Ansu Fati, su edad real y su debut con la selección española sub-21

Es verdad que tiene cara de niño, pero su poderío en el campo ha hecho pensar a muchos que tiene más edad de la que él mismo, su familia y el Barça afirman. “El eterno joven de 16 años”, le llaman algunos desconfiados. Y es que Ansu Fati parece que lleva teniendo esa edad desde hace bastante tiempo. Según afirmaba El Desmarque hace tan solo unas semanas, “en 2012, Ansu Fati tenía 11 años”, tal y como él mismo publicaba en Twitter. “Por lo que ahora mismo debería de tener 18 años o por lo menos 17 contando que todavía no los hubiese cumplido”, prosiguen en dicho medio.

Incluso, existen fotografías en las que el jugador azulgrana aparece junto a Takefusa Kubo cuando ambos compartían equipo. Algo que hizo aumentar los rumores porque en las divisiones menores existe una marcada agrupación de los jugadores por su año de nacimiento. Kubo tiene 18 años.

Ansu Fati, en su primer entrenamiento con la selección española sub-21. (EFE)

Ansu Fati, en su primer entrenamiento con la selección española sub-21. (EFE)

Sin embargo, tanto en Wikipedia como en el historial del Barça pone que tiene 16 años y que hará 17 el 31 de octubre, en tan solo dos semanas. No obstante, Fati está viviendo sus mejores momentos como futbolista profesional. Tanto es así que hace unos días obtuvo la nacionalidad española (nació en Guinea-Bisáu) y ya ha sido convocado con la selección sub-21 para jugar el partido de este martes ante Montenegro.

Entonces, ¿Por qué sub-21 y no sub-17? Los técnicos de la Federación consideran que Ansu Fati, pese a tener 16 años, va adelantado a su edad, con lo que la selección Sub-17 (que jugará próximamente el Mundial de Brasil) se le queda corta. De acuerdo está Ernesto Valverde, que ya le hizo debutar con el primer equipo del Barça en el partido contra el Betis de la segunda jornada de Liga.

Este martes, además, se ha conocido que el jovencísimo futbolista culé ha entrado en la lista de los 20 finalistas para el Golden Boy, un premio que se entrega el diario deportivo italiano Tuttosport al mejor futbolista del fútbol europeo menor de 21 años. Puede ser un día redondo para Ansu Fati… más si marca su primer gol como internacional español.

 

Por qué Sergio Ramos no debe ir a los Juegos Olímpicos

Ramos, en un partido de la reciente clasificación para la Eurocopa (EFE).

Este sábado, tras batir el récord de internacionalidades con España, Sergio Ramos despejó todas las dudas: quiere estar con la selección olímpica de fútbol en la próxima cita de Tokio 2020. El jugador andaluz quiere completar su palmarés y su carrera participando en el evento deportivo más importante. Pero, en mi opinión, la RFEF no lo debería permitir.

Como el lector sabrá, el torneo olímpico de fútbol lo disputan las selecciones sub-23. Esta es una herencia de la filosofía amateur del olimpismo, que evidentemente no tiene reflejo en la realidad, porque la totalidad de los futbolistas que disputan el torneo olímpico son ya profesionales. Desde hace algunos ciclos, a cada selección se les permite incluir en su equipo olímpico a tres jugadores de más de 23 años. Ese es el mecanismo que permitiría a Ramos, que tiene 33 años, estar en Tokio 2020.

Pero la RFEF nunca se ha acogido a esa norma, en mi opinión con muy buen criterio (Alemania hace lo mismo; otras, como Brasil o Argentina, no). Un torneo olímpico es una fantástica oportunidad para que los jugadores sub-23 participen en un evento de grandes características, sirve de impulso para su carrera y es beneficioso para el futuro inmediato del equipo nacional absoluto, que está en constante renovación.

Una hipotética entrada de Ramos en el equipo olímpico cerraría las puertas de un joven defensa de vivir esta experiencia. Ramos sólo quiere alimentar su desmesurado ego y ser protagonista, en una actitud que choca radicalmente con el espíritu olímpico. Debería preguntarse Ramos qué le hubiera parecido a él, hace 10 años, si un pretencioso veterano quisiera quitarle el puesto.

Es necesario que la RFEF ataje ya este capricho de un jugador que siempre quiere ser la novia en la boda y el muerto en el entierro.

PD: Apuntaba este sábado noche, muy certeramente, el compañero Fran Guillén que chirriaba un poco que Ramos expresara su deseo de ser olímpico la misma noche que forzó una amarilla para borrarse del próximo partido. Muy olímpico, sí.

Los bochornosos pitos del Bernabéu a Vinícius, un chaval de 19 años

Vinícius llorando junto a Nacho

Vinícius llorando junto a Nacho (EFE).

Que la del Santiago Bernabéu es una afición exigente no es ningún secreto. Que algunos se pasan de frenada ya en demasiadas ocasiones es algo que quedó bastante claro ayer con esos silbidos a un chaval de 19 años que lo da todo cada vez que salta al campo.

Existe un sector del público que acude al estadio que parece llevar al extremo ese ‘yo pago, hago lo que me da la gana’. Una especie de ‘el cliente siempre tiene la razón’ mal entendido. Más que nada porque esa última frase es un absurdo.

Vinícius es un chaval de solo 19 años que cuando tenía 18 se echó a sus espaldas un equipo moribundo y que fue capaz de sacar una sonrisa a una afición al borde de la depresión y que iba de cabreo en cabreo ante una de las peores temporadas que se recuerdan.

El premio a esa valentía ha sido esos pitos que dan vergüenza ajena cuando las cosas no le han salido. Del brasileño se pueden decir muchas cosas pero nunca, nunca que se esconde. Ha sido objeto de mofa constante por las aficiones rivales y pese a ello él lo sigue intentando, nunca se rinde, siempre confía en sus posibilidades.

Es posible que Vinícius tenga hoy más cosas de Robinho (que ojo, no lo hizo tan mal como la gente ahora quiere vender) que de Neymar. Pero lo último que se merece es recibir pitadas de un sector del público que parece haberse acostumbrado en exceso al caviar y que no sabe distinguir entre la exigencia alta y el comportamiento rozando lo estúpido.

Verle llorar soltando toda la presión que ha tenido encima debería hacer reflexionar a más de uno.

¿En qué mesa estás comiendo, Antoine?

Griezmann, en el partido del Barcelona en Dortmund (EFE).

Dice el viejo refrán que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios. De eso sabes tú algo, Antoine. Hace justo un año dijiste que ya comías en la mesa de Cristiano Ronaldo y tu nuevo compañero, Leo Messi. Este verano dijiste que los trenes pasan dos veces y te subiste al del Barça. Hace unos días supimos que sacabas billete para ese tren y te llevabas una propina de 14 millones de euros mientras tus compañeros, porque aún lo eran entonces, se jugaban la vida en Champions contra la Juventus. Ese día, por cierto, no compartiste mesa con el 7 del equipo rival.

Y ya ves. Apenas han pasado unos minutos (mientras escribo estas líneas) de la derrota de tu equipo-tren en Granada y ya veo las redes sociales inundadas de opiniones de tus nuevos hinchas sobre ti. No te van a gustar, Antoine. Ojo, que no todo son opiniones. También leo datos: en los cuatro partidos a domicilio que llevas este año, no has rematado ni una vez a puerta.


En fin, que esto es fútbol y a lo mejor en un par de días me callas la boca, porque malo no eres, Antoine, y podrás hacer un baile de los tuyos o lanzar confeti como LeBron (supongo que lo preferirás al abrazo que no te dieron tus nuevos compañeros). Y sí, puedes ganar títulos, incluso la Champions (acuérdate de meter el penalti si os pitan uno a favor en la final… aunque en el Barça no creo que lo tires tú). Pero recuerda que para comer en la mesa de las superestrellas, ninguna camiseta te puede quedar grande.

Ter Stegen no tiene nada que envidiar a Neuer

Cuando un futbolista está cómodo y ven que confían en él está claro que dá mucho más de sí mismo. Y desde que el Barça ha reconocido el trabajo de Ter Stegen, el portero alemán no es el mismo. Recuerdo aquel Marc-André dubitativo, que no era un experto jugando con los pies y cuya solvencia en los mano a mano dejaba mucho que desear. Fue suplente de Claudio Bravo (sí, suplente) en la Liga durante dos temporadas, de 2014 a 2016, e incluso se planteó irse del Barça para jugar más minutos.

Aquel era un Ter Stegen muy diferente al de ahora. Sus pasadas debilidades se han convertido en enormes fortalezas. Sus actuaciones en la gran parte de los partidos que juega no dejan indiferente a nadie, más bien boquiabiertos: paradas estratosféricas, de portero de balonmano, y grandes pases para iniciar la jugada desde la portería, al más puro estilo Barça son habituales.

Ter Stegen vuela ante el Dortmund. (EFE)

Ter Stegen vuela ante el Dortmund. (EFE)

Es más, la frase de “qué pesado eres, Ter Stegen” se escucha mucho entre los aficionados rivales. Y por algo lo dicen, porque les saca de quicio. No hay quien traspase su portería sin intentarlo varias veces antes (y raro es que lo consigan pese a intentarlo).

Un claro ejemplo de ello fue el partido del Barça ante el Dortmund, en el que el portero culé se lució como nadie e incluso le paró un penalti al vuelo a Marco Reus. Fue el jugador del partido y el que evitó que los de Valverde cayeran ante un rival, a priori, inferior. Hizo un partido mejor incluso que el de Messi (aunque es verdad que el argentino solo jugó media hora y sale de una lesión). Todas las portadas de los periódicos deportivos y medios especializados remarcan su buena actuación. Neuer debe estar que trina…

Por que sí, Ter Stegen no tiene nada que envidiar al portero titular con Alemania. Nada. De hecho, es normal que pida un puesto en el once inicial dada su trayectoria. Desde que debutó en 2012, Ter Stegen acumula solo 22 partidos en la selección alemana. Y se quejó de ello tras el último parón de selecciones.

No es fácil encontrar una explicación para lo que estoy viviendo. Estoy dando mi mejor versión en cada partido para hacer más difícil la decisión. Estoy intentando entrar en la portería como sea. Para mí es un golpe duro viajar y no jugar

Y tras el partido del Dortmund volvió a reclamar su titularidad a Joachim Löw:

Todos saben de qué soy capaz. Yo me fijo sólo en mí, lo que quiero es estar siempre al 100% y ha sido una buena ocasión para demostrarlo

No olvidemos que en La Liga española (una de las mejores, por no decir la mejor del mundo) es indiscutible. ¿Cómo no va a serlo con su selección? Lo será seguro, no sabemos cuando e igual más pronto que tarde. Se rumorea que Neuer (que tiene 33 años por los 27 de su compatriota) podría dejar Alemania próximamente y Ter Stegen es su MUY digno sucesor. Eso sí, esperemos que no le pase como a Messi y demuestre lo que vale con su país.

Y el fútbol femenino entra en otra dimensíon gracias al Real Madrid

Gol de Alexia Putellas al CD Tacón

Gol de Alexia Putellas al CD Tacón (EFE).

Para el que tenga dudas sobre que el fútbol femenino ha entrado en otra dimensión (aquella polémica portada del diario Marca…), le insto a que repase las redes sociales. Gente que no había visto en su vida ni un minuto de fútbol femenino y que, probablemente, tampoco vieron ayer el partido entre el Barça y el CD Tacón (o Real Madrid), hablando sobre él. Por supuesto, para mofarse, faltaría más, dado que está el club blanco de por medio.

Las redes, que ya se sabe que en el caso de Twitter saca lo peor de mucha gente, se llenaron de cuentas riéndose -sí, riéndose­­- del CD Tacón, culpable de dos cosas: una, ser un equipo recién ascendido que fue goleado por el subcampeón de Europa; la otra, haber sido comprado/absorbido/fusionado por el Real Madrid. Y ahí ya no hay piedad.

Podemos encontrarnos tuits crueles de periódicos como Mundo Deportivo o Sport, y sorna en periodistas a cuento, sobre todo, de una portada del diario Marca en el que se decía que la llegada del Real Madrid pone al fútbol femenino en otra dimensión.

Pues sí, efectivamente, entra en otra dimensión, y es la mediática. Un 9-1 que de normal hubiera pasado desapercibido ha estado todo el fin de semana en boca de todos y eso, guste o no, es bueno para el fútbol femenino. Su crecimiento estará ligado a que se hable de ellas, de sus partidos, de sus goles y también de sus polémicas. Bienvenido sea la llegada del Real Madrid, por muchas goleadas que caigan en este año y en los venideros.

PD: Y como prueba, les dejo las cuentas de medios de comunicación y otras con miles de seguidores que, por una vez, les han hecho caso al fútbol femenino.

Carta a los niños que no conocieron al gran Fernando Torres

Despedida de Torres con el Atleti (EFE).

Hace poco más de un año, cuando Fernando Torres decidió dejar el Atlético de Madrid, le dediqué al fuenlabreño una carta. Hoy, 16 meses después, el Niño juega su último partido como jugador profesional de fútbol. Pero esta vez, la carta no es para él, sino para los niños que, por edad, no lo pudieron disfrutar al 100%.

Quizá a algunos de vosotros, chicos, os sorprenda que un señor que se retira siga siendo conocido como ‘el Niño’. Pero no es ironía. Es que debutó muy joven en el primer equipo del Atleti: tenía 17 años. Además, y eso seguro que lo habéis notado ya, tiene cara de joven. Creo que la tendrá siempre.

¿Por qué era tan famoso? Pues veréis, niños: cuando Fernando Torres debutó con el Atleti, el equipo estaba en Segunda División. Sí, sí, ese que ahora os parece un equipo top de Europa estuvo en Segunda hace no tanto. El equipo estaba en plena depresión, y la llegada de Torres fue lo más ilusionante que pasó en mucho tiempo. Porque había muchas esperanzas puestas en él, y porque todos sabíamos que iba a ser muy importante para el equipo. La semana siguiente a su debut marcó su primer gol, para que os hagáis una idea.

El Atleti subió a Primera de la mano de Luis Aragonés y con Torres como figura importante. Se hizo pronto con el dorsal 9 y en la temporada 2003/2004, ya era capitán… ¡con 20 años! Muchos atléticos no habíamos visto una irrupción igual.

Aunque estaba en Primera, el equipo no alcanzaba el nivel que un jugador como Torres requería. Él seguía a lo suyo, marcando goles (y golazos, como éste), pero el Atleti se le quedaba pequeño y en Inglaterra, que algo saben de fútbol, estaban como locos por llevárselo. 

En 2007, Fernando se fue al Liverpool. Eligió un histórico del fútbol europeo, al que ya lanzaba guiños en su etapa en el Atleti (en su brazalete de capitán del equipo madrileño estaba escrito el lema de los reds: “You’ll Never Walk Alone”). Y qué desembarco, niños. Qué desembarco. Su primer gol con el Liverpool, ante el Chelsea, fue un golazo de los suyos: arrancada y definición. En poco tiempo, Inglaterra estaba a sus pies. Miles de colchoneros se hicieron un poco del Liverpool y no nos perdíamos ni uno de sus partidos (en aquella época, TVE retransmitía la Premier, qué tiempos).  Acabó siendo elegido en el once ideal del año en la Premier.

Al final de ese verano de la 2007/2008, Torres consiguió un gran hito: que todos los españoles, de todos los equipos, gritáramos como locos un gol suyo. Lo marcó en Viena, ante Alemania, en la final de la Eurocopa de 2008, con Luis Aragonés al mando, en la mayor demostración de buen fútbol que ha mostrado una selección en un torneo internacional desde Brasil en el 70. Un escándalo. ¿Y sabéis qué? Cuando España volvió a Madrid para celebrar el título, Torres, subido al autobús que llevaba a los jugadores de la selección, lució una bandera del Atleti. Oficialmente, no había ningún jugador del equipo rojiblanco en aquella plantilla, pero Fernando nos representó a todos.

En 2011 se fue al Chelsea, un movimiento millonario que a muchos no gustó: el equipo londinense no caía tan bien como el Liverpool. Aún así, éramos muchos, muchísimos los que seguíamos los partidos de los blues para ver qué tal le iba a nuestro ‘Niño’. Pese a que ganó una Champions (marcó el gol clave en semifinales ante el Barcelona en el Camp Nou), la carrera de Fernando sufrió un declive. Pero ojo: todavía ganó una Europa League en 2013. El gol en la final fue suyo. Y lo celebró haciendo el arquero de Kiko. ¡Como para no quererle!

En 2014 fue cedido al Milan, y parecía que el Niño estaba en decadencia. Fue entonces cuando empezó a sonar el run-run de su vuelta. Aquí lo esperaba todo el mundo con los brazos abiertos. Y así fue. El 29 de diciembre de 2014, aquí estaba el Niño, de retorno. El Calderón lleno a reventar. Estaba en casa. Poco después, en Copa del Rey contra el Madrid, marcó dos goles en el Bernabéu y pasamos de ronda. Para eso había venido.

Fernando se quedó dos años más. Tuvo muy cerquita el sueño de ganar la Champions con el Atleti, pero no pudo ser. Él lloró en el césped de Milán, como muchos otros atléticos. Pero en su última temporada en el Atleti acabó con final feliz: alzó la UEFA Europa League. Por fin logró su sueño: vencer un título como rojiblanco. Cuatro días después, marcó sus dos últimos goles en Liga, en el Metropolitano. Fue un día emocionante.

Quiso Fernando pasar un último añito de profesional en Japón, el país donde nacieron Oliver y Benji, los dibujos que le hicieron hacerse futbolista. Y el último partido de su vida fue ante el equipo de sus amigos Iniesta y Villa.

Por todo esto, niños, Fernando Torres es tan importante. Pero más allá de los goles, los títulos y las galopadas, Fernando es importante porque siempre fue un deportista, un caballero, un ejemplo para los jóvenes y ante todo y sobre todo, porque nunca, nunca, nunca, dejó de amar a sus colores.

No se me ocurre un modelo mejor para vosotros.

Hasta pronto.

El acuerdo Neymar-Barça lleva el mismo camino que la investidura fallida

Llevamos todo el verano (y parte de la primavera) hablando de que Neymar quiere volver al Barça. Pero su vuelta a la Ciudad Condal no está clara. Un día parece que el caso avanza, pero al otro retrocede… y lo más probable es que se descarte, ya que desde la entidad parisina se ha puesto fecha límite: si el 31 de julio no hay acuerdo ni oferta, Neymar se quedará en el PSG.

Es un fichaje difícil: el PSG pediría más de 200 millones por el brasileño (incluyendo quizás en el traspaso a otro jugador importante como Dembélé) y el Barça ya ha invertido suficiente en fichajes… Además, el tiempo para negociar se agota y, pese a lo que digan Xavi o Iniesta, lo que no se ha hecho en tres meses no se puede hacer en dos días. Y que tampoco es un jugador al que necesiten los azulgrana. Ya ha empezado la pretemporada y los clubes ya están cogiendo fuelle, probando a sus fichajes y amoldándolos al equipo.

Neymar entrena con el PSG. (EFE)

Neymar entrena con el PSG. (EFE)

Igual que pasó en la investidura fallida de Pedro Sánchez, el fichaje de Ney parece abocado al fracaso. Van por el mismo camino y en la prensa deportiva francesa empiezan a sospechar que el brasileño seguirá vinculado al Paris Saint Germain no solo esta temporada, sino las tres que le quedan de contrato e, incluso, varias más. Y es que unos piden una cosa, los otros ofrecen la contraria. Por ello, la posibilidad de que la MSN (+G) pueda volver a verse sobre el terreno de juego parece diluirse poco a poco.

Por ahora, el jeque Nasser Al-Khelaifi ha declarado oficialmente que no tiene intención de vender al futbolista, si bien desde el club se están realizando movimientos de forma discreta porque el jugador ha manifestado sus ganas de irse de París. Pero nadie quiere dar un paso en falso. Bartomeu ha pedido al PSG que, si finalmente se piensan venderlo, se lo notifiquen, aunque tampoco está claro que vaya a pagar lo que pidan por el jugador. Ahí empezaría una intensa (y corta) negociación.

Ney, que llegó más tarde a los entrenamientos de la pretemporada con el PSG ya está totalmente integrado en su rutina. Sin forzar por la lesión que sufrió el 6 de junio con Brasil y que le impidió jugar la Copa América, pero intentando volver a estar al máximo nivel. Incluso se le ha visto de risas con Mbappé. ¿Dónde se quedaron sus ganas de volver? ¿Lo ve ya imposible? Lo sabremos en cinco días.

Hasta nunca, Griezmann: pasó por el Atleti, pero el Atleti no pasó por él

Mensaje con el que el Barcelona anunció el fichaje de Griezmann (TWITTER).

Ya es oficial. Por fin el FC Barcelona ha soltado el dinero y ha hecho oficial el fichaje de Antoine Griezmann para las próximas cinco temporadas. Acaba así una historia que ha durado demasiado: más de dos años, ya que el jugador francés empezó en 2017 a marear la perdiz con su futuro. El año pasado, llegó el ridículo paripé del vídeo, tan aplaudido por los fans de lo modelno, y por fin este 2019, la culminación de su adiós.

Antoine Griezmann ha demostrado en este lamentable periodo de dos años que todo lo que tiene de buen jugador (que lo es, y deportivamente es un drama perderlo, eso es innegable) lo tiene también de inmaduro. Pertenece a esa cada vez más abundante especie de futbolistas que viven en su propia burbuja, ajenos a todo lo demás, como si su carrera deportiva fuera una campaña en el FIFA, absolutamente infantilizados. El otro ejemplo de lo que comento es brasileño y puede regresar este año al Barcelona.

Al final, podemos ver que en efecto, Griezmann ha pasado por el Atleti (y ha sido clave para la consecución de una Europa League, una Supercopa de España y una Supercopa de Europa), pero el Atleti no ha pasado por él. Y mira que ha tenido referentes en los que fijarse, gente que la ha podido enseñar lo que es este club: Simeone, Torres, Gabi, su amigo Koke, Juanfran, su íntimo amigo Godín… Pero quizá, para que quede ese sello, hay que tener unas condiciones mentales que Antoine no tiene. Tampoco las tenía Arda Turan, por cierto. A veces, es en las despedidas cuando descubrimos cómo son en realidad las personas.

PD: Sobre la maniobra del Barça y el francés y que los culés aún deben 80 millones, que hable la justicia.

El miércoles dorado del Atleti: ilusiona al aficionado y hace rabiar al hincha rival

El dorsal 7 del Atleti, para Joao Félix (Twitter Atleti).

Desde esta cuenta se ha criticado duramente a la directiva del Atlético de Madrid siempre que un servidor ha creído que era necesario. Pero es de justicia reconocer cuando las cosas se hacen bien. Este miércoles ha sido un ejemplo de ello.

El Atleti ha hecho oficial las contrataciones del mexicano Héctor Herrera y, sobre todo (por lo esperado), la del joven portugués Joao Félix. Sin ánimo de soslayar que la juventud del jugador luso y del dineral que ha costado es una apuesta tremendamente arriesgada, no cabe duda de que el aficionado colchonero se ha ido a la cama ilusionado con el futuro, sobre todo cuando podía ser un verano especialmente duro por la marcha de la gran estrella del club (Antoine Griezmann), de uno de sus jugadores más prometedores (Rodri) y de una de las mayores leyendas de su historia (Diego Godín).

La jugada atlética tiene otros aspectos positivos, como por ejemplo, el golpe maestro del club anunciando, pocos minutos después de la oficialización del fichaje de Joao Félix, de que el joven portugués llevará el dorsal 7. El mensaje necesita poca explicación. A rey muerto, rey puesto. Antoine, ya eres historia. Hasta nunca.

La tercera buena noticia es la reacción, ya anticipada desde hace días, de los detractores del Atlético de Madrid en general y de Diego Pablo Simeone en particular. Las redes sociales andan revueltas por la espuma que están soltando los haters que no son capaces de admitir dos ideas que no son contradictorias: que el Atleti ya pertenece a la élite del fútbol europeo y que sigue estando a años luz, económicamente, de Real Madrid, FC Barcelona y un buen puñado de equipos europeos. El Atleti ha hecho la compra más cara de su historia pero solo porque ha sido el verano en el que ha hecho las tres ventas más caras de su historia. El que no lo cuenta, una de dos: o sus conocimientos no dan ni para sumar y restar o, por ir resumiendo, está verde de la envidia.