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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

Gran sanción al Barça por pitar el himno de España… hace 93 años

Pitada al himno en la final de Copa de 2017. (GTRES)

Pitada al himno en la final de Copa de 2017 entre el Barça y el Alavés. (GTRES)

Ocurrió el 14 de junio de 1925. Ese día y ese año, el FC Barcelona fue sancionado por haber pitado el himno de España con seis meses de suspensión y el cierre de su campo (en aquel momento El Camp de Les Corts). Un Barça campeón de la Copa de España y Copa de Catalunya jugaba contra el humilde CE Júpiter (campeón de la Segunda catalana y de Segunda División Española). Ambos clubes se enfrentaban por ser los campeones de la autonomía catalana. Un partido amistoso que se torció.

A pesar de los festejos, el partido se celebró con gran controversia. El Barça ganó 3-0 con goles de Sagi, Alcántara y Martí, ante más de 14.000 espectadores. Gran afluencia de público que, además de animar a sus equipos, silbaron con fuerza el himno nacional. Y no solo eso, ovacionaron el himno del Reino Unido, el God Save The Queen. Ya de aquella parecía haber aficionados independentistas.

España estaba en aquel momento bajo la dictadura del general Primo de Rivera, que, tras enterarse de lo sucedido, forzó el cierre de Les Corts durante seis meses, aunque más tarde la sanción se quedó en tres. Una sanción estratosférica que no ha servido para mucho porque, en el actual Camp Nou se sigue (y seguirá) pitando el himno de España. Y no solo ahí, también en todos los estadios en los que juegue el Barça, sobre todo si se trata de la Copa del Rey.

Lo veremos este sábado en la final ante el Sevilla de esta competición copera en el el Wanda Metropolitano. Y… ¿recibirá el club azulgrana alguna sanción por pitar el himno? Previsiblemente no. Porque ahora, gracias a dios, existe la libertad de expresión.

¿Cómo defender que Messi es el mejor de la historia después de otro fracaso en Champions?

Leo Messi

Leo Messi (EFE).

Está el mundo del fútbol convulsionado por un árbitraje, y ello ha tapado un tema que merece un repaso más pausado unos días después. ¿Cómo es posible que el equipo de Messi haya perdido otra vez en cuartos de final de LA COMPETICIÓN, la Champions?

Vamos al lío. Leo es, por sensaciones, el mejor del mundo. Nadie puede hacer lo que él. En términos globales, Cristiano le iguala en definición, en gol, pero en generación está a años luz, más ahora con la edad. Y muchos, muchísimos, consideran que el argentino es ya el mejor de la historia.

Ahora, hay un PERO, y con mayúsculas. ¿Se imaginan que Jordan hubiera caído un año tras otro ante rivales menores? Que a Michael le hubieran derrotado los Knicks de Ewing, los Suns de Barkley, los Jazz de Malone y Stockton o incluso los Cavs de Mark Price en los años de plenitud de Sir Air? O que Bolt perdiera la final olímpica varias veces ante Gatlin o Asafa Powell. O a Federer eliminado una vez tras otra por David Ferrer o Davydenko en Grand Slams.

Mientras, su gran rival coetáneo, Cristiano, mete 10 goles de cuartos a la final el año pasado. Y este va camino de algo similar. Hasta se disfraza de Oliver Atom y mete un gol de chilena que creíamos era exclusiva de los dibujos animados.

Cuando el Barça gana, la gloria es de Messi. Y cuando pierde, y son demasiadas veces ya, nadie le señala, la culpa es de los demás, de sus compañeros.

Ser el mejor de la historia implica también ser el mejor en el clutch, meter el gol de tu vida a Inglaterra en un Mundial, no al Getafe en la Copa. Y si Messi no lo hace, si en la Copa del Mundo no tiene una actuación legendaria, su lugar en la historia será de privilegio, pero nunca ocupará el podio ni mirará por encima del hombre a los Maradona, Pelé o Di Stéfano. Lo de Cristiano lo dejamos para otro día.

Carta a Fernando Torres: siempre serás el Niño, siempre serás un Señor

Torres, besando el escudo del Atleti en el último partido liguero del Calderón (GTRES).

Estimado Fernando:

Han pasado ya unos días desde que anunciaste que, cuando acabe el año, te vas del Atlético de Madrid. La verdad es que se han dicho ya muchas cosas, casi todas buenas. Yo las comparto casi todas.

Me ha gustado mucho tu discurso, cómo sin poner paños calientes has expuesto la situación que hay. Juegas poco, menos que el resto de delanteros y todavía te ves con energía y fuerzas para seguir jugando. Es normal que quieras buscar otros horizontes. Seguro que los encuentras. Hay un buen amigo tuyo, David Villa, que sabe bien de qué va.

Esta carta es también, en cierto modo, una disculpa. Disculpa porque te confesaré que algunas veces te he criticado. Me he apoyado en los fríos datos, que, coincidirás conmigo, no siempre te han dejado en buen lugar. Llegué a decir que no merecías ser titularVerba volant, scripta manent, que decían los romanos. Así lo escribí y así está recogido, no tendría sentido negarlo. ¡Bastantes broncas me he llevado de mis hermanos, ‘torristas’ irredentos! Pero ya sabes cómo somos los periodistas.

También he criticado a tu entorno, sí, otra palabra que se ha escuchado y leído mucho estos días. Creo que eres el primero en saber que, a veces, los que te quieren ayudar acaban perjudicándote.

Por esto último tiene más valor la forma en la que dijiste adiós el otro día. Sin dramas, sin alharacas, demostrando que pese a que todo el mundo te llama Niño, en realidad lo que eres y has sido siempre es un Señor, así, con mayúsculas.

En estos tiempos es difícil encontrar gente como tú en el mundo del fútbol, Fernando. Por este motivo, tu pérdida para el Atlético va a ser más notable de lo que todos podemos pensar. Y por eso mismo, cuando el cuerpo diga basta o cuando a ti te dé la gana, espero que vuelvas. Estoy seguro de que querrás. El puesto lo podrás elegir tú. Porque insisto, en estos tiempos de escudos convertidos en logos de ‘app’, de camisetas de diseño en serie, de estadios cinco estrellas sin solera y de celebraciones virales, hace mucha falta gente como tú. Y al fin y al cabo, será volver a casa.

Un abrazo, suerte y, sobre todo, gracias, Niño.

Eduardo Casado.

¿Ha tirado el Barça la temporada a la basura?

Un partido desastroso. Un partido perdido. Una eliminatoria que estaba de cara. Una eliminatoria perdida. El encuentro ante la Roma hoy en la vuelta de Champions ha sido el peor que ha jugado el Barça en lo que va de temporada. Y no solo eso. No recuerdo un partido tan fatídico de los culés en muchos, pero que muchos meses. Creo que no lo ha habido, al menos no de tanta repercusión. Y no solo por el juego (que también), sino porque no han sabido mantener a favor un marcador que habían encarrilado en el Camp Nou (1-4) y tampoco reaccionar a los goles del contrario.

Un contrario que no era ni el City de Pep Guardiola (otro de los mejores de Europa, pero también eliminado hoy) ni el Bayern, ni Real Madrid. Era la Roma: cuarto en la clasificación de la Serie A y el rival más asequible de todo el bombo de Champions. Todos nos antojábamos felices cuando salió su nombre en el papelito, pero ahora todos lloramos (en sentido figurado). Por tercer año consecutivo, esta vez en manos de Ernesto Valverde, el Barça se despide por tercer año consecutivo de la competición europea. Tres veces. Tres desastres.

Messi, desaparecido ante la Roma. EFE

Messi, desaparecido ante la Roma. EFE

¿Los motivos? Podrían ser muchos: la desaparición de Messi; el desacierto de Iniesta; la alineación de Semedo, que ha dejado mucho que desear en todo el partido… Es más, solo se salvarían Ter Stegen y Piqué. Y eso dice mucho. Los azulgrana solo han podido defenderse de los italianos. No han atacado, no han mantenido la pelota más de 10 pases seguidos en sus pies y, por tanto, no han sabido jugar.

Pero ahora me pregunto yo. Es hora de hacer balance. Con esta eliminación en la competición europea, y la más preciada de las disputadas, ¿ha tirado el Barça la temporada a la basura? Mi respuesta en este momento es ambigua. La temporada ha sido larga y todavía queda mucho por competir y mucho por ganar. Solo ha sido un partido, aunque sí que es verdad que de los más decisivos del año. El Barça tiene más de media Liga en el bolsillo y disputa el 21 de abril la final de Copa del Rey. Sin embargo, sí que es verdad que este ha sido un palo duro para los de Valverde. Todo pintaba bien. Muchos apuntábamos a un posible triplete, que ahora se ha diluido.

Solo queda reflexionar, aprender de los errores y saber que sin Messi y su magia, el Barça también debe ser grande en Europa. Algo que, ahora mismo, muchos ponemos en duda y que Valverde tiene que solucionar. ¿Cómo? Ese ya es su cometido.

Seis retos que le quedan a un Barça de récord

Tras alcanzar el sábado a la Real Sociedad con la cifra récord de 38 partidos consecutivos sin perder, el Barça de Ernesto Valverde busca más retos. La Liga está casi sentenciada: por ahora lleva 24 victorias y 7 empates. Está a once puntos del Altético de Madrid y a 15 del Real Madrid. Tiene a Leo Messi como Pichichi de la Liga y a Ter Stegen al acecho del Zamora, que ahora está en manos de Oblak. Una competición propicia para batir más récords e incluso ganar otro triplete (o sextete). Estas serían las opciones:

1. Ganar la Liga sin perder. Es algo que lograron el Atlético de Madrid (1929-30) y el Real Madrid (1931-32) cuando el campeonato nacional solo contaba con 18 jornadas. El Barça puede ser el siguiente, alzándose con su vigesimoquinta Liga; la séptima en la última década. El pasado sábado ya igualó el récord de partidos sin perder que ostentaba la Real Sociedad: 38 (31 de esta temporada y siete de la anterior). En su mano está superarlo el próximo sábado 14 de marzo en el Camp Nou ante el Valencia (16.15 horas).

2. Superar los 100 puntos. Lo consiguieron en su día Tito Vilanova (con el Barça en la temporada 2012-13) y Mourinho (con el Madrid un año antes) y el equipo de Valverde podría solo igualarlo. Eso sí, tendría que ganar los siete partidos que le quedan por delante. Ahora tiene 79 puntos y se colocaría con 100 puntos en total.

Jordi Alba y Leo Messi celebral un gol del argentino. EFEJordi Alba y Leo Messi celebral un gol del argentino. EFE

Jordi Alba y Leo Messi celebra un gol del argentino ante el Leganés en Liga. EFE

3. Récord de goles. Es uno de los retos más complicados. El Barça ha batido la portería contraria en 79 ocasiones, con un promedio de 2,55 goles por partido. Es una buena marca, pero está lejos del récord que alcanzó el Real Madrid de Mourinho en la temporada 2011-12, cuando el conjunto blanco marcó 121 tantos. Le quedan 42 goles por marcar y solo siete partidos… debería marcar una media de seis por encuentro. Si lo consigue sería algo sobrenatural.

4. Cinco pichichis. Leo Messi es el actual Pichichi de la Liga con 29 goles marcados, muy por delante de sus perseguidores: Cristiano Ronaldo (23), Luis Suárez (22), Iago Aspas (19) y Antoine Griezmann (18). Se antoja que terminará la temporada como el que más goles ha marcado en la competición nacional y, con ello, conseguirá su quinto pichichi. Una marca que solo consiguieron en Primera División El Brujo Quini, Alfredo Di Stéfano y Hugo Sánchez. Su próximo objetivo: igualar la marca de Telmo Zarra, el máximo goleador de la historia del pichichi, con seis.

5. Menos goles recibidos. El que fuera portero del Deportivo de la Coruña en la temporada 1993-94, Paco Liaño, recibió 18 goles en las 38 jornadas de liga. Un récord que, hasta el momento, nadie ha podido superar. Pero Ter Stegen, a la caza de Oblak por el Zamora, ha encajado solo un gol más que él en Liga: 16 en 31 partidos. Y, si logra mantener la portería a cero en la mayoría de los encuentros que queda, el récord de Liaño podría olvidarse.

6. Lograr otro triplete. El Barça es el único equipo europeo que ha logrado la triple corona (Copa, Liga y Champions League) dos veces: Temporadas 2008/09 y 2014/15. Y podría ser el que lo logre una tercera. Está vivo en todas las competiciones: La liga está casi sentenciada, disputa la final de Copa del Rey el 21 de abril en el Wanda contra el Sevilla y tiene ya un pie dentro de semifinales de Champions: solo le falta el partido de mañana ante la Roma.

Derbi madrileño: Zidane pensó en la Champions en un derbi con (al menos) dos penaltis no pitados al Real Madrid

No valía de mucho el derbi madrileño, y eso se notó en la planificación de Zidane, que pensó más en el partido de la Juventus del miércoles, en particular, y en lo que queda de temporada, en general.

Así, no jugaron de inicio Casemiro, Modric, Isco y Benzema, mientras que Cristiano fue sustituido a la hora de partido sin poner ni una mala cara ni un gesto de extrañeza. El plan de Zizou estaba bien claro.

Ahora, una cosa es que en el partido haya poco más que la honrilla en juego y otra que guste que se dejen de pitar tres penaltis a favor. El primero de ellos, a Kroos, fue muy, muy claro, y la explicación del comentarista madridista de Bein, Jorge Valdano, fue que “El árbitro deja seguir porque ve que hay continuidad en la jugada”.

También en la primera mitad, Lucas Vázquez reclamó la pena máxima en una dura entrada en el área por parte de Lucas Hernández, y el propio extremo recibió tras el descanso un codazo en el área por parte de Godín que Xavier Estrada Fernández o bien no vió o bien consideró que dar un golpe con el codo en la cara no es suficiente para señalar los 11 metros.

Un poco de polémica para animar un derbi anodino por la escasa emoción que tenía, pero interesante por el juego. En Europa les esperan las verdaderas batallas a ambos.

 Los jugadores del Real Madrid protestan al árbitro

Los jugadores del Real Madrid protestan al árbitro Estrada Fernández en el derbi ante el Atlético (EFE).

Guardiola y “el árbitro español”: una historia de obsesión y excusas

Tras la goleada recibida en Liverpool, Guardiola salió a dar explicaciones. Un gol en el que Salah partió en fuera de juego era el motivo, pero el técnico sorprendió a todos recordando una jugada de la temporada pasada, cuando el Mónaco eliminó al City. Hasta en dos ocasiones recordó la actuación del “árbitro español”. Que nadie piense que es casualidad que recuerde la nacionalidad.

Pep Guardiola

Pep Guardiola (EFE).

Pep es un entrenador gigante, de eso no tengo duda. Lo demostró en el Barça, también en el Bayern (sobre el debate de si triunfó en Alemania o no ya me pronuncié) y lleva un buen camino en la siempre difícil Inglaterra. Pero esto es fútbol, y perder es lo más habitual. Y eso parece que el entrenador catalán (no sé por qué me da que le llamen español no le acaba de gustar) no lo lleva nada bien.

Cuando el Real Madrid le metió un contundente 0-4 al Bayern en el Allianz, Guardiola habló de que eran “atletas”, una forma sibilina de menospreciar al rival. Es la tónica habitual de Pep en las derrotas, que ayer también dejó caer la actitud demasiado defensiva de su rival.

Pero aquí lo único cierto, lo único irrebatible, es que lleva ya tres dolorosísimas, por las formas, derrotas en la Champions, y va camino de la cuarta eliminación. Además de esa goleada de 2014 por los atletas, también fue aplastado un año después por el Barça. Y la pasada campaña, el bisoño Mónaco se exhibió ante los de Pep.

Para Guardiola, solo existe un modo de jugar al fútbol, el suyo. Sus ideas son las buenas, y de la misma forma que le parece que España es un estado “autoritario”, a la vez defiende las bonanzas de Qatar, del que llegó a decir que “es sin duda el país del mundo islámico más abierto, más occidental. Si no, no le hubieran dado el Mundial”.

Esa forma de ver el mundo que tienes es la que explica que ayer recordara que fue “un español” (persiguiendo a un oprimido catalán) el que hizo que eliminaran de la Champions y que no entienda que otras formas de jugar son tan válidas como la suya. Quizás le fuera mejor con un poco de autocrítica para plantearse el porqué de tantos repasos recibidos en Europa.

Ter Stegen tendrá que superar su ridículo ante la Roma en Champions

El alemán Marc-André Ter Stegen, portero titularísimo del Barça, compite con Oblak (a solo un gol de diferencia) por el Zamora de la Liga, solo ha encajado dos goles en contra en Champions y pasa por una de sus mejores etapas profesionales. Pero hoy vuelve a enfrentarse a uno de sus mayores verdugos en competición europea: la AS Roma de Alessandro Florenzi. Y es que el conjunto italiano, en concreto su lateral, puso en ridículo al guardameta en su anterior enfrentamiento.

Ter Stegen en un entrenamiento con el FCB. (EFE)

Ter Stegen en un entrenamiento con el FCB. (EFE)

Ocurrió en la fase de grupos de la Champions de la temporada 2015/2016. En concreto, el 16 de septiembre de ese año. El cuadro catalán, dirigido en aquel momento por Luis Enrique, visitó la capital italiana con el objetivo de sumar tres puntos en el Grupo E. Luis Suárez adelantó a los culés, pero después Ter Stegen acaparó todos los flashes por un descuido.

El trance del juego estaba sucediéndose en la portería contraria y el futbolista alemán aprovechó para avanzar varios metros en el terreno de juego. Un avance que le costó un gol y la pérdida de dos puntos a su equipo. Mientras Ter Stegen iba ‘a por uvas’, Alessandro Florenzi arrancó desde su propio campo y cuando pasó de la mitad, mandó un potente disparo al fondo de la red.

Hoy miércoles, 4 de abril, el Barça volverá a recibir a la Roma. Desde aquella ocasión no se enfrentan. Y Ter Stegen tendrá que superar su ridículo anterior y demostrar por qué es uno de los mejores porteros, de los que mejores datos registra de toda Europa: solo 15 goles encajados en las 30 jornadas disputadas de Liga.

El objetivo del Barcelona al disputar la ida de cuartos en el Camp Nou es dejar la portería a cero. Que la Roma no marque goles que le puedan servir para pasar a la siguiente fase ya que, recordemos, los goles en campo contrario valen más. Y que Ter Stegen se redima.

¿Puede el Real Madrid jugar con 12 en Turín?

Soy consciente de que dejado botando la broma, pero no, no me refiero a jugar con 11 jugadores más el árbitro, amigos antimadridistas. A lo que voy es que da igual lo que haga Zidane con la alineación ante la Juventus, será criticado.

Ser entrenador del Real Madrid no está pagado, de eso no tengo duda. Ni siquiera ganar dos Champions seguidas, lo que nunca había sucedido hasta ahora, te exime de la crítica feroz. Y no por los resultados, ojo, eso es lo más sorprendente, sino por las alineaciones.

A Zidane le han llovido palos incluso sin jugar. Me lo imagino en su casa tranquilamente viendo el partido de España con Argentina y, de repente, recibe críticas por no poner apenas (¿¿??) a Isco.

Pero el problema del francés no es solo Isco, que o juega absolutamente siempre o le cae una buena. Es también Asensio, la gran promesa (casi realidad ya) del fútbol español. Y cómo no poner a Lucas Vázquez, que se lo ha ganado con cada actuación en este tramo final de la temporada. A Benzema, le llueven las críticas, pero siendo el único delantero (guiño, guiño) del equipo, debe ser titular también. Y a Modric y Kroos, que no los toque, por supuesto, no le conviene convertirse en un alineador que no tiene ni idea de fútbol y sale sin centro del campo.

El eslabón más débil de la cadena es el pobre Bale, que es galés y poco expresivo, así que por mucho que sea el mejor goleador del equipo tras Cristiano, si no juega se habla de que está desconectado del equipo, que hay que venderle en verano, y a otra cosa.

Así, las cosas, la única forma que tiene Zidane de salir de esta es poner a 12 (Keylor, Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo, Casemiro, Modric, Kroos, Lucas, Asensio, Cristiano, Benzema suena bastante bien) en Turín. Porque o hace eso, o como no saque a alguno, especialmente si es Isco o Asensio, da igual que gane 0-4 en Turín. Se la van a liar esta semana.

Cinco motivos por los que el Atlético de Madrid debe dar marcha atrás con el horroroso nuevo escudo

A la izquierda, el antiguo escudo. A la derecha, el nuevo (ARCHIVO).

Para quien no lo sepa, desde hace unas semanas, parte de la afición del Atlético de Madrid ha puesto en marcha una iniciativa en redes sociales que tendrá su punto culminante este domingo en el partido del equipo colchonero ante el Deportivo de La Coruña. El objetivo es protestar por el nuevo escudo que se estrenó el pasado verano y pedir que el club dé marcha atrás y se recupere el anterior.

Los hinchas rojiblancos han usado diferentes etiquetas (#QueVuelvaNuestroEscudo, #EsteEsNuestroEscudo, #AtletiEscúchanos, #ElEscudoNoSeToca) para visibilizar la iniciativa. Además, hay una campaña de Change.org que lleva ya cerca de 23.000 adhesiones (mientras escribo estas líneas).

En lo personal, estoy totalmente de acuerdo con la iniciativa. Voy a exponer brevemente por qué el Atlético debe dar marcha atrás con el nuevo escudo.

Ha fracasado. Si, pasado cerca de año y medio desde la presentación del escudo nuevo éste sigue provocando un rechazo tan claro y significativo de la afición del Atleti, es que algo no ha funcionado. Algunos defensores del logotipo aseguraban, allá por diciembre de 2016, que en unos meses todo quedaría olvidado y los colchoneros nos habríamos acostumbrado ya al nuevo diseño. Es evidente que no, porque estamos casi en abril de 2018 y la oposición es más firme que nunca. Hay otro punto interesante: el club esperaba un incremento en las ventas de equipaciones y mercadotecnia aparejado al nuevo diseño. No hay datos oficiales, pero muchos hinchas apuntan a que ha habido un descenso en las ventas. Sostienen que los importantes descuentos que ya se hacen sobre las equipaciones de esta temporada y la opción que dan en la tienda de sustituir el logotipo por otros parches son síntomas de que algo no va bien.

Rectificar es de sabios. Se admite el error y no pasa nada. En España en general hay verdadero pánico por admitir errores, algo que es muy saludable. Todos nos equivocamos, a todos los niveles. El ejemplo perfecto de esto es el Leeds United inglés, que rediseñó su escudo el pasado mes de enero. El nuevo logotipo era una atrocidad y la afición del equipo de Yorkshire puso el grito en el cielo. Pues bien, pocos días después, el club anunciaba que daba marcha atrás.

Demuestra cintura y escucha. Siguiendo con el ejemplo del Leeds, su caso demostró que a veces es bueno tener cintura, porque ofrecieron una respuesta perfecta. No sólo dieron marcha atrás, sino que anunciaron que el rediseño se iba a consultar con la afición. En efecto, no pasa nada por rediseñar el escudo, es normal, es comprensible y probablemente hasta necesario. Entonces, ¿por qué no hacerlo consultando a la afición? ¿Por qué no escuchar al hincha?

Aprovechar para mejorar relación hincha. Al hilo de los anteriores puntos, el Atlético de Madrid tendría una ocasión de oro para mejorar la relación del club con la hinchada. El nuevo logo, el diseño de la camiseta, los nombres que deben aparecer en el paseo de Leyendas del nuevo Metropolitano… Consultar a la afición no cuesta nada, mejora la relación de los aficionados con el club y da a las decisiones una legitimidad absoluta.

Sí, sí es importante. El que crea que el diseño de un escudo es algo secundario o sin importancia, no tiene ni idea de qué va esto. El aficionado se identifica con los símbolos de su equipo como con pocas cosas. Pasa igual con los colores, con las camisetas, con las instalaciones. Mucho más que con jugadores o entrenadores. No es algo secundario. No es un botón de una ‘app’. No es un dibujo. Lo puedes tratar como una marca, pero es una marca que, a diferencia del logo de Apple o de McDonald’s, apela a un sentimiento. Y para muchos atléticos, eso es lo más importante de todo.