz.

Yerry Mina le roba el equipo a un fotógrafo.

Yerry Mina le roba el equipo a un fotógrafo.

Fue durante la fase de grupos de la última Copa Libertadores, cuando su equipo jugó ante el Peñarol de Montevideo en tierras uruguayas. El joven futbolista le robó la cámara a un periodista aprovechando su despiste durante una pelea en mitad de un partido con el Palmeiras. Se separó del embrollo, saltó la valla que separa a la prensa de los jugadores y cogió la bolsa de trabajo de un cámara. Nunca se supo cuál era la verdadera intención del jugador, que fue filmado por varios periodistas.

Un fichaje en todos los sentidos que, cuanto menos, parece que va a fomentar la polémica en el banquillo azulgrana. ¿Cuál será la próxima ‘jugada’ de Mina? Estén atentos a su perfil de Instagram (@yerrymina) que ya nos ha dejado alguna que otra pincelada.

Aquí el vídeo completo del robo al periodista:

A Zidane se le acaba el crédito: la crisis del Real Madrid le señala

Cuando un entrenador lo ha ganado todo con un equipo, cuando ha llenado la vitrina de su club de títulos, cuando ha logrado incluso lo que ningún otro habia conseguido antes (esas dos Champions seguidas…), es difícil señalarle como culpable de los malos resultados. Duele. Pero el fútbol es como una relación amorosa, la felicidad anterior no significa nada, los buenos recuerdos no implican que haya que continuar hasta el final. La idílica relación entre Zidane y el club blanco vive una crisis de la que es muy difícil que se salga, y el galo tiene mucha culpa de ello. No hay que tener miedo a señalarlo por los grandes momentos del pasado.

Zinedine Zidane (EFE).

Zidane superó, y con creces, las expectativas que había a su llegada. Cogió a un equipo roto, hundido, que tenía la lucha casi perdida y venía de ser aplastado por el Barça con un 0-4 humillante en el Bernabéu. ¿Les suena, verdad? La situación actual es exactamente la misma a la que le costó el puesto a Rafa Benítez. Solo que con el equipo a 16 puntos del líder, mientras que el madrileño lo tenía a solo cuatro.

Sin embargo, en esos dos años casi exactos que lleva el francés en el banquillo, se han levantado dos Champions. Y una Liga. Y un Mundialito y dos Supercopas. Ello es la razón de que el puesto de Zizou no corra peligro, pero no quiere decir que no haya que señalar sus (graves) errores y su cabezonería en la toma de decisiones en esta campaña.

Negación de la realidad

Ya se sabe que para poner solución a un problema, lo más importante es reconocer la existencia del mismo. Pues bien, para Zidane, todo marcha bien y la cosa se arreglará sola, haciendo las mismas cosas, con los mismos jugadores, sin hacer apenas cambios y no hace ninguna falta fichar.

El club,  ante los malos resultados, está dispuesto a hacer un esfuerzo en este mercado invernal, pero en cada intervención ante la prensa, Zidane reitera que no quiere que se haga ningún fichaje. Se opone a que llegue un delantero que dote de gol al desacertado ataque del Real Madrid, y tampoco quiere un guardameta (con Kepa ya prácticamente cerrado) que aporte competitividad a la portería blanca. Quizás, el único entrenador del mundo que se niega a que su equipo le traiga jugadores.

Los mismos ‘11 cabrones’

La mítica frase de John Benjamin Toshack sobre que el lunes piensa en cambiar a todo el equipo y el domingo juegan “los mismos 11 cabrones de siempre” se hace realidad con Zidane. Su alineación es casi inamovible, eso hace que el equipo tenga a demasiados intocables y la consecuencia es el aburguesamiento de los jugadores. No hay competitividad. Para colmo, el día que decidió hacer un cambio, quitó a Isco ante el Barça, con el consiguiente desastre que supuso.

El caso más sangrante es el de Benzema, al que defiende contra viento y marea pese a su evidente bajo estado de forma y a su nulo acierto de cara al gol. Se niega, además, a que nadie le haga competencia.

Todo empezó en verano

Se fueron grandes jugadores, y llegaron otros en los que Zidane no confía. Cada partido de Marcelo es un drama defensivo, y Theo lo ve desde el banquillo. Se fue Morata (y Mariano) y a cambio llegó un Mayoral que no juega ni aunque Benzema no le marque un gol ni al arco iris. James se marchó a Múnich, y su sustituto Ceballos no va ni convocado la mayoría de los partidos. Se soñó con Mbappé, y no se le hizo hueco porque era demasiado dinero para un jugador que tenía difícil jugar porque por delante tenía a la BBC.

Los cambios

Consecuencia de esos intocables de los que hablábamos antes, probablemente. Pero lo cierto es que por muy mal que esté el Madrid en el partido, Zidane no hace cambios antes del minuto 75. Demasiado jugador que no puede ser sustituido, escasa confianza en los que tiene en el banquillo.

 

 

Cantera, fichajes millonarios y doble moral en el Barça

“El Madrid está un año sin ganar títulos y se gasta 160 millones en tres jugadores”. La frase es de Gerard Piqué en 2013, y con ella quería reflejar la supuesta diferencia que había entre los millonarios fichajes del conjunto blanco y los del Barça, que venía de hacerse con Neymar por una cantidad aún imposible de cuantificar con exactitud pero que en ese año se decía que eran 57 kilitos.

Gerard Piqué

Gerard Piqué (GTRES).

No es la única perla del bueno de Gerard, que también dijo que “nosotros no tenemos a Bankia” para abordar contrataciones.

Eran los años del “Cantera vs cantera”, del arzobispo de Barcelona llevándose las manos a la cabeza por la cantidad que pagó el Madrid por Cristiano Ronaldo. El club catalán presumía de modelo con los éxitos que le habían dado jugadores como Messi, Iniesta, Xavi, Valdés, Busquets o Puyol, todos ellos salidos de la cantera.

Pero una generación así era imposible que se repitiera, y la cosecha se acabó. De la cantera ha salido algún buen jugador desde entonces, como Sergi Roberto, pero la mayoría han sido proyectos fracasados como Deulofeu, Tello, Fontás, Samper y un largo etcétera de buenos jugadores, pero lejos de la brillantez de sus predecesores.

Y ahora es cuando se ha destapado el cinismo que existía en el entorno azulgrana. Se fue Neymar, dejando 220 millones, y a cambio se han gastado casi 400 millones. El dato es brutal. A Dembélé (105 más 40 en variables la mayoría de ellos asequibles), Paulinho (40) Semedo (30+5) y Deulofeu (12) se une ahora Coutinho (120+40).

El Barça puede hacer con su dinero lo que quiera, y bien hace si lo tiene en reforzar todo lo posible el equipo, pero lo peor de todo es esa doble moral absurda que ha gastado durante años. Ahora, toca esperar la dimisión de Albert Soler, responsable de los deportes profesionales del Barça, que dijo en septiembre después de que Coutinho no llegara en verano que gastar 270 millones en dos jugadores “hubiese sido una irresponsabilidad” y ponía en peligro “el patrimonio del club”.